Blog de Angel Alayón

Apuntes sobre “Blood of my blood”, un capítulo de #GameOfThrones; por Ángel Alayón

Bran: Meera. Nos encontraron. Meera: Lo siento mucho. Huir es la única alternativa que preserva tu vida cuando no hay posibilidad de derrotar al enemigo. Meera hace su mejor esfuerzo, pero la carga de Bran es pesada. Cuando parecía inevitable el encuentro con el ejército de los White Walkers, aparece un jinete enmascarado que se encarga […]

Por Angel Alayón | 31 de mayo, 2016

BLOG_game_of_thrones_angel_alayon_s06e06_640alpha

Bran: Meera. Nos encontraron.
Meera: Lo siento mucho.

Huir es la única alternativa que preserva tu vida cuando no hay posibilidad de derrotar al enemigo. Meera hace su mejor esfuerzo, pero la carga de Bran es pesada. Cuando parecía inevitable el encuentro con el ejército de los White Walkers, aparece un jinete enmascarado que se encarga de salvar a Bran y Meera.

Ese jinete es Benjen Stark, el tío de Bran. Un guardia de la noche que había sido dado por muerto. Benjen les dice que deben apurarse para ponerse a salvo y se justifica con una frase angustiosa: “Los muertos no descansan”. Angustiosa porque, al menos de este lado de Westeros, la certeza de nuestra mortalidad se consuela en la idea de que existe la posibilidad del descanso eterno.

La huida de Bran fue circunstancial. Él ya sabe que en algún momento tendrá que enfrentar aquello que ha evitado.

Huir no es lo mismo que ser derrotado. Huir puede ser la forma de preparar la próxima batalla.

Maisie Williams as Arya Stark

Arya sigue siendo Arya.

La tentación de ser otro siempre nos acecha.

Es difícil dejar de ser uno mismo. Podemos transformarnos, pero no escapar de lo que somos.

BLOG_game_of_thrones_angel_alayon_s06e06_640416

Tommen: Eres una buena persona. Siempre lo has sido. Eres la mejor persona que conozco. Le contaba sobre tu devoción a los pobres.
Margaery: Sí. Y visité sus chozas y les di sopa y me aseguré de que me vieran haciéndolo. […] Tuve muchas ocasiones para pensar en lo buena que era viéndome bien.

Los demás nos importan. Sin embargo, a pesar de ese convencimiento, no es fácil distinguir cuando un acto es altruista y cuando no. Y esa dificultad se evidencia cuando el acto de ayuda a un tercero es público. Cuando una persona (o una institución) ayuda a un tercero con una donación y el donante obtiene, por ejemplo, una ganancia por haber hecho pública la donación, no podemos saber si ese acto es altruista o, en cambio, es la consecuencia de una estrategia para mejorar la reputación, un activo del cual el donante espera obtener otro tipo de beneficios.

Sí, es posible que el acto sea altruista, pero no podemos saberlo. Incluso, bajo este análisis, hay quienes afirman que sólo podemos asegurar del carácter altruista de un acto cuando nadie se entera de su origen. Ni siquiera el beneficiado.

Margaery confiesa que sus actos fueron públicos a propósito. Parece confesar que, en realidad, no había altruismo en ellos. Que ella sólo quería forjarse una reputación. Tampoco sabemos si dice la verdad.

Sin embargo, lo que sí sabemos es que la ayuda a un tercero que se publicita no dice tanto sobre el amor del que ayuda, sino sobre cómo el ayudante desea ser percibido por los demás.

BLOG_game_of_thrones_angel_alayon_s06e06_640c

Lord Tarly: Creía que la Guardia de la noche te haría un hombre. Algo parecido a un hombre. Lograste mantenerte suave y… gordo. Tu nariz se enterró en libros.

Los hijos no siempre son lo que quieren los padres. Los padres no siempre son lo que quieren los hijos. Es un desencuentro de expectativas que asegura infelicidad y, no pocas veces, drama.

Andrew Solomon analizó  las relaciones entre padres e hijos que nacieron con una condición que los hace diferente a profundidad. Su libro Far from the tree: a dozens kind of love es una reflexión sobre lo que significa ser padre cuando un hijo presenta una condición o característica no anticipada que lo hace diferente. Solomon enfatiza la importancia de la aceptación como complemento del amor, una emoción natural en los padres. La aceptación, en cambio, requiere de tiempo y de la voluntad de entender que lo diferente no es anormal, sino más bien que lo diferente implica una identidad e incluso una cultura.

Solomon introduce el concepto de identidad horizontal y de identidad vertical. Ésta última es aquella que viene de los padres y no puede ser modificada, mientras que la identidad horizontal es la que provee el entorno, principalmente los compañeros y las amistades.

Ser padre es también reconocer que los hijos nunca son lo que nosotros alguna vez pensamos que serían, porque no depende totalmente de los padres. Y porque los padres nunca son lo que los hijos quisieran que fueran, porque no depende de los hijos.

Por ello la propuesta de Solomon: la crianza siempre se trata de amor y aceptación.

El extraño caso de la desaparición del maíz blanco en Venezuela; por Ángel Alayón

Hay una versión de la historia que ubica el origen de la palabra “arepa” en el vocablo erepa, una voz de los indígenas cumanagotos que significa maíz. Y la arepa es una forma de comer maíz desde antes de que Cristóbal Colón pusiera un pie en Macuro, en particular maíz blanco. Digamos, entonces, lo obvio: […]

Por Angel Alayón | 27 de mayo, 2016

El extraño caso de la desaparición del maíz blanco en Venezuela; por Ángel Alayón 640

Hay una versión de la historia que ubica el origen de la palabra “arepa” en el vocablo erepa, una voz de los indígenas cumanagotos que significa maíz. Y la arepa es una forma de comer maíz desde antes de que Cristóbal Colón pusiera un pie en Macuro, en particular maíz blanco.

Digamos, entonces, lo obvio: sin maíz no hay arepas.

En estos tiempos de escasez y racionamiento, los comunicados de la industria advirtiendo sobre los bajos inventarios de maíz son motivo de preocupación en un país donde la arepa es un componente clave y un símbolo importante en la dieta de los venezolanos.

