Blog de Angel Alayón

Cuba, EE.UU. y Venezuela: una lectura de los eventos recientes; por Ángel Alayón

“La historia tiene el deber de trastornar las profecías” José Emilio Pacheco Los anuncios fueron simultáneos. Obama no podía escuchar lo que decía Raúl Castro ni Castro lo que decía Obama. Una coreografía que sólo fue posible luego de dieciocho meses de conversaciones secretas en la que se construyó algún grado de confianza entre antiguos […]

Por Angel Alayón | 18 de diciembre, 2014

“La historia tiene el deber de trastornar las profecías”
José Emilio Pacheco

collage castro obama maduro 640x370

Los anuncios fueron simultáneos. Obama no podía escuchar lo que decía Raúl Castro ni Castro lo que decía Obama. Una coreografía que sólo fue posible luego de dieciocho meses de conversaciones secretas en la que se construyó algún grado de confianza entre antiguos enemigos.

La libertad y el intercambio de prisioneros fueron los gestos concretos que inauguraron una nueva etapa en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Luego vinieron los discursos, preparados con la certeza de que cada palabra pesa y que cualquier reconstrucción siempre comienza con lo que se dice.

Nadie dijo imperio, nadie fue antiimperialista. Y, aunque se reivindicaron victorias simbólicas, nadie se declaró ganador.

Buena parte del discurso de la izquierda de América Latina durante la segunda mitad del siglo XX se ancló en la esperanza de la Revolución Cubana y en el Embargo de Estados Unidos a Cuba como la máxima prueba del desprecio del llamado Imperio del Norte a la soberanía de los pueblos y a la idea del progreso.

Hugo Chávez visitó Cuba por primera vez en 1994 luego de salir de la cárcel. Allá dijo: “En sueños a Cuba vinimos infinidad de veces, los soldados bolivarianos del Ejército venezolano, que desde hace años decidimos entregarle la vida a un proyecto revolucionario, a un proyecto transformador”. Después de la caída del muro de Berlín y del desmembramiento del proyecto soviético, Chávez mantuvo viva a Cuba como referencia política y ejemplo de resistencia antiimperialista. Y, una vez alcanzado el poder, convirtió esos sueños en una alianza con beneficios políticos y económicos para ambas partes.

Nicolás Maduro, el heredero político de Hugo Chávez, ha mantenido la alianza con Cuba y las referencias discursivas en su accionar político. De hecho, muchos analistas justificaron la decisión de Hugo Chávez de nombrarlo heredero por sus buenas relaciones con Cuba. Y el discurso de Maduro así lo reflejaba. Apenas hace cuatro días lideró una marcha que tenía como motivo el rechazo al imperialismo estadounidense, un eco indudable a las grandes marchas en La Habana, otrora encabezada por los hermanos Castro. Pero los anuncios de ayer descolocan el discurso político chavista.

Hay una pérdida simbólica-discursiva que se agrava con el hecho de que el gobierno venezolano ha lucido sorprendido por la negociación entre cubanos y estadounidenses. ¿Por qué no se avisó a Venezuela de estas negociaciones? ¿Se podrá mantener con la misma eficacia el discurso antiimperialista en Venezuela luego del discurso de Raúl Castro? ¿O lo que muchos han llamado el verdadero fin de la Guerra Fría obligará al gobierno venezolano a buscar un discurso que se ubique en una nueva “tercera vía”?

Hasta ahora, el gobierno venezolano muestra el desconcierto del soldado que sigue apuntando a un objetivo que, de pronto, ya no es el mismo. Lo que hasta hace horas fue, ya no es.

Llama la atención que Raúl Castro haya mencionado las reformas económicas que están asumiendo en Cuba apenas en el segundo párrafo del discurso de ayer. Dijo textualmente: “Ahora llevamos adelante pese a las dificultades la actualización de nuestro modelo económico, para construir un socialismo próspero y sostenible”. Es una declaración de que el modelo establecido en Cuba está vencido y que la prosperidad sólo podrá ser alcanzada bajo nuevos esquemas. Y, luego de esa frase, Castro pasó a hablar de inmediato de su conversación con Barack Obama.

La Unión Soviética subsidió a Cuba durante buena parte del siglo XX. Las finanzas cubanas eran sostenidas por la Guerra Fría, pero la caída de la URSS hundió a la isla en el llamado “período especial”, un tiempo de horrores económicos y sociales, en el que se profundizó la escasez y el racionamiento.

La llegada de Hugo Chávez al poder fue una bendición para Cuba. Los intercambios con Venezuela sustituyeron a los soviéticos y aliviaron las duras cuentas de la isla. Pero la capacidad de Venezuela para sostener intercambios económicos y apoyos a terceros países ha mermado dramáticamente en los últimos dos años. El crecimiento del gasto público, los compromisos de deudas internacionales y locales, los programas internacionales de apoyo a otros países y la caía de la producción petrolera han lastimado con fuerza el margen de maniobra económico y financiero de Venezuela en medio de una alta inflación y escasez. Y, como si fuera poco, la dramática caída de los precios del petróleo de los últimos meses reduce la expectativa de ingresos en dólares de Venezuela, un país que depende cada vez más del petróleo. De mantenerse precios actuales durante el 2015, Venezuela dejaría de recibir unos 25.000 millones de dólares, en contraste con los números de 2014.

Cuba ya no puede contar con Venezuela como lo hacía en el pasado. Es la RealPolitik. Es justo mencionar que las negociaciones entre Cuba y Estados Unidos empezaron cuando el petróleo todavía estaba sobre los cien dólares, pero ya los problemas económicos en Venezuela eran evidentes.

Las relaciones de Estados Unidos y Cuba avanzarán, aunque no sin tropiezos. Ambos países tienen fuerzas internas que no están interesadas en que la situación cambie, pero el camino hacia la normalización parece inevitable.

Queda la sensación de que lo mostrado ayer sólo fue la punta del iceberg. Debajo de la superficie debe haber muchos otros temas negociados, incluyendo aquellos que conciernen directamente a Venezuela, un actor fundamental para la región y para el mundo por su petróleo. Quizás más adelante nos enteremos. Quizás ver si en la Casa Blanca se firman o no las sanciones a funcionarios venezolanos nos ofrezca una clave. Quizás el reconocimiento de Castro sobre la necesaria revisión del modelo económico cubano sea un aliciente para que Venezuela acepte que debe revisar el suyo.

Quizás, para algunos, Cuba dejó de ser el ejemplo que alguna vez fue. No se le debe dejar todo a las utopías.

***

ADDENDA: Seis horas después de publicado este texto, las agencias AP y EFE reportan que Obama firmó las sanciones en contra de algunos funcionarios del gobierno de Venezuela. De ser esto así, ya sabemos algo: la negociación con Cuba no incluyó la protección de quienes serán afectados por esta decisión. Ahora queda esperar las reacciones del Ejecutivo Nacional y, no menos importante para armar el rompecabeza, las respuestas del gobierno cubano si acaso las hay.

*******

LEA TAMBIÉN

EE.UU., Cuba y el nuevo comienzo [8 tesis]; por Fernando Mires
EE.UU., Cuba y el nuevo comienzo 8 tesis por Fernando Mires 640

*

Los 10 anuncios de Barack Obama sobre el restablecimiento de relaciones con Cuba
Lea acá los 10 anuncios de Barack Obama sobre el restablecimiento de relaciones con Cuba #MonitorProDaVinci 496

*

Estos son los 10 anuncios de Raúl Castro sobre el restablecimiento de relaciones entre Cuba y EE.UU.
Lea-acá-los-10-anuncios-de-Raúl-Castro-sobre-el-restablecimiento-de-relaciones-con-Estados-Unidos-496

 

Venezuela, la OPEP y vivir con poco; por Ángel Alayón

La OPEP decidió no reducir la producción de petróleo. El Ministro de Arabia Saudita, Ali Al-Naimi, salió de la reunión con una gran sonrisa. Una sonrisa que cuenta con el respaldo de 757 mil millones de dólares de reservas, parte de ellas acumuladas por los sauditas durante los recientes años de altos precios de petróleo. […]

Por Angel Alayón | 28 de noviembre, 2014

saudi opep

La OPEP decidió no reducir la producción de petróleo. El Ministro de Arabia Saudita, Ali Al-Naimi, salió de la reunión con una gran sonrisa. Una sonrisa que cuenta con el respaldo de 757 mil millones de dólares de reservas, parte de ellas acumuladas por los sauditas durante los recientes años de altos precios de petróleo.

Los países árabes han decidido jugar ajedrez en el mercado mundial. Buscan moderar (y controlar) la oferta de petróleo a mediano plazo, desestimulando con precios relativamente bajos la inversión en algunos proyectos de producción de shale oil en Estados Unidos. Tienen, por ahora, la paciencia que da el dinero. En contraste, Venezuela muestra el andar desesperado de quien se sabe con los bolsillos rotos y muchas cuentas por pagar.

Rafael Ramírez, representante de Venezuela ante la OPEP, salió de la reunión sin sonreír. La decisión de la OPEP es un revés que aprieta la soga fiscal y cambiaria, pero también es una derrota en el terreno simbólico. El resultado de esta reunión contrasta con la narrativa mitológica alrededor que desde el oficialismo han vendido sobre la vida pública de Hugo Chávez. Esa versión supone que Chávez, con su liderazgo y encanto disciplinó a los países de la OPEP a partir de 1999, provocando la subida de los precios del petróleo. Hugo Chávez, el “gigante”, pudo. Ahora, en su ausencia, no se puede. Las versiones interesadas de la historia siempre regresan en forma de látigo.

Es inevitable sentir, al menos hoy, que hemos pasado de ser una potencia petrolera con las reservas más grandes del mundo, a ser el daño colateral de las estrategias de los actores que en realidad mandan en el mundo de la energía.

Los malos tiempos sólo son malos para quienes no se prepararon para ellos. Ni el gobierno de Hugo Chávez ni el de Nicolás Maduro tomaron previsiones. El Fondo de Estabilización Macroeconómica de Venezuela, un instrumento creado justamente para que el gobierno pueda actuar de forma contracíclica, tiene apenas 3 millones de dólares. No es casualidad, no fue un descuido, no fue un rasgo de la cultura caribe: la ley fue modificada para no tener que ahorrar. Había demasiadas elecciones por ganar, había un poder que preservar y ahora pagamos las consecuencias con intereses.

Sorprende la insistencia de no asumir las dificultades desde el discurso público. “Estamos blindados”, dijo alguna vez Hugo Chávez. Nunca lo estuvimos y ahora, cuando Venezuela es más dependiente que nunca de los ingresos petroleros, tampoco lo estamos. A la salida de la reunión, el canciller Ramírez declaró a Telesur que el gobierno venezolano está preparado para afrontar cualquier circunstancia y fluctuación en el precio petrolero. Dijo que, como medida de prudencia, el Ejecutivo realizó la planificación del Proyecto de Ley de Presupuesto para el ejercicio fiscal 2015, con un cálculo de 60 dólares por barril. El argumento es curioso. Se sabe que el gasto público en Venezuela excede el planteado en las leyes de presupuesto por razones políticas. Este año se estima que el gasto público excederá en 74% al estimado en el presupuesto. Suponiendo que el gasto público se limitara a los ingresos estimados en el proyecto de presupuesto en el 2015, y utilizando para los cálculos una inflación similar a la de este año, la caída del gasto público estaría en el rango de 35 y 40% en términos reales durante el 2015, un shock de gasto que sólo aceptaría el calificativo de brutal. La prudencia nunca es tan costosa.

