Mundial Rusia 2018

Croacia: 22 amigos que están en la final // #Rusia2018

por Jován Pulgarín

Fotografía de Mladen Antonov / AFP

12/07/2018

Hemos gastado un montón de tinta en estos días del Mundial, y ahora, cuando queda solo un partido, el último en clasificar a la final nos grita que muchas de las cosas que hemos escrito, no son ciertas. O no tan ciertas. Y eso, queridos amigos, es lo que convierte al fútbol en una materia tan fascinante.

Croacia está colocando en tela de juicio aquello de “los procesos”.

Quedaba una fecha para que se decidiera el grupo I. Islandia marchaba al frente con 19 puntos. Croacia y Ucrania se peleaban el segundo lugar, con 17 unidades. Ambos debían verse las caras en esa última jornada.

Davor Suker, aquel jugador que había llevado a Croacia al histórico tercer peldaño, en el Mundial de 1998, ahora dirigía la federación croata y decidió prescindir del entrenador Ante Čačić para traer a Zlatko Dalic. Y la jugada le salió.

En Kiev, con doblete de Andrej Kramarić, Croacia se impuso 0-2 a Ucrania. Esa victoria más la derrota de Gales en casa ante Irlanda, le permitió a la selección de los Balcanes disputar el repechaje ante Grecia. Este duelo lo resolvieron fácilmente: 4-0 en casa y 0-0 en Atenas.

Así que con apenas tres partidos en su lomo, Dalic había clasificado al Mundial. Jugó cuatro amistosos antes del torneo, perdió dos (ante Perú y Brasil) y ganó dos (frente a Senegal y México). Solo ha disputado 7 encuentros oficiales, cuatro de ellos en Rusia 2018. ¿El saldo? 4 victorias y 3 empates (dos solucionados en penales). Así, este domingo disputará la final.

Rusia, al que despidió en cuartos, tiene a su técnico, Stanislav Cherchésov desde 2016; Gareth Southgate, que comanda a Inglaterra, también está al mando desde hace dos años y Didier Deschamps, su próximo rival, lidera a les bleus desde 2012.

¿Cómo se puede explicar esto? Si se le busca una respuesta razonable, debemos partir de los pequeños movimientos que hizo el entrenador con respecto a lo que hacía su colega anterior.

Dalic primero colocó a un “5” fijo (Marcelo Brozovic), que estuviera detrás de Ivan Rakitic y Lukas Modric. Eso les dio más libertad a la dupla que fue clave ante Ucrania. Ambos asistieron a Kramarić.

Luego fue manejando diferentes opciones en ataque, en unas aparecía Kramarić como “9” y en otras lo sentaba para que Ivan Perisic y Ante Rebic asistieran desde las bandas a Mario Mandzukic.

Así, el equipo pasó de un dibujo táctico 4-2-3-1 a un 4-1-4-1. Como suele suceder con estos números, el segundo esquema resultó en un bloque más compacto a pesar de su apariencia de orfandad en el mediocentro y la delantera.

No obstante, ningún retoque hubiera dado resultados positivos si Croacia no tuviese buenos jugadores. El nuevo estratega distribuyó mejor ese talento. Dalic dijo una frase sobre la columna vertebral de su 11 que lo define: “Modric y Rakitic son una misma alma”.

La cita exacta fue la siguiente y la expresó antes de las semifinales: “Mario Mandzukic dijo en una entrevista que dentro de la cancha no conoce a nadie. Cuando compite para su equipo no atiende ni a la nacionalidad ni a la amistad. Igual ocurre con Luka y con Ivan. Cuando juegan con el Real Madrid y el Barcelona son rivales, pero cuando lo hacen para Croacia son un mismo cuerpo y una misma alma”.

Este miércoles, Rakitic, según palabras del propio jugador, actuó tras haber enfrentado una fiebre de 39 grados centígrados. Estuvo en el campo los 120 minutos. Modric se sacó tarde el error que le permitió a los ingleses anotar desde tiro libre. Después subió su nivel y ambos se fusionaron para generar una energía nuclear y voltear el resultado.

Jorge Valdano, que analizaba la eliminación de Argentina en este Mundial, escribió: “En Rusia, todo se ha unido. La crisis del talento. (¿Realmente sólo nos enteramos el día en que Croacia nos metió tres que no tenemos a nadie comparable a Luka Modric o Ivan Rakitic?)”.

