Mucho más que cancán: bicentenario de Jacques Offenbach

por Deutsche Welle

04/12/2018

Colonia celebra 200 años del nacimiento de Jacques Offenbach, autor de fragmentos que están en la memoria colectiva.

La música que Jacques Offenbach escribió para el baile del cancán en su opereta Orfeo en los infiernos es probablemente la más popular del compositor. Pero también es muy conocida la barcarola de su fantástica ópera Los cuentos de Hoffmann. Jacques Offenbach nació en la ciudad alemana de Colonia en 1819 y murió en París en 1880.

La ciudad renana acaba de presentar los festejos de conmemoración del año Offenbach. Durante el acto de presentación, celebrado en el Ayuntamiento de Colonia, el cabaretista Konrad Beikircher definió al compositor como el “fundador de la opereta moderna, maestro del entretenimiento y un genio de la música ligera con humor renano y espíritu francés”.

Más que clichés y leyendas

Hace tres años se fundó en Colonia la Sociedad Jacques Offenbach, con el fin de preparar los festejos del bicentenario bajo el lema “Yes, we cancan”. Claudia Hessel, coordinadora del año Offenbach, considera que incluso en la ciudad natal del compositor no se le hace justicia a su memoria. “Queremos que el nombre de Offenbach resuene con más fuerza y demostrar que su música es mucho más que el cancán”, dice Hessel.

El musicólogo Ralf Olivier Schwarz, asesor de la Sociedad Jacques Offenbach, quiere acabar con los clichés y leyendas que hay alrededor de la figura del músico. “No hay compositor sobre el que se hayan dicho más tonterías que sobre él”, dice Schwarz. “Suele afirmarse que sus operetas son frívolas y ligeras, y que los textos de sus canciones son sencillos, pero si las observamos con atención, vemos que tanto la parte teatral como la musical están pensadas hasta el último etalle”. Schwarz es el comisario de una exposición que muestra las principales etapas en la vida de Offenbach. Después de Colonia, acogerán la muestra Berlín y París.

De Colonia y París al mundo

El padre de Offenbach era profesor de música y cantor judío. Con el fin de estimular el talento de su hijo Jacob (cuyo nombre adquirió después la forma francesa de “Jacques”), Isaac Offenbach envió al joven a París en 1833. Pronto hizo carrera como virtuoso del violonchelo en los salones parisinos. Los viernes por la tarde se reunían en casa de Offenbach los más renombrados artistas y músicos.

El compositor llegó a ser director musical del Teatro de la Comedia francesa, pero su música no llegó a estrenarse en los teatros estatales. En 1855 fundó su propio teatro, el Théâtre des Bouffes-Parisiens, donde se criticaba duramente a los gobernantes con la sátira y la parodia. “El público debe reir”, escribió Offenbach, “pero no sobre cosas sin importancia, sino sobre los asuntos relevantes que dominan sus vidas”.

Admirado, olvidado, redescubierto 

En 1858 le llegó finalmente a Offenbach el gran éxito como compositor con la opereta Orfeo en los infiernos. “En ella aparece el divino Júpiter como mosca que se ve atrapada en la suciedad”, explica Ralf Olivier Schwarz. “Eso se ha visto como trasunto del césar Napoleón, cuyo blasón tiene a la abeja como animal“.

A partir de ese momento, la música de Offenbach empieza a conocerse en toda Europa y llega hasta Brasil, China y Japón. A pesar de su gran éxito, Jacques Offenbach fue siempre una especie de advenedizo. Durante la guerra franco-alemana de 1870-71, los franceses decían que era un espía de Bismarck. Por su parte, los alemanes lo consideraban un “traidor” y un “frívolo francés”. En ambos países, las corrientes antisemitas eran cada vez más fuertes. Tras la guerra, los franceses parecieron olvidar los grandes éxitos musicales de Offenbach. En Estados Unidos, sin embargo, sus actuaciones con motivo de la Exposición Universal de 1876 fueron muy celebradas.

Tesoros desconocidos

Además de representaciones de operetas, conciertos de cámara y conferencias, los actos con motivo del centenario del nacimiento de Offenbach pretenden sacar a la luz algunos tesoros aún desconocidos. Por ejemplo, un “singspiel” (ópera alemana con partes habladas) sobre la fiesta judía del “Purim”, escrita por Isaac Offenbach, padre de Jacques. En el archivo histórico de la ciudad de Colonia también se encontró una canción de las milicias ciudadanas compuesta por Jacques Offenbach durante la revolución de marzo de 1848.

El inicio musical del año Offenbach tendrá lugar en el auditorio Philharmonie de Colonia el 6 de enero de 2019, con la Orquesta Gürzenich. El director musical de la formación, François-Xavier Roth, seguirá los pasos de Offenbach desde el Rin hasta París con piezas extraídas de su ópera romántica Las hadas del Rin y su opereta La vida parisina. En programa también hay obras para violonchelo poco conocidas de Offenbach y el estreno de la reconstrucción de la opereta en un acto con título humorístico Oyayayae. París también rendirá homenaje al compositor que durante tantos años habitó allí.

(MS/CP)


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