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#2FCrónica

La marcha por la ayuda humanitaria

por Helena Carpio, Luisa Salomón, Ricardo Barbar

Juan Guaidó se dirige a la multitud en la Avenida Principal de las Mercedes, este 2 de febrero. Fotografía: Leo Álvarez | RMTF

TEMAS PD
03/02/2019

Olga Fereira esperaba con la barriga apretada contra la baranda que separaba la tarima de los manifestantes. Muchos se inclinaban sobre los tubos para fotografiar a los parlamentarios con los celulares. Querían abrazarlos. Olga sostenía un marcador y agitaba una bandera llena de firmas. Ha coleccionado autógrafos de líderes opositores durante las dos décadas que el chavismo cumplió en el poder el sábado 2 de febrero de 2019.

Detrás de la tarima, Olga obtuvo la firma de Lilian Tintori y del diputado Tomás Guanipa. La concentración opositora en la avenida principal de Las Mercedes era su oportunidad para conseguir la de Juan Guaidó, el presidente de la Asamblea Nacional que se juramentó como presidente encargado el miércoles 23 de enero.

Nicolás Maduro ocupa el Palacio de Miraflores después de proclamarse reelecto en unos comicios donde la mayoría de los partidos opositores estaban ilegalizados, los dirigentes principales estaban encarcelados o en el exilio y no hubo observadores internacionales. Maduro se juramentó el 10 de enero ante el Tribunal Supremo de Justicia. El Parlamento no lo reconoce como presidente y declaró que hay una usurpación del cargo. Tampoco lo reconocen los gobiernos de 53 países.

Unos metros más allá, también pegadas a la barrera que impedía el paso a la tarima, tres mujeres peleaban con fotógrafos que se montaban en el armazón. Tocaban cacerolas mientras cantaban:

“Hay un valiente / vale por dos / es de La Guaira y se llama Juan Guaidó”.

Xiomara Espinoza, su hermana Haidé y Heidi García se levantaron a las 4:00 de la mañana, rezaron para que no hubiese represión y salieron desde el estado Vargas.

—Vine a protestar para que mi familia que está en el exterior regrese —dijo Xiomara—. Tengo sobrinos, hermanas, mi hija y mi cuñado en Perú, Argentina, Panamá, Chile, Estados Unidos y España.   

—Yo vine a darle gracias a los países que nos están apoyando —dijo Heidi—. Para celebrar la libertad, porque ya la sentimos cerca. Mi abuela tiene cáncer y mi familia está afuera echándole pierna para ayudarnos con la situación de ella.

Enso Ramírez, en cambio, regresó de Cúcuta hace un año. Vive en La Dolorita en Petare y tiene 24 años. En 2016 emigró en autobús hasta Colombia. Tenía tres hijos pequeños y decidió irse cuando su esposa salió embarazada por cuarta vez. Vendió chocolates y caramelos en la calle, pero no le alcanzaba para comer y pagar un alquiler. Perdió seis kilos y durmió varias veces en la calle.

Guaidó tiene que ser un mejor presidente porque esto no se aguanta dijo mientras sostenía la esquina roja de una bandera tricolor de varios metros de largo.

A Enso le daba igual la política. Salió a marchar por primera vez el 23 de enero.

Enso Ramírez marcha sosteniendo la bandera, por la Avenida Francisco de Miranda. Fotografía por Helena Carpio

Alexis y Jean Carlos salieron a marchar porque no quieren emigrar. Son hermanos y tienen 26 y 20 años. El año pasado fundaron un centro de alto rendimiento deportivo en la avenida intercomunal de El Valle. Alexis se graduó de rehabilitación física en la Universidad Central de Venezuela y trabajó para los Tiburones de la Guaira por dos temporadas. Jean Carlos formó parte de la Federación de Ciclismo en el Instituto Nacional de Deportes. El centro no les da ganancia. Apenas cubren la nómina. Ninguno recuerda la última vez que compró ropa o zapatos. Pero tienen diez adolescentes inscritos. Piensan que si cambia el gobierno, su emprendimiento podrá salir adelante.

