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OneChot: Música para renacer // #VenezuelaLeHablaALaEducación (+Video)

En esta décimo tercera entrega de la campaña "Venezuela le habla a la educación", OneChot recuerda las asignaturas de las que más disfrutaba durante su época escolar y manifiesta la importancia de crear el hábito de la lectura en los jóvenes. Al video lo acompaña una semblanza de Luis Yslas en la que muestra la trayectoria del cantante. La organización Guao, enfocada en proveer contenidos educativos digitales y recursos pedagógicos para niños y jóvenes, comenzó la campaña para promover la educación a través del testimonio de distintas figuras públicas venezolanas. Puede ver las ediciones anteriores haciendo click aquí.

Por Guao | 23 de febrero, 2017

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De muy pocas personas se puede asegurar que han nacido tres veces antes de cumplir los 40 años. El músico, compositor y cantante venezolano Juan David Chacón Benítez, mejor conocido como OneChot, cuenta con ese triple privilegio: su primer nacimiento en Caracas el 5 de noviembre de 1977, su conversión espiritual y artística a mediados de los años 90 en Jamaica, y su milagroso regreso a la vida y a la música en 2012, luego de haber sido impactado por una de las miles de balas que a diario se disparan en esa capital insegura que forma parte de su biografía y discografía.

Hijo del poeta y antropólogo Alfredo Chacón y de la editora y gestora cultural Luna Benítez, Juan David vivió entre libros toda su infancia, por lo que afirma que dar de leer a los niños es la mejor manera de despertar el amor por la lectura. Estudió en el Centro Educativo de la Asociación de Profesores de la Universidad Central de Venezuela, y reconoce haber pasado momentos dichosos en esa institución. Durante el bachillerato se enamoró de su profesora de Química, al punto de aplazar esa materia para poder ver clases particulares con ella. Sus clases favoritas eran las de Castellano e Historia Universal, aunque su pasión por la música era ya manifiesta. En quinto grado formó parte de un grupo llamado Caos. En la adolescencia integró la banda de metal Catalepsia, al tiempo que recibía clases de guitarra con Iván Cardozo, y luego de teoría y solfeo con Gerry Weil. En 2003 se graduó de comunicador social en la UCV, y su tesis de grado, escrita junto con César Cortez Méndez, sería publicada dos años más tarde por Oscar Todmann Editores bajo el título Reggae y rastafari: dos formas de entender el caribe. Sin embargo, años antes de esos logros académicos, ocurriría un viraje decisivo en su vida: su primer renacimiento.

En 1996, Juan David Chacón llegó a Jamaica acompañado de sus amigos Luis Enrique Sánchez y Edgard Alfonso Rodríguez. El viaje resultó una experiencia iniciática. De esa estadía en la isla caribeña, Juan David adoptó como nombre artístico el “OneChot” que los jamaiquinos pronunciaban cuando intentaban decirle Juancho, hipocorístico de Juan. También cambió sus hábitos alimenticios, sus nociones religiosas y su manera de entender los engranajes entre el arte y el compromiso social. Contagiados por los ritmos del reggae dancehall y el pensamiento rastafari, y guiados por la banda Mystic Revealers, al llegar a Venezuela los tres amigos decidieron crear, junto con Cristian De Leo, Juvenal Ruiz y Darío Adames, la banda Negus Nagast. En 2002, aparece la primera producción discográfica del grupo, Rastafari Fi Salvation y, cinco años después, I And I Pro Jah. OneChot también integraría la agrupación PapaShanty Saundsystem, banda de ska, reggae, hip hop, dancehall y drum and bass, conformada por artistas que se fusionaron bajo la idea de ofrecer una música con conciencia social y un mensaje de paz.

El estreno en solitario de OneChot ocurriría en 2008, con el álbum 1st OneChot. De esa primera placa es la pieza “Rotten Town” que, junto con el video promocional, recrea la criminalidad en la capital venezolana. La canción causó tal polémica que incluso el gobierno le abrió una averiguación por presunta instigación a la violencia. En 2010, dos compactos sencillos —Hey mi momento y Tips— preceden la aparición de su segundo disco en estudio, Ruff.

Dos años después ocurriría su segundo renacimiento.

El 28 de febrero de 2012, víctima de un intento de robo, OneChot recibió un disparo en la cabeza que puso en peligro su vida y lo mantuvo un mes en coma inducido. Semanas de tratamientos, cuidados y oraciones le permitieron rehacer su vida y volver a las andadas creativas a un ritmo asombroso. En 2013 aparece Natural, disco en el que se aprecia un giro musical y existencial con respecto a álbumes anteriores. No era para menos tratándose del disco posterior a su convalecencia. “Natural y todo lo que estoy haciendo —admite OneChot en una entrevista— tiene como norte educar a las personas acerca de un camino distinto a la violencia”. Amor a la música y música del amor se articulan en esta nueva etapa de su carrera.

Su entrega amorosa, comprometida y profesional a la música sigue inalterable. El año pasado empezó a circular su sencillo “Postales de Caracas”, compuesto para la obra de teatro homónima, dirigida por Daniel Dannery. Se trata de una canción perteneciente a Social, la cuarta placa del cantautor, todavía en etapa de producción. Todo indica que OneChot tiene aún mucho que enseñar en unas canciones que, como su propia biografía, son una celebración de las muchas vidas que existen en una vida.

Luis Yslas

Luis Carlos Díaz: Red de saber // #VenezuelaLeHablaALaEducación (+Video)

Esta es la décimo segunda edición de la campaña "Venezuela le habla a la educación". En esta ocasión, Luis Carlos Díaz explica que su formación personal ha sido clave para el trabajo que desempeña actualmente. También, destaca la importancia que tienen los profesores en la formación de ciudadanos y en la consecución de una "vida civil de la República". Al video lo acompaña una semblanza de Luis Yslas en la que muestra su trayectoria. La organización Guao, enfocada en proveer contenidos educativos digitales y recursos pedagógicos para niños y jóvenes, comenzó la campaña para promover la educación a través del testimonio de distintas figuras públicas venezolanas. Puede ver las ediciones anteriores haciendo click aquí.

Por Guao | 16 de febrero, 2017

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Al momento de escribir este perfil, Luis Carlos Díaz cuenta con más de ciento veinticinco mil seguidores en su cuenta de Twitter: @LuisCarlos. Un número modesto comparado con la cifra de seguidores que llegan a tener las celebridades del espectáculo, el deporte o la política. Sin embargo, su timeline garantiza cualidades de las que pocos usuarios de esta red social pueden preciarse: creatividad comunicativa, dominio de redes, compromiso social, credibilidad periodística y afilado humor. Atributos que han hecho de este joven facilitador digital una de las personalidades venezolanas más confiables en ese océano bravío que puede resultar el ciberespacio.

Luis Carlos Díaz nació en la UCV el 15 de febrero de 1985. Nacer en una universidad fue el presagio de una vocación por el conocimiento y sus mecanismos de transmisión que ha ido fortaleciéndose con los años. Una vocación que empieza a acunarse en la biblioteca de sus padres, quienes le enseñaron a leer cuando apenas tenía dos años. Esto provocó que al iniciar la primaria tuvieran que ubicarlo en un grado mayor al que le correspondía. “Mi método de estudio fue bastante extraño en esa época —cuenta Luis Carlos—. La familia de mi padre es gigantesca, así que en la misma escuela estudiamos unos cuarenta miembros. Eso significaba que en la casa de la abuela podía tener acceso a todos los textos escolares de todos los años, en distintas presentaciones”. No sorprende que sobresaliera entre sus compañeros de la escuela Teresa de Bolívar de Charallave, de la que recuerda con admiración a unos profesores que contribuían a elevar el nivel de exigencia y a brindar un conocimiento concebido como una suma de saberes diversos, pero complementarios. De esa década de los 90, agradece el haberse beneficiado de unos programas que le permitieron contar con comedor, transporte escolar y una sala de computación donde se iniciaría en una pasión digital que transformaría su manera de conectarse con el mundo. Luego de finalizar el bachillerato en el colegio Francisco Tosta García, ingresa a la Universidad Central de Venezuela como quien vuelve al lugar de origen para preparar un segundo nacimiento: la licenciatura en Comunicación Social.

