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Actualidad

Los efectos negativos del arresto de una ejecutiva de Huawei

por Li Yuan

Fotografía de Greg Baker para AFP

12/12/2018

Días después de que las autoridades canadienses arrestaron a una de las principales ejecutivas del sector tecnológico en China, a pedido de Washington, la empresa estadounidense Cisco advirtió a algunos de sus empleados que China podría regresarles el “favor”.

En un correo electrónico enviado con el asunto: “Restricciones de viaje a China”, el gigante de las redes de Silicon Valley advirtió a sus empleados que no viajaran a China a menos que fuera necesario “debido a los sucesos recientes”. Cisco después señaló que el correo electrónico se envió por error y que sus empleados no tienen ninguna restricción para viajar a China.

No obstante, el temor es verdadero.

El arresto de Meng Wanzhou, directiva de Huawei, el gigante chino de las telecomunicaciones, parece haber puesto a cierto tipo de élite –gente que se siente cómoda con la tecnología y se mueve entre ambos países– en medio del conflicto económico entre Estados Unidos y China. Para muchos empresarios chinos del sector tecnológico, Estados Unidos de pronto ya no parece el mismo lugar que les dio la bienvenida para que estudiaran, trabajaran y ganaran dinero. Eso podría ser un gran problema para los dos países.

Algunas personas dentro del sector tecnológico han empezado a reconsiderar sus planes de viaje e incluso su relación con el otro país. Muchos se identifican un poco con Meng, la directora financiera de Huawei e hija del fundador de la empresa. Ella forma parte de la élite tecnológica de la nación asiática, un grupo de personas que desde hace tiempo se consideran a sí mismas demasiado valiosas como para estar bajo amenaza. (Las autoridades estadounidenses aseguran que Meng fue parte de un plan para evadir las sanciones de Estados Unidos en contra de Irán. Huawei dijo que la empresa no está al tanto de que Meng haya cometido algún delito).

Después del anuncio del arresto de Meng, un empresario tecnológico de China que estudió en Estados Unidos me comentó que no viajaría al país norteamericano a menos que fuera necesario. Otra figura del sector en China, uno que cuenta con el respaldo de inversionistas estadounidenses, se preguntaba si debía renunciar a su amado iPhone a cambio de un teléfono inteligente de Huawei.

Esa cultura de temor y alienación lleva algún tiempo incubándose, al tiempo que crece el escepticismo del gobierno estadounidense respecto a las ambiciones tecnológicas de China y sus conexiones empresariales en lugares como Silicon Valley.

Para China, este nivel de desconfianza podría tener consecuencias funestas. China y Estados Unidos siguen estando muy interrelacionados a pesar del enfrentamiento comercial entre Washington y Pekín. La economía china se está desacelerando y cualquier pausa en las relaciones comerciales entre los dos países podría empeorarla.

Por otro lado, Estados Unidos se arriesga a perder importantes aliados potenciales en su estira y afloja con el gobierno autoritario chino. La élite tecnológica de China se siente cómoda con el sistema estadounidense y está abierta a muchos valores de Occidente. A Washington no le conviene acercarlos al Partido Comunista.

Las élites de China que están a favor del mercado han intentado utilizar la presión de una economía que se está desacelerando y la guerra comercial para que el presidente chino, Xi Jinping, les devuelva el poder a los empresarios en momentos en que ha buscado reforzar el control estatal de las iniciativas tecnológicas. Esto estaría en línea con los objetivos de Washington. Pero ahora los empresarios no están seguros de que la administración de Trump los perciba de manera diferente al gobierno chino.

Los ejecutivos chinos han estado en problemas antes, pero esta vez es diferente. Huawei es una de las empresas privadas más respetadas en China. El mayor fabricante de equipos de telecomunicaciones del mundo y el segundo fabricante de teléfonos inteligentes es a menudo exaltado en el mundo de los negocios chinos por desarrollar tecnología de vanguardia y desplazar a sus rivales occidentales más grandes.

Estados Unidos acusa a Meng de estar directamente involucrada en los esfuerzos por eludir las sanciones contra Irán. Las autoridades quizá tengan evidencia convincente pero para las personas que no están familiarizadas con China y el mundo de los negocios chinos puede sorprender que algunos empresarios se tomen tan a mal el arresto de Meng.

Debido a que muchos chinos ven el arresto de Meng como una herramienta para escalar la guerra comercial, la perciben a ella más como una víctima de la geopolítica que como alguien que potencialmente ha violado la ley.

A los empresarios chinos les preocupa que ahora se les perciba como corruptos solo por ser de China. Hay que pensarlo como si fuera el “pecado original” de China: es difícil tener un negocio privado en ese país que sea en verdad independiente porque el gobierno controla casi todos los recursos. El gobierno chino utiliza préstamos bancarios, licencias de negocios y regulaciones para garantizar que las empresas obedezcan las reglas del partido. De este modo cada vez está más cerca de ser un importante capitalista de riesgo.

Si Estados Unidos no tiene cuidado, podría alienar a un grupo de gente que quizá sea fundamental en caso de que China le dé más libertad a su gente. Si el país norteamericano los presiona más, algunos de estos empresarios podrían verse obligados a tomar partido… y el gobierno chino podría parecer la única opción viable.

Ren Yi, un experimentado banquero de inversiones en Pekín, escribió en Weibo, la mayor red social china: Huawei “de pronto se encuentra en la línea de combate de un choque de civilizaciones”.

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Un juez canadiense dejó en libertad bajo fianza a Meng Wanzhou, mientras esperan se resuelva la petición de extradición presentada por Estados Unidos.

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Este texto fue publicado originalmente en The New York Times en español.


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