Blog de Víctor Suárez

Mucho antes de nacer la Causa R el Cojo Lira ya era súper cojonudo; por Víctor Suárez

El Cojo fue mi amigo. Formamos parte de una famélica legión de muchachos que se destacó en la UCV de los años 60-70 por su inmensa creatividad, su acendrado compromiso y su gran capacidad de sacrificio. Constituyó el mejor equipo “profesional” que haya conocido el movimiento estudiantil venezolano en época alguna. Magos de la propaganda

Por Víctor Suárez | 15 de febrero, 2017
Fotografía de Orlando Hernández

Fotografía de Orlando Hernández

El Cojo fue mi amigo. Formamos parte de una famélica legión de muchachos que se destacó en la UCV de los años 60-70 por su inmensa creatividad, su acendrado compromiso y su gran capacidad de sacrificio. Constituyó el mejor equipo “profesional” que haya conocido el movimiento estudiantil venezolano en época alguna. Magos de la propaganda política, expertos en la formulación de consignas, atrevidos en la lucha ideológica, incansables en la agitación y la movilización estudiantil.

Y bastante tiracoñazos.

El Cojo José Lira era insustituible, así como lo fueron José Jesús Rosales (conocido también como Mauricio, o El Mono), Franklin Guzmán, El Caballo, Aquiles Gutiérrez, El Checo Colomine, Erasmo Filosa, Ernesto Valiente, Antonio Trujillo, Militza Pérez, Oswaldo Bruzual, Santacruz y tantos otros que conformamos la Comisión de Propaganda de la Juventud Comunista de la UCV. Duchos en campañas electorales, expertos en el manejo del multígrafo, las bateas para la confección artesanal de afiches, los volantes, los paneles y las pancartas en cantidades industriales. Imbatibles en lo que se llamaba entonces el AgitProp. La voz ronca del Cojo siempre allí.

Era un equipo de exportación. Nos llamaban de la ULA, de LUZ y de la UDO para que les ayudáramos a “combatir al opresor”. Y eso no era cosa de un día, sino de toda “mañana de sol radiante”, como exige La Joven Guardia.

El Cojo tocaba guitarra, componía, dejó una vez en mi casa un furruco pero se llevó la vara. Formó y dirigió con su bastón el primer grupo musical con el que se dio a conocer Alí Primera, y también trabajó en los arreglos con los que debutaron Los Guaraguaos. Las jornadas casi siempre terminaban en los bares de Los Chaguaramos, donde el Cojo destacaba como ilustre cervecero.

Ese Cojo era severo cuando hacía algún planteamiento político o ideológico, resumía muy bien lo que durante horas se estaba discutiendo. El mayor insulto que podía recibir, y al que reaccionaba con gran arrechera porque aludía a su discapacidad (de la pierna derecha), era cuando adecos y copeyanos decían que era “el típico hijo de Lenín”.

Si allanaban y cerraban la UCV, nos íbamos a los barrios de Caracas a continuar el trabajo de agitación y propaganda. Luego volvíamos. Y seguíamos.
El momento cumbre de ese grupo de guerreros ocurrió en 1966, hace poco más de 50 años, cuando ganamos las elecciones y convertimos a Juvencio Pulgar en presidente de la FCU. Y dos años más tarde repetimos con mayor ventaja sobre nuestro adversario de entonces (el MIR), cuando Alexis Adam propinó una derrota humillante y devastadora a Jorge Rodríguez (padre).

En 1968 el PCV aún clandestino creó un instrumento político (Unión para Avanzar, UPA) con el fin de participar en las elecciones de diciembre de ese año. El Cojo y el grupo de la UCV nos incorporamos a esa campaña electoral. Tomamos plazas, inventamos templetes, organizamos marchas, hicimos miles de afiches y banderolas, adaptamos e hicimos nuestro el coro que utilizó Pete Rodríguez en aquel gran éxito del Bogaloo llamado Micaela (el Uh Ah, se transformó en U Pá, U Pá, el mismo que 35 años después tomó el MVR para jalear a su líder). Eso lo hizo el Cojo.

El PCV lo envió a China en plan terapéutico, pero no le desaparecieron su dolencia, aunque ese viaje sí le proporcionó la posibilidad de conocer otra perspectiva del socialismo real. “Ellos dicen que el imperialismo es un tigre de papel, pero no lo van derrotar con agujitas”, decía a la vuelta, con la ironía y el sarcasmo que le caracterizaban, refiriéndose al tratamiento con acupuntura a que le sometieron en Pekín.

La lucha interna en el PCV flotó ese año de 1968. Gran influencia tuvo el desarrollo de las grandiosas luchas de masas que se escenificaban en Francia, Italia, Alemania, México, pero sobre todo la invasión soviética a Checoeslovaquia. La Juventud Comunista, por supuesto, también intervino en ese debate. Una ruptura se avecinaba. El deslinde era inevitable. Se larvaban nuevas formas de organización y nuevas concepciones estratégicas en un sector que se estaba haciendo mayoritario en ese partido que a sí mismo se consideraba vanguardia de la revolución pero que no estaba cumpliendo ese rol auto asignado. Poco antes del IV congreso del PCV en alguna instancia resuelven expulsarnos a todos los que en la UCV habíamos sido electos delegados, incluyendo al Cojo.

El núcleo duro de la formación en ciernes (Petkoff, Muñoz, Lairet, Maneiro, Caraquita Urbina, Bayardo Sardi, entre otros) sentía las presiones de esa juventud irreverente que le servía de apoyo y a la vez exigía una definición que no podía esperar demasiado tiempo. Respondían con que había que agotar todos los recursos para que otras incorporaciones tuvieran lugar (Pompeyo Márquez, Eloy Torres, Rodríguez Bauza, Argelia Laya, Luis Evaristo Marín, Díaz Rangel), cosa que efectivamente ocurrió en diciembre de 1970.

Finalmente, el 14 de enero de 1971, en el Club de los Ciegos, en Catia, nace el Movimiento Al Socialismo MAS, y ese mismo día se divide: luego de justificar sus diferencias en la plenaria, salen por la puerta grande del salón congresual Alfredo Maneiro, Lucas Matheus, el Mono Rosales y el Cojo Lira, entre otros renuentes.
Como periodista aún estudiante yo cubría el acto para el semanario Deslinde, dirigido por Héctor Rodríguez Bauza. Había escrito la reseña, con toda la objetividad de que entonces era capaz. Se la entregué al director, en las oficinas situadas en los antiguos talleres del diario adeco La República, en la parroquia de Santa Rosalía.

Y entonces vi con horror que su marcador rojo comenzó a tachar, a tachar, uno, dos, cuatro, siete párrafos. En ellos me refería a la trifulca entre los oradores y a las intervenciones de Maneiro y su Cojo Latino. “Que se busquen otro periódico”, me dijo. “Eso no sale aquí”.

Esa noche llegué llorando a la residencia en la que vivía en Los Caobos. El movimiento que rompía contra todo tipo de tutelas extra nacionales, que blasonaba de nuevo intérprete de la democracia, que etc, etc, me había censurado en su día virginal.

Días después encuentro al Mono y al Cojo en el cafetín de la escuela de Periodismo de la UCV. Me preguntan qué pasó, no sacaste nada de lo que dijimos en el Club de los Ciegos ni de lo que te dijimos en exclusiva. Estaba muy apenado.

—¿Pa’dónde va el autobús de ustedes?, pregunté.

Respondieron al unísono, sin mirarse: “Quédate aquí, que lo de nosotros es una vaina muy arrecha”.

Y con Alfredo Maneiro crearon La Causa Radical.

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Karin Ruckhaus: la voz venezolana de Hillary Clinton; por Víctor Suárez

La venezolana Karin Ruckhaus ha sido la intérprete de Hillary Clinton para la Voz de América en español en los dos primeros debates con su contendor Donald Trump en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016. Ahora se prepara en Madrid para el tercero, que se celebrará el miércoles 19  de octubre en Las Vegas, pero

Por Víctor Suárez | 18 de octubre, 2016
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Karin Ruckhaus y los contendores. Foto-montaje: VS

La venezolana Karin Ruckhaus ha sido la intérprete de Hillary Clinton para la Voz de América en español en los dos primeros debates con su contendor Donald Trump en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016. Ahora se prepara en Madrid para el tercero, que se celebrará el miércoles 19  de octubre en Las Vegas, pero lo hará desde los estudios en Washington.

— No soy LA voz de Hillary en la Voz de América, porque no lo he sido ni lo seré para siempre; sólo soy la persona asignada para interpretarla en estos tres debates—, aclara.

Muchas cadenas de radio y televisión en español, en América y Europa, han presentado siempre estos debates, dada la importancia que el acontecimiento reviste en todo el mundo. Pero los de este año son distintos. Es la primera vez que una mujer interviene en esta contienda particular, de manera que también es la primera vez que los medios audiovisuales utilizan intérpretes femeninos para cumplir la misión. No hay experiencia, ni modelos a los que acudir, ni listado de errores a evitar.

En la TV estadounidense que trasmite en español existen veteranos en la interpretación de candidatos. Un ejemplo es el del cubano Vicente de la Vega, que en esta oportunidad es “la voz de Trump” para la cadena Univisión. Ha sido intérprete profesional durante 46 años. En su larga carrera ha interpretado dos veces a Ronald Reagan, dos veces a George Bush, dos veces a Bill Clinton y dos a Barack Obama. Todos ellos han obtenido el trofeo presidencial en cada oportunidad, pero ahora no debería estar tan seguro De la Vega de estar interpretando a un caballo ganador.

En el caso de intérpretes femeninas no hay historia. La presencia de Hillary Clinton en 2016 ha obligado a la procura de un recurso inédito, tanto en América Latina, en español y portugués, como en el resto del mundo, en cualquier otro idioma. Por ejemplo, la televisión pública española RTVE, en su canal 24 horas, recurrió a la joven Aída González del Álamo, que cumple ya 10 años como intérprete profesional; lástima que el desequilibrio en el volumen entre la voz de fondo de los presidenciables y la de los intérpretes era tan malsonante y chocante que, en mi caso, preferí seguir los debates por Telesur.

Estos medios no han estado presentes en el escenario en el que se desarrollan los debates, ni en Nueva York, ni en Misuri, ni tampoco lo estarán en Nevada, sino en sus propios estudios. En el caso de la Voz de América, en Washington. Retrasmiten desde una cabina, en la que reciben la señal maestra.

La interpretación simultánea no es nada fácil. Se debe conocer a fondo al personaje, manejar sus latiguillos, su formación, las inflexiones de la voz, sus guiños mudos, estar alertas ante la recurrencia a citas históricas o a expresiones en jerga de difícil y temeraria traducción, entre muchas otras aristas personales. Una interpretación gangosa, dubitativa, con pausas muy perceptibles, o excesivamente neutra, pudiera hacer sentir al espectador que el contrario está ganando, cuando la realidad revela todo lo contrario. Se trata de una obra de teatro sin libreto. Karin Ruckhaus, quien se encuentra de visita familiar en Madrid, dice que ha logrado cogerle el paso a Hillary Clinton a través del estudio de su trayectoria pública, expresada en videos y audios.

¿Cómo se presenta la señora Clinton?
Seguramente lo primero que dirá Hillary el miércoles será: “Buenas noches, estoy encantada de estar con ustedes” (Adopta pose solemne y sonrisa franca).

¿Como la caracterizaría cuando se enerva, en caso de que no logre controlar sus emociones?
Ella ha logrado controlarse muy bien durante los dos primeros debates. Obviamente le han dicho que no se enerve. Es una mujer que ha estado expuesta al público durante más de 30 años. Cuando estudió Derecho, en su facultad hacían lo que se llama “falsos debates” y por ello sabe cómo llevarlos adelante. En estos casos existen normas fijas. Los moderadores establecen la duración de cada intervención, cuántos minutos deben hablar los ponentes, cuántos para responder preguntas, de cuántos segmentos constará el programa y sus respectivas pausas, etc. Entonces se atiene a lo que le han dicho. Ha estado en cargos públicos toda su vida. Aparte de ser Primera Dama durante dos períodos, estuvo otros ocho años como senadora por el estado de Nueva York, y luego, bajo el primer mandato del presidente Obama, fue Secretaria de Estado de EEUU. Experiencia tiene bastante.

