Economía

¿Puede el salario perder más de una vez su valor? Pista: No

por Giorgio Cunto

Federico Parra | AFP

15/11/2018

En procesos hiperinflacionarios, como en el que se encuentra Venezuela, la subida acelerada de precios usualmente se traduce en una pérdida del poder adquisitivo de los ciudadanos. La naturaleza de este fenómeno es relativamente simple: para una persona, si los precios de los bienes que desea adquirir suben, pero sus ingresos permanecen iguales, entonces adquirirá menos bienes con estos ingresos. Por consiguiente, su capacidad de compra disminuye; se vuelve más pobre. Y como lo muestran las cifras de pobreza publicadas por la encuesta Encovi, para finales de 2017 el 87% de los venezolanos está en situación de pobreza tomando como referencia sus ingresos.

Esta relación directa entre la subida de precios y los niveles de pobreza es tan estrecha, que hablar de inflación puede parecer equivalente a hablar de empobrecimiento, especialmente cuando se discute en términos de pérdida de poder adquisitivo. Sin embargo, las magnitudes en las que suben los precios no son exactamente las mismas en las que cae el valor del salario. Asumir, y comunicar, que ambas son intercambiables es un error tanto conceptual como matemático que puede perjudicar intentos de explicar con precisión este fenómeno. Por lo tanto, es prudente delimitar qué significa el valor real del salario y los cálculos necesarios para estimarlo.

Primero partimos del concepto de salario nominal, o el salario expresado en la cantidad de bolívares que ganan los trabajadores cada mes. Cuando se decretan aumentos de salario, aumentan las remuneraciones en términos nominales. Pero esto no informa sobre la capacidad de compra de ese salario. Para estimar el valor real del salario se debe comparar con los precios de los bienes y servicios que ese salario puede adquirir. La intuición no es muy complicada: si los precios suben a la misma velocidad que los salarios, entonces el poder de compra de los trabajadores se mantiene igual. Si los salarios crecen más que la inflación, su poder de compra aumenta; caso contrario este poder adquisitivo disminuye.

Podemos observar este fenómeno al analizar el crecimiento de los precios y salarios en Venezuela desde enero de 2017, cuando el salario mínimo valía 0,41 bolívares soberanos (40.638,15 bolívares fuertes). Para octubre de 2018, el salario mínimo fue elevado a 1.800 bolívares soberanos, lo que representa un aumento de 442.833,55%. Esto parecería un incremento considerable, pero recordemos que es un aumento nominal que debe ser comparado con el alza de precios para saber si su poder adquisitivo aumenta. En ese mismo período la inflación acumulada fue de 7.716.777%. En otras palabras: los salarios crecieron más de 4.000 veces mientras que los precios lo hicieron más de 77.000 veces.

Comparados los aumentos de precios y salarios, es bastante evidente que la inflación superó con creces al ingreso, tanto así que el gráfico tuvo que expresarse en escala logarítmica. Toda ganancia que haya podido percibir el salario se evaporó producto del aumento de precios. Podemos decir con certeza que el poder de compra real del salario cayó. ¿Pero cuánto?

Una forma en la que esto podría ser malinterpretado sería igualar el aumento de precios a la pérdida de poder adquisitivo; es decir, el aumento nominal del salario que fue neutralizado por la inflación es equivalente a una pérdida real en las mismas proporciones. Esta intuición se expresaría en considerar que el salario perdió 4.000 veces su valor.

Para poner un ejemplo, una nota que se titule “Salario perdió 60 veces su valor en dos meses” es un error tanto conceptual como matemático: algo que pierde una vez su valor se vuelve cero, es decir deja de existir por completo. De la misma forma algo que pierde más de una vez su valor se vuelve negativo. En el caso del salario, esto es una imposibilidad, simplemente porque, como ya establecimos, el salario nominal es un número superior a cero. Sería como decir que un botellón de agua con capacidad de 10 litros de alguna forma pierde 600 litros, una vez que pierde esos 10 litros se vuelve cero y por limitaciones físicas no puede perder más.

Para ilustrar este concepto, emplearemos una calculadora diseñada por Prodavinci para estimar la pérdida del salario real en un período determinado, dado cambios acumulados en los precios y en el salario nominal. Con los datos de inflación que estimamos y aumentos salariales que ya tenemos para el período comprendido entre enero de 2017 y octubre de 2018, el salario real sufrió una caída de 94,26%.

NOTA TÉCNICA: Para calcular la variación real del salario en un intervalo de tiempo determinado lo que hacemos es multiplicar el salario al final del periodo por el INPC al inicio del mismo, luego se divide por la multiplicación del salario inicial por el INPC y final; a toda la expresión se le resta un 1. El resultado final se multiplica por 100 para expresarlo en términos porcentuales.
Simplificado en la siguiente fórmula:
(((INPC inicial*Salario final)/(INPC final*Salario inicial))-1)*100

El lector puede ajustar las tasas de inflación y aumento salarial para ver diferentes resultados. Llama la atención que la inflación sobrepasa un porcentaje de millones, aún así la pérdida de de salario real no bajará de 100%. Podemos trazar la evolución en las pérdidas y ganancias de salario real para observar esta dinámica con la información que alimentó el primer gráfico.

Como la inflación acumulada supera al crecimiento del salario nominal, entonces la tendencia es de caída en términos reales. Los picos en el gráfico corresponden a los aumentos salariales, que recuperan algo de terreno en la capacidad de compra, pero inevitablemente se ven consumidos por el aumento de precios. El incremento de agosto en 2018 fue 5900%, el más grande de la historia moderna de Venezuela, y aún así solo recuperó 16 puntos porcentuales de la caída registrada desde 2017.

La caída del salario tiende a 100%, y para tasas de inflación suficientemente grandes los instrumentos de cómputo simplemente lo redondearán a tal cifra. Esto indica que en términos prácticos el salario perdió todo su poder adquisitivo, resultado que no es extraño en hiperinflaciones. Sin embargo el principio matemático se mantiene vigente, mientras el salario nominal sea superior a 0 (como es el caso de Venezuela) este no puede perder más de una vez su valor. Esto puede corroborarse en la calculadora, cantidades inflacionarias infinitamente altas no harán bajar la pérdida de poder de compra de 100%.

La única forma en la que se puede ver tasas de pérdida real negativa mayores a 100% es cuando el salario nominal en sí se vuelve negativo. Tal escenario implicaría que en el próximo decreto salarial, el ingreso sea anulado a tal punto en vez de recibir remuneración los trabajadores deban pagar por trabajar.

No planeamos indagar en la probabilidad o raciocinio económico, o ausencia del mismo, de una medida con esas características. Lo que sí ilustra es que se requiere de un escenario económico contraintuitivo para dar sentido a una afirmación igualmente contraintuitiva; principalmente que el salario puede perder más de una vez su valor. Aunque la crisis económica que atraviesa Venezuela es evidentemente devastadora, evaluaciones sobre la misma deben ser conceptual y lógicamente rigurosas, o al menos estar dentro del reino de lo posible.


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