Perspectivas

¿Cuáles son las implicaciones del nuevo esquema para la compra y venta de dólares?

por Víctor Salmerón

Fotografía de Mark Wilson | Getty Images North America | AFP

07/05/2019

El Banco Central de Venezuela aprobó un nuevo esquema para la compra y venta de dólares a través de la resolución 19-05-01 publicada en la Gaceta Oficial 41.624. La medida acaba con el Dicom y crea un mecanismo que funcionará a través de los bancos privados y públicos.

La resolución explica que los bancos crearán mesas de cambio donde las empresas privadas y las personas naturales podrán comprar y vender divisas “sin restricción alguna” siempre que sean clientes del banco al que acudan y cumplan con los requisitos que les soliciten para realizar la transacción.

Al final de cada jornada cada banco publicará el tipo de cambio promedio ponderado de las operaciones que concretó y el volumen transado. Esta información será reportada al Banco Central que la utilizará para calcular el tipo de cambio promedio ponderado de todas las operaciones efectuadas en el sistema financiero: este será el tipo de cambio oficial de cada día.

El Banco Central afirma que esta resolución, que no establece restricciones en los montos de las operaciones o mecanismos para regular el precio del dólar, obedece a la necesidad de “profundizar las bases de la flexibilización cambiaria” que anunció en agosto de 2018.

No obstante, está pendiente el reglamento que elaborará el Banco Central para complementar la resolución y normar aspectos específicos, por lo tanto, aún existe la posibilidad de que se introduzcan algunas limitaciones.

Banqueros consultados consideran que muy probablemente el punto de partida para las transacciones será el último tipo de cambio del Dicom: 5.202,93 bolívares por dólar.

La oferta

La principal limitación que tendrá el nuevo mercado es la poca oferta: la producción de petróleo, el producto que provee 96% de los dólares que ingresan al país, se ubicó al cierre de marzo de este año en 960 mil barriles diarios, cifra que implica una caída de 65% respecto a marzo de 2014.

De acuerdo con estimaciones de Torino Capital, en febrero de este año las importaciones se ubicaron en 328 millones de dólares, cifra que se traduce en un declive de 83% respecto a febrero de 2014, el año en que comenzó la recesión y todo apunta a que la sequía de divisas va a continuar.

Hermes Pérez, economista, profesor de la Universidad Metropolitana que se desempeñó en el departamento de operaciones cambiarias del Banco Central, afirma que “el principal proveedor de dólares en el país es PDVSA y la producción de petróleo ha caído fuertemente, muy pocos dólares van a ser ofertados y eso va a atentar contra el nuevo sistema”.

El economista y diputado José Guerra advierte que “un mercado tiene dos partes la que compra y la que vende. Las fuentes de divisas son básicamente tres: las exportaciones petroleras, las muy pocas exportaciones que todavía hace el sector privado y las remesas. Creo que las divisas provenientes de petróleo, que se han reducido notablemente, se utilizarán para las importaciones del Gobierno y muy pocos venezolanos en el exterior traerán sus remesas a través de las mesas de cambio por la desconfianza”.

Hermes Pérez considera que sí es factible esperar que parte de las remesas comiencen a ingresar al país a través del nuevo sistema porque “va a ser mucho más seguro realizar la operación a través de un banco privado donde tienes tu cuenta que por otros medios menos confiables. Desde mi punto de vista las mesas de cambio le van a quitar preponderancia al mercado paralelo tanto en el segmento de las empresas, donde mayoritariamente se va a preferir la alternativa legal y también en las transacciones de menudeo”.

Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, dijo a través de su cuenta de Twitter que “el mercado paralelo continuará siendo relevante para operaciones de menudeo y montos bajos, que no serán atractivos para la banca dado los elevados costos operativos que supone. Este esquema es una competencia importante para las operaciones cambiarias del segmento corporativo que es el de las transacciones con grandes volúmenes”.