En ocasión del tema de los e-mails borrados, ¿ha notado que ha perdido el control?
No. Ha logrado controlarse muy bien. Cada vez que iba a decir algo, Donald Trump la interrumpía. Hasta dijo que si llegaba a ser Presidente la iba a meter en la cárcel. En ese momento no reaccionó como podría esperarse. Cualquier otro le pudo haber dicho cualquier cosa, pero ella esbozó una sonrisa como diciéndole “¡pedazo de estúpido!”.

¿Y sobre los videos con comentarios sexistas de Trump?
Ella no mencionó eso para nada. Fue el moderador de CNN, Anderson Cooper, el que hizo la pregunta a Trump. Éste evadió y comenzó a decir que el presidente Bill Clinton era el que había abusado de las mujeres. Hillary tampoco reaccionó ante eso.

Y si repite Trump el mismo tema el miércoles 19, ¿cree que sí va a reaccionar?
Sí, creo que sí. Pero muy comedidamente. A ella la están juzgando (la opinión pública) y no puede reaccionar como querría y decirle las cosas que quisiera decirle a Trump.

¿Cree que está ganando la Presidencia?
Creo que sí…

¿Cree que está ganando los debates?
Uff. Creo que sí. Ella es una mujer mucho más inteligente que él. Trump es un hombre astuto y demagogo, hasta lo han comparado con Chávez. Los republicanos bien tontos que fueron. Cualquier otro candidato le hubiera ganado las elecciones a Hillary.

¿Por qué?
Primero, porque después de dos mandatos demócratas, lo normal es que venga un mandato republicano, y viceversa. Y en segundo lugar, porque mucha gente no la quiere, no tiene confianza en ella. Trump ha sido un mal candidato, un hombre tan detestado por tanta gente que muchos republicanos no le van a votar. Gracias a eso, ella va a ganar las elecciones. (Pausa) Pero no es seguro porque en Estados Unidos el sistema electoral es muy raro…

¿Podría quedarse Trump sin el soporte del partido Republicano?
Sí. Podría ganar y no tener el apoyo del Partido Republicano. Tendrían que hacer algo…

¿Cómo le ha parecido la interpretación de la voz de Hillary Clinton en CNN en español?
Muy mala.

Hábleme de su carrera…
Comencé a los 22 años de edad y llevo 43 años como intérprete. Comencé en Caracas, sobre todo para conferencias médicas y en la industria petrolera. Luego me fui a Francia para agregar francés como idioma. Regresé a Caracas, pero a trabajar en conferencias internacionales. Más tarde viajé mucho por Sudamérica.

¿Con una empresa propia?
No. Siempre como intérprete profesional. Lo que pasa es que el grupo de los intérpretes profesionales en todo el mundo no es muy grande. Todos nos conocemos, sabemos quién es quién, las organizaciones internacionales nos conocen, nos llaman. En los años 80 llegué a Estados Unidos y allí he trabajado para todos los organismos internacionales, en Washington. La OEA, el BID, el Banco Mundial, el Fondo Monetario y el Departamento de Estado de EEUU son mis cinco clientes principales.

¿Y para la embajada de Venezuela en Washington?
Alguna vez, hace mucho tiempo. A principios de los años noventa hice algunas traducciones y alguna que otra interpretación. Ellos usan gente de la casa (personal propio). Para las embajadas no trabajamos mucho.

¿Cuánto tiempo lleva en Washington?
Treinta y seis años. No me lo imaginé. La idea mía era estar allí durante dos años y luego regresar a Europa. Sigo con esa idea para cuando me jubile. Viviré en España.

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Anatomía de un tubazo continental: A 40 años de la muerte de Franco; por Víctor Suárez

No sabía si las rotativas habían arrancado, pero por si acaso Germán Carías gritó por teléfono, frenético, desde Madrid: “Paren las máquinas: murió Franco”. En Venezuela eran las once y cuarenta de la noche del miércoles 19 de noviembre de 1975, mientras que en España eran las cuatro y cuarenta de la madrugada del día

Por Víctor Suárez | 20 de noviembre, 2015

Anatomía de un tubazo continental A 40 años de la muerte de Franco; por Víctor Suárez
No sabía si las rotativas habían arrancado, pero por si acaso Germán Carías gritó por teléfono, frenético, desde Madrid: “Paren las máquinas: murió Franco”. En Venezuela eran las once y cuarenta de la noche del miércoles 19 de noviembre de 1975, mientras que en España eran las cuatro y cuarenta de la madrugada del día siguiente, cuando el Caudillo expiró, oficialmente.

Había fallecido, pero no se había difundido la información. Largos y terribles minutos después, que para la prensa son cruciales, de que la poca vida le abandonara definitivamente, un enfermero venezolano que trabajaba en el Hospital La Paz telefoneó a hurtadillas a los periodistas de El Nacional para susurrarles la señal convenida: C´est fini.

Hace 40 años El Nacional era así: el mejor de todos. Feo, pero poderoso.

La primicia fue continental. Antes que cualquier periódico de América Latina y de casi la totalidad de los estadounidenses y de Canadá, incluso antes que muchos diarios españoles cuyas guardias nocturnas habían cesado a la medianoche europea, el matutino venezolano se alzó con un tubazo genial que le valió a los enviados especiales Germán Carías y Miguel Grillo diez días de vacaciones en Lisboa con bolsa full de Travel Checks y a mí varios sobres con insospechado dinero en efectivo que me cancelaron por el hecho de haber aguardado en la Secretaría de Redacción y en los talleres, madrugada tras madrugada, durante dos semanas continuas, con jornadas diarias de doce horas, que la agonía más larga y célebre de todos los tiempos culminara.

Pero no todo era cuestión de esperar y esperar a que pasara por tu vera el cadáver del enemigo…

Todas las tiranías se parecen

En la tarde del domingo 9 de noviembre de 1975 se apareció en la redacción deportiva “el reportero de palacio” Jesús Lossada Rondón. Venía en chancletas, con pantalón de paño gris pizarra, con una camisa blanca a la que le faltaba la manga larga izquierda y unos tirantes cuya cinta izquierda le colgaba como una leontina de terciopelo tornasol. El brazo izquierdo lo llevaba escayolado, adosado al amplísimo pecho, en ángulo recto, soportado por una banda acrílica color ponche crema de Heliodoro González P.

—¿Te jodieron, primo? —se burla Heberto Castro Pimentel, jefe en funciones de la sección de Deportes.
—Verga, primo, me volvieron mierda. Y a García Solís le partieron la frente…

Comienzan el valenciano y el maracucho a hablar en maracucho. Les escucho y me entretengo. Ese domingo estábamos montando Pizarra, la edición de los lunes, la mejor de la prensa deportiva nacional y latinoamericana. Diseñaba una página con el tercer análisis de Rodolfo José Mauriello sobre la victoria de los Rojos de Cincinnati contra los Medias Rojas de Boston en el séptimo juego de la Serie Mundial de Béisbol, en la que el grandeliga venezolano David Concepción, eje en el campocorto de “La Maquinaria Roja”, había tenido destacada actuación.

Lossada Rondón, quien cubría desde siempre la fuente del Palacio de Miraflores, el centro del poder ejecutivo en Venezuela, había sido enviado a Madrid, junto con el fotógrafo Juan García Solís, a hacerle cobertura periodística al momento más esperado y quizá más deseado tanto por el dueño del diario, Miguel Otero Silva, amigo de la República, como por el jefe de Redacción, el catalán José Moradell, aventado a las Américas a poco de haber culminado la cruenta guerra civil española. Si Franco está en las últimas, debemos estar allí. Tal era la orden superior. En periodismo impreso, ese periódico era como el El Observador Creole o su símil Noticiero Creole para la televisión: el primero con las últimas (entre 1953 y 1975).

El Nacional había nacido anti-fascista y anti-franquista. Desde el mismo momento de su fundación, en 1943, ambos personajes estuvieron juntos, uno en la dirección práctica o remota y el otro en la jefatura de noticias internacionales. MOS siguió siendo el dueño y Moradell pasó a dirigir el plantel de redacción, hasta su muerte en 1978.

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Francisco Franco y Juan Carlos de Borbón

El catalán conocía al pelo lo que estaba pasando en España. Escuchaba las transmisiones de La Voz de América, BBC de Londres, Radio Nacional de España y hasta La Pirenaica, la emisora fantasma del Partido Comunista de España, además de surtirse con los teletipos de AP, UPI, France Presse y EFE, agencias internacionales a las que estaba abonado el diario.

La pareja reporteril en Madrid, además de abastecer al periódico con reportes sobre los altibajos siniestros en que se debatía la salud del Caudillo —cada día más imprevisible en tiempo su inexorable fatalidad— buscaba certezas sobre el movimiento subterráneo que se estaba produciendo en una sociedad que durante cuarenta años había estado sumergida por la censura en el sopor dictatorial.

El jueves 6 de noviembre habían preparado despachos sobre la situación militar interna, la decisión del rey Hassan II de Marruecos de hacer avanzar su “Marcha Verde” más allá de las fronteras del Sahara (entonces colonia española) y las previsiones del propio Franco sobre su pompa final. Pero nada de eso, de por sí sucesos importantes, “abrió periódico”, como ocurría en las vísperas ante cualquier esputo sanguinolento del dictador. En su lugar, la noticia principal de la edición del viernes 7 fue: “Enmascarados agredieron / a nuestros enviados en Madrid”.

—Teníamos concertada una entrevista con un grupo de políticos españoles que no se identificaban ni con los socialistas del PSOE ni con los comunistas del PCE. Eran más bien de centro, franquistas moderados, socialcristianos, liberales, abogados e intelectuales, que tenían sus propios puntos de vista sobre el futuro de su país, una vez desaparecido Franco.

Eso le estaba contando El Gordo Lossada a Heberto.

—Ajá, ¿y entonces?
—La reunión iba a comenzar. Estaban todos, menos un invitado de Venezuela que no había llegado aún a la cita en la calle de Claudio Coello 150, en el barrio de Salamanca. De pronto entran unos seis u ocho tipos enmascarados, metralleta en mano. Nos lanzan al suelo. Nos caen a patadas y a culatazos, gritan consignas falangistas y, a los cuatro o cinco minutos, se retiran. Varios políticos, bastante mayores, quedaron inconscientes en el parquet, otros sumamente golpeados. Llegaron la Guardia Civil, las ambulancias, los traslados a los hospitales, las declaraciones, el lío armado, las quejas al gobierno español, la solicitud de una averiguación.
—Gordo, tú que mides uno noventa y pesas 200 kilos, han debido darte con una mandarria para reventarte ese brazo.
—¡No joda! Me entraron a patadas. Aún tengo el pecho hinchado y morado. Y cuando estaba en el suelo en posición decúbito prono, me partieron el cúbito izquierdo a punta de culatazos. Menos mal que no hubo herida abierta, yo que soy diabético… menos mal que no me golpearon el mentón, yo que soy de mandíbula acromegálica… A García Solís le dieron más o menos igual ración y le abrieron una cuca en la frente. Por allí anda todo magullado.
—¿Y quién era ese político venezolano que no llegó a tiempo?
—El diputado de AD Carlos Canache Mata.
—¿Pudieron comunicarse con el gobierno de aquí?
—Sí. Mientras estábamos en el hospital y nos hacían radiografías y me ponían este yeso ‘e mierda, el embajador Santiago Ochoa Briceño habló con el canciller Gómez Mantellini y con el ministro del Interior Octavio Lepage. Hasta el presidente Pérez nos llamó para ofrecernos todo tipo de ayuda. Pidieron al gobierno español una investigación y una explicación y, después, antes de volver a Caracas, porque no podíamos seguir trabajando en esas condiciones, un delegado oficial habló con nosotros muy apenado.
—¿La Falange no es el partido de gobierno?
—Sí, pero ese delegado se estaba haciendo el pendejo.

Dos días antes de la visita de Lossada Rondón a la redacción de Deportes, José Moradell ya había movido fichas.

