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Venezuela vs. Colombia: la Vinotinto no cambia

por Jován Pulgarín

Fotografía de Rhona Wise / AFP

07/09/2018

Los amistosos siempre plantean la misma interrogante: ¿cuánto de lo que vimos es real y cuánto es espejismo? La única manera de responder esa pregunta es retroceder y comparar con el pasado.

Siguiendo esta lógica, el partido entre Colombia y Venezuela demuestra las diferencias entre un equipo que quedó primero de su grupo, empató con Inglaterra en Rusia 2018 y quedó a las puertas de la historia; y otro que aún sueña con clasificar en Suramérica.

El resultado, 2-1 a favor de Colombia, está muy lejos de ser un testimonio de lo sucedido en la cancha, aunque para el optimista también es una demostración de que aún en el peor momento de un equipo se puede pelear hasta el último minuto.

Venezuela sufre como nadie la histórica ausencia de laterales. Rolf Feltscher no es garantía en el duelo individual, tampoco lo es Alexander González. En ese sentido, cada vez que la selección neogranadina quiso, superó los costados.

Lo anterior pone en evidencia también la zona de recuperación.

Tomás Rincón no podía con todo este ataque amarillo y Junior Moreno fue un espectador. En consecuencia, Sergio Córdova y Darwin Machis retrocedieron tanto que Josef Martínez y Salomón Rondón quedaron primero como espectadores y luego como peones sacrificados, para defender una esperanza de resultado que al final cedió a la lógica.

De Machis debemos decir, eso sí, que su gol es un manual de cómo se debe cabecear un centro. Fue práctico y hermoso. Valió mientras Wuilker Fariñez hizo de pulpo.

No obstante, sin contención, sin solidaridad entre los defensas y los volantes y más aún, sin ganas de hacer algo diferente más que dejar al rival jugar, es imposible vivir de un gol.

Así, Falcao (32 años), un delantero que probablemente no estará en Catar 2022, recibió de Carlos Bacca y definió al ángulo. Fue una gran evidencia de cómo Colombia pisó el área vinotinto mil veces, con total impunidad.

Fue una de las tantas jugadas que inició Juan Fernando Quintero. El volante del River Plate dio un recital. Es una versión en cámara rápida del gran Carlos Valderrama. Se anticipa a cualquier otro rival antes de que la televisión lo enfoque.

Colombia casi triplicó en ocasiones de gol a Venezuela. Dominó el área, remató más. En fin, fue muy superior. El tanto de la diferencia, en el minuto 89, por el recién ingresado Yimmi Chará, fue la consecuencia.

Detengámonos un segundo. Mejor dicho, revise este último gol. Observe cuántos jugadores criollos terminan metidos dentro de la red. Es una metáfora de lo que hizo Venezuela una y otra vez: retroceder. Defender como sea.

Volvamos a la acción.

Pudo haber terminado peor la pizarra, es cierto. No obstante, debemos repetir que el valor de los amistosos no se mide por el resultado sino por lo visto de la propuesta en conjunto y lo que se debe mejorar o corregir.

Más que haber perdido en el último minuto, lo que realmente preocupa de Venezuela es que teniendo a un jugador que está haciendo historia y marcando récords goleadores en Estados Unidos, como Josef Martínez, su aporte fue mínimo.

Eso mismo le sucedió a Rondón en su mejor momento, con César Farías y Noel Sanvicente. Algo no se está haciendo bien. ¿Cómo se corrige? Esa respuesta podría valer una clasificación a Catar 2022.


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