Antes de cumplir veinte años, Luis Carlos Díaz ya tenía claro lo que deseaba: enseñar. O como prefiere llamarlo: facilitar contenidos. La educación entendida como una dinámica en la que todos los discursos deben estar al servicio del contacto entre las personas: “Que lo que digas contenga multitudes, diversos discursos: he allí la clave del juego educativo”. Aunque le tocó dar clases durante un año en la UCAB, Luis Carlos prefiere otros ámbitos de enseñanza menos tradicionales, como redacciones de periódicos, organizaciones no gubernamentales y espacios comunales, sin descartar su participación en empresas, foros y congresos. Su calificada competencia en el campo de la infociudadanía y el uso de las tecnologías, lo ha llevado a recorrer casi toda Venezuela y varios países del continente americano.

Durante ocho años, Luis Carlos Díaz fue coordinador de Comunicación y Redes de la Fundación Centro Gumilla y perteneció a los consejos de redacción de sus revistas SIC y Comunicación. Allí se especializó en temas políticos, DDHH y nuevas tecnologías. Coordinó durante seis años el Encuentro Internacional de Constructores de Paz. Con la Fundación Miguel Otero Silva ha capacitado a más de cinco mil personas en el empleo de herramientas digitales. En 2013, la Deutsche Welle de Alemania le otorgó el premio Best of Blogs como “mejor persona a seguir en Twitter en español” por su activismo en libertad de expresión. Ha sido columnista del diario Tal Cual y reportero para radios y televisoras de México, Paraguay, Argentina, Perú y Chile. Junto con su esposa Naky Soto se encarga de transmitir imprescindibles hangout informativos que ayudan a atisbar ciertas luces en el insondable panorama de la política nacional. Desde hace año y medio comparte cabina radial con César Miguel Rondón por el Circuito Éxitos, donde afirma aprender a relacionar la lógica de redes con el trabajo en un medio masivo.

Luis Carlos Díaz tiene la certeza de que “si un profesor es un apasionado por la materia que enseña, despertará de inmediato el contagio entre sus alumnos. La clave es pasión y buenos relatos”. Una educación orientada al conocimiento convergente, donde las materias no se alojen en compartimientos aislados, sino que se integren en una misma arquitectura. “Un profesor —advierte— forma ciudadanos, forma a la gente para la vida, la hace parte de un proyecto. De los maestros depende la vida civil de la república y eso es importante decirlo en tiempos de militarismo”. Una frase para retuitear.

Luis Yslas

Greivis Vásquez: estudiar para jugar // #VenezuelaLeHablaALaEducación (+Video)

A continuación, compartimos con los lectores de Prodavinci la décimo primera edición de la campaña "Venezuela le habla a la educación". En esta oportunidad Greivis Vásquez, jugador venezolano en la NBA, comparte recuerdos de su época colegial y enfatiza la importancia que tiene la educación en el deporte. También, resalta el rol esencial que desempeñan los maestros en la formación de jóvenes. Al video lo acompaña una semblanza escrita por Luis Yslas sobre la trayectoria del jugador de baloncesto. La organización Guao, enfocada en proveer contenidos educativos digitales y recursos pedagógicos para niños y jóvenes, comenzó la campaña para promover la educación a través del testimonio de distintas figuras públicas venezolanas. Puede ver las ediciones anteriores haciendo click aquí.

Por Guao | 9 de febrero, 2017

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Greivis Vásquez aún recuerda aquella tarde de su adolescencia como un venturoso presagio. Estaba sentado en una esquina de la parroquia Coche, de donde es oriundo su padre, conversando con sus amigos mientras comían mango con adobo. De pronto, Vásquez expresó en voz alta uno de esos anhelos que poseen la contundencia de la premonición: “Un día voy a llegar a la NBA”. Sus amigos se rieron sin malicia, con esa confianza que posee la amistad juvenil para neutralizar los efectos de un sueño que, acaso por irrealizable, puede acarrear desilusiones. Vásquez también sonrió, pero de otra manera: con la certeza de haber verbalizado una tarea por cumplir. Los años siguientes se encargarían de encestar su deseo en el aro de lo posible al convertirse en el tercer venezolano en la historia en llegar a la National Basketball Association. Un deseo alcanzado de la mano del estudio, el talento y la disciplina.

Hijo de Ivis Rodríguez y Gregorio Vásquez, el jugador de baloncesto Greivis Vásquez nació en Caracas el 16 de enero de 1987. Estudió en la Escuela Parroquial San Juan Bautista, frente a la plaza Capuchinos, institución que forma parte de sus raíces esenciales. “Aquellos profesores me dieron la base integral —señala Vásquez— sobre la que se asientan todos mis logros como estudiante, deportista y ser humano”. Tan determinante fue la formación recibida en esas aulas caraqueñas, que cuando le tocó viajar en 2002 a Estados Unidos para estudiar en Montrose Christian School en Rockville, y, años después, en la Universidad de Maryland, las clases se le hicieron mucho más fáciles de lo que pensaba. El basquetbolista de 1.98 metros de altura no tiene dudas sobre el origen de su desarrollo profesional:

“Una pelota de básquet me ha dado la oportunidad de llegar a sitios a donde nunca pensé que iba a llegar. Pero si mi base educativa no hubiera sido la que tuve en Venezuela, no habría logrado absolutamente nada. Mi mayor orgullo no es haber llegado a la NBA, sino que mis padres me vieran graduarme en la universidad”

Mientras estudiaba en Montrose Christian School, Greivis Vásquez destacó como jugador en el equipo de baloncesto de esa institución, dirigido por el técnico Stu Vetter. Posteriormente, se comprometería con la Universidad de Maryland para jugar bajo las directrices del entrenador Gary Williams. Al regresar a Venezuela, se convirtió en una de las figuras estelares de la Liga de Baloncesto Profesional, donde ha vestido la camiseta de los Cocodrilos de Caracas y los Guaros de Lara. También le ha tocado representar a la selección nacional de baloncesto en el Campeonato FIBA América, llegando a coronarse como campeón y jugador más valioso en la Isla de Margarita en 2014.

Luego de prepararse con rigor en Venezuela y Estados Unidos, llegó finalmente el momento que Vásquez aguardaba desde que jugara de muchacho en las barriadas de Caracas. En 2010, fue seleccionado en el puesto 28 de la primera ronda del Draft de la NBA, por el equipo de Memphis Grizzlies. En esa liga ha jugado además con el New Orleans Hornets, Sacramento Kings y Toronto Raptors. El año pasado tuvo una breve participación con los Bucks de Milwaukee, equipo del cual tuvo que despedirse debido a una lesión en su tobillo que lo ha mantenido provisionalmente fuera de las canchas.

Vásquez cuenta en su haber con el récord de ser el jugador venezolano con más puntos en la historia de la NBA con 2.490 puntos anotados. Asimismo, impuso una marca de puntos entre los del patio en un juego de postemporada con 15 para Grizzlies de Memphis en 2010-2011. Es el único criollo con un triple-doble, con 24 puntos, 12 asistencias y 11 rebotes, jugando para los Hornets de Nueva Orleans ante Hawks de Atlanta, el 8 de febrero de 2013. Y gracias a su compromiso social, Vásquez fue uno de los nueve latinoamericanos calificados en 2012 como “Campeones del cambio” por el gobierno estadounidense, en reconocimiento a su “destacada labor en acercar a los pueblos de la región y Estados Unidos”.

Comprometido con los jóvenes deportistas de su país, Greivis Vásquez creó en el año 2016 una fundación que lleva su nombre, destinada a apoyar el desarrollo del baloncesto nacional. Presidida por Migdalia Vásquez, esta fundación busca contribuir con la formación integral de jóvenes atletas venezolanos, siempre que se ajusten a uno de sus lemas principales: “Si no estudias, no juegas”. Una condición de la que Greivis Vásquez puede dar garantías de resultados exitosos tanto para su carrera personal como para el deporte venezolano.