Nuevos planes, el mismo objetivo

El viernes 7 en la tarde, José Moradell había hecho dos preguntas, una en la sala de redacción y otra en la sala de secretaría de redacción. En la redacción: ¿Quién tienen el pasaporte listo? Urgente. Necesito ya un par de viajeros para que vayan a Madrid a relevar al Gordo y a García Solís. Saldrán pasado mañana en el vuelo de Iberia de las 12 y 30. En Secretaría de Redacción: Urgente. Necesito un voluntario que se encargue permanentemente de la guardia de una a tres de la madrugada. La situación se está poniendo muy fea en España. Franco ha sido trasladado al Hospital de La Paz y en cualquier momento nos deja.

Silencio en la redacción y en el staff de fotografía. Finalmente, Germán Carías, quien entonces ocupaba la jefatura de información cultural, se ofrece. En fotografía responde Miguel Grillo, que estaba asignado a la sección de Deportes.

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Germán Carías, hace 10 meses (Cortesía GCS)

El Tuerto Carías, como le decían y le dicen con cariño, ya era un veterano en misiones internacionales. Había entrado en El Nacional en el año 1949 y se había destacado como reportajista y en periodismo de investigación. El mejor del país. Había entrevistado en exclusiva a Fidel Castro en el cuartel de Santa Clara, antes de entrar triunfante a La Habana el 7 de enero de 1959, y también había cubierto la invasión de Estados Unidos a República Dominicana en abril de 1965. Pero no sabía que Franco era tan duro como Castro y mucho más sagaz que el depuesto Juan Bosh.

En Secretaría de Redacción hubo resistencia. Gustaban de la guardia de nueve de la noche a una de la madrugada, pero no de la que surgiera más allá, que se extendía hasta las tres meses de la madrugada. Alternativamente habían estado haciendo la primera guardia “por Franco” desde la tercera semana de octubre, cuando se filtró en la prensa internacional que el Caudillo había sufrido severos trastornos cardíacos y circulatorios y que en el Palacio Real de El Pardo estaban preparando en serio la sucesión. Yo estaba excluido de esa rotación.

Moradell, estricto en el detalle, preciso en el titular, laborioso en el tejido de estrategias periodísticas, se enfada con todos los secretarios de redacción y les manda a freír espárragos, pero en catalán: vagi a fregir espàrrecs, le oyen en el pasillo.

El jefe de Secretaría de Redacción, Mario Delfín Becerra, entonces me llama para decirme que Moradell quiere verme en su oficina. La sección de Deportes funcionaba en la cuarta planta de la antigua sede de la esquina de Puerto Escondido, mientras que la redacción general ocupaba la primera. “No tengo problemas”, le dije, pero tendría que hacer también la primera guardia y así seguir con la segunda. Trabajo corrido, de tres a tres. Aceptó. Així m’agrada, xaval, o algo así le entendí.

De allí en adelante me odiaron en Secretaría. Y yo encantado, porque con apenas veinte meses en el periódico, no sólo había rehecho la sección deportiva sino que así ganaría en responsabilidad profesional al encargarme del emplane de las “rematrizaciones”, “los alcances”, cualesquiera que fueran, durante un período que únicamente dependía de que desde el más allá le halaran las patas al verdugo de España. Y de mi propia resistencia.

Veterano en 27 misiones

La pareja Carías-Grillo, viajó el domingo 9 de noviembre, tres días después del ataque alevoso a Lossada-García Solís. Llevaban 5.000 dólares en viáticos, y la promesa de que si el gallego no fallecía pasados los próximos quince días les remitirían otro paquete de Travel Checks, a justificar. Se hospedaron en un hotel de tercera, al norte de Madrid, cerca del Palacio del Pardo, aunque ya Franco estaba alojado en un hospital de primera, como el de La Paz, el más moderno y completo de España, con apenas 10 años en funcionamiento.

Carías llevaba grabador y libreta, además de cargar con una pesada máquina telex que permitía enviar a Caracas fotos y textos ya procesados. Miguel Grillo(+) llevaba un inmenso morral de campaña con el material necesario para revelar y copiar en situaciones de emergencia, además de dos cámaras, flashes de todas las edades, paquetes de filtros y tres teleobjetivos que, según decía, le permitían captar a 300 metros de distancia colibríes estáticos en pleno vuelo. En el baño del hotel instalaron el laboratorio y se compraron un radiecito portátil para estar al tanto de los “partes médicos habituales”, como comenzaron a llamar entonces a los noticieros radiofónicos, en alusión a que el número de médicos que atendía a Franco era tan alto que todos sus nombres no cabían en los comunicados. El día de la entrega eterna, la nómina a su servicio ascendía a 36 médicos, sin contar a los auxiliares.

Especialista en presidentes

Carías tiene en la actualidad 89 años de edad, vive en San Cristóbal, en perfecto y fluido estado de lucidez, aunque aquejado por dolencias físicas recurrentes (“El quinto ACV ocurrió hace tres semanas, sin secuelas; dos fracturas discales y dos hernias que me aparecieron ahora. Estoy aprendiendo a caminar nuevamente. Sigo tratamiento con rayos laser”). Es caraqueño nacido en el año 1926 y con 19 años ya estaba cubriendo para el diario El Heraldo la llamada Revolución de Octubre en 1945.

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Germán Carías, Miguel Grillo y Humberto Rumbos, embajador de Venezuela en Portugal, en una playa lisboeta (Cortesía: GCS)

Hasta el momento de embarcarse hacia España, donde entrevistaría a la princesa Sofía antes de ser entronizada reina, Carías ya había entrevistado a los mandatarios venezolanos Medina Angarita, Betancourt, Gallegos, Pérez Jiménez, Delgado Chalbaud, Larrazábal, Edgar Sanabria, nuevamente a Betancourt, Leoni, Caldera y a Carlos Andrés Pérez. Entre 1945 y 1975 había conversado con 5 presidentes colombianos, con los cubanos Fulgencio Batista y Fidel Castro, con Ramón Villeda Morales (Honduras), Luis y Anastasio Somoza Debayle (de la dinastía nicaragüense) y al dominicano Juan Bosh.

—En tus 36 años en El Nacional, ¿en cuántas misiones internacionales estuviste?
—En total fui enviado al exterior en 27 misiones diferentes entre 1949 y 1985.

El topo Pepe Carvalho

—¿Cómo se fraguó el tubazo español?
—Los datos confidenciales sobre la agonía de Franco, en el hospital La Paz, nos los suministraba un enfermero venezolano, hijo de españoles, pero nacido en Caracas, quien decía ser de apellido Carvalho. Lo habíamos conocido casualmente en el hotel donde nos alojamos y al cual solía ir a almorzar cuando no tenía guardia en el hospital. Nos lo presentó uno de los mesoneros, y al saber que éramos periodistas venezolanos, se nos ofreció para darnos datos sobre la evolución de Franco, ya que él hacía una pasantía en el hospital y era uno de los paramédicos a la cabecera del dictador, con guardias interdiarias. Sin embargo, nos confió que su apellido era falso, porque era peligroso que se supiera que teníamos contacto con él. Luego nos enteramos que su nombre era José, porque otro de los mesoneros, solía llamarlo Pepe, pero nunca supimos ni quisimos averiguar su verdadero apellido, por razones obvias.

“Pepe Carvalho” es el personaje que inventó el novelista gallego de crianza catalana Manuel Vásquez Montalbán como eslabón sustancial de su inolvidable carrera literaria. En ese momento, seguramente el enfermero se había leído o conocido de oídas las primeras dos producciones en las que participa el detective-gastrónomo Pepe Carvalho, Yo maté a Kennedy y Tatuaje, publicadas en 1972 y 1974, respectivamente. Carías había captado al propio topo.

—¿Cuál fue el arreglo?
—Nos garantizó que al morir Franco nos lo iba a comunicar tan pronto pudiera, y lo cumplió. De todas formas, teníamos en nuestra habitación un radio portátil para estar atentos con los noticiarios, aunque estaban casi todos censurados. El miércoles 19, cansados de turnarnos en la vigilia en La Paz, habíamos decidido quedarnos en el hotel. En la madrugada sonó el ring, ring, ring. Llamó Pepe exactamente a las 5 y 35 de la mañana. Solo dijo lo que habíamos convenido: “Todo terminó”.
—Y llamaste a Caracas…
—Quise confirmar la noticia, y pude constatarla cuando Radio Nacional de España suspendió sus emisiones habituales y comenzó a transmitir música sacra. La noticia la ofreció el oficial de prensa del Movimiento Nacional, Rufo Gamazo, a las 5 y 50 en un escueto mensaje telegráfico: “Franco ha muerto”. Y luego a las 6 la amplió el ministro de Información León Esteban Herrera. Entonces, llamé al periódico. Me comuniqué con el teléfono directo de Redacción y ahí estaba, ya a punto de marcharse, la editora nocturna Zaida Rausseo, excelente periodista y amiga consecuente. Me contestó que enseguida redactaría la noticia y estuvo a tiempo de parar la rotativa que apenas comenzaba a rodar. Así dimos la exclusiva. No sólo en primera página, sino que también, con materiales prehechos, el tema se desplegó en las portadas de los cuerpos C y D, y en las contraportadas de los cuerpos A y B. En la tapa de la sección cultural publicamos un amplio reportaje biográfico del tirano que teníamos listo en el “archivo morgue”. Para coronar nuestra exclusiva, El Nacional publicó en su mancheta de la página de Opinión: “No era inmortal”.

El convite había empezado

Pepe Carvalho había hecho su trabajo. Puso en guardia a los reporteros de El Nacional, con un dato preciso, aunque con casi una hora de retardo. Su cabeza estaba en peligro si lo cazaban en alguna infidencia. Cuando les llamó, Carías y Grillo dormían. Carías, 40 años después, desliza un leve parpadeo que no sé definir. Tenían la noticia en sus manos pero no la comunicaron de inmediato, a tiempo para la primera edición. El Nacional la obtuvo por EFE, agencia estatal española, y la publicó antes que ningún otro periódico de América Latina, en su primera edición. Y la completó para la segunda edición con el aporte de los enviados especiales. No se lo dijeron para no desilusionar al equipo en misión.

Igualmente, yo no estaba allí en el momento de la captura de la noticia de EFE, porque ese día había hecho un acuerdo para saltarme la primera guardia con el compromiso de volver para la segunda, a la una de la madrugada. Es así que a las 2:45 am pudimos incluir para la edición metropolitana los resultados parciales de las elecciones estudiantiles de la Universidad Central de Venezuela, en las cuales resultó triunfadora la plancha del partido MAS, que llevaría a Pastor Heydra a la presidencia de la FCU y a Freddy Valera al Consejo Universitario.

Ese muerto cabalga solo

La primera edición del día 20 de noviembre contenía la noticia en primera plana, con el gran titular MURIO FRANCO a 8 columnas, foto de archivo a 5 columnas del Caudillo saludando desde el Palacio de Oriente durante su última aparición en público el primero de octubre, foto a 3 columnas de la viuda Carmen Polo y de su hija Carmen saliendo del hospital tomada el día anterior al deceso, y dos cables de la agencia EFE, uno de AP y un cuarto de UPI. El más preciso era el de EFE, de apenas 16 líneas a una columna. No aparecen los nombres de los enviados especiales del periódico. Esa es la edición que se encuentra en los archivos de la hemeroteca pública de San Cristóbal (el punto más lejano hacia el oeste del país en las rutas de distribución), imagen que me ha sido suministrada por el mismo Carías a efectos de estas notas. No se percató de ese detalle cuando me la transfirió por correo.

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Portada de primera edición del diario El Nacional de Caracas, el 20 de noviembre de 1975

En los archivos de El Nacional reposa la que se supone sea la última edición, la definitiva, la que pudo circular en los estados centrales, y en gran parte de los llanos, de oriente y occidente del país. El mismo titular MURIO FRANCO, a 8 columnas, la misma foto a 4 columnas, la misma foto de viuda e hija, pero recortada. Debajo del titular en dos módulos que abarcan tres columnas, se destaca el despacho de los enviados especiales. El sumario dice así: “El deceso se produjo a las 4:40 hora de España”. El texto, dictado por Carías por teléfono, se sintetiza así:

“Madrid, 20 – A las 4:40 am, hora de España, falleció el general Francisco Franco … A las 4:30 de la madrugada la Casa Civil y Militar difundió un parte por cadena de radio y TV según el cual Franco había entrado en su fase final … Pero no fue sino a las 6:15 de la mañana cuando el pueblo español se enteró de la muerte del hombre que gobernó de una manera impositiva su destino en los últimos 39 años….”

