EconomíaDolarización

Una respuesta a Ronald Balza sobre la dolarización en Venezuela

por Francisco Zallez

22/12/2017

A continuación compartimos la respuesta de Francisco Zallez, economista ecuatoriano y miembro del Instituto Ecuatoriano de Economía Política, al artículo “La dolarización de Hanke y el bálsamo de Fierabrás”, de Ronald Balza.

Fotografía de tom_bullock / Flickr

Definitivamente lo mejor del artículo de Ronald Balza titulado “La dolarización de Hanke y el bálsamo de Fierabrás” del pasado 29/11/17 en Prodavinci, es el final donde narra una historia del Quijote.  El hidalgo soñador ingiere un bálsamo sanatorio que luego prueba Sancho Panza.  El bálsamo acaba curando a ambos, no sin estragos, en especial para Sancho Panza quien “comenzó a desaguarse por entrambas canales”.  Luego de tan gráfica descripción y a pesar de que el bálsamo funcionó ─no una─ sino dos veces, concluye Balza lapidariamente:

“Dolarizar para no adoptar políticas responsables empeoraría todos nuestros males. Sería como tomar, después de la paliza, el bálsamo de Fierabrás”.

En justificación de su lamentable comparación, Balza cita artículos en Prodavinci de Pedro Palma, Asdrúbal Oliveros y Luis Oliveros entre otros. Palma y Luis Oliveros han compartido en el pasado su reticencia a la dolarización, pero no con el dramatismo ni fatalismo que le impone la metáfora del bálsamo. De lado de los dolarizadores menciona a Cesar Gallo, Steve Hanke, CEDICE y a mí. Halagado por la referencia, me siento invitado a formar parte de la discusión.

Entre las muchas cosas que dice debemos empezar por la insistente negación de la realidad de la dolarización espontánea. Esta imposibilidad de ver la realidad es afín a la ilusión del Quijote en cuanto a los molinos de viento. Aunque se vive empíricamente la realidad del dólar en Venezuela, Balza no considera que la economía venezolana esté dolarizada. Desde hace mucho la voluntad popular prefiere al dólar y lo atesora más que los bolívares del Banco Central. Ya lo mencionaba Asdrúbal Oliveros en 2014 cuando dice:

“En Venezuela la inestabilidad económica, las elevadas tasas de inflación y la falta de opciones de cobertura han hecho que los agentes económicos residentes busquen no sólo cambiar activos en moneda nacional por activos en moneda extranjera, sino que traten de indexar su ingreso, es decir, corregir la depreciación de la moneda tomando como referencia, en este caso, el valor del dólar en el mercado no oficial.” (énfasis añadido)

Asdrúbal Oliveros

A medida que la inflación ha seguido su curso, la dolarización espontánea se ha acelerado. Enhorabuena que se está dando ya la dolarización espontánea es el primer paso hacia la dolarización oficial de Venezuela. Sin embargo, estar dolarizados espontánea ─pero no oficialmente─ es como haberse untado el bálsamo de Fierabrás pero no haberlo ingerido todavía. Hasta no ingerirlo plenamente (e.i dolarizar oficialmente) no se puede curar la enfermedad. Si el bálsamo promete cura contra la miseria que hoy vive Venezuela deberíamos intentarlo, aunque sea por razones humanitarias.

La dolarización espontánea es la decisión voluntaria y libre del pueblo en cuanto a lo que considera es el mejor medio para preservar su esfuerzo y medir su ahorro. El alto índice de dolarización espontánea es un indicador de la voluntad popular en cuanto a sus preferencias de moneda. La voluntad popular debería ser tomada en cuenta por los que buscan implementar políticas públicas, y negar la dolarización espontánea de Venezuela es afín a no querer ver los molinos y convertirlos en monstruos.

La economía venezolana ya está dolarizada pero no al 100%. Hay muchos que ni siquiera pueden pensar en comprar un dólar y ellos serían los más beneficiados de una dolarización oficial. Para dolarizar oficialmente la economía Venezolana basta que el gobierno de turno anuncie la conversión de las cuentas a dólares y la extinción de la moneda local. Según una encuesta realizada este año por CEDICE el 62% de la población venezolana está a favor de una dolarización oficial. Si el Gobierno verdaderamente quiere darle al pueblo lo que quiere entonces debería obedecer su preferencia de moneda y dolarizar oficialmente. El Gobierno tratará de seguir forzando a los venezolanos a aceptar bolívares, pero eventualmente se dolarizará porque es la única moneda con la cual la gente puede saber objetivamente el valor de su trabajo. Negar lo evidente y empíricamente comprobable es como discutir con el Quijote: inútil.

