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Actualidad

Al encuentro: una mirada para desmontar prejuicios

por Laura Guzmán

"Al encuentro" estará expuesta hasta el 3 de noviembre. Fotografía de Carlos Ancheta

26/10/2019

En 1996, el artista visual chileno, Alfredo Jaar fue invitado a participar en una muestra colectiva por Jesús Fuenmayor, reconocido curador de galerías, para inaugurar el Museo Jacobo Borges en el Parque del Oeste. En ese momento existía el Retén de Catia y los habitantes de la zona llevaban años pidiendo a las autoridades la demolición de la cárcel, pero construyeron el museo y el retén no fue demolido hasta el año siguiente.

El artista tomó nota del rechazo de la comunidad hacia la institución cultural: a los vecinos les gustaba más la idea de un complejo deportivo. Ante esa realidad, quiso ofrecerles la oportunidad de apropiarse de aquel espacio que se les imponía, de reflejar su mundo y enseñar su descontento. 

Después de realizar una investigación y mantener reuniones con dirigentes vecinales de Catia, Jaar, con la ayuda de voluntarios, repartió 1000 cámaras fotográficas a los habitantes de la zona y los invitó a fotografiar su propio entorno con total libertad. Una vez que devolvieron las cámaras, imprimieron las fotos de manera gratuita y pidió a cada persona que eligiera su foto favorita para agrandarla y exhibirla en el museo. 

La exposición se llamó Cámara lúcida y fue para el artista uno de sus proyectos más revolucionarios y poéticos, debido a que logró que una comunidad pudiese proyectar sus críticas y la belleza de su entorno. Actualmente, este proyecto forma parte de la exhibición organizada por Espacio Anna Frank: Al encuentro, una recopilación de trabajos que, a través de la imagen, enseñan diferentes miradas de los barrios de Caracas. Estarán expuestos hasta el 03 de noviembre en la Sala Trasnocho Arte Contacto (TAC) de Paseo Las Mercedes. 

Fotografía de Carlos Ancheta.

La exposición presenta 13 propuestas de acercamiento, a fin de que el visitante conozca los diferentes proyectos y abordajes de los barrios caraqueños. Al encuentro contó con el apoyo de la Embajada de Francia, The Swiss Arts Council ProHelvetia, la Embajada de Suiza, Arquetipo, Desde la Comarca, Sam Frames, La Terraza Caracas y Photomaton. 

La muestra logra una aproximación a los barrios entre 1970 y 2018 (sin orden cronológico), presentando un planteamiento de reconciliación social, desde proyectos realizados con la perspectiva propia de sus habitantes, hasta el trabajo de autores que asumieron las zonas populares como labor de investigación fotográfica y audiovisual en general. 

Para poder mostrar el trabajo en la sala, los curadores Johanna Pérez Daza, Carlos Ancheta y Elizabeth Schummer realizaron un proceso de investigación sobre los diferentes enfoques que cada autor daba a los barrios y ensamblaron un conjunto de historias, perspectivas y planteamientos estéticos, posibilitando las más distintas interpretaciones. Al encuentro se trata de un espacio de representación y autorrepresentación en el que se muestra al público la cotidianidad y particularidades de las comunidades caraqueñas.

En el marco del mes de la coexistencia y sin querer mostrar una visión frívola o idealizada del barrio, Al encuentro quiere romper con los estereotipos y prejuicios hacia estos sectores, logrando que el espectador entienda y se confronte con una realidad compleja, lejos de ser pintoresca. «El precepto de Espacio Anna Frank es buscar el encuentro, el desmontaje de prejuicios, la responsabilidad social de enfrentarse a esta realidad que, a propósito no se trata de embellecerla. Hay droga, violencia, problemas, pero también hay anhelos, esperanzas, familias y valores, igual que en todas partes», destacó Schummer.

Además de Jaar, dos fotógrafos internacionales se exhiben en Al encuentro con proyectos orientados a la transformación social. El fotógrafo suizo, Nicolás Savary en Barrios de Caracas (2007), retrata a jóvenes adolescentes de distintos barrios durante su estadía en la ciudad y descubre que son personas que no solo viven las dificultades de la pubertad, sino también las de su cotidianidad. Por su parte, Caracas Shanty Towns (2003) de André Cypriano, establece una relación entre las favelas de su país (Brasil) y los sectores populares de Caracas, partiendo de que, el peor enemigo de los asentamientos ilegales tanto en Brasil como en Venezuela no es la pobreza, sino el malentendido.