Fernando Soto Rojas, veterano político del partido de gobierno y ex presidente de la Asamblea Nacional, tomó otra dirección. El diputado declaró también que Venezuela está preparada para la caída de los precios del petróleo. Pero además añadió una frase donde se mezcla su fe con el diagnóstico: “Como somos revolucionarios, estamos acostumbrados a vivir con poco”.

El presidente Nicolás Maduro ha retrasado las medidas de ajustes, mientras el entorno para la actividad privada se torna cada día más asfixiante. Los desequilibrios aumentan y la palabra hiperinflación suena como una amenaza real.

Las economías también se desquician. Y, cuando lo hacen, el único resultado seguro es el incremento de la pobreza, un cambio social que viene acompañado de consecuencias personales y políticas. Un proceso que ya está en curso y que, por ahora, las velas encendidas a los precios del petróleo no serán capaces de revertirlo.

***

LEA TAMBIÉN: 

¿A dónde van los precios del petróleo tras la decisión de la OPEP?; por Víctor Salmerón
¿a donde van los precios del petroleo tras la decision de la opep, por Vicente Salmerón 496

Los 43 estudiantes asesinados en México y la urgencia de mirar; por Ángel Alayón

— ¿Cómo hacían que los cuerpos de arriba se fueran para abajo? — Uno los sujetaba de las manos y otro de las patas y los columpiábamos […] de manera que se fueran hacia abajo y los cuerpos rodando llegaban a lo plano. Parte de la confesión de uno de los asesinos /// Los asesinos […]

Por Angel Alayón | 8 de noviembre, 2014

¿Cómo hacían que los cuerpos de arriba se fueran para abajo?
Uno los sujetaba de las manos y otro de las patas y los columpiábamos […] de manera que se fueran hacia abajo y los cuerpos rodando llegaban a lo plano.

Parte de la confesión de uno de los asesinos

///

43 mexico angel alayon 640

Los asesinos pretendieron no dejar rastros. Pretendieron desaparecer los restos de 43 estudiantes bajo un fuego alimentado con esmero y alevosía. Borrar a la víctima es la eterna pretensión del criminal y eso fue lo que hicieron al lanzar bolsas con cenizas y huesos fracturados a un río que ellos querían se pareciera al olvido. Pero eso fue sólo el final. Antes hubo otras escenas de horror. Como ésa en la que unos policías entregan a los 43 estudiantes a un grupo paramilitar asociado al narcotráfico, quienes fueron los encargados de consumar la masacre en el medio de un basurero, que más que el lugar del crimen es un espejo en el que todavía se reflejan los autores de esta tragedia.

La división de poderes de Montesquieu es un ideal que parece alejado de los ciudadanos de Iguala, quienes ahora, al igual que muchos en América Latina, sólo pueden aspirar a que, si no es el poder lo que se divide, al menos se  divida el mal. Que aquellos a quienes elegimos no se unan al narcotráfico. Que podamos distinguir entre las fuerzas del Estado y una banda de sicarios. Que las policías y los ejércitos luchen contra el narcotráfico en vez de ayudarlos. Que podamos mirar a los ojos a un policía. Que los alcaldes no le teman a los estudiantes ni los estudiantes a los alcaldes. Que los basureros sean sólo eso. Que podamos distinguir a esos que quieren el poder político para lucrarse. Que nuestros impuestos no paguen las balas que matan inocentes. Que el fuego no calcine a la memoria. Que no se use la fuerza del río para llevarse lo que queremos. Que perdamos las vendas. Que miremos.

A un año de El Dakazo; por Ángel Alayón

El presidente Nicolás Maduro ordenó en cadena nacional la ocupación de la red de tiendas Daka por parte del gobierno y que todos los productos se pusieran a la venta de inmediato a precios justos: “Que no quede nada en los anaqueles, que no quede nada en los almacenes. Ya basta” dijo el 8 de […]

Por Angel Alayón | 6 de noviembre, 2014

A un año de El Dakazo; por Angel Alayon 640

El presidente Nicolás Maduro ordenó en cadena nacional la ocupación de la red de tiendas Daka por parte del gobierno y que todos los productos se pusieran a la venta de inmediato a precios justos: “Que no quede nada en los anaqueles, que no quede nada en los almacenes. Ya basta” dijo el 8 de noviembre de 2013. Fue el comienzo de una operación a gran escala de reducción de precios de electrodomésticos y productos de línea blanca, hoy conocida como El Dakazo. Las colas aparecieron frente a las tiendas que eran objeto de intervención estatal y pronto se cumplió el deseo del Presidente: los anaqueles quedaron vacíos.

El Dakazo se enmarcó en la narrativa de la “guerra económica”, un concepto que empezó a utilizarse con fuerza por voceros del gobierno a partir de agosto de 2013 y que intentó responsabilizar al sector privado y a factores externos como el gobierno de los Estados Unidos de la escasez y la inflación. El Dakazo fue, entonces, la respuesta del gobierno a los culpables de los males del país: los usureros y especuladores, los enemigos que desataron la “guerra económica contra el pueblo de Venezuela”.

Para el momento de El Dakazo, Nicolás Maduro había perdido 15 puntos de popularidad desde el 14 de abril de 2013, fecha de la elección presidencial. Los números de la firma encuestadora  IVAD revelaban que 7 de cada 10 venezolanos evaluaban negativamente la situación del país. Los candidatos del PSUV parecían enfilarse a una derrota política en las elecciones municipales de diciembre 2013. Pero los resultados fueron muy distintos.

Nicolás Maduro y el PSUV se recuperaron lo suficiente durante el último mes de campaña para anotarse una victoria. Una victoria que implicó una especie de legitimación para Nicolás Maduro. Se entendía que en esas elecciones, de perder el PSUV, se abría un espacio para discutir la verosimilitud de los resultados de las presidenciales de abril, que se decidieron por algo más de un punto porcentual y fueron cuestionadas por el candidato opositor, Henrique Capriles Radonski.

El Dakazo fue un salvavidas político para Maduro: el Presidente de la República amaneció el 9 de diciembre con un capital político renovado y un horizonte despejado de elecciones por dos años.

Los analistas esperaban que entre diciembre de 2013 y enero de 2014 se tomarán medidas económicas que atendieran los desequilibrios económicos acumulados. Era el momento de salvar las presiones que impone una elección sobre las decisiones económicas. Era posible asumir un costo político a corto plazo con la expectativa de producir una mejor situación económica que se tradujera en rédito político antes de las próximas elecciones.

Pero esas medidas no llegaron. Y eso generó serias interrogantes sobre la dirección que tomaría el gobierno en materia de política económica durante 2014.

El 22 de enero de 2014, Rafael Ramírez, entonces Vicepresidente del Área Económica, anunció un plan de importaciones y el presupuesto de divisas del año. La última pregunta de esa rueda de prensa fue formulada por el periodista Víctor Salmerón, quien preguntó si el presupuesto de divisas era suficiente para cancelar la deuda que CADIVI sostenía con el sector privado. Antes de responder esa pregunta, Rafael Ramírez ya había afirmado con contundencia que el Estado venezolano garantizaba el pago de la deuda externa venezolana. Sin embargo, en el caso de la deuda con el sector privado Ramírez aseguró que antes de pagar debía revisarse el sustento de esos compromisos. Aquella respuesta anunciaba que el tema de la deuda con el sector privado flotaría en la opinión pública todo el 2014 y afectaría la producción en Venezuela.

La contracción en la entrega de divisas al sector privado profundizó la escasez.

Sabiendo lo que vendría, el Banco Central de Venezuela había decidido dejar de publicar los índices de escasez. Nelson Merentes, presidente del BCV, justificó esa decisión en estos términos: “El índice de escasez lo debe tener el Gobierno. No es un índice político. Nosotros le estamos suministrando al Ejecutivo la información correspondiente. No queremos que los índices se conviertan en índices políticos que favorezcan a unos y perjudiquen a otros”.

En enero fue la última vez que se hizo pública la cifra de escasez: un preocupante 28%.

En julio de 2014, en una entrevista dada a José Vicente Rangel, Rafael Ramírez manifestó que Venezuela avanzaría pronto hacia un sistema de convergencia cambiaria. El anuncio se interpretó como una señal de la inminente aplicación de medidas para atender los problemas económicos en Venezuela. A comienzos de año ya se hablaba de que Ramírez estaba preparando un giro en la política cambiaria y fiscal que se interpretaba, con más esperanza que certeza, como un avance en la dirección correcta

Muchos vendieron optimismo a partir de estas ideas, para terminar decepcionados.

Desde puertas adentro, el plan de Ramírez fue torpedeado, tanto por las razones pragmáticas de aquellos que se beneficiaban del statu quo, como las ideológicas de quienes veían en las ideas de Ramírez una traición al legado de Hugo Chávez.

El 2 de septiembre, a menos de dos meses de la declaración a José Vicente Rangel, Rafael Ramírez fue nombrado Canciller de la República. El gesto se entendió como el abandono del gobierno de Nicolás Maduro de las propuestas del otrora zar de la economía nacional, quien salió del cargo sin cumplir aquella promesa de pulverizar el dólar paralelo. Días antes del nombramiento como Canciller, Maduro anunció la implementación del “Plan Sistémico para la Lucha Integral contra el Contrabando”, un nuevo capítulo en el uso de la narrativa de la “guerra económica”.

La sobrevaluación de la moneda y los controles de precios han estimulado el contrabando. Maduro anunció su combate como parte de la ofensiva para derrotar a los enemigos del pueblo. Más allá de los anuncios del gobierno, no hay data confiable que permita evaluar la efectividad de la política, pero sí es posible afirmar que mientras exista una moneda sobrevaluada, haya controles de precios y tengamos un sistema de cambio con cuatro precios, los incentivos para el contrabando serán cada vez mayores y lo convertirán en un fenómeno difícil de derrotar.

Y mientras la inacción en materia económica sigue siendo el rasgo resaltante en 2014, el gobierno empieza a hablar con insistencia de las elecciones legislativas del 2015.

Algunos creen esos comicios podrían realizarse en el primer semestre del año, como otra consecuencia de la caída de la popularidad y parte de la necesidad que tiene Miraflores de que pasen las elecciones para tomar decisiones en materia económica. Otros dicen que está en proceso una nueva versión de El Dakazo, que obligue a los comerciantes a reducir los precios bajo el operativo “Navidades Felices y Seguras”.

Pero no olvidemos que el efecto en popularidad política de la versión original fue efímero y no tuvo ningún efecto sostenible sobre la inflación, más allá de profundizar los problemas de escasez. Durante los primeros ocho meses de este año, la inflación posdakazo acumuló 39% y la anualizada llegó a 63,94%. Las colas frente a supermercados y farmacias testimonian el agravamiento de los problemas de abastecimiento.

