Blog de Jonathan Dias

Maquiavelo en el mosaico político español; por Jonathan Dias

Rajoy disipó cualquier posibilidad de nuevas elecciones en caso de que no fuesen aprobados los nuevos presupuestos generales del Estado: “No voy a convocar elecciones porque es un disparate. Hace daño a un país que ya ha celebrado dos elecciones en un año”. Todo parece indicar que finalmente terminó la batalla por la jefatura de gobierno.

Por Jonathan Dias | 14 de febrero, 2017
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De izquierda a derecha: Mariano Rajoy, Pablo Iglesias, Pedro Sánchez y Albert Rivera

Rajoy disipó cualquier posibilidad de nuevas elecciones en caso de que no fuesen aprobados los nuevos presupuestos generales del Estado: “No voy a convocar elecciones porque es un disparate. Hace daño a un país que ya ha celebrado dos elecciones en un año”.

Todo parece indicar que finalmente terminó la batalla por la jefatura de gobierno. Llegó entonces la hora de contar las bajas, vendar a los heridos y que los líderes enfrenten las consecuencias de las decisiones tomadas. Desde inicios de febrero los cuatro partidos principales realizan congresos internos para legitimar o cambiar sus liderazgos y definir su rumbo. Puertas adentro, parece que los consejos de Nicolás Maquiavelo se impondrán sobre los de Sun Tzu.

Mariano Rajoy, el heredero.

Para Maquiavelo, es más fácil conservar el poder en principados hereditarios. La costumbre y la continuidad política juegan a favor. Por eso, “basta con no alterar el orden establecido (…) y contemporizar después con los cambios que puedan producirse”.

La reciente victoria del PP frente a las crisis electorales le dio a Mariano Rajoy la oportunidad de escapar de la sombra de José María Aznar, quien lo eligió como sucesor hace 13 años y renunció a la Presidencia de Honor del partido.

El reciente congreso del PP sirvió para que el 95% de los electores reeligiera a Rajoy para los próximos cuatro años como líder indiscutible del partido. Fortalecido, logró la continuidad de su proyecto, además de sortear temas más espinosos, como la corrupción.

Entre las novedades de su entorno está el relevo de tres aznaristas del Comité Ejecutivo Nacional: Ana Botella, exalcaldesa de Madrid y ex primera dama; el expresidente de Castilla y León, Juan José Lucas; y el exministro Alberto Ruiz-Gallardón. Manteniendo a su núcleo de confianza, María Dolores de Cospedal continúa en la Secretaría General del partido al mismo tiempo que encabeza el Ministerio de Defensa y Fernando Martínez-Maillo, el “número tres” llevará el peso diario de la organización.

Así, los populares se preparan para “recuperar la unidad del centro derecha”, según dijo Cospedal de cara a las próximas elecciones municipales de 2019.

Pablo Iglesias, entre la crueldad y la clemencia

En el Congreso Nacional de Podemos, llamado Vistalegre II, Pablo Iglesias despejó las dudas sobre quién manda en la organización al ser ratificado como Secretario General, pero más importante, por lograr un 60% de los puestos en el Consejo Ciudadano frente a las políticas y propuestas menos radicales de Íñigo Errejón.

Aunque su puesto no estaba en peligro —pues los otros candidatos a la Secretaría General no le podían hacer frente y los errejonistas llamaron a votar por él— la apuesta de Iglesias era todo o nada: o lo ganaba todo o dimitía. La verdadera batalla fue por el control del rumbo político del partido a través del Consejo Ciudadano (responsable de elegir a la dirección) y los cuatro documentos —político, organizativo, ético y de igualdad— que sirven de marco para la organización. Habiendo asegurado el poder sobre su antigua mano derecha, Iglesias llamó a aplicar “unidad y humildad”.

La gran incógnita es qué ocurrirá con Íñigo Errejón, quien pidió “pluralidad” en el partido y afirmó que seguirá defendiendo sus ideas. Iglesias aseguró que “Íñigo debe estar en primera línea, cuento con él”, pero no dio pistas sobre qué cargos le asignará a su contrincante el nuevo Consejo Ciudadano bajo su control. “Todas las posibilidades están abiertas” afirmó durante una entrevista radial.

Queda ver si Iglesias se mostrará compasivo con una de las figuras de más popularidad dentro del partido o si lo relegará a funciones secundarias para asegurar unidad en la dirección.

El consejo de Maquiavelo es elocuente: “un príncipe no debe preocuparse porque lo acusen de cruel, siempre y cuando su crueldad tenga por objeto el mantener unidos y fieles a los súbditos”. Esta recomendación es la que hace especialmente a los “príncipes nuevos”, en vista de los peligros que enfrentan.

Pedro Sánchez y la inconveniencia de mantener la palabra

Cuando la dirigencia del PSOE se rebeló contra la postura de su secretario general Pedro Sánchez y cambió el “no” al PP por una abstención, el líder socialista dimitió. Desde entonces el partido ha tenido una crisis y no se sabe quién será el nuevo líder. Sánchez ya está elucubrando cómo recuperar el poder frente a la presidenta andaluza y gestora de la rebelión, Susana Díaz. Con las elecciones primarias pautadas para mayo, ya han comenzado las postulaciones y hasta ahora hay tres nombres en la carrera.

Susana Díaz se encuentra en campaña sin haberse postulado oficialmente, como lo demuestra su gira por España que recientemente tocó Madrid. “Tengo fuerza, ilusión, tengo ganas, estoy animada y me encanta ganar”, dijo ante unas 2500 personas. En la carrera por la secretaría general también está Patxi López, antiguo presidente del País Vasco y expresidente del Congreso. López cuenta con el apoyo de algunos políticos que antes defendían el “no es no” de Sánchez.

Por su parte, Pedro Sánchez se muestra confiado de que ganará las elecciones y se encuentra recorriendo el país. Recientemente dijo a 20 Minutos que “Si yo no gano ese proceso, si el proyecto político que yo defiendo no llega a buen puerto y gana, yo cuelgo las botas (…) me retiro de la vida política”.

Queda por ver si Sánchez, un político joven, mantiene su palabra en caso de perder las elecciones primarias, pero Maquiavelo considera que los hombres que han logrado grandes empresas han sido “los que han obrado con astucia y reído de los que han confiado en su lealtad”. Más aún, considera que un líder no debe mantener la palabra dada cuando “vaya en contra de sus intereses y cuando hayan desaparecidos las razones que le hicieron prometer”.

La reinvención de Rivera

Albert Rivera llegó a la IV Asamblea General de Ciudadanos del 4 y 5 de febrero como el líder indiscutible tras haberse relegitimado como presidente con 87,3% de los votos pocos días antes en primarias. Con ese apoyo casi unánime logró implantar su proyecto y redefinición ideológica que abandona la socialdemocracia del Ciutadans original —a pesar de las críticas de algunos de los fundadores— por el liberalismo progresista.

La estrategia de Rivera es ocupar el centro político ante un escenario que considera polarizado entre el “conservadurismo” del Partido Popular y el “populismo” de Podemos.

Advierte Maquiavelo que “no hay nada más difícil de emprender, ni más dudoso de hacer triunfar, ni más peligroso de manejar que el introducir nuevas leyes”, pues significa la enemistad de los que se beneficiaban de ellas y la “tibia amistad” de los que se benefician de las nuevas. Para Rivera, el costo de redireccionar el partido fue perder fuerza en Cataluña, cuna de Ciudadanos, donde ganaron en las primarias los candidatos socialdemócratas.

En favor del líder de Ciudadanos, Maquiavelo reconoce que, aquellos innovadores que “sólo dependen de sí mismos y pueden actuar con ayuda de la fuerza, entonces rara vez dejan de conseguir sus propósitos”.

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Joseph Tainter: “Está disminuyendo el retorno de energía del petróleo y eso reta su sostenibilidad”

Todo en Joseph Tainter transmite seguridad. Desde su voz, de tono grave que no se permite excesos, hasta su posición en la mesa en la que conversa. Reclinado hacia atrás en su silla, se adueña de su espacio con autoridad y se mantiene quieto durante casi toda la conversación, apenas permitiendo algún gesto de sus

Por Jonathan Dias | 1 de febrero, 2016
Joseph Tainter “Está disminuyendo el retorno de energía del petróleo y eso reta su sostenibilidad”

Todo en Joseph Tainter transmite seguridad. Desde su voz, de tono grave que no se permite excesos, hasta su posición en la mesa en la que conversa. Reclinado hacia atrás en su silla, se adueña de su espacio con autoridad y se mantiene quieto durante casi toda la conversación, apenas permitiendo algún gesto de sus manos. La blanca barba, una leve sonrisa, un asomo apenas, revela que el historiador, arqueólogo y antropólogo estadounidense se divierte al hablar de su pasión.

Con décadas de carrera académica, se toma su tiempo al hablar. Con sus frases cortas sentencia, quizás por eso mantiene el diálogo dentro de un terreno donde se sabe completamente seguro y para el cual ha preparado explicaciones y ejemplos que ilustran perfectamente su argumento. Es el dueño de su castillo. Y los cimientos de su fortaleza son los pilares de algunas de las más grandes civilizaciones humanas, con la singularidad de que antes que interesarse en su esplendor, Tainter parece obsesionado con los días aciagos de la especie.

Conoce al detalle los días finales de la vieja Mesopotamia, la civilización Harappa, los Hititas, el Imperio de la dinastía Zhou en China, el antiguo reino egipcio, la civilización minóica y micénica en Grecia, los Olmecas en el territorio que hoy es México, los antiguos mayas, el Imperio Romano de Occidente y otras menos famosas. Más importante aún: conoce cómo y por qué colapsaron. De allí extrajo una teoría general, según la cual, en términos generales, “las sociedades colapsan por el mismo proceso mediante el cual se complejizan. La complejización es el motor que lleva al colapso y también lleva al crecimiento de las sociedades”.

Joseph Tainter “Está disminuyendo el retorno de energía del petróleo y eso reta su sostenibilidad” 640x60

En su obra más importante, El colapso de las civilizaciones complejas (1980), el objetivo del texto era ambicioso desde el principio. En las páginas iniciales afirma que “el objetivo de este trabajo entonces es desarrollar una explicación general del colapso, aplicable a una variedad de contextos y con implicaciones en las condiciones actuales”. Y desde la publicación de ese trabajo ha estado construyendo su obra en torno a la aplicación de esos conceptos.

Tras haber definido de forma sucinta pero exacta el colapso como “una simplificación repentina” de una sociedad, su trabajo ha mutado a estudiar por qué, cómo y qué debería hacer la civilización actual para evitar un posible colapso.

Se refiere a la arqueología como “su primer amor”. Destaca que “siempre me ha parecido que podemos aprender lecciones del pasado que nos ayuden a entender nuestra situación hoy y en el futuro”. Por eso su trabajo fue migrando paulatinamente de los territorios de la memoria a temáticas más actuales. Y al constatar la implicación actual de sus estudios, reconoce que “comencé a cambiar más y más mi trabajo hacia la sustentabilidad. Y diría que en los siguientes veinte años he completado mi transformación. Ahora todo mi trabajo se basa en sostenibilidad, con un poco de historia y de arquelogía”.