El tipo de cambio

En un entorno donde la oferta de dólares va a ser baja y la demanda elevada, porque las empresas necesitan importar materia prima e insumos y las personas naturales buscan protegerse de la hiperinflación comprando divisas, lo esperable es que el tipo de cambio tienda al alza.

Sin embargo, el Banco Central puede contener al tipo de cambio si continúa con la política de limitar el crédito para evitar que crezca la cantidad de bolívares en la economía. Básicamente el Banco Central recorta el crédito aumentando el encaje, es decir, la proporción de los depósitos que los bancos no pueden prestar y deben congelar a manera de reserva: desde el 11 de febrero los bancos tienen que depositar en la cuenta de reservas el 100% de los nuevos depósitos y 57% de todas las captaciones.

José Guerra señala que “la poca oferta de divisas crea una potencial desestabilización de la tasa de cambio, pero esto puede matizarse si el Banco Central continúa con la política suicida del encaje bancario que está impactando a la banca y secando a la economía. Pero tengamos en cuenta que en una hiperinflación la flotación de la moneda desancla a la economía al dejarla sin un referente para la formación de los precios porque nadie sabe cuánto va a costar el dólar mañana”.

Agrega que “sin una política fiscal prudente se puede exacerbar la hiperinflación”.

Hermes Pérez indica que “el Banco Central ha estado creando dinero para financiar al Gobierno, es por esto que la base monetaria ha aumentado 1.000% en lo que va de año, pero para contener el impacto mantiene un elevado encaje a los bancos. Sin embargo, hemos visto que el dólar no ha dejado de aumentar y va a seguir haciéndolo mientras continúe la creación de dinero, al final solo se logra contenerlo al altísimo costo de ahorcar el crédito”.

Un aspecto importante es que el tipo de cambio que surgirá a través de las mesas de cambio va a ser más transparente que el que se establece en el mercado paralelo. Asdrúbal Oliveros considera que “en la medida que este esquema gane profundidad, puede generar un tipo de cambio resultante más creíble y robusto”.

Los corresponsales

A raíz de las sanciones de Estados Unidos la mayoría de los bancos corresponsales, es decir, las entidades financieras extranjeras que canalizan la transferencia de los fondos y permiten que, por ejemplo, una empresa en Venezuela le pague a otra en el exterior han suspendido o limitado las operaciones en el país.

Esto se traduce en limitaciones para la transferencia de los fondos y la liquidación de las divisas. Asdrúbal Oliveros explica que “los bancos venezolanos y sus corresponsales son, en extremo cuidadosos, con dar luz verde a operaciones de compra-venta de divisas, y cuando las operaciones son iguales o superiores a diez mil dólares, algo normal para cualquier empresa, es mucho peor”.

Añade que “de esta manera, si bien se da más autonomía a las operaciones entre privados, y se gana en transparencia; la dinámica de sanciones y crisis diluyen los potenciales beneficios que está medida puede traer”.

José Guerra indica que “un asunto a tomar en cuenta es cómo se van a liquidar las divisas en vista de la falta de bancos corresponsales”.

El Banco Central se vio forzado a eliminar al Dicom una vez que tras las sanciones que le impuso el Departamento del Tesoro de Estados Unidos los bancos corresponsales decidieron no tramitar operaciones de este mecanismo que operaba bajo su conducción.

Conocimiento perdido

Aún no se ha señalado cuándo está previsto que comiencen a operar las mesas de cambio en los bancos, pero los detalles operativos, de sistema y de personal no son irrelevantes.

Hermes Pérez explica que “desde 2003 los bancos no trabajan con mesas de cambio, es un conocimiento que se perdió en el sistema financiero y muy probablemente las personas más capacitadas ya no están”.

“Es previsible que la implementación lleve tiempo, hay que crear una plataforma electrónica para hacer operaciones entre bancos, se necesita un sistema interconectado que no existe desde hace 16 años”, agrega Hermes Pérez.


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