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Portadas de segunda edición del diario El Nacional de Caracas, el 20 de noviembre de 1975

Es decir, sin tomar en cuenta el tiempo que hace falta para levantar los textos en los viejos linotipos, armar la página en la rama de acero, fundir las tejas en plomo y montarlas y echar a andar la rotativa a velocidad de crucero, la exclusiva de Carías llegó a la redacción a las 1:15 am, hora local de Venezuela.

Paracaidistas en Lisboa

Pero, a fin de cuentas esa segunda edición, y también la tercera, fueron las que circularon en mayor medida, la versión que le dio la vuelta al mundo, mató de envidia a la competencia nacional e internacional, reafirmó la conducción del diario y la autoestima de sus reporteros y, de paso, dio origen al comentario radial escuchado por los enviados especiales ese jueves de luto cerrado en España.

—Nuestra grata sorpresa y alegría -me dice Germán Carías-, surgió ese mismo jueves al mediodía, cuando Grillo y yo tomamos un taxi para ir a almorzar a un restaurante de la Gran Vía. Oímos por la radio del automóvil, en comentarios periodísticos sobre la muerte de Franco, que el único matutino en Latinoamérica y en casi toda España, que había publicado la noticia, había sido El Nacional de Caracas en despacho desde Madrid de los enviados especiales Germán Carías Sisco y Miguel Grillo. Nos abrazamos emocionados y decidimos cambiar de planes. Nos fuimos a comer arroz y frijoles negros en Casa Gallega y a brindar con whisky. Por la noche, nos llamó alborozado José Moradell, para felicitarnos y decirnos que podíamos tomar unas vacaciones de 10 días. Eso hicimos, aunque tuvimos mala o mayor buena suerte al escoger Lisboa para descansar. Cinco días después, luego de la inhumación de Franco el domingo 23 de noviembre en el Valle de los Caídos, al llegar al aeropuerto de la capital portuguesa, nos topamos con otra tarea. Acababan de alzarse los paracaidistas y habían tomado por asalto su propio cuartel. Ni modo, había que seguir trabajando…

Así eran El Nacional y sus periodistas, ayer nomás, hace 40 años.

(Estas historias no han terminado)

También, en documento PDF: “Franco: Grietas en la pirámide”, traducción al español de las mejores cinco crónicas sobre el bipolar estado de vértigo afectivo que vivieron los españoles a la muerte de Franco, escritas al vuelo por el periodista francés Pierre Veilletet, de la agencia de prensa de provincias Sud Ouest, con las que obtuvo en 1976 el premio Albert-Londres, equivalente en el periodismo al Prix Goncourt de novela.

Franco: Grietas en la pirámide; por Pierre Veilletet

Mañana: Cómo hizo Nelson Bocaranda para entrevistar en Madrid al rey Juan Carlos I, apenas salidito del horno sucesoral. José Oneto, subdirector de la revista Cambio16 en 1975, relata cómo operó la agonía y muerte de Franco para que su revista pasara en pocos meses de 40 mil a medio millón de ejemplares semanales. José Manuel, andaluz, escolta personal del Caudillo, en El Pardo y en La Paz, cuenta su propio sacrificio.

Jonrón dentro del campo: ¿Dónde posa su atención el venezolano?; por Víctor Suárez

La noche del martes-miércoles 27-28 de octubre se puso en vilo el alma nacional, ensillada en una montaña rusa de larga duración. Casi siete horas continuas. Desde que el presidente Nicolás Maduro comenzó a decir por TV que el general John Kelly, jefe del comando sur de EEUU, estaba a punto a invadir a Venezuela,

Por Víctor Suárez | 31 de octubre, 2015

CNNE-Nieves

La noche del martes-miércoles 27-28 de octubre se puso en vilo el alma nacional, ensillada en una montaña rusa de larga duración.

Casi siete horas continuas. Desde que el presidente Nicolás Maduro comenzó a decir por TV que el general John Kelly, jefe del comando sur de EEUU, estaba a punto a invadir a Venezuela, a eso de las siete del martes, hasta que el campo corto de los Reales de Kansas City, Alcides Escobar, anotó la carrera del triunfo en el primer juego de la Serie Mundial de Beisbol contra los Mets de Nueva York, tras catorce innings de dura batalla a eso de la una y media de la madrugada del miércoles. En el intermedio, Franklin Nieves, exfiscal acusador en la causa infame contra el dirigente político Leopoldo López, en entrevista exclusiva en CNN en Español, desgranó, con remordimientos tardíos, la trama de felonías que llevaron a la jueza Susana Barreiros a condenarlo sin pruebas a casi 14 años de presidio. Una noche de vértigo.

Esta es una muestra de que el alma nacional transcurre sus días entre pesadillas, pasmos y alguna que otra alegría.

En su programa de televisión “En Contacto con Maduro”, emitido desde Maracaibo, poco antes de emprender su quinto viaje internacional en un mes (esta vez hacia Arabia Saudita), el presidente refirió declaraciones del general estadounidense, expresadas en CNN, el canal de noticias más visto en Venezuela junto con NTN24, en las cuales señalaba que EEUU sólo intervendría en el país en caso de crisis humanitaria. “Sólo si se nos pidiera, a través de instancias internacionales, como la ONU, la OEA…” Maduro, que un día antes había acusado a la oposición venezolana de estar fraguando un golpe contra el gobierno en lugar de prepararse para las elecciones legislativas del 6 de diciembre, respondió al oficial: “deje de conspirar y de meterse en los asuntos que sólo son de interés de los venezolanos”. Señaló que declaraciones como esa son “signos alarmantes de desesperación en la derecha pitiyanqui y en la élite imperialista de Estados Unidos”.

En ese momento, los bots gubernamentales, red de zombies que día y noche elevan etiquetas (hashtags) en la red social Twitter, habían colocado la suya (“#ContactoconMaduroNro44”) en el primer lugar de las trending topics nacionales.

Aunque la campaña electoral en Venezuela se inicia oficialmente el 13 de noviembre, Maduro continuó aprovechando los espacios y los medios públicos para hacer proselitismo. En esta oportunidad, ofreció pagar tres meses de “aguinaldo” a los pensionados y 30% de aumento salarial a los trabajadores petroleros.

No olvidó a Miguel Henrique Otero, presidente editor del diario El Nacional: “Tú sí cuentas para beber whisky allá en Madrid, Miami, Washington. ¿Quién te paga a ti los gastos que tienes en el mundo? ¿Trabajando honestamente? Eres la vergüenza de Miguel Otero Silva, Miguel Henrique. Eres la vergüenza de Venezuela. Mintiendo. Para intrigar. Es una campaña permanente para decirle al pueblo ‘esto no sirve, no se puede’”.

El miércoles, Otero y el padre de Leopoldo López participaron en una rueda de prensa en Madrid, junto al octeto de ex jefes de Estado de América Latina y España que exigen observación internacional confiable e independiente en la elecciones parlamentarias y la libertad de los presos políticos en Venezuela.

Maduro culminó sus ditirambos como primer trending topic nacional en Twitter, con VTV a su servicio y pases continuos a Telesur. Durante su programa no hubo menciones al batacazo electoral en Argentina, ni a la derrota de la izquierda radical en la regionales y locales en Colombia, ni al ascenso arrasador de Jimmy Morales en Guatemala, ni a la debacle en progreso que presenta Podemos en España. Maduro ha dejado de hablar porque es noche de beisbol, un juego Caracas-Magallanes se acerca.

LEOPOLDO ES INOCENTE

A las nueve y media, hora de Venezuela, comenzó el programa “Conclusiones”, del mexicano Fernando del Rincón, en CNN en Español. Apenas un par de horas antes se había conocido quién sería el personaje invitado. La presentadora Patricia Janiot ya había entrevistado a Mauricio Macri en Buenos Aires, que el domingo había obligado a una segunda vuelta en unas elecciones presidenciales en las que se augura el fin del imperio del kirchnerismo, tras 11 años en el poder. Macri, triunfal, dijo allí: “Argentina caminó bordes peligrosos, chavistas”.

Cuando se supo que el ex fiscal Nieves sería el invitado de la noche, parte de la audiencia varió su preferencia televisiva, o “hizo doble-play”, como diría el eximio periodista deportivo Rubén Mijares. Unos hacia el beisbol doméstico (ya había comenzado el primer encuentro de la temporada entre los eternos rivales), otros hacia la comparecencia del exfiscal, a punto de hacer resonar su mea culpa en un escenario global luego de haber difundido dos cortísimos videos de circulación restringida tan pronto llegó a Estados Unidos huyendo de la “presión” de sus superiores.

Ese ex fiscal no es primerizo en asuntos turbios relacionados con derechos humanos. Con casi 20 años en la Fiscalía, era ficha de extrema confianza y disponibilidad de la fiscal general Luisa Ortega Díaz y habitual de los organismos de seguridad del Estado. Había sido fiscal en el caso de la llamada “Masacre de Kennedy” en la que murieron tres estudiantes (2005) y el año pasado en el del periodista Leocenis García (Grupo 6º Poder), acusado de legitimación de capitales. En Caracas, el periodista Nelson Bocaranda había explicado en su portal Runrun.es los pasos y cautelas del funcionario en su deserción hacia EEUU vía Aruba. Las filtraciones de sus dos videos y sus declaraciones al diario The Wall Street Journal, el lunes y el martes, habían colocado al gobierno en dificultades y a los venezolanos en la disyuntiva de si se trataba de un montaje más o de un mero peso de conciencia de magnitudes patéticas. La fiscal Ortega lo destituyó “por abandono del trabajo” y lo castigó con pérdida de la jubilación. El defensor del pueblo declaró que lo que Nieves estaba diciendo en el exterior no tenía validez jurídica. La jauría oficialista dictaminó que era un pusilánime, la jauría opositora pidió que se lo devolvieran a los leones. Ante el horror que producen las actuaciones de los organismos que fabrican los cadalsos en Venezuela, en la reunión con periodistas venezolanos que sostuvo el humorista Laureano Márquez en Madrid el domingo 25, el senador vasco Iñaki Anasagasti clamó por un ¡ya basta!

Pero cuando anoche se le vio en vivo, en un programa de TV como CNNE y ante un presentador que se ha constituido en bálsamo para los opositores venezolanos, sin temblores casi hasta el minuto final, coherente, sin dudar en fechas ni nombres, ni descalabrado en cuanto a rutinas jurisdiccionales, ni en la relación de la cadena de mando que determina las decisiones judiciales, ni en el relato de acciones específicas, sin papel que le sirviera de apuntador o ayuda memoria, la red Twitter estalló. La etiqueta #ConcluFiscal había superado la barrera de las 100 mil menciones y había desplazado a la de Maduro del primer lugar de las tendencias. La etiqueta de los Leones del Caracas, que finalmente apalearon al Magallanes 9-2, estaba en tercer lugar y el aperitivo de la Serie Mundial en el quinto puesto en esa red social.

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Había que sacar a López del juego político, inhabilitarlo, como efectivamente se hizo, contaba el ex fiscal. Sus instrucciones eran legitimar la aprehensión del dirigente político en San Cristóbal, pero López no llegó, dos días antes de los sucesos por los cuales finalmente se le acusaría. La vuelta a Caracas en el helicóptero del Sebin, la llamada para que se apersonara en las oficinas de la fiscalía donde se estaba presentando un C2 (solicitud de ayuda por radio a causa de un enfrentamiento). Cuenta cómo montaron el show, los testigos falsos, las órdenes de captura a Carlos Vecchio, Fernando Gerbasi, Carratú Molina y L. López, sin argumentos, sin base, el caso de los semiólogos que tuvieron que rehacer varias veces sus informes porque en la fiscalía no gustaron. Leopoldo López es inocente, concluyó.

