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Economía

Hablan los banqueros: ¿Qué está pasando en el sistema financiero?

por Víctor Salmerón

Fotografía Yuri Cortez | AFP

18/11/2019

Germán García, presidente del Banco Venezolano de Crédito; Juan Carlos Dao, presidente del Banco del Caribe y Luis Xavier Grisanti, presidente de la junta directiva del Banco Exterior, analizaron el entorno actual en el que se desenvuelve el sistema financiero y las perspectivas del sector en el foro organizado por la Universidad Metropolitana: presente y futuro de la banca en Venezuela.

Juan Carlos Dao recurrió a las cifras para ilustrar el impacto que ha sufrido la banca tras seis años de contracción ininterrumpida de la economía y una hiperinflación que comenzó en noviembre de 2018 y aun no cesa: “Al cierre de septiembre de este año el tamaño de la cartera de créditos de toda la banca se ubica en torno a 220 millones de dólares y en conjunto los recursos gestionados no superan 1.200 millones de dólares, magnitudes que pueden ser las de un banco mediano en otros mercados”.

Agregó que para enfrentar la crisis la banca procuró incrementar los activos productivos y, desde agosto de 2018, cuando las autoridades comenzaron a implementar una política para restringir el crédito, “no quedó otro camino que reducir gastos, diferir inversiones estratégicas, canalizar operaciones que se hacían en la red de oficinas hacia la banca online para disminuir costos. En nuestro banco ha habido un fuerte compromiso de los accionistas en reinvertir todas las utilidades en el patrimonio”.

Germán García explica que “el presente de la banca es un presente difícil en el que estamos tratando de mantenernos vigentes en un proceso donde se intenta implantar un sistema económico sin ningún tipo de libertad; creo que sin duda seremos capaces de hacerlo, pero no es una situación fácil para la clientela que sufre por el impacto que está teniendo el sistema financiero”.

Luis Xavier Grisanti destacó que “la hiperinflación y la recesión afectan particularmente al sistema financiero porque su producto, el dinero y el crédito, se deprecian. Para enfrenar esto hemos reducido costos y gastos, hemos capitalizado el patrimonio cinco veces en los últimos dos años y hemos minimizado y racionalizado los desembolsos en divisas”.

El recorte del crédito

En los últimos tres semestres el Banco Central ha incrementado en seis oportunidades el encaje, es decir, la proporción de los depósitos que los bancos no pueden prestar y deben congelar a manera de reserva: de acuerdo con la última resolución, los bancos tienen que inmovilizar en el Banco Central el 100% del incremento en los nuevos depósitos y 57% de todas las captaciones.

Juan Carlos Dao explica que “las autoridades partieron de la hipótesis de que el crédito bancario estaba alimentando la especulación en el mercado cambiario y el resultado ha sido una fuerte contracción de los préstamos: al cierre de septiembre, la cartera de créditos de la banca privada se ubicó en 3,8 billones de bolívares y el patrimonio suma 7,7 billones, es decir, todo el apalancamiento bancario se ha perdido, porque la gran mayoría de los recursos que captamos están inmovilizados por el encaje; el país está pagando un alto costo por este proceso de desintermediación”.

Agregó que en el desajuste cambiario “el gran problema estructural es el financiamiento del déficit fiscal. El Banco Central ha impreso moneda en el orden de 500 billones de bolívares –unos 15 mil millones de dólares a la tasa de 30.000 bolívares por dólar– para financiar a empresas del Estado, fundamentalmente a Pdvsa y ese ha sido el gran factor de distorsión”.

“Ciertamente el crédito bancario puede en algún momento alimentar la especulación, pero en comparación con lo que ha supuesto este gran desorden fiscal las magnitudes son muy distintas”, dijo Juan Carlos Dao.

Germán García señaló que “sin duda el Banco Central está equivocado con la política de restringir el crédito; este mes la cotización del dólar ha aumentado 50% porque en el mercado cambiario influye la liquidez monetaria que, a su vez, depende del dinero que inyecta el gobierno a través del gasto público. Son remedios a las consecuencias. Hay que cambiar el modelo económico para que lo demás fluya”.

