100 años de Ifigenia

El mes (y el verdadero año) en que se publicó “Ifigenia”

26/04/2024

Fotografía de abebooks.fr

Lunes, 01 de enero

Como acostumbro hacer al inicio de cada año, en este 2024 me propuse investigar acerca de las fechas relevantes de la historia de la literatura universal y, en particular, de la venezolana. Comencé a buscar sucesos literarios dignos de conmemorar los próximos doce meses, eventos que pudieran tener un significado destacado para los lectores y que sirvieran de excusa para la promoción de la lectura.

En esa búsqueda me topé con algunos de innegable valor histórico: los centenarios de La montaña mágica, Veinte poemas de amor y una canción desesperada, la publicación del primer manifiesto surrealista, La vorágine, Áspero, de Antonio Arráiz; Pastiches criollos; de Luis Enrique Mármol. Además, este 2024 conmemoramos el centenario de la muerte de Franz Kafka y la de Rafael Bolívar Coronado, además de los nacimientos de Ida Gramcko y de Oswaldo Trejo.

Pero de todos estos centenarios quizás el que tiene mayor significado para nuestro país sea el de la novela Ifigenia, de Teresa de la Parra. Sin dudas, nuestra escritora mayor.

Con la información hallada hice un post para las redes sociales y esperé que los algoritmos hicieran su faena alquímica.

Viernes, 12 de enero

Casi 7.000 vistas. Un festín de «me gusta» y «republicaciones». Sé que no es mucho comparado con los posts de los verdaderos influencers pero, tratándose de literatura y de libros, y en este contexto de miseria y de banalidad, esa receptividad me sorprende. Ojalá que esta difusión de los centenarios literarios no resulte un mensaje más entre los millones que quedan disueltos a cada segundo en la trituradora de la inmediatez.

Viernes, 08 de marzo

Varias instituciones, nacionales e internacionales, anuncian congresos, charlas, cine foros y un sinfín de actividades sobre Ifigenia. Los estudiantes de letras de la Universidad de Los Andes organizan un congreso en homenaje a Teresa de la Parra. La Universidad Católica Andrés Bello se propone reeditar la novela centenaria. El Instituto Venezolano de Investigaciones Lingüísticas y Literarias «Andrés Bello» prepara coloquios con especialistas en el tema. La Universidad de Stanford, a través del Centro de Estudios Latinoamericanos, planifica un simposio sobre los cien años de Ifigenia. Entre los conferencistas veo los nombres de Graciela Montaldo y de Nathalie Bouzaglo. Aparecen números de revistas, académicas y de divulgación, con dosieres sobre Teresa de la Parra. El Museo del Libro Venezolano, en Caracas, instalará una exposición dedicada a la novela. En programas de radio hablan de la obra. Algunos proponen «hilos» a través de las redes sociales. Esta vitalidad en la lectura de una novela de cien años dice mucho de lo que aún guardan sus páginas.

Martes, 12 de marzo

El escritor Ricardo Ramírez Requena pregunta en su cuenta de X: «¿Alguien sabe el mes de edición de Ifigenia, de Teresa de la Parra? No el año, el mes».

No veo respuesta de sus seguidores.

Jueves, 14 de marzo

Sigo pensando en la pregunta que hizo Ramírez Requena y en el silencio de sus seguidores. Entiendo el deseo de que las distintas actividades que se organizan alrededor de la novela de Teresa de la Parra coincidan con el mes de publicación de la obra. Sea ese o no el motivo, me parece buena razón para hacer indagaciones. Intentaré hallar ese esquivo mes.

Viernes, 22 de marzo

El primer paso que di para confirmar la fecha de publicación de Ifigenia consistió en encontrar la edición príncipe de la obra y buscar esa información impresa entre sus páginas. Sin embargo, no fue fácil hacerlo.