Sobre la sostenibilidad y el colapso de las sociedades vino a hablar Joseph Tainter, invitado por BackRoom Caracas al CCS Forum 2015, una serie de conferencias realizadas junto a Cultura Chacao con el objetivo de discutir y proyectar la ciudad que queremos y cómo lograrla.

En la actualidad, la mayor parte del trabajo en sostenibilidad es realizado por biólogos, geólogos y otros científicos naturales enfocados en la conservación. ¿Cómo calza su perfil profesional en el movimiento por la sostenibilidad?
Bueno, ése es un aspecto de la sostenibilidad. Mi concepto de sostenibilidad es completamente diferente al de esas disciplinas que nombras. Mi enfoque es en contestar a la pregunta “¿Cómo sostenemos el nivel de vida que hemos logrado?”, mientras los científicos naturales están más enfocados en mantener especies y ecosistemas. Eso está bien, simplemente no es lo que yo hago. Yo estoy interesado en usar casos históricos para entender cómo las sociedades evolucionan y si logran un grado de sostenibilidad en el tiempo o fracasan en hacerlo. Una de las ventajas de usar casos de estudio históricos es que ya sé cómo terminaron. No tienes que proyectar en el futuro. Sabes qué funcionó y qué no. Aunque ya no hago tanto trabajo arqueológico como solía, todavía uso casos de estudio históricos.

Entonces, parece que al hablar de sostenibilidad todos hablan de cosas diferentes.
Hay muchos conceptos de sostenibilidad y me parece que las personas tienen problemas entendiéndolo. Además, las personas tienden a proyectar en su idea de sostenibilidad cualquier cosa que esté de moda. Por ejemplo: algunas personas utilizan sostenibilidad para referirse a igualdad de ingresos y otros lo hacen para la igualdad de oportunidades, mientras hay quienes lo usan para referirse al desarrollo de los países pobres. Pero la palabra sostenibilidad se proyecta en todas estas cosas porque es el término popular de la época. Entonces, a mí me parece que mucho de lo que se está haciendo en el aspecto humano de la sostenibilidad no es realmente sobre sostenibilidad, sino sobre otra cosa. Mi concepto se remonta a la raíz de la palabra sostener. Sostener algo es soportar su continuación. En castellano también existe porque proviene del latín sustinēre, que significa “soportar desde abajo”. Así es como yo concibo la sostenibilidad: como el soporte de un estilo de vida, como la posibilidad de soportar la continuación de cómo vivimos.

¿Exactamente qué es eso que le interesa mantener? Porque la noción del estilo de vida que hemos alcanzado puede ser un concepto muy amplio.
Cuando le pregunto a mis estudiantes si querrían estar vivos hoy o hace 200 años, siempre alguno alza la mano y contesta que quisiera estar vivo hace 200 años, que era más simple entonces. Entonces le contesto que la expectativa de vida era de 40 años, que las mujeres tendrían 6 hijos y que sólo 2 llegarían a la adultez, casi sin educación, porque la educación sólo sería para unos pocos muy adinerados. Esto es lo que era la vida antes de que desarrolláramos el sistema de vida que tenemos ahora. Y lo que quisiera, en términos de sostenibilidad, es no volver a eso.

Ese estilo de vida es verdad en Estados Unidos, Europa Occidental y en otras regiones, pero no es necesariamente cierto en muchos países remotos y con profundas dificultades. Entonces surge una duda: ¿sostener ese nivel de vida no significa, como otros lo interpretan, ayudar a esas comunidades a mejorar su propio nivel de vida?
Sí. No tengo objeciones con eso. No es algo en lo que yo trabaje y no me especializo en desarrollo, que es eso que comentas, pero he trabajado en Mali y lo he visto. Sé que su expectativa de vida es de 40 años. He visto esta clase de problemas.

Y si una sociedad basa su estilo de vida en el uso de recursos de todo el planeta, ¿mantener este estilo de vida no lo relaciona necesariamente con el desarrollo de otras regiones?
No. Yo los separo. Muchas personas piensan que sí, pero yo los separo porque hay que especificar lo que se quiere sostener. Hay personas que trabajan en desarrollo sustentable y ellos tienen otras metas. Yo separo la sostenibilidad del desarrollo sustentable, que es otro campo.

¿Pero su búsqueda por mantener el estilo de vida de la sociedad industrial no funciona en contra del cambio en la historia humana?
Bueno, yo trabajo en cómo puede el sistema social industrial mantener el estilo de vida que ha conseguido. No es necesariamente posible y hay dos grandes retos: el reto de la energía y el reto de la innovación. Es completamente posible que en un futuro vivamos en lo que han llamado la economía del estado estacionario, en la que no hay crecimiento. Hay muchos problemas con la economía del estado estacionario, pero hay muchas personas que lo respaldan y consideran que es un futuro deseable. Yo creo que hay muchos problemas con esa propuesta, pero por el otro lado no podemos crecer indefinidamente: es simplemente imposible. Y ése es un dilema al cual nos enfrentamos.

¿Qué problemas ve usted en la economía de estado estacionario?
El estado estacionario significa que las tasas de natalidad deben igualar con las tasas de mortalidad. Esto se traduce en que, por ejemplo, debes tener permiso para tener un hijo. Muchas personas que abogan por la economía de estado estacionario no se han dado cuenta de esto: alguien debe fallecer para que tú puedas tener un hijo. También significa que para que alguien ascienda en la escala económica, alguien más deberá caer en la misma magnitud. Lo que yo creo es que en una economía de estado estacionario las personas rápidamente perderían sus activos y caerían en deuda, lo que evolucionaría rápidamente en una sociedad similar al sistema feudal de la Edad Media, donde quizás el 10 % de la población poseía el 90% de los activos. Es una opción, pero no es un futuro deseable. Las personas que lo respaldan no necesariamente se han dado cuenta de estas implicaciones.

De acuerdo con ese análisis, ¿hay algún sistema político en la actualidad que se pueda acercar al colapso?
Yo digo que los elementos claves para la sostenibilidad de nuestro estilo de vida son la energía y la innovación. En cuanto a la energía, debemos preocuparnos principalmente por los combustibles fósiles en el futuro cercano. Y lo que importa de la energía no es la cantidad de crudo que queda en el subsuelo, sino lo que se conoce como el retorno de inversión en energía. Se requiere energía para producir energía. En 1940, Estados Unidos producía petróleo y gas a un retorno energético de 100 a 1. Por cada barril de petróleo que gastábamos buscando por petróleo obteníamos 100 barriles de vuelta. Y lo que hacíamos es lo que siempre se hace cuando se explota un recurso: tomábamos primero las frutas bajas. Así que nos enfocamos en los grandes pozos superficiales en Texas, Luisiana y California, hasta que los agotamos. Ahora debemos buscar petróleo en lo que yo llamo lugares profundos, oscuros, fríos, remotos y peligrosos. Y entonces disminuye el retorno de energía. Ahora usamos tecnologías más complejas para obtener petróleo que está más remoto y es más difícil de extraer. En estos momentos el retorno de energía en Estados Unidos es de 15 a 1 y la tendencia es irreversible. Eso es algo que ocurre a nivel mundial. Conozco las cifras de Estados Unidos porque es el mejor lugar para obtener esta clase de información, pero es una tendencia mundial. Charles Hall, un colega mío, estimó con cálculos preliminares que la sociedad industrial necesita un retorno de energía de al menos 5 a 1 para ser viable. Y puedes ver cómo nos dirigimos en esa dirección: está disminuyendo el retorno de energía del petróleo y eso reta su sostenibilidad.

Está en auge una discusión sobre el petróleo de esquisto y sus repercusiones en el medio ambiente. ¿Qué puede ocurrir a largo plazo y cuál es su postura?
No tengo una postura, no tomo posiciones: yo analizo y trato de ser objetivo como científico. Veo el petróleo de esquisto y sé cuál es el daño ambiental. Se está produciendo cerca de donde vivo. Pero continuará ocurriendo, es inevitable. Las fuerzas involucradas son tan grandes que no podrán cerrarse. No puede detenerse. Es demasiado valioso económicamente. Entonces simplemente aceptaremos el daño ambiental, que será descartado. Y no defiendo la fractura hidráulica. Simplemente observo qué pasa con ella y las consecuencias que tendrá. Tiene dos efectos ambientales: la posible contaminación del agua en la capa freática y parece que en otros lugares causa terremotos. Sin embargo, esos efectos no se interpondrán en el desarrollo de esta tecnología. Simplemente lo digo, casi cínicamente: los efectos no podrán contenerlo, porque para la sociedad, como un todo, es demasiado valioso, pero los efectos negativos son muy locales y sólo afecta a algunas personas.

Ya comentó que la innovación es el otro reto para la sostenibilidad. En otras conferencias ha hablado de una disminución de los dividendos en esta área. ¿A qué se refiere?
Economistas convencionales argumentan que, mientras exista el libre mercado, no debemos preocuparnos por los recursos porque mientras estos se vuelven escasos, los precios aumentan y eso será un incentivo para la innovación. Así que se desarrollarán nuevas tecnologías o nuevas formas de usar los recursos o nuevas formas de recursos. Pero el problema es a largo plazo. Porque cuando mis colegas y yo vemos a las cifras de las patentes, vemos que la productividad de la innovación está declinando. Eso no significa que no valga la pena innovar: simplemente la productividad está declinando y, de continuar esta tendencia, en una generación o dos no seremos capaces de innovar de la misma manera en que lo hacemos ahora. Será demasiado costoso y muy improductivo. Creo que la innovación irá migrando a lugares como China e India, donde tienen lo que se llama “innovación frugal”, que es innovación que toma menos recursos que, por ejemplo, en Estados Unidos o Europa.

Usted habla del “dilema de la resolución de problemas”, planteando que cada sociedad tiene problemas y, en busca de solucionarlos, se complejiza. Así que la complejización es inexorable  y eso causa un aumento en los retornos marginales decrecientes. Y así los costos acumulados de este proceso convierten a cualquier sociedad en cualquier período en vulnerable al colapso. ¿En sus casos de estudios históricos, alguna civilización ha evadido el colapso?
Las sociedades siempre se transforman. Una de las dificultades de observar las sociedades pasadas, digamos  el mundo antiguo o las civilizaciones antiguas del Mediterráneo, es que vivían constantes cambios políticos. Las sociedades serían incorporadas en grandes imperios que persistirían durante un tiempo y eran sucedidos por otros. En este proceso, muchas veces el concepto de colapso no aplica. Si buscas sociedades con continuidad, buscas a las sociedades de cazadores y recolectores o a las de agricultura simple. Ésas son las sociedades que han perdurado durante más tiempo. Y los sistemas políticos complejos parecen tener vida limitada, pero no necesariamente colapsan: simplemente se incorporan a otros sistemas políticos.