En el Ecuador también existía una dolarización espontánea antes de dolarizar oficialmente. Después del anuncio en el Ecuador de la intención de dolarizar oficialmente, las tasas de interés bajaron de 100+% a 15% en una semana. Como si fuera poco, 17 años más tarde la dolarización sigue gozando de un 90% de popularidad entre los ecuatorianos. A pesar de haber sufrido del mismo sistema político que Venezuela, y de precios petroleros históricos que se malgastaron en un proyecto político caduco, el Ecuador hoy es un lugar de destino para los venezolanos que buscan empleo. Si la dolarización es tan mala opción para Venezuela entonces ¿por qué los venezolanos emigran a países dolarizados como Ecuador, Panamá y los EEUU? La dolarización oficial no debe de ser mal remedio si los ciudadanos venezolanos la prefieren abiertamente y están dispuestos a emigrar para obtener su bondades.

En vez de distraernos en discusiones bizantinas sobre la existencia o no de la dolarizacion espontánea bien haríamos en discutir la triste realidad de Venezuela que describe Luis Oliveros cuando dice:

“lo primordial para el éxito macroeconómico no tiene tanto que ver con cual régimen de tipo de cambio escogen sino con la fortaleza de sus instituciones económicas. Para nadie en un secreto la muy baja calidad de las instituciones en Venezuela.” (énfasis añadido)

Luis Oliveros

https://www.lapatilla.com/site/2017/03/09/luis-oliveros-un-milagro-llamado-dolarizacion/

La reconstrucción de Venezuela requerirá crear nuevas instituciones políticas, administrativas y monetarias. La moneda es una institución básica en cualquier sociedad ya que permite el intercambio. La dolarización espontánea no es más que la expresión del pueblo sobre la necesidad de una moneda para poder sobrevivir. Reconstruir instituciones es difícil y toma tiempo, pero en lo monetario no tiene que ser así. La dolarización oficial inyecta inmediata credibilidad a la moneda y es muy superior que una caja de conversión la cual todavía deja en circulación una moneda nacional y la consecuente duda de que su paridad se violará. Poder reconstruir una institución primordial como lo es la moneda es sentar unas bases firmes para seguir construyendo instituciones duraderas como la justicia y el respeto a la propiedad privada. La dolarización oficial es un buen comienzo hacia el regreso de la institucionalidad de Venezuela y ahorra tiempo y esfuerzo para poder dedicarse a afianzar otras instituciones.

Por esto y más la dolarización oficial de la economía venezolana merece más consideración como una opción válida, y concordante con la justicia. La dolarización cumple perfectamente la definición de institución propuesta por el premio Nobel Douglass North que dice:

“Las instituciones son restricciones que surgen de la inventiva humana para limitar las interacciones políticas, económicas y sociales. Incluyen restricciones informales, como las sanciones, los tabúes, las costumbres, las tradiciones, y los ―códigos de conducta‖, como así también reglas formales (constituciones, leyes, derechos de propiedad). En el curso de la historia, las instituciones fueron inventos de los seres humanos para crear orden y reducir la incertidumbre del intercambio.”

Douglass North (Institutions, 1991)

Luego de 17 años la dolarización se ha convertido en una institución en el Ecuador con más de 90% de aprobación todos la respetan inclusive la Revolución Ciudadana de Rafael Correa. A pesar de ser un gran estorbo para Correa, él nunca pudo socavar la dolarización debido a su popularidad. Con la dolarización se regresa la institucionalidad a la moneda, y se respeta la voluntad popular.

Desgraciadamente en Venezuela no existen instituciones con la credibilidad suficiente para sacarla de la crisis en la que se encuentra. Al igual que el Ecuador en 1999, la caída es imparable y sin un cambio radical seguirá poniéndose peor. Estabilizar lo moneda debe ser la prioridad de cualquier nuevo esquema que pretenda implementar Venezuela en reemplazo del actual. Para lograr este objetivo y cambiar las expectativas futuras de inflación la dolarización es la mejor opción. Pedro Palma concuerda con esto cuando menciona las bondades de la dolarización antes de nombrar sus desventajas.

