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Fútbol

Vinotinto contra Japón: más certezas, mismas incertidumbres

por Jován Pulgarín

El centrocampista japonés Genki Haraguchi y el venezolano Yeferson Soteldo durante el partido amistoso entre Japón y Venezuela disputado en Osaka. Fotografía STR | JIJI PRESS | AFP

20/11/2019

A estas alturas, es irrelevante si nos gusta el juego de la selección. Lo clave es si Rafael Dudamel lo tiene claro. Porque una cosa es sentirse bien con una goleada como fanático y otra las conclusiones que el técnico pueda sacar de un compromiso en el que el rival no existió. Lo primero es intrascendente, lo segundo necesario.

El 4-1 contra Japón fue inobjetable. En cada error de la selección nipona, apareció quien debía capitalizarlo: Darwin Machís, Yeferson Soteldo y Salomón Rondón. Los cuatro goles del combinado criollo ocurrieron prácticamente adelante del punto penal. Cuando esto sucede, queda en evidencia una falta de preparación o al menos gran complicidad del rival.

Venezuela fue más porque en el papel era más. Se hizo evidente el oficio que parte de la calidad individual. El regate de Soteldo para el centro a Rondón, que termina en gol, es ingenioso, pero también un ejemplo de pasividad y poca documentación sobre el contrario. En Brasil ese regate ya es su marca personal. Como colofón, en la misma jugada, el defensa que cubre a Rondón salta sin convicción.

La Vinotinto ganó bien, pero no se pueden omitir las razones de un resultado que no forma parte del historial ofensivo ni de juego colectivo que hasta ahora ha puesto en práctica Dudamel. ¿Por qué es importante resaltarlo? Por lo siguiente: ¿imagina usted, amigo lector, esas mismas facilidades en la eliminatoria suramericana? De hecho, me atrevería a pronosticar que este “11” no se repetirá en el futuro.

Los dirigidos por Rafael Dudamel tradujeron todo lo que patearon en gol. Hay días así: estornudas y te sale un arcoiris. El segundo tiempo fue un trámite. Por alguna razón que desconocemos, Japón se entregó a la melancolía. Los cambios, como es habitual en estos amistosos, desfiguraron el encuentro. 

Fue tan rocambolesco lo sucedido en Osaka, que se me hace complicado analizar la línea de tres volantes de corte defensivo, con Bernaldo Manzano como el “5” neto. ¿Por qué? Porque el conjunto asiático mostró una depresión, impropia de su carácter mundialista. Venezuela salió con y sin pelota, como quiso y cuando quiso. Ni siquiera tuvo que preocuparse por una marca. Probablemente vimos el partido más placentero para Tomás Rincón y Yangel Herrera. 

Venezuela capitalizó cada error del rival, aunque no desde la transición o el juego colectivo, sino desde los golpes propios del boxeo. La Vinotinto, dicho de otro modo, olió cada herida y la desgarró a zarpazos. Esa relación entre la pasividad local y la superioridad individual criolla se refleja en el gol de Soteldo. La definición es maravillosa, pero el retroceso de los defensas japoneses sacaría de sus cabales hasta al Dalai Lama.

No obstante, para eso son los amistosos: para imponerse si el contrario da ventajas. Venezuela goleó a Bolivia (4-1), salió de Trinidad y Tobago (2-0) y ametralló a Japón después de aquel horrible partido contra Colombia (0-0). A pesar de estos buenos resultados, es difícil responder a ciencia cierta preguntas clave: ¿Hay centrales definidos? ¿El lateral izquierdo le corresponde o no a Roberto Rosales?

Porque aquí está el quid de todo: con la retirada de Josef Martínez, no hay duda de quién será el delantero titular en las eliminatorias. ¿A Rondón lo acompañarán Machís y Soteldo? Esta generación además se complementa. Si no están ellos, Rómulo Otero, Jefferson Savarino, Jhon Murillo o Juanpi Añor podrían echar una mano. En general, figuras que puedan cubrir esa zona no faltan. El problema es cuando además de atacar, hay que responder a la solidaridad de defender. 

La incomodidad de Rosales en el costado izquierdo es obvia y los balones cruzados, que suelen salir de jugadores como Lionel Messi, James Rodríguez o Edinson Cavani, para mover la defensa, serán regulares cada vez que Venezuela sale de su casa. ¿Wilker Ángel y Jhon Chancellor o Mikel Villanueva y Yordan Osorio para contrarrestar? ¿Rotarlos de acuerdo al contrario o apostar por una sola pareja? Las preguntas no cesan.

A pesar de los tres partidos que se contaron como victorias, no hay manera de armar un once según lo que ha mostrado Rafael Dudamel. Los de afuera podemos tener preferencias, pero es sintomático que a pocos meses de comenzar los partidos importantes, permanezcan las dudas. Los resultados, como este ante Japón, son buenos siempre y cuando los técnicos puedan sacar conclusiones. Ahora, con el fin de los ensayos, rogamos que esas conclusiones no sean producto de espejismos.


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