Por Luis Yslas

Nelson Bustamante: animador de voluntades // #VenezuelaLeHablaALaEducación (+Video)

A continuación, compartimos con los lectores de Prodavinci la décima edición de la campaña "Venezuela le habla a la educación". En esta oportunidad, el animador y motivador Nelson Bustamante describe los recuerdos de su época escolar y transmite un mensaje a los maestros venezolanos. Al video lo acompaña una semblanza de Luis Yslas, quien sintetiza la trayectoria profesional de Bustamante. La organización Guao, enfocada en proveer contenidos educativos digitales y recursos pedagógicos para niños y jóvenes, comenzó la campaña para promover la educación a través del testimonio de distintas figuras públicas venezolanas. Puede ver las ediciones anteriores de Maickel Melamed, Luis Vicente León, Emilio Lovera, Willy McKey, Laureano Márquez, Inés Quintero, César Miguel Rondón, el padre Ugalde y Benjamín Scharifker

Por Guao | 2 de febrero, 2017

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Si alguien en este país ha hecho del oficio de animador una práctica literal, ese ha sido Nelson Bustamante: su labor tiene como objetivo levantarle el ánimo a su público. Recordado, en especial, como conductor de los programas venezolanos Sonoclips, Fama y aplausos, Hay que oír a los niños y Atrévete a soñar, y como imagen de The Travel Channel, Nickelodeon, Sony Entertainment Television y de The History Channel para Latinoamérica, Nelson Bustamante pertenece a ese tipo de comunicadores para quienes el optimismo es su carta de presentación. No es casualidad que la palabra que más resuene en su vocabulario sea la palabra sueños. Su trabajo consiste precisamente en despertar la convicción de materializarlos.

Nelson Bustamante es hijo de la primera mujer directora de la televisión en Venezuela y sobrino de Isa Dobles. Vivió desde niño en un ambiente familiar estrechamente vinculado con el espectáculo, el periodismo y la música. Esto le sirvió de estímulo para que eligiera estudiar la carrera de Comunicación Social en la UCAB y luego dedicarle su vida al mundo de la televisión. Una pasión que él mismo se ha encargado de cultivar en sus hijos, Gabriel y Beatriz.

El ganador de cuatro premios Emmy recuerda que durante su etapa escolar sus maestros le inculcaron las ganas de “querer ser mejor cada día”. Muchos de ellos, afirma, siguieron enseñándole más allá de la escuela y se convirtieron en grandes compañeros de vida. Como estudiante fue un alumno disciplinado y aficionado a los deportes como el fútbol y el judo. De sus profesores guarda una anécdota relacionada con Jaime Liberal, quien, luego de reprenderlo por haber escrito en un examen de literatura que Ionesco era el autor de “La cabra calva”, no dejó de celebrarle su respuesta como una salida creativa. Bustamante tampoco olvida a su profesor de Educación Física, quien lo reprobó en la materia aduciendo que no se exigía al máximo: poco antes de llegar a la meta, disminuía el ritmo y no se esforzaba lo suficiente. Esas palabras serían decisivas en su futura formación como motivador: no cabe flaquear en esa carrera de obstáculos que es la vida diaria.

Bustamante se declara amante de la lectura. De joven solía decantarse por libros como Moby Dick, Cien años de soledad y Doña Bárbara. También por los textos de historia, en donde buscaba las claves para entender su presente. En la actualidad, prefiere los libros de motivación personal que le sirven de inspiración para su trabajo. Por eso se considera admirador de la vida y de los libros de Maickel Melamed.

El carismático animador residenciado actualmente en Miami trabajó durante dos décadas como conductor de programas exitosos transmitidos por Radio Caracas Televisión, un espacio que representó para él una escuela y una gran familia. Tan estrecho fue su vínculo con ese canal, que le tocó pronunciar las palabras de despedida aquel 27 de mayo de 2007, día en que la televisora salía del aire debido a la negativa del gobierno a renovarle la concesión para la señal abierta. De esa experiencia resultó el proyecto Por estos pasillos de RCTV (2012), ideado por Nelson Bustamante en alianza con Green Brothers: un documental para cine, un video para televisión y un libro, en donde se reúnen los testimonios de varios trabajadores de RCTV cuyas vidas fueron impactadas con el cierre del canal.

No obstante, la imagen de Nelson Bustamante ha trascendido las fronteras nacionales. Fue el primer venezolano embajador de buena voluntad de UNICEF por su trabajo a favor de la infancia y obtuvo el Prix Jeunesse Transtel en Alemania por Hay que oír a los niños. Trabajó en El familión Nestlé, un programa de concursos transmitido en varios países de Centroamérica. En Panamá fue el presentador de Deal or No Deal y estuvo en el programa juvenil Pepsi Music Challenge en Guatemala. En Estados Unidos ha conducido varios programas, entre ellos Seguro que Yes, Aquí Todos Ganan y Minuto de Fama. En 2012, Bustamante realizó el programa Un minuto para ganar, transmitido por Televen, y para ese mismo canal, desde el año 2016, conduce Gente que motiva, en sintonía con su proyecto Motiva Channel, un canal de televisión con señal en América Latina.

De su experiencia como animador, pero también como alumno y profesor, Nelson Bustamante resalta la importancia de la palabra transformadora. “Una palabra puede cambiar la vida de un joven —señala—. Una palabra cargada de saber, de aliento,  puede determinar el rumbo de sus decisiones. El reto fundamental del profesor es motivar a la juventud”. No hay duda de que la palabra de Nelson Bustamante ha sido fiel a esos principios.

Por Luis Yslas

Benjamín Scharifker: saber a ciencia cierta // #VenezuelaLeHablaALaEducación (+Video)

A continuación, compartimos con los lectores de Prodavinci la novena edición de la campaña "Venezuela le habla a la educación". En esta oportunidad, Benjamín Scharifker, químico e investigador científico, rememora los inicios de su formación educativa. A este video lo acompaña un perfil hecho por Luis Yslas. La organización Guao, enfocada en proveer contenidos educativos digitales y recursos pedagógicos para niños y jóvenes, comenzó la campaña para promover la educación a través del testimonio de distintas figuras públicas venezolanas. Puede ver las ediciones anteriores de Maickel MelamedLuis Vicente LeónEmilio LoveraWilly McKeyLaureano MárquezInés QuinteroCésar Miguel Rondón y el padre Ugalde.

Por Guao | 26 de enero, 2017

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Es posible que el actual rector de la Universidad Metropolitana, Benjamín Scharifker, haya descubierto su afición por la investigación científica en las clases de su profesor de Química de bachillerato, quien recurría a tizas de colores para componer unas lecciones donde brillaban la sencillez, la exactitud y la belleza. O tal vez en el laboratorio de Física, donde su profesor le brindaba las herramientas necesarias para hallarle sentido a las fórmulas aprendidas de memoria. O quizá influyó su profesor de Mineralogía, quien le habló con fascinación de las diversas propiedades de las piedras. Lo determinante, en todo caso, fue el trabajo comprometido, inteligente y creativo de sus profesores. Porque la combinación de todas esas experiencias fue, en gran medida, la que despertó y desarrolló en el joven Scharifker esa pasión por las ciencias que encauzaría su carrera.

Benjamín Rubén Scharifker Podolsky nació en Buenos Aires el 21 de septiembre de 1953, y cuatro años después su familia decidió radicarse en Venezuela. Estudió en el Colegio Moral y Luces de Caracas, del cual guarda valiosos recuerdos: su estricta profesora de Cívica, por ejemplo, de quien aprendió por primera vez el significado de las palabras Constitución, Leyes y República, o sus profesores de Inglés y Castellano, que lo encaminaron por el mundo de la literatura en ambos idiomas. Aunque Matemáticas le pareció al principio una materia tan árida que tuvo que repetirla varias veces, admite que terminó agarrándole gusto, a fuerza de verla tanto. De aquellos días de colegio, Scharifker afirma haber tenido profesores preocupados no sólo por transmitir conocimientos, sino por facilitar herramientas y procedimientos para que el alumno se adentrara, por sí mismo y de acuerdo a sus capacidades, en las realidades científicas del mundo.

En 1976, Scharifker obtiene la licenciatura en Química de la Universidad Simón Bolívar y tres años después el grado de PhD en Fisicoquímica en la Universidad de Southampton (Inglaterra), donde realiza estudios postdoctorales. En adelante, su currículo académico y laboral adquiere unas dimensiones admirables.