¿Diría que, como civilización, estamos al borde de un colapso?
No creo que lo estemos, pero estoy preocupado sobre lo que pueda ocurrir dentro de algunas décadas. Pienso que la fractura hidráulica nos ha dado un respiro en el tema energético, pero es un respiro que sólo durará unos 20 o 30 años. Entonces empezaremos a tener problemas energéticos otra vez. Si la productividad de la innovación declina al mismo tiempo en que el retorno en la producción de energía declina y si, además, estamos marchando hacia algo como la economía del estado estacionario, entonces estaremos en serios problemas. Ya hay una serie de problemas que convergen y que he tratado de destacar. Déjame ver si puedo recordarlos todos… porque hay un problema con el retorno en las inversiones energéticas y esto aplica para otra clase de recursos, no sólo para el petróleo. Hay un problema con el descenso en la productividad de las innovaciones. En muchos países hay problemas para financiar las pensiones para la generación baby-boom, mi generación: quienes nacimos después de la Segunda Guerra Mundial. Hay problemas con el continuo incremento en los costos de atención médica y gastos militares. Todos estos problemas continuarán y veo que todos estos costos acumulados pueden converger dentro de 20 o 30 años. Cualquiera de estos problemas, tal vez, podemos abordarlos… quizás dos o tres de ellos, pero todos están convergiendo al mismo tiempo. Y estos problemas los tienen los países desarrollados, pero los otros países tienen estos problemas y otros más.

¿Entonces cómo podemos evadir el colapso?
En inglés tenemos una expresión coloquial que dice que somos una especie que se las apaña: “Muddle through”. Significa que vas sintiendo hacia dónde ir paso a paso, sin un plan. Eso es lo que nuestra especie ha hecho siempre y es lo que haremos. Es lo que le digo a la gente y es lo que espero para el futuro: que de alguna manera nos la apañemos.

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No te metas con Texas; por Javier Cercas

Los países con poca historia la cuidan mucho; los países con mucha historia la cuidan poco. No paré de repetirme esta frase, que no sé quién acuñó, durante la semana de septiembre en que anduve dando vueltas por las viejas llanuras y las flamantes ciudades de Texas. La recordé mientras visitaba las instalaciones de la

Por Prodavinci | 8 de octubre, 2015

No te metas con Texas por Javier Cercas 640

Los países con poca historia la cuidan mucho; los países con mucha historia la cuidan poco. No paré de repetirme esta frase, que no sé quién acuñó, durante la semana de septiembre en que anduve dando vueltas por las viejas llanuras y las flamantes ciudades de Texas. La recordé mientras visitaba las instalaciones de la NASA en Houston, donde se conserva intacta la sala de control de las primeras misiones espaciales, las de los años sesenta, con sus armatostes prehistóricos y su tecnología antediluviana, igual que se conservan intactas las hileras de butacones raídos desde las cuales asistían los grandes dignatarios a los momentos álgidos de la carrera espacial.

También recordé la frase en el Capitolio de Austin, imponente edificio gubernativo de 1888 en cuya entrada se exhibe un gran retrato de Davy Crockett, héroe de la libertad de Texas –participó en la revolución contra los mexicanos y murió en 1836, peleando en El Álamo– y personificación de ese feroz individualismo norteamericano que los europeos no entendemos muy bien, porque a menudo linda a la vez con el anarquismo y con el neoliberalismo, como en su última reencarnación conservadora: el Tea Party. Pero donde sobre todo me acordé de esa frase fue en Dallas.

O más exactamente: en la plaza Dealey de Dallas. O más exactamente aún: en el museo que, en la plaza Dealey de Dallas, recuerda el asesinato de John Fitzgerald Kennedy. Se llama The Six Floor Museum y está en la sexta planta de un antiguo almacén de libros, el lugar exacto desde el que, el 22 de noviembre de 1963, Lee Harvey Oswald disparó asomado a una ventana la bala que mató al presidente, quien acababa de doblar la esquina de Houston y Elm a bordo del coche presidencial. El museo, magnífico, permite hacerse una idea bastante exacta del acontecimiento, desde sus prolegómenos hasta las teorías de la conspiración que suscitó.

Éstas, como se sabe, son virtualmente infinitas: en realidad, no hay un norteamericano que no tenga una; en realidad, un norteamericano viene a ser un tipo que tiene una teoría del asesinato de Kennedy. La razón superficial es que algunas zonas del hecho permanecen todavía en sombra, lo que deja un espacio abundante a la fantasía; la razón profunda es otra. En 1864, en Apuntes del subsuelo, Dostoievski escribió: “Sobre la historia universal se puede decir cualquier cosa, todo cuanto se le ocurra a la imaginación más desvariada. Lo único que no puede decirse es que sea racional”.

Es verdad, pero es una verdad insoportable, espantosa, así que hacemos lo posible por ocultarla, dotando a la historia de una racionalidad inventada. Nada más fácil. Treinta y cuatro años antes de que Dostoievski denunciara la irracionalidad de la historia, Hegel observó al principio de sus Lecciones sobre la filosofía de la historia universal: “A quien mire el mundo de modo racional, el mundo le mirará de modo racional”. Llevada al extremo, esta voluntariosa racionalidad conduce a la paranoia: a pesar de las innumerables teorías de la conspiración sobre el asesinato de Kennedy, los historiadores más solventes concluyen que lo más probable es que Oswald actuara por su cuenta y riesgo; los norteamericanos, sin embargo, no pueden resignarse al absurdo de que un hombre solo –y encima un hombre tan absurdo e insignificante como Oswald–cambiara la historia de su país, así que, para que el mundo no deje de mirarlos de forma racional, urden teorías según las cuales detrás de Oswald estaban la mafia, la CIA, los castristas, los anticastristas, Lyndon B. Johnson, qué sé yo. El caso es dar sentido al sinsentido.

Texas apenas cuenta con dos siglos de vida, pero tiene casi el doble de extensión que España, la mitad de sus habitantes, y conserva aún en su ADN una cultura de frontera que el western de Hollywood inmortalizó y que en el fondo remite a la cultura de frontera que los conquistadores extremeños y andaluces llevaron consigo a América. En Texas mucha gente lleva armas; mucha gente habla en Texas español: en 2050, el 75% de los menores de 20 años serán hispanos, lo que provoca un pánico injustificado en algunos, porque el español sigue siendo allí una lengua sin prestigio, la lengua de los pobres. La bandera de Texas luce una estrella solitaria. En Texas triunfa un lema: “No te metas con Texas”.

Publicado en El País Semanal y en Prodavinci con autorización de su autor

 

‘Es sobre salvar los negocios a través de salvar el ambiente’; una entrevista a Larry Black por Jonathan Dias

Al lugar pautado para la entrevista con Larry Black se llegaba franqueando una puerta de doble hoja con cerrojo magnético de un hotel caraqueño. La sala se abría al Ávila por la ausente pared frontal que sustituyeron con vidrios oscuros. No hay mejor forma de beber por primera vez la ciudad, pensé. Para la cantidad

Por Jonathan Dias | 22 de agosto, 2015

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Al lugar pautado para la entrevista con Larry Black se llegaba franqueando una puerta de doble hoja con cerrojo magnético de un hotel caraqueño. La sala se abría al Ávila por la ausente pared frontal que sustituyeron con vidrios oscuros. No hay mejor forma de beber por primera vez la ciudad, pensé.

Para la cantidad de mesitas de vidrio que ocupaban el espacio, la habitación se encontraba casi vacía. Aparte del equipo anfitrión del entrevistado y del personal del hotel que entraba y salía dando portazos, un reducido, pero bullicioso grupo compensaba haciendo sentir su presencia en toda la sala.

Otro periodista se preparaba para salir luego de concluida su conversación con Black a propósito de su conferencia en el marco del CCS Forum 2015, una serie de eventos que invitan a soñar juntos la ciudad. La de Black versa sobre la optimización y rentabilidad de residuos. Mi turno es el penúltimo en su maratónica agenda con los medios.

Mientras esperaba en una mesa contigua, estuve buscando claves para entender la personalidad de un hombre que su trabajo lo ha acostumbrado a visitar los despachos de las compañías que encabezan la lista de la revista Forbes. Quería descifrar al hombre de negocios que hablaba por teléfono sentado frente al ventanal. Robusto, enfunda un traje grande con una ancha corbata. Cabello corto y corte tradicional. Al colgar, se acercó a mi mesa, extendió un apretón de saludo y allí lo vi: si alguna característica descubre a Larry Black son sus pequeños ojos agudos. Luego descubriría que los convierte en dos rasgaduras que ancla en su interlocutor cuando se prepara a responder, revelando una mente rápida y astuta.

Salido de una escuela de negocios, encontró carrera siendo estratega para empresas de manejo de desechos hasta ocupar el cargo de Director Internacional de Desarrollo de Negocio para Waste Managment, la compañía de manejo de residuos más grande de Estados Unidos. Simultáneamente desarrollaba su faceta de consultor de grandes y pequeñas compañías. Recientemente unió ambas labores para convertirse en asesor de la sociedad entre Waste Managment y McDonough Innovation —una firma de asesoría del famoso arquitecto William McDonough especializada en ofrecer consejos sobre innovación y visión de negocios con énfasis en el reciclaje de todos los materiales y en soluciones sostenibles—. Desde entonces ha peregrinado entre las grandes empresas haciendo de apóstol de una idea: “No es sólo acerca de salvar el ambiente, es sobre salvar los negocios a través de salvar el ambiente”. El punto es interrelacionar la estrategia de negocios con la sostenibilidad; lo que se traduce en ayudar a que los productos de estas empresas sean más reciclables, a un mejor manejo de los recursos naturales y a la visión general del negocio. Además, asesora a gobiernos para el diseño y la planificación urbana.

Para él, que las compañías tengan una estrategia enfocada en la sostenibilidad ya no es una opción, sino una imperativa necesidad. “La estrategia de negocios ahora pide que pensemos en nuestra relación con el ambiente desde una perspectiva de negocios. De esa manera ahorramos dinero, reducimos riesgos y nos volvemos más rentables”. Cuenta que entendió esto hace algunos años cuando ayudó a Wallmart a pasar de gastar millones de dólares deshaciéndose de los cartones de sus tiendas y almacenes a ganar millones de dólares recogiéndolos, reciclándolos y vendiéndolos. Un momento de epifanía tanto para él como para el CEO de Wallmart, Lee Stat.