Por intermedio de un buen amigo logré dar con el libro. Luego de superado ese obstáculo, revisé minuciosamente desde la tapa hasta la contratapa, incluso busqué marcas de agua en el papel y no encontré otro dato más allá que el ya conocido de 1924, año que aparecía en la portada con fuentes de gran tamaño.

Debía pensar otras rutas para resolver el enigma.

Sábado, 23 de marzo

Decidí intentar otro camino para dar con el mes de publicación de Ifigenia. Quizás si hurgo en la cronología de Teresa de la Parra, si reconstruyo los pasos de ese episodio de su vida, tal vez así podría rehacer la historia del libro. Trazando el croquis de las marchas y contramarchas de Teresa de la Parra durante ese año de 1924 tal vez lograría resolver el acertijo.

Di con un libro publicado en Madrid, en 1989, que me ayudó con esa labor. Se titula Mujer ingeniosa. Vida de Teresa de la Parra, escrito por Louis Antoine Lemaître. Es una biografía de más de trescientas páginas.

En esa biografía me entero de que Teresa de la Parra llegó a París en agosto de 1923. Tenía treinta y tres años, a dos meses de cumplir treinta y cuatro. Llevaba el manuscrito de Ifigenia en su equipaje con la intención de encontrar alguna editorial que lo convirtiese en libro y, ante las trabas y demoras, finalmente decidió inscribir su novela en el I Concurso Franco-iberoamericano; otras trescientas obras participaban.

Domingo, 24 de marzo

Sigo leyendo en Lemaître ese fragmento de vida de Teresa de la Parra. Descubro que dos de las hermanas de Teresa residían en Francia, Isabelita y María del Pilar, y con ellas visitaba museos, asistía a tertulias, escuchaba conferencias, se divertía en bailes.

Pasaban los meses, casi un año, y poco se sabía del concurso. De las trescientas obras participantes solo nueve pasaron a ser finalistas y el veredicto tardaba en hacerse público: «un cierto número de los escritores que habían enviado sus obras al certamen eran amigos íntimos de los miembros y resultaba difícil hacer la selección, ya fuese por el nexo o por el interés que entre ellos existía», dice Lemaître.

Las intrigas y las demoras hicieron pensar a Teresa de la Parra en retirar su obra del concurso; sin embargo, finalmente, durante los últimos días de agosto de 1924, entre el 29 y el 30, fue publicado el veredicto: Ifigenia, de Teresa de la Parra, había ganado el certamen.

Lunes, 25 de marzo

En las páginas de la biografía escrita por de Lemaître supe, también, que en diciembre de ese año Teresa ya estaba de vuelta en Venezuela. Eso me hizo pensar que entre septiembre y diciembre de 1924 tuvo que haberse realizado la primera edición de Ifigenia.

Ahora debía emprender otra perspectiva para hallar más pistas y así afinar el resultado.

Se me ocurrió la idea de zambullirme en la hojarasca de los periódicos y revistas de París de ese entonces y tratar de encontrar la huella de Teresa de la Parra y de su libro por la ciudad luz.

Miércoles, 27 de marzo

En el periódico L’Intransigeant, del 31 de agosto de 1924, apareció la siguiente nota:

Un premio literario: Por segunda vez, el jurado literario encargado de otorgar el gran premio de diez mil francos que ofrece la Casa Editorial Ibero Americana designó a la ganadora, la señorita Teresa de la Parra, «novelista venezolana de gran talento», nos dice la Revista de la América Latina.

Esto corroboraba lo afirmado por Lemaître.

Después encontré en la revista mensual France-Amérique, Tomo XX, año 1925, del mes de enero, la que podría ser una de las primeras reseñas críticas sobre Ifigenia. Ese texto está firmado por Max Daireaux. Este hallazgo me sugería que la novela ya estaba en circulación para el mes de diciembre de 1924.

En conclusión, el veredicto que anuncia el premio a Teresa de la Parra se publicó a finales de agosto. Supongo que durante el mes de septiembre y quizás parte de octubre se trabajó en la edición del libro y, finalmente, el libro saldría hacia los lectores en noviembre o diciembre.