La narrativa de la guerra económica tiene una consecuencia lamentable: en medio de una guerra, no hay inversión a largo plazo. El gobierno ha sostenido sus acusaciones al sector privado, culpándolo (genéricamente) de ser responsable de la situación actual. Es un discurso que preocupa, pues se trata del mismo sector privado que necesitará para reactivar la economía nacional. Más allá de la retórica, es imposible una recuperación económica sin empresarios que inviertan y sin que el país esté abierto a la iniciativa privada.

Una rectificación en Venezuela pasa por reconsiderar al sector privado y al emprendimiento como el principal motor del desarrollo económico. Como lo hiciera alguna vez Brasil, como lo hizo alguna vez China, como lo han hecho todas las sociedades que han prosperado.

Nicolás Maduro ha tenido que lidiar con las consecuencias de una exacerbación del gasto público que tuvo como intención garantizar el triunfo de Hugo Chávez en su última elección. El fallido sistema de producción estatal ha acentuado la escasez y el financiamiento del déficit fiscal con dinero inorgánico ha impulsado la inflación y deteriorado los ingresos reales y el bienestar de los venezolanos.

El ajuste en 2014 parecía inevitable. Tan inevitable que el hombre que estuvo detrás de pensamiento económico de Hugo Chávez, Jorge Giordani, confesó en su carta de despedida que la revolución sería insostenible de seguir el curso que había tomado el gasto público. Pero Maduro no ha podido girar el timón y ya sentimos el frío del iceberg. De acuerdo con el IVAD, un 77.3% de los venezolanos cree que el país va en la dirección equivocada, una estadística que refleja desesperanza. La caída del precio del petróleo pone mayor presión a la economía venezolana, que luego de quince años de revolución depende más que nunca de los ingresos petroleros.

Y, a un año de El Dakazo, vale la pena recordar que los buenos magos nunca repiten sus trucos.

Juego 7 // No hay béisbol sin épica; por Ángel Alayón #WorldSeries2014

Alex Gordon bateó la bola hacia el Center Field. Gregor Blanco corrió hacia adelante con la intención de capturarla y hacer el último out de la Serie Mundial. Los Gigantes de San Francisco ganaban 3 a 2 a los Royals de Kansas City. Blanco frenó al darse cuenta de que no le llegaría a la […]

Por Angel Alayón | 30 de octubre, 2014

Madison Bumgarner 640 Juego 7 Serie Mundial 2014

Alex Gordon bateó la bola hacia el Center Field. Gregor Blanco corrió hacia adelante con la intención de capturarla y hacer el último out de la Serie Mundial. Los Gigantes de San Francisco ganaban 3 a 2 a los Royals de Kansas City. Blanco frenó al darse cuenta de que no le llegaría a la bola, pero ya estaba muy cerca como para poder controlarla y el bound lo sobrepasó. Alex Gordon cruzó por primera pensando en el home y en la posibilidad de empatar. Alcanzó una velocidad de 30.095 kilómetros por hora. A Juan Pérez, el left field que le hizo la cobertura a Blanco, se le escapó la pelota por un segundo y eso permitió que Gordon alcanzara la tercera base. Los Royals ponían la carrera del empate en tercera, apenas a 27.43 metros del home en el último inning. Pero en realidad el problema de los de Kansas City no era de distancia: el problema era Madison Bumgarner.

***

Los Gigantes de San Francisco habían anotado la de la ventaja en la cuarta entrada. Pablo Sandoval y Hunter Pence conectaron sencillos. Un fly de Brandon Belt al left-filed le permitió a un agresivo Pablo Sandoval avanzar hasta la tercera base. Con hombre en primera y tercera base, y el juego empatado a dos carreras, Ned Yost trajo a Kelvin Herrera para enfrentar a Michael Morse. Era una batalla de poder contra poder. Herrera pone a Morse en dos strikes con rectas que promediaron 97 millas por hora. En ambas ocasiones Morse bateó de foul. Cuando tienen dos strkes sin bolas y Herrera usa su poderosa recta, sólo un 11% le conecta un hit. Parecía que todo estaba en contra de Michael Morse. Herrera le lanzó un recta a 99 millas y Morse le hizo swing. No conectó bien la bola, pero el batazo tomó la distancia suficiente para caer como una granada en el jardín derecho y producir la carrera de la ventaja que le permitió a Bruce Bochy traer a lanzar a Madison Bumgarner.

Pablo Sandoval Juego 7 Serie Mundial 2014

El béisbol necesita héroes y esta vez fue Madison Bumgarner. Luego de lanzar un juego completo el domingo, apareció en la quinta entrada con el descaro de quienes disfrutan el juego y lo hacen todo por ganar. Podía haber dudas de usarlo: era un riesgo. Pero Bochy había dicho que Bumgarner hacía bullpen cuarenta y ocho horas después de lanzar. Y eso fue lo que pareció lanzar: otra sesión de práctica en la que aprovechó para utilizar todos sus lanzamientos, en la que la recta alta con dos strikes fue una receta que tentó a varios de los Royals, en la que lanzó muchos strikes que lucían ocultos para los bateadores.

***

La única amenaza real contra Bumgarner fue esa de la novena entrada, cuando Gordon llegó a tercera con dos outs. El turno era de Salvador Pérez, quien le había conectado un home run en el primer juego, la única carrera que permitió el zurdo en esta Serie Mundial. Bumgarner nunca mostró preocupación ni frustración con los compañeros que dejaron correr la bola hasta la pared. Los fanáticos volvieron a creer de que era posible ganar. Alcides Escobar, en el duguot, se puso el Cristo en la boca y juntó sus manos en oración. Bumgarner le lanzó a Pérez cinco rectas de cuatro costuras a 92 millas. Pérez abanicó dos y bateó de foul la última. Con la cuenta en 2 y 2, Bumgarner le cambió la medicina y le lanzó un recta de dos costuras, un lanzamiento con mayor movimiento. Pérez hizo swing y dio un elevado de foul que terminó en las manos de Pablo Sandoval, sentenciando el juego y la serie.

Fue un juego lleno de detalles y buenas jugadas para discutir. La jugada de Panik en el tercer inning, en la que se lanzó a la derecha para pasarle la pelota a Crawford con el propio guante y terminar un doble play, fue de guión de película. Después Panik dijo que era la primera vez en su vida que pasaba la pelota con el guante. El béisbol es también un juego de instintos. El umpire de primera cantó quieto, quizás también instintivamente. Pero Bochy desafió la decisión y solicitó una revisión del video que puso las cosas en su sitio.

En el quinto inning, Infante abrió contra Bumgarner con hit y luego Alcides Escobar tocó la bola. Fue una decisión personal. Fue una decisión costosa, quizás producto de los padecimientos de Escobar frente a Bumgarner durante toda la serie. Con hombre en primera y sin outs este año se anotaron, en promedio, 0.81 carreras. Con hombre en segunda y con un out se anotaron 0.62. Luego del sacrificio, el turno fue del zurdo Aoki, quien fue dominado para terminar el inning con un ponche a Lorenzo Cain.

Se hablará mucho de la oportunidad y del descaro al bate de Pablo Sandoval, del atrevimiento de Yordano Ventura, de la entrega de Salvador Pérez, del juego agresivo y alegre de Hunter Pence. Pero sobre todo se hablará de un Madison Burgarner que luego del juego final dijo que ya podía dejar de mentir: confesó que sí, que estaba un poco cansado. Nunca se notó. No hay béisbol sin épica.

Gigantes de San Francisco Serie Mundial 2014

///////

LEA TAMBIÉN:

Juego 1 // La noche del gigante Bumgarner; por Ángel Alayón  #WorldSeries2014

bumgarner-496

*

Juego 2 // Los relevistas sueñan con el infierno; por Ángel Alayón #WorldSeries2014

Jean Machi Serie Mundial Juego 2 496

*

Juego 3 // Salvador Pérez, pastor de hombres; por Angel Alayón #WorldSeries2014

salvador 496

*

Juego 4 // Los pandas viven para octubre, por Angel Alayón #WorldSeries2014

sandoval 496

*

Juego 5 // Pitchar es luchar contra el olvido (o ‘La pared de Bumgarner’); por Ángel Alayón

Juego 5  Bumgarner o pitchar es luchar contra el olvido; por Ángel Alayón 496

 

*

Juego 6 // La noche en que lanzó Dios; por Ángel Alayón #WorldSeries2014

Juego 6 Yordano Ventura Kansas San Francisco 496

*

Juego 7 // No hay béisbol sin épica; por Ángel Alayón #WorldSeries2014

Madison Bumgarner 640 Juego 7 Serie Mundial 2014 496

 

Juego 6 // La noche en que lanzó Dios; por Ángel Alayón #WorldSeries2014

  A pesar de que Yogi Berra decía que “el juego no se acaba hasta que se acaba”, esta vez bastaron dos entradas y una diferencia de siete carreras para sentenciar que habría un juego más. Al finalizar el segundo inning del sexto juego de esta Serie Mundial, Omar Vizquel tuiteó que habría un séptimo […]

Por Angel Alayón | 29 de octubre, 2014
Juego 6 Yordano Ventura Kansas San Francisco 640

El lanzador Yordano Ventura dedicó el partido a Óscar Taveras

 

A pesar de que Yogi Berra decía que “el juego no se acaba hasta que se acaba”, esta vez bastaron dos entradas y una diferencia de siete carreras para sentenciar que habría un juego más.

Al finalizar el segundo inning del sexto juego de esta Serie Mundial, Omar Vizquel tuiteó que habría un séptimo encuentro: “Espeluznante. No puedes ni dormir ni comer y nada te pasa por la garganta”.

Los Royals ya habían logrado forzar el juego donde no hay mañana para nadie.

Después del partido, el abridor de Kansas City, Yordano Ventura, dijo que anoche no había lanzado él, sino Dios. El único tropiezo terrenal de Ventura fueron las tres bases por bolas que dio en la tercera entrada, solventado con éxito gracias a la impaciencia de Buster Posey y un doble play.

El juego terminó 10 a 0, en una actuación que Ventura le dedicó a la memoria de Óscar Taveras. Lanzó siete entradas y aisló tres hits, pero es probable que muchos televisores se hayan apagado en el tercer inning, en un juego que pareció el prólogo del  juego definitivo.

***

Un pelotero puede tener las famosas cinco herramientas, pero si es incapaz de olvidar, no llegará muy lejos.

La capacidad de sobreponerse a un mal turno al bate, a un error o a una noche de desencanto es parte de la arquitectura emocional de los grandes beisbolistas. Un mal desempeño sólo debe ser utilizado para aprender. La desazón y la tristeza tienen que quedarse atrás para poder asumir la próxima oportunidad con eficacia.

Los Royals se sobrepusieron a la impotencia que significó Bumgarner. Ahora es el turno de los Gigantes, quienes necesitan olvidar esta paliza para enfrentarse a un Kansas City que pretende darle esta noche una alegría a sus fanáticos, quienes han resistido con estoicismo y están pagando hasta 1.567 dólares a las empresas revendedoras para ser testigos presenciales de una noche que han esperado por casi tres décadas.

***

Esta noche alguien celebrará en el campo y los jugadores derrotados se quedarán mirando desde su banco la celebración, a sabiendas de que estuvieron muy cerca de lograrlo.