***

¿Cuál es la principal diferencia entre los grupos ambientales y lo que usted hace?
La mayoría de las personas o grupos en el llamado movimiento ambiental, o movimiento sostenible, están enfocados en sólo un área en vez de ver la imagen completa. Si se preocupan por el océano, se ocupan del océano, el aire, las especies, el suelo o cualquier cosa. Ese es su foco. ¿Pero cómo eso se relaciona con todas las otras áreas importantes y cómo, cuando se colocan juntas, eso impacta en la estrategia de negocios? Entonces me interesé porque vi que los CEO de las grandes compañías se están tomando conciencia de que la sostenibilidad y la estrategia están interrelacionados y son muy importantes para los negocios. No es “sería bueno tener” sino “es necesario tener” una estrategia alrededor de la sostenibilidad

¿Qué ha cambiado en el mundo empresarial con relación al ambiente?
En estos momentos uno de los conceptos que se utilizan es la Economía Circular y qué significa eso para el CEO de Wallmart, por ejemplo. Por qué es importante. Eso me recuerda que hace 20 años, o incluso hace 10 años, cuando hablabas con el CEO de una gran empresa mundial y le preguntabas: ¿qué opina de la sostenibilidad?” él respondía: “no tengo idea, ayúdeme, no sé qué pensar”. Hace 10 años el señor Mc Donough ya hablaba de esto a los más altos niveles. ¿Qué significa y qué importancia tiene para el CEO de una de la dos mil compañías más grandes?

Hay dos conceptos claves en las presentaciones de William McDonough: Cradle to cradle y economía circular. ¿Qué significan?
Cradle to Cradle fue desarrollado por el Sr. McDonough y tiene el sentido de eliminar el concepto de desperdicio a través de la idea de la reutilización. Diseñando para reutilizar. La economía circular refiere a que antes nuestro diseño era lineal: Toma-transforma-desecha. Tomabas los recursos naturales, producías algo con ellos y, cuando ya no servía más esa cosa, la botabas afuera. ¿Pero no hay afuera, verdad? ¿Dónde es afuera? ¿El basurero? ¿La calle? ¿Dónde? No hay afuera. Entonces la economía circular es la idea, al igual de Cradle to cradle, de usar los mismos materiales una y otra y otra y otra vez. Por ejemplo, es sacar el oro de las tarjetas de circuitos electrónicos y ponerlo en un producto nuevo, en vez de botarlo. En este momento se puede sacar 10 veces más valor en oro de una tarjeta de circuitos que extrayéndolo de una mina d oro.

Eso también podría significar menos dinero para las compañías que extraen los recursos naturales.
No, seguiremos extrayendo recursos naturales. Ahora, ¿algunos de ellos son finitos? Bueno, quizás. Podemos discutir sobre eso, sobre si nos quedaremos sin petróleo, o aluminio. La discusión no es sobre si nos quedaremos sin esos recursos, sino crear cosas útiles con otros materiales. Para hacer aluminio, por ejemplo, hace falta mucha agua y energía. Hace falta menos de estos recursos tomar de aluminio y re fabricarla en aluminio. O el oro que ya ha sido extraído, reutilizarlo. O la tela que ya ha sido hecha.

¿Cómo ocurrió la sociedad entre estas dos organizaciones?
Bueno, Waste Managment es la compañía de manejo de residuos más grande de Estados Unidos y se dedica al reciclaje, que es el punto de Cradle to cradle y la economía circular. Pero lo que muchas personas olvidan es que compañías como Waste Managment son las que hacen que este sistema funcione. Todo el resto es teoría. Por ejemplo, si yo te digo: “bueno, yo quiero hacer una botella reciclable”. Quiero hacerla reciclable y la hago, pero si no existe un sistema que lo haga, ¿y qué? No importa si es reciclable. Si no puedo colectar una cantidad lo suficientemente grande, si no tengo el mercado para venderlo, no se va a reciclar. No importan mis buenas intenciones al diseñar el producto. Entonces necesitas las dos compañías. La que diseñe la botella para ser reciclable y la que de hecho esté en el negocio de reciclar.

En tu experiencia laboral ¿se ha encontrado algún proyecto que es muy beneficioso en el aspecto ambiental pero que no cumple las expectativas de negocio?
En este momento, en Estados Unidos, reciclar no produce dinero. De hecho, algunas compañías están perdiendo dinero reciclando, incluida Waste Managment. La causa es que no hay mercado. Con la economía desacelerada, se han acumulado montañas gigantes de materiales reciclados. También, con la caída de los precios del petróleo, ya no es rentable reciclar esta botella —dice mientras señala una botella de agua mineral en la mesa que es testigo de nuestra conversación.

¿Es más barato hacer una nueva que reciclarla?

¿Y eso no muestra un problema para la economía circular?
Es un problema. La economía es problemática porque el valor de convertir una botella de vuelta en una botella, o en cualquier otra cosa, el costo energético, de agua y de todos los otros recursos para hacerlo es, en este momento, mayor que hacer una simplemente. Esa es la verdad con el plástico, no es verdad con el papel. Con el cartón es equiparable. Usualmente es poco rentable reciclar vidrio.

Cuando asesora a compañías, digamos a Coca Cola que necesita botellas plásticas, ¿cómo los convence de hacer un producto reciclable, o de asumir los costos de re diseñar un producto para hacerlo sostenible si es más costoso que dejarlo tal cual está?
Reputación verde. Si ves una botella de Coca Cola, o una lata en la calle, ¿qué piensas? Que es basura, desperdicio, que por qué está allí. Entonces ellos  quieren hacer las cosas para que la gente quiera reciclar. Eso es lo primero. Además, si ves el ciclo de rentabilidad, podría ser que en un par de años es muy rentable, en otros cubrirá los costos y en otros se perderá dinero.  Si ves este ciclo durante 10 años, al menos se cubren los costos. Entonces tiene mucho sentido promover el reciclaje de plástico. En un momento no tendrá sentido y en otros tendrá mucho sentido. Hace cinco años, con el petróleo a 120 $ por barril, reciclar plástico tenía sentido de muchas maneras. A 60 $, no tanto. A 30, para nada. Pero si ves a las curvas de precios de la materia prima, a la larga vas a querer hacer lo correcto como marca. Por tanto, una compañía como Coca Cola o Nestlé, quieren hacer las cosas bien en su estrategia de negocios y hacer sus productos reciclables, para que cuando llegue el momento económico, estén listos para que sus productos sean reciclados. Entonces no es sólo “voy a hacer mi producto reciclable”, es decir “voy a hacer mi producto reciclable para que en el punto apropiado del ciclo económico, las personas lo harán”.

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En una entrevista anterior hablé con Wynn Calder, y él definió sostenibilidad como el desarrollo social, económico y ambiental. Para que haya desarrollo sostenible, esas tres cosas tendrían que pasar al mismo tiempo. Cómo las compañías han colaborado en el desarrollo social para conquistar la sostenibilidad?
Hace una larga pausa. Entrecierra los ojos y mira un instante el techo mientras piensa y clava la mirada en mí.

Bueno, primero, la palabra sostenibilidad es un poco interesante. Si yo te pregunto cómo es tu relación con tu pareja y tú me respondes: “es sostenible”. ¿Eso no es aburrido? —Guarda nuevamente silencio al terminar de parafrasear a William McDonough en una conferencia llamada Abundancia de recursos por diseño en el Foro Económico Mundial que se basa en, adicionalmente de hacer menos mal al ambiente, trabajar proactivamente por mejorar los diseños y procesos de nuestra economía—. Una de las cosas que se deben tener en cuenta es que, muchas veces el pensamiento sostenible se basa en hacer menos mal. Un ejemplo: algunas personas dicen: “El año pasado disminuiremos nuestro uso de agua en un 20%”. Eso significa que este año están gastando 20% del agua. ¿Es bueno para los negocios? ¿aplaudimos porque el tipo gastaba el 20% del agua? No. Lo que queremos hacer es, en vez de hacer menos mal, hacer más bien.  ¿Cómo cambiamos la ecuación para ver cómo utilizas el agua en vez de decir que se usará un 20% menos? Es mejor decir: Toda el agua que uso la voy a devolver purificada a la sociedad. Acá un ejemplo de Wallmart. Ellos dijeron: “Vamos a reducir en año y medio 20% de nuestro consumo de energía y en 5 años lo vamos a consumir de fuentes renovables”. Nosotros dijimos que esa es una meta diminuta, eso es pensar en pequeño. ¿Por qué no se enfocan en que, en 10 años, el 100% de su consumo energético provenga de fuentes renovables? Ellos lo pensaron, lo conversaron con su personal en el campo y todas las personas estaban tan emocionadas con el proyecto porque les habían dado una meta que valía la pena. Ir hasta el final, descubrir cómo desconectarse del servicio eléctrico. Hacer eso en una compañía como Wallmart cambia toda la dinámica del negocio, de esa comunidad, del gobierno, de todo. Un planteamiento como ese cambia el juego. Cuando Arabia Saudita, el mayor productor de petróleo del mundo, y el más barato dice: “oh, por cierto, en 10 años vamos a ser los mayores productores de energía solar”, uno se queda: ¿qué? ¿cómo funciona eso? Pero eso es lo que están haciendo.

¿Cómo las compañías pueden medir el impacto que las estas políticas tienen en las comunidades que las rodean?
Disminución del ausentismo laboral porque las personas están más sanas. Si trabajan en una compañía preocupada por su salud y por el ambiente, hay menos remplazo laboral. Eso es algo positivo. Puedo nombrar una compañía global en Brasil que, alrededor de todos sus edificios tienen paredes grandes. Todas estaban grafiteadas, terriblemente grafitadas y se veían miserables. Ellos tuvieron un nuevo director que dijo: “debe haber una manera de hacer esto. Tenemos alto ausentismo laboral a causa de enfermedades. Imagina si pudiésemos tener un pequeño hospital, o clínica en el edificio. Tenemos muchas personas que han renunciado porque les han dicho que deben estar en casa con sus hijos, porque no hay nadie que cuide de ellos. Imagina que tenemos un establecimiento para los niños. Imagina si los alimentamos con comida decente. Imagina si tenemos un jardín que pueden cultivar y que la comida de ese jardín la pueden llevar a casa.” Lo hicieron. Lo último que hicieron, como todo el mundo estaba contento, fue pintar la pared alrededor de blanco. Adivina qué… no hay grafiti. Porque los ciudadanos están tan felices con la transformación que no marcan la pared.

Ha trabajado con algunas de las compañías más grandes del mundo. ¿Cuál ha sido el mayor obstáculo para convencerlos de que adopten medidas de sostenibilidad o de que rediseñen sus productos?
Son dos preguntas diferentes. Para que rediseñen sus productos, el mayor problema es el miedo de que las personas digan: “¿Osea que el diseño de los últimos 10 años nos ha estado matando? ¿y ahora quieres cambiarlo? ¿y por cierto lo sabías desde hace 5 años?” En nuestro país esa es una gran demanda. En Europa es una demanda enorme. Entonces, cuando la compañía tiene que admitir que han estado haciendo algo mal, es más caro seguir haciéndolo mal y rezar a Dios que no los demanden. Parte de nuestro trabajo es decir, lo que es cierto, que ahora hay un montón de grupos viendo los productos y dispuestos a enfrentar grandes corporaciones. Entonces, ¿es mejor que alguna organización, en la primera página del WallStreet Journal, diga que la compañía XYZ está matando a las personas? O es mejor que la compañía diga: “sabes, somos más sabios que hace 5 años y estamos evolucionando. Estamos cambiando. Re-haremos este producto” Entonces, uno de los grandes retos es el riesgo de admitir que estabas haciendo las cosas incorrectas.