POLITICA Y BEISBOL

Una hora después, en Twitter las menciones de #ConcluFiscal había llegado a 160 mil (52.000 más) y las de Maduro sólo habían avanzado en 5.000. La Serie Mundial se posicionaba en el tercer lugar y la afición caraquista mantenía el pulso en la cuarta posición de la tabla.

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A partir de allí no hubo descanso. No hubo digestión de lo que se había visto y oído. Invaden o no. Juguete del Departamento de Estado o árbol torcido que su tronco endereza. El gobierno rumiando, los opositores templando la cuerda en la redes sociales, los medios mudos ante las revelaciones extensas y precisas del exfiscal. Y el beisbol de grandes ligas en plena faena…

El campo corto Alcides Escobar participa por segunda vez en una Serie Mundial. En el mero primer inning rompió el celofán en el Kauffman Park de la ciudad de Kansas con un “jonrón de piernas” al primer lanzamiento en su primer turno al bate. De por sí algo notable. Son tres los venezolanos en esta serie 2015. Alcides y el cátcher de oro Salvador Pérez, con los Reales; y el infielder Wilmer Flores con los Mets.

El juego llegó empatado a cuatro carreras en el noveno inning. Media noche en Kansas. El juego se extendería más allá de lo que cualquiera podría prever. Por razones de seguridad, en los estadios de Estados Unidos no se vende cerveza a partir del séptimo inning. Por razones de sobrevivencia los venezolanos no pueden salir a repostar cerveza a partir del segundo inning de ningún juego nocturno.

A mitad de la entrevista con Franklin Nieves, CNN había disparado un tuit en el que certificaba que #ConcluFiscal se había colocado como primera tendencia mundial, sin que apareciera la #WorldSeries entre los tres primeros lugares: Pero a medianoche el pasatiempo preferido en Estados Unidos y en la cuenca del Caribe había volteado el ranking: Primero la Serie, tercero El Fiscal. Cuando estaba amaneciendo en Madrid, las posiciones en Venezuela estaban así: 1.- #ConcluFiscal; 2.- WorldSeries; 3.- #ContactoconMaduroNro44.

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En Kansas la lucha continuaba. Empatados en el décimo inning, empatados en el 11, en el 12 y en el inning 13. Récord para un primer juego de serie mundial. No se veía desde hace 90 o 100 años, dicen los numerólogos.

En el cierre de la entrada número 14, Kansas llena las bases sin out. El venezolano Alcides Escobar se embasa por error y llega al tercer cojín por hit y base por bolas intencional. Allí está, atento ante cualquier movimiento. El pitcher dominicano Bartolo Borón, el más longevo en participar en una serie mundial, con 42 años, ya no da más. Y de pronto el cuarto bate Eric Hosmer pulsa un elevado de sacrificio que permite a Escobar anotar la carrera ganadora y con ello dejar en el terreno a los celebérrimos Mets de Nueva York. 1:30 am marca el reloj en Kauffman Park.

Sin embargo, este primero de serie mundial, con ese final apoteósico para un venezolano, que anota la primera y también anota la del triunfo, en un juego que se extendió durante 5 horas, no pudo bajar a #ConcluFiscal del primer lugar de las Trending Topic en Venezuela.

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Esta secuencia es sólo un indicativo de cuán decidida está el alma nacional.

PD: A las seis de la mañana, hora de Caracas, se reactivaron los bots y colocaron como enseña del día la etiqueta #El6DSeremosComoChavez. Una de las primeras réplicas dice así: “Si los maduristas dicen que #El6DSeremosComoChavez, me imagino que quedarán fríos, tiesos y muertos de la derrota tan abismal”.

3 expertos ofrecen sus consejos de finanzas personales para los venezolanos; por Víctor Salmerón

1. La crisis. El meteórico incremento de los precios, el ascenso del dólar en el mercado paralelo, la precariedad de las empresas que no producen por falta de materia prima y unas finanzas públicas desarticuladas han creado la economía del susto. Una cantidad creciente de venezolanos teme por la pérdida de poder adquisitivo, la estabilidad

Por Víctor Salmerón | 3 de julio, 2015

3 expertos ofrecen sus consejos de finanzas personales para los venezolanos; por Víctor Salmerón 640

1. La crisis. El meteórico incremento de los precios, el ascenso del dólar en el mercado paralelo, la precariedad de las empresas que no producen por falta de materia prima y unas finanzas públicas desarticuladas han creado la economía del susto. Una cantidad creciente de venezolanos teme por la pérdida de poder adquisitivo, la estabilidad del empleo y el impacto de un período de austeridad forzosa.

Los analistas de Barclays Capital, Bank of America, Ecoanalítica, entre otros, proyectan que este año la inflación superará holgadamente 100% y se ubicará en lo más alto desde 1951. Al mismo tiempo, todo hace suponer que la falta de divisas y la pérdida de brillo del barril de petróleo mantendrán a la economía en recesión, mientras que la administración de Nicolás Maduro se abstiene de aplicar medidas que podrían producir alivio en el mediano plazo.

¿Qué hacer en este entorno? ¿En caso de que sobre algún dinero dónde colocarlo?

2. Trabajo y planificación. Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, menciona en primer término: “cuidar el empleo. Por muy dura que sea la situación actual en las empresas, dejar el puesto de trabajo con la expectativa de conseguir uno mejor es algo sumamente difícil”.

“Esperamos que este año la inflación se ubique en 180%. Entonces, es necesario planificar cuidadosamente los gastos porque, evidentemente, el salario va a perder capacidad adquisitiva. ¿Cuántos pares de zapatos vas a comprar? ¿En cuál tienda? Esas son cosas que ahora hay que saber de antemano y, aunque sea, duro hay que destinar dinero para tener un fondo que cubra emergencias, eso debería ser tres o cuatro veces el sueldo. Si no, entonces es vital tener a mano una tarjeta de crédito con holgura para cubrir eventualidades”, dice Asdrúbal Oliveros.

Profundizando, explica que “no hay que tenerle miedo al financiamiento bancario, con tasas de interés de 29% y una inflación de 180% es un tiro al piso pedirle prestado a la banca”. Básicamente, esto se debe a que si la inflación es mayor que la tasa de interés, el crédito se paga con bolívares que tienen una menor capacidad de compra que los recibidos, pero es vital no caer en la trampa del sobreendeudamiento. Técnicamente, una persona o familia, está sobreendeudada cuando paga en capital e intereses más de 30% del ingreso. El estado crítico de la enfermedad ocurre cuando se olvida el riesgo de manejar varios créditos a la vez, se agotan los cupos de las tarjetas y llega el momento de pedir avances de una tarjeta para cubrir la otra y utilizar el sobregiro para cumplir con las obligaciones, porque el salario no alcanza.

Asdrúbal Oliveros indica que otro aspecto que debe analizarse es “cuál habilidad extra tiene la persona. Por ejemplo, alguien que maneje un idioma puede dar clases para aumentar sus ingresos; impartir talleres o hacer tortas”.

Para los más jóvenes la sugerencia es “invertir en educación, por ejemplo puedes costearte un master en el IESA o aprender otro idioma”.

3. Verdes y Bolsa. Miguel Octavio, analista financiero de BBO Financial Services, considera que la primera recomendación para quienes tienen capacidad de ahorro es comprar línea blanca, vehículos, inmuebles, activos que mantengan su valor en medio de la inflación.

Como la escasez complica esta posibilidad, indica que, estando consciente de que existen riesgos, vale la pena explorar la opción de colocar parte del dinero en las acciones más líquidas de la Bolsa de Valores de Caracas; es decir, las que se transan más y por tanto son más fáciles de revender.

“Las acciones más líquidas son las de Mercantil Servicios Financieros B que acumulan un ascenso en lo que va de año de 242%. Luego están las del Banco Provincial que han aumentado 254%. Diría que lo máximo a colocar en estas acciones en vista del volumen transado serían unos 10 millones de bolívares. Puedes irte a las menos líquidas pero entonces hay que cuidarse del tema de la liquidez e invertir menos”, dice Miguel Octavio.

¿Puede caer el precio de las acciones? Miguel Octavio explica que “hay que estar claro en que el comportamiento de la Bolsa está atado al del dólar paralelo. Si el paralelo desciende o el Gobierno abre una ventana para comprar dólares la gente vende las acciones y adquiere divisas, provocando el declive de la Bolsa, eso lo vimos cuando se anunció el Sicad y el Simadi”.

“Todo parece indicar que la posibilidad de que el Gobierno implemente medidas que hagan retroceder al dólar paralelo están postergadas por el tema de las elecciones del próximo 6 de diciembre. Por eso no dejo de mencionar que en los últimos diez años a nadie le ha dejado de funcionar la compra de divisas, aunque debe alertarse de que en caso de que la administración de Maduro adoptara una política económica correcta, con unificación del tipo de cambio, orden fiscal, el dólar paralelo retrocedería”, agrega Miguel Octavio.

4. Activos productivos. Asdrúbal Rivas, economista y director del Instituto de Finanzas y Empresas, considera que existe un alto riesgo en invertir en la Bolsa, aún en las acciones más líquidas como Mercantil y Provincial.

“Son acciones que están muy sobrevaloradas. Están relacionadas con el comportamiento del dólar paralelo porque los bancos tienen activos en divisas y, si el dólar sigue subiendo, van a continuar en ascenso. Pero hay que saber que hay un riesgo elevado por la sobrevaloración y el hecho de que si en algún momento el Gobierno toma medidas correctas, el dólar va a retroceder en el mercado paralelo […]. Después de las acciones de la banca están unas opciones muy poco líquidas, empresas que tienen problemas con sindicatos, escasez de divisas y por la falta de liquidez del mercado si la persona necesita el dinero puede tardar un tiempo prolongado en venderlas”, considera Asdrúbal Rivas.

Sobre el tema del dólar paralelo, señala que “no sabemos si en algún momento vendrán o no las medidas correctas, quien compre divisas actualmente a precios como los actuales tiene que saber que corre un riesgo”. Desde su punto de vista, la alternativa más razonable es “utilizar las bajas tasas de interés para financiar la compra de activos productivos o inmuebles. Por ejemplo, si alguien consigue un inmueble o terreno en el interior, en la playa, puede financiarse para adquirirlo y luego pensar en alquilarlo por temporadas, ese sería un caso ideal”.

“Lo otro es financiarse para comprar activos productivos. Esto puede ir desde quien compra licuadoras para montar una heladería, obreros que se ponen de acuerdo y entre todos adquieren una mezcladora de cemento. Para los emprendedores es muy recomendable adelantar gastos, comprar en este momento lo que van a necesitar dentro seis u ocho meses. Por ejemplo, quien tiene una peluquería puede financiarse para comprar todas las hojillas que va a necesitar en el año”, explica Asdrúbal Rivas.

Teodoro universal: el interín de un premio internacional; por Víctor Suárez

MADRID. “Es que cuando vaya el 17 de mayo a Caracas no voy a pelear con nadie, yo quiero conversar con Teodoro, mi amigo de muchos años, de quien voy hablar esta noche”. Felipe González, ex premier de España durante más de un década, referente de la socialdemocracia europea, habla en la previa con Humberto

Por Víctor Suárez | 7 de mayo, 2015

Teodoro universal  (El interín de un premio internacional); por Víctor Suárez 640B

MADRID. “Es que cuando vaya el 17 de mayo a Caracas no voy a pelear con nadie, yo quiero conversar con Teodoro, mi amigo de muchos años, de quien voy hablar esta noche”. Felipe González, ex premier de España durante más de un década, referente de la socialdemocracia europea, habla en la previa con Humberto Mendoza D´ Paola y con Xabier Coscojuela, enviados especiales del diario venezolano Tal Cual al acto de entrega de los premios Ortega y Gasset que fueron otorgados la noche del miércoles 6 de mayo en un repleto auditórium de Caixa Forum en el Paseo del Prado en Madrid. El jueves en la mañana, en el hotel Wellington el trío se volvió a reunir (hora y media de desayuno con diamantes). Quería que lo pusieran al tanto, “con precisión”, de lo que ocurre en Venezuela con respecto a la libertad de expresión y sobre la deriva autoritaria del régimen venezolano. En verdad, no le hacía mucha falta, está bien informado de la situación, pero quería más.