Hubo un tiempo en que no había escasez de maíz blanco. Venezuela se autoabasteció de maíz blanco hasta el año 2006. Desde ese año hasta 2015, la producción de maíz cayó un 62%. El gobierno nacional ha tenido que importar maíz blanco para abastecer a la industria de harina precocida.

Las necesidades de maíz blanco de la industria venezolana, donde participan empresas privadas y empresas públicas, se estiman en 1.400.000 toneladas para este año. La cosecha nacional fue de apenas 600 mil toneladas, por lo que el gobierno deberá importar aproximadamente unas 800 mil toneladas y revenderle maíz a la industria, si quiere mantener los niveles de producción. En Venezuela, el gobierno nacional es el único autorizado a importar maíz y semillas. La producción de harina precocida depende ahora de que adquiera el maíz y lo venda. Eso sin mencionar la responsabilidad que tiene también como agroindustrial.

La producción de maíz blanco en Venezuela
era una historia de éxito

Venezuela pertenece a una pequeña cantidad de países donde el maíz (principalmente el maíz blanco) es consumido por humanos. Es también el caso de México, Sudáfrica, Colombia, algunas zonas de Estados Unidos y los países de América Central. En el resto del mundo el maíz es consumido por la industria de alimentos para animales, principalmente el maíz amarillo por contener precursores de la vitamina A que son necesarios para el engorde.

La autosuficiencia de maíz blanco en Venezuela era una historia de éxito debido a que la producción internacional del maíz blanco es volátil. Depender de las importaciones traslada esa inestabilidad a la oferta disponible de harina precocida. Por ejemplo: las cosechas de maíz blanco de México y Suráfrica, los países con mayor capacidad exportadora, son inestables porque su producción es sensible a los cambios climáticos.

Pero existe otra razón para favorecer la producción nacional de maíz blanco sobre el amarillo en Venezuela. Y es una razón económica: el maíz amarillo es más barato que el maíz blanco en los mercados internacionales. A los precios de hoy, un kilogramo de maíz blanco puesto en un puerto venezolano es 18% más caro que un kilo de maíz amarillo.

¿Por qué ha caído la producción
de maíz blanco en Venezuela?

La disminución de la producción nacional de maíz blanco es consecuencia de las políticas económicas implementadas por el gobierno.

En Venezuela, un agricultor tiene que decidir si siembra maíz blanco o maíz amarillo en un país donde los precios del maíz están regulados. Si el maíz blanco y el maíz amarillo tienen el mismo precio, el agricultor no tendrá preferencia por uno de estos dos tipos de maíz. Así era en 2006, cuando ambos se vendían a 0,56 bolívares por kilo. Sin embargo, los precios que recibía el agricultor por sembrar maíz amarillo empezaron a subir.

Para la cosecha de 2015, el precio regulado del maíz amarillo era de 22 bolívares, mientras que el precio regulado del maíz blanco era de 15 bolívares. El gobierno entregó un subsidio de 7 bolívares por kilo a los productores de maíz blanco, así que, al menos en principio, los precios eran iguales. Pero nunca fue tan apropiada aquella frase popular que señala la diferencia entre la práctica y la teoría.

El maíz blanco es comprado por la industria de la harina precocida de maíz, cuyo producto principal tiene los precios regulados desde 2003 y son supervisados de forma estricta por el gobierno. Bajo estas condiciones, la industria de harina precocida sólo puede pagar el maíz blanco al precio que establece la regulación oficial. Mientras tanto, el  maíz amarillo es comprado por la industria de alimentos para animales, que pone en el mercado productos que están regulados y productos que no lo están. La consecuencia de esta distorsión es que el maíz amarillo es pagado a precios muy superiores a los establecidos en la regulación. Por ejemplo: en la última cosecha, el maíz amarillo se pagó en 50 bolívares por kilo, lo que representa un 233% de sobreprecio en comparación con el maíz blanco.

En teoría, los precios del maíz blanco y del amarillo eran iguales, en la práctica, la diferencia a favor del amarillo es enorme. Bajo esta estructura de incentivos: ¿quién podría estar interesado en sembrar maíz blanco?

Incluso algunos productores que siembran maíz blanco lo venden como si fuera amarillo. Un productor agrícola me explicó que una manera de sembrar maíz blanco y venderlo a precio de amarillo es aprovecharse del proceso de polinización cruzada del maíz, consecuencia de su condición hermafrodita: siembran una hilera de maíz blanco al lado de una hilera de maíz amarillo. El resultado de esta estrategia es que la mazorca tendrá maíz amarillo y blanco. Las regulaciones vigentes establecen que cuando la mazorca tiene al menos un 3% de granos amarillos debe descartarse como suministro para la industria de la harina precocida.

El insoportable peso de los controles

Mientras existan los controles de precios, existirán estas distorsiones. Y la producción de maíz blanco seguirá en caída libre, como una consecuencia inevitable, y además aumentará la dependencia de las importaciones.

Los controles de precios, tarde o temprano, siempre generan escasez. Así ha sido a lo largo de la historia y no podía ser diferente en Venezuela. Y sí ya el control de precios era un problema en sí mismo, la permisividad del gobierno en relación a los precios a los que se paga el maíz amarillo ha terminado de profundizar la distorsión.

En este año se estima que el gobierno destinará 300 millones de dólares sólo a la importación de maíz blanco. Un gasto que ahora se hace ineludible, pero que es la consecuencia  de un sinsentido económico en un país que es sometido por su gobierno a un shock de importaciones, de inflación y de escasez sin precedentes en su historia.

Urge una revisión integral de las políticas públicas que afectan a la agricultura y a la agroindustria, una revisión que pasa por deshacerse de un control de precios a los productores y a la agroindustria, que sólo ha servido para desestimular lo que más necesita Venezuela en este momento: producción de alimentos.

Apuntes sobre “The Door”, un capítulo de #GameOfThrones; por Ángel Alayón

[ALERTA DE SPOILER] Arya (¿o ya no es Arya?) tiene que asesinar a Lady Crane. Es su segunda y última oportunidad. Cuando va en su búsqueda, la encuentra representando el papel de Cersei en una obra de teatro de calle. Y allí ve representados a varios de los personajes que definieron su destino cuando en […]

Por Angel Alayón | 24 de mayo, 2016

[ALERTA DE SPOILER]

BLOG_game_of_thrones_the_door_24052016_640c

Arya (¿o ya no es Arya?) tiene que asesinar a Lady Crane. Es su segunda y última oportunidad. Cuando va en su búsqueda, la encuentra representando el papel de Cersei en una obra de teatro de calle. Y allí ve representados a varios de los personajes que definieron su destino cuando en la Corte se conspiró para matar a su padre, Ned Stark.

