Béisbol

El MVP tendrá otro nombre

Fotografía de Thomson200 | Wikimedia

31/01/2021

La muerte de Hank Aaron obligó a recordar que el béisbol, llamado el “Pasatiempo nacional” de los Estados Unidos de América, ha tenido episodios opacos. El béisbol es parte de la historia. No ha sido ni es un tema aparte. Así como en otros en ámbitos de la vida cultural se han tomado decisiones para dejar atrás el racismo y todo lo que ese sentimiento segregacionista ocasionó en seres humanos, el béisbol también se está revisando.

El año pasado, la Asociación Americana de Escritores de Béisbol decidió, por votación de la mayoría de sus miembros, cambiarle el nombre de “Keneseaw ‘Montain’ Landis” al Premio al Jugador Más Valioso. En pocas semanas sabremos en memoria de quién será entregado el reconocimiento. Que sea Frank Robinson es una posibilidad, tomando en cuenta que ha sido el único pelotero de la historia MVP en ambas ligas; además el primer afroamericano nombrado manager de un equipo de la Gran Carpa.

Es probable que la decisión despierte críticas y tenga detractores, razón que hace pertinente recordar lo que motivó la sustitución del nombre del primer comisionado del béisbol de las Grandes Ligas.  No se trata de un capricho y tampoco es nuevo que el béisbol, por décadas, ha sido escenario de luchas por la igualdad de derechos.

El escritor Peter Golenbuck documentó en un ensayo para “9 Innings: A Baseball History Reader. First Inning”:

“El béisbol no fue siempre segregado. Inmediatamente después de la Guerra Civil, en los primeros años del juego, negros y blancos jugaban juntos. Dos hermanos, Moses Fleetwood «Fleet» Walker y Welday Wilberforce Walker, jugaron para Toledo en la Liga Americana. Fleet Walker y la estrella del pitcheo, George Stovey, jugaron para Newark en la década de 1880, cuando más de 20 jugadores afroamericanos, pertenecían a diversos equipos en varias ligas alrededor del país.”

Aunque no se trataba de las Grandes Ligas como las conocemos, o como fue a principios del siglo XX, eran ligas de “béisbol organizado”. Los historiadores recuerdan que, durante un tiempo muy breve, existieron equipos de béisbol que permitieron que jugaran hombres “de color”. Sin embargo, concuerdan que fue solo años después, con la llegada de Jackie Robinson, que la barrera racial sería derribada. Después de los hermanos Walker, George Stovey y otros, se estableció la vergonzosa segregación.

Varios protagonistas del juego, importantes figuras que dejaron al béisbol aportes indiscutibles, desde una oficina o desde el terreno, también son parte de una historia que en estos tiempos se busca dejar atrás. No se trata de negarlos, ni en lo que dejaron positivamente al béisbol, ni en lo que significaron para establecer la discriminación por ser de piel oscura. Al poner las cosas en contexto, se busca sanar heridas, avanzar. Evolucionar es superar los errores. Hoy en día podemos entender que hombres del Sur, terminada la Guerra de Secesión, conservaran sus creencias a cerca de la esclavitud. Era el momento, pero igual era condenable y las conquistas de los derechos para todos siempre tienen vigencia, porque siempre existen amenazas.  Lo que no pueden es mantenerse esas creencias de razas superiores, del siglo XIX y que tanto dolor causaron.

Siempre, por estos días, regresa el nombre de Cap Anson, porque el béisbol le debe el haber inventado el Spring Training. Fue el primero en establecer la pretemporada para que los jugadores tuviesen un tiempo de preparación antes de comenzar la temporada regular, pero también fue quien encabezó el primer movimiento del cual se tiene registro, para excluir a «los de color» en el béisbol profesional.  Recuerda Golenbuck: “Ocurrió en 1882,  cuando Adrian «Cap» Anson – un Iowan, no un sureño – llegó a Toledo con sus Chicago White Stockings y ordenó al Fleet Walker, de Toledo, que saliera del campo. «Saquen a ese negro del campo», dijo, «o no permitiré que mi equipo salga».

La gerencia del Toledo le respondió que Walker iba a jugar, que podía no salir.  A pesar de la presencia de Walker, el equipo de Anson, jugó. Cito de nuevo el ensayo:

“Cinco años después, Anson llevó a su equipo a Newark, donde volvió a exigir que no se le permitiera jugar a un negro, esta vez a George Stovey. Newark cedió y Stovey, no deseando causar vergüenza a sus compañeros, abandonó voluntariamente el campo. Más tarde, cuando Cap Anson se enteró de que John Montgomery Ward, iba a comprar Stovey para los New York Giants, se movió con éxito para excluir a los jugadores de piel negra del «béisbol organizado”.

Fueron años después de eso, tantos como hasta 1947, cuando la barrera comenzó a derribarse.

Antes, a principios del siglo XX (1902), hubo un intento del legendario manager de los Gigantes de Nueva York, John McGraw, de contar con la estrella de los Gigantes de Columbia, Charley Grant, pero después de firmarlo, con el engaño de alegar que era nativo americano, al primer juego de exhibición, en Baltimore, acudieron los fanáticos afroamericanos de Grant y hasta ahí llegó el intento del poderoso McGraw de lograr la integración. Lo hacía porque no era racista, pero sobre todo porque era jugador de indiscutible calidad, que le hubiera permitido ganar juegos.

