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Perspectivas

¿Qué implica el aumento del límite a las tarjetas de crédito?

por Víctor Salmerón

Fotografía de Sean MacEntee | Flickr

14/11/2019

El 12 de noviembre de 2019 la Superintendencia de Bancos envió a las entidades financieras una resolución donde ordena que todas las tarjetas de crédito deben tener como mínimo un límite de 20 mil unidades tributarias, que actualmente equivalen a un millón de bolívares y un máximo de 200 mil unidades tributarias, equivalentes a diez millones de bolívares.

La Superintendencia justifica la medida, que por primera vez establece un piso para el financiamiento con tarjetas y supone un alza importante para una larga lista de clientes de la banca, argumentando que “el venezolano utiliza el crédito al consumo como un medio de pago complementario para optimizar el acceso a bienes y servicios de primera necesidad como alimentos, medicina, educación, entre otros”.

La resolución explica que el monto mínimo y máximo aplica para cada tarjeta de crédito “independientemente del número de tarjetas poseídas por el cliente en la institución bancaria”.

Si bien establece un piso elevado para el financiamiento con tarjetas, la Superintendencia aclara que el crédito al consumo (que aparte de tarjetas incluye los préstamos para automóviles y en cuotas) no debe superar el 20% del total de créditos de cada banco.

La resolución está vigente desde la fecha de su emisión, es decir, desde el lunes de esta semana.

Los efectos

Fuentes bancarias indican que para un número importante de entidades financieras no es posible establecer un límite mínimo de un millón de bolívares a cada tarjeta de crédito sin que el financiamiento al consumo supere 20% del total de préstamos.

Los números no cuadran. De acuerdo con cifras extraoficiales al sumar las tarjetas de crédito de Visa, Master Card, Diners y American Express en el país existen alrededor de 10 millones 500 mil plásticos, por lo tanto, si a cada tarjeta se le coloca un límite de un millón de bolívares y el cliente lo usa en su totalidad, el financiamiento con tarjetas estaría en 10,5 billones de bolívares, una cantidad que duplica al total de créditos de la banca al cierre de septiembre.

“Habrá que pedir una aclaratoria a la Superintendencia de Bancos, si el crédito al consumo supera 20% del total de la cartera estás expuesto a multa”, dice el vicepresidente de una entidad financiera.

Otro aspecto considerar es que el aumento en el financiamiento con tarjetas supone mayor riesgo en medio de una hiperinflación que ha evaporado el ingreso de la población.

Fuentes financieras señalan que si en definitiva la Superintendencia no modifica su resolución los bancos se verán obligados a eliminar tarjetas de crédito para mitigar el riesgo y el impacto potencial en la rentabilidad.

El financiamiento con tarjetas de crédito es de los menos rentables para los bancos porque supone un préstamo que puede alargarse a un plazo de entre 36 y 48 meses a una tasa de interés anual máxima de 40% en medio de una inflación que, de acuerdo con las proyecciones de Ecoanalítica, cerrará este año en torno a 18.000%.

La liquidez

Un factor a tomar en cuenta es que el Banco Central ha recortado los bolívares que los bancos pueden prestar, algo que ha disminuido el crédito en la economía incluyendo el financiamiento al consumo.

La reducción del crédito forma parte de la estrategia que implementa el directorio del Banco Central para reducir los préstamos para la compra de divisas y frenar el aumento en la cotización del dólar que, desde el punto de vista de las autoridades, es la principal causa de la hiperinflación.

Para cerrar la válvula del crédito, entre octubre de 2018 y febrero de este año, el Banco Central incrementó en seis oportunidades el encaje, es decir, la proporción de los depósitos que los bancos no pueden prestar y deben congelar a manera de reserva: de acuerdo con la última resolución los bancos tienen que depositar en la cuenta de reservas el 100% del incremento en los nuevos depósitos y 57% de todas las captaciones.

La obligación de inmovilizar buena parte de los depósitos mantiene bajo presión a un grupo de entidades financieras que se han quedado sin suficientes fondos para cubrir sus operaciones y recurren continuamente al mercado interbancario, donde los bancos se prestan unos a otros para obtener oxígeno.

Las pocas entidades financieras que están en condiciones de prestarle a otras exigen astronómicas tasas de interés: en 2018 los préstamos en el mercado interbancario se realizaron a una tasa de interés promedio de 11% y el 13 de noviembre este indicador se ubicó en 388% e incluso alcanzó un máximo de 503%, un nivel inédito que refleja la inestabilidad en la que se desenvuelve la banca venezolana.

Dólar en alza

A pesar de que el gobierno recortó el crédito el dólar ha continuado en alza y en las últimas cuatro semanas la cotización registra un salto de 54% mientras que en el mercado paralelo el incremento ha sido de 63%.

Tesoreros consultados explican que el alza del dólar es consecuencia de la baja oferta de divisas y una demanda creciente que se alimenta de los bolívares que el gobierno inyecta a la economía cuando paga salarios, bonos, pensiones y deudas con empresas privadas.

Una porción importante de los bolívares que gasta el gobierno los crea el Banco Central que, de esta manera, se ha convertido en la principal fuente de ingresos de la administración de Nicolás Maduro. Una vez los bolívares ingresan a la economía en poco tiempo culminan en comercios o empresas que los emplean para comprar divisas a fin de protegerse de la hiperinflación.

Las proyecciones de la firma Síntesis Financiera indican que el gobierno está aumentando de manera importante la cantidad de bolívares que gasta y por tanto la presión sobre el tipo de cambio continuará en el corto plazo.

“Nuestra expectativa conservadora del gasto para el mes de noviembre triplica los 10 billones de bolívares erogados en octubre. Noviembre apunta entonces a los 30 billones de bolívares, lo cual indica que en las tres semanas que restan de noviembre se desembolsarían al menos 23 billones. Un curso alcista y volátil en el precio del dólar luce inevitable”, dice Síntesis Financiera en su informe El Tesorero.


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