Entre las ventajas de la dolarización estarían: la moderación de la inflación en el tiempo; la reducción de la incertidumbre cambiaria y de las expectativas de devaluaciones súbitas; la eliminación de la posibilidad de financiamiento de gasto público deficitario por el Banco Central; y, la creación de condiciones propicias para el estímulo de la inversión y la generación de confianza.” (énfasis añadido).

Pedro Palma

http://www.pedroapalma.com/dolarizacion-en-venezuela-i/

En crear confianza inmediata la mejor opción es, sin duda alguna, la dolarización oficial. Lograr cambiar el rumbo actual de Venezuela requiere cambios radicales que generen confianza inmediata para así poder empezar el largo camino a la recuperación. Sin moneda estable no se puede hacer cálculo económico ya que la moneda es la base fundamental del intercambio. Sin estabilidad y sin confianza el intercambio sufre y con él la economía en su totalidad. Sin una moneda estable el ahorro se esfuma y se premia al especulador. Como si fuera poco la dolarización oficial hace justicia ya que elimina el privilegio que unos pocos tienen sobre la moneda a desmedro del resto. La dolarización es justicia que elimina el privilegio sobre el dinero y democratiza la reserva monetaria internacional. En resumen, la dolarización nivela la cancha del juego para todos y la estabiliza.

Hay muchos argumentos que se esgrimen en contra de la dolarización y no alcanza un artículo para resolverlos todos. Sin embargo, dónde encuentro mucha confusión entre colegas es en cuanto al impacto de la dolarización sobre los déficits fiscales. Para empezar reconozcamos que la dolarización es una medida monetaria por lo que no tiene inherencia directa en las cuentas fiscales. Es claro que en una dolarización la indisciplina fiscal puede persistir, pero solamente hasta donde la confianza de los mercados crediticios para solventarla. El mejor ejemplo de esto es Panamá que ha persistido con déficits crónicos pero nunca ha dejado de pagar sus deudas a terceros. La dolarización no es magia ya que no elimina la corrupción ni la “indisciplina fiscal” pero si la transparenta. La dolarización no nos cura de la corrupción pero al transparentarla, crea desincentivos políticos en el abuso del crédito público.

Otro argumento esgrimido en contra de la dolarización se basa en la creencia que devaluando nos volvemos más competitivos. Creer esto es pensar que empobreciéndonos colectivamente nos va a ir mejor como sociedad. La dolarización elimina por completo la posibilidad de devaluar la moneda so pretexto de mayor competitividad. En el Ecuador Correa trató sin resultados de eliminar la gran desventaja para la Revolución Ciudadana que constituía la dolarización con el argumento de que “la devaluación nos hace competitivos”. Este mismo argumento es utilizado abiertamente por muchos que harían bien en estudiar la evolución y crecimiento que sostuvieron las exportaciones no tradicionales en el Ecuador en los últimos 17 años. Como escribo en mi libro, las exportaciones no tradicionales crecieron porcentualmente más que el petróleo en los últimos 17 años. Estos datos concluyentes de la competitividad de la economía ecuatoriana bajo la dolarización y aún bajo un régimen político hostil al sector privado, son completamente desestimados por muchos que le temen a la dolarización. Nada habla más claro que los resultados obtenidos hasta el momento que son prueba de que el bálsamo de Fierabrás funciona.

Venezuela actualmente vive el embate de la indisciplina fiscal conjugado con la irresponsabilidad monetaria. Como sabemos, no hay cura para la irresponsabilidad fiscal ya que los incentivos políticos no se alinean con los de la sociedad en general. Sin embargo, sí existe cura para la irresponsabilidad monetaria: la dolarización oficial de la economía. La dolarización oficial elimina una de las dos variables (fiscal o monetario) y permite concentrarnos en la única variable restante: la indisciplina fiscal. A sabiendas que la indisciplina fiscal es el problema ¿por qué no eliminar la tentación de recaer en la irresponsabilidad monetaria?

Sin embargo de esta cruda realidad, Balza prefiere, al igual que muchos, “adoptar políticas razonables” que prometen continuar con el mismo Banco Central proponiendo que “esta vez es diferente”. Citan mucho a Einstein diciendo que la definición de la locura es seguir haciendo lo mismo y esperar diferentes resultados. Balza se engaña, cual Quijote, en cuanto a la obtención inmediata de credibilidad con una solución de “más de lo mismo”. La dolarización transparenta el financiamiento del gasto público al mismo tiempo que recupera la confianza en la institución de la moneda, entonces: ¿por qué hay tanta visceralidad en contra de dolarización?