Las palabras de Felipe González al recibir el premio en nombre de Teodoro Petkoff, fueron sumamente emotivas. Y también las del premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa.

“Este desayuno no me lo voy a perder”, me había dicho al filo de la tercera vinada Concejo vallisoletana Mendoza D´Paola, viejo amigo a quien no veía en 30 años, cuando juntos asistimos en Moscú en julio de 1985 al Festival Mundial de la Juventud y gozamos una bola.

Durante el cóctel de relax, el ganador del premio al periodismo digital, Gerardo Reyes, colombiano que trabaja con la principal cadena hispana de Estados Unidos Univisión, pregunta en rueda de galardonados: ¿A quién se le ocurrió que Felipe recogiera el premio de ustedes?

Pido la palabra. Esto comienza así, digo, y todos callan. Planteo una locura al escritor venezolano, residente en Bogotá, el panal Ibsen Martínez. Le cuento que quiero hacer una “cadena nacional”, es decir, un contragolpe de medios. Es decir, que encadenemos a muchos sitios web para transmitir el acto desde Madrid. Es decir, que volvamos locos a las salas situacionales del gobierno de Maduro. Es decir, que hagas Ibsen un alto en tus tareas en la Feria del Libro de Bogotá, y en las tramas de tus telenovelas, para que ayudemos a enseñarle al mundo lo que Teodoro ha sido y es todos los días, que hagamos diapasón de este premio tan prestigioso…

Y nos ponemos en marcha. Ibsen le cuenta al consejo de dirección de Tal Cual lo que hay, y asoma la posibilidad de que Felipe González recoja el premio en nombre de Petkoff. Teodoro, que no se taima ni un segundo a sus 83 años, pronuncia “Eureka, eso es”. Ocho mil kilómetros al este del planeta los directores del diario español El País, que maneja el premio Ortega y Gasset, Antonio Caño a la cabeza, al escuchar la proposición repiten la misma frase. Eureka, eso es.

Buscan a Felipe, tenían comprometido a Vargas Llosa para la sesión panegírica, habían convocado a las 6 30 de la tarde para el ensayo del acto, tenían el aforo lleno con dos días de anticipación, los periodistas españoles e internacionales se habían acreditado en tropa, los intelectuales de prosapia estaban en primera fila, una barra de periodistas venezolanos había tomado posición con su bullaranga y sus perfiles inconfundibles, los “talcualeros” Briamel González, Andrea Daza, Doménico Chiappe estaban allí, en la fila 12 de las butacas. Con Antonio Fernández Nays, Noé Pernía, Brucemel González, David Placer, Tomás Páez y yo. Juan Cruz, director adjunto de El País, ocupa el puesto que me habían reservado. Se habían olvidado de esa Cruz, y se lo concedí.

Había corrido la voz. Me dan noticias el lunes 4 de mayo: este es el código para que todas las páginas web se “peguen” a la transmisión del acto, pero sólo podemos darle sitio en el auditórium a cinco invitados de los vuestros. Somos más, digo. No, razones de seguridad, replican.

Me dicen que Carlos Oteyza, cineasta venezolano, ha filmado la entrevista presentada en la Noche de Teodoro. Me dicen que Teodoro estaba deprimido hasta la exageración. “Quizá mal medicado”, deslizan. “Lo consume el marasmo”, dice otro de su círculo más estrecho. Pero Teodoro apareció en pantalla gigante, deslumbrando a la grey, bravío, contundente. La BBC de Londres le hizo un perfil, también la agencia EFE, ambos reproducidos el jueves en centenares de medios digitales e impresos. El corresponsal en Caracas de El País, Ewald Shaffenberg, le había visitado en su mínimo apartamento en Bello Monte dos semanas antes, en ocasión del anuncio de la designación unánime del jurado a su trayectoria periodística, “que no comenzó allí”, recuerda Vargas Llosa. EfectoCocuyo.com también (Laura Weffer me dice: Estoy emocionada con este premio).

En Tal Cual me dicen que Teodoro está bien, que sigue adelante con los faroles. No dudo. Tal Cual es Teodoro y en Tal Cual todos quisieran ser Teodoro. Omar Pineda, responsable de la página web, y Coscojuela, jefe de redacción, me cuentan de la transformación del medio. En físico, en papel impreso, a partir de esta semana circulará una edición para cubrir los días viernes, sábado y domingo con 32 páginas (edición aniversaria con 56 páginas). En digital, la transformación será total. Ese proyecto está en manos de Nathaly Alvaray, que también trabaja con Nelson Bocaranda en Runrunes, y ha logrado una beca, financiada por Yahoo, para estudiar un año en Estados Unidos. Escucho por teléfono a Nathaly explicar los últimos detalles de la transformación de Tal Cual. Nathaly me dice: Con Teodoro siempre.

Salto cuatro décadas hacia atrás. Un Nobel de Literatura hoy pondera la obra de Petkoff; otro Nobel, Gabriel García Márquez, regaló a Petkoff los 100 mil dólares de su premio Rómulo Gallegos por su homérica Cien Años de Soledad, para que “hagas tu periódico”. Y justo en 1973, salió el diario Punto, del que fui diseñador gráfico. Con los 15 mil euros de este premio TP relanzará Tal Cual.

Eduardo Orozco, expresidente el Colegio Nacional de Periodistas, se interesa por la “transmisión conjunta”. ¿En qué puedo ayudar? El grupo de periodistas venezolanos en España llamado “Pan de Jamón” se emociona. Sites en Miami, en Colombia, en España, en Venezuela, comienzan a aparecer, interesados en ¿cómo es eso? Para el momento del inicio de la transmisión del acto en Caixa Forum de Madrid, 17 páginas web se habían añadido a la “cadena nacional alternativa”, como la calificó el editor Jorge Valoz. Las televisoras en abierto Guayana TV (Puerto Ordaz) y El Venezolano TV (Miami), también pidieron código para afiliarse. Los muchachos de ConexionNoticias.com, canal en YouTube.com, hicieron un reportaje. NTN24, en el programa La Tarde con Idania Chirinos, ofrece pases en directo. Las televisoras locales andaban en enjambre.

En ese momento estaba disputando el Futbol Club Barcelona la Champions League contra el Bayern de Münich. Sintonía total en España y en Venezuela. Tremendo peo. “¡Cagástrofe!”, exclama Oscar Marcano, de Prodavinci.com.

No fue así. Pero… Se habían represado los mensajes. No se sabía, a partir de las 8 de la tarde del miércoles en el auditórium donde estábamos contritos, qué estaba pasando en el exterior. La señal 3G o 4G de las telefónicas españolas no se hacían sentir en ese bunker de hormigón tres niveles hacia abajo del nivel calle y por tanto nadie lograba conexión alguna. Tampoco había WiFi. Cuando salimos a la superficie, luego de los pasamanos, las fotos, los tragos y los pasatragos servidos en el área del cóctel posterior, los buzones estallaron. Reportes de todo el mundo. La retransmisión había resultado impecable. Me enseñan una foto en la que aparece Petkoff mirando la emisión en las oficinas de su periódico. Contento. Había dicho Felipe González: “Es la conciencia crítica irreductible de la izquierda, que cree en la libertad de los lectores y de los electores. Por eso molesta tanto y a tantos”. Cuando algunos analizaban las palabras de Felipe González, concluían en que Petkoff se había adelantado al menos tres épocas, a la del comunismo incapaz de resolver los problemas de las sociedades, a la del comunismo represor de sus propias identidades, a la del comunismo incierto ante las esperanzas, y que también se había adelantado ante la especiosa necesidad de construir una izquierda global que se ocupase de la gente común, con democracia, con posibilidad de disentir sin necesidad de ser recluido tras barrotes o encerrado en su propio país.

Tomó la palabra Mario Vargas Llosa. Sin papel, como lo había hecho González, sin teleprompter, como se acostumbra en el caso de los predicadores. E hilvanó un discurso memorable. “La vida de Petkoff habría hecho las delicias del novelista”. Repitió la idea en dos oportunidades. “Haría falta un André Malraux (La condición humana), haría falta un George Orwell (1984), para explicar la vida de Teodoro Petkoff”, esa vida que descendió con sábanas anudadas de un séptimo piso en busca de la libertad y que se fugó de un cuartel colonial para tratar de recomponer al estalinismo propio y extraño, subió a las montañas y luego se reinventó. “Y Brézhnev lo aborreció por mal comunista”. Y “es un caso único en el mundo, en el que un autor dedica el frontón de un medio para emitir sus opiniones”. “Es un caso único”, repitió.

Teodoro universal  (El interín de un premio internacional); por Víctor Suárez 640c

Vargas Llosa, que ha estado estudiando el avatar político como espectáculo, dedicó a Petkoff y a la situación venezolana la integridad de su discurso de orden, ese que supuestamente sería dedicado a la trascendencia del pensador español José Ortega y Gasset. Ni de O&G, ni de los otros justicieramente galardonados con premios a sus trabajos y a sus vocaciones, ni de su propia marca se ocupó Varguitas. Un solo sostenido: Teodoro Universal.

La mañana siguiente Felipe González se reafirma ante Coscojuela y Mendoza D´Paola: “El 17 de mayo estaré en Caracas, el 18 estaré hablando con Teodoro, estaré en el juicio oral contra Leopoldo López, si o si, varios expresidentes también harán lo mismo. La solidaridad internacional me salvó de una pena de 20 años de cárcel que me quería aplicar el franquismo. Y a partir de allí conquistamos la Transición y trajimos la Democracia a España”.

Que no se acabe este chacha… (A un año de la muerte de Cheo Feliciano); por Víctor Suárez

Ese tumulto luctuoso estaba convencido de que una ilusión que se va/ nunca se debe llorar. Más aún: un amor de verdad/ nunca se debe olvidar. En el coliseo “Roberto Clemente”, en San Juan de Puerto Rico, se escucha a Luis “Perico” Ortiz con su trompeta magistral. Repite casi al calco el solo que 38

Por Víctor Suárez | 20 de abril, 2015

Que no se acabe este chacha...  (A un año de la muerte de Cheo Feliciano); por Víctor Suárez 640

Ese tumulto luctuoso estaba convencido de que una ilusión que se va/ nunca se debe llorar. Más aún: un amor de verdad/ nunca se debe olvidar. En el coliseo “Roberto Clemente”, en San Juan de Puerto Rico, se escucha a Luis “Perico” Ortiz con su trompeta magistral. Repite casi al calco el solo que 38 años antes había grabado para el sello Vaya, una filial de Fania All Stars. Las gradas a medio llenar, una docena de soneros al frente, cinco trombones y cinco trompetas apiñados, un único saxo basculante, pailas y cueros entretenidos en su ritual rutinario, un violín enmascarado y dos pianos sin cola permanecen impávidos, a merced del encanto que esparce Perico. El sobrevenido director musical de ese ventetú de excepción, Luis García (treinta años al lado de una sonriente sombra inmanente), se advierte que los caballos nuevamente han escapado, sin bridas y sin bozales.

Velorio en Sábado Santo 19 de abril que se hizo más santo aún en la cuenca del Caribe y también en la Gran Manzana que en estos momentos recorre la China Luna entre MoMa y moña.

Varios escalones más arriba en el estadio, yace Cheo Feliciano, a urna descubierta, entre palmeras y retratos, en un escenario ante el que circulan miles de personas que no le tocan, pero sí se persignan ante sí y sí se llevan una última imagen en sus teléfonos móviles. Una bandera patria gigante sirve de backstop colgante. Viuda, hijos y nietos no lloran, agradecen con alegría. El hijo mayor, también recuperado de la droga, entona letanías redentoras en ya habitual penitencia pública. Su Cocó del alma palmea y hace ademanes propios de quien conoce y reproduce al pelo los movimientos de lo que se está interpretando en ese momento único en la post vida de su jíbaro redimido. Canta y olvida tu dolor.