Con respecto al ambiente, es demostrar el caso. Si no puedes hacer un caso de negocios, pocas compañías harán lo que es correcto porque es correcto.

Una de las necesidades arquitectónicas de Venezuela es la construcción de viviendas. Recientemente 36 mil personas perdieron su hogar a causa del desborde de  un río. ¿Es posible hacer viviendas sostenibles a bajo costo?
Hemos trabajado en eso para el Sr. McDonough desde hace 5 años. Se llama Wonder House y es un proyecto siempre en evolución. Incluso vamos a mostrar algunas ideas sobre eso en el próximo Foro económico mundial en Dallas, donde se reúnen 1500 compañías más grandes del mundo, gobiernos y líderes. Vamos a retarlos a ver cómo proveer casas de bajo costo a los 1,5 millardos de pobres. No me gusta llamarlos pobres, son necesitados. O refugiados. Piensa en todos los refugiados, los damnificados, como todas esas personas que comentas. Estamos trabajando en estructuras que pueden armar niños de 10 años sin herramientas, en un día.

La forma en la que se construye la estructura es muy simple, y algunas veces, las cosas más simples son las más difíciles de diseñar. Está tomando mucho tiempo descubrir cómo diseñar una estructura muy fuerte pero muy simple de armar. También que use materiales indígenas, porque para construir rápidamente estructuras para todas esas personas que perdieron su casa acá en Venezuela, es diferentes de esos que las necesitan en el Tibet, o en Afganistán. Por tanto necesitas honrar los materiales locales, o terminas con construcciones muy costosas por traer materiales foráneos. Quizás en un lugar es el bambú, quizás el aluminio, quizás el acero, quizás sea la madera. Quién sabe qué puede ser de cada localidad. Sin embargo el mayor problema es que, puedes construir el piso y las paredes, el techo es lo más desafiante porque es donde se necesita más fuerza. Otro elemento del proyecto es que, pensando en aquellos necesitados, nuestro criterio para la selección de materiales se basa en aquellos que puedan ser cargados por un hombre en una bicicleta, para que puedan transportarla ellos mismo.

Estos proyectos arquitectónicos que hace William McDonough, con energía solar y con tratamiento de agua, ¿son más costosos de mantener que simplemente usar el sistema corriente de energía y suministro de agua?
Es mucho más barato, especialmente en lugares como éste en el que tienen bosques, mucho sol, no tienen vientos súper fuertes y tienen materiales nativos. De hecho, Venezuela es un lugar ideal para construir viviendas de calidad a bajo costo para los necesitados, tanto estas de emergencia, como para los que la necesiten.

¿Cómo empezaría a construir una ciudad sostenible acá en Venezuela?
El primer lugar para empezar es pensar en preguntar a las comunidades. ¿Cómo les gustaría que se viera su comunidad? Por ejemplo. Nike hizo una competencia para construir los cuarteles generales en Europa hace unos años. Invitaron a las 5 o 6 firmas de arquitectos más prestigiosas del mundo. Asistieron a una demostración de dos días y mostraron maquetas: “el edificio será así y funcionará así”.

Llamaron a Mr. McDonough dos días antes de la competencia y lo invitaron a asistir. Todas estas compañías habían gastado, literalmente, un año creando los modelos y todo. Él se presentó solo, y todo el mundo le preguntó: “¿dónde está tu equipo?, ¿dónde están las maquetas?,  ¿dónde están los planos?” y él dijo: “Nunca he visto el sitio, nunca les he preguntado nada. ¿cómo quieren que funcione?, ¿cómo quieren que su personal sea productivo? ¿dónde estará la estructura? ¿cómo encaja en su cultura? Hablemos”. Entonces hablaron por dos horas, y él ganó la competencia. Construyeron un edificio hermoso. Eso funcionó porque él habló con las personas, vio el lugar. No vino con ideas preconcebidas. Eso es lo peor.

No vengas con ideas de Alemania y las construyas en Venezuela, o de Estados Unidos, o Brasil. Es tú cuidad, deberían ser tus ideas. Parte de nuestro trabajo es ayudar a que esas ideas salgan a la superficie. Preguntar las preguntas adecuadas, como lo estás haciendo tú. De esa manera las personas tienen la oportunidad de pensar ¿qué quiero realmente? ¿cómo quiero vivir? ¿qué dice nuestra cultura?.  A mí no me gustaría que mi ciudad se viera como otra. También nos gusta hablar sobre dónde vive la persona, dónde trabaja y dónde juega. Si todas esas cosas ocurren cerca, se puede reducir la necesidad de transporte y hay un mayor sentido de comunidad. Un mayor sentido de “esto es nuestro”. Como acá, en Chacao. Están en medio de esta comunidad, y todas las cosas positivas que han creado.

Usted también ha asesorado a municipios y gobiernos. ¿Qué deberían hacer los gobiernos que no están haciendo actualmente?
Una cosa interesante es que las compañías globales quieren lo mismo.  Por ejemplo, una compañía quiere saber que sus desperdicios peligrosos están siendo desechados de la misma manera en Venezuela, China, Alemania o Estados Unidos porque quieren uniformidad en la contabilidad a través de toda la corporación. Si el gobierno local no les puede asegurar eso, puede que muevan la fábrica a otro lugar. Eso se nota en China. Estaba hablando con el alcalde aquí sobre esto. Muchas veces el director local de una unidad de negocio tratará de proteger su rentabilidad y el gobierno les dice que, por ejemplo que deberían reciclar papel en la oficina. No lo van a hacer, pero la compañía matriz quiere que lo hagan. Entonces a la compañía les gustaría que el gobierno los obligue a reciclar, porque cuando el gobierno fuerza a esa persona a hacer eso, es justamente lo que la compañía matriz quiere que haga.

Una manera de abordar este fenómeno, desde el punto de vista del gobernante, es mirar a todos los criterios de sostenibilidad de las grandes compañías y ver si estás ofreciendo los servicios y recursos para ajustarse a lo que su CEO dice que quieren hacer.

¿Desde que inició la alianza, qué se ha logrado?
El primer paso en todo esto es lograr conciencia sobre el problema. Por eso estamos dando muchos discursos. El sr. McDonough también encabeza el Conejo de Economía Circular del Foro Económico Mundial. Allí tiene mucha influencia sobre las compañías más grandes. Entonces el segundo paso es influencia. Cuando trabajamos directamente con compañías para integrarlas al cambio, hemos visto que compañías individuales hacen cambios sustanciales.

La mayor parte de nuestro trabajo está protegido por confidencialidad, entonces es un reto decirte. Y la razón de eso es que nosotros podemos tener la idea, pero el presidente de la compañía quiere decir: “nosotros pensamos esto”. Entonces no nos dan mucho crédito por las cosas que hacemos. Pero eso está bien, nos pagan. Es increíble lo que puedes hacer cuando no necesitar asumir el crédito.

¿Qué recomendaría a un país como Venezuela para alcanzar desarrollo sostenible?
No hay nadie en este país que no tenga hijos o nietos. Cada persona Necesita hacerse la pregunta: ¿Estoy haciendo las cosas necesarias para promover la salud, el bienestar y permitiendo que mis hijos prosperen? Si la respuesta es no, trata de arreglarlo.

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‘Es increíble ser amenazada por alimentar a los niños’; una entrevista a Ann Cooper por Jonathan Dias

A primera vista, la actitud afable y la sonrisa generosa no dan pistas sobre lo audaz y determinada que es Ann Cooper. Hace más de una década desde que la prensa estadounidense la bautizó como  ‘The Renegade Lunch Lady’. El nombre caló y ella lo adoptó, al punto de que es lo primero que dice

Por Jonathan Dias | 7 de junio, 2015
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Ann Cooper fotografiada por Rosa Virginia Urdaneta

A primera vista, la actitud afable y la sonrisa generosa no dan pistas sobre lo audaz y determinada que es Ann Cooper. Hace más de una década desde que la prensa estadounidense la bautizó como  ‘The Renegade Lunch Lady’. El nombre caló y ella lo adoptó, al punto de que es lo primero que dice su resumen biográfico en el portal web de su fundación.

La verdad es que Cooper no es cualquier lunch lady. Además de ser la Directora de Servicio de Alimentos del distrito escolar de Boulder Valley, en Colorado, dirige varios programas de alimentación escolar que trascienden las fronteras de su estado a través de la Cheff Ann Fundation. Su empeño está en lograr que los niños coman saludablemente y así revertir los graves problemas nutricionales de su país.

El apodo resulta de haber abandonado una exitosa carrera como chef egresada del Culinary Institute of America reconocida internacionalmente. Dejó atrás los fogones de hoteles, restaurantes y cruceros prestigiosos y libros publicados para ocuparse de ser una lunch lady, un oficio nunca bien ponderado según los estereotipos que nos llegan de la industria cultural estadounidense a través de las pantallas de cine y televisión.

Cuando habla de su carrera, dice que el punto de inflexión fue la publicación de su segundo libro Cosecha Amarga: La perspectiva de un chef sobre los peligros ocultos en los alimentos que comemos y lo que puede hacer al respecto:

“Entonces me pidieron que dirigiera el servicio de alimentación de una escuela de Nueva York. Y cuando lo hice, salí del mundo respetable de los chef. Empecé a decir en los medios ‘Ya no soy un chef: soy una lunch lady’ y periódicos como New York Times dijeron: ‘Si eres una lunch lady, entonces una renegada’”

Desde entonces, aparte de cocinar, también escribe, da conferencias y mantiene una batalla titánica contra los alimentos hechos con productos químicos.

El viraje profesional de Cooper no se entendería a cabalidad sin saber que, luego de haber sido expulsada de la escuela secundaria por mal comportamiento, decidió viajar 3.200 kilómetros de Massachusetts en la costa este hasta Colorado en el centro-oeste del país para convertirse en un ski bump: una persona que, sin trabajar, se dedica a esquiar:

“Pensé que no necesitaba trabajar, que el dinero de alguna manera llegaría y yo símplemente esquiaría. Cuando llegué a Colorado no tenía dinero. Llamé a mis padres y ellos sólo dijeron ‘¿En serio?’ y luego click [dice mientras cuelga un teléfono imaginario]. Había tenido un trabajo antes, pero nunca había trabajado, nunca había cocinado porque no lo hacía en casa. Entonces convencí a alguien para trabajar en un local que sirve desayunos en un pequeño pueblo de esquiadores y me enamoré de la comida”

Quince años después del primer huevo frito que aprendió a cocinar, Ann Cooper volvió a la escuela a hacer desayunos y no parece querer hacer otra cosa. Como parte de su misión de divulgar una alimentación sana en las escuelas, Ann Cooper viajó a Caracas para explicar cómo lograrlo en la segunda conferencia del Ccs Forum 2015.