Se juega en Kansas City. Muchos dicen que será una ventaja decisiva tener en las tribunas a 37.000 personas ensordeciendo a los Gigantes, pero la ventaja de los Royals en el Kauffman Stadium tiene un origen diferente: no es un parque para jonroneros y los outfielders deben correr mucho.

Dayton Moore, el gerente general de los Royals, ha construido un equipo basado en la velocidad, el pitcheo y la defensa. Los bateadores de poder cuestan mucho dinero y el pay-roll de los Kansas City se acerca a 91 millones de dólares, unos 56 millones de dólares menos que el de San Francisco.

Los Royals jamás jugarán como los Dodgers ni como los Yankees: sólo pueden jugar como los Royals, un equipo que ha sido diseñado para triunfar allí, en su casa, en el Kauffman Stadium.

***

San Francisco Kansas Manaers 640

Bruce Bochy y Ned Yost

 

Cuando jugaba en el High School, Ned Yost, el manager de los Royals de Kansas City, tuvo una temporada completa en la que no conectó un hit. Se fue de 36-0. Durante el verano trabajó como lavaplatos en un Kentucky Fried Chicken, un empleo que según Yost le permitió fortalecer sus brazos y tener una buena campaña el año siguiente.

Yost sabe salir de las situaciones difíciles y ha creado un ambiente en el dugout en el que los peloteros se sienten tan cómodos que incluso algunos como Salvador Pérez han dicho que lo quieren como a su papá.

Cuando Bruce Bochy, el manager de los Gigantes de San Francisco, llegó a las Grandes Ligas no había ni gorra ni casco del tamaño de su cabeza. Quizás era un dato premonitorio de que su destino en el béisbol estaba relacionado con el asunto de la estrategia y no en el campo de juego. Ya va por su tercera corona, un título que lo pondría al lado de nombres como Sparky Anderson, Miller Huggins, Tony La Russa y John McGraw y, sin duda, le garantizaría un puesto en el Salón de la Fama.

Tanto Yost como Bochy fueron receptores suplentes. Tuvieron suficiente tiempo para ver el juego desde la banca y aprender. Aprender mucho. Los peloteros que no saltan al terreno a diario tienen mucho tiempo para pensar.

Algunos lo aprovechan, otros no.

Hoy la batalla final también será entre Yost y Bochy.

***

LEA TAMBIÉN:

Juego 1 // La noche del gigante Bumgarner; por Ángel Alayón  #WorldSeries2014

bumgarner-496

*

Juego 2 // Los relevistas sueñan con el infierno; por Ángel Alayón #WorldSeries2014

Jean Machi Serie Mundial Juego 2 496

*

Juego 3 // Salvador Pérez, pastor de hombres; por Angel Alayón #WorldSeries2014

salvador 496

*

Juego 4 // Los pandas viven para octubre, por Angel Alayón #WorldSeries2014

sandoval 496

*

Juego 5 // Pitchar es luchar contra el olvido (o ‘La pared de Bumgarner’); por Ángel Alayón

Juego 5  Bumgarner o pitchar es luchar contra el olvido; por Ángel Alayón 496

 

*

Juego 6 // La noche en que lanzó Dios; por Ángel Alayón #WorldSeries2014

Juego 6 Yordano Ventura Kansas San Francisco 496

*

Juego 7 // No hay béisbol sin épica; por Ángel Alayón #WorldSeries2014

Madison Bumgarner 640 Juego 7 Serie Mundial 2014 496

 

Juego 5 // Pitchar es luchar contra el olvido (o ‘La pared de Bumgarner’); por Ángel Alayón

Madison Bumgarner cometió un sólo error. En el cuarto inning, Salvador Pérez bateó un rolling a primera. Bumgarner salió tarde a cubrir la base y Brandon Belt tuvo que lanzarse para tocar la almohadilla con su pie justo antes que Pérez. El resto de la noche ya está en el archivo de lo imborrable. Sería […]

Por Angel Alayón | 27 de octubre, 2014

Juego 5  Bumgarner o pitchar es luchar contra el olvido; por Ángel Alayón 640

Madison Bumgarner cometió un sólo error. En el cuarto inning, Salvador Pérez bateó un rolling a primera. Bumgarner salió tarde a cubrir la base y Brandon Belt tuvo que lanzarse para tocar la almohadilla con su pie justo antes que Pérez. El resto de la noche ya está en el archivo de lo imborrable.

Sería injusto decir que Bumgarner dominó a los Royals: en realidad el zurdo de los Gigantes los frustró.

Pitchar es el arte de engañar. Y el contraste de velocidad es una de las armas principales de quienes engañan. En el primer inning Bumgarner lanzó la pelota en un rango de velocidad que estuvo entre las 77 y las 94 millas por hora. Un rango delirante. Además, en apenas 11 lanzamientos, mostró su recta de cuatro costuras, la recta de dos costura, su slider, su curva y su cambio. Como si fuera poco, la mascota de Posey parecía imantada. La ubicación de los lanzamientos estuvo allí desde el principio de la noche. En ese inning, Eric Hosmer, el cuarto bate de los Royals, gritó dos veces luego de hacerle swings a pelotas que ya estaban en el suelo. Bumgarner había venido al juego con todo su arsenal.

Los buenos pítchers son observadores. Bumgarner se ha construido a sí mismo viendo a los mejores. De niño pasó horas estudiando y aprendiendo la mecánica de su ídolo: Randy Johnson. De Jon Lester aprendió el uso de toda la zona de strike y cómo esconderle la bola a los derechos. Y, más recientemente, incorporó el movimiento hacia home de Clayton Kershaw cuando hay hombres en base. Hay pocos límites para quien está dispuesto a aprender de los grandes.

Madison Bumgarner llamaba la atención de scouts y curiosos desde el High School. Tanto así que su padre mandó a construir una pared para que nadie lo viera cuando lanzaba sus sesiones de bullpen. A veces hay que dejar que el talento trabaje concentrado y en soledad. Pero anoche no hubo pared que impidiera que el mundo viera el pítcher en que se ha convertido.

***

TheShift640

A diferencia de la guerra, en el béisbol a veces es mejor que la gente abandone su posición.

The Shift es una formación defensiva especial que generalmente se usa contra bateadores zurdos que tienen una tendencia mayor al promedio de batear hacia su banda. También sirve para minimizar la probabilidad de extrabases. El tercera base pasa a jugar short stop, el short stop se coloca detrás de la segunda base y el segunda base se interna en el rightfield. Ésa es una de las posibles combinaciones.

Cuenta la leyenda que en la Serie Mundial de 1946, el manager de San Luis, Eddy Dyer, usó la defensa The Shift contra Ted Williams. Pero lo hacía, más que como un sistema defensivo, como una herramienta de perturbación sicológica

Anoche, el zurdo Brandon Belt vino a batear con hombre en primera en la segunda entrada. Ned Yost, el manager de los Royals, ordenó la aplicación de The Shift, en una versión en la que el tercera base se desplaza hasta detrás de la segunda. Pero Brandon Belt hizo lo inesperado: tocó la bola hacia el lado izquierdo del campo y logró embasarse con un infield hit. Fue una respuesta estratégica ante la formación defensiva, una respuesta preparada, trabajada y con ejecución perfecta.

También fue el primer hit de toque en la vida profesional de Brandon Belt. De allí la sopresa. Un recordatorio de que toda estrategia tiene su punto débil.

Ahora, con hombre en primera y segunda, Ishikawa bateó un fly productivo que llevó los hombres a segunda y tercera con un out. Brandon Crawford conectó un rolling por segunda que empujó la primera carrera del juego y la única que los Gigantes necesitaron para ganar el quinto juego de la Serie Mundial y ponerse a un juego de la corona.

***

Ned Yost trajo a Kelvin Herrera para tratar de preservar la diferencia. James Shields había hecho un buen trabajo al limitar a los Gigantes a dos carreras durante los primeros seis innings. Y pasó algo que muy pocos pensaban que podía pasar durante este octubre: los Gigantes le batearon a los imbateables. Herrera recibió dos hits y le hicieron dos carreras. Wade Davis, quien vino a relevar a Herrera, también recibió su dosis y los Gigantes terminaron fabricando tres carreras ante estos nasty-boys del bullpen. Una mala noticia para los Royals, quienes despiertan del mito de que su bullpen jamás sería tocado.

Bumgarner completó la blanqueada y terminó en los libros de récords, con una microscópica efectividad de 0.29 durante sus cuatro intervenciones en series mundiales. Un 0.29 que puede redondearse a 0. Al menos así lo sintieron anoche los Royals.

Sólo hay dos tipos de pítchers: los que se olvidan y los que se quedan en nuestra memoria.

La serie se muda a Kansas City. Los Royals ahora están contra las cuerdas. El béisbol toma un sabor especial cuando el juego puede ser definitivo. Y eso será el martes en la noche: la gloria o la búsqueda desesperada de una última oportunidad.

***

LEA TAMBIÉN:

Juego 1 // La noche del gigante Bumgarner; por Ángel Alayón  #WorldSeries2014

bumgarner-496

*

Juego 2 // Los relevistas sueñan con el infierno; por Ángel Alayón #WorldSeries2014

Jean Machi Serie Mundial Juego 2 496

*

Juego 3 // Salvador Pérez, pastor de hombres; por Angel Alayón #WorldSeries2014

salvador 496

*

Juego 4 // Los pandas viven para octubre, por Angel Alayón #WorldSeries2014

sandoval 496

*

Juego 5 // Pitchar es luchar contra el olvido (o ‘La pared de Bumgarner’); por Ángel Alayón

Juego 5  Bumgarner o pitchar es luchar contra el olvido; por Ángel Alayón 496

 

*

Juego 6 // La noche en que lanzó Dios; por Ángel Alayón #WorldSeries2014

Juego 6 Yordano Ventura Kansas San Francisco 496

*

Juego 7 // No hay béisbol sin épica; por Ángel Alayón #WorldSeries2014

Madison Bumgarner 640 Juego 7 Serie Mundial 2014 496

 

Juego 4 // Los pandas viven para octubre, por Angel Alayón #WorldSeries2014

Sun Tzu, en su Arte de la Guerra, recomienda estudiar muy bien el terreno donde se darán las batallas y manejarlo a tu favor. Luego del juego 3, varios jugadores de los Royals se quejaron de la cantidad de agua que había en el infield en el AT&T Park, en especial alrededor de la primera […]

Por Angel Alayón | 26 de octubre, 2014

sandoval640

Sun Tzu, en su Arte de la Guerra, recomienda estudiar muy bien el terreno donde se darán las batallas y manejarlo a tu favor. Luego del juego 3, varios jugadores de los Royals se quejaron de la cantidad de agua que había en el infield en el AT&T Park, en especial alrededor de la primera y segunda base. Es una vieja táctica, humedecer el terreno hasta convertirlo en barro para disminuir la velocidad de los rápidos contrarios. Bruce Bochy, el manager de los Gigantes, dijo desconocer el cambio en las condiciones de terreno. La duda queda, pero no olvidemos que ambos equipos juegan en el mismo terreno. En el primer inning del cuarto juego, Gregor Blanco se embasa por boleto y avanza a segunda con un wild pitch. Luego, sin importarle las condiciones del terreno, sale al robo de la tercera base tentando al brazo de Salvador Pérez, ganador del Guante de Oro 2013. La jugada fue cerrada, pero llegó a salvo. Los Gigantes fueron los que corrieron empezando el juego. Hunter Pence conectó un rolling a tercera y el tiro a primera de Moustakas permitió a Blanco anotar la primera carrera del juego. Una carrera que llegó sin haber conectado un hit.