La escena es shakesperiana: el grupo de teatro escenifica la decapitación de Ned, un recuerdo triste para Arya, pero no es sólo ese recuerdo lo que la perturba. Los protagonistas se alejan de la realidad en esta versión de la historia. Joffrey aparece como un joven bueno y preocupado por el bienestar de su familia. Y Ned Stark como un tonto ambicioso y bruto ante los ojos sorprendidos de su hija.

Nadie es lo que ella recuerda.

Dicen que la historia la escriben los ganadores. Hay mucho de verdad en ello: aquellos que triunfan suelen utilizar el pasado a su conveniencia. La historia no siempre resume lo que pasó. Y por eso el poder se interesa tanto en monopolizar las verdades de la historia. En eso reside la incomodidad del arte para quienes pretende adueñarse y administrar la historia.

El arte es siempre un competidor del poder en eso de reinterpretar el pasado. Por eso los poderosos le temen y lo persiguen. Al arte. A la literatura. Al teatro. A los espacios de libertad que siempre cuestionan la peligrosa e interesada versión oficial.

BLOG_game_of_thrones_the_door_24052016_640g

Daenerys Targaryen: No le des tu espalda a tu reina, Jorah el Ándalo. No te he dicho que te retires. Me juraste lealtad. Juraste obedecer mis órdenes el resto de tu vida. Pues te ordeno encontrar una cura esté donde esté en este mundo. Te ordeno que sanes y vuelvas a mí. Cuando conquiste los Siete Reinos, te necesito a mi lado.

La muerte no discrimina, al menos no en términos de concederle a algunos la capacidad de evadirla para siempre. Todos los hombres, todas las mujeres, morirán. Sin embargo, no todos vivirán los años de vida que pudieron haber vivido.

Las ciencias demográficas y económicas encuentran que el nivel de ingreso, el acceso a los servicios de salud y educación, los hábitos de alimentación y de actividad física son, entre otros factores, determinantes en la duración de la vida. Y Gary Becker dijo alguna vez que todas las muertes son, en algún grado, una forma de suicidio. Se refería a que nuestras decisiones, conductas o hábitos determinan, en parte, el número de años que viviremos.

Jorah Mormont estaba determinado a suicidarse antes de que su enfermedad lo consumiera. Pero ahora recibe la orden de encontrar una cura que él cree que no existe.

Quizás no pocos hemos estados en una situación en la cual quisiéramos que la enfermedad de uno de nuestros afectos pudiera curarse sólo porque así lo hemos ordenado.

BLOG_game_of_thrones_the_door_24052016_640i

Tyrion Lannister: Los Hijos de la Arpía tienen una buena historia: resistir una invasión extranjera. Nuestra reina tiene una mejor: Madre de Dragones, Rompecadenas… y todo eso.

Tyrion está consciente de la importancia de las narrativas para acceder y mantenerse en el poder. Conoce la importancia de administrar una historia que justifique el presente y las decisiones que impactarán el futuro. No se trata de la verdad: se trata de aquello que puede ser creído. Liberar a los esclavos ya no es suficiente ahora que ha negociado con los antiguos Amos en devolver la esclavitud por siete años y que Daenerys no está. En un giro estratégico, Tyrion decide convocar a una Sacerdotisa de El Señor de la Luz. El objetivo es persuadir a la gente de que Daenerys es su salvadora y protectora, que ella es la luz que siempre han estado esperando. Se trata de imponer una historia en la gente con la intención de desestimular cualquier acción negativa en contra del poder.

El poder siempre requiere buenas historias: en algunos casos las necesita para motivar la acción, en otros para anestesiar y hasta inmovilizar.

BLOG_game_of_thrones_the_door_24052016_640e

Ahora sabemos por qué Hodor sólo decía “Hodor”. Bran intervino su mente siendo todavía un niño y, desde entonces, Hodor sólo vivió para salvarlo. De hecho, murió salvándolo.

Donde hay heroísmo siempre hay tragedia. Y Game of Thrones nos lo recuerda con la muerte de un gigante noble que nunca pudo ser otra cosa.

A veces los héroes lo son porque ya no tienen alternativa, porque ya no pueden ser otra cosa. Por ahora, sostengamos las puertas que podamos mientras sea necesario.

Apuntes sobre “Book of the stranger”, un capítulo de #GameOfThrones; por Ángel Alayón

[ALERTA DE SPOILER] Jon Snow: Nunca debimos dejar Winterfell. Sansa: ¿No quisieras volver al día que nos fuimos? Quiero gritarme “¡No te vayas idiota!” El tiempo siempre nos da la oportunidad de arrepentirnos, de preguntarnos qué hubiera sido diferente en nuestras vidas si hubiéramos tomado una decisión distinta. Es un ejercicio contrafáctico que nos acecha […]

Por Angel Alayón | 17 de mayo, 2016

[ALERTA DE SPOILER]

got-640-I

Jon Snow: Nunca debimos dejar Winterfell.
Sansa: ¿No quisieras volver al día que nos fuimos? Quiero gritarme “¡No te vayas idiota!”

El tiempo siempre nos da la oportunidad de arrepentirnos, de preguntarnos qué hubiera sido diferente en nuestras vidas si hubiéramos tomado una decisión distinta. Es un ejercicio contrafáctico que nos acecha cuando las cosas no salen bien.

Los psicólogos y economistas conductuales han desarrollado las teoría de los múltiples yo. No siempre somos los mismos.

Ulises, el héroe griego, sabía que su yo futuro sucumbiría ante el canto de las sirenas, por lo que ordenó a sus marineros a que lo amarraran al mástil y no lo soltaran. Ni siqueira si él mismo se los ordenaba. Es el yo de ahora restringiendo las posibilidades del yo del futuro.

La propuesta de Sansa es inversa e interesante. Es el yo del ahora queriendo hablarle al yo del pasado.