Para decirlo con mayor seguridad, con lo hallado podría afirmar que la primera edición de Ifigenia vio la luz en el último trimestre de 1924.

Viernes, 29 de marzo

Pero tenía la sensación de que algo no estaba bien con la conclusión a la que había llegado días atrás. La razón: recordé unas cartas de Teresa de la Parra que publicó el Boletín del Archivo Histórico de Miraflores (número 9-10 y 69), y también algunas cartas transcritas por Yolanda Segnini en su libro Las luces del gomecismo. Esas cartas, dirigidas a Juan Vicente Gómez y a algunos de los hijos del dictador, me mostraban una realidad alterna, una historia que no compaginaba con lo que había hallado en mis pesquisas.

Por ejemplo, en una carta de Teresa de la Parra a Juan Vicente Gómez, fechada en París, el 15 de mayo de 1925, la escritora pide ayuda para la impresión del libro:

Se trata de mi carrera literaria por la cual ha demostrado usted siempre tan paternal interés: Mi novela «Ifigenia», sobre vida y costumbres venezolanas, después de haber obtenido el primer premio de la novela en América en un concurso de trescientos escritores, está todavía en prensa, sin aparecer, gracias a la informalidad de la casa Editora a quien me dirigí y con quien firmé contrato antes de mi último viaje a Venezuela. La casa no ha cumplido sus compromisos, y yo antes que verme envuelta en un litigio resolví editar el libro por mi cuenta.

En mi carta anterior le participaba esta resolución pidiendo al mismo tiempo para ello su apoyo material, sin fijar suma, sino dejando a su generosidad la libertad de fijar lo que a bien tuviere a fin de poder llevar a cabo mi propósito.

¿Cómo es posible que para mediados de mayo de 1925 Teresa de la Parra afirme que Ifigenia aún no se había publicado? ¿O se trata de otra edición distinta a la que se supone vio la luz el año anterior?

Otra carta, escrita en la misma fecha (15 de mayo de 1925), y esta vez dirigida a Florencio Gómez, uno de los hijos del dictador, da más pistas sobre la historia de la edición de la novela:

En esa carta le incluía una mía para el General, de capital importancia por tratarse de mi libro; éste ¡asómbrese! a pesar de los elogios de la crítica que conoce el manuscrito no ha salido todavía a luz, tales son los inconvenientes debidos a la informalidad de los editores, y al no haber podido yo desde el primer momento hacer los gastos de impresión. Como le decía en mi carta anterior (que no dudo debe haberse extraviado) he resuelto contando con el apoyo material del General, siempre tan generoso para conmigo, hacer frente a los gastos de edición prescindiendo de la Casa Editorial que no ha cumplido sus compromisos en el plazo y condiciones que a mí me convienen.

Mi libro va a ser traducido al francés y publicado en una de las más importantes revistas de París «La vie des Peuples» cosa que obtienen muy pocos escritores extranjeros. Le remito ese juicio crítico de Miomandre (uno de los mejores críticos literarios de Francia) que habrá de servir de prólogo al libro. Juzgue cual es mi impaciencia cuando pienso en mi libro tan anunciado y esperado, aun en la imprenta, preso y maniatado, esperando que pueda yo ponerlo en libertad.

Cuento con su amistad y cariño. Sé que influirá usted cuanto pueda para tratar de obtener este favor del General, favor de tanta trascendencia para mí. Yo no quiero fijar suma, sólo le digo que quisiera hacer frente segurísima del éxito, a la edición española y a la francesa, que por trabajo de traducción, etc… habrá de ser costosa.