Esta vez la emboscada de los Royals llegó temprano. Ryan Vogelson, el abridor de los Gigantes y ex lanzador de los Tiburones de La Guaira, dominó los dos primeros innings. El inning estaba en dos outs, una situación que siempre permite respirar mejor. Alex Gordon estaba en primera, quien se había embasado por un hit. Luego vino la debacle. Lorenzo Cain, Eric Hosmer conectaron sencillos, Moustakas recibió una base por bolas, y Omar Infante y Salvador Pérez aportaron dos hits consecutivos. Un ataque que se tradujo en 4 carreras. Parecía que todo lo que tenía que hacer Jason Vargas, el abridor de los Royals era estirar su participación en el juego hasta que llegara el venenoso relevo de su equipo.

Los Gigantes se acercaron en el quinto inning cuando produjeron 2 carreras para poner el juego 4 a 3. Jason Vargas salía antes de tiempo. Antes de tiempo con los Royals significa antes de que puedas traer a Herrera, a Wade o a Holland a cerrar el juego. Pero el sexto turno al bate de los Gigantes fue el decisivo. Ned Yost trajo a pitchar a Brandon Finnegan, el novato de 21 años. Joaquín Arias vino a batear por Yusmeiro Petit, quien había lanzado tres innings perfectos como relevista. Arias, se embasa por sencillo. Blanco hace lo propio. Joe Panik avanza los corredores con un toque de sacrificio. Y pasan por boleto intencional a Buster Posey. Tres hombres en base y un out, una situación en la que durante el 2014 se anotaron en las Grandes Ligas 1.53 carreras en promedio.

¿El zurdo Finnegan debía lanzarle a Hunter Pence? Lo dejaron lanzarle, Pence conectó un rolling al Short Stop y Alcides Escobar decidió forzar en home. ¿Debió Alcides Escobar intentar el doble play y tratar de acabar el inning?

Luego vino Pablo Sandoval quien al primer lanzamiento la devolvió con fuerza al center field para que anotaran dos carreras y voltear el juego.  Los Gigantes ya nunca perderían la ventaja. A Brandon Finnegan le hicieron 5 carreras y el juego terminó 11 a 4. ¿Debió Ned Yost mover su bullpen con mayor agresividad? ¿Desperdició una importante ventaja de tres carreras?

Dio la sensación de que los Royals decidieron que el juego se había acabado en el sexto inning. Yogi Berra no estaba en el dugout de los Royals ¿O fue la decisión de una mente fría y analítica que prefiere reservar sus fuerzas para una mejor oportunidad? Quizá Sun Tzu lo hubiera aplaudido. Pero Sun Tzu escribió sobre la guerra, no sobre el béisbol.

Si el punto débil de Kung Fu Panda es su identidad y origen, el de Pablo Sandoval es batear a la derecha. Y anoche le tocó batear de ese lado del plato. Además, Sandoval tenía gripe. No hizo práctica de infield para preservarse. Parecía tener todo en contra, es decir, parecía tener armado el guión para seguir construyendo su leyenda. Sandoval fue el factor desequilibrante a la ofensiva con ese turno frente a Finnegan que le cambió la cara al juego. Sin épica no hay béisbol. Pablo Sandoval está hecho para ella. Algunos sólo encuentran su paz interior en octubre.

Veremos si esta noche los Royals pueden regresar frente a Madison Bumgarner. Stay tuned.

***

LEA TAMBIÉN:

Juego 1 // La noche del gigante Bumgarner; por Ángel Alayón  #WorldSeries2014

bumgarner-496

*

Juego 2 // Los relevistas sueñan con el infierno; por Ángel Alayón #WorldSeries2014

Jean Machi Serie Mundial Juego 2 496

*

Juego 3 // Salvador Pérez, pastor de hombres; por Angel Alayón #WorldSeries2014

salvador 496

*

Juego 4 // Los pandas viven para octubre, por Angel Alayón #WorldSeries2014

sandoval 496

*

Juego 5 // Pitchar es luchar contra el olvido (o ‘La pared de Bumgarner’); por Ángel Alayón

Juego 5  Bumgarner o pitchar es luchar contra el olvido; por Ángel Alayón 496

 

*

Juego 6 // La noche en que lanzó Dios; por Ángel Alayón #WorldSeries2014

Juego 6 Yordano Ventura Kansas San Francisco 496

*

Juego 7 // No hay béisbol sin épica; por Ángel Alayón #WorldSeries2014

Madison Bumgarner 640 Juego 7 Serie Mundial 2014 496

 

Juego 3 // Salvador Pérez, pastor de hombres; por Angel Alayón #WorldSeries2014

Los buenos peloteros tienen mucho de ajedrecistas. Antes de que el pítcher lance, deben haber repasado todas las jugadas probables de acuerdo con la situación del juego. Una vez que la bola está en el aire, ya no habrá mucho tiempo para pensar. Los Gigantes perdían 3 a 2 en el octavo inning. Gregor Blanco […]

Por Angel Alayón | 25 de octubre, 2014

salvador640

Los buenos peloteros tienen mucho de ajedrecistas. Antes de que el pítcher lance, deben haber repasado todas las jugadas probables de acuerdo con la situación del juego. Una vez que la bola está en el aire, ya no habrá mucho tiempo para pensar.

Los Gigantes perdían 3 a 2 en el octavo inning. Gregor Blanco tocó la bola para tratar de embasar la carrera del empate. Una jugada de habilidad y desespero. Fue un buen toque.  El receptor Salvador Pérez saltó sobre la pelota con velocidad y agilidad. Gracias a la tecnología de StatCast, hoy sabemos que Pérez tardó sólo 0.23 segundos en dar el primer paso y que llegó a la pelota en 2.14 segundos. Algunos dirán que tiene los reflejos de un tiburón australiano. El tiro a primera fue exacto y evitó que Blanco alcanzara con éxito la primera base.

Pérez ya había demostrado sus reflejos y el poder y precisión de su brazo en el segundo inning, cuando Hunter Pence fue fusilado en intento de robo. Un buen catcher es lo más parecido a un ángel de la guarda. Y así parece considerarlo Brandon Finnegan, el novato de 21 años que en junio de este año todavía lanzaba para el equipo de su universidad, Texan Christian University, y que subió a las Grandes Ligas hace 54 días y apenas debutó hace 49. Finnegan entró a lanzar en el cierre del séptimo, con Hunter Pence en la primera y un out.

Luego del juego, el novato confesó que estaba nervioso. Pero le dio todo el crédito a Salvador Pérez por guiarlo en medio de tanta presión.  Finnegan sacó dos outs claves de la mano de un Salvador Pérez que estuvo toda la noche saliendo a hablar con sus lanzadores. Luego vendrían Wade Davis y Greg Holland a silenciar a los Gigantes en el octavo y noveno inning. Un buen catcher es lo más parecido a un pastor. Y Salvador lo es.

cainrf640

Sherlock Holmes resolvía casos a partir de lo que no había pasado en lugar de lo que pasó. Anoche el perro no ladró ni Nori Aoki estuvo en el right field de los Royals. El jardín derecho fue custodiado por un gran center field: Lorenzo Cain. Y la decisión del manager de los Royals, Ned Yost, lució acertada desde el comienzo del juego. Cain hizo dos grandes jugadas sobre batazos de Posey e Ishikawa en el primer y segundo inning.

Otra decisión interesante de Yost fue subir a Alex Gordon del sexto turno al segundo. Gordon, uno de los pilares de los Royals, estaba en medio de un slump serio: dieciséis turnos sin conectar de hit. Gordon tomó práctica de bateo extra antes del juego y trabajó con el coach de bateo. El diagnóstico era claro: estaba abriendo el compás y no se estaba quedando atrás, una receta para ser sorprendido. En el sexto inning, Gordon encontró a Escobar en primera y al segundo lanzamiento conectó un doble para empujar la segunda carrera del juego. Resucitar a tiempo es también una habilidad. Luego Tim Hudson dominó a Cain y Bochy trajo a Javier López a enfrentar a Eric Hosmer. Fue el turno del juego. López pone a Hosmer en dos strikes. Un bateador contra las cuerdas afina la vista y trata de salvar la zona de strike. Llega a dar seis fouls y llevar la cuenta a 3 y 2. En el onceavo lanzamiento conecta sencillo al center field para empujar la tercera carrera de los Royals. Los Gigantes harían dos carreras en el final del sexto acercando el score, pero ya sabemos que el relevo de los Royals a patir del séptimo sólo necesita para ganar un juego la mínima diferencia.

Fue cerrado, un juego con buenas salidas de los veteranos Guthrie y Hudson, de mucha defensa y contención. Fue un juego que se pareció a la expectativa que se tenía sobre esta serie. Los Gigantes ahora sienten la presión. El setenta por ciento de los que ganan el tercer juego de la Serie Mundial terminan alzando el trofeo, lo que hace sonreir a los Royals. Pero setenta por ciento no es cien por ciento. Ahora le toca reaccionar a los Gigantes.

***

LEA TAMBIÉN:

Juego 1 // La noche del gigante Bumgarner; por Ángel Alayón  #WorldSeries2014

bumgarner-496

*

Juego 2 // Los relevistas sueñan con el infierno; por Ángel Alayón #WorldSeries2014

Jean Machi Serie Mundial Juego 2 496

*

Juego 3 // Salvador Pérez, pastor de hombres; por Angel Alayón #WorldSeries2014

salvador 496

*

Juego 4 // Los pandas viven para octubre, por Angel Alayón #WorldSeries2014

sandoval 496

*

Juego 5 // Pitchar es luchar contra el olvido (o ‘La pared de Bumgarner’); por Ángel Alayón

Juego 5  Bumgarner o pitchar es luchar contra el olvido; por Ángel Alayón 496

 

*

Juego 6 // La noche en que lanzó Dios; por Ángel Alayón #WorldSeries2014

Juego 6 Yordano Ventura Kansas San Francisco 496

*

Juego 7 // No hay béisbol sin épica; por Ángel Alayón #WorldSeries2014

Madison Bumgarner 640 Juego 7 Serie Mundial 2014 496

 

Juego 2 // Los relevistas sueñan con el infierno; por Ángel Alayón #WorldSeries2014

1. Jake Peavy. Nadie enfrenta dos veces al mismo lanzador. Cuando Jake Peavy ganó la triple corona de pitcheo, Yordano Ventura, su contraparte, tenía apenas 16 años. En 2007, Peavy lanzaba para los Padres de San Diego y era considerado el mejor lanzador del béisbol. Pero el Jake Peavy de anoche era otro, trasegado por las […]

Por Angel Alayón | 23 de octubre, 2014

Jean Machi Serie Mundial Juego 2 640

1. Jake Peavy. Nadie enfrenta dos veces al mismo lanzador. Cuando Jake Peavy ganó la triple corona de pitcheo, Yordano Ventura, su contraparte, tenía apenas 16 años. En 2007, Peavy lanzaba para los Padres de San Diego y era considerado el mejor lanzador del béisbol. Pero el Jake Peavy de anoche era otro, trasegado por las lesiones y por los años. Un Peavy que tuvo que cambiar su mecánica de pitcheo, vivir con una recta más lenta y apelar a la experiencia. Quizás eso sea lo que signifique el paso del tiempo: adaptarse a las limitaciones.

jake peavy 640

Gregor Blanco inició el juego con un home run. Esa temprana ventaja no fue suficiente para que Peavy no tambaleara durante los dos primeros innings, aunque el daño se limitara a sólo dos carreras. Luego de un piconazo contra Omar Infante, Jake se gritaba a sí mismo, llamando con desespero a aquel pitcher imbateable del 2007. Fue sorprendente verlo regresar durante las siguientes tres entradas. Logró llegar al sexto inning limitando a los Royals a esas dos carreras, un resultado que le ofrecía a su equipo la oportunidad de competir. Hasta que vino la emboscada.

