Economía

Diversificación y desarrollo en Venezuela: ¿qué hacer si el petróleo ya no basta?

por Carlos Daboin, Gabriel Hernández, José Ramón Morales

Fotografía de MIGUEL GUTIERREZ / AFP

01/03/2018

Frente a la crisis económica más pronunciada que ha visto la historia de Venezuela, se ha consolidado cierto consenso entre economistas sobre las políticas que nos han traído hasta acá. Por ejemplo, hay consenso acerca de cómo el masivo financiamiento monetario del déficit fiscal por parte de un banco central capturado por el ejecutivo llevó a la primera hiperinflación del continente durante el siglo XXI. También existe consenso sobre cómo el uso de PDVSA como plataforma clientelar del partido de gobierno la llevó a una situación de default tanto comercial como financiero, al haber comprometido su capacidad productiva y exportadora.

Si bien el turbio acontecer político actual dificulta la planificación a mediano plazo, un eventual cambio de rumbo pasa por transformar los consensos acerca del diagnóstico en consensos acerca de las soluciones. Un punto relativamente áspero en las discusiones entre economistas trata sobre la necesidad de diversificar la economía. Hay quienes argumentan que el país debe especializarse en lo petrolero, ya que los esfuerzos dirigidos a “sembrar el petróleo” en el pasado terminaron creando espacios para la extracción de rentas y, a futuro, lo mejor sería no invertir atención ni recursos públicos en iniciativas que busquen el desarrollo de otros sectores de la economía de manera proactiva.

En este artículo argumentamos lo contrario:

1. Que el –necesario- logro de nuestro potencial productivo petrolero no será, por sí solo, una fuente de ingresos suficiente para desarrollar al país.

2. Que nuestra extrema especialización petrolera actual dificulta la posibilidad de que la economía venezolana se diversifique de manera orgánica.

3. Que la definición de políticas públicas basadas en las posibilidades productivas de distintas regiones del país puede realizarse de manera objetiva.

 

En particular, partiendo de los determinantes empíricos del proceso de diversificación productiva en Venezuela, sostenemos que se pueden identificar sectores con oportunidades latentes de crecimiento para cada uno de los estados del país. Estos hallazgos, si bien preliminares, confirman que el estudio detallado de las economías regionales permitiría identificar oportunidades de diversificación alrededor de las cuales puedan hilarse políticas efectivas para el desarrollo productivo nacional.

La necesidad de diversificarnos

El sector petrolero, aún en su estado actual de deterioro extremo, representa cerca del 95% de nuestras exportaciones. Supongamos que la situación del sector petrolero empieza a mejorar: en un escenario optimista en el que la producción petrolera se eleva progresivamente hasta 6 millones b/d en el 2023, asumiendo el nivel de precios promedio de 2017 y suponiendo que el consumo interno de hidrocarburos por venezolano se mantiene estable, las exportaciones petroleras per cápita ascenderían hasta unos 2.700 USD anuales. Esto representaría, dentro de 6 años, cerca del 25% del ingreso actual de exportaciones por habitante de Trinidad y Tobago. O puesto de otra manera, después de unos 45 años, alcanzaríamos exportaciones por venezolano apenas superiores a la mitad del máximo histórico alcanzado por el país hacia finales de los años 70.

El punto es claro: el petróleo, incluso bien manejado, le queda pequeño a una Venezuela de más de 30 millones de habitantes. El mito de ser ricos porque tenemos petróleo no solo es incorrecto, sino que también es dañino en la medida en que desvíe nuestra atención del reto adaptativo fundamental que tenemos como sociedad: superar la dependencia y el rentismo petrolero.

No podemos aspirar a que el petróleo, por sí solo, nos lleve a un nivel de desarrollo deseable. Existe una amplia literatura sobre los efectos negativos que la dependencia de actividades extractivas produce sobre distintas sociedades. Esta literatura concluye que, por distintos mecanismos económicos e institucionales, la dependencia de actividades extractivas representa un obstáculo al desarrollo. Por el contrario, la diversificación productiva conduce a procesos de crecimiento económico más estables, pronunciados y dinámicos, a la generación de empleo de alta calidad y a la aceleración de la innovación tecnológica. La necesidad de diversificar se ha hecho cada vez más evidente para países con estructuras productivas similares a la nuestra, como Arabia Saudita y Trinidad y Tobago, así como otros países extractivos de Latinoamérica, los cuales se encuentran avanzando agendas tremendamente ambiciosas de desarrollo productivo.