Sería una lotería para el bailador lo que traería Cheo a partir de su reaparición en 1971, cuando logró rescatarse de la heroína, tras su andar triunfante pero suicida con el sexteto de Joe Cuba. Para ese hito providencial Tite Curet Alonso le había escrito seis de las diez canciones del álbum redentor y otras dos Feliciano las había garabateado para sí mismo. No soplaba viento metálico sino puro afinque, tambor y flores. Todas las piezas pegaron. La que más, Anacaona (India de raza cautiva). Y la más sentida, Mi triste problema (…andar por el mundo/ con el pensamiento fuera de lugar…).

A partir de entonces, el bailador debía adquirir su cada nuevo long play, bien para gozar de todas las interpretaciones incluidas (caso del álbum “Cheo“), bien para timbrarse de emoción con tan sólo una fortuita. Por eso era quien era y seguirá siéndolo a partir del momento en que exhaló su último soneo al estrellar su auto contra un poste a los 78 años de edad el Jueves Santo más reciente.

Cinco producciones más adelante, en el LP The Singer, lanzado en 1976, en cuya portada sepia se mostraba al sonero a pecho abierto delante de un espejo de marco repujado, el único surco perdurable es Canta, Canta, un bolero de los años 40/50 escrito por el portorro invencible Rafael Hernández, que había cobrado rating en rockola y cabaret en las voces de Toña La Negra y María Luisa Landín.

 

Entre las canciones que se le tributaron en su despedida en San Juan, además de ese monumento sonoro, sonaron Cuando un amigo se va, del argentino Alberto Cortez, en la voz estropeada de Andy Montañez, y Amada mía, una balada de José Nogueras grabada en 1980. Nogueras también está allí, y se la susurra a sus oídos ignotos 34 años después de habérsela entregado como pasaporte para la seducción de multitudes más amplias.

En el velorio de El Ratón (¿Me oyes en Montreal, hija mía?: Cierra la puerta Claudina, que se te escapa un ratón…) no repite casi ningún instrumentista de aquel Canta majestuoso, ni tampoco los tres soneros que le hicieron coro en el acetato original: Rubén Blades, Tito Allen y Adalberto Santiago.

En aquella oportunidad, para presentar a las estrellas que le acompañaban, Feliciano dijo: “Louie Ramírez, Papo Lucca, Pacheco y Perico/ que se destaquen de codey!”. En tanto tiempo nadie me ha podido explicar qué significa “de codey“, y supongo que no existe tal expresión porque en la letra oficial de la improvisación esta fue eliminada y suplantada por “Que se destaque el mejor, ¡hey!”

Cada mencionado, entre coro y soneo, hace su propio solo, menos Ramírez, el vibrafonista que enarbolaba en ese momento rol de arreglista del surco y director musical del LP. Entran en sucesión el piano, la flauta y una trompeta incandescente, los mismos que animaban las comparsas de aquellos mis particulares preciosos momentos en El Corso o en el Village Gate en Nueva York, bien con el saxofonista de Casalta, Boris Serrano, bien con el artista plástico/diseñador gráfico Víctor Hugo Irazábal, en tiempos distintos.

Y Cheo se aventura:

Si yo llego a saber que Perico era sordo/ yo le quito la trompeta

Ha golpeado un par de líneas procedentes de Cortijo y su Combo, en la voz de ese otro puertorriqueño estelar llamado Ismael Rivera, el no va más en la administración del tempo vocal:

Si yo llego a saber que Perico era sordo… yo paro el tren, el Nazareno me dijo.

Y lo vuelve a hacer con ese himno de Rafael Hernández, Lamento borincano:

Borinquen, la tierra del edén,
la que al cantar el gran Gautier
llamó la perla de los mares…

Feliciano trunca el verso para que le cuadre en el secundero disponible:

¡Oh! Borinquen, la tierra del edén…
y te canto con amor…

En la fila de los cantantes cada quien ahora espera turno para improvisar un renglón de apenas cinco o siete segundos. Muchos de ellos habían concertado una cita con él en Acapulco, en una presentación ese mismo fin de semana de Salsa Giants, la formación de Sergio George que trata de mantener la solera. Ante el féretro destacan Oscar D´León, Andy Montañez, Tito Nieves, José Alberto “El Canario”, Ismael Miranda… Gilberto Santa Rosa no canta sino que cierra con palabras de melodía bonita la sesión orquestal de más de veinte minutos, el triple de lo que duró la parranda original.

Se han reunido allí porque ha muerto el mejor de todos ellos. El coro, compuesto por veteranos de curada prosapia, es aceptable, pero las intervenciones particulares de la primera tanda pasan del trompicón a la vergüenza, de la sandez al desconcierto. Fuimos a un velorio, no a cantar sin ensayo y sin sonido adecuado, dirán. D´León apena: ¿Quién va a regar el jardín de Cocó, de Cocó…?

Pero en la segunda tanda de los soneros, cuando el verso duplica su extensión, la mayoría mejora.

Y entonces vemos y oímos el tributo verdadero de Sábado Santo, el de los músicos en semi-círculo que con sus pulmones colman el empíreo del caribe mar. Nada de eso funcionó en el original, donde actuaron sólo dos trombones (Barry Rogers y Tom Malone) y la encendida trompeta de Ortiz. Es la descarga final de los metales, con los trombones en paso trepidante como elefantes en estampida, y la adhesión de las trompetas silbantes que culmina el propio aliento de Perico, el sobreviviente de aquella célebre jornada de 1976.

¡Epa, rezongará Papo Lucca, que yo también estoy estando en las dos! La flauta estaba viva, pero no asistió.

— Que no se acabe este chacha, que no se acabe el danzón

***

VEA TAMBIÉN:

Cheo Feliciano [1935-2014] “Anacaona” estrenada en ‘Live at the Cheeta’ [Video]

Leonardo Padura en el Palacio de Linares (Mario Conde busca nuevas tramas); por Víctor Suárez

Ya llegó, allá está detrás del trípode de la Sony P2HD con la que Casa de América registra todas las galas de la Sala Cervantes. No hay manera de evadirlo, Tamara. Si camino hasta Cibeles por la calle de Alcalá, me lo encuentro sentado en la terraza del Starbucks, la última vez con Arlette D,

Por Víctor Suárez | 18 de marzo, 2015
Padura en el Palacio de Linares (Mario Conde busca nuevas tramas)

Leonardo Padura. Fotografía de Casa de América.

Ya llegó, allá está detrás del trípode de la Sony P2HD con la que Casa de América registra todas las galas de la Sala Cervantes. No hay manera de evadirlo, Tamara. Si camino hasta Cibeles por la calle de Alcalá, me lo encuentro sentado en la terraza del Starbucks, la última vez con Arlette D, aquella bella militante venezolana que acompañaba a Antonio GP cuando en el Kremlin los compañeros latinos estaban aprobando con toda su fe la ayuda fraternal soviética a los checos del 68. Teníamos trece años cuando supimos de ese tancazo y lo escuchamos por radio en onda corta internacional porque Cubavisión no lo anunció. ¿Te acuerdas? Si vengo por el Paseo de Recoletos, cambio de calzada porque si no me lo toparía en el jardín exterior del Café Gijón, esta vez de copas con Miguel G, aquel vice presi de la Etecsa venezolana. Le insinué al mastodonte español que cuida la entrada del antiguo Palacio de Linares que le dificultara el paso hasta más allá de que se copasen las tres salas habilitadas, pero veo que logró convencerlo con ese carnet de periodista que no tiene validez en su país pero en España sí. Es un cansino, ya te he contado. Está empeñado en corregir mis historias, en agregarles detalles para las próximas reimpresiones, en voltear las tramas y proponerme otras, en facilitarme, cree él, senderos nuevos para el desarrollo de un Mario Conde Siglo XXI.

Cuando escribí sobre el abismo inmortal del conguero Chano Pozo me recriminó que en la victrola del café Río de la calle 113 de Nueva York, donde le plantaron siete balas en 1948, no se podía escuchar “Manteca” si se marcaba la K3, que esa tecla se correspondía con el “Babalú” de Miguelito Valdés, y que la tecla que hacía funcionar el mecanismo que ponía a sonar esa obra cumbre que tanto influyó en Dizzy Gillespie y en Machito, en Mario Bauzá y en Tito Rodríguez, era la M8. Una bobería. Me hizo llegar dos cartas a la redacción. En la segunda me acusó además de haberle birlado una frase al “Pedro Navaja” del panameño Rubén Blades, aquella que dice “las manos siempre en los bolsillos de su gabán“, cuando retraté el porte del jíbaro asesino apodado El Cabito. Tampoco le respondí porque tú misma me dijiste que era otra tontería. En realidad escribí en ese reportaje que cuando Eusebio Muñoz entró en el bar en el que el abakúa Luciano Pozo hacía gárgaras antes de debutar a medianoche en el Strand, llevaba “Las manos, ocultas en el bolsillo de su gabán“, lo cual si te pones a ver es un fenómeno pues son dos manos opuestas para un improbable único bolsillo de cualquier chaquetón, donde también reposaba un revólver y no un puñal. A lo mejor envió un tercer reclamo, pero ese no llegó. Era mi etapa de periodista en Juventud Rebelde y en El Caimán Barbudo, en los 90. Cuando al fin pude conversar con el cubano Israel López Cachao en el restaurant Casa Pachín, durante la Semana Negra de 1995 en Gijón, publicada bajo el título “Mi idioma es un contrabajo“, ¿sabes lo que me mandó a decir? “Mira, Padura, a ti que tanto te gusta un muerto, ¿me puedes decir con exactitud dónde y cuándo coño murió Orestes El Macho, el hermano mayor de Cachao? Lo pintan como la inspiración de Las Maravillas de Arcaño, el que alargó la parte final del danzón para que los mulatos pudieran bailar más distendidos, y de paso inventó el verbo Mambear en la emisora Mil Diez de La Habana, ritmo que después derivó en el Mambo que Dámaso Pérez Prado se llevó a México en 1948, pero lo dejaste tirado, entre fabada y chorizo, en la costa verde asturiana. Si la entrevista la hiciste en 1995 y Cachao te dice “Por eso fue tan triste enterarme de que había muerto, hace tres años”, ¿no te pasó por la cabeza que si le restas 3 te quedan 1992? No me jodas, Padura, ni cuándo ni dónde. Orestes murió en el 91 y nació en el año 8″. Ese recado, Tamara, sí que me dolió; aunque el hermano menor se hubiera confundido yo debí haberlo advertido. Todavía no sé dónde reposa Saturnino, el único Orestes de mis oídos dados al violonchelo, pero sí sé dónde murió el otro Orestes, el de Los Tigres de Marianao, el Cometa de Cuba, Minnie Miñoso, fallecido a los 85 la semana pasada en Chicago. Daniel Kaminsky le contó al Conde (“Herejes“) que la orquesta América le había montado un chachachá en el 55, el año de mi nacimiento, pero no me confirmó si el autor había sido el hermano mayor de Cachao.