*

¿Qué ha logrado durante los 15 años que lleva realizando sus proyectos de alimentación escolar?
Actualmente alimentamos a más de 2 millones de niños al día con todos los grupos alimenticios incluidos. Trabajamos con Michelle Obama en un programa llamado Movamos los bufés de ensaladas a las escuelas. Mi fundación dirige el programa con su colaboración y hemos recaudado más de diez millones de dólares y equipamos cuatro mil bufés de ensaladas en todo el país. También tenemos La Lonchera, que es un portal web en el que cada escuela alrededor del mundo, pero especialmente en Estados Unidos, puede descargar recetas, modelos financieros y herramientas de mercadeo para lograr el objetivo de abandonar la comida procesada. También hacemos una variedad de programas de donaciones como Misión Nutrición, donde hacemos donaciones a escuelas para que realicen eventos enfocados a  educación alimenticia y a que los niños cultiven vegetales. Igualmente hacemos donaciones a las escuelas para ayudar a promover desayunos en la escuela, luego de que haya sonado el timbre de entrada. Tenemos un programa en el que damos equipamiento a las cocinas de las escuelas y asistencia técnica. Incluso tenemos un programa dedicado a los padres.

¿Cuál de sus programas se podría implementar en países con un contexto diferente?
La Lonchera. Muchas escuelas lo utilizan. Las herramientas ya están en castellano en el sitio web y todo el portal puede ser traducido por cualquiera en Google. Todas las herramientas que ofrecemos pueden ser adaptadas para cualquier lugar del mundo.

Ha tenido un gran alcance. ¿Qué queda por hacer en su fundación?
Solamente estamos alcanzando a dos millones de niños diariamente. Y en Estados Unidos hay treinta millones de niños. Sólo nos faltan 28 millones de niños para que en cada escuela tenga mejor alimentación. Incluso en mi propio distrito escolar en Boulder, donde tenemos 1.200 niños en 56 escuelas, siempre podremos servir mejor comida, siempre podremos lograr que más niños coman saludablemente, siempre podremos servir comida más saludable y siempre podremos llegar a más padres. Es un proceso interminable.

¿Cuál ha sido el mayor reto para alcanzar a beneficiar más niños?
El reto más grande es cambiar la comida en las escuelas. Primero, dónde conseguirla y asegurar su buena calidad. Segundo, cómo pagar por ella. Tercero, equipamiento y qué hacer cuando no tienes una cocina. Cuarto, recursos humanos y cómo hacer que personas que no han cocinado en años cocinen. Y, finalmente, mercadeo: cómo lograr que los niños se coman la comida, porque hay niños que han crecido comiendo comida rápida, nachos, dulces, comida alta en azúcar y alta en grasas. En Estados Unidos los niños ven más de diez mil comerciales al año de comida chatarra. La gran industria gasta entre 17 y 20 millardos de dólares cada año en mercadear esta comida a los niños. Entonces, ¿cómo vamos a hacer que coman brócoli? Pues igual: mediante mercadeo.

Por ejemplo, hacemos ‘Días de Arcoíris’, cuando los niños tienen la oportunidad de hacer un arcoíris con vegetales y frutas de al menos tres colores en sus platos y recibir una calcomanía. Mira estas fotografías de niños realizando arcoíris en sus platos [dice mientras me muestra un almanaque de su fundación con fotografías de los eventos]. También damos clases de cocina, un concurso de Iron Chef en el que los niños compiten para hacer el mejor plato y su receta se incluye en el menú. También producimos menús que tienen dibujos artísticos de los niños. Allí promocionamos una competencia el mejor dibujo se incluye en este menú que llega a la casa de cada uno de los padres del distrito escolar. Hacemos alrededor de 200 y 300 eventos anuales con nuestros niños en el distrito escolar para ayudarlos a alimentarse mejor. Incluso tenemos cartas para regalarle a los niños, como esas barajitas intercambiables, para jugar. También hacemos visitas a las granjas y traemos a los agricultores a las escuelas.

La idea es interesarlos realmente en la comida. Y cuando cocinas con un niño, cuando siembras alimentos con un niño, o comes con un niño, ellos se comprometen. Y cuando llega el momento de que ellos tomen decisiones, entonces pueden enfrentarse a las grandes corporaciones que están tratando de matarlos con su comida.

En 2007 realizó una conferencia TED en la que dijo que apenas diez compañías controlan lo que comemos. ¿Ha recibido alguna presión de estas empresas?
En efecto controlan el 90% de lo que compramos en el supermercado. He tenido amenazas de muerte [deja escapar la frase sin darle demasiada importancia, pero guarda silencio unos segundos antes de proseguir]. Y algunas de estas grandes compañías han publicado avisos de página completa en revistas diciendo que estoy destruyendo los negocios en Estados Unidos y que todo lo que digo está mal. Esas grandes compañías movilizan a los medios en mi contra y ese tipo de cosas, pero lo que está pasando de cualquier modo. Nadie ha intentado hacerme daño, pero recibo correos electrónicos con amenazas de muerte, artículos en periódicos y esos avisos a página completa. Nadie me ha hecho daño, al menos hasta ahora. Es increíble que te amenacen por alimentar a los niños.

He leído en su web que promueven la comida sustentable. ¿Qué es eso?
Para mí, la alimentación sustentable es comida producida para ser consumida de modo que no dejen un impacto negativo en el planeta. Entonces, se producen sin químicos o utilizando químicos que no enfermen a las personas, ni a los productores ni a los consumidores. Y desde un punto de vista ambiental, que no estén matando a la tierra. Entonces, usualmente digo que es un concepto triple: personas sanas, planeta sano y comida sana. Debe haber suficiente dinero en el sistema como para que las personas se acerquen a los alimentos de una manera limpia y ambiental.

¿Hay alguna acción legal o política que esté impulsando para prevenir los químicos en los alimentos?
Lo que tratamos de hacer es atacar desde el lado del consumidor. Si los consumidores no quieren comprar comida con aditivos químicos, eventualmente los productores dejarán de producirla porque no tendrán a quien vendérsela. En Estados Unidos hay un montón de compañías, incluidas Wallmart y McDonald’s, que están retirando los pollos con antibióticos. Eso es un gran paso. Y el cambio viene del consumidor que dice ‘No queremos antibióticos en nuestra comida’.

También hemos visto cómo el gobierno va a empezar a analizar la aprobación de alimentos sin modificación genética (GMO, por sus siglas en inglés). Entonces, por primera vez en Estados Unidos, los consumidores tendrán la opción de no consumir alimentos modificados genéticamente. Cuando los consumidores dicen ‘No lo quiero’ las empresas de servicios de alimentos dicen ‘No lo voy a comprar’ y eso impide que los productores la produzcan porque no tienen mercado para ella. Cuando dejen de comprarla, entonces dejará de existir.

*

Antes de ir a la siguiente entrevista de su apretada agenda en Caracas, Ann Cooper asegura que:

“Lo más importante que tenemos son los niños: ellos heredarán la tierra, el país y enseñarán a sus propios niños. Si no podemos plantar la cara por la salud de nuestros hijos lo perdemos todo. Por eso todos debemos tomar acciones para asegurarnos que tengan comida saludable en casa, en la escuela y entender qué es comida saludable. También enseñarlos a hacer lo mismo para que lo hagan con sus hijos y así sucesivamente”

Lo dice quizás con la esperanza de que en el futuro luchar por la salud de nuestros descendientes no sea trabajo de renegados.

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‘El ecoturismo es la respuesta para Venezuela’; una entrevista a Wynn Calder por Jonathan Dias.
'El ecoturismo es la respuesta para Venezuela'; una entrevista a Wynn Calder por Jonathan Dias 640

‘El ecoturismo es la respuesta para Venezuela’; una entrevista a Wynn Calder por Jonathan Dias

Wynn Calder es un hombre guiado por una idea. A ella ha ofrendado los últimos 15 años de su vida y, con ella como lanza y escudo, apuesta a transformar el mundo. Es una idea simple, pero desentrañar su significado y procurar su materialización ha requerido años de estudio y mucha discusión entre expertos. La

Por Jonathan Dias | 24 de mayo, 2015
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Fotografía de Rosa Virginia Urdaneta

Wynn Calder es un hombre guiado por una idea. A ella ha ofrendado los últimos 15 años de su vida y, con ella como lanza y escudo, apuesta a transformar el mundo.

Es una idea simple, pero desentrañar su significado y procurar su materialización ha requerido años de estudio y mucha discusión entre expertos. La idea que motoriza al académico estadounidense también es poderosa y ambiciosa. Si suficientes personas se apropian de ella, puede transformar el proceso mediante el cual aprendemos a vivir en sociedad. Wynn Calder cree que, interviniendo en la manera que hoy educamos, podemos procurar un mundo cuyo desarrollo sea sostenible.

Con ese objetivo en mente ha enfocado sus esfuerzos como director de Sustainable Schools, LLC, una organización dedicada a la asesoría a instituciones educativas para lograr alfabetización ambiental y la sostenibilidad. También es parte de la Asociación de Líderes Universitarios para un Futuro Sostenible, ente que aglomera el compromiso de centros universitarios con la sostenibilidad ambiental. Para compartir su experiencia, vino a hablar al Ccs Forum 2015, una serie de conferencias inauguradas por Calder en las que se debate cómo construir la ciudad deseada.

Cuando se le pregunta a este hombre alto y delgado acerca de qué es el desarrollo sostenible, él hace una pausa y recita con lenta exactitud el primer concepto surgido en 1987 de la Comisión de Brundtland, en Noruega: “es el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la habilidad de futuras generaciones de satisfacer sus necesidades”. Agrega, ya en sus palabras, que esa fue la primera vez que empezamos a pensar en desarrollo en términos de las futuras generaciones.

Advierte entonces que el concepto cambió en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992. Explica que allí se expandió y apareció el Diagrama de Venn. Para explicarlo dibuja con los dedos índices y pulgares de sus dos manos unos círculos que se cortan, al que le agrega un tercer círculo imaginario.

“Los tres círculos son economía, sociedad y ambiente. Y el lugar en el que se intersectan en es una sociedad sostenible. Desarrollo sostenible es mejorar, no símplemente mantener, las comunidades, la economía y el ambiente simultáneamente”, recita de memoria.

“Si dejamos fuera al ambiente, agotaremos los recursos disponibles en el planeta, que es justamente lo que estamos haciendo actualmente. Asumimos que la Tierra es, en cierto sentido, ilimitada, y que podemos utilizar el aire, el agua y los suelos infinitamente y que no ocurrirá nada. Por supuesto que esto no es verdad”.

De todos los conceptos que ofrece, uno es lo suficientemente sencillo y poderoso para englobarlos y lo rescata de una gran pancarta que vio en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro:

“Suficiente para todos, para siempre”.