En 1980, ingresa a trabajar en la Universidad Simón Bolívar donde fue profesor titular, jefe del Departamento de Química, decano de Investigación y Desarrollo, Vicerrector administrativo y Rector. Asimismo, ha sido científico principal y director adjunto del Centro de Investigaciones del Hidrógeno de la Universidad de Texas A&M y profesor visitante de las universidades de Southampton y Bristol. Fue coordinador del Núcleo de Consejos de Desarrollo Científico, Humanístico y Tecnológico, y del Núcleo de Vicerrectores Administrativos del CNU. También se ha desempeñado como director principal del Conicit y Secretario General del Capítulo Caracas de la AsoVAC. Actualmente es Rector de la Universidad Metropolitana.

El campo de interés científico de Scharifker está conformado por nucleación y formación de fases, electrocristalización, conversión de energía, electrocatálisis, reacciones electroquímicas interfaciales, ultramicroelectrodos, adsorción en interfases sólido-líquido, polímeros conductores e instrumentación electroquímica. En esas áreas ha publicado libros, monografías y más de cien artículos de investigación. En 2016 apareció en el Ranking of scientists in Venezuela Institutions according to their Google Scholar Citations public profiles en el quinto lugar de investigadores más productivos en Venezuela y en segundo lugar en la USB. Scharifker cuenta con varias patentes de invención y es individuo de número de la Academia Nacional de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales de Venezuela, y miembro de la Academia de Ciencias de América Latina y de la Academia de Ciencias de los Países en Desarrollo (TWAS). Ha recibido el Premio Tajima de la Sociedad Internacional de Electroquímica (1986), el Premio al Mejor Trabajo Científico en Química del CONICIT (1991) y el Premio Lorenzo Mendoza Fleury de Empresas Polar (1993), entre otros muchos lauros.

De su formación científica y docente le viene la certeza de que hay algo más fundamental que la constancia: saber elegir bien los problemas a los cuales se dedicará esa constancia. Porque siempre se llega a las respuestas una vez que se han planteado las preguntas adecuadas. Considera, finalmente, el oficio del maestro como uno de los más importantes en la sociedad, porque si cada persona posee un potencial para ser feliz y hacer felices a los demás, el facilitador idóneo para el desarrollo de ese potencial es el maestro. Es decir, aquellos que educan no para obtener respuestas automáticas, sino para hallar las preguntas más adecuadas que conduzcan a esa felicidad compartida.

por Luis Yslas

Celebración del Día del Maestro [Parte 4] // #VenezuelaLeHablaALaEducación (+Video)

La organización Guao ha preparado una serie de videos para dar continuidad a la conmemoración del Día del Maestro celebrada en Venezuela el pasado domingo 15 de enero. En esta cuarta y última entrega, Román Lozinski, Onechot, Rafael Arráiz Lucca, el Padre Piedra, Luis Carlos Díaz, Juan Manuel Laguardia y Benjamín Scharifker dedican unas palabras a los docentes, resaltando la importancia que tiene su oficio para la sociedad. Para ver las ediciones anteriores haga click acá.

Por Guao | 20 de enero, 2017

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El Día del Maestro no sólo es una razón para celebrar el que sin duda es el oficio fundamental de cualquier sociedad civilizada. También es motivo para expresar nuestra solidaridad hacia aquellos educadores que hoy tienen que lidiar con numerosas dificultades para ejercer su labor en el país.

En este momento en Venezuela, miles de maestros salen de sus casas a hacer un trabajo que muchas veces no recibe el reconocimiento ni la valoración que se merece, y sin embargo, persisten en medio de las mayores adversidades. Es posible que en esos profesores incansables anide una convicción que trasciende la realidad inmediata y apunte hacia un futuro esperanzador. Son personas convencidas de que no hay otro camino hacia una sociedad más saludable que el de la educación. Sin atajos ni sortilegios. Porque educar no sólo forma, también salva. Cada persona educada es un ciudadano más en esa suma posible con la que se compone –y recompone– el organismo de un país. Ante esa laboriosa tarea educativa, los maestros merecen nuestro mayor reconocimiento. En su entrega diaria brilla una dignidad con la que siempre estaremos en deuda.

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Celebración del Día del Maestro [Parte 3] // #VenezuelaLeHablaALaEducación (+Video)

La organización Guao ha preparado una serie de videos para dar continuidad a la conmemoración del Día del Maestro celebrada en Venezuela el pasado domingo 15 de enero. En esta tercera entrega, dedican unas palabras a los maestros venezolanos y reconoce su lugar en el mundo como formadores de ciudadanos y forjadores de un proyecto de sociedad. A este video lo acompaña un texto que habla sobre el origen histórico de la celebración del Día del Maestro en Venezuela. Puede ver la primera entrega haciendo click acá y la segunda entrega haciendo click acá.

Por Guao | 18 de enero, 2017

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En el marco del Día del Maestro, y continuando la labor iniciada el año pasado, Guao reúne en esta entrega a algunas de las personalidades que nos acompañan este año 2017 en nuestra sección “Venezuela le habla a la educación”. OneChot, Víctor Moreno, Román Lozinski, Luis Carlos Díaz, Gioconda San Blas, Rafael Arráiz Lucca y Juan Manuel Laguardia: figuras representativas de una Venezuela ejemplar, cuyo desempeño en diversas funciones y oficios sirve de inspiración para quien desee formar parte de la construcción del país.

Porque la base sobre la que se sostiene la construcción conjunta de una nación no es otra que la base educativa. Todo país es reflejo y consecuencia del trabajo de sus educadores. De manera que celebrar el Día del Maestro es una invitación a valorar y proteger el papel del docente en la formación de una ciudadanía cultivada en la inteligencia, la ética, la sensibilidad y la creatividad. Defender la educación equivale a defender los valores de una sociedad justa, libre y productiva.

El estado de un país se mide por el estado de su sistema educativo.

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Celebración del Día del Maestro [Parte 2] // #VenezuelaLeHablaALaEducación (+Video)

La organización Guao ha preparado una serie de videos para dar continuidad a la conmemoración del Día del Maestro celebrada en Venezuela el pasado domingo 15 de enero. En esta segunda entrega, Laureano Márquez, Willy McKey, Inés Quintero, Emilio Lovera, César Miguel Rondón, el padre Ugalde y Luis Vicente León dedican unas palabras a los maestros. A este video lo acompaña un texto que habla sobre el origen histórico de la celebración del Día del Maestro en Venezuela. Puede ver la primera entrega haciendo click acá.

Por Guao | 16 de enero, 2017

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Aunque la UNESCO sugiere el 5 de octubre como Día Mundial de los Docentes, algunos países prefieren elegir una fecha más ajustada a sus propias luchas y logros educativos.

Tal es el caso de Venezuela, donde el Día del Maestro se celebra el 15 de enero, en conmemoración de aquel día de 1932 cuando un grupo de educadores, liderados por Miguel Suniaga y Luis Beltrán Prieto Figueroa, conformaron en el edificio Vargas —en la caraqueña esquina de Cují— una asociación en defensa de los derechos laborales de los maestros, como reacción a la injerencia del gobierno gomecista en sus decisiones gremiales. Ese 15 de enero se funda la Sociedad Venezolana de Maestros de Instrucción Pública, que proponía mejorar las condiciones salariales de los educadores, modernizar la enseñanza y proteger al niño venezolano.

Como era de esperarse, Juan Vicente Gómez ordenó a los maestros adscritos al Ministerio de Instrucción Pública separarse de la SVMIP. Esto obligó a muchos educadores y simpatizantes de la nueva sociedad a actuar de manera clandestina, hasta la muerte del dictador en 1936. Ese año se convoca una asamblea donde se crea la Federación Venezolana de Maestros y durante el gobierno de Isaías Medina Angarita se decreta oficialmente la celebración del Día del Maestro el 15 de enero.

Conmemorar es hacer memoria.

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Celebración del Día del Maestro // #VenezuelaLeHablaALaEducación (+Video)

♦ La conmemoración del Día del Maestro es motivo para el agradecimiento. Porque conmemorar no es otra cosa que traer a la memoria aquello que despierta la admiración y merece la gratitud. Guao quiere celebrar este día dando las gracias a todos los maestros en Venezuela, a través de las personalidades que durante el año

Por Guao | 15 de enero, 2017

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La conmemoración del Día del Maestro es motivo para el agradecimiento. Porque conmemorar no es otra cosa que traer a la memoria aquello que despierta la admiración y merece la gratitud. Guao quiere celebrar este día dando las gracias a todos los maestros en Venezuela, a través de las personalidades que durante el año 2016 compartieron sus experiencias educativas con nosotros.