¿Qué nos diríamos a nosotros mismos justo antes de tomar aquellas decisiones que ahora consideramos cruciales?

Quizás Sansa esté siendo víctima del sesgo cognitivo conocido como Hindsight Bias. Este sesgo nos hace ver un evento del pasado como predecible, aunque en su momento no hubiera ninguna posibilidad real de predecirlo.

Ahora Snow y Sansa han decidido marchar sobre Winterfell y soplan vientos de guerra. Ya no pueden evitar haberse marchado de casa, pero sí pueden intentar todo lo necesario para volver.

got-640-c

Tyrion: La esclavitud es un horror que debe acabarse. La guerra es un horror que debe acabarse hoy. No puedo con ambas hoy.
Gusano Gris: No debes confiar en ellos.
Tyrion: No confío en los amos. Confío en su interés personal. Son de fiar si los convenzo de que cooperar conmigo les conviene.

Tyrion tiene un problema de decisión con múltiples objetivos. Al menos así lo ha planteado: el resultado ideal para él sería la abolición de la esclavitud y, al mismo tiempo, conseguir la paz en Mereen, acabar con la subversión. Sin embargo, su análisis de la situación lo lleva a entender que ambos objetivos son incompatibles. Los antiguos amos intentarán derrotarlos, a menos que les sea ofrecida una compensación que cambie la matriz de pagos.

La teoría de la decisión plantea que en estos casos deben ponderarse las alternativas estratégicas, con el fin de realizar los trade-offs adecuados entre los objetivos.

En este caso, Tyrion prefirió permitir la esclavitud durante 7 años en las afueras de Mereen a cambio del fin de la insurrección. Obviamente es un resultado perjudicial para muchas personas, pero desde la visión pragmática de un Lannister (ética consecuencialista) obtiene un resultado superior que si se dedicara a tratar de lograr ambos objetivos a la vez (ética deontológica).

“La paz siempre se hace con los enemigos, nunca con los amigos”, propone Tyrion ante la incomodidad de antiguos esclavos que ven a los amos cuando llegan a negociar. Es una propuesta básica del RealPolitik: si la paz es un objetivo superior, los enemigos deben negociar.

Recordemos a los vietnamitas y estadounidenses negociando en París durante la guerra. O las conversaciones de paz entre Palestina e Israel. O las negociaciones entre Mandela y el régimen del Apartheid. O la negociación entre Estados Unidos y Cuba. O la que está ocurriendo entre las FARC y Colombia. La paz es siempre entre enemigos.

Tyrion le advierte a Missandei y a Grey Worm que no confía en los enemigos, pero sí en que ellos tienen sus intereses propios. Sabe que la solución negociada es posible si los incentivos entre las partes contrapuestas están alineados. La visión planteada por Tyrion tiene una larga tradición en la política y en las ciencias sociales. Decía Adam Smith: “No es por la benevolencia del carnicero, del cervecero y del panadero que podemos contar con nuestra cena, sino por su propio interés”.

Buena parte de la teoría económica está basada en este supuesto de comportamiento. También la teoría de juegos y la teoría de la elección pública.

Pero Tyrion debe recordar que no basta con que los incentivos estén alineados: también se requiere que la conducta acordada con el otro pueda ser monitoreada y que los desvíos del comportamiento sean castigados. Quizás los dragones sean los encargados de hacerlo.

got-640-f

Daenerys, la que no se quema, se convierte en líder de un pueblo al salir ilesa de un incendio donde asesina a todos los jefes de los Dohtraki.

El arquetipo es claro. Max Weber dijo que el liderazgo carismático depende de que los seguidores le atribuyan al líder una condición especial que lo haga diferente, con “energías o cualidades sobrenaturales”.

Daenerys es la que no se quema y ahora tiene un ejército. Y ya sabemos que el carisma nunca ha sido suficiente para el éxito.

Incluso ya demasiadas veces ha sido una ingrediente en la receta del fracaso, en especial en este lado de Westeros, cuando se ha pretendido sustituir el conocimiento y el arte de la política por el amor (o por el temor) de un pueblo.

Apuntes sobre GameOfThrones 640x60

“Planta parada, planta tomada”: una fórmula para el colapso; por Ángel Alayón

El gobierno nacional ha decidido ajustar la economía venezolana por la vía de una inusitada y dramática disminución de las importaciones. Esas mismas importaciones que durante la época del reciente boom petrolero sirvieron para paliar las disfuncionalidades de un modelo y para el enriquecimiento ilícito. Se estima que las importaciones del 2016 serán un cincuenta […]

Por Angel Alayón | 16 de mayo, 2016
RicardoPena-6

Fotografía de Ricardo Peña

El gobierno nacional ha decidido ajustar la economía venezolana por la vía de una inusitada y dramática disminución de las importaciones. Esas mismas importaciones que durante la época del reciente boom petrolero sirvieron para paliar las disfuncionalidades de un modelo y para el enriquecimiento ilícito. Se estima que las importaciones del 2016 serán un cincuenta por ciento menores a las del 2015, que ya fueron a su vez menores que el año anterior. Por otra parte, las líneas de crédito de las empresas que operan en Venezuela con sus proveedores internacionales están agotadas por el nivel de deuda del gobierno que ha acumulado y no ha sido pagada. Todo esto en medio de un control de cambios que impide la existencia de mecanismo legales para la compra y venta de divisas.

El resultado era tan predecible como ahora es inevitable: muchas empresas están disminuyendo o suspendiendo la producción por falta de materia primas, insumos o repuestos.

La receta económica que está aplicando el gobierno tiene como resultado la inevitable la parálisis de las empresas.

Albert Hirschman, uno de los grandes economista del desarrollo, advirtió que uno de los peores errores que se podían cometer desde los gobiernos en materia de políticas públicas era intentar solucionar un problema sin comprenderlo. Hirschman presupone en el planteamiento que desde el gobierno se quiere solucionar el problema pero, al no saber cuáles son las causas que lo ocasionan, se cometen errores que lo agravan y causan nuevos problemas que atender.

El planteamiento que se ha venido haciendo desde el gobierno de “planta parada, planta tomada” es una fórmula para  el colapso.