¿Cómo encaja la educación en ese concepto?
Una escuela sostenible es una idea, un concepto por el que trabajan las instituciones educativas, aunque todavía no lo han logrado. Todavía no hay escuelas sostenibles. Una escuela sostenible practica la responsabilidad ambiental y se enfoca en dos aspectos: primero, practica un comportamiento sostenible: ahorra energía, no genera desperdicios ni gastos energéticos y tiene una huella ecológica muy pequeña. Y segundo, modela en los alumnos comportamientos sostenibles.

Lo que ha funcionado en Estados Unidos, en mi experiencia, es invitar a los maestros, invitarlos a pensar una pregunta fundamental que cada educador tiene que hacerse repetidamente: ¿qué necesita saber hacer el estudiante, y qué necesita valorar, cuando se gradúe? Entonces todo comienza con una pregunta. ¿para qué es la educación? es para mejorar el mundo, ¿o no?

Estamos en un momento de nuestra historia en el que, en mi opinión, los educadores tienen que ser más activistas, más progresistas, más en contacto con los problemas reales en tiempo real. No en dar pasos en una dirección educativa que tiene, literalmente 150 años. En Estados Unidos enseñamos en los mismos compartimentos estructurados y los profesores no se comunican entre ellos. Los de literatura no hablan con los de historia, los matemáticos no hablan con los de biología cuando tienen que hacer exactamente lo opuesto. Debe haber más educación cruzada.

Uno de los fundamentos de la educación sostenible es una educación experimental. Esto significa que sea más activa, que el estudiante haga cosas, que vaya a la ciudad a hablar con los funcionarios, con los políticos. La idea es que hagan programas basados en acciones, tratando de enfrentar problemas reales en su educación. La otra parte es aprendizaje mediante el servicio a la comunidad. Esto es sacar a la clase fuera del aula. Que los estudiantes tengan que ir afuera y hacer algo que los conecte a la comunidad y que traigan esa experiencia de vuelta al salón. Pensar soluciones que mejoren la vida de las personas, en una economía viable y ambiental. ¿Qué significa hacer eso? Es exponerlos a todos los problemas que enfrentamos como especie

La educación tradicional no hace nada de esto. Entiende la educación como bloques de construcción: tienes que saber matemática, escritura, y luego olvidas lo que vas a hacer con eso. El conocimiento básico es importante, pero la educación sostenible también plantea que tenemos que proveer de significado y propósito a lo que aprendemos en las escuelas. Si las escuelas no están para mejorar el mundo, ¿para qué están?

Viene de realizar una charla sobre la “Caracas deseable”, ¿cómo hacer una ciudad sostenible?
He intentado comparar la sostenibilidad con la democracia, porque la democracia es un concepto que muchos de nosotros comprendemos, pero en el que podemos encontrar muchas definiciones y muchas versiones de ella alrededor del mundo. La democracia es, de alguna manera, un ideal. Es algo que, los que creemos en ella, intentamos alcanzar. Lo mismo ocurre con la sostenibilidad. Es un ideal holístico, comprensivo, que incluye todos los aspectos de la sociedad: políticos, sociales, económicos y ambientales. Tomemos a Caracas como ejemplo. ¿Cómo podría ser sostenible? Esa es la pregunta de este foro que, como dije el otro día, utiliza una gran palabra: deseable. ¿Cómo construir la ciudad deseada? Todos sabemos lo que significa deseable, pero no lo que significa sostenible. Los que participaron en este foro invirtieron algo de tiempo pensando ¿cómo puede ser Caracas la ciudad que queremos que sea?. Estoy seguro que lo que desearon es una ciudad próspera, sana, donde cada uno apoye al otro y donde haya suficiente para todos. ¿Cómo hacerlo? Tomemos por ejemplo a Chacao. Este municipio está modelando algunos comportamiento muy positivos y saludables. Esto se enfoca en la cultura, en realizar eventos públicos gratuitos, a los que las personas van a celebrar la vida. Eso es, definitivamente, parte de una ciudad sostenible. Parte de ser venezolano es ese fuerte amor al arte y la música. Entonces, apoyar eso es crítico.

Entonces Calder se refiere a dos sectores de Caracas que no interactúan, que no se hablan. Encoge los hombros, constriñe los labios y deja una pregunta al aire: “¿cómo hacer un puente entre las diferencias? Es muy difícil”, sentencia.

¿Cómo se puede sumar la voluntad de los que se oponen al desarrollo sostenible?
Si una ciudad, o un pueblo —y tenemos muchos de ellos en Estados Unidos—, se cierra completamente a aceptar el progreso, la apertura, el debate y todas las ideas que consideramos democráticas, entonces es muy, muy difícil. Hay un libro llamado The tipping point de Malcom Gladwell [traducido al castellano como El Punto Clave]. El concepto es muy simple: Tienes una idea que suficientes personas respaldan a lo largo del tiempo, entonces puedes alcanzar un punto clave y la idea, a partir de allí, se esparcirá más progresivamente. Ha habido varios puntos claves en Estados Unidos en los últimos años. Alcanzamos ese punto en lo referente a aceptar el matrimonio homosexual. La opinión pública ha pasado ampliamente la línea del 50% y los republicanos no pueden oponerse al matrimonio homosexual porque las personas estarían en su contra y perderían elecciones. Cuando esto ocurre, aquellos conservadores van quedando aislados y empezarán a cambiar. En Caracas, si en suficientes sectores comienza a haber sanidad sostenible y otras características propias de una ciudad más sostenible, los sectores que se oponen al cambio comenzarán a cambiar, eventualmente. Simplemente toma más tiempo. Empezarán a quedar tan aislados, que las personas viviendo en esas zonas, pensarían ‘yo no quiero vivir aquí, yo quiero vivir allá donde hay cultura, música y todo lo demás’. Especialmente la gente jóven. Son las personas jóvenes quienes tienden a hacer este tipo de decisiones. Son los que le dicen a sus padres: ‘ya no quiero hacer más esto’.

'El ecoturismo es la respuesta para Venezuela'; una entrevista de Jonathan Dias a Wynn Calder 640

Wynn Calder fotografiado por Rosa Virginia Urdaneta

En su experiencia, ¿qué programa probado en las escuelas que asesora puede ser aplicado a un contexto latinoamericano?
Lo más obvio es promover la conexión de los estudiantes a la Tierra, a la naturaleza. Muchas escuelas se han olvidado de propiciar esto. En la escuela primaria los mantienen afuera, los niños tienen recreos y pueden estar por allí al aire libre. En el momento en que entran en sexto grado, no salen más del aula. Se sientan en sus pupitres a escuchar al profesor. Es increíble que no sean empujados a estar afuera, ayudándolos a conectarse y entender la Tierra de una manera activa. Así aprenden a amarla y, cuando crezcan, querrán protegerla. Mientras más joven el niño, mejor. Una de las maneras en la que se hace es a través de la jardinería y el cultivo, que aprendan a cultivar comida, a hacer crecer vegetales que se comerán. Eso ha pasado en Estados Unidos en los últimos 6 o 7 años.

La otra cosa que está ocurriendo en Estados Unidos y en otros sitios es aprender, realmente aprender, acerca de energía y del comportamiento necesario para conservarla. La energía y el agua son los dos retos más grandes que enfrentaremos  como especie de ahora en adelante. Tendremos cortes de agua y tendremos el gran reto de eliminar los combustibles fósiles de nuestro consumo energético.

Todo el mundo necesita aprender de la realidad del agua y de la energía y su conservación.

En Venezuela el tema de la energía es probablemente más simple que el asunto del agua. Pero también es más simple que en Estados Unidos. Nosotros tenemos el hábito de consumir mucha energía, gastamos mucha agua y consumimos de más. En Venezuela viven en una zona con temperaturas constantes, por lo que pueden abastecer cada edificio mediante energía solar. Así, su energía puede ser 100% renovable. El gran problema es la relación con el petróleo. El gobierno lo necesita, pero nosotros, como especie, necesitamos dejar de usarlo, dejarlo en el subsuelo. Tenemos que descubrir la forma de lograrlo en los próximos treinta años.

¿Cómo la educación sostenible puede influenciar a los líderes que enfrentan los problemas ambientales?
La idea de trabajar en las escuela es esencialmente hacerlas más proactivas, para que cuando esos niños se muevan a posiciones de poder, se conviertan en políticos, ya tengan estas sensibilidades. Esto está ocurriendo ahora, y está ocurriendo rápido. Los jóvenes están incursionando en la política y en los negocios. Por ejemplo, muchas corporaciones ya tienen oficinas de sostenibilidad. Desde Wallmart hasta Apple tienen personas dedicadas enteramente a la sostenibilidad. Eso es un cambio gigantesco. Hace 10 años esto no ocurría. Todo el mundo está pensando cada vez más sobre lo que significa operar un negocio que sea económica, social y ambientalmente responsable.

A lo que quiero llegar es que lo que los educadores pueden hacer en este contexto es ayudar a los estudiantes a convertirse en ciudadanos activos en el mundo para conseguir una sociedad democrática ambientalmente responsable.

El mejor regalo que pueden dar a los estudiantes que envían al mundo es ayudarlos a ser ciudadanos conscientes y activos.

El reto es alfabetizar ambientalmente a toda la sociedad, ¿cómo alcanzar a esas personas fuera del sistema educativo?
Hace unos días visitamos tres escuelas en Miranda, fuera de Caracas. Una de las razones por la que ese sistema de escuelas es tan bueno es porque no sólo trabajan con los directores de las escuelas y los profesores, sino que hacen contacto con las comunidades. Hay escuelas, como las que vi, que también están enseñando a los padres. Eso ya es un paso en la dirección que comentas. Es importante porque los padres también necesitan saber cómo conservar el agua. No lo saben, no lo están haciendo.

Ahora, ¿cómo llegar a los niños fuera del sistema educativo? La educación sostenible es educación para toda la vida, no sólo en las escuelas y eso debe ser parte de los programas locales para todo el mundo. Debe haber un sistema de comunicaciones para llegar a esas personas, sino, es muy difícil. Necesitas una base de comunicaciones y tener la habilidad de congregar a las personas en una comunidad y tener el concepto de educación continua. Por ejemplo, si tienes una calle que está sucia, necesitan trabajar en equipo para limpiarla. Por eso debe haber alguna forma de estructura implantada. No hay realmente una respuesta a la pregunta, es una difícil.

¿Cómo se puede utilizar la educación sostenible para combatir una crisis económica como la que vive Venezuela?
Sostenibilidad en la educación es particularmente aplicable en Venezuela por el concepto de justicia social, ya que la justicia social y las prácticas ambientales están relacionadas. Las personas más pobres viven en los lugares ambientalmente más degradados. Los dos conceptos se integran. Por eso no puedes resolver un problema sin resolver el otro. No puedes resolver el problema económico en Venezuela sin también atender los problemas ambientales y sociales.

