EntrevistaEl siglo XX en Venezuela

Elías Pino Iturrieta: “Examinar el siglo XX venezolano es hacer una radiografía de nosotros mismos”

por Diajanida Hernández

Fotografías de Mauricio López

03/02/2018

La Fundación para la Cultura Urbana se ha propuesto llevar a cabo una revisión transdisciplinaria del siglo XX venezolano; su presidente, el historiador Elías Pino Iturrieta, explica en esta entrevista la naturaleza de este proyecto cultural.

A partir de este 2018, la Fundación para la Cultura Urbana (FCU) llevará adelante un proyecto de investigación transdisciplinaria que buscará hacer un gran examen panorámico del siglo XX venezolano, tentativamente llevará el nombre de El Siglo XX en Venezuela, y tratará de abarcar todos los ámbitos de la vida del país, aquellos que construyeron la sociedad que conocemos, desde el año 1900 hasta el 2000. El resultado del trabajo será divulgado, publicado, en una colección que la propia FCU produciría.

“Este trabajo significa en primer lugar abordar una temática que no se ha trabajado, en términos generales, es un examen inédito”, explica Elías Pino Iturrieta, historiador y presidente ejecutivo de la FCU. “Nuestros días y el siglo XX venezolano han sido susceptibles de investigaciones específicas, monografías en grandes cantidades que van analizando la vida del país, pero un empeño que trate de abarcar todas las actividades, las vivencias de la sociedad venezolana todavía no se ha hecho. Esta empresa va a requerir muchísimo cuidado. Examinar el siglo XX venezolano es hacer una radiografía de nosotros mismos, eso significa meternos con nuestros afectos, con nuestros intereses, con nuestras simpatías y antipatías y eso, desde el punto de vista de las Ciencias Sociales, requiere mucha precaución, se tendrán que tomar todas las prevenciones metodológicas y técnicas con el objeto de ofrecer una visión en la que se reflejen todos los problemas esenciales del país”.

¿Ese examen del siglo XX se haría en relación con el XIX?

Se trata de descubrir la peculiaridad del siglo XX venezolano, es decir, qué tiene el siglo XX que lo distingue de los demás tiempos históricos. El siglo XX no se parece al XIX ni mucho menos al XVIII, por ejemplo. ¿Por qué la diferencia? ¿Cuáles son los ingredientes de un nuevo tiempo histórico que lo hacen distinto y peculiar? Se trata de identificarnos como sociedad, ¿qué es aquello que como sociedad nos convierte en una entidad distinta y específica? Una vez descubiertos en términos generales los rasgos que forman parte de nuestra peculiaridad iremos profundizando en cada uno de los fragmentos de esa peculiaridad. Por ejemplo, la política: ver si en efecto la política venezolana del siglo XX fue distinta a la anterior y por qué fue distinta. Veamos algunos datos: el Estado nacional que no existía, existe; el control de la sociedad con un solo centro de poder político que no existía, existe; el dominio del territorio geográfico del territorio que no existía, ahora existe; esos son tres elementos capaces de ponernos a pensar con seriedad sobre qué fue lo que realmente pasó que nos hizo tan diversos, que nos hizo tan extraños en relación con el pasado. Así habría que hacer con el resto de los elementos que se vayan clasificando, como la vida de la gente, la sociedad, los avatares de la economía; analizar el cambio de lo rural a los urbano, de la pobreza a la riqueza, de lo aldeano a lo universal, de lo local a lo cosmopolita, el surgimiento del proletariado, el surgimiento de la clase media, no hay proletariado ni clase media en Venezuela sino solo en el siglo XX. Si seguimos enumerando veremos que estamos ante un mundo distinto que necesita una explicación general, no nos preocupamos por esa metamorfosis porque estamos habituados a ella, porque somos parte de ella.

La investigación, que es ambiciosa y riesgosa, no se ocupará de fenómenos muertos y enterrados. No vamos a estudiar la Independencia como fundación, no vamos a ocuparnos de la federación ni de la cultura del siglo XIX, sino de lo que estamos haciendo, de por qué hoy día hemos hecho lo que estamos haciendo.

¿Cómo va a ser la puesta en práctica de este proyecto?

Vamos a trabajar con los profesionales que consideremos en la junta de la FCU sean los especialistas más adecuados para este proyecto. También vamos a apoyarnos en el talento de muchos venezolanos que están trabajando fuera del país. También estamos afinando la posibilidad de acompañar la investigación con las mejores imágenes posibles, con apoyo del Archivo de la Fotografía Urbana, para captar también visualmente cómo fueron las cosas.

