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Artes

11+2 Orfebrería y naturaleza

por Josefina Núñez

30/11/2019

Pieza de Yolanda Sucre

Desde el sábado 2 de noviembre hasta el 20 de diciembre, en la sala G-12 del Centro de Arte Los Galpones, se está presentando la muestra 11+2 Orfebrería y naturaleza, una exposición que reúne once orfebres y dos ilustradores científicos, gracias a una producción de Espacio Monitor y Galería de Arte Múltiple.

La naturaleza como fuente inagotable de formas es el tema en el que coinciden en esta selección, Flor Areinamo, Ana Mercedes Carvallo, María Angélica Casanova, Ernesto Guevara, Josefina Núñez, Mary Peña, Teresa Sansón, Mercedes Sergheiev, Lourdes Silva, Yolanda Sucre, Rafier Vera, Astolfo Mata y Mercedes Madriz. El conjunto de trabajos que se exhibe proporciona un muestreo del lenguaje y el quehacer de la joya artística, así como el de la ilustración científica en nuestro país.

No es casual que a comienzos del siglo XX, las vanguardias abriesen las puertas al oficio de la orfebrería y a la joya como su objeto, convirtiéndola en un medio expresivo con lenguaje propio. Estas involuntarias condiciones creadas por Calder (un ingeniero industrial) y la Bauhaus, desafiaron el hasta entonces milenario lugar de la joya como objeto precioso, con su función ornamental y su prestigio social.

La resonancia de este giro cobró y sigue produciendo eco y manifestaciones particulares en Europa y Estados Unidos. A partir de los sesenta, la joya se aprecia y comprende como otra disciplina de las artes visuales, aunque todavía se trate por separado y no en los mismos contextos de estudio y expositivos. Reconectada a la historia de las artes plásticas, la joya recobra, progresivamente, la tarea tan arcaica como mítica de colocar sobre el cuerpo fragmentos simbólicos, ideas y signos. De qué y cómo nos hablan, corresponde a una función, ligada desde siempre, al sentido del arte en la vida.

A escala portable, el objeto-joya en la contemporaneidad, parece tener allanado el sendero para tratar los conceptos que quiera, pero quizás el más difícil y relevante, es el de convertirse en vehículo de imágenes. Tiene a su disposición los viejos temas universales que, replanteados bajo la mirada del presente, generan pensamiento, reflexión, belleza. Y le toca hacerlo, no solo congraciándose con su carga decorativa, sino en tiempos de «efectos especiales y noticias virales» en los que a menudo pasa desapercibida la vieja facultad de revelación que el arte puede darnos. Imágenes que conmocionan y encantan sin por qué, y sin por qué nos consuelan y acompañan. Es a esa condición poética de la imagen a la que aspira la orfebrería como lo hacen la escritura, la actuación, la música.

Pieza de Ernesto Guevara

En relación a la forma y la materia, hoy la joya artística echa mano de recursos artesanales, industriales, interdisciplinarios. Mútiples e inusitados materiales recrean nuevos procedimientos que incorporan impensables atributos discursivos y semánticos, tal como lo hiciera el collage, el ensamblaje, la instalación en su momento, con respecto a la pintura y la escultura. La joya artística evoca, devela y recrea la propia plástica humana al ir entre nosotros en silencioso diálogo. Las reunidas en esta exhibición cuentan historias individuales, por tanto, historias compartidas.

Igualmente revelador es el oficio de ilustrador cientifico. Amanuense de lo vivo, de la bio, atiende con sutil cuidado al retrato inquieto, siempre cambiante de la naturaleza. El título bajo el cual puede presentarse una colección o un albúm de dibujos, quizá enuncie: Flora y fauna. Entonces el prejuicio nos puede hacer creer que aquello que tenemos ante los ojos, lo tenemos visto y sabido.

No obstante, es en la transparencia de las escamas del pez o en la leve vibración de las plumas del lorito, donde se asoma la huidiza existencia que el dibujante ha de fijar vivazmente. Fijar vivazmente en un gesto sobre el papel, en una postura desde la cual es lo dibujado, ese «otro», quien nos devuelve la mirada.

La siguiente es una lección que puede acompañarnos y no solo a salas de exposiciones. «Cuanto vemos en la vida normal sufre en mayor o menor medida la deformación inducida por los hábitos adquiridos (…) por la inundación de imágenes ya hechas, que vienen a constituir, en el ámbito de la visión, lo mismo que los prejuicios en el de la inteligencia. El esfuerzo necesario para desprenderse de ellas exige una especie de coraje, indispensable en el artista, que tiene que ver las cosas como si lo hiciera por primera vez: hay que ver toda la vida como en la infancia. La pérdida de esta posibilidad priva de la de expresarse de una manera original, es decir, personal»¹. Este ejercicio abarca, sin duda, al espectador, parte indispensable en la realización de la mirada que tenemos del mundo.

11+2 Orfebrería y naturaleza constituye entonces una breve ocasión de asomarnos a una fuente de imágenes y sorprendernos de lo que puede aparecer.

Pieza de Ana Mercedes Carvallo

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¹ Henri Matisse, Régine Pernoud, 1953, Écrits et propos sur l’art, p. 321.


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