2. Yordano Ventura. Yordano Ventura vive de la velocidad. Tiene mucho del mito del abejorro, ese insecto que de acuerdo con su peso y forma teóricamente no podría volar, pero lo hace con independencia de lo que digan los cálculos. Varios científicos han estudiado cómo un hombre de 1.83 de altura y 80 kilos puede lanzar la pelota a más de 100 millas. Ventura tiene una contextura que no justifica esa velocidad pero, como el abejorro, no lo sabe.

Los estudios han explicado que la fuerza con que lanza la pelota depende de la cadena cinética. Es decir, de la optimización de los tiempos en la secuencia de movimientos que implica lanzar. Glen Fleisig, experto en ingeniería médica y mecánica en el American Sports Medicine Instute explica la velocidad de Ventura en estos términos:

“Tiene que ver, más que nada, con los tiempos de sus distintos movimientos […] Se ve a primera vista. Parece que el muchacho da un paso, su cuerpo se mueve hacia adelante y luego lanza. Pero si lo ves en cámara lenta, realmente es una secuencia de eventos. Cuando el pie en movimiento de un lanzador aterriza, su brazo, que no está conectado en la pierna en absoluto, debe estar en cierta posición, y su cadera y tronco deben estar en otra. Y si analizamos esas cosas en una pequeña fracción de segundo, los mejores pitchers tienen la secuencia correcta”.

 Y Ventura utilizó esa velocidad para darle la oportunidad de igualar la serie a sus Royals de Kansas City. Mantuvo el juego en dos carreras hasta el sexto inning. Posey y Pence conectaron sencillos, hombres en primera y en segunda con un out, y salió Ned Yost a quitarle la pelota a Ventura.

Y allí vino la diferencia de este juego: el relevo.

Yordano Ventura 640 Juego 2 serie mundial 640C

3. La emboscada. Todo niño que pitcha sueña con ser un abridor en las Grandes Ligas. Nadie, a esa edad, dirá que aspira ser algún día un buen relevista intermedio, pero la importancia del relevo está subestimada. No se llevarán los titulares y tampoco tienen los sueldos más altos, pero el juego depende de ellos.

Yost trajo a Kelvin Herrera para solventar la amenaza de los Gigantes.  El primer lanzamiento ante Brandon Belt fue a 100 millas por hora, una recta que le dijo a los Gigantes que la velocidad va a estar presente durante toda la serie. Herrera dominó a Belt y luego a More, para acabar con la conjura de los californianos.

Entonces Peavy abrió el cierre del sexto. Lorenzo Cain se embasó por hit y Eric Hosmer recibió un boleto. Era todo para Peavy, un hombre religioso que siempre le ha atribuido sus éxitos a Dios, pero ahora tendría que rezar.

Bochy llamó a Jean Machí, quien recibió una sólida línea de Billy Butler que permitió a Cain anotar la carrera de poner el juego a favor de los Reales 3 a 2 y dejar hombres en primera y segunda. Era la segunda empujada de Butler, uno de los consentidos de los fanáticos de los Royals y cuya temporada 2014 ha sido la peor de su carrera. Pero ayer nadie pensó en eso. Butler había puesto a ganar a los Royals y  Bochy entró para traer a Javier López, quien dominó a un apagado Alex Gordon.

Bochy entró una vez más para llamar a Hunter Strickland y enfrentar a Salvador Pérez. Los hombres avanzaron a segunda y tercera con un wild pitch, para luego anotar por un doble de Pérez que puso el juego 5 a 2. Luego vino el veterano Omar Infante. Strickland se puso por debajo en la cuenta e Infante esperó la recta para hacer un swing perfecto. Conectó un home run por el left field y determinó las cifras definitivas: 7 a 2.

Hunter Strickland 640 2 serie mundial

Machí y Strickland no pudieron contener la amenaza y allí perdieron el juego. Strickland mostró su frustración luego del home run, le gritó a Salvador Pérez y los dugouts se vaciaron: es la frustración del no-poder y ver cómo los Royals igualaban la serie.

Este altercado le agrega un grado de tensión adicional a una serie que se muestra pareja y con dos equipos que tienen hambre de ganar.

Ayer ambos managers movieron sus piezas en el sexto inning. A Yost le funcionaron; a Bochy no. Una estrategia sin buena ejecución nunca ha llevado a nadie muy lejos.

Los relevistas no sueñan con la gloria: sueñan con el infierno.

***

LEA TAMBIÉN:

Juego 1 // La noche del gigante Bumgarner; por Ángel Alayón  #WorldSeries2014

bumgarner-496

*

Juego 2 // Los relevistas sueñan con el infierno; por Ángel Alayón #WorldSeries2014

Jean Machi Serie Mundial Juego 2 496

*

Juego 3 // Salvador Pérez, pastor de hombres; por Angel Alayón #WorldSeries2014

salvador 496

*

Juego 4 // Los pandas viven para octubre, por Angel Alayón #WorldSeries2014

sandoval 496

*

Juego 5 // Pitchar es luchar contra el olvido (o ‘La pared de Bumgarner’); por Ángel Alayón

Juego 5  Bumgarner o pitchar es luchar contra el olvido; por Ángel Alayón 496

 

*

Juego 6 // La noche en que lanzó Dios; por Ángel Alayón #WorldSeries2014

Juego 6 Yordano Ventura Kansas San Francisco 496

*

Juego 7 // No hay béisbol sin épica; por Ángel Alayón #WorldSeries2014

Madison Bumgarner 640 Juego 7 Serie Mundial 2014 496

 

Juego 1 // La noche del gigante Bumgarner; por Ángel Alayón  #WorldSeries2014

A Ángel Alayón, mi padre, quien escribió de beisbol para Sport Gráfico. El béisbol es un juego de señales. Nori Aoki, el segundo bateador del juego, conectó una línea directo al guante de Madison Bumgarner, el abridor de los Gigantes de San Francisco. Luego de atrapar un fly o una línea, normalmente los lanzadores y […]

Por Angel Alayón | 22 de octubre, 2014

A Ángel Alayón, mi padre, quien escribió de beisbol para Sport Gráfico.

Wild Card Game - San Francisco Giants v Pittsburgh Pirates

El béisbol es un juego de señales. Nori Aoki, el segundo bateador del juego, conectó una línea directo al guante de Madison Bumgarner, el abridor de los Gigantes de San Francisco. Luego de atrapar un fly o una línea, normalmente los lanzadores y los infielders “corren la bola”. Es decir: se la pasan a un jugador del infield para hacer la rutina de lanzamientos internas, hasta que la pelota regresa al lanzador para reanudar el juego. Pero no pasó esta vez. Bumgarner ni siquiera volteó a ver a sus compañeros. Era un hombre con una misión. Fue directo a la lomita. Vino a lanzar sin adornos. Vino a ganar.

La madre de Madison Bumgarner confesó en una entrevista que cuando su hijo tenía una mala noche en la lomita ella no podía conciliar el sueño. Anoche Debbie Bumgarner durmió feliz. Madison mostró en el Kauffman Stadium un repertorio incómodo y un control de la zona que presionó a los bateadores de los Royals. Los anestesió.

***

Los coachs son seres discretos. Están allí, en una caja a las orillas del campo. Son mensajeros y, a veces, una especie de consciencia de los peloteros. Les susurran cosas al oído en pleno juego. Son importantes, pero no se llevan el protagonismo, a pesar de que muchas veces determinan los resultados.

Gregor Blanco abrió el juego con un hit de habilidad. “De guerrilla”, dirán algunos tiburones nostálgicos. Joe Panik bateó un largo fly hacia el center-left. Roberto Kelly, el coach de primera, gritó con fuerza a Blanco que regresara mientras la bola todavía estaba en el aire y Cain corría detrás de la pelota. Blanco regresó a tiempo para iniciar el pisa y corre y alcanza la segunda ante una defensa sorprendida. De eso se trata el béisbol: de anticipar las jugadas. Y eso fue lo que hizo Kelly.

Posey conectó un sencillo y Blanco llegó hasta tercera. Pablo Sandoval bateó una línea hacia la pared del right field, Blanco anotó la primera carrera y el coach de tercera, Tim Flannery (el aliado histórico de Bruce Bochy) mandó al home a Posey, pero sólo para que fuera puesto out con un tiro de relevo perfecto de Omar Infante. Kelly aportó en la carrera de Blanco. Flannery regaló un out y la posibilidad de una carrera. Detalles es el otro nombre de este juego.

***

WireAP_2c2e71e8305542dc870b00abf73a6792_16x9_992

Hunter Pence es alto y desgarbado. Sus movimientos no son elegantes, pero son efectivos. Pertenece a los pragmáticos del béisbol. Sin embargo, esa aparente falta de coordinación tiene una justificación: Hunter Pence sufre de la enfermedad de Scheuermann, una condición en la médula que impide a quienes la sufren a corregir conscientemente su postura. Es un desorden que usualmente se desarrolla en la adolescencia, pero del que Hunter supo apenas en septiembre de este año, antes de fimar un contrato de 90 millones de dólares con los Gigantes de San Francisco. La movilidad de la columna de Pence es limitada. Sin embargo, la enfermedad no lo ha incapacitado, ni le ha impedido  jugar ni dar batazos como el que le conectó a James Shields en el primer inning con Sandoval a bordo: un home run por el center field en un estadio donde es difícil botarla y que puso el juego 3 a 0, antes de que Bumgarner lanzara su primera bola. Una ventaja que resultó suficiente para que Madison atacara sin piedad la zona de strike.

***

La pelota es celosa. No le puedes quitar la vista. El tercer inning comenzó con un error de Brandon Crawford ante un rolling de Omar Infante. No esperó el bote adecuado. Luego Mike Moustakas bateó un doble, conjurando una amenaza seria para Madison: hombres en segunda y en tercera sin outs. Una situación en la que, según el promedio del 2014, se anotaron prácticamente dos carreras (1.84) en las Grandes Ligas de acuerdo con Baseball Pospectus. Bumgarner resolvió la situación con dos ponches consecutivos: uno a un ansioso Escobar y otro a Aoki. Con la primera base libre, le lanzó a Cain con delicadeza. Un gran pitcher sabe cuándo huir y cuando atacar: base por bolas para el peligroso Cain.