Las instalaciones industriales en Venezuela no se están parando porque quieren: se están parando porque no tienen lo que necesitan para producir.

En un ejercicio hirschmaniano, la solución es bastante directa: el gobierno debe responder a la pregunta ¿Qué hay que hacer para que las empresas sigan recibiendo materia prima, insumos y repuestos? Y esta pregunta tiene varias respuestas posibles. Y muchas de las alternativas viables requieren el replanteamiento y el abandono de algunas políticas económicas del gobierno.

Sobre esto se ha escrito y discutido bastante. Revisemos entonces la fórmula propuesta por el gobierno.

La toma (expropiación, confiscación) de una planta parada por parte del gobierno no solucionará ninguno de los problemas que pretenden resolver. Es, más bien, agregar problemas a un país atribulado por la disfuncionalidad de su economía. Si no hay lo que se necesita para producir, no habrá producción, por lo que al tomar una planta el gobierno se encontrará con que debe resolver el problema original, pero sin los conocimientos necesarios para hacerlo.

No hay que olvidar que cada vez que se expropia o confisca una empresa se destruye conocimiento.

Las acciones violatorias de los derechos de propiedad también serían (son) un desestímulo adicional a la inversión, justo cuando se requiere crear un entorno adecuado para la recuperación de la inversión privada.

¿Se quieren encender motores o lo que desean es apagarlos?

El récord de producción de las plantas estatizadas durante los últimos años ha sido lamentable. Los datos oficiales publicados en las Memoria y cuenta de los ministerios reportan caídas de producción (y de productividad) que explican, en parte, la escasez de bienes que afecta a los venezolanos. La historia de las empresas estatizadas en Venezuela no ofrece ninguna expectativa positiva en cuanto al funcionamiento futuro de esas empresas más allá de la propaganda.

No sería forzado afirmar que tomar una planta es lo contrario de producir. En el impreciso terreno de los eslóganes, la ecuación es la contraria a la que ha sido planteada por el gobierno: “planta tomada, planta parada”.

Entonces, ¿para qué tomar una planta si lo que se quiere es recuperar la producción? ¿O ése no es el objetivo?

Apuntes sobre “Oathbreaker”, un capítulo de #GameOfThrones; por Ángel Alayón

[ALERTA DE SPOILER] Bran: ¿Es mejor que mi padre? Three eyed raven: Mucho mejor. Bran: Pero mi padre lo venció Three eyed raven: ¿Lo hizo? Bran: Sé que lo venció. Oí la historia miles de veces. Bran creció bajo el entendimiento de que su padre, Ned Stark, fue un hombre de honor en cada una […]

Por Angel Alayón | 10 de mayo, 2016

[ALERTA DE SPOILER]

GOT 640

Bran: ¿Es mejor que mi padre?
Three eyed raven: Mucho mejor.
Bran: Pero mi padre lo venció
Three eyed raven: ¿Lo hizo?
Bran: Sé que lo venció. Oí la historia miles de veces.

Bran creció bajo el entendimiento de que su padre, Ned Stark, fue un hombre de honor en cada una de las circunstancias que vivió.  Sin embargo, gracias a la ayuda de Three eyed raven, vió derrumbarse la impoluta historia de su padre ante la verdad revelada. Nunca venció a Arthur Dayne, el mejor espadachín de Westeros.

Una familia es también una colección de historias, mitos y leyendas que nos dan una identidad y una manera de entender el mundo. Así como siempre se ha dicho que la historia de las naciones la escriben los ganadores, las historias de nuestras familias la dictan primero los abuelos y luegos los padres. El ascenso, la caída o la decadencia de un clan se explica, muchas veces, por medio de narrativas autocomplacientes que crean héroes o víctimas según se necesite. Algunas familias tienen más apego a la verdad histórica, otras menos, pero al tratarse de historia, siempre habrá un espacio para que la ficción tranquilice nuestras conciencias.

Ya es suficiente lidiar con la incertidumbre de aquello que está por venir para también tener que lidiar con las incertidumbre del pasado.

GOT-oathbreaker-640g

Snow: Hice lo que creí correcto. Y me costó que me asesinaran y ahora he vuelto. ¿Por qué?
Davos: No sé. Quizás nunca lo sepamos. Qué más da. Sigue adelante. Pelea mientras puedas. Limpia toda la porquería que puedas.
Snow: No sé como hacer eso. Creí saber, pero… fallé.
Davos: Muy bien. Ve a fallar de nuevo.

No sería desacertado afirmar que un líder es aquel que no desperdicia una segunda oportunidad. También sabemos que es una definición falsa, pero tiene una virtud: pone el acento en la necesidad de aprender de los errores para tomar mejores decisiones.

Snow sabe que fracasó, que no pudo asegurarse la lealtad de los suyos o, en todo caso, que no pudo ganársela. Traer a los salvajes a El Muro era una apuesta arriesgada. Y perdió. Algunas decisiones traen consigo últimas consecuencias.

La política es también el arte de regresar. La historia está llena de líderes que fracasaron y que recibieron de la opinión pública su acta de defunción política. Sin embargo, no son pocos aquellos que han regresado desde la llamada muerte política para triunfar.

Winston Churchill tomó una de las decisiones más costosas, tanto en términos políticos como en vidas humanas, durante la Primera Guerra Mundial. Churchill, Ministro de la Armada británica, decidió atacar Turquía desde la Costa de los Dardanelos y enfrascó a Gran Bretaña en una batalla de ocho meses y medio en la que murieron, según algunas versiones, cerca de medio millón de personas. Churchill fue expulsado del Gabinete y muchos se apresuraron a decretar el fin de su carrera, pero regresó algunos años después y se convirtió en el Primer Ministro de Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial. Hoy Winston Churchill es considerado uno de los grandes líderes y estrategas políticos del siglo XX.

Ser Davos le ha pedido a un desconcertado Snow que salga a “fallar de nuevo”, una recomendación que recuerda aquella frase que se le atribuye a Churchill: “El éxito es tropezar de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo”.