Luis Xavier Grisanti destacó que “si la gestión fiscal es deficitaria y los bancos centrales contribuyen a su financiamiento monetario, es difícil contener la presión inflacionaria y la depreciación de la moneda”.

La indexación

Para reforzar las medidas que restringen el crédito, el 21 de octubre de 2019 el Banco Central ordenó a las entidades financieras indexar el capital e intereses de los créditos comerciales a la fluctuación del tipo de cambio: básicamente el monto a pagar por capital e intereses aumenta si el precio del dólar sube en el mercado oficial y se mantiene igual si el dólar desciende.

Respecto a este tema, Germán García afirmó que “es muy difícil que una compañía tome un crédito cuando no sabe cuál es la tasa de interés. Esta indexación puede tener efectos brutales, la tasa de interés puede ser 6% si el dólar no se mueve o 2.000% si el dólar se mueve, por ejemplo. Desde que se comenzó a aplicar esta resolución del Banco Central hemos dado un solo crédito”.

Juan Carlos Dao indicó que “desde la indexación de los créditos la banca prácticamente no ha desembolsado préstamos en lo que va de noviembre. ¿Y qué ha ocurrido con el tipo de cambio? Se ha desplazado fuertemente estas primeras semanas del mes porque la liquidez monetaria ha estado creciendo a un ritmo de 16% intersemanal y allí es donde está el gran oxígeno y la gasolina para este incendio”.

Tarjetas en suspenso

El 12 de noviembre de 2019 la Superintendencia de Bancos envió a las entidades financieras una resolución donde ordena que todas las tarjetas de crédito deben tener como mínimo un límite de 20 mil unidades tributarias, que actualmente equivalen a un millón de bolívares y un máximo de 200 mil unidades tributarias, equivalentes a diez millones de bolívares.

Si bien establece un piso elevado para el financiamiento con tarjetas, la Superintendencia aclara que el crédito al consumo (que aparte de tarjetas incluye los préstamos para automóviles y en cuotas) no debe superar el 20% del total de créditos de cada banco.

Germán García señaló que “con esta última resolución de las tarjetas de crédito hay una contradicción. Si a cada tarjetahabiente se le entrega una tarjeta con un límite de un millón de bolívares estamos hablando de que potencialmente los préstamos con tarjetas podrían ser tres veces el monto de los créditos bancarios, pero en la misma resolución la Superintendencia nos dice que el crédito al consumo no puede superar 20% del total de préstamos”.

“Si en definitiva la medida obliga a esto, la única manera de ejecutarla es disminuyendo el número de tarjetas. El crédito a través de las tarjetas quedará para algunos pocos”, agregó Germán García.

Juan Carlos Dao afirmó que “falta la formalidad legal de que la circular enviada por la Superintendencia aparezca en una Gaceta Oficial para que tengamos la obligación de realizar el ajuste en las tarjetas de crédito. Tenemos la esperanza de conversar con las autoridades sobre esta medida. Albergamos esperanzas de que cuando las autoridades analicen lo que significa esta medida podamos tener una instrucción distinta en favor de mantener en vigor un medio de pago que es muy importante para todos”.

Germán García añadió que “los bancos tenemos que movernos muy rápido en sistemas de pago novedosos, ahora somos una economía pequeña y lo más barato y rentable para el cliente es el medio de pago de persona a persona y persona a comercio. Esto, si es bien utilizado, va a minimizar las tarjetas de crédito haya o no cambio en la resolución de la Superintendencia”.

Sanciones y bancos corresponsales

Estados Unidos ha impuesto sanciones a la administración de Nicolás Maduro que han comenzado a impactar las operaciones financieras de la banca venezolana. A este respecto Germán García indicó que “cuando visitamos a los bancos corresponsales en el exterior vamos de rodillas, el sobrecumplimiento de los oficiales, tanto en Estados Unidos como en Europa, es duro. Estamos teniendo muchos problemas, inclusive los clientes que tienen cuentas en bancos estadounidenses están teniendo problemas”.