¿Cómo ocurre el proceso de diversificación?

Si coincidimos con que necesitamos diversificarnos, se hace valioso caracterizar el proceso de diversificación económica para así entender los obstáculos y oportunidades potenciales que enfrentaría Venezuela al asumir este proceso.

Las capacidades e insumos productivos necesarios para el desarrollo de una actividad económica son difíciles de acoplar en lugares donde no está presente.  Pensemos, por ejemplo, en el conocimiento productivo necesario para una actividad: éste no es fácil de transmitir de manera impersonal a través de códigos. La máxima de que “la práctica hace al maestro” sugiere que: 1) hay un maestro, 2) hay práctica y 3) el conocimiento se encuentra tácito en quienes han practicado.

Pero en un pueblo donde no se producen relojes, nadie puede practicar y convertirse en maestro relojero, y sin maestros relojeros, no se producen relojes. Este ejemplo sencillo subraya el problema de coordinación entre insumos y productos que previene que sectores potencialmente competitivos no logren desarrollarse: si no hay demanda por insumos, nadie los va a ofrecer, pero si nadie los ofrece, los sectores que podrían demandarlos optarán por ubicarse en otro lugar.

Por esta razón, los agentes que buscan innovar y diversificar no lo hacen de manera aleatoria. Acoplar las capacidades necesarias para desarrollar una actividad nueva se hace más fácil si se cuenta de antemano con una parte importante de sus requisitos, y este va tender a ser el caso si ya se encuentran presentes otros sectores que requieren insumos similares. Por esta razón, la diversificación tiende a orientarse hacia sectores que comparten insumos y capacidades productivas con los sectores ya presentes. Partiendo del ejemplo anterior, esto quiere decir que será más fácil “desarrollar” la capacidad de fabricar relojes en aquellos pueblos donde haya buena cristalería, procesamiento de cuero, manufactura de equipos electrónicos u otros sectores de alta “similitud tecnológica” con la relojería.

El concepto de similitud tecnológica es fundamental para el estudio de los procesos de diversificación productiva. Para mostrar que sectores tienden a utilizar insumos similares, los economistas han optado por representar el conjunto de actividades económicas como una red interconectada, donde sectores “similares” tienden a agruparse en “clusters”.

La primera de estas mediciones fue el espacio de productos, el cual muestra semejanzas entre sectores exportables a partir de su tendencia a ser exportados desde los mismos países (coexportación). Este enfoque usa una medida de similitud tecnológica “implícita” entre sectores, ya que se intuye que productos que tienden a exportarse desde los mismos países deben utilizar capacidades productivas relativamente similares en comparación a productos de orígenes distintos. Hausmann e Hidalgo (2007) muestran que los países tienden a diversificarse hacia productos “tecnológicamente cercanos” a los productos que el país ya exporta de manera competitiva.

Estudios posteriores han buscado medir las proximidades tecnológicas entre sectores económicos de manera explícita, utilizando datos de diversa índole para medir cuán similares son distintos sectores en el uso del capital humano, tecnologías productivas y patentes, similitud de insumos y clientes, similitud en requisitos de instituciones e infraestructura, etc. (Bahar y Stein, 2017; Neffke, 2013).

En cualquier caso, estos estudios confirman que la probabilidad de que una economía se diversifique hacia una nueva actividad se asocia positivamente con la cercanía tecnológica entre esta y su base productiva previa. Es por ello que países con economías más diversas, y con presencia en áreas “bien conectadas” o “centrales” del espacio de productos, tienen un mayor potencial de diversificación que países que se especializan en sectores “periféricos” del espacio de productos. En este sentido, el espacio de productos nos permite evaluar qué tan difícil sería para distintos países poder diversificarse hacia nuevos productos y qué tan “bien conectados” están los productos adyacentes a su base productiva actual.

Venezuela en el espacio de productos internacionales

Basados en este enfoque, podemos comenzar a discutir sobre las aspiraciones productivas del país y sus distintas regiones de una manera objetiva y basada en evidencia.

La ubicación de Venezuela en el espacio de productos de Hausmann e Hidalgo sugiere que se dificulta una diversificación orgánica de la economía. Nuestra dependencia de sectores extractivos en general, y del petróleo crudo en particular, nos ubica en una periferia mayormente desconectada del espacio de productos, y eso representa un impedimento para el descubrimiento de nuevas capacidades.

