Premios ÓscarCine

Otra vez un mexicano es el mejor: Guillermo del Toro gana los dos Óscar principales con ‘La forma del agua’

por Angélica Gallón S.

Fotografía de KEVORK DJANSEZIAN / GETTY IMAGES NORTH AMERICA / AFP

05/03/2018

Mientras Donald Trump arremete cada vez más fuerte contra los inmigrantes, sobre todo los de origen mexicano, los cineastas de este país triunfan en EE UU. Guillermo del Toro se llevó las estatuillas a Mejor Director y Mejor Película con ‘La forma del agua’ en los Oscar 2018.

Parecía imposible que un mexicano volviera a ganar el premio al mejor director del año en los Óscar. Pero Guillermo del Toro, con ‘La forma del agua’, su bella fábula sobre el amor y su poética crítica al “cinismo de los tiempos actuales”, lo logró.

En 2016 ‘The Revenant’ convirtió en mejor director a Alejandro G. Iñárritu, que ya lo había ganado el año anterior por ‘Birdman’. ‘Gravity’ se lo consiguió a Alfonso Cuarón en 2014.

Al momento de subirse al escenario, Guillermo del Toro no dudó sobre el mensaje que tenía que impartir en unos premios marcados por las referencias a la inmigración y la diversidad: “Soy un inmigrante como Alfonso y Alejandro, mis compadres, como Gael y Salma y muchos de ustedes y en los últimos 25 años he estado viviendo en un país propio. Parte de él está aquí, parte de él está en Europa, parte de él está en todas partes… Creo que lo mejor que hace nuestro arte y nuestra industria es borrar las líneas en la arena. Deberíamos continuar haciendo eso”.

“Buenas noches”, “viva Latinoamérica” y “viva México” son algunas de las frases que se oyeron en español en la 90 edición de la gala de los Óscar, quizá los más hispanos de su historia. Se recordó a los dreamers, hubo una alusión al muro y otra a la representación de personajes hispanos en unos Óscar beligerantes.

Y mientras el presidente Donald Trump parece arremeter cada vez más fuerte contra los inmigrantes, sobre todo los de origen mexicano, los cineastas rebaten sus ataques.

De hecho, la fábula de Guillermo del Toro y su moraleja parecen más pertinentes que nunca. ‘La forma del agua’ está ambientada en un mundo en el que existen tensiones nucleares de Estados Unidos con Rusia, donde impera el racismo, los gays son vilipendiados, los extraños son una amenaza y donde la mujer de la limpieza tiene que soportar que su jefe -que ostenta un Cadillac, una mujer rubia en casa y un televisor en la sala- le diga que podría hacerla gritar en la cama a pesar de ser muda.

“La película habla de conectarse con el otro, de la empatía, de cómo nos necesitamos mutuamente para sobrevivir. Y es por eso que el título original del guión cuando lo escribí fue ‘A Fairy Tale for Troubled Times’ (‘Un cuento de hadas para los tiempos tumultuosos’), porque creo que esta es una película increíblemente pertinente, que es casi como un antídoto contra gran parte del cinismo y la desconexión que experimentamos día a día “, confesó el director.

No era descabellado prever que el director mexicano se llevara la estatuilla a Mejor Director, después de que los Golden Globes y los Premios Bafta le dieran su venia también en esta categoría. Como él mismo lo ha confesado esta es al fin y al cabo, una película “cargada de amor: amor a la vida, amor al cine, amor al amor”.

Un mundo de monstruos y fábulas

La incursión de este creador de monstruos y mundos fantásticos en los grandes premios de Hollywood no es reciente. Hace una década, en 2007, su película ‘El laberinto del fauno’ había recibido seis nominaciones para los Óscar entre las que se contaban Mejor Película en Lengua Extranjera, Mejor Guión Original, Mejor Maquillaje, Mejor Fotografía, Mejor Dirección Artística y Mejor Banda Sonora. De las seis, recibió tres, pero se le escapó de las manos la más apetecida que fue entregada a la cinta alemana ‘La vida de los otros’.

Hoy, al igual que en aquellos años, los méritos de Guillermo Toro siguen estando relacionados a su capacidad de crear criaturas fantásticas, monstruos exquisitos y entrañables que parecen retar igual a quienes tienen que recrearlos como a quienes son sus testigos. Esta devoción del directo por la monstruosidad empezó desde pequeño, cuando en Guadalajara, México descubrió la publicación estadounidense ‘Famous Monsters of Filmland’, una serie de facsímiles que empezó a coleccionar y que no solo le ayudaron a familiarizarse con el inglés, sino que le llenaron la cabeza con referencias de los monstruos clásicos como los vampiros, las momias y Frankenstein.

Su obsesión fue tal que, según bromeó alguna vez el director en una entrevista, su abuela, una verdadera matrona mexicana, intentó exorcizarlo dos veces. Con bendiciones y escapularios quería sacarle esos demonios que tenía adentro y que lo hacían pintar una y otra vez sobre hojas de cuadernos seres de otros mundos. La abuela, claro, “no lo logró”. No porque su devoción no fuera suficientemente fuerte, sino porque los monstruos que habitaban en la cabeza de su nieto estaban destinados a salir de otra manera.

Además de la premiada cinta ‘La forma del agua’, Guillermo del Toro ha estado detrás de películas como ‘Hellboy’ (2004), ‘Blade II’ (2002), ‘El espinazo del diablo’ (2001), ‘Mimic’ (1997) y ‘Cronos’ (1992), un debut que lo hizo protagonista en el festival de Cannes.

***

Este texto fue publicado originalmente en Univisión Noticias.


ARTÍCULOS MÁS RECIENTES DEL AUTOR

Suscríbete al boletín

No te pierdas la información más importante de PRODAVINCI en tu buzón de correo