“Hasta ahora hemos tenido la suerte de ser un banco viejo, con trayectoria y nos han permitido la movilización de nuestros clientes, pero no de la clientela comercial sino de la clientela particular”, dijo Germán García.

Juan Carlos Dao señaló que “el tema de los bancos corresponsales hay que verlo en una dimensión más amplia. En 2014 vino la debacle de los precios del petróleo y las importaciones de Venezuela disminuyeron desde 80 mil millones de dólares al año a alrededor de 8 mil millones de dólares y ha habido un default en el pago de la deuda externa, entonces los bancos corresponsales, que antes venían regularmente al país a renovar las líneas de crédito y a rogar que les canalizaras el flujo de transferencias, han cambiado frente al país”.

“Si se han incrementado todos los riesgos políticos y hay un mercado que ha perdido todo sentido económico para los bancos corresponsales, la consecuencia es la desaparición de cualquier oferta de productos y servicios de la banca internacional”, añadió Juan Carlos Dao.

“Lamentablemente hemos visto que las sanciones no solamente tienen un efecto político, sino que conforme transcurre el tiempo arropan actividades lícitas, impecables; entonces se complica la posibilidad de mantener capacidades para hacer negocios que antes hacías como entidad financiera”, dijo Juan Carlos Dao.

Luis Xavier Grisanti resaltó que “la banca ha tenido que explicar debidamente a los oficiales de cumplimiento y a los bancos corresponsales la justificación y solidez de las operaciones internacionales para evitar el sobrecumplimiento, es decir, la interpretación excesiva y fuera de lugar de la normativa”.

“El sobrecumplimiento sobre las bases no previstas en la normativa afecta negativamente el normal funcionamiento de las operaciones internacionales del sistema de medios de pago del país y ello debe evitarse para no afectar a la economía, ni a nuestros clientes en sus operaciones lícitas, transparentes y tradicionales”, agregó Luis Xavier Grisanti.

Las perspectivas

Ante la interrogante de si la banca está en condiciones de servir de palanca en un proceso de recuperación de la economía, Juan Carlos Dao señaló que “asumiendo que tengamos un entorno legal favorable, partiendo del tamaño actual va a ser complicado que el sistema tenga la capacidad de apoyar la necesidad de financiamiento en infraestructura y petróleo que son sectores que van a demandar cantidades importantísimas de recursos y donde la disponibilidad, tanto de capacidad patrimonial como de fondeo de la banca, se va a quedar muy corta”.

Agregó que “será fundamental el apoyo de organismos multilaterales, como el Banco Interamericano de Desarrollo, la Corporación Andina de Fomento y el Fondo Monetario Internacional por más que esté muy mal tipificado en muchas de las economías latinoamericanas. Otra variable será la articulación con el mercado de capitales. La banca podría dedicarse al financiamiento de capital de trabajo, de corto plazo, atender a los emprendedores y las Pyme, mientras que el mercado de capitales brindaría el suministro de fondos de mediano y largo plazo en cantidades importantes para otros sectores de la economía”.

Germán García indicó que “en un futuro, si comienza la recuperación, la banca será de nichos, cada banco deberá atender y buscar a una clientela específica y recomenzar a crecer con ella. No vamos a regresar a una economía similar a la del primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, eso se acabó; seremos una economía pequeña, nuestros clientes también están disminuidos y podemos volver a crecer con ellos. En nuestro caso siempre hemos sido especialistas en el mercado de capitales, por ejemplo”.

Luis Xavier Grisanti sostuvo que “dentro de un clima de negocios favorable, riesgo país en grado de inversión, regulaciones prudenciales no invasivas, equilibrios macroeconómicos, tasas positivas de interés y comisiones adecuadas, la banca traerá sobre todo nuevos capitales”.

“Habrá fusiones y nueva inversión extranjera directa. Habrá apoyo de los multilaterales y se reabrirá el crédito internacional y el acceso a los mercados globales de capital”, concluyó Luis Xavier Grisanti.


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