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Perspectivas

El irlandés: uno de los nuestros

por José Pisano

30/01/2020

The Irishman, 2019

El irlandés es el título de la nueva película dirigida por Martin Scorsese. Estrenada a finales de septiembre pasado en el Festival de Cine de Nueva York, sus tres horas y medias de metraje pueden ser seguidas en Netflix como producción original de esta plataforma, tras haber sido proyectada antes de forma limitada en salas convencionales de algunos países.

Netflix financió los más de ciento cincuenta millones de dólares requeridos para su realización, los cuales no pudieron ser aportados por otro estudio cinematográfico ante el riesgo que podría significar recuperar una inversión de tal envergadura. Para el cineasta –nacido en Nueva York en 1942– esta obra supone el regreso a un género muy entrañable en su filmografía, que arrancó en 1967 con ¿Quién llama a mi puerta? (Who´s that knocking at my door).

Harvey Keitel, protagonista de aquella ópera prima, lo acompaña cincuenta y dos años después en El irlandés, como parte de un elenco que tiene en Robert De Niro, Al Pacino y Joe Pesci, como cabezas de su elenco. A treinta años de haber realizado Buenos muchachos (Goodfellas), estrenada en España como Uno de los nuestros, y a veinticinco de Casino, Scorsese explora nuevamente el mundo de los gángsteres y las mafias, al que ha sabido aproximarse con particular maestría.

La consolidación de grupos delictivos en bandas y organizaciones violentas, formadas sobre la base de extorsiones, intimidaciones, sobornos y crímenes –en actividades que van desde protecciones hasta tráfico de productos (legales e ilegales), incluyendo manipulaciones de procesos políticos o electorales–, constituye un universo particular manejado a través de unos especiales códigos de conducta que han servido de inspiración a una parte importante de la obra del director.

Ya en Pandillas de Nueva York (Gangs of New York), realizada en 2002 –protagonizada por Leonardo DiCaprio, Daniel Day Lewis y Cameron Díaz– Scorsese hurgaba en la historia de su ciudad natal para aproximarse a los enfrentamientos que azotaron a esa población a mediados del siglo XIX entre locales e inmigrantes (principalmente irlandeses); todo lo cual daría personalidad a una de las más poderosas ciudades del mundo.

The Irishman, 2019

Basada en hechos reales vinculados con la vida de Frank Sheeran (1920-2003) –«El irlandés» al cual hace referencia el nombre de la película, interpretado por Robert De Niro–, su origen está en el libro I Heard You Paint Houses (Me han dicho que pintas casas, traducido al castellano con el título de El irlandés), escrito por Charles Brandt y publicado en 2004 con base en las conversaciones que el escritor sostuvo con Sheeran, en las que este último detalla sus actividades como sindicalista y como criminal durante sus años al servicio de Russell Bufalino (Joe Pesci en la película), uno de los líderes de la mafia en Pennsylvania.

Entre esas confesiones está la del asesinato de Jimmy Hoffa (Al Pacino) –durante años un poderoso e influyente líder sindical–, quien desapareció misteriosamente en 1975 sin saberse al día de hoy lo ocurrido con él, a pesar de la confesión de Sheeran que aseguró ser el causante de la muerte del sindicalista, y cuya declaración –hasta la fecha– no ha podido comprobarse de manera científica.

Aunque se presumía haber sido eliminado por la mafia, con la que sostuvo relaciones durante su actividad profesional, el caso Hoffa se ha mantenido como uno de los más misteriosos que ha enfrentado el Buró Federal de Investigaciones (el célebre FBI), principal agencia de investigación criminal del Departamento de Justicia de Estados Unidos.

En 1992, Danny DeVito realizó Hoffa, su tercera película como director, aproximándose a este personaje y a su historia, interpretado en esa ocasión por Jack Nicholson.

The Irishman, 2019

Heredera por tema y desarrollo de producciones como El padrino (en sus tres partes: 1972, 1974 y 1990), de Francis Ford Coppola, y Érase una vez en América (1984), de Sergio Leone, El irlandés demuestra el talento de Scorsese como uno de los grandes cineastas del cine actual, con una particular habilidad en tomar al espectador y conducirlo como testigo de la historia de Sheeran, de su tragedia personal –entre actividades profesionales y delictivas–, intentando encajar entre uno y otro lado bajo la mirada a veces ingenua de su familia, pero siempre acuciosa de su hija Peggy (interpretada por Anna Paquin como adulta), quien de alguna manera será su conciencia y le llevará a enfrentar en su vejez la culpa más personal por sus años de actividades irregulares.

Finalista en diez categorías de los próximos premios Óscar (en su edición 92) que se entregarán el 9 de febrero, El irlandés marca –con renovado vigor– el regreso de un cineasta no siempre apreciado en su justa medida por la industria. La Academia de cine lo ha premiado como realizador solo en una ocasión por Los infiltrados (The departed) del año 2006; lo cual luce poco para un hombre que ha dirigido películas como El taxista (1976), Toro salvaje (1980) y Hugo (2011), además de las otras mencionadas en este texto.


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