COVID-19

Variante Delta del COVID-19: ¿un peligro para América Latina?

22/06/2021

Fotografía de Steinach | ZB | picture alliance

Un nuevo dolor de cabeza para virólogos y epidemiólogos: la variante Delta del nuevo coronavirus (B.1.617.2), identificada inicialmente en la India, ha encendido nuevamente las alarmas en Europa. Pero también en América Latina hay cada vez más países, como Argentina, México o Perú, que han confirmado casos en sus territorios.

La propagación de la variante Delta se ha extendido principalmente en el Reino Unido, donde se ha aplazado el fin de las restricciones previstas para este lunes, y en Portugal, que ha tenido que cercar su capital, Lisboa, para frenar el avance de los contagios predominantes con esta cepa. Ante este panorama, el doctor Felix Drexler nos explica lo que se sabe hasta el momento sobre la variante Delta y qué tan peligrosa podría ser para América Latina.

Surgimiento de la variante Delta

La variante Delta surgió por primera vez en la India en octubre de 2020, y se ha extendido rápidamente a más de 80 países. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la había clasificado como «una variante de interés”, pero el 15 de junio pasó a ser una «variante de preocupación”. Las mutaciones denominadas «preocupantes” son aquellas que, entre otras cosas, presentan mayor capacidad de contagio, producen una enfermedad más severa y son menos neutralizadas por anticuerpos generados por una infección o vacunación previa.

El Dr. Drexler recuerda que estas variantes, en general, surgen en lugares que son densamente poblados, y se caracterizan por una transmisión muy frecuente entre individuos que viven hacinados: «La variante Delta es una combinación de distintas mutaciones en la proteína de espiga. Eso se ve en Manaos y las favelas de Brasil, en los ‘slams’ de Ciudad del Cabo o en los centros urbanos de la India. En esas condiciones surgen variantes todo el día y a toda hora”.

Por esa razón, la aparición de un sublinaje denominado ‘Delta Plus’ no sorprende al virólogo de la Charité de Berlín, quien advierte que la cepa Delta podría seguir desarrollándose. «Ese es el riesgo, y ocurre lo mismo con todas las variantes. Estamos viendo que hay mutaciones que, al inicio, eran de una variante, como la Gamma (P.1), detectada en Brasil, o la Beta (B.1.351), detectada en Sudáfrica, siguen apareciendo en diversos linajes”, explica el Dr. Drexler.

Síntomas distintos

Los síntomas más comunes reportados por los pacientes con la variante Delta en el Reino Unido son dolor de cabeza, dolor de garganta y secreción nasal. «Los expertos ingleses apuntan a que parece más un resfriado común, y que no tendría, según los primeros datos, los síntomas clásicos del virus original, como tos o pérdida del olfato”, indica el virólogo alemán, pero advierte que, aunque los afectados no se sientan muy enfermos, pueden ser contagiosos y poner en riesgo a otras personas.

Un estudio de investigadores escoceses publicado la semana pasada por el medio británico The Lancet reveló que las personas infectadas con la variante Delta tienen casi dos veces más posibilidades de ser hospitalizadas que los infectados con la variante Alfa (B.1.1.7), identificada por primera vez en el Reino Unido. Asimismo, una investigación de PHE, una agencia del Departamento de Salud del Reino Unido, concluyó que la variante Delta está asociada con un 64% más de posibilidades de transmisión en el hogar en comparación con la variante Alfa.

Para el Dr. Drexler, sin embargo, todos estos resultados todavía son bastante preliminares, pues «todavía hay pocos datos”. Lo más probable hasta el momento, confirma el Dr. Drexler, es que la variante Delta es más transmisible.

¿Qué tan transmisible?

Hasta el momento, la variante Delta es responsable del más del 90% de casos en Reino Unido y del 10% de las infecciones en Estados Unidos, según las autoridades sanitarias de los respectivos países. Delta es hasta un 60% más contagiosa que la variante Alfa, y teniendo en cuenta que la variante Alfa es un 40% más contagiosa que la versión original del nuevo coronavirus se podría deducir que la variante Delta es dos veces más contagiosa que la variante original. Además, los más afectados con esta nueva variante serían jóvenes.

Las autoridades sanitarias británicas también han informado que hasta el 7 de junio habrían muerto 42 personas a causa de la variante Delta. De ellas, siete personas murieron después de su primera dosis, y doce personas, dos semanas después de la segunda. «Tiene sentido que sean los jóvenes los más afectados, porque son los que menos se han vacunado hasta ahora. En general, todas estas cifras demuestran ciertamente que la vacunación con una sola dosis no protege bien contra esta variante”, señala el Dr. Drexler.

La clave para frenar el avance

En el estudio publicado en The Lancet se informó que una sola dosis de la vacuna Pfizer/BioNTech solo protegía contra la variante Delta en un 33%, y después de la segunda dosis la protección subía a un 79%. Otro estudio de la agencia de Salud Pública del Reino Unido indicó que dos dosis de la vacuna de Pfizer/BioNTech tendrían un 96% de efectividad para prevenir hospitalizaciones.

Según el virólogo Drexler, la clave para frenar el avance de la variante Delta es, además de la vacunación masiva con las dos dosis, seguir manteniendo cierto aislamiento. «Una persona plenamente vacunada, puede también infectarse sin tener síntomas y pasar el coronavirus a otros que no están vacunados, como los jóvenes y los niños», insiste el Dr. Drexler.

En ese sentido, el virólogo alemán insta a los latinoamericanos a vacunarse para prevenir la proliferación de la variante en sus países, obviamente, si eo ess posible, teniendo en cuenta la situación sanitaria de la región: «Suena muy fácil decirlo cuando los programas de vacunación no están muy avanzados en la gran mayoría de países de América Latina. Pero mantener el aislamiento social, usar mascarilla, es lo primordial, y ponerse cualquiera de las vacunas disponibles en el país”.

La importancia de la secuenciación genética

Las variantes de preocupación requieren de acciones firmes de salud pública, como la notificación a las autoridades sanitarias, esfuerzos locales y regionales para controlar la propagación y desarrollo de nuevas vacunas o pruebas de diagnóstico. Sin embargo, el Dr. Drexler recuerda que una de las herramientas indispensables para rastrear los virus es la secuenciación genética: «Eso es lo primordial. Sin ella no podemos saber qué virus está circulando. Esta variante todavía no es un peligro para América Latina, pero podrían ir observando lo que ocurre en Europa”. Por esa razón, su equipo de la Charité de Berlín está ayudando a impulsar proyectos que ayuden a implementar y fortalecer la secuenciación del virus en países de la región, como Bolivia, Ecuador, Colombia y Costa Rica.

(cp)


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