Los manifestantes repetían la ruta que ha planteado la Asamblea Nacional: cese de la usurpación, gobierno de transición, elecciones libres. También lo hizo Henrique Capriles cuando fue abordado por periodistas en la parte trasera de la tarima. Inhabilitado político por 15 años desde 2017 y rival de Maduro en las presidenciales de 2013, dijo que no es momento para plantear futuras candidaturas. Advirtió que no se puede hablar de transición con Tibisay Lucena como presidenta del Poder Electoral.

 

Ayuda humanitaria

 

Había dirigentes de todos los partidos opositores en la tarima. Stalin González abrió los discursos de los parlamentarios rodeado por compañeros del movimiento estudiantil de 2007. Doce años después, son los diputados Marialbert Barrios, Miguel Pizarro, Juan Andrés Mejía, Carlos Paparoni, Manuela Bolívar; los concejales Jesús Armas, Andrés Scholeter. La generación de Juan Guaidó. “Este país no puede seguir estando dentro del odio. Los venezolanos necesitamos reencontrarnos”.

Diputados, concejales y políticos se reúnen en la tarima. Fotografía de Iñaki Zugasti | RMTF

Jesús Altuve salió a marchar por la reconciliación. Tiene 27 años, una cicatriz en el antebrazo derecho y una masa redonda que sobresale en el lóbulo izquierdo de la cabeza. Son marcas de los perdigones que recibió en las protestas de 2014 y 2017. Su padre era hipertenso y murió el año pasado después de sufrir un ACV. No podía comprar medicinas. Jesús fue a la marcha con una pancarta que decía: “Abrazos gratis”. Una señora se acercó y le extendió los brazos. Jesús la abrazó. “Por mi familia que está en Perú”, dijo la señora. “Porque regresen”, respondió Jesús.

La diputada de Primero Justicia, Bibiana Lucas hizo un llamado al gobierno de Portugal en su idioma y en español:

Sabemos que la inmigración es un problema para ustedes y para nosotros es una inmensa tristeza. La solución a ese problema está también en sus manos. Les toca a ellos hoy ver de qué lado se colocan.

Pidió a los descendientes de portugueses, españoles e italianos que presionen a sus gobiernos para que reconozcan a Guaidó y a la Asamblea Nacional como únicos interlocutores legítimos. Algunos sostenían banderas de Italia, México y Uruguay, países que no han reconocido a Guaidó. El Parlamento Europeo lo hizo con 439 votos a favor, 104 en contra y 88 abstenciones. La alta representante de la Unión Europea, Federica Mogherini, no reconoce la legitimidad de Maduro, pero tampoco ha respaldado a Guaidó como presidente encargado.

En la pantalla de la tarima se proyectó La libertad guiando al pueblo, un cuadro del pintor francés Eugène Delacroix, que representa una revolución popular parisina ocurrida en julio de 1830. El rey Carlos X quería mantener una monarquía absoluta, pero la Cámara de diputados estaba controlada por liberales que se oponían. Cuando se dio cuenta de que su mandato estaba en riesgo, la Guardia Nacional lo repudió. Temió que lo derrocaran. Disolvió el Parlamento y llamó a elecciones amañadas. Los burgueses y el vulgo de París salieron a protestar juntos. Eso retrata Delacroix: la revolución de todas las clases contra un rey absolutista.

Marialbert Barrios recordó a los presos políticos, especialmente a Juan Requesens, diputado de Primero Justicia que fue detenido sin orden judicial en 2018. También habló de Fernando Albán, quien murió tres días después de haber sido arrestado en circunstancias cuestionadas por la oposición, mientras estaba en el edificio del Servicio Bolivariano de Inteligencia de Plaza Venezuela. El gobierno dijo que se suicidó. Julio Borges, compañero de filas del concejal, declaró que «fuentes oficiales a las que no identificó le habían confirmado que a Albán lo tiraron por la ventana cuando ya estaba muerto». 

Edgar Zambrano, vicepresidente de la Asamblea Nacional, tomó el turno de palabra rodeado por Delsa Solórzano, Luis Florido, José Guerra, Simón Calzadilla. “Los jóvenes que estuvieron en el podio, los diputados que hoy me acompañan, son la expresión de la unidad”, afirmó.