La atracción cuasi patológica que muchos tienen sobre la maquinita de hacer billetes me recuerda al poder que tiene el anillo sobre los Hobbits y otros seres en los relatos del Señor de los Anillos. Todos eventualmente caen bajo el encanto del anillo y dejarlo es muy difícil, igual que la maquinista de hacer billetes del Banco Central. Las “políticas responsables” que promueve Ronald Balza en su conclusión, son las mismas recetas que nos han llevado a donde estamos y que permiten que el gobierno se financie imprimiendo dinero sin respaldo. La preferencia de mantener el privilegio de imprimir dinero “cuando la situación lo requiere” es un atractivo que casi todos los anti-dolarizadores abogan por mantener. Cual anillo de Mordor, no están dispuestos a deshacerse de él, y piensan que en sus manos lo podrán controlar. Otro antidolarizador que escribe en Prodavinci dice:

En lo que respecta a la política cambiaria, la dolarización impide que se lleven a cabo devaluaciones como mecanismos de ajuste fiscal y externo, algo de suma importancia en nuestro país, donde más de la mitad de los ingresos fiscales provienen de una actividad exportadora y son incrementados (en moneda nacional) a través de devaluaciones cuando la situación lo requiere.” (énfasis añadido)

Asdrúbal Oliveros

http://historico.prodavinci.com/2014/11/10/economia-y-negocios/hay-que-dolarizar-la-economia-venezolana-por-asdrubal-oliveros-y-gabriel-villamizar/

Nótese que lo que Asdrúbal Oliveros llama “incremento” de los ingresos fiscales se produce solamente mediante una transferencia de riqueza de los ciudadanos al gobierno. ¿Cómo se pretende “incrementar los ingresos fiscales” con la misma cantidad de dólares? Solamente imprimiendo más bolívares que dólares y así devaluando la moneda para todos. Este “incremento” de las arcas fiscales sale directamente de los bolsillos de los venezolanos y más aún a aquellos que no tienen acceso a dólares.

Cada nuevo billete impreso es un impuesto sobre todos los venezolanos en el cual nunca tuvieron voz ni voto. Este impuesto silencioso permite que el gobierno continue su malgasto impunemente. La dolarización impone frenos reales al gasto y crea incentivos políticos para frenar la indisciplina fiscal. La correlación entre déficits fiscales bajos y esquemas monetarios fijos está demostrada a través de datos empíricos por Kurt Schuler en su libro “¿Deberían los países en desarrollo tener bancos centrales?”. La historia demuestra que los países con tipos de cambio fijos tienen menores déficits fiscales que cualquier otro sistema monetario.

Al no poder “licuar” las deudas locales en moneda nacional todo gobierno enfrenta un límite a su financiamiento externo. Con un banco central es mas fácil y expedito recurrir a la emisión de dinero para continuar el gasto. Al retener la capacidad de imprimir billetes, el gobierno puede continuar gastando irresponsablemente sin límite. Eso no pudo suceder en Ecuador pero sigue y seguirá sucediendo en Venezuela hasta que se dolarice oficialmente.

Balza y muchos sugieren que el actual sistema pero con nuevos capitanes al mando debe funcionar mejor que una dolarización en cuanto a crear confianza. Según esta tésis solo se necesitan mejores actores que prometan respetar las reglas ya que “esta vez es diferente”. Según ellos, una simple promesa de que nunca más se volverá a recurrir a la inflación para financiar un proyecto político es el tónico que necesita Venezuela para salir de la crisis hiperinflacionaria en la cual se encuentra.

La historia es clara en cuanto a cómo parar hiperinflaciones: 1) la moneda actual debe cambiar y 2) debe ser fijada a algo tangible. Esta ha sido la receta desde las hiperinflaciones producto de las guerras del siglo XVIII. Un ejemplo más reciente es el regreso al patrón oro que logró parar en seco la hiperinflación alemana luego de la Primera Guerra Mundial. La dolarización cumple ambas funciones de cambio de moneda y fijación del tipo de cambio, por eso es la mejor opción a seguir para darle confianza al cambio de rumbo y eliminar incertidumbre. El éxito de Ecuador es un buen ejemplo que la dolarización oficial brinda la institucionalidad necesaria para reconstruir la confianza en la moneda con lo cual empezar el camino a la reconstrucción de Venezuela.


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