Inés Quintero, Emilio Lovera, César Miguel Rondón, Luis Ugalde, Willy McKey, Luis Vicente León, Maickel Melamed y Laureano Márquez suman sus voces para resaltar el decisivo papel de la educación en la constitución humana, y también para valorar las altas dosis de sacrificio, saber y compromiso que componen la vida y obra de un verdadero docente.

Estas ocho figuras venezolanas, pertenecientes a diferentes escenarios del quehacer cultural, reconocen la deuda contraída con aquellos educadores que supieron dejar una marca inolvidable en su formación, permitiéndoles descubrir lo que de otro modo hubieran descubierto tarde, o acaso nunca: su potencial creador.

A los maestros, ante todo, las gracias.

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Maickel Melamed: movilizador de entusiasmos // #VenezuelaLeHablaALaEducación (+Video)

A continuación, compartimos con los lectores de Prodavinci la octava edición de la campaña "Venezuela le habla a la educación". En esta oportunidad, el orador motivacional y economista Maickel Melamed rememora los inicios de su formación educativa. A este video lo acompaña un perfil hecho por Luis Yslas. La organización Guao, enfocada en proveer contenidos educativos digitales y recursos pedagógicos para niños y jóvenes, comenzó la campaña para promover la educación a través del testimonio de distintas figuras públicas venezolanas. Puede ver las ediciones anteriores de Luis Vicente LeónEmilio LoveraWilly McKeyLaureano MárquezInés QuinteroCésar Miguel Rondón y el padre Ugalde.

Por Guao | 8 de diciembre, 2016

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Poco antes de nacer, Maickel Melamed enfrentaba ya su primer reto. El 27 de abril de 1975 consiguió sobrevivir a la asfixia que le provocaba el cordón umbilical durante el parto. Aun así, las noticias no eran alentadoras. Los médicos le diagnosticaron distrofia muscular, un estado de inmovilidad general del cuerpo. Y lo peor: le dieron apenas una semana de vida. Sus padres decidieron revertir el impacto de la noticia aferrándose al espíritu de la contradicción: su hijo no sólo se salvaría, sino que sería tratado como cualquier otro niño. Tal convicción familiar, templada en el amor y la entereza, resultaría decisiva en la vida de Maickel Melamed, un hombre que no ha cesado hasta el día de hoy en su empeño por movilizar entusiasmos propios y ajenos.

Desde sus primeros meses de vida, y gracias al respaldo de gente que lo quiso y ayudó sin sobreprotegerlo, Melamed logró superar en gran medida su inmovilidad física. Además de sus padres y hermanos, su nana significó una persona importante en su niñez; una segunda madre. De ella recuerda con especial agradecimiento que fue la mujer que se aprendió el alfabeto para luego enseñárselo. Posteriormente, Melamed ingresó en la misma escuela donde estudiaban sus hermanos. “Los maestros que trabajaron conmigo –recuerda– se arriesgaron a romper lo que dictaba el esquema educativo de ese momento. A personas como yo solían mandarlas a lugares para gente muy particular, donde permanecer tirado en una cama era lo más adecuado. Mientras los niños estudiaban y se formaban, a la gente como yo sólo le quedaba sobrevivir. Mis maestros rompieron ese paradigma. Generaron espacios de inclusión donde me sentía forzado a aportar desde mis propias capacidades”. De esa época de profesores comprometidos con su formación, Avelina, su maestra de historia de Quinto Grado, ha permanecido indeleble en su memoria. Aunque era una señora mayor que se vestía y pintaba el pelo de forma bastante llamativa, por lo que varios alumnos la tildaban de loca, Melamed asegura haber aprendido una frase esencial de sus clases: la historia consiste en echar un cuento. “Ahora que me dedico a construir historias –afirma convencido– admito que todo eso se lo debo a la frase de esa profesora”.

Sus compañeros no hicieron menos que sus profesores en esa labor de integración. En los recreos, por ejemplo, preferían quedarse en el pasillo del colegio para acompañar a Melamed en vez de salir al patio, y cuando tocaban días de fútbol, lo nombraban entrenador o dueño del equipo, y hasta utilizaron una pelota de golf para que él pudiera sumarse a la cancha y jugar con ellos. De modo que varios de sus condiscípulos fueron también maestros ejemplares en esa escuela de la solidaridad que representaron sus primeros años de vida colegial.

Al graduarse de bachiller, Melamed estudió Economía en la Universidad Católica Andrés Bello. Después de haberse destacado como alumno y líder estudiantil en esa casa de estudios, viajó a Londres donde se preparó en una de las disciplinas más exigentes: aprender a vivir solo. Cuando decidió regresar a Venezuela, ya había asumido su verdadera vocación: ser un motivador de conciencias. Empezó a trabajar en organizaciones juveniles en Venezuela y Latinoamérica, también como profesor de Ética y Valores, se preparó en Psicoterapia Gestáltica y se aficionó al teatro y a los deportes extremos como parapente, paracaidismo, buceo, alpinismo y atletismo. Su trabajo como conferencista, facilitador y tallerista lo ha llevado a países como Colombia, México, Perú, Costa Rica y Estados Unidos. Melamed cuenta además con varios libros en su haber: El sueño y el vuelo –libro infantil ilustrado por Fernando Belisario–, y los textos de carácter autobiográfico y motivacional, Si lo sueñas, haz que pase y Ruta para un sueño. Asimismo, protagonizó, junto con el corredor keniano Shadrack Maiyo, la película Vamos –dirigida por Braulio Rodríguez–, en la que relata su experiencia al completar el célebre Maratón de Nueva York del año 2011; uno de los varios maratones en los que ha participado internacionalmente.

Si la Economía es la ciencia que estudia los recursos, la creación de riqueza y la producción, distribución y consumo de bienes y servicios, para satisfacer las necesidades humanas, entonces Maickel Melamed ha sabido aplicar con propiedad los principios de la carrera en la que se graduó, en función de unos bienes y servicios motivacionales que se conectan con la necesidad de historias inspiradoras. Eso explica que miles de personas reconozcan en él la viva imagen de una existencia al margen de derrotismos. Una lección de optimismo que recorre el mundo sin prisas, para dejar mejor impresa la huella de un mensaje a prueba de imposibles.

Por Luis Yslas

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Luis Vicente León: hombre de números // #VenezuelaLeHablaALaEducación (+Video)

A continuación, compartimos con los lectores de Prodavinci la séptima edición de la campaña "Venezuela le habla a la educación". En esta oportunidad, el economista y director de Datanálisis Luis Vicente León rememora los inicios de su formación educativa. A este video lo acompaña un perfil hecho por Luis Yslas. La organización Guao, enfocada en proveer contenidos educativos digitales y recursos pedagógicos para niños y jóvenes, comenzó la campaña para promover la educación a través del testimonio de distintas figuras públicas venezolanas. Puede ver las ediciones anteriores del padre Ugalde, César Miguel Rondón, Inés Quintero, Laureano MárquezWilly McKey o Emilio Lovera.

Por Guao | 1 de diciembre, 2016

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Luis Vicente León lo sabe y lo asume: los resultados de su trabajo como presidente de Datanalisis pueden provocar sentimientos encontrados en un país donde las cifras económicas o electorales alteran la subjetividad de millones de personas. No hay objetividad estadística que logre satisfacer las plurales expectativas de la sociedad venezolana. Aun así, su voz es una de las más atendidas, cuando no controversiales, al momento de analizar los complejos escenarios políticos, económicos y sociales de la Venezuela actual.

Nacido en Caracas el 31 de octubre de 1959, el futuro economista, profesor, conferencista, encuestador y articulista Luis Vicente León confiesa haber vivido una infancia feliz junto con sus padres y sus dos hermanas en el sector Casalta de la Parroquia Sucre. Luego su familia se muda a El Cafetal, y Luis Vicente permanece en el hogar paterno hasta que contrae matrimonio con María Estrella Iraguen, madre de sus dos hijos: los morochos Bernardo y Nicolás.

