ActualidadEconomía

Seis temas clave de la reconversión monetaria

por Fátima Chirinos, Richard Obuchi

Fotografía de Prensa Presidencial

01/04/2018

El 22 de marzo de 2018, el presidente Nicolás Maduro anunció un nuevo proceso de reconversión monetaria: una nueva moneda y un nuevo cono monetario a partir del 04 de junio de 2018. El actual bolívar fuerte será sustituido por el “bolívar soberano”, con el objetivo de eliminar –por segunda vez en 10 años– tres ceros de la moneda nacional.

  1. ¿Qué es una reconversión monetaria? Es un proceso en el cual se produce una transformación del signo monetario del país a una nueva escala. En Venezuela, se llevó a cabo esta medida por primera vez en el año 2008, bajo el mandato de Hugo Chávez, con la introducción del bolívar fuerte, el cual eliminó tres ceros de la moneda y se introdujo una nueva familia de billetes y monedas (cono monetario) con las nuevas denominaciones. Con la reconversión monetaria de 2008, 1.000 bolívares pasaron a ser 1 bolívar fuerte. Ahora, con la segunda reconversión monetaria anunciada por Maduro, 1.000 bolívares fuertes van a ser equivalentes a 1 bolívar soberano (BsS. 1). Producto de los dos procesos de reconversión, BsS. 1 representa Bs. 1.000.000 “originales”. Vale recordar que en el 2017 se introdujo un nuevo cono monetario: una familia de billetes de nuevas denominaciones, pero con el mismo signo monetario. Los nuevos billetes asociados al bolívar soberano serán el tercer cono monetario que se usa en Venezuela en los últimos 10 años.
  2. ¿Esta política solucionará la inflación? Como consecuencia del proceso de hiperinflación, los precios son cifras cada vez más grandes. La reconversión monetaria facilita algunos procesos al simplificar la longitud de los números que expresan las unidades monetarias. Es más sencillo registrar una cifra más pequeña (BsS 1.000) en lugar de una cifra más grande (BsF 1.000.000). Pero la reconversión monetaria no es una política que solucione la inflación, pues no atiende ninguna de las variables que están causando el incremento de los precios. Es tan solo un cambio en las unidades de cuenta: es eliminar ceros. De hecho, basta recordar que la promesa al introducirse el bolívar fuerte hace diez años fue llevar la inflación a un dígito. Sólo con un proceso integral de reformas económicas –que incluya entre otros elementos, la política fiscal y monetaria, así como el restituir los procesos de formación de precios– es posible abatir la inflación. Mientras la inflación persista, el nuevo cono monetario y la nueva moneda están condenadas a seguir el mismo destino que el bolívar y el bolívar fuerte.
  3. ¿Qué diferencia al actual proceso de reconversión con el de 2008? El proceso de reconversión que se llevó a cabo en 2008 fue anunciado con mucha más antelación para permitir la adecuación de los venezolanos a los nuevos montos; además, se permitió la circulación en conjunto del antiguo y nuevo cono monetario por un año (luego prorrogado por un par de años adicionales). En el nuevo proceso de reconversión monetaria, se supone que no habrá circulación simultánea entre el bolívar fuerte y el bolívar soberano, sino que desde el 04 de junio se desmonetiza (se quita al papel moneda su valor legal) todo el cono monetario que está en el país vinculado con el bolívar fuerte, una medida que no tiene ninguna utilidad y que genera dificultades innecesarias en el proceso de transición a la nueva moneda.
  4. ¿Cuánto será la vida útil del billete de BsS 500? El billete de más alta denominación que tendrá el nuevo cono monetario es de BsS 500 (equivalente a BsF 500.000 o Bs “viejos” 500.000.000). Suponiendo una inflación mensual de 50% entre abril y junio de 2018, esto significa que el billete será equivalente en términos reales a BsF 148.148 en junio de 2018 (en precios de hoy), o BsF 13.006 para diciembre de 2018 (en precios de hoy), mientras que, si se mantiene una tasa de inflación de 80%, el billete tendrá una capacidad de compra de BsF 85.734 para junio/2018 y de BsF 2.521 para diciembre/2018. Con la alta velocidad de crecimiento de la inflación, la necesidad de billetes de mayor denominación va a ser una constante durante todo el 2018.
  5. ¿Cuánto equivale en dólares el nuevo billete de mayor denominación? El nuevo billete de BsS 500 (BsF 500.000 actuales) sería el de menor valor equivalente en dólares de la región, representando US$ 11 al tipo de cambio DICOM (vigente al 23/03/2018 en Bs/US$ 43.980). En términos comparativos, el billete de mayor denominación de Argentina equivale a US$ 49, el de Brasil US$ 30 y el de Colombia a US$ 35. De esta manera, si el billete de máxima denominación en Venezuela fuera equivalente en divisas a US$ 42 (similar al de varios países de la región), se necesitaría un billete de BsF 2.000.000 (a tasa DICOM) circulando en la economía. Tomando como referencia el tipo de cambio no oficial, el valor del billete de mayor denominación debería ser de BsF 10.000.000, aproximadamente (o BsS 10.000). En términos de capacidad de compra, para adquirir un Iphone X por US$ 1.000 se necesitarán 88 billetes de la nueva denominación de BsS 500 en comparación con el promedio de 25 billetes de mayor denominación para una muestra de países de la región (Colombia, Chile, Perú).
  6. ¿Se resolverá el problema del efectivo? Desde que el actual cono monetario entró en vigencia, y hasta octubre de 2017, el efectivo representó 10,5% de la liquidez, en promedio (alcanzando un máximo de 15.3% en diciembre de 2010). Sin embargo, para febrero de 2018 tan sólo 4,1% de la liquidez estaba en monedas y billetes en circulación. Para eliminar los problemas de escasez de divisas, y entendiendo la orden de desmonetizar el actual cono monetario en junio del año en curso, se deberían imprimir alrededor de 5.600 millones de piezas (billetes) con el nuevo signo monetario y nuevos valores para el mes de junio de 2018. Si el gobierno lograra imprimir los billetes a un costo equivalente a una quinta parte de lo que cuesta imprimir un billete de un dólar (el cual cuesta aproximadamente US$ 0,11 centavos por billete según datos de la Reserva Federal de EEUU), el gasto total para imprimir los billetes de Venezuela sería al menos US$ 120 millones (excluyendo fletes, costos de transporte y otros costos asociados). Una inversión significativa para una país con enormes dificultades para generar divisas. De hecho, el año pasado, el BCV no logró completar el número de piezas necesario para que el nuevo cono monetario 2017 sustituyera al anterior. Y para evitar problemas de escasez de efectivo, el número de piezas debe crecer a la par del incremento de la cantidad de dinero (la cual en términos interanuales ha crecido en 2.031%), así que no basta con tener las nuevas piezas sino que se va a requerir un esfuerzo constante para mantener el número de piezas a la par de las necesidades de la economía. Dadas las dificultades financieras del gobierno, así como la creciente inflación, es de anticipar que esta nueva medida no va a lograr detener de forma permanente el problema de escasez de efectivo a menos que haya disposición de introducir billetes de mayor denominación con rapidez.

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Fátima Chirinos: economista y analista de ODH Grupo Consultor.

Richard Obuchi: Master en Gerencia Internacional, Tulane University; Master en Políticas Públicas, Universidad de Chicago; Economista, UCAB. Profesor del Centro de Políticas Públicas del IESA, Director de ODH Grupo Consultor

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