Padura 3

Les estoy comentando esta noche de lunes 9 de marzo a los españoles mis planes en cine y televisión, un largometraje y cuatro capítulos salidos de la serie Las Cuatro Estaciones quizá para los alemanes o para HBO, que ya tenía director y productor, pero la gente más bien quiere pistas sobre cuál será la evolución de Mario Conde, Tamara. Mi amigo Manuel Vincent, el periodista de El País que estuvo mucho tiempo como corresponsal en Cuba, que modera la charla, me hace preguntas que no son preguntas sino prolongaciones de lo que yo discurro. Pero con este señor en la sala no estoy cómodo, pocas veces puedo levantar la vista del guión que me había procurado en la tarde, después de la siesta y de tantas entrevistas que había despachado en la mañana. El tipo (es mayor que yo, me lleva más de 10 en edad) se ha movido de su sitio original, detrás de la cámara de alta definición que está grabando el acto. Se tiró a un lado para agradecer al maestro de ceremonias, el que finalmente le dijo al portero que le dejara pasar al Cervantes. Vi que va con la misma gorra negra de visera corta que compró hace 20 años en el barrio gótico de Barcelona y con el largo foulard gris que le regaló Alina A, la científica cubana que se fue hace mil años a vivir a Venezuela y ahora trabaja en la NASA española. Lo supe porque me lo dijo Franki, el cubano amigo mío que me encontré en La Puerta de Alcalá a mi regreso de Luanda en 1991, con quien me sigo carteando. Franki me llamó porque supo de la impresión en febrero de la compilación de cuentos que ahora estoy presentando aquí en Madrid, Aquello estaba deseando ocurrir, y me precisó detalles del personaje. Lo he estado investigando, buscándole la caída, también con El Conejo, porque me tiró una bola mala en 2006 cuando publiqué en España Adiós Hemingway. Con un amigo suyo que vive en el estado de Zulia, apodado El Fuga, tiene más o menos la misma relación que yo con Andrés, mi médico mayamero, pero este Fuga es fotógrafo profesional y gusta de guardar reproducciones en blanco y negro de las grandes artistas desde que fue inventado el cine industrial hasta que llegó el color. El Fuga le había enviado una foto de Ava Gardner posando en una piscina con bañador negro, y una leyenda en que ponía “Diosa”. Y este enjuto caballero le respondió con el final de mi tributo al arrojado pescador de Cojimar: “A Andrés, en algún lugar del norte: Cabrón, aquí nos estamos acordando de ti. Todavía te queremos y creo que te vamos a querer siempre… Hay cosas que no se pueden perder, y si se pierden, entonces sí que estamos jodidos”. Y lanzó la botella a la bahía junto con la pantaletica negra de encajes y faralaos de Ava que se había robado en una de sus incursiones en Finca Vigía. En este caso, Fuga, si consigues esa botella perdida, si por casualidad llegase hasta el Lago de Maracaibo, por favor devuelve la pantaleta, que falta hace en el museo de Cojimar”. Esa bola cayó fuera del plato. Pero la otra fue peor. Cuando supo que El Conejo le había intervenido el correo (bueno, no fue El Conejo sino un compadre de la UCI), en rebote, y para que supiera que había pillado la intervención electrónica, le remitió una queja para que me la hiciera saber. En la dedicatoria de Adiós H yo había escrito: “Para L. con amor y escualidez”. Era una nota furiosa, destemplada, que me dejó de pie largo rato en mi portal. “Escualidez y escuálido, Padura, no pueden ser compañeros de nada relacionado con amor, al menos para los venezolanos. Es la mayor expresión del odio que ha inoculado Chávez (el que era presidente de ellos, muerto en La Habana no se sabe si en diciembre de 2012 o en marzo de 2013, esa es una tarea pendiente de Conde, te diré) contra todo aquel que disienta de sus ideas y proyectos de país, decía el muy latoso. Es igual a gusano, a gusanera, términos preferidos por Fidel y por Radio Habana Cuba para referirse a los millones de cubanos que se fueron al exilio luego del primero de enero del 59. Pero los adversarios políticos de Chávez aún no han emigrado en masa, sino que se mantienen haciendo oposición dentro del país. Y pueden ser mayoría. El año que viene le van a ganar un referéndum”, concluyó su diatriba. Yo no sabía nada de eso, y por eso preferí usar como epígrafe de mi última producción con Tusquets: De buen gusto es callar como la piedra, una cita de Eliseo Diego. ¿Te parece correcto? ¿Podría considerarse un puente, ahora que se notan distensiones y que hasta Netflix piensa establecerse en Cuba?

Padura 1

Le vi luego por la derecha, en la salita ad later, a través del abra que deja la puerta de madera noble y labrada de cuatro metros de alto que los decoradores del Palacio de Linares empotraron poco antes de la inauguración en 1900. Con un iPhone en alto, tomando fotos, grabando, importunando a un público que no sabe oír si no está viendo a quien habla. El Conejo me había hecho llegar una conversación por correo que mi pretendido alter había sostenido con su antiguo profesor Luis AG, quien había vivido la postguerra del 50 en París. Discutían sobre Lenin antes de ser embalsamado, de Trotski en el exilio, del renegado Kautsky, la explosión de dolor por la muerte de Stalin en el 53, las revelaciones del XX Congreso del PCUS en el 56, de la escala que hizo en Orly ese mismo año un tal Pompeyo Márquez a su regreso de Moscú, de la Tercera Internacional, del Buró del Caribe. El Conejo solo me dijo: “léete esto” y largó sobre el quicio de mi portal un pincho USB envuelto en una revistilla de propaganda del CDR de la cuadra. Pero no me advirtió que lo importante estaba en los últimos intercambios, fechados unos, de ida, a las 07:30 (GMT+1 España) y otros, de vuelta, a las 02:00 (Venezuela). De esas disquisiciones tenía noticia porque algunas las había trabajado en el Pre, aunque sólo sus enunciados, y de otros ni idea. En los tramos finales de la conversación empezaron a discutir profesor y alumno sobre la Cuarta Internacional, la matazón entre los comunistas españoles durante la guerra civil, y por supuesto llegaron al punto Trotski-Mercader-México. Para ambos el escritor hispano-francés Jorge Semprún era el exacto intelectual orgánico que unía cabalmente pensamiento y acción, elaboración teórica con organización de la vanguardia proletaria, literatura exquisita con panfleto movilizador de huelgas generales en la España franquista. Había estado internado en dos campos de concentración nazi, luego de la Liberación de París en agosto del 44 se había dedicado a la reconstrucción del PCE fuera de España y hasta había tenido los santos huevos de asumir la dirección clandestina en Madrid a finales de los 50. LAG lo había conocido en el café de Flore, en el bulevar Saint-Germain, y le pareció bien que Felipe González le hubiera designado Ministro de Cultura en su primera legislatura, y el otro, éste que me está tomando fotos desde la puerta labrada de cuatro metros de estatura, había leído todos sus libros, El largo viaje, Aquel domingo, La segunda muerte de Ramón Mercader, La autobiografía de Federico Sánchez, entre ellos. Y después se enfrascaron en un debate que a mí me rozaba bastante fuerte. Hacía rato había amanecido en Madrid, y en Caracas, según LAG, el amigo Chávez a las 2 de la madrugada aún no dejaba de hablar por televisión y radio, “con todo el espectro encadenado”. El profesor opinó que la prosa, la enjundia y la documentación de Semprún eran “magistrales”, pero que empero “la reelaboración de Padura sobre el asesinato de Trotski no dejaba de ser interesante”. Se referían “Al hombre que amaba a los perros”. ¿Qué crees que opinaba el alumno, Tamara, según los correos interceptados? Pues, lo mismo que opino yo de quienes escriben hoy sobre Cuba desde fuera de Cuba, que son unos comemierdas, que hay que estar allí para sentirla y para contarla. Pero esa visión del alumno está fechada en 2006, cuando publiqué mi gran novela. Es como si no pudieras agarrar a la serpiente por la cola, como con los chinos cubanos, porque se te escapa. Ellos estaban hablando de La segunda muerte…, una obra publicada en 1969, con el Mayo Francés fresquecito, con Franco vivito, con Berlinguer a un paso de lograr una Nueva Mayoría en Italia, con Marchais y Mitterrand acosando a Campos Elíseos y con una URSS potente y altiva a pesar de las fisuras por lo de Checoslovaquia. Yo me tuve que chupar cuatro años completos, Tamara, tú lo sabes, estudiando y tramando el caso de Jacques Mornard, comprándole a Barbarito cuanto libro congelado conseguía, imaginando cómo podría ser contada la conversión y adaptación de un Mercader sin identidad, sin ápice de piedad conocida, dispuesto a cumplir una misión sin titubear en territorio hostil azteca, tal como se la había ordenado el partido. Lo mío es literatura, Tamara. Y este par de comemierdas la llaman “reelaboración interesante”.

Ayer, cuando salí a la calle para que me tomaran la foto que viste hoy en El País (¿se me nota mucho la tripa cervecera?), un taxista se estacionó a mi lado y me dijo: “Me gusta esa bufanda de arabescos marroquíes”. “¿Si?, qué bien, me la regaló el compadre Hassan”, le respondí. Estaba atento. Faltaba una segunda parte para completar la contraseña. Y el taxista dijo luego: “Esto te lo manda Compay Segundo”, y me extendió un sobre de MRW. Aquí tengo, Tamara, todo lo que necesita el Conde para retirarse sin necesidad de esperar el fin de los tiempos, según el enjuto caballero que firma los folios que me entregó el taxista. Es el croquis total de la senda perdida. Punto por punto. Un héroe (Ariel Fontana), un muerto encontrado en el más elegante de los penthouses de Miramar (FB), una épica (protección e infiltración al gobierno del presidente chileno Salvador Allende y la posterior defensa a tiros de la embajada cubana en Santiago cuando Pinochet y la CIA bombardearon La Moneda y tomaron el poder en 1973), un padrino que sirvió hasta que no pudo sostener más al entrenado (FC), un oficial de Tropas Especiales (otra vez Angola, Namibia, Congo), un informe secreto crucial (acusación definitiva contra el general Ochoa y los gemelos La Guardia), una fontana de corrupción (romper el bloqueo a través del turismo con Cubana de Aviación, los hoteles vendidos a los españoles y una agencia de muchos festejos llamada Sol y Son), una red de empresas (lácteos, jugos de frutas, telecomunicaciones, inmobiliarias, editoriales, cine, publicidad), un gerente de nuevo tipo (el know how que no teníamos ni tenemos), la decisión de Raúl (embargos, juicios, depuración interna, sentencias, la caída del general Rogelio en aeronáutica civil), aflora la traición (asesoría fallida y tramposa a un candidato presidencial en Chile para que a la final ganara el derechista Sebastián Piñera), los tarros que nunca faltan (el premio Nobel que prologó un libro de proezas a cambio de que se le introdujera un capítulo falso), litigios internacionales (donde Cuba pierde) y hasta el golpe de 13 millones de dólares que Fontana le propino a Chávez a través de una universidad chilena quebrada. “El resto lo pones tú”, me dice el remitente en el escrito que le mandó al Conejo por el conducto que los de la UCI abrieron. “Después partimos, como hiciste con lo del cuadro de la cabeza de Rembrandt”. Suena interesante, a primera vista. Acabo de decirle a los oyentes que Mario Conde evolucionará igual que la vida misma. Está más viejo, más aturdido, olvidadizo, tras sus continuas abluciones de carta blanca y sus constantes desencantos, pero seguirá contigo, Tamara. Seguramente, les digo, hablará más por teléfono celular, usará Internet mucho más que Yoany Sánchez ahora que tenemos cable submarino, viajará menos en búsqueda de lo que ya otros han encontrado, escapará de los 250 metros lineales que separan su casa en Mantilla de la logia masónica que fundó su padre y ya no le bastará hablar con cuatro o cinco del barrio para conectar con el pálpito de la isla…, en el bar de los desamparados. Como la de los judíos de todas las épocas, sean asquenazíes o sefarditas, la vida cubana ahora es mucho más complicada. Y la de Conde también lo es y lo será, les digo. Manuel Vicent cierra la charla. No permite preguntas porque supone que serán políticas. Me hago el tonto y saco un bolígrafo…

Te dejo porque se ha formado una fila de cien personas para que les firme “Aquello…” con la zurda. Y además ahora tengo enfrente a VS, que me pregunta: “¿Me podría atender un momento, señor Conde?”. No puedo, no puedo…, Tamara. Me han entrevistado ocho veces hoy…

-¿Y tú qué le dijiste tú? No es lo mismo, busca un trato…

-Una cosa muy simple pero lastimera, lo mismo que Rubén Blades a La Mora. Le dije: “¡No me martirices más!” Textual, pero en voz baja, con vista aletargada y con dientes rechinados, Tamara. Así me lo quité de encima, aunque no sé por cuánto tiempo.

Tuyo, MC.

PD: ¿Tu conociste a Ariel Fontana, seudónimo de aquel chileno opulento a quien acogió Fidel a sus 16 años en 1966 y que no dejó de apadrinar mucho más allá de su retiro formal en el año 8 de este siglo? Pregúntale al Conejo, al Flaco Carlos y también a Yoyi el Palomo. Muevan hilos. Urgente. El Conde se pondrá a trabajar en esto conmigo, a menos de que se le arruguen los huevos.