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La Vinotinto confirma fortalezas y debilidades contra Italia

Fotografía de Cristóbal Herrera-Ulashkevich | EFE

22/03/2024

Venezuela perdió 1-2. El equipo sostuvo el pulso durante la mayor parte del juego.

Cuando en análisis se insiste en que los futbolistas venezolanos necesitan desarrollar su sentido competitivo, se piensa en partidos como contra Italia. La desigualdad cultural y deportiva permite tener una idea más clara sobre el potencial del equipo, más allá de la derrota por 1-2. En esa búsqueda, la sensación es que hay aspectos que mejorar. 

El partido se jugó en Miami este jueves 21 de marzo de 2024, a poco de empezar la Copa América en Estados Unidos. Para la Vinotinto, el torneo supone un reto importante. Ya no llega con la intención de solo presentarse; está obligada a tener protagonismo y, al mismo tiempo, seguir construyendo el equipo para la Eliminatoria.

La Vinotinto está en transformación deportiva y generacional. Uno de los aspectos que generaba curiosidad en relación con el partido contra Italia era si Fernando Batista apostaría por la base de jugadores con la que viene trabajando o se animaría a probar cosas. Luego del 1-2 favorable para los italianos, la conclusión es que el entrenador y su cuerpo técnico hicieron un poco de ambas.

El juego: la llegada de Jon Aramburu

En esa combinación de futbolistas con recorrido dentro de la Vinotinto y de otros con menos cancha, el más destacado fue Jon Aramburu. Fernando Batista planteó un sistema con tres defensores y dos carrileros, con Aramburo y Miguel Navarro como los futbolistas más abiertos en ataque para luego retrasar su posición en fase defensiva. 

Italia llegó poco, con algo de desorden por méritos propios, y la Vinotinto encontró alguna ocasión para hacer daño. El primer tiempo terminó con dos remates al arco a favor de Venezuela y uno para su rival. Los dos goles del primer tiempo fueron por errores de ambos arqueros, Rafael Romo y Gianluigi Donnarumma, quienes intentaron dar salida a sus equipos mientras el adversario presionaba y equivocaron la manera de hacerlo. Mateo Retegui y Darwin Machís firmaron las anotaciones.

Fue un juego sin mucho brillo colectivo en ninguno de los dos bandos. Hay que destacar la actitud de la Vinotinto luego de recibir el primer gol. Contrario a otro tiempo, en el que se hundía, la selección se plantó y aumentó su nivel de intensidad. Eso explica que pudiera empatar pronto.

Al rendimiento de los defensores mencionados, hay que sumar a los tres centrales (Yordan Osorio, Wuilker Ángel y Nahuel Ferraresi), de buen rendimiento en general; a José Martínez, intenso pero no agresivo, librándose de tarjetas o acciones comprometedoras, y Salomón Rondón. Pese a fallar un penalti cuando el partido aún se estaba desperezando, el delantero sigue siendo la opción más clara para sobrevivir en la élite de selecciones. 

El lado opuesto a todo esto son los últimos 20 minutos de juego. Italia tomó el control, dio más velocidad a su circulación de balón —un debe en el que Venezuela necesita mejorar— y sumó más gente al ataque. La Vinotinto, corta de ideas para controlar desde la pelota y hasta el área rival, alejándose de la propia para dar aire a los jugadores más comprometidos en defensa, terminó asfixiada. Así llegó el segundo gol de Retegui. 

Partidos preparatorios y el valor de los resultados

Aunque no haya puntos en juego, sí están sobre la mesa los discursos de uno y otro cuerpo técnico y las narrativas que se construyen en la opinión pública. Por eso es importante la forma como se produce el desenlace en la pizarra de anotaciones. 

Todo resultado es relevante. Influye en el estado anímico de los jugadores y la afición, alimenta o calma debates. Pero, en escenarios como este Venezuela vs. Italia, lo interesante está en el desarrollo del juego. En ese sentido, la Vinotinto pudo competir contra un rival superior e, incluso, dar algún susto más. Por otro lado, el segundo tiempo dejó la impresión de que el equipo se quedó corto de energía, luego de los esfuerzos sostenidos durante el primer tiempo. 

Resultado aparte, experiencias como esta influyen en el techo competitivo del equipo y del cuerpo técnico. Si el adversario es bueno, como Italia, las conclusiones tienden a ser más claras. Venezuela debe mejorar su circulación de balón para no depender solo de las salidas rápidas. El equipo sigue ganando en riqueza táctica. Guatemala, el siguiente partido, es otra prueba para seguir evaluando aspectos.


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