La ayuda de Gómez para imprimir el libro finalmente llegó casi al culminar ese año de 1925. Teresa de la Parra le escribe desde París, el 01 de noviembre:

Estimado General y amigo: No puedo expresarle la grata sorpresa, mezclada de emoción y agradecimiento que fue para mí la lectura del cable en que me anunciaba el Secretario General de la República que tenía usted a bien enviar un cheque de Bs. 12.000, para los gastos de edición de mi novela «Ifigenia»…

Sábado, 30 de marzo

No sé qué pensar sobre todo esto. Inspecciono nuevamente la edición príncipe de Ifigenia con la esperanza de encontrar algo que se me haya pasado. Nada en el colofón, en donde se dice que el libro fue editado en «IMPRENTA DE LA CASA EDITORIAL FRANCO-IBERO-AMERICANA 222, BOULEVARD SAINT-GERMAIN. PARÍS». Nada en la página final, suerte de publicidad de la misma casa editorial donde se listan las obras publicadas en sus diversas colecciones, entre las que se incluye Fausto, de Goethe; El amor con antifaz, de Balzac; La farándula, de G. Sand.

La única fecha que aparece en todo el libro es el año 1924, en la portada, y ahora que lo vuelvo a ver, y conociendo ahora las cartas de Teresa de la Parra, quizás eso esté indicando el año del premio y no el de la edición. Pero, de ser así, ¿cómo pudieron salir las reseñas críticas de la novela a comienzos de 1925? ¿Qué es lo que no he visto?

Domingo, 31 de marzo

Sé que puede perfeccionarse más esta búsqueda e investigar con mayor tino y paciencia el mes y el día exactos de la publicación de Ifigenia. El dato de seguro se encuentra en otros periódicos y revistas que no pude revisar, o en los catálogos de la casa editorial que no hallé, o en alguna carta o reseña que reposa en algún archivo que no he consultado.

Ojalá otro bibliógrafo siga estas pistas para reconstruir ese crucial momento de la literatura venezolana.

Viernes, 12 de abril

Ya estaba olvidando el enigma del mes de publicación de Ifigenia cuando leí en Instagram una información que me despabiló: alguien afirmó saber el mes y hasta el día en que se publicó la novela.

En la Biblioteca Pública Central Simón Rodríguez, adscrita a la Biblioteca Nacional de Venezuela, en Caracas, organizaron un homenaje a Teresa de la Parra, con una charla y un cine foro. La periodista que reseñó la actividad señaló en su nota de prensa lo siguiente, de la cual transcribo literalmente un fragmento:

«El cine foro, liderado,[sic] por,[sic] la bibliotecaria,[sic] Carmen Hernández, inició con un preámbulo donde habló de la vida y obras de Teresa de La Parra (1899[sic]-1936), haciendo énfasis,[sic] que la obra fue publicada el 11 de abril de 1924, hace 100 años».

Volvieron la angustia y la desazón.

Miércoles, 17 de abril

Encontrar el mes (y el año) de publicación de Ifigenia resultó ser una laberíntica travesía por archivos y papeles que me mostraban más dudas y caminos por recorrer. Cada tanto me topaba con un nuevo dato que, en mi mente, tomaba la forma del Minotauro.

Hoy, por ejemplo, di con otra biografía de Teresa de la Parra, escrita por María Fernanda Palacios y editada por la Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional en 2005. Allí encontré la siguiente afirmación:

Teresa asegura que el escritor español José Muñoz Escámez, director de la editorial y miembro del Jurado, está en contra suya y maniobra para retardar una decisión que debía haber salido en diciembre del 23. En julio del año siguiente se impacienta, siente que le han secuestrado el libro y está dispuesta a prescindir del premio de diez mil francos, siempre que lo liberen para editarlo en España. Finalmente, con casi un año de retraso, sale el veredicto otorgándole el premio. Será en agosto del año 25 cuando Ifigenia empieza a circular (…)

Ya no tengo dudas. Este año 2024 celebramos el centenario del premio otorgado a la novela de Teresa de la Parra y 99 años de su publicación.

¡Larga vida a Ifigenia!


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