Perspectivas

El profesor Noel contra las rudas vías y las estrechas

Noel Sánchez

14/01/2021

Los disparos se escucharon varias noches seguidas. Eran las secuelas de El Caracazo y del toque de queda. La noche antes de regresar a clases no fue la excepción. Allí estaba ese traqueteo que anunciaba el fin de una era. Ya no seríamos los mismos, aunque no lo supiéramos. El reencuentro en el colegio estuvo lleno de historias de asombro y desasosiego. Faltaban pocos meses para graduarnos de bachilleres en una república tomada por la incertidumbre. Una república que se asomaba a un fracaso todavía sin diagnóstico. Era difícil imaginar un futuro desde el humo y los escombros.

Yo aún no sabía qué estudiaría. Tampoco tenía mucha fe en la educación universitaria de aquellos tiempos de agitación, huelgas y traumas colectivos. Decidí hablar con Noel, nuestro profesor de matemáticas.

Me escuchó con atención; luego dijo:

–Alayón, algunos saben lo que quieren estudiar desde temprano. Otros, más tarde. Lo importante es descubrirlo. Yo no lo puedo hacer por ti. Eres muy joven. Atrévete a experimentar hasta que encuentres eso a lo que quieres dedicarte.

Un buen maestro te ayuda a navegar –sin mapas– por mares desconocidos. Quizás por eso la imagen del maestro, entendido como un faro, ha sido tan eficaz, al punto de convertirse en lugar común.

Noel iba más allá: un buen maestro también sabe que poseer un mapa no elimina los peligros del viaje.

En el quinto y último año de bachillerato los estudiantes de Noel debíamos tener un cuaderno exclusivo para completar, durante el curso, todos los ejercicios del Álgebra de Baldor, ese libro que muchos creíamos que había sido escrito por un árabe y no por un cubano con una historia triste. La idea de completar aquel cuaderno generaba protestas, pero el profesor no se inmutaba: sabía que nos estaba ofreciendo una oportunidad disfrazada de tarea.

Una vez uno de mis compañeros dijo que esa sería la última vez que haría un ejercicio de matemáticas, porque se dedicaría a una carrera humanística. Noel se limitó a preguntarle: “¿Crees que alguna vez tendrás que resolver un problema?” El alumno respondió que sí, que por supuesto, pero que no tendrían que ver con números y signos. Noel ripostó:

–Cada ejercicio que soluciones te va a entrenar en cómo pensar para resolver problemas: te va a dar un método, te va a dar una posibilidad. Puede que nunca más necesites conocer las fórmulas de los productos notables o que nunca más debas resolver una ecuación cuadrática, pero lo que hagas ahora te dará una referencia lógica para resolver muchos otros problemas que se te presentarán en la vida. Las matemáticas no son solo para resolver problemas de matemáticas. Las matemáticas son para la vida.

Noel sabía de la existencia de un mercado negro de ejercicios de Baldor ya resueltos. Algunos se dedicaban a copiar impunemente las respuestas. Ante esta situación, nos dijo varias veces en clase: “Alguna vez les tocará ser Antonio Armas”.

Era un mensaje críptico.

Nos preguntamos qué querría decir con eso de que alguna vez nos iba a tocar ser el slugger de los Leones del Caracas. Un día respondió:

–Yo sé que algunos de ustedes se copian los ejercicios, pero ese no es el problema: el problema es que algún día les tocará enfrentar el mundo real. Algún día les tocará encarar rectas de noventa y cinco millas y curvas endemoniadas. Solo los buenos bateadores, esos que han entrenado y se han preparado, podrán sacarla del campo, como Antonio Armas. Los que no estén preparados ni siquiera verán la pelota. Tú decides quién quieres ser, porque algún día te tocará enfrentar al lanzador y lo que pase en ese turno dependerá de si fuiste tú quien hizo los ejercicios.

Llegué tarde a la noticia de su muerte: Noel Sánchez murió el 5 de julio de 2020, el Año Cero de la pandemia por covid-19. Reviso algunas publicaciones en redes sociales y encuentro mensajes de agradecimiento de sus alumnos del Colegio San Agustín de Caricuao. Lo describen como un gran señor, como alguien capaz de enamorarte de los números, como un excelente formador de ciudadanos. Varios mencionan con aprecio el cuaderno de ejercicios del Álgebra de Baldor. Pienso entonces en los versos que Virgilio le recita a Dante en la Divina comedia antes de dejarlo continuar su camino, luego de haberle mostrado el purgatorio y el infierno:

Te he conducido con arte y destreza;
tu voluntad ahora es ya tu guía:
fuera estás de las rudas vías,
fuera de las estrechas.

Un buen maestro es aquel que te ayuda a imaginar un futuro, a pesar del humo y los escombros, desde las vías rudas, desde las más estrechas.

Buen viaje, profe Noel.


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