Product Space de Venezuela en 2016 / Haga click en la imagen para ver el gráfico interactivo

Dada la actual estructura productiva, los sectores agregados más cercanos y estratégicos desde esta perspectiva (mejor conectados a los productos que ya producimos) serían los de materias primas como el gas, carbón y otros minerales, pescado, tabaco, entre otros. Todos los sectores relativamente cercanos están caracterizados por un muy bajo nivel de complejidad económica [1] y una ubicación periférica en el espacio de productos.

Haga click en la imagen para ver el gráfico interactivo.

 

Esta situación pinta un panorama complicado para las posibilidades de diversificación orgánica de la economía venezolana. Los estudios del Prof. Ricardo Hausmann sugieren que países que se encuentran muy desconectados en el espacio de productos y cuentan con bases productivas relativamente simples para su nivel de desarrollo requieren de políticas de desarrollo productivo basadas en “apuestas estratégicas” para estimular la aparición de sectores que dinamicen el proceso de innovación y diversificación. Venezuela es un caso ejemplar de países en esa situación.

Distintas oportunidades de diversificación dentro del país:

Aún sin entrar en una discusión sobre diseños institucionales y políticas específicas, se hace difícil imaginar a priori cómo establecer tales “apuestas estratégicas” sin partir de un sentido de oportunidad anclado en capacidades presentes en -o disponibles para- el país. Al mismo tiempo, al agregar el estudio a nivel nacional, perdemos de vista la manera en que las particularidades económicas de distintas zonas del país pueden justificar desarrollos paralelos en direcciones diferentes. La idea de diversificar las apuestas basándonos en las diferencias económicas entre regiones del país pasa por estudiar primero si tales diferencias explican el proceso de diversificación a lo interno del país.

Para abordar esta pregunta, Daboin y Hernández (2017) utilizaron los datos de la Encuesta de Hogares por Muestreo entre 1994 y 2014 para medir el empleo por industria en cada estado del país, así como la “similitud tecnológica” entre industrias, basada en cuán parecidas son las ocupaciones laborales que cada sector requiere. Con estas medidas de similitud ocupacional entre sectores, se puede presentar un “espacio de industrias” [2]  análogo al propuesto por Hausmann e Hidalgo, pero a nivel subnacional, para todas las industrias del país y con datos de empleo.

Haga click en la imagen para ver el gráfico interactivo

A partir de allí, se puede establecer la cercanía de distintos sectores a la matriz productiva de cada uno de los estados del país. El estudio demuestra que esta medida, calculada solamente con datos de 1994, predice positiva y significativamente el factor de crecimiento y la resiliencia de distintos sectores en las economías locales entre 1994 y 2014. La relación entre la cercanía de cada sector a las estructuras productivas locales en 1994  y el crecimiento observado en el período 1994-2014  puede ser visualizada a nivel de estado, industria y transabilidad con la herramienta que a continuación presentamos.

Estas medidas de proximidad de las industrias a la base productiva de los estados, calculadas con datos del año 2014, ofrecen una primera aproximación a las oportunidades de diversificación más cercanas a distintas zonas del país. Abajo encontrarán una herramienta de visualización que permite navegar por estas cifras de una manera intuitiva, observando los “rankings” de industrias para cada estado basado en las métricas discutidas.

Agenda de trabajo:

Estas estimaciones son sólo una aproximación inicial al estudio de las oportunidades de diversificación productiva en Venezuela, y son claramente imperfectas e insuficientes para informar lineamientos de política pública para el país. Primeramente, los cambios observados por la economía nacional desde 2014 hasta hoy han sido tan drásticos que cualquier análisis basado en las realidades productivas de entonces pueden resultar inadecuados para la situación actual. Así también, la Encuesta de Hogares por Muestreo es un instrumento diseñado para medir variables sociodemográficas y no productivas, por lo cual no es la fuente de información ideal para este tipo de análisis. En la medida en que se pueda contar con información estadística y administrativa sobre la dinámica productiva nacional y regional, estos estudios podrán realizarse de manera mucho más precisa. Finalmente, este estudio solo captura la similitud tecnológica entre sectores basándose en qué tan parecidas son las ocupaciones que estas demandan, sin considerar muchos otros factores económicos que también determinan las oportunidades latentes de diversificación en distintas regiones.

