Champions League

El Real Madrid siempre vuelve

Fotografía de Gabriel Bouys | AFP

06/03/2019

Tal vez porque nos facilita la comprensión, los seres humanos tendemos a singularizar las culpas. Si a un gobierno le va mal, se señala al presidente; si a una película le va mal al director; y si a un equipo le va mal, a su técnico o a un jugador. Pero la realidad, sabemos, es mucho más compleja y por ende las explicaciones.

Un mandatario puede conseguir un entorno económico desfavorable; un director audiovisual puede ser condicionado por los actores que le imponen o un técnico por los jugadores que hereda. Incluso un atleta puede ser víctima de un sistema que no le beneficia. Supongo que ya entienden la idea.

El Real Madrid se despidió de la Champions League, Copa del Rey y, salvo que ocurra un milagro, de la Liga. De los torneos españoles, para más Inri, por culpa de su enconado rival, Barcelona. Y, de su torneo favorito, a manos de un impetuoso y juvenil Ajax. ¿Culpa de Cristiano Ronaldo, Florentino Pérez o Santiago Solari?

No se necesita ser un experto para encontrar las razones por las que el equipo quedó blanco a la hora de buscar un título. Ha sido un derrumbe paulatino, prácticamente un desmontaje de piezas de lego. Primero con la salida de Cristiano Ronaldo y la llegada-salida de Julen Lopetegui. Para el primero no hubo recambio, para el segundo se apostó por un parche de urgencia, al que más tarde se le extendería el contrato por una buena racha de resultados.

Florentino Pérez desde hace un buen tiempo, quien sabe si interesado más en remozar su estadio que en otra cosa, parece haber cambiado de idea en cuanto a las contrataciones. De la famosa etapa de galácticos, sometió a su franquicia a pan y agua. El fichaje de mayor renombre fue un gusto particular, un Martini seco: Thibaut Courtois.

Tal fue la precariedad en los gastos que la oncena, en las instancias más decisivas, se encomendó a un niño que recién dejaba la adolescencia: Vinícius. Abandonó este martes el Bernabéu lesionado, con el llanto del hijo que se pierde en la estación de trenes.

Así pues, luego de ganar tres Champions League consecutivas, el Madrid se despide con los bolsillos rotos, vapuleado por un equipo tres años menor en promedio y sin ninguna estrella mediática en sus filas. Peor aún, el equipo merengue no podrá desquitarse el año que viene aún si volvieran a verse, porque seguro todos estos grandiosos jugadores, De Jong, Tagliafico, Tadic, Neres y compañía alimentarán clubes con chequeras más gruesas.

El 1-4 que le endosó el Ajax al Madrid no solo es la última daga de un final esperado, es también una respuesta contundente a un club que perdió el sentido deportivo y cuya imagen se resume en Sergio Ramos en las gradas, trabajando en el documental de su vida que graba Amazon.

“Fue uno de los mejores partidos que nunca vi a un defensa”, dijo el italiano Costacurta del defensa central, que mantuvo el 2-1 en Ámsterdam semanas atrás, pero que forzó la tarjeta amarilla para no jugar el segundo partido, una soberbia inexplicable dados los problemas para retroceder de sus compañeros.

No era necesario ser Marcelo Bielsa para advertir que los merengues tendrían problemas para detener a un equipo más fresco de piernas, que traslada el balón con un toque de primera y que siempre sabe jugar al espacio. Esta temporada, los de Solari han recibido 3 goles o más al menos en seis partidos (Atlético de Madrid, Sevilla, Barcelona, Eibar y CSKA). El del Ajax fue el séptimo.

A los problemas en la retaguardia ahora se evidencian los de definición. Y obviamente la imagen de Cristiano viene a la mente. Cuando un jugador se quiere ir, no hay manera de detenerle. Entonces el problema no era la salida, sino la entrada. Con el ingreso de los jeques al mercado y con el dominio del Barcelona en la Liga, Real Madrid ya no es tan apetecible como lo fue en años anteriores.

Que ser el rey de Champions es atractivo, sin lugar a dudas. Pero la espantada de Zidane y CR7 genera dudas en cualquier estrella que quiera brillar en sana paz. Algo sucede puertas adentro del club que ya no es la Julia Roberts, a la que le sobran pretendientes, como decía Solari.

Pero el Madrid vuelve. Siempre vuelve. Superó la era de “Zidanes y Pavones”, de “galácticos” y renuncias al son de las gradas. El propio Florentino es hijo de esas idas y venidas y si alguien conoce el ADN de este club es él, mucho más que los fanáticos, técnicos y jugadores. Porque, para bien o para mal, la fuerza del equipo no se basa en un estilo. Al final de cuentas por ese banquillo pasaron filosofías tan disímiles como las de Vicente del Bosque, José Mourinho o Rafa Benítez. No es una defensa del dueño del equipo, para nada. Es lo que dice la historia, porque si algo sabe hacer el Madrid es alimentarse del odio que genera.


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