Por otro lado, considero que el ecoturismo es la respuesta para Venezuela. Dejar de lado el petróleo, lo que es difícil porque es como oro. Este país está en una posición de beneficiarse de esta increíble biodiversidad y crear una industria ecoturística gigantesca. Eso sería un trabajo fantástico, porque en el futuro el ecoturismo tenderá a crecer. Venezuela tiene estos increíbles recursos que están listos para ser utilizados. Costa Rica hace mucho dinero con el turismo y el ecoturismo. Realmente ha resultado para ellos. Ellos tampoco tienen un ejército, por lo que ahorran mucho dinero de esa manera. Es muy inteligente —ríe—.

Antes de levantarse, recuerda la simpleza de un principio que inicia con pequeños cambios personales de cada uno de nosotros: “De alguna manera, sostenibilidad es cuidar más a las personas y al planeta. Es muy simple”.

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‘Es increíble ser amenazada por alimentar a los niños’; una entrevista a Ann Cooper por Jonathan Dias
‘Es increíble ser amenazada por alimentar a los niños'; una entrevista a Ann Cooper por Jonathan Dias 496

El ecosocialismo de la Venezuela petrolera: una paradoja; por Jonathan Dias // #DíaDeLaTierra

1. Rectificar, o el (no tan) nuevo ministerio. Cinco meses bastaron para que el gobierno nacional revirtiera aquella decisión de suprimir el Ministerio del Poder Popular para el Ambiente para unirlo a la cartera de Ecosocialismo, Hábitat y Vivienda. Nicolás Maduro reconoció que “la experiencia nos dijo que era necesario volver” y rehabilitó un ministerio

Por Jonathan Dias | 22 de abril, 2015

Karl Marx

1. Rectificar, o el (no tan) nuevo ministerio. Cinco meses bastaron para que el gobierno nacional revirtiera aquella decisión de suprimir el Ministerio del Poder Popular para el Ambiente para unirlo a la cartera de Ecosocialismo, Hábitat y Vivienda. Nicolás Maduro reconoció que “la experiencia nos dijo que era necesario volver” y rehabilitó un ministerio que se dedicase a la cuestión ambiental. A la nueva cartera la denominó “de Ecosocialismo y Agua”.

Reconoció que la medida no había sido bien acogida por la comunidad dedicada a la conservación ambiental en Venezuela, quienes consideraron que era una “degradación” y que sería “un retroceso en materia de políticas e institucionalidad ambiental, y es incongruente con los principios de desarrollo sustentable y derechos ambientales establecidos en nuestra Constitución”.

Según el discurso presidencial, la diferencia entre el antiguo y el nuevo ministerio ambiental no es únicamente nominal, pues dijo que la tarea del organismo será el desarrollo de un “concepto ecológico para salvar al planeta del cambio climático”. A pesar de que para el Presidente el Ministerio de Ambiente era de “permisologías”, el último ministro ambiente, Dante Rivas, ya prometía instalar el Ecosocialismo en Venezuela.

2. Contradicciones con un concepto. El concepto no es producto endógeno, ya que se extrae del Manifiesto Ecosocialista redactado por los académicos Joel Kovel y Michael Löwy luego de la Cumbre de la Tierra de Johannesburgo en 2002. De acuerdo con un texto de Löwy ¿Qué es el ecosocialismo?, se trata de una “corriente de pensamiento y de acción ecologista que hace suyos los principios fundamentales del marxismo”, haciendo la salvedad de que estos principios estarán desembarazados de los “residuos productivistas”. Por último, esta corriente, heterogénea en sí misma, propone más que reformas ecológicas, “un cambio real de civilización” contra la “lógica productivista y la mercantilización de la civilización capitalista/industrial” pues conduce al desastre ecológico.

La multiplicidad de posturas conservacionista ha hecho que esta corriente sea cuestionada desde varios frentes por razones disímiles. Fred L. Smith Jr. Presidente del The Competitive Enterprise Institute, la considera una amenaza a la libertad alrededor del mundo y apunta a la construcción de un ambientalismo basado en el liberalismo clásico. Desde la corriente conocida como ecología profunda se considera que se debe ir a una sociedad post-capitalista, pero no necesariamente socialista, como lo demuestra una discusión escrita entre representantes de ambos grupos. Incluso desde un texto publicado en el portal de la Liga Internacional Comunista se ha afirmado que “la ideología ambientalista y el socialismo son enteramente irreconciliables. Todas las variantes del ambientalismo son una expresión de la idelogía burquesa, ofreciendo correcciones basadas en la sociedad dividida en clases y en el reforzamiento de la escasez”.

La expresidenta de Inparques y bióloga especialista en Ambiente y Desarrollo Sustentable, Carmen Cecilia Castillo considera que el discurso ecosocialista del gobierno venezolano contiene “elementos retóricos”, “fundamentalmente semánticos” en vista de que “la realidad demanda con urgencia la solución de los problemas ambientales, la relevancia que le otorga el sector oficial a la materia, ambiental pareciera que no fluye en la misma dirección”.

El último informe general de la Red Ara de 2011, que incluye a 29 organizaciones ambientales y científicas de Venezuela, constató que, aunque Venezuela está entre los diez países con mayor diversidad biológica, también ocupa un puesto en el top ten de los países con tasa de deforestación más alta, que en sólo 7 años se duplicó la generación de desechos sólidos, que somos el cuarto país en número de especies de anfibios, pero el 51% de ellos están en peligro. Aparte estas y otras preocupaciones como el impacto de la industria petrolera, han denunciado acciones directas del gobierno como el cierre de la Fundación Científica Los Roques y el anuncio de construcción de un hotel de lujo en el Parque Nacional Mochima.

Una constatación del deterioro ambiental puede encontrarse en los datos manejados por el extinto MinAmb, que muestran una baja en la proporción de la superficie cubierta por bosques, un alza en las áreas afectadas por procesos de degradación, un aumento en el total de superficies afectadas por incendios de vegetación. Si bien es verdad que otros indicadores parecen favorables, algunos han sido discutidos por organizaciones ambientales, como la disposición de desechos sólidos.

3. La paradoja del ecosocialismo en Venezuela. María Pilar García-Guadilla, Coordinadora del Grupo de Investigación en Gestión Ambiental, Urbana y Sociopolítica de la Universidad Simón Bolívar ha planteado una de las paradojas a las que se enfrenta Venezuela para hacer posible el modelo de desarrollo ecosocialista. El manifiesto de Kovel y Löwy plantea que, para lograr una sociedad en armonía con la naturaleza, el modelo económico debe desprenderse de la dependencia a los combustibles fósiles, que consideran consustanciales al capitalismo industrial. Ante la dependencia económica con el petróleo, la investigadora  apunta a las contradicciones que debe resolver el Estado: “¿cómo prescindir de los combustibles fósiles para lograr un desarrollo sostenible?”.

Un ejemplo es que, con ocasión de la caída de los precios del petróleo influidas por el aumento de la producción norteamericana mediante el uso de la altamente contaminante técnica de fractura hidráulica o fracking, el presidente Nicolás Maduro ha denunciado, desde octubre de 2014, los daños a los ecosistemas que esto produce. Incluso llegó a proponer una reforma constitucional para prohibir la técnica del fracking.

Sin embargo, la estatal PDVSA ha utilizado también estos métodos. En el informe Contacto con la nueva PDVSA de 2006, anuncia que incrementó la producción de gas con “tecnología de punta”. En el desarrollo del texto, especifican que “se llevó a cabo con éxito la técnica de fracturamiento hidráulico, la cual permitió un aumento significativo en la producción en los 11 pozos del Distrito Social Norte donde fue aplicada”. Luego de los incrementos en la producción, estiman que “el fracturamiento hidráulico se aplique a más pozos durante el 2006, lo que ayudará a cumplir las metas del Plan Siembra Petrolera en el período 2006-2030”. Durante la inauguración de la exposición Fucking Fracking en marzo en 2015, el presidente de PDVSA, Eulogio del Pino reconoció que la empresa que dirige hace fracturamiento, pero lo realiza en yacimientos arenosos “con un mínimo impacto en el ambiente”. Diferenció esa técnica del fracking afirmando que éste se hace en “rocas que no son porosas, que no tienen una porosidad natural”.

Para 2014, Rafael Ramírez, entonces presidente de PDVSA, también anunció que se iban a hacer las “primeras exploraciones para la búsqueda de gas lutita” en el Lago de Maracaibo, producto extraído mediante la fractura hidráulica. Ya estos estudios se habían adelantado el año anterior, como lo demuestra la Memoria y Cuenta, cuando registraron 112 billones de pies cúbicos de gas proveniente de formaciones lutíticas. En la Memoria y Cuenta de 2014 no se hizo mención a la continuación de estas mediciones ni a la explotación de los yacimientos ya explorados. El informe nombra 110 veces la palabra “ambiental”, pero no especifica cuántos derrames hubo con relación a los 88 del año anterior y los 115 del 2012. Lo que queda claro es que la estatal ha utilizado una técnica altamente contaminante, y ha estudiado los posibles beneficios económicos de volver a usarla, a pesar de apuntar al ecosocialismo.

El costo ambiental de la técnica de fracturamiento no es el único que debe asumir una industria petrolera. El Balance de gestión social y ambiental de 2013, el último publicado muestra como un logro de gestión el progresivo restablecimiento de fosas utilizadas por la industria a lo largo de las décadas, otros datos muestran los costos ambientales propios de la industria petrolera. La petrolera reporta que del área contaminada por los 10.722 derrames durante ese año sanearon el 3,44%. El año anterior reportaron 7114 derrames menos.

4. Un problema de modelo. Para María Pilar García-Guadilla el problema no ha sido de marco legal sino del propio modelo productivo, pues el modelo es

“la continuación y ampliación del actual modelo extractivo, lo que implica la generación de fuertes impactos ambientales y supone una racionalidad de carácter desarrollista, instrumental y neoliberal. En síntesis, ni la constitucionalización de las demandas ambientales ni la propiedad gubernamental de los principales recursos naturales, ni el discurso antineoliberal, antiimperialista y antiglobalización del gobierno, ni siquiera su propuesta discursiva del ecosocialismo del siglo XXI han sido suficientes para transformar el modelo de desarrollo neoliberal y capitalista imperante en Venezuela”.

La especialista fundamenta esta afirmación de su estudio de 2009 en que los planes de desarrollo venezolanos se fundamentan en grandes proyectos petrolíferos, gasíferos, carboníferos y de infraestructura, es decir un modelo mineral-extractivo con altos costes ambientales. Las infraestructuras propuestas por el gobierno de Chávez hasta ese momento consistían en la construcción de nuevos oleoductos, gasoductos y líneas de transmisión eléctrica a otros países, todos proyectos con impacto ambiental negativo.

La Red Ara mantiene que, a pesar del discurso político, “se mantiene la antigua dicotomía entre desarrollo y ambiente, ahora reconvertida en la contraposición entre desarrollo del pueblo contra protección ambiental. Tal orientación pareciera ignorar que el bienestar de la población pasa necesariamente por una gestión sostenible, es decir responsable, solidaria y equitativa, de los recursos y servicios ambientales”. Para combatir los problemas medioambientales en Venezuela, los discursos y las buenas intenciones no son suficientes.

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