Fútbol

Equipos venezolanos en la Copa Libertadores: ¿qué hacer contra el fracaso?

Fotografía de MIGUEL GUTIERREZ | EFE

18/05/2024

El rendimiento de Caracas Fútbol Club y Deportivo Táchira Fútbol Club reabre un viejo debate sobre los equipos venezolanos y su nivel competitivo.

Luego de cinco partidos en la Copa Libertadores 2024, Deportivo Táchira Fútbol Club y Caracas Fútbol Club solo han sumado un punto, con nueve y quince goles recibidos, respectivamente. Más allá de las estadísticas, las sensaciones en cancha tampoco han sido estimulantes: cuesta proponer, manejarse en distintos escenarios, competir. 

Cada cierto tiempo, se reabre un debate dentro del fútbol venezolano: ¿por qué los equipos no trascienden en la Copa Libertadores, el torneo de clubes más importante de la región? Las discusiones suelen tener argumentos presentes, aunque los registros sugieren una lectura más profunda: en el siglo XXI, sólo en cuatro ocasiones un equipo venezolano clasificó a octavos de final del torneo. De ese total, en dos oportunidades lograron avanzar a los cuartos de final. Son las instituciones que ahora, 2024, están en la competición:

—Deportivo Táchira Fútbol Club, 2004, alcanzó cuartos de final.
—Caracas Fútbol Club, 2007, llegó a octavos de final.
—Caracas Fútbol Club, 2009, alcanzó cuartos de final.
—Deportivo Táchira Fútbol Club, 2016, llegó a los octavos.

En los últimos 24 años, el resto es desierto. 

La encrucijada de la inversión y el conformismo

En una entrevista dada al periodista Manuel Alejandro Ortiz, Eduardo Saragó, entrenador del Deportivo Táchira Fútbol Club, dijo lo siguiente acerca de qué se necesita para que los equipos venezolanos puedan trascender en competiciones internacionales: “No es fácil. Tal vez, cuando haya más tiempo, mejorar la estructura para que las formaciones sean mejores y, en lo inmediato, la inversión. A muchos no les gusta porque quieren hacer, con poco, mucho”.

El entrenador planteó, de forma resumida, dos vías por las que se va a velocidades distintas y que reclaman métodos diferentes. La primera, hacerlo a golpe de bolsillo. Traer talento extranjero o agrupando a lo mejor de los futbolistas nacionales, junto con algún refuerzo internacional. La segunda, dando forma a la estructura interna de cada equipo para producir jugadores que puedan ser acompañados por otros, nacionales o extranjeros, que aporten un salto de calidad.

En ambos casos, hay que invertir. Mientras en el primer escenario se aspira a lo inmediato, en el segundo se apuesta por una metodología de trabajo progresiva. Uno y otro camino se encuentran en el mismo paisaje: un contexto económico extraño y una cultura deportiva particular, teniendo en cuenta que el apoyo a la Vinotinto no es extrapolable al fútbol local. 

Con base en esto último, por ejemplo, es complejo establecer la figura del “Club Social Deportivo” en el que los simpatizantes se asocian, pagan un monto mensual y pueden disfrutar de los espacios, contribuyendo a la subsistencia del club. Esto también es una forma de construir cultura, sentido de pertenencia y generar ingresos propios. La meta es no depender de forma exclusiva de patrocinios, acuerdos y de ocasionales ventas de jugadores para pilotear entre turbulencias la temporada. Eso explica, en parte, por qué es difícil sostener proyectos a largo plazo. En algunos casos, durante estos años, no se contó con el capital necesario para invertir; en otros, se tuvo, pero se utilizó de mala manera o la metodología no fue la adecuada. 

Entonces, ¿qué hacer? ¿Es preferible poner dinero en un grupo de futbolistas que contribuya a generar competitividad internacional o dedicarlo a construir categorías menores, espacios deportivos, y formar a los preparadores infantiles y juveniles, entre varias opciones más? La respuesta depende de los objetivos de cada institución. Los resultados de los últimos 24 años sugieren que ni una ni otra cosa se está logrando; al menos no de forma sostenida. Mientras tanto, clubes de países como Ecuador, Colombia y Perú tienen una mejor regularidad en la competencia.

La discusión se hace aún más áspera y a la vez rica si se revisa por qué unos y otros equipos parecen estancados en juego y estructura, con propuestas que van a dos velocidades menos que sus adversarios internacionales y plantillas a las que les cuesta asumir distintas competencias: quizá no es casualidad que tanto Caracas Fútbol Club como Deportivo Táchira Fútbol Club, las principales instituciones deportivas del fútbol venezolano, se hayan quedado fuera de la Fase Final del Torneo Apertura.

El valor de la regularidad

Es necesario que los equipos en Venezuela, tanto los de más tradición como aquellos que aspiran a crecer, sean regulares en el terreno nacional. ¿Qué implica esto? Va desde competir hasta el final cada torneo, en especial cuando se trata de Caracas Fútbol Club, Deportivo Táchira Fútbol Club, Estudiantes de Mérida Fútbol Club, Portuguesa Fútbol Club y Carabobo Fútbol Club, hasta buscar herramientas que contribuyan a su desarrollo organizacional fuera de las canchas.

Un matiz importante, en relación con lo anterior: los equipos, cada cual con sus propias necesidades y aspiraciones, no deberían pensar en ganar todo siempre, porque solo hay un trofeo. Pero trabajar por meterse en los grupos de las copas internacionales de manera recurrente, desarrollando futbolistas y entrenadores, ofreciendo motivos para que la gente vaya a las canchas a través del juego y la experiencia en el estadio, es un camino que a largo plazo puede traer más satisfacciones que la inmediatez del presente. 

Esto supone voluntad por parte de los responsables de los equipos e inversión interna para construir direcciones deportivas capaces. Aunque los resultados pertenezcan a uno u otro equipo, esta situación reclama una comprensión global. Sospechando que acerca de algunas de las siguientes preguntas ya se están buscando respuestas y trabajando, es válido plantearlas: ¿la Primera División funciona con la cantidad de equipos que tiene ahora (14) o deberían ser menos? ¿Cuáles son las condiciones en la que se juega la Segunda División? ¿Qué cuidado se tiene sobre los árbitros? ¿Qué tipo de torneo se desea tener? ¿Qué pasa con aquellos equipos que prometen sueldos fuera de sus capacidades financieras? ¿Cómo se puede competir con otras disciplinas deportivas para captar la atención del público? ¿Cuáles son las características que definen al futbolista venezolano y de qué manera se pueden potenciar? ¿De qué manera se puede llegar a la gente, en un entorno económico y social difícil?


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