Sin embargo, pensamos que este estudio sí constituye una “prueba de concepto”; es decir, presenta evidencia de que la dinámica productiva de Venezuela y sus regiones se presta para la estimación de ventajas comparativas implícitas y que estas estimaciones, en la medida en que sean más exhaustivas y oportunas, pueden ser usadas con el fin de diseñar y evaluar políticas públicas que aspiren a estimular la diversificación productiva del país. Es decir, este estudio cumple con el objetivo de ilustrar cómo esta discusión puede darse de manera empírica y objetiva.

Este y otros tipos de evidencias ayudan a definir un sentido de dirección para las políticas de desarrollo productivo y responder preguntas como: ¿Cuáles sectores tienen mayor oportunidad de desarrollarse en distintos estados del país?). Sin embargo, no ofrece respuestas sobre el cuerpo de políticas públicas específicas que se podrían implementar para avanzar en esa dirección (¿Se necesitan bienes públicos?, ¿Se requieren incentivos fiscales?, ¿Se necesitan esfuerzos de coordinación entre distintos sectores? ¿Qué obstáculos y oportunidades presenta cada posible intervención?). Tampoco ofrece respuesta sobre el andamiaje institucional necesario para la implementación de tales políticas públicas de forma transparente y efectiva (¿Hace falta una agencia nacional de productividad, consejos privados de competitividad, y/o corporaciones locales de desarrollo? En caso afirmativo, ¿Cómo deberían funcionar?). Hay más preguntas por responder:

  • ¿Cómo establecer sistemas que motiven la innovación, la experimentación y la toma de riesgos?
  • ¿Qué posibilidades de diversificación hay alrededor del petróleo y otros sectores extractivos?
  • ¿Cómo alcanzar nuestro potencial petrolero y extractivo sin comprometer el desarrollo de otros sectores?
  • ¿Qué sugiere la experiencia internacional sobre el desarrollo de sectores prometedores para la exportación y la creación de empleos, como por ejemplo, el sector turismo?

Es decir, “queda aún mucha tela que cortar” en la discusión sobre las políticas públicas, las instituciones, y las distintas vías para superar nuestra complicada realidad productiva, y transitar a una senda de diversificación y desarrollo. Buscaremos presentar ideas sobre estos temas en próximos artículos.

***

1: La complejidad económica de los bienes transables muestra qué tan fácil es  producir los bienes que se co-exportan con estos. Se intuye que aquellos que sean producidos por muchos países deben requerir capacidades menos “avanzadas” que aquellos producidos en pocos lugares. Igualmente, si la estructura productiva de los países donde se produce este bien aloja en promedio bienes básicos, podemos concluir que este producto no muestra indicios de requerir capacidades “avanzadas”.
2: En el espacio de industrias cada nodo representa una industria y cada enlace muestra la proximidad tecnológica entre cada una de éstas. Con propósitos visuales, se muestra la proximidad más elevada de cada industria, más el 10 % de conexiones más elevadas de la muestra industrial. Hecho por Carlos Daboin y Gabriel Hernández con datos de la EHM 1994. Para acceder a visualizaciones similares hechas para cada uno de los estados del país, haga click acá. Referencias:
  • Hausmann, R. & Klinger, B. The Structure of the Product Space and the Evolution of Comparative Advantage. Center for International Development, 2007.
  • Hausmann, R. & Klinger, B. Policies for Achieving Structural Transformation in the Caribbean. Private Sector Development Discussion Paper #2. Banco Interamericano de Desarrollo. 2009.
  • Hidalgo, C.; Klinger, B.; Barabásu, A.-L. & Hausmann, R. The structure of the product space and the evolution of comparative advantages. Science, 2007.
  • Hidalgo, C. A.; Bustos, S.; Coscia, M.; Chung, S.; Jimenez, J.; Simoes, A. & Yilbrim, M. A. The Atlas of Economic Complexity: Mapping Paths to Prosperity. Puritan Press, 2011.
  • Daboin, C & Hernández, G. Reformulación de la proximidad tecnológica: similitud ocupacional como determinante de ventajas comparativas implícitas para Venezuela (1994-2014). Escuela de Economía de la Universidad Católica Andrés Bello, 2017.
  • Méndez, L. & Noguera, J. Relación Entre Las Ventajas Comparativas De La Industria De Venezuela Y El Crecimiento Del Empleo Industrial, Para El Periodo 1994-2014. Escuela de Economía de la Universidad Católica Andrés Bello, 2016.
  • Neffke, F. & Henning, M. Skill relatedness and firm diversification. Max Planck Institute of Economics, 2010.

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