Fotografía de Carlos Ancheta.

Una mirada personal 

En la sala se presentan trabajos que documentan la vida del barrio desde adentro, una mirada de quien reside allí. Entre lo más reciente se encuentra Coexistencia 38 miradas (2018), producido por Espacio Anna Frank con la Fundación Gimnasio de Boxeo Ruza. Se entregó a los jóvenes del barrio José Félix Ribas de Petare cámaras desechables para capturar su comunidad, y cuadernos para cifrar los registros del día a día. Las imágenes y los textos proyectan sus deseos, intereses y recorridos por la comunidad. 

Somos nosotros mismos (2009), de Daniel Camacaro, captura ambiente y residentes de Brisas de Propatria, lugar donde vivió desde pequeño. Camacaro refleja la cotidianidad del barrio, buscando proyectar las adversidades que atraviesan para desenvolverse en una sociedad que no asimila a estos sectores. «Las personas que viven en los barrios, más del 50% de la ciudad, no son extraterrestres ni malos, son personas como nosotros que tienen las mismas frustraciones y los mismos anhelos», comentó Carlos Ancheta.

Imágenes de La Ceibita (1976-1984), de Carlos Germán Rojas, es una narración visual autobiográfica del contexto donde se crió el autor; una serie de imágenes que describe la proximidad afectiva del fotógrafo con su propio entorno. En las fotografías se observa la llaneza de la comunidad: la fiesta, los amigos, los juegos infantiles, los vecinos, la decoración de los espacios, el juego de dominó, entre otros. 

Además se encuentran registros vivenciales y de la memoria, como el documental de Jacobo Penzo, El afinque de Marín (1980) el cual enseña en 23 minutos un equilibrio entre el ojo del cineasta, la cotidianidad y la espontaneidad de la parroquia San Agustín. Una mujer polaca residenciada en Altavista, Catia desde 1948 (una zona donde se radicaron muchos inmigrantes de diversos orígenes a mediados del siglo XX) y su hija nacida en Caracas cuentan sus memorias en fragmentos fotográficos que construyó Irama Gómez en Memorias compartidas (2007-2011). La fotógrafa y psicóloga, Diana Rangel en Voces de un lugar imposible (2011) trabaja con un grupo de jóvenes conocidos como «malandros» por su comunidad y reseña la percepción que tienen de sí mismos. El trabajo fue un aporte desde la psicología clínica, social y contemporánea de lo que se entiende por violencia en Venezuela. 

Por otro lado, están presentes trabajos que se enfocan en la estructura de los sectores populares: en Residente pulido. Ranchos (2005), donde Alexander Apóstol establece un paralelismo con los edificios formales de la ciudad y las construcciones características del barrio. La contrahuella (2007) de Edgar Moreno, es un ensayo fotográfico en escala de grises y presenta el contraste entre lo urbano y lo rural, la ciudad legal y la ciudad ilegal. Iván Amaya en Ciudades de arriba (2002), da una visión implícita de modernidad paralela y alternativa a los ranchos edificados en la ciudad. Caracas cenital (2005), Nicola Rocco desde un helicóptero captura en 15 vuelos a Caracas y sus poblaciones satélite, lo que permite observar a la ciudad en toda su amplitud urbana, geográfica y social.

Ancheta resalta que, con la exposición, se busca una visión común de estos sectores caraqueños: «Nosotros hablamos del barrio y quisiéramos en nuestro discurso no decir ‘el barrio’ como si fuera otra cosa. Estamos haciendo el esfuerzo, incluso a nivel de lenguaje, porque estamos presentando otra parte de la ciudad, es otra urbanización más con sus características como cualquier otra».

La museografía de Al encuentro es de Rafael Santana, y el catálogo de Carlos Rodríguez. En la Sala TAC están programados eventos semanales (conversaciones con los fotógrafos, artistas invitados, cinetertulias, entre otros) que, estarán moderados por los curadores, para mantener un ambiente de intercambio, reflexión y encuentro, como lo propone el nombre de la exhibición. 


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