Hay acciones que demuestran lo bien o lo mal que está una relación, como sucede en la vida real cuando visitamos a una pareja de amigos o a los suegros. Si se fijan, en cada gol, en cada victoria croata, los jugadores buscan a su técnico, Modric y Rakitic son los primeros.

En la esquina contraria podría encontrarse, por ejemplo, la reacción de Jorge Sampaoli, que después del gol de Marcos Rojo contra Nigeria, corrió desde la banca hasta el banderín de córner sin encontrar un abrazo, un choquecito de puños, una palmadita.

Las buenas relaciones también se entretejen desde el respeto. Los futbolistas suelen abandonar a un técnico cuando lo ven dudar. El delantero Nikola Kalinić no quiso entrar en el segundo tiempo contra Nigeria debido a que los titulares fueron Kramaric y Mandzukic. Al día siguiente lo enviaron de regreso a Croacia. “Necesito jugadores sanos y convencidos, por eso tomé esta decisión”, argumentó Dalic. Los 22 que completaban la nómina lo respaldaron.

“Lo sucedido no nos ha afectado. Lo primero es el equipo. Hay que dejar de lado los egos cuando se habla de la selección. Para la unidad y el buen clima en el vestuario esto es lo más importante”, opinó Milan Badelj.

“Todos tenemos que dejar de lado nuestro ego. Estamos representando a un país. Debemos estar unidos. No todos pueden jugar y debemos respetar las decisiones del entrenador. Para mí es un honor estar aquí, no importa si juego o estoy en el banco”, aseguró Mateo Kovacic, quien ha jugado 183 minutos en todo el Mundial.

Además de la calidad, Croacia ha demostrado una gran concentración para salir adelante en los partidos adversos. Tres prórrogas, dos tandas de penaltis… parece que nunca bajan los brazos. Y en eso, de nuevo, tiene mucho que ver la relación entre los jugadores y su cuerpo técnico.

En un trabajo publicado en el diario británico Telegraph, Bradley Busch, un sicólogo deportivo que trabajaba con diferentes equipos de la Liga Premier (la que tiene mayor cantidad de jugadores en las instancias finales del Mundial), se detalla cómo los pensamientos positivos tienen un gran impacto en el rendimiento de los deportistas.

“La investigación demuestra que la forma en que hablas contigo afecta la química en tu cerebro y tus hormonas”, dice Busch. “La negatividad y la crítica se asocian con la hormona del estrés cortisol, que reduce la capacidad del lóbulo frontal para funcionar de manera efectiva. El lenguaje positivo y energizado libera dopamina, que está vinculada a la certeza y la confianza, así como a la noradrenalina y a la DHEA, que permiten que el lóbulo prefrontal se active de manera más efectiva”.

De acuerdo con un estudio publicado por el Journal of Sport Behavior en 2010, este diálogo interno realmente marca la diferencia. El estudio mostró que la introducción de habilidades psicológicas, como la conversación interna, en el descanso, mejoró el rendimiento de los mediocampistas en la segunda mitad en al menos dos de los tres componentes de rendimiento medidos (pase, primer toque y ataque).

Bush habla de la necesidad de tener una buena postura en el campo de fútbol, al igual que cuando vas a una entrevista de trabajo o a conocer a alguien. No puedes dejar caer los hombros o perder de vista el objetivo que tienes en frente.

“Por lo tanto, si un delantero piensa regularmente en la esquina inferior de la red, instintivamente comenzará a verla más a menudo a través del bosque de piernas y cuerpos durante los juegos”, cierra el interesante artículo. No podemos dejar pasar en el análisis, que el Mundial al final es un torneo corto y como torneo corto es más fácil que un equipo empalme una buena racha y se titule. No necesariamente significa que sea el mejor del mundo, aunque ese sea el título noble que llevará por el nombre de la competencia. Tampoco debe obviarse que las llaves se fueron despejando con grandes sorpresas. Los jugadores croatas, por ejemplo, no tuvieron reparo en afirmar que se veían luchando por el segundo cupo con Nigeria, pero el empate de Argentina con Islandia cambió el panorama. También creían que España era el próximo rival y fue Rusia.  Todo lo anterior deja en evidencia que, además de un buen equipo, de un gran entrenador y de una excelente química, los equipos con grandes aspiraciones deben aprovechar esos intangibles. Croacia es culpable de su camino, no de los fallos de los que se quedaron en la travesía. Esa ha sido su gran virtud. Y por eso está en la final.


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