Apuntes sobre GameOfThrones 640x60

Apuntes sobre “Home”, un capítulo de #GameOfThrones; por Ángel Alayón

[ALERTA DE SPOILER] Es tentador comenzar estas notas hablando de Jon Snow, pero resistamos y esperemos unos párrafos. Snow también tuvo que esperar. El escritor español Javier Cercas advierte sobre la ilusión de creer que el pasado no forma parte del presente. Lo que vivimos y lo que somos tiene mucho de cuanto hemos dejado […]

Por Angel Alayón | 3 de mayo, 2016

[ALERTA DE SPOILER]

ARTICULO_game_of_thrones_home_02052016_640a3fin

Es tentador comenzar estas notas hablando de Jon Snow, pero resistamos y esperemos unos párrafos.

Snow también tuvo que esperar.

El escritor español Javier Cercas advierte sobre la ilusión de creer que el pasado no forma parte del presente. Lo que vivimos y lo que somos tiene mucho de cuanto hemos dejado atrás y que muchas veces desconocemos o ignoramos. La historia puede ser vista como una metodología de la omisión y aquello que se omite puede ser lo que necesitamos para explicarnos.

Como parte de su entrenamiento, Bran viaja a una escena que no pudo haber vivido. Ve a un joven Ned, su padre, enseñando a pelear a su tío Benjen. Ve a su tía Lyanna, a quien nunca conoció y, además, descubre que su acompañante, el gigante Hodor, alguna vez habló y respondía al nombre de Wilys. Vio que eran felices. El Cuervo de los Tres Ojos lo hace regresar al presente y, ante la protesta de Bran, le recuerda que “el fondo del mar es hermoso, pero si te quedas durante mucho tiempo te ahogas”.

Hasta no hace mucho tiempo, la humanidad consideraba a la nostalgia como una enfermedad que podía causar la muerte.

ARTICULO_game_of_thrones_home_02052016_640b

Jamie Lannister tiene una cuenta pendiente que saldar con el High Sparrow. En pleno funeral de su hija Myrcella, empuña la daga y se acerca amenazante hacia quien tantas ofensas ha ocasionado a la familia real. Y el High Sparrow se muestra dispuesto a morir. Le dice: “Adelante. Todos somos criaturas débiles, egoístas y vanidosas. Sólo vivimos por la piedad de la madre”. De inmediato aparecen decenas de sus seguidores, armados  y dispuestos a conjurar la amenaza. Entonces el High Sparrow le recuerda que a ellos no les importa morir: “¿Quiénes somos? No tenemos nombre ni familia. Todos somos pobres e incapaces. Pero juntos podemos derrocar a un imperio”.

El High Sparrow le recuerda a Jamie que la balanza no se inclina sólo por razones cuantitativas, sino también por el poder que otorga la unión en pos de un mismo objetivo de aquellos (de muchos) que no tienen nada que perder.

ARTICULO_game_of_thrones_home_02052016_640c

“Si no puedo proteger a mi esposa y a mi madre, ¿de qué sirvo?”, se pregunta el Rey Tommen. Este lamento es un eco de aquello que dijo Cersei luego de la muerte de su hijo Joffrey, cuando le preguntó al príncipe Oberyn Martell “¿De qué sirve el poder si no podemos proteger a quienes amamos?”.

La historia y la literatura están llenas de tragedias sobre poderosos cuyo poder no sirvió para evitar la tragedia de los suyos, pero sí para desfigurarse entre el dolor y la soledad.

ARTICULO_game_of_thrones_home_02052016_640d

El conocimiento es poder, dice un lugar común. Y, como pasa con los lugares comunes, algo de cierto hay en la frase. En Mereen la situación es desesperante. Una insurrección amenaza a quienes se quedaron allí por Daenerys Targaryen. No parecen tener muchas opciones para terminar de controlar la ciudad, hasta que Tyrion recuerda a los dragones, que llevan tiempo encerrados sin comer.

Tyrion, con sus conocimientos de historia, sabe de la “inteligencia” de los dragones y lo mal que llevan el cautiverio. También sabe que son un arma devastadora y que, si logra alinearlos a su favor, dispondrá de un arma que puede cambiar el juego. Ante esta situación, toma la decisión de liberarlos de las cadenas: una apuesta arriesgada basada en el saber.

Tyrion ha sido consistente y siempre deja en claro su valoración de la historia y de los libros para el comportamiento estratégico. Alguna vez le regaló a su sobrino Joffrey un ejemplar de Vidas de los Cuatros Reyes, “un libro que todo rey debería leer”. Intentó advertirle con ese obsequio que el conocimiento es necesario para mantenerse en el poder.

Un rey que sólo se deja acompañar por su espada es vulnerable. En especial frente a la astucia, que no requiere de ataques frontales para vencer.

A la hora de salvar la cabeza, Tyrion sabe que el conocimiento puede ser más eficaz que el escudo y la lanza.

ARTICULO_game_of_thrones_home_02052016_640e2

Jon Snow es el arquetipo del héroe que supera obstáculos en camino a su destino. Sin embargo, fue asesinado por su propia gente causando desazón entre sus seguidores. Fue una pérdida para muchos y un cliffhanger narrativo que alimentó horas de especulaciones desde el fin de la temporada pasada.

Ahora sabemos que Snow ha resucitado y muchos, junto a él, han recuperado el aliento.

Ha sido el reencuentro del público con su favorito, alguien que muchos creen no sólo merece salvarse sino ganar el Juego de Tronos (sea lo que sea que eso signifique).

Muchos espectadores de la serie pusieron en evidencia su visión “snowcéntrica” durante el tiempo que Lord Commander estuvo muerto. Me pregunto si, en ese deseo de resurrección de Jon Snow, no está la misma carga emocional por la cual alguien decide seguir a un caudillo.

Porque esa frontera es más tenue de lo que muchos quisiéramos: el límite entre el reconocimiento de un liderazgo necesario y la adhesión ciega a un caudillo. O, peor aún, seguir a alguien que encarne la idea del dictador benevolente.

Cersei una vez dijo que en el Juego de Tronos o ganas o mueres. Al menos por esta vez la ecuación ha cambiado: Snow regresa a la lucha y los espectadores se regocijan, aunque sepamos que, al menos de este lado de Westeros, sólo podemos contar con los vivos. Nadie volverá desde el mundo de los muertos con la intención de salvarnos.