Tres hombres en base. “Out en todas partes”, dicen.  Y entonces Bumgarner dominó a Eric Hosmer con un rolling inofesivo hacia la segunda base. Un gran cero. El cero de la noche. Las estadísticas predecían un acercamiento de los Royals, pero un pitcher solo es grande cuando puede lanzar bajo presión, contra las cuerdas, sin margen de error. Bumgarner terminaría lanzando siete entradas y permitiendo apenas tres hits y una sola carrera.

James Shields, el abridor de los Royals, decepcionó a una fanaticada que esperaba un duelo de pitcheo. Su apodo de “Big Game James” le debe más a la rima que a lo que ha hecho en este octubre. El contraste entre su recta y su cambio no estuvo presente. Sus lanzamientos no quebraron. La comunicación con Salvador Pérez parecía no fluir. Un juego para el olvido. Un octubre pare el destierro. Un punto negro para su agencia libre. Quizás fueron los once días sin lanzar. Quizás la Serie le dé otra oportunidad.

El juego fue asimétrico. Los Royals no jugaron a la altura de su reputación. Salvador Pérez dio un home run al dominante Bumgarner en el séptimo inning. Un home run que sonó a un lejano grito de advertencia de que el equipo está vivo. No tanto para este juego, sino para el mucho béisbol que falta.

Los Gigantes ganaron 7 a 1 y se ponen adelante, pero los Royals van a regresar. Porque de eso se trata el béisbol: de regresar, de levantarse, de luchar hasta el final.

***

LEA TAMBIÉN:

Juego 1 // La noche del gigante Bumgarner; por Ángel Alayón  #WorldSeries2014

bumgarner-496

*

Juego 2 // Los relevistas sueñan con el infierno; por Ángel Alayón #WorldSeries2014

Jean Machi Serie Mundial Juego 2 496

*

Juego 3 // Salvador Pérez, pastor de hombres; por Angel Alayón #WorldSeries2014

salvador 496

*

Juego 4 // Los pandas viven para octubre, por Angel Alayón #WorldSeries2014

sandoval 496

*

Juego 5 // Pitchar es luchar contra el olvido (o ‘La pared de Bumgarner’); por Ángel Alayón

Juego 5  Bumgarner o pitchar es luchar contra el olvido; por Ángel Alayón 496

 

*

Juego 6 // La noche en que lanzó Dios; por Ángel Alayón #WorldSeries2014

Juego 6 Yordano Ventura Kansas San Francisco 496

*

Juego 7 // No hay béisbol sin épica; por Ángel Alayón #WorldSeries2014

Madison Bumgarner 640 Juego 7 Serie Mundial 2014 496

 

5 apuntes sobre el capital de imaginación y el futuro de Venezuela; por Ángel Alayón

“No es el futuro ni su irreal presencia lo que nos tiene lejos, divididos. Es el lento desastre, la existencia, en donde triunfan los olvidos” José Emilio Pacheco, en Estancias   1 En Venezuela se habla de futuro filtrado por signos de interrogación. Hay urgencias geográficas: ¿Hacia dónde va esto?, temporales: ¿Hasta cuándo dura esto?, existenciales: […]

Por Angel Alayón | 20 de octubre, 2014

“No es el futuro ni su irreal presencia lo que nos tiene lejos, divididos.
Es el lento desastre, la existencia, en donde triunfan los olvidos”
José Emilio Pacheco, en Estancias

 

venezuela imaginar 640

1

En Venezuela se habla de futuro filtrado por signos de interrogación. Hay urgencias geográficas: ¿Hacia dónde va esto?, temporales: ¿Hasta cuándo dura esto?, existenciales: ¿Qué va a ser de nuestras vidas? Preguntas y fórmulas que delatan los tiempos de incertidumbre que vivimos, tiempos en los que deambular se convierte en modo de supervivencia y en el que hay pocas apuestas, porque no hay probabilidades sobre las cuales apostar. Porque es mejor vivir bajo riesgo que en un entorno donde el futuro es indescifrable. Porque la incertidumbre es el otro nombre de la oscuridad.

2

El optimismo y el pesimismo son dos reversos de una misma estrategia que permite lidiar con lo desconocido. El pesimista declara con firmeza que ya no hay esperanza, que todo se ha perdido, que no hay futuro y actúa en consecuencia. El optimista se aferra a cualquier fuente de luz que le permita interpretar que pronto el viento cambiará de dirección y que la oscuridad no es absoluta y es solo el presagio de los buenos tiempos. También están los resignados que se mueven como corchos en medio del oleaje, una tercera vía desangelada. A todos los une su propia visión de futuro, una idea personal de lo que vendrá.

3

Pensar sobre el futuro (algo que no existe) requiere de lo que Gary Becker llamó capital de imaginación, un capital que podemos definir como el acervo de ideas, conocimientos, narrativas e historias que nos permite pensar y representar escenarios eventuales y circunstancias posibles. Lo que pensamos sobre lo que viene depende de la cantidad y calidad de capital de imaginación que hemos acumulado a lo largo de nuestras vidas. Invertimos en nuestro capital de imaginación cada vez que nos exponemos a una obra de ficción o de no ficción [literatura, cine, series, ensayos, novelas]. Nuestra visión de futuro depende de la inversión que hayamos hecho en el pasado en las herramientas necesarias para imaginar.

4

El capital de imaginación se deprecia y se desactualiza. En medio de las borrascas del presente, de los alimentos y de los medicamentos ausentes, de crímenes ensordecedores, de una inflación voraz, es fácil olvidar y atender la necesaria reposición de nuestra capacidad de imaginar. Las crisis económicas son momentos devastadores para la imaginación y es por eso que urge contrarrestar la creencia de que el futuro es solo una proyección de los dolores del presente y no un horizonte de posibilidades. Si nuestro mundo es del tamaño de nuestro lenguaje como argumentó Wittgenstein, nuestras acciones en él depende de lo que creamos sea su futuro. Solo podemos imaginar lo que podemos nombrar. Un presente astringente y un poder con ánimos de perpetuidad destruye el lenguaje para así desterrar de los ciudadanos la capacidad de considerar posible la idea de un futuro alternativo a lo que vivimos. Defender el lenguaje es defender la posibilidad de cambio. Es defender el futuro.

 5

Imaginar implica la derrota del presentismo, esa tendencia a interpretar el pasado y el futuro a partir de lo que pensamos y sentimos en el presente, como lo define Daniel Gilbert. Los ahogos pueden impedirnos ver que ha habido países en situaciones mucho más complicadas que las de la Venezuela actual y que han podido superar esas duras circunstancias. El presente puede ser una profecía que autocumplimos. Necesitamos saber (imaginar) que un futuro distinto a lo que vivimos es posible. Y actuar en consecuencia.

***

Estos apuntes sirvieron de base para la conversación en la Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo, con Elsa Cardozo y Luis José Oropeza, moderado por Edda Armas. El tema de la mesa de discusión era ¿Se puede conjugar en futuro en Venezuela?

Clorox: de la empresa cerrada a la empresa tomada; por Ángel Alayón

  Clorox anunció el cierre de sus operaciones en Venezuela. En un comunicado expuso sus razones: “Clorox Venezuela hubiera preferido continuar su negocio en Venezuela y suministrar sus productos a los venezolanos. Sin embargo, dadas las restricciones operativas impuestas por el Gobierno venezolano, la considerable incertidumbre económica, las continuas interrupciones de suministros y sin aumentos […]

Por Angel Alayón | 1 de octubre, 2014

 

clorox 640b

Clorox anunció el cierre de sus operaciones en Venezuela. En un comunicado expuso sus razones:

“Clorox Venezuela hubiera preferido continuar su negocio en Venezuela y suministrar sus productos a los venezolanos. Sin embargo, dadas las restricciones operativas impuestas por el Gobierno venezolano, la considerable incertidumbre económica, las continuas interrupciones de suministros y sin aumentos significativos y recurrentes de los precios (…), Clorox Venezuela anticipó que continuarían las considerables pérdidas operativas en el futuro previsible”

Cerrar una empresa siempre es una decisión difícil, además de costosa. Muchas familias dependen de esos puestos de trabajo que pronto dejarán de existir. Muchos proveedores y clientes dependen de esos productos que ya no se producirán. El gobierno reaccionó ante la decisión de Clorox bajo una ya vieja consigna trocada en amenaza: “Empresa cerrada, empresa tomada”, y tomó control de las operaciones, con el objetivo de salvaguardar los puestos de trabajo y la producción.

La antigua Clorox es hoy una empresa estatal y sus trabajadores ahora son empleados públicos. La suerte de la empresa dependerá del Fisco Nacional y de la gerencia pública, como ha sucedido con tantas otras empresas estatizadas desde el año 2007.

No hay razones para ser optimista con el futuro de la producción de la nueva empresa estatizada. El desempeño de las empresas privadas que han pasado a ser propiedad del Estado desinfla cualquier esperanza. Sin embargo, lo más inquietante es la desatención del gobierno a las razones de fondo por la que una empresa como Clorox decide cerrar sus puertas en Venezuela.

Ninguna empresa puede producir a pérdidas de forma permanente. Y el cierre o la quiebra son opciones para detener la destrucción de recursos valiosos que pueden utilizarse con mejor provecho en otros sectores o en otras actividades en la economía. Clorox tuvo tres años vendiendo dos tercios de su portafolio a precios congelados en una economía inflacionaria, una receta para el desastre financiero.

La escasez que se sufre en Venezuela es, en parte, consecuencia de un control de precios que ha desestimulado la inversión y que ya también es causa del shut-down decision, lo que promete agravar la situación. La toma de la empresa por parte del Estado no resuelve este problema que está afectando a muchas empresas. De hecho, bajo el actual control de precios, será el Estado (es decir: nosotros, los contribuyentes) quienes tendrán que financiar las pérdidas de las empresas.

Clorox también mencionó la incertidumbre económica como una de las causas del cierre. ¿Qué va a pasar con los precios de los productos regulados? ¿Qué va a pasar con el sistema cambiario? ¿Ya no va la unificación cambiaria anunciada? ¿El Estado centralizará las importaciones? Son preguntas que no tienen respuesta en la Venezuela actual y que afectan la posibilidad de que el sector privado invierta en Venezuela.

Ya en 1942 Joseph Shumpeter, en su libro Capitalism, Socialism and democracy, advertía que el cierre de empresas podía ser parte de un proceso de “destrucción creativa” en el que nuevas empresas, con productos innovadores, desplazaban a las rezagadas, cuyo destino era la quiebra o el cierre.

Para Shumpeter, el proceso de “destrucción creativa” era inherente a la dinámica capitalista y muchos han interpretado que el cierre de empresas es una consecuencia necesaria de la innovación y del crecimiento económico. Desafortunadamente, el cierre de Clorox no tiene relación con el proceso descrito por Shumpeter. Se enmarca, más bien, en una lamentable y peligrosa tendencia: el número de empleadores en Venezuela en el 2002 era de 611.803 empresas, según datos del INE, y para enero de 2013 ese número de empleadores había disminuido hasta llegar a 345.386. Una dramática caída en el número de empresas que operan en el país que nada tiene de creativa, pero sí de destrucción.