De su época colegial, Luis Vicente León conserva puros recuerdos gratos. Era un alumno aplicado, muy dado a los retos intelectuales. No sorprende, dado su oficio actual, que su materia predilecta fuese matemáticas, aunque sí resulta difícil imaginarlo, dada su contextura actual, como lo que fue por esos años: un “gordito” que sufría muchísimo en clases de Educación Física. Aunque era un tanto tímido, logró relajarse cuando aprendió a tocar cuatro y se volvió no solo el alma de las fiestas, sino un serenatero que conquistaba a las chicas gracias a los encantos de la música.

También evoca con admiración a dos de sus maestras de primaria en la escuela pública de El Cafetal. Aura de López, una mujer fuerte, estricta, cuya exigencia le enseñó a superar retos difíciles. Y Alicia Calatrava, quien le inculcó la pasión por los escenarios: no había acto escolar en el que Luis Vicente no dramatizara una pieza de teatro, un poema o un cuento. Desde entonces, el escenario ha significado para él un espacio natural. Ese temprano contacto con el público resultaría un entrenamiento idóneo para las innumerables conferencias que daría de adulto, e incluso para espectáculos de humor, realizados a dos voces con Laureano Márquez.

Haber sido un buen estudiante durante la primaria y el bachillerato le garantizó a Luis Vicente León la posibilidad de ingresar en importantes instituciones educativas dentro y fuera del país. Empezó a estudiar Matemática e Ingeniería en la Universidad Católica Andrés Bello, pero luego se cambió a Economía. Obtuvo el Magíster en Ingeniería Empresarial en la USB y realizó varias especializaciones: Análisis de Industrias en la Escuela de Organización Industrial de Madrid; Economía Industrial en la Universidad Nacional Autónoma de México; Management of Marketing Communications and Consumer Behaviour en Manchester Business School; y Comercio Internacional y zonas especiales en el Ministerio de Comercio de Taiwán. Esta experiencia internacional le sirvió para descubrir una verdad de la cual se precia: la educación que recibió en Venezuela le permitió competir de igual a igual con estudiantes que venían de países más desarrollados. Un orgullo que es también un tributo a la formación adquirida.

Su actividad profesional comenzó en las aulas, dando clases en el departamento de Estudios económicos de las empresas Mendoza. Trabajó diez años en la Cámara Venezolana de la Industria y el Vestido (Cavediv) como director ejecutivo y llegó a ser el miembro más joven de Conindustria. También se desempeñó como presidente de la Federación Andina de Confeccionistas y representante de Calvin Klein en Venezuela. A inicios de los años 90, entró a formar parte del equipo de Datanalisis y, en 1994, se convirtió en Presidente de esa empresa de investigación de mercado y Socio Director de Tendencias Digitales. Actualmente es miembro de Junta de la Corporación Grupo Químico, Gold’s Gym, y del Consejo Fundacional de la UCAB.

Asimismo, Luis Vicente León lleva años dando clases en diversas instituciones universitarias y empresariales, por lo que conoce de cerca las responsabilidades de la docencia. “Todos hemos sido educados –afirma– gracias al esfuerzo de nuestros padres y maestros. Por eso dar clases es devolver un poco lo que uno recibió. Devolver la formación, el esfuerzo y el cariño. Y también tener la oportunidad de cambiar vidas”. Hombre de cifras y proyecciones, Luis Vicente León ha formado a lo largo de su carrera a una notable cantidad de alumnos, consciente de que el ámbito donde ocurren las verdaderas transformaciones sociales es el escenario educativo.

Por Luis Yslas

Emilio Lovera: Humor y libertad // #VenezuelaLeHablaALaEducación (+Video)

A continuación, compartimos con los lectores de Prodavinci la sexta edición de la campaña "Venezuela le habla a la educación". En esta oportunidad, el actor y humorista Emilio Lovera rememora los inicios de su formación educativa. A este video lo acompaña un perfil hecho por Luis Yslas. La organización Guao, enfocada en proveer contenidos educativos digitales y recursos pedagógicos para niños y jóvenes, comenzó la campaña para promover la educación a través del testimonio de distintas figuras públicas venezolanas. Puede ver las ediciones anteriores del padre Ugalde, César Miguel Rondón, Inés Quintero, Laureano Márquez o Willy McKey.

Por Guao | 24 de noviembre, 2016

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Emilio Lovera ha llegado a esa etapa en la que su sola presencia basta para instaurar la sonrisa cómplice entre los venezolanos. Es automático: verlo es poner entre paréntesis a la seriedad y disponerse a entrar en ese estado de gracia donde la risa es una forma de liberación. Su imagen está inscrita en la zona más alegre de la memoria nacional. Cualquiera que lo recuerde de aquellos años en la célebre Radio Rochela –y son millones quienes lo recuerdan–, de inmediato evocará a Perolito, el Waperó, Gustavo el Chunior, Chepina Viloria, Palomino Vergara… decenas de personificaciones que integran el imaginario costumbrista del país. Son muchos los rostros, las voces, las encarnaciones que habitan en Emilio Lovera, pero el deseo ha sido uno solo desde el principio: hacer felices a los demás.

Sin embargo, ese deseo tuvo su origen, y acaso su razón de ser, en una infancia ajena a la alegría. Nacido en Caracas el 31 de agosto de 1961, Emilio Alejandro Lovera Ruiz pierde a su madre a los cuatro años. Él y su hermana quedan bajo la custodia del padre y empieza lo que en sus palabras define como el “régimen del terror”. 12 años en los que la violencia y la humillación paternas son parte de la rutina, y la única tarea del hijo es cumplir con las obligaciones escolares. Como era de esperarse, estudiar bajo amenaza lo entrena para la desobediencia. Eso explica la diversidad de instituciones educativas por las que transita –incluido un colegio militarizado–, sin que despierten en él otro entusiasmo que no sea el de permanecer al menos unas horas lejos de casa. El estudio no es por esos años su prioridad, pero se hace respetar entre sus compañeros y docentes debido a un talento singular para el humor. Tal es su habilidad, que algunos profesores se confiesan incapaces de contener la risa y reprenderlo. El ambiente colegial le deja a Emilio Lovera una enseñanza no prevista en los programas oficiales: su adiestramiento como comediante.

Puertas adentro, Lovera aprende desde niño a sobrellevar el autoritarismo y la crueldad que imperan en su casa. En el encierro de su cuarto, se refugia en las páginas de Mark Twain, Robert Louis Stevenson, Alban Butler y Aquiles Nazoa, entre otros clásicos de su biblioteca, pero, sobre todo, se desdobla en figuras de la música y la televisión para provocar así la simpatía de quienes le celebran sus desternillantes imitaciones. Fugas de la imaginación y la risa que logran amortiguar una larga sucesión de maltratos, hasta que se produce el escape final, a los 17 años, cuando Emilio Lovera termina el bachillerato y huye, literalmente, de su casa.

Afuera lo recibe el rigor de la calle, donde incluso llega a dormir dentro de los carros cuando no consigue un cuarto prestado. Luego trabaja en una fábrica de ropa y como mensajero de una empresa. Logra inscribirse en la Escuela de Comunicación Social de la UCAB, pero a los dos meses se retira por motivos económicos. Se casa a los 21 años con su primera novia, con quien vive durante más de dos décadas y tiene un par de hijos.

Después de trabajar un año en Radio Rochela Radio, Emilio Lovera ingresa en 1982 al elenco televisivo del afamado programa humorístico, iniciando así un camino de formación y ascenso en su carrera. En ese espacio emblemático de Radio Caracas Televisión permanecerá 23 años construyendo su figura como humorista y descubriendo algo que de joven le parecía insólito: que podía ganar dinero haciendo reír a los demás. Su mirada crítica –propia del humorista nato– advierte también que la comedia en la televisión venezolana no recibía el mismo reconocimiento y presupuesto que los programas dramáticos. Lo que sobraba de las telenovelas era destinado a la limitada producción de los programas de humor. Aunque con los años, Lovera y otro grupo del gremio contribuyeron a elevar la importancia y el respeto que merecen los espacios de la comedia, esos entretelones del espectáculo le dejan una lección ya intuida en la infancia: el humor suele fabricarse con los desechos del drama.