En 1920 estalló el escándalo de los recordados “Medias Negras” de Chicago, el equipo que se involucró con la mafia de las apuestas ilegales y que perdieron la Serie Mundial de 1919. Fue cuando apareció el juez Keneseaw ‘Montain’ Landis, primer comisionado del béisbol de las Grandes Ligas, para poner al margen la amenaza que significaba para el béisbol, que se perdiera la confianza en lo que pasaba en los campos. Expulsó a los 8 jugadores, entre ellos al legendario Joe Jackson. Tenía trayectoria como hombre de leyes. Se decía que era justo y severo para aplicar las normas. Fue perfecto para organizar mejor la constitución del béisbol. Es una historia que se ha contado a través de numerosos textos, ensayos, documentales y películas. La imagen de hombre correcto e implacable de Landis es lo que siempre ha prevalecido, solapando el motivo por el cual su nombre ha sido removido del reconocimiento al Mas Valioso.

En los años 40, el activista negro, Paul Robeson, se enfrentó al Comisionado Landis. Exigía saber por qué a los hombres de piel negra no se les permitía jugar béisbol profesional. Robeson, que había sido jugador de fútbol americano en Rutgers, le dijo a Landis que los negros jugaban en fútbol, ​​atletismo y otros deportes, pero no se les permitía en las Ligas Mayores.

“Con gran solemnidad -explica Golenbuck- el juez Landis le dijo a Robeson que no había ninguna regla en los libros que prohibiera a un hombre negro unirse a un equipo de Grandes Ligas. Dependía de los propietarios contratar a quien quisieran. Landis podía salirse con la suya con una declaración tan arrogante, porque sabía que los propietarios no estaban dispuestos a darle la oportunidad a un jugador afroamericano. El mánager de los Medias Blancas de Chicago, Jimmy Dykes, había realizado una prueba para el campocorto Jackie Robinson y el lanzador Nate Moreland, pero el propietario Charley Comiskey se negó a firmarlos. Más tarde, los Medias Rojas probaron a Jackie Robinson, Marvin Williams y Sam Jethroe. El entrenador Hugh Duffy quería ficharlos a los tres, pero el propietario Tom Yawkey se negó a aprobarlos. Durante años, Yawkey evitó contratar a jugadores negros, diciendo que estaba esperando uno «grandioso». Dejó atrás a una docena de jugadores del Salón de la Fama. De hecho, se convirtió en el último propietario en cualquier liga, en firmar a un jugador negro.

Luego, a mediados de la década de 1940, William Benswanger, dueño de los Piratas de Pittsburgh, intentó fichar a Joshua Gibson, el equivalente de la Liga Negra a Babe Ruth. Ante un desafío real, el comisionado Landis rechazó la solicitud, entonando: «Los peloteros de color tienen su propia liga. Que jueguen en su propia liga».

En 1944 impidió al creativo empresario Bill Veeck, que comprara a los Filis de Filadelfia, porque sabía que tenía la idea de contratar a los mejores jugadores de béisbol de la Liga Negra. Tan pronto como Landis escuchó el plan, arregló que el propietario de Filadelfia, Gerry Nugent, devolviera al equipo a la Liga Nacional, para que Veeck tuviera que lidiar con el presidente de la Liga Nacional, Ford Frick. Frick luego permitió que el comerciante de madera William Cox comprara el equipo por aproximadamente la mitad de lo que Veeck había ofrecido. Según Veeck, Frick se jactaba en todo el mundo del béisbol de que había impedido que Veeck «contaminara la liga».

A finales de 1944, con la muerte de Keneseaw Landis, comenzó el cambio que trajo la integración. Con la llegada de Happy Chandler, las cosas fueron diferentes: «Durante veinticuatro años, el juez Landis no dejó jugar a un hombre negro. Tenía sus números y los leía, y durante 24 años bloqueó constantemente cualquier intento de poner a negros y blancos juntos en un campo de Grandes Ligas (…) Mira, yo había conocido a Josh Gibson, Buck Leonard y Satchel Paige. Josh murió sin tener su oportunidad, y lo lamenté, porque era uno de los mejores jugadores que he visto … y pensé que era una injusticia (…) Fui nombrado comisionado en abril de 1945, y tan pronto como fui elegido comisionado, dos escritores negros del Pittsburgh Courier, vinieron a Washington para verme. Me preguntaron dónde estaba, estrechamos las manos y les dije: ‘Estoy a favor de las libertades, y si un chico negro puede llegar a Okinawa e ir a Guadalcanal, puede hacerlo en el béisbol.

El empresario y ejecutivo de los Dodgers de Brooklyn, Branch Rickey, tardó solo 4 meses en seleccionar al hombre con las calificaciones necesarias para romper la barrera del color del béisbol. En agosto de 1945, Rickey envió al cazatalentos Clyde Sukeforth para ver a los Kansas City Monarchs de la Liga Negra y aprender algo sobre el campocorto del equipo, Jackie Robinson. El 23 de octubre, se anunció que Robinson había firmado un contrato para jugar con los Dodger AA (Montreal Royals) para la temporada de 1946. En el norte solo hubo una oleada de reacción, pero para las masas de negros desilusionados del sur, la entrada de Jackie Robinson en el béisbol significó mucho más. Porque no solo Robinson iba a jugar béisbol, sino que lo iba a jugar con los blancos. Iba a tener la oportunidad de demostrarle a la comunidad blanca que podía ser tan bueno como ellos”.

Así fue. La historia desde entonces es conocida, Jackie Robinson debutó con los Dodgers de Brooklyn el 15 de abril de 1947. Su número es el único que está retirado de todos los equipos de béisbol de las Grandes Ligas. El día de su debut todos los jugadores lo llevan para celebrar su legado, todo lo significó para la historia del béisbol y para la lucha de los derechos civiles de los afroamericanos.

No se trata de enmendar la historia. Cambiar un nombre no corrige lo sucedido, pero es un gesto. Fueron 3 jugadores, Mike Schmidt, Barry Larkin y Terry Pendleton, quienes pidieron fuese retirado el nombre de Landis, por considerar que recordaba que fue uno de los causantes de tantos años de segregación.


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