Apuntes sobre GameOfThrones 640x60

Apuntes sobre “The Red Woman”, un capítulo de #GameOfThrones; por Ángel Alayón

[ALERTA DE SPOILER] 0. Prefacio. Comienza una nueva temporada de #GameofThrones y conviene recordar lo que intentamos hacer con estas notas. O quizás sea más conveniente comenzar explicando lo que no intentamos hacer. Estas notas no son un resumen del capítulo. Ya hay muchos sitios en la web donde pueden leerse recaps eficaces de cada […]

Por Angel Alayón | 26 de abril, 2016

[ALERTA DE SPOILER]

Apuntes sobre The Red Woman #GameOfThrones; por Ángel Alayón

0. Prefacio. Comienza una nueva temporada de #GameofThrones y conviene recordar lo que intentamos hacer con estas notas. O quizás sea más conveniente comenzar explicando lo que no intentamos hacer.

Estas notas no son un resumen del capítulo. Ya hay muchos sitios en la web donde pueden leerse recaps eficaces de cada uno de los capítulos. Tampoco encontrarán aquí crítica televisiva. Lejos estoy de ser un experto en el tema.

Estos apuntes son más bien una serie de reacciones y de impresiones a partir de ideas y conceptos relacionados con la economía, la estrategia, las ciencias políticas y cualquier referencia que pueda ser útil para pensar sobre algunos de los temas que presenta la serie. Es un ejercicio personal que decidí compartir desde hace dos temporadas y que ha contado con su gentil lectoría. Dicho esto, sé también que esta advertencia no evitará que cada quien se forme su propia opinión sobre lo que aquí se escribe. Después de todo, siempre se trata de la libertad.

1. La confianza y la aritmética. Desde hace mucho tiempo quienes gobiernan saben que sólo aquel que está cerca puede apuñalarlos. Ellaria ayuda a caminar al Príncipe Doran hasta su silla. Minutos después muere a manos de las Sand Snakes, quienes toman el poder en Dorne. Sus guardias permanecieron inmóviles frente al magnicidio, lo que habla de una confabulación que incluyó a sus más cercanos colaboradores. Nunca ha sido de otra manera.

Ellaria 640

“¿En cuántos hombres confías?” le preguntan a Ser Davos en el mismo cuarto donde Jon Snow yace muerto por haber confiado en los suyos. Acosados por el líder de la rebelión en contra del Lord Commander, la pregunta retumba como un recordatorio de que siempre llega la hora en la que se hace necesario hacer un balance: ¿Puedes confiar en quienes están a tu lado? ¿Qué tanto?

La traición es siempre un resultado posible en la aritmética del poder.

2. Lost in translation. Tyrion y Lord Varys caminan por una desolada Mereen. Tyrion intenta darle una moneda a una madre con un niño en brazos. Un gesto compasivo desde el poder. Le dice a la mujer en su propio idioma que es una moneda para que le compre comida a su hijo. La mujer se muestra aprensiva y temerosa. Lord Varys explica que la actitud de la mujer se debe a que había entendido que Tyrion quería comerse al niño y que le estaba pagando por ello con la moneda. Aclarado el asunto, la mujer acepta la moneda.

Tyrion-Varys-mother

Este desencuentro fue un problema de idioma, pero no hace falta enredarse en lenguas que desconocemos para ser incomprendido.

El peor (auto) engaño que puede sufrir un político es creer que se está comunicando de forma efectiva con una audiencia cuando en realidad está siendo malentendido: una receta para el fracaso. La comunicación siempre requiere de que el otro descifre y entienda el mensaje enviado. Sin eso, la emisión del mensaje es insuficiente, por más complacidos que estemos de escucharnos a nosotros mismos. Es por esta razón que la política requiere de empatía. No podemos ser los otros, pero se debe cultivar la posibilidad de imaginarnos como los otros, como aquellos que queremos nos acompañen en ideas y en las acciones. Y es que no es fácil el desdoblamiento necesario para imaginarnos en circunstancias distintas a las nuestras. Quizás por ello valga la pena recordar la recomendación de Martha Nusbaumm, quien en su libro Justicia Poética, propone a la literatura como una de las vías que tenemos para vivir lo que de otra forma no podemos vivir. Y así entendernos mejor.

3. Naves que arden.  La irracionalidad puede ser una opción estratégica. Hernán Cortez quema y hunde sus barcos frente a los Aztecas enviando un doble mensaje: a sus enemigos, la voluntad irreductible de vencer; a sus tropas, la victoria como única alternativa frente a la muerte. Se supone que Alejandro Magno también quemó sus naves cuatro siglos antes de Cristo, advirtiéndole a su gente que la única forma de regresar a casa era en las naves de los enemigos.

Tener menos opciones puede ser tu mejor opción, un resultado estratégico formalizado por el Premio Nobel de Economía Thomas Shelling en su clásico The Strategy of Conflict.

Tyrion y Varys observan cómo los conspiradores han quemado su flota. Tyrion alcanza a decir que “No navegaremos de vuelta a Westeros pronto”. ¿Quién quemó las naves? ¿Fue un intento equivocado de hacer daño?

Se le atribuye a Napoleón la advertencia: siempre hay que temer a quien no tiene otra opción sino la victoria.

4. El espejo. Melisandre se desnuda y se muestra en su esplendor. Luego nos muestra que sin su collar su cuerpo se transforma en lo que es. La idea de que nos presentamos ante el mundo como alguien que no somos y que quizás quisiéramos ser fue presentada en el siglo XX por Erwing Goffman, en The Presentation of the Self in Everyday Life: tratamos de controlar las impresiones que causamos en los otros mediante un comportamiento teatral.

melisandre 640

Melisandre no hubiera sido Melisandre (una mujer con tamaña influencia en los hombres) sin la apariencia que le ofrece su magia.

La lectura del libro de Gofmann nos obliga a pensar de qué forma nuestra intención de causar una determinada intención nos hace actuar —y vestirnos, y comportarnos— de un modo particular. Siendo que, en algunos casos, la distancia entre lo que somos y lo que queremos que los demás crean que somos es insalvable y siempre resulta en el ridículo o la tragedia.

Conviene, entonces, preguntarnos cuáles son esos collares que usamos en nuestra vida cotidiana y que sólo nos atrevemos a quitarnos en la soledad de nuestras propias verdades.