Además de su labor en Radio Rochela, Lovera forma parte de programas como Federrico y Kiko Botones, acompañando al famoso comediante mexicano Carlos Villagrán. En 1986 tiene su primer programa en solitario llamado Gavimán. En 1996 estrena Humor a Primera vista, haciendo dupla con su colega Laureano Márquez, además de participar en varios programas radiales. Otras series que llevan la marca de su talento son Emilio Punto Combo, La cámara indiscreta y Las mil caras de Emilio Lovera. En 2010, decide realizar, junto con los creadores de El Chigüire Bipolar, la exitosa serie animada Isla Presidencial, en la que dobla la voz de todos los personajes. En 2011, se estrena Misión Emilio, que dura hasta 2014. Incursiona también en el cine, participando en Papita, maní, tostón; Er relajo del loro (donde hizo la voz del loro) y Paquete #3. De unos años para acá, y a raíz de la disminución de espacios de humor en la televisión venezolana, se han multiplicado sus espectáculos en vivo, dentro y fuera del país, que lo mantienen en contacto con una audiencia que colma sus presentaciones e impulsa su imagen a escala internacional.

Si alguien puede dar fe de los alcances curativos del humor, ese es Emilio Lovera, un sobreviviente de la adversidad que halló en la risa, pero sobre todo en la risa compartida, un amortiguador de las penas. Esa forma ingeniosa de entereza que, en casos extremos, puede salvar vidas. De ahí que en esta entrega para Guao, Lovera no duda en aconsejar a los profesores que empleen los recursos del humor durante sus clases, “porque lo que se aprende por medio de la risa –afirma convencido–, jamás se olvida”. Palabras de quien sabe también que el humor es una manera de ejercer la libertad de pensamiento.

Por Luis Yslas.

Willy McKey: la palabra versátil // #VenezuelaLeHablaALaEducación (+Video)

A continuación, compartimos con los lectores de Prodavinci la quinta edición de la campaña "Venezuela le habla a la educación". En esta oportunidad, el poeta, editor y agitador cultural Willy McKey rememora los inicios de su formación educativa. A este video lo acompaña un perfil hecho por Luis Yslas. La organización Guao, enfocada en proveer contenidos educativos digitales y recursos pedagógicos para niños y jóvenes, comenzó la campaña para promover la educación a través del testimonio de distintas figuras públicas venezolanas. Puede ver las ediciones anteriores del padre Ugalde, César Miguel RondónInés Quintero o Laureano Márquez.

Por Guao | 17 de noviembre, 2016

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“Yo soy de Catia”, son las primeras palabras de Willy McKey en esta entrega de Guao, como quien muestra de entrada la cédula de identidad. La verdadera. Una procedencia que marca una ruta, un modo de observar y recorrer la vida. También de cifrarla y descifrarla. Un mapa del origen donde la familia, los maestros y los amigos adquieren un lugar privilegiado en la memoria.

Pero antes de ser llamado McKey, fue Willy Madrid Lira, hijo de una maestra y de un operador del Metro, nacido el 11 de septiembre de 1980 en la popular Parroquia Sucre de Caracas. De la infancia recuerda con gratitud a su maestra Yolima, de la escuela Juan Antonio Pérez Bonalde, quien hizo “el acto de magia más grande que se puede hacer con un alumno: enseñarle a leer”. Apenas a los tres años, Willy McKey descubre los dos verbos que conjugan su vocación: leer y escribir. En adelante, su vida será la diversa entonación de ambos descubrimientos.

Aunque confiesa padecer de fotofobia y amaxofobia – intolerancia anormal a la luz y miedo a manejar vehículos–, McKey ha sabido ingeniárselas para sortear esas limitaciones. No sorprende entonces verlo conducirse con versatilidad –y hasta con ubicuidad– en varios vehículos de la comunicación que van desde la crítica literaria, la poesía, la crónica y la semiología política, hasta la edición, la radio, la música y el teatro. Cuando en una charla pública, el moderador presentó a Willy McKey como promotor cultural, su compañero de mesa, el poeta Rafael Cadenas, lo corrigió: “será más bien agitador cultural”. Ese bautizo imprevisto se convirtió para McKey en consigna y estrategia: obrar por la cultura también implica sacarla de sus casillas.

Después de haber estudiado Letras en la Universidad Central de Venezuela, sus inicios en el oficio de la literatura lo muestran como creador, crítico y editor de poesía. Su poemario Vocado de orfandad obtiene el Premio Fundarte en el año 2008. Luego crea junto a Santiago Acosta el proyecto hemerográfico El Salmón (Premio Nacional del Libro 2010), una revista que se propuso revalorizar ciertos temas y autores de la tradición poética venezolana. En 2011, publica su trabajo más ambicioso, Paisajeno, artefacto literario que se ofrece como una experiencia poética desde el inicio mismo de su adquisición: el libro no se vendía en librerías; su autor lo entregaba personalmente al lector. Paisajenodespliega vasos comunicantes con el ámbito digital, donde el discurso se expande y transforma en cada interacción. La naturaleza del libro se compone además de performances poemáticos que fueron ejecutados dentro y fuera del país. La repercusión de esta obra ha hecho que la editorial madrileña Esto No Es Berlín la incluyera en su catálogo y el escritor español Jorge Carrión la calificara como “uno de los libros más importantes de la literatura venezolana de las últimas décadas”. Willy McKey se alzó con el Premio Nacional de Poesía Joven Rafael Cadenas 2016 y continúa trabajando en su obra Pleistoceno (dieciocho cantos contra el petróleo).

Inquieto por naturaleza y convicción, Willy Mckey ha dejado también su huella en el quehacer musical. Entre estas incursiones se cuenta el experimento poético Nuestra Señora del Jabillo, combinación de imaginarios religiosos y música en coautoría con Carmen Ruiz, Ximena Borges y José Alejandro Delgado, y varias colaboraciones en proyectos de artistas como Yordano, Rafael “El Pollo” Brito, Franco De Vita, Ulises Hadjis y la banda oaxaqueña Paulina y el buscapié. El teatro tampoco ha permanecido ajeno a sus asedios creativos: escribe y produce para el Teatro Nueva Era, y hasta se le ha visto recitando y actuando sobre las tablas. Por si fuera poco, mantiene sus apariciones radiales, sus proyectos literarios y su participación como editor, articulista y cronista de uno de los portales periodísticos más importantes del país: Prodavinci.

Willy McKey reconoce que su multifacética labor está marcada a fuego por su formación educativa. Por eso considera el estudio como una disciplina que debiera trascender los recintos institucionales y convertirse en un hábito de vida. “El estudio –señala– posee una doble dinámica: singular y colectiva. Más que una actividad formativa, de crecimiento intelectual, es sobre todo un acto que permite rescatar dos cosas valiosas: pasar tiempo consigo mismo y compartir lo aprendido con los demás”. Si algo queda claro en el trabajo incansable de Willy McKey es que todo lo que sabe y lo que inventa lo comparte en diversos formatos creativos. Un acto de entrega que apenas lleva 36 años de agitación cultural.

Laureano Márquez: la risa subversiva // #VenezuelaLeHablaALaEducación (+Video)

A continuación, compartimos con los lectores de Prodavinci la cuarta edición de la campaña "Venezuela le habla a la educación". En esta oportunidad, el humorista y politólogo Laureano Márquez rememora los inicios de su formación educativa en España y Venezuela. A este video lo acompaña un perfil hecho por Luis Yslas. La organización Guao, enfocada en proveer contenidos educativos digitales y recursos pedagógicos para niños y jóvenes, comenzó la campaña para promover la educación a través del testimonio de distintas figuras públicas venezolanas. Puede ver las ediciones anteriores del padre Ugalde, César Miguel Rondón o Inés Quintero.

Por Guao | 10 de noviembre, 2016

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Laureano Márquez no ha olvidado aquella mañana de abril de 1976 cuando su profesora de Castellano entró al salón de primer año y anunció la noticia: “Este fin de semana falleció Aquiles Nazoa”. Al constatar que ninguno de sus alumnos sabía quién era Aquiles Nazoa, la profesora cerró el libro de Castellano, abrió el periódico y empezó a leer los artículos contenidos en la edición especial que El Nacional le dedicó al autor caraqueño. Ese día Laureano Márquez aprendió dos cosas decisivas. Que Aquiles Nazoa es uno de los escritores y humoristas más importantes del país. Que los humoristas provocan eso que ocurrió en la clase: un recreo imprevisto en la rutina.