Guaidó se dirige a la tarima. Fotografía de Alfredo Lasry | RMTF

Guaidó llegó a la tarima caminando entre los manifestantes. Brincó la baranda de la primera fila para subir al podio. Iba acompañado por su esposa Fabiana Rosales. “Buscamos sumar a todos los factores para reconstruir Venezuela”. Llamó al podio a la diputada Arkiely Perfecto, militante del partido chavista Tupamaros, que se reincorporó a la Asamblea Nacional en la sesión del martes 29 de enero. El Parlamento aprobó una Ley de Amnistía para todos los funcionarios que ayuden a restablecer el orden constitucional.

¡Bienvenida! le gritaba la multitud.

Bienvenida como todo funcionario civil o militar que se ponga del lado de la Constitución —agregó Guaidó—. No solamente es ordenarle a cada funcionario que no dispare a los manifestantes. Les estamos diciendo que tienen un rol en la reconstrucción de Venezuela.

De inmediato, advirtió que la ayuda humanitaria que autorizó la Asamblea Nacional el 15 de enero llegará pronto. Guaidó anunció la creación de una coalición internacional “por la ayuda humanitaria y libertad en Venezuela”. En los próximos días comenzará el acopio de suministros en tres puntos: Cúcuta, en la frontera con Colombia; Brasil y en una isla del Caribe.

—Usted, soldado, capitán, coronel, mayor, capitán de navío, tendrá en sus manos la decisión de que entre y esté a resguardo esa ayuda humanitaria.

Guaidó dijo que habrá movilizaciones en la calle para acompañar el ingreso de la ayuda humanitaria, sin dar detalles. Para el 12 de febrero, día de la juventud, habrá otra convocatoria.

En el mundo dicen que si no tenemos miedo de una guerra civil dijo Guaidó. A gritos, la multitud respondió que no. ¿Saben por qué no hay miedo? Porque el 90% en Venezuela y el mundo quiere que cambie Venezuela. Nadie en Venezuela está dispuesto a inmolarse por un dictador.

Concentración en la Avenida Principal de Las Mercedes. Fotografía de Gaby Oráa | RMTF

Guaidó se refirió a la represión de las protestas en barrios como Cotiza, Petare y San Agustín, por parte de las Fuerzas de Acciones Especiales de la Policía Nacional Bolivariana (FAES).

Lo que sí existe en Venezuela es la masacre a jóvenes por parte de un grupo denominado FAES. Lo que hoy ya existe en Venezuela es el secuestro de jóvenes y menores de edad.

El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, que contabiliza víctimas identificadas, estima que 35 personas fueron asesinadas en las protestas desde el 22 de enero de 2019. La mayoría tenía heridas de bala. Las organizaciones Foro Penal, Provea y Redes Ayuda reportaron que desde el 21 de enero, 850 personas fueron detenidas; 77 eran adolescentes.

Guaidó emuló la juramentación masiva que hizo en la marcha del 23 de enero. Pidió a los manifestantes alzar su mano derecha y jurar que seguirán en las calles. A su alrededor, los diputados sonreían. Capriles lo abrazó.

Gracias al movimiento de la oposición, Rómulo Segovia abandonó sus planes de emigrar a Chile. Tiene 52 años y una hija de 10. Su padre fue migrante y logró que todos sus hijos fueran profesionales en Venezuela. “Quiero que mi hija, con su esfuerzo y dedicación, supere lo que yo pude hacer”.

Juan Guaidó pidió a la multitud permanecer en las calles, defendiendo la Constitución. Leo Álvarez | RMTF

Guaidó terminó el discurso y bajó de la tarima. Olga lo esperaba detrás de la tarima, con su bandera llena de firmas. Los diputados salían en motos o caminando. Los manifestantes los despedían desde las barandas y desde la autopista Francisco Fajardo, que pasa por encima de Las Mercedes.

¿Ya salió? preguntó una señora.

Todavía no respondió otro manifestante.

¿Qué estamos esperando? preguntó su esposo cansado. Tenía un sombrero de ala ancha, pero su rostro estaba rojo, castigado por el sol. Sudaba.

Yo espero a mi presidente Guaidó respondió la mujer.

¿Y cuánto tiempo lo vamos a esperar? preguntó el esposo preocupado.

El tiempo que haga falta.

Fotografía de Ernesto Costante | RMTF

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