Uno desearía que el caso de Clorox fuera un caso aislado, algo menor. Pero, en realidad, es un síntoma de un problema que atenta directamente contra el bienestar de los venezolanos: no hay ningún país del mundo que haya podido prosperar y superar la pobreza de forma sostenible sin una inversión privada vigorosa.

Shumpeter decía que los primeros interesados en implementar el capitalismo deberían ser los promotores del socialismo. Argumentaba que el capitalismo era la única forma efectiva de acabar con los poderosos tradicionales a través de la innovación, un paso necesario hacia el socialismo. También decía que, para liberar a los hombres de la necesidad de dedicar la mayor parte de su tiempo a la actividad económica, el socialismo necesitaba una sociedad industrializada y eficiente y eso sólo lo podía producir el capitalismo.

Algunos dicen que Shumpeter argumentaba esto para atraer la atención de los socialistas de su tiempo. Sin embargo, hace pocos años, durante el Congreso de Partido Comunista Chino donde se discutía la inclusión de la propiedad privada en la Constitución, le preguntaron a un alto dirigente del Partido si consideraba que la constitucionalización de la propiedad privada en China era una desviación del comunismo. Curiosamente, la respuesta fue shumpeteriana:

“No. Al contrario. Para poder alcanzar el nivel de industrialización que requiere el comunismo, necesitamos inversión privada por unos doscientos o trescientos años más”.

Una respuesta conveniente, dadas las circunstancias, pues, como diría Keynes, en el largo plazo todos estamos muertos.

Mientras tanto, quienes estamos aquí debemos evitar las lamentables consecuencias de la destrucción de empresas, consecuencias que están a nuestra vista, aquí y ahora.

***

LEA TAMBIÉN: 

Expropiación en Venezuela = Ineficiencia + Corrupción; por Luis Vicente León
Economía-escasez-crisis-venezuela-luis-vicente-león-496

El dólar fantasma viene por ti; por Ángel Alayón

La Unión Soviética todavía dominaba a los países bálticos. Era el verano de 1990 y llegamos en tren a Riga, Letonia. Veníamos desde Alemania. Éramos Gaudeamus, un coro de cámara conformado por venezolanos y dirigidos por Guntar Gedulis. Fuimos allá invitados a participar en el Festival de la Canción Letona. Nos asignaron un guía: Anatolijs. […]

Por Angel Alayón | 26 de septiembre, 2014

ARTICULO_Se_establecera_nuevamente_el_dolar_permuta_en_Venezuela_por_Carjuan_Cruz_640

La Unión Soviética todavía dominaba a los países bálticos. Era el verano de 1990 y llegamos en tren a Riga, Letonia. Veníamos desde Alemania. Éramos Gaudeamus, un coro de cámara conformado por venezolanos y dirigidos por Guntar Gedulis. Fuimos allá invitados a participar en el Festival de la Canción Letona. Nos asignaron un guía: Anatolijs. Él nos explicó cómo funcionaría nuestra estadía. Y allí se produjo el primer contacto con la realidad de la economía soviética:

— El cambio oficial es cuatro rublos por un dólar. Si ustedes me dan los rublos a mí, yo se los cambio a dieciséis rublos por dólar.

Nuestro guía se convirtió con esa frase en nuestro agente cambiario. Anotaba en una lista los dólares que cada quien le entregaba y regresaba a las dos horas a repartir los rublos multiplicados. A mis dieciocho años no lo sabía, pero eventualmente aprendería que el mercado negro es una característica inherente a los controles de cambio.

También aprendería que un mercado cambiario con tamañas distorsiones es insostenible.

La poeta alemana Xochil Schütz no tuvo la misma suerte cuando vino a Venezuela a participar en el décimo Festival Mundial de Poesía en Caracas. Ella cuenta su experiencia así:

“Cuando le digo a la joven colaboradora del festival que debo cambiar algo de dinero, me exhorta a que los cambie con ella, de forma personal. Quiere viajar a Europa dentro de poco. La entiendo; aunque su abrupta exhortación y algo en su tono de voz me hace desconfiar. Que el gobierno ha establecido una tasa de cambio extremadamente baja, que los venezolanos tienen dificultades para acceder a divisas y que por eso se pagan altos precios por moneda extranjera en el mercado negro, eran cosas que había leído antes de emprender el viaje.

Más tarde, la joven me ofrece canjear mis euros por un precio que en realidad está 80% por debajo del precio promedio del mercado negro e incluso muy por debajo del cambio oficial. Me siento engañada. Me cuesta encontrar el valor para decirle a la joven que me está ofreciendo muy poco dinero. Cuando me oye, hace como si estuviera enterándose de que existe un mercado negro y me monta una escena de gran sorpresa. Poco después me ofrece un tipo de cambio un poco más alto que el anterior y me explica que debido a que ella trabaja para el Gobierno no puede pagar precios de mercado negro. Acepto el trato (que aún es desventajoso) porque temo que en los próximos días tendré que lidiar con frecuencia con esta joven y no quiero arruinar completamente el de por sí ya incómodo ambiente. A pesar de eso no me siento muy bien”.

Creo que debo mandarle un saludo afectuoso a Anatolijs, dondequiera que esté. Un hombre honesto y solidario con los extranjeros.

La Unión Soviética, con su Estado hiperpolicial, nunca pudo contra el mercado negro del dólar. Y así ha sido en cualquier país donde se haya pretendido fijar un precio irreal a la moneda. La economía no soporta la ficción.

Las redes sociales hoy están llenos de cálculos nostálgicos. Se mira hacia atrás para recordar cuánto valía el bolívar y lo que con él se podía comprar. Una revolución que te hace añorar el pasado está en problemas.

Ni hablar de una revolución que te hace soñar en dólares.

Alguna vez lo llamaron el dólar fantasma. Le decían así para enfatizar su inexistencia. Pero como sucede con todo fantasma serio, su existencia no depende de lo que crean los demás. Y mucho menos de los que digan los voceros oficiales.

El dólar fantasma viene por ti.

A propósito de la “guerra contra las colas”, por Ángel Alayón

El lenguaje bélico tiene consecuencias inesperadas. El nuevo Superintendente de Precios, Andrés Eloy Méndez, anunció que el gobierno le declaró “la guerra a las colas”. Sí: la guerra. Supone uno entonces que vendrán batallas, nuevas ofensivas, otros despliegues tácticos. Y caídos. Aunque nunca nadie haya visto una cola morir. Ya, incluso, hay ataques. El establecimiento […]

Por Angel Alayón | 17 de agosto, 2014

escasez_640

El lenguaje bélico tiene consecuencias inesperadas. El nuevo Superintendente de Precios, Andrés Eloy Méndez, anunció que el gobierno le declaró “la guerra a las colas”. Sí: la guerra. Supone uno entonces que vendrán batallas, nuevas ofensivas, otros despliegues tácticos. Y caídos. Aunque nunca nadie haya visto una cola morir.

Ya, incluso, hay ataques. El establecimiento estatal Supermercado Bicentenario de Plaza Venezuela fue sancionado debido a que sólo estaban en funcionamiento 26 cajas en lugar de 60. Y había gente en cola para pagar detrás de los mostradores. Es interesante que un funcionario público haya decidido sancionar a una empresa estatal. Si no es un acto inédito durante los últimos años, al menos así suena.

Sin embargo, más allá de lo simbólico, una sanción de este tipo apunta los cañones en la dirección incorrecta y más bien atenta directamente en contra de la autonomía gerencial de las empresas, una dimensión de la propiedad privada necesaria para la inversión y maltratada por tantas regulaciones implementadas por este gobierno.

No sabemos cuál es la situación financiera de los “abastos” Bicentenario ni las de otras empresas que podrían ser sancionadas por la ausencia de cajeros, pero cabe preguntarse si la empresa tiene capacidad para contratar a 34 personas más para mantener activas todas las cajas.

Las regulaciones pueden poner en riesgo la viabilidad de cualquier empresa. Incluso quebrarla.

En una economía funcional, las colas frente a los cajeros de los supermercados son una de las dimensiones del servicio que se resolverían a través de la competencia, no desde la regulación. Si en un establecimiento hay mucha cola o mal servicio, los consumidores irían a otro. Pero la economía venezolana no es una economía funcional. Y el verdadero problema en Venezuela no es la cola frente a los cajeros sino aquella que miles de venezolanos están haciendo incluso antes de que abran las puertas de los abastos y supermercados. Una cola que tiene su origen en la escasez que se vive en Venezuela.

El racionamiento es inevitable cuando la oferta disponible no puede satisfacer la demanda y los precios están regulados. Y la cola ha sido, hasta ahora, el principal método de racionamiento en Venezuela. Esos venezolanos que hacen fila a las puertas de un supermercado son víctimas de la escasez. Son la prueba de un fracaso.

[Muchas veces además de racionar por tiempo -la cola-, también se racionan las cantidades que puede comprar una persona. Adicionalmente, debido al diferencial del precio regulado con el precio en el mercado informal, hay que advertir que algunas personas hacen la cola por negocio, para arbitrar entre los dos mercados, una distorsión adicional de los controles].

En las colas se paga con una moneda distinta al dinero: el tiempo. No sería exagerado decir que cada vez que alguien hace una cola deja en ella una parte de su vida. Pudiera establecerse que el precio de un producto racionado es el precio que se paga en bolívares más las horas de de vida que se entregan haciendo fila. En una economía de escasez no requieren sólo tu dinero: requieren de tu tiempo, el último de los recursos escasos.

Las colas son visibles y generan ruido (y hasta violencia). Además, en las colas se habla, algo inconveniente desde el punto de vista político cuando hay insatisfacción. Por eso la tentación de sustituirlas por otros métodos de racionamiento siempre estará presente.

El Ministro de Alimentación, General García Plaza, contó a través de su cuenta de twitter que pronto se implementará el sistema biométrico de abastecimiento que fue creado en el primer trimestre para evitar la extracción de productos básicos y su reventa en el mercado informal.

En otras palabras: la tarjeta de racionamiento.

Cuando se habla de formalizar un sistema de racionamiento sólo puede significar una cosa: el gobierno considera que no puede resolver el problema de la escasez en el corto plazo. Otros pueden creer también que la escasez y el racionamiento ya ha sido incorporado como método de control político.

La formalización del racionamiento nos hace viajar en el tiempo a los viejos y conocidos resultados del llamado socialismo clásico del siglo XX: un kilo de arroz al mes en Polonia, 460 gramos de pollo en Cuba, medio kilo de harina de trigo en Rumania, 700 gramos de azúcar en Vietnam. Cifras que aterran.

¿Es el racionamiento una característica del socialismo del siglo XXI, como lo fue en el socialismo clásico del siglo XX? La pregunta es retórica.

Ahora, ¿está dispuesto el gobierno a deslastrarse de las políticas que hacen que muchos venezolanos peregrinen de madrugada a los supermercados con la esperanza de poder comprar los productos escasos?

No hace falta una “guerra contra las colas”: hace falta una reforma económica que nos aleje de los viejos fantasmas del socialismo del siglo XX.