Nacido el 4 de julio de 1963 en el pueblo de Güimar (Tenerife), Laureano Márquez vivió sus primeros años al cuidado de su madre. Mientras tanto, su padre, uno de los muchos emigrantes fabricados en masa por el franquismo español, enviaba desde Venezuela baúles repletos de dinero, café y otros productos que lograron sostener a la familia antes de su traslado definitivo a Maracay en 1971. De sus años de infancia, Laureano conserva ciertas escenas imborrables: la escuela española como un lugar donde los maestros les pegaban a los niños con una regla, su habilidad para memorizar las misas en un alarde de precoz religiosidad, la vez que conoció a su padre en el puerto de Santa Cruz de Tenerife y las risas que generaba entre sus familiares cada vez que imitaba a un conocido. Una de sus primeras imitaciones paródicas fue la que hizo de su padre, quien en vez de celebrarle la broma le propinó un severo castigo. La anécdota le ha servido a Laureano para ilustrar los riesgos que ya a temprana edad le ocasionaba reírse del poder.

Una vez instalado en Maracay con su familia, el niño Laureano fue inscrito en un colegio cuyo nombre era un guiño a sus orígenes pero también a su jovial porvenir: Miguel de Cervantes Saavedra. Luego estudia en un colegio de los hermanos maristas, donde continúa alimentando su inclinación por la religión cristiana, aunque padece el calvario de las tres marías del bachillerato: química, física y matemática. Al finalizar la secundaria, Laureano les revela a sus padres su deseo de ser cura. Éstos logran persuadirlo y finalmente decide estudiar Ciencias Políticas en la Universidad Central de Venezuela.

Luego de graduarse como politólogo y de haber militado por breve tiempo en el PRV, Laureano está convencido de que la pasión política debe conducir a la felicidad colectiva. El resultado de esa convicción lo hace desconfiar, precisamente, de los partidos políticos tradicionales. Tales recelos lo llevan a buscar trabajo en áreas ajenas a su formación. Así, luego de asistir a una entrevista en la dirección de inteligencia militar del gobierno, y de estar a punto de trabajar como conductor de la línea de Metrobús, da por fin con esa escuela de la risa que fue para tantos venezolanos la Radio Rochela. Allí se desempeña como guionista y actor. Allí su figura se proyecta por todo el país y sus caracterizaciones de Rafael Caldera y Juan Pablo II, entre otras memorables parodias, quedan grabadas en el imaginario nacional. Allí conoce a su amigo Emilio Lovera, dupla en numerosos proyectos radiales, televisivos y teatrales. Allí, en definitiva, termina de asumir como destino una pasión que los años convertirían en oficio permanente: el humorismo.

Desde ese momento, su imagen no ha hecho sino expandirse. La televisión, la prensa, la radio, el teatro, los libros y hasta las aulas han sido los canales de difusión que Laureano ha empleado para ejercer con profesionalismo el saludable trabajo de hacer comedia en tiempos trágicos. Su oficio ha merecido no pocos lauros fuera y dentro del país, y hasta ha recibido el mejor (aunque también el más peligroso) de los reconocimientos con el que puede contar un humorista: el airado acoso del poder de turno materializado en procesos judiciales que derivaron en sanciones y advertencias.

Sin embargo, estas amenazas no lo amilanan. Laureano sigue recorriendo el país y viajando por el mundo dictando cátedra de humor en monólogos que reparten hilaridad y crítica entre un público compuesto cada vez más por venezolanos del exilio. Sus escritos siguen apareciendo en la prensa mostrando con oportuna comicidad el revés y el derecho de las calamidades diarias. Porque Laureano Márquez, quien alguna vez quiso prepararse para el sacerdocio y coqueteó con la militancia ideológica, acaso terminó descubriendo que el humor, al igual que la religión y la política, también aspira, por la vía de la amena inteligencia, a la felicidad colectiva.

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Inés Quintero: Historia viva // #VenezuelaLeHablaALaEducación (+Video)

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La organización Guao, enfocada en proveer contenidos educativos digitales y recursos pedagógicos para niños y jóvenes, comenzó la campaña "Venezuela le habla a la educación", en la cual promueven la educación a través del testimonio de distintas figuras públicas venezolanas. En esta tercera edición, presentamos un video donde la historiadora venezolana Inés Quintero rememora lo que fue su formación educativa en la escuela y un perfil hecho por Luis Yslas.

Por Guao | 3 de noviembre, 2016

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Uno de los principales atributos de Inés Quintero es haber asumido la historia como un relato impostergable que debe desmarcarse del discurso tradicional y contarse con rigor investigativo, libertad crítica y destreza narrativa. La historia como materia viva del tiempo. Por este motivo y desde hace más de una década, los libros de esta caraqueña, nacida el 12 de junio de 1955, cuentan ya con varias reediciones y su nombre es un referente no sólo para el círculo académico, sino para miles de lectores que han descubierto en su escritura un relato ameno y desmitificador que los conecta estrechamente con su pasado histórico.

Si algo destaca en el currículo educativo de Inés Quintero es la fidelidad a las instituciones. Fue alumna del colegio San José de Tarbes en Los Teques, luego en El Paraíso y por último en La Florida, de modo que las mudanzas de la infancia no impidieron su continuidad en esas aulas donde aprendió que la disciplina comulga con la pasión. Y aunque confiesa que por esos años la historia era la materia que menos le gustaba, el amor por esa carrera despertaría con fuerza durante sus años universitarios.

Al igual que su colegio tarbesiano, la Universidad Central de Venezuela constituye un hogar irremplazable en su formación académica. Allí obtiene los títulos de licenciada (1981), magíster (2001) y doctora (2005) en Historia, además de desempeñarse en esa casa de estudios como Profesora Titular de Estudios Hispanoamericanos, Coordinadora de la Maestría de Historia de Venezuela, miembro del Grupo Académico Binacional Colombia-Venezuela, representante para la Red Andina de Universidades Cátedra de Historia de América de la Organización de Estados Iberoamericanos y representante en la Comisión Académica Nacional para la conmemoración del Bicentenario de las Independencias. Estudios, cargos y ocupaciones que resaltan lo que ella misma admite con orgullo: su ininterrumpida relación amorosa con la Universidad Central de Venezuela.

En el año 2005, su experiencia como historiadora incorporaría un notable reconocimiento al ser designada como Individuo de Número de la Academia Nacional de la Historia en Venezuela, siendo la segunda mujer en presidir ese ente académico.

Pero es a partir de la aparición de La criolla principal en el año 2003 cuando el nombre de Inés Quintero empieza a resonar públicamente en el país. La historia de María Antonia Bolívar –hermana de Simón Bolívar–, cuya biografía había sido soslayada o apenas citada en los registros históricos, se convirtió en un inesperado fenómeno de ventas. El libro cuenta hoy con más de 15.000 ejemplares vendidos, lo que lo distingue como una rara avis entre los libros de historia nacional, generalmente destinados al consumo de especialistas.

La criolla principal se abrió paso firme entre un público curioso de conocer los entretelones del pasado patrio. Esas zonas de la historia donde episodios y personajes adquieren un brillo generalmente inadvertido en los manuales oficiales. Para su autora, esa obra marcó además un giro en su manera de escribir, allanando el camino de unos libros que hoy lucen imprescindibles para conocer el trasfondo de la historia, y en donde el papel de la mujer recibe un tratamiento poco común en ese tipo de investigaciones. El ocaso de una estirpe; La conjura de los mantuanos; El último marqués; El fabricante de peinetas; No es cuento, es historia; El hijo de la panadera; y La palabra ignorada son parte de un trabajo infatigable en el que la pasión por contar va de la mano con la búsqueda de la verdad histórica.

Con la espontánea gracia que la caracteriza, Inés Quintero revela en esta charla para Guao, el entusiasmo con el que defiende el derecho de todos los ciudadanos a descubrir en la historia un lugar de pertenencia y crecimiento: la historia como escuela para la construcción de la vida republicana. Por último, confiesa en un arrebato de agradecimiento por la educación recibida, que querría “abrazar uno por uno a cada maestro y decirles cuán importantes son en nuestras vidas”. Un abrazo en el que habría que incluir a la propia Inés Quintero por el significativo aporte que como historiadora ha dejado entre sus numerosos colegas, alumnos y lectores.