En la FCU hicimos una propuesta de carácter general sobre el siglo XX, que fue sometida a un primer examen interno. Hicimos una primera reunión de trabajo con especialistas, con expertos, con el objeto de plantear a título de aproximación lo que puede ser fundamental en la vida política, en el desarrollo de la sociedad, en la literatura, en las artes plásticas, en la vida de las ciudades. Fue una especie de seminario interno, en el que cada especialista leyó una ponencia sobre los rasgos fundamentales de cada una de esas áreas, se sometieron a discusión y se llegó a la conclusión de que en efecto era un proyecto que podíamos abordar y que era muy necesario para los venezolanos. Desde el punto de vista de la praxis es evidente que vivimos una situación de declive en la sociedad venezolana hoy, de nuestros días, ¿de dónde viene eso?, ¿qué responsabilidad tiene la vida del siglo XX en este agujero que estamos cavando en el siglo XXI?

Se dice que los venezolanos no tenemos memoria, este ejercicio pareciera que apunta precisamente a esa falta de memoria.

Abordaremos un mundo que nos pertenece porque lo hicimos nosotros pero, especialmente, por el hecho de que lo hicimos nosotros es distinto al universo que hicieron nuestros antepasados. Ciertamente, se trata de congregar las informaciones fundamentales de la vida en el siglo XX pero considerando que la memoria es esencialmente igual en todos los países en términos de las limitaciones. Recordamos lo que el presente nos obliga a recordar aquí, en Alemania, en Portugal y en África del Sur. Esos pueblos memoriosos, que viven y que se alimentan de la historia son, generalmente, fantasía. Las sociedades se ocupan de su presente y solo en situaciones de grave crisis se ven obligados a usar el espejo retrovisor. Sería el caso de la sociedad venezolana actual. Pero, en general, no hay desdén por el siglo XIX, no hay desdén por el siglo XVIII, lo que sucede es que los requerimientos del siglo XX, de nuestra cotidianidad nos obligan a estar pendientes del mundo que nos rodea y que nos desafía. Uno de los problemas que tiene que enfrentar esta investigación es que ese pasado próximo no es un pasado del todo, existe, ese pasado no pasó, nos relacionamos con el siglo XX, somos un solo transcurrir, estamos amalgamados.

También pareciera que hay un gesto de verse en una historia civil.

Este proyecto no se trata solamente de historia, entre otras cosas porque la historia se ocupa de los fenómenos muertos y enterrados; aquí vamos a abordar asuntos en los que participamos o estamos participando. ¿Qué implicaría eso? Que no se puede hacer la investigación partiendo del método histórico propiamente dicho, se va a necesitar de la ayuda de la Sociología, de la Politología, de la Economía, de la Crítica Literaria, de los creadores para hacer un examen de algo que parece muerto pero está vivo. Se trataría de que la mirada sea diversa e implica la valoración distinta de los actores y de las miradas tradicionales que han subestimado la presencia de lo civil frente a la influencia de lo militar. Ahí en lugar de reivindicar lo civil, de colocarlo primero, es ver cómo el juego de lo cívico enfrentado al juego de lo castrense fue formando la sociedad. No se trata de ponerle candado al portón del cuartel, sino de abrirle la puerta al otro movimiento propiamente social, de la gente común y corriente, de los políticos de diverso tamaño para ver cómo en efecto sucedió la vida.

Dijo que somos diversos y extraños en relación con el siglo XIX, ¿por qué?

Porque somos ricos y antes éramos pobres, porque estamos comunicados y antes existía el mapa solamente en el papel, porque nos sometimos a una sola autoridad y antes teníamos autoridades dispersas, porque el caudillismo se fue matando él mismo para que cuando comience el siglo XX sea simplemente una parodia, seguramente reemplazada por nuevos caudillismos, por nuevas mandonerías pero evidentemente sin relacionarse con el pasado. El siglo XIX piensa de una manera específica, el siglo XX mira de una manera completamente distinta. Eso es algo muy importante que se tiene que examinar en el proyecto sobre el siglo XX en Venezuela: qué descartamos del siglo XIX y qué permaneció. Probablemente veamos que el siglo XIX dejó de ser porque nosotros, entre todos, fabricamos un tiempo nuevo y distinto.


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