Apuntes sobre GameOfThrones 640x60

Tumeremo: hallar los cuerpos no bastará, porque nunca ha bastado; por Ángel Alayón

A estas alturas, hay algo claro: más de veinte venezolanos están desaparecidos en los alrededores de Tumeremo y sus familiares presumen, con base en algunos testimonios, que fueron asesinados. La palabra masacre inunda las redes. Las hipótesis que pretenden explicar la desaparición de estos venezolanos son escalofriantes. Después de algunas horas de silencio, y en […]

Por Angel Alayón | 8 de marzo, 2016

CdB0R8YW4AAP0qz.jpg large

A estas alturas, hay algo claro: más de veinte venezolanos están desaparecidos en los alrededores de Tumeremo y sus familiares presumen, con base en algunos testimonios, que fueron asesinados.

La palabra masacre inunda las redes. Las hipótesis que pretenden explicar la desaparición de estos venezolanos son escalofriantes. Después de algunas horas de silencio, y en algunos casos de negación polarizada, las autoridades comenzaron a investigar.

Están buscando cuerpos en una selva que parece hecha para ocultarlos. Esperemos que también estén buscando la verdad.

El propio Defensor del Pueblo pidió una investigación. Pero no una cualquiera: pidió, como si una investigación pudiera ser de otra forma, “una investigación objetiva, independiente, imparcial, que determine finalmente la verdad de los hechos y que se esclarezcan los hechos en función, repito, de la verdad”.

Todos esperamos que la verdad sea encontrada, a pesar del silencio como consecuencia del miedo a esos que matan como único método de resolución de conflictos.

Los testimonios de los familiares desaparecidos repiten un patrón: no piden justicia ni claman venganza, sólo piden los cuerpos. Abatidos por el dolor, verbalizan el requerimiento básico de constatar el final de quienes hasta hacen poco los acompañaban. Piden los cuerpos, aun a sabiendas de que son un sustituto imperfecto de la verdad.

Quizás sea porque, en este momento, ellos no pueden exigir justicia. Quizás sientan que es inútil esperar alguna actuación que los acompañe en su dolor por parte de las instituciones terrenales, esas mismas instituciones a las que hay que pedirles que se comporten de modo imparcial e independiente. Porque hallar los cuerpos no bastará. Nunca ha bastado.

‘The big short’: ¿quiénes pueden prevenir las catástrofes económicas?; por Ángel Alayón

La crisis de la hipotecas subprime en Estados Unidos, en 2008, arrastró a la pobreza instantánea a millones de ciudadanos y sumió a la economía mundial en una recesión de la cual no fue fácil salir. Y todas las crisis económicas son como esas olas grandes, capaces de ahogar a los desprevenidos que nunca llegan a enterarse de […]

Por Angel Alayón | 24 de febrero, 2016

The big short' ¿quiénes pueden prevenir las catástrofes económicas; por Ángel Alayón

La crisis de la hipotecas subprime en Estados Unidos, en 2008, arrastró a la pobreza instantánea a millones de ciudadanos y sumió a la economía mundial en una recesión de la cual no fue fácil salir. Y todas las crisis económicas son como esas olas grandes, capaces de ahogar a los desprevenidos que nunca llegan a enterarse de qué fue eso que los arrolló.

Las innovaciones financieras han estimulado el consumo, la inversión y el desarrollo económicos y un país que no sepa aprovecharse de ellas siempre estará rezagado. Pero ni vender humo es finanzas ni estafar es hacer negocios.

La industria estadounidense de las hipotecas subprime se construyó sobre una ficción convenientemente soportada por muchas instituciones que se beneficiaban de una fuente de riqueza que parecía no tener final: los directivos de los bancos no hacían muchas preguntas sobre lo que estaba detrás de esa máquina de dinero, las calificadoras de riesgo no veían las amenazas subyacentes detrás de sus honorarios, las firmas de contadores cerraban los ojos (y abrían sus manos a discreción), los reguladores sólo leían los titulares que ofrecían esas buenas noticias que ocultaban las noticias verdaderas y muchos sólo aspiraban a ser, algún día, parte de los felices regulados.

Estos-serán-los-ganadores-del-Oscar-según-FiveThirtyEight-320Hasta que, en algún lugar de Estados Unidos, alguien dejó de pagar su hipoteca ante el incremento de la tasa de interés y pronto fueron miles los que entraron en mora. El colapso de la economía fue inevitable.

Michael Lewis, en su libro The big short (2010), narró con maestría el desmoronamiento de los mercados financieros en la crisis del 2008. Lo hizo desde la perspectiva de un pequeño grupo de banqueros que supieron leer a tiempo la evidencia que muchos se negaban a ver: que todo estaba por venirse abajo, que no hay forma de construir sobre el barro sin terminar hundido.

Advertir que venía la ola no sólo les evitó el dolor de ser arrollados: también les permitió beneficiarse de actuar a contracorriente de esos que continuaban embriagados con un presente que no podía continuar. La economía siempre regresa a su cauce.

El libro de Lewis es ahora una película. Su director, Adam McKay, logró una película que combina el inevitable drama que subyace a todo engaño masivo, un humor hiriente y reflexivo y una pedagogía que se aleja de la condescendencia, algo que será agradecido por quienes no dominan el lenguaje que pretende oscurecer el entendimiento del mundo de las finanzas.

La historia de Lewis y la versión de Mckay muestra que las olas solo pueden ser vistas por quienes estén dispuestos a mirar. Y que alguien debe bajarle el volumen a la música cuando no hay razones para festejar.

[PODCAST] Ángel Alayón y Alberto Barrera Tyszka conversan sobre lenguaje, política y periodismo

Ángel Alayón conversa en #EntreIdeasRadio con Alberto Barrera Tyszka, ganador del Premio Tusquets por su novela Patria o Muerte. En el programa hablan sobre lenguaje, política y periodismo.

Por Angel Alayón | 17 de enero, 2016
AlbertoBarreraxRobertoMata-1774

Alberto Barrera Tyszka retratado por Roberto Mata

Ángel Alayón conversa en #EntreIdeasRadio con Alberto Barrera Tyszka, ganador del Premio Tusquets por su novela Patria o Muerte. En el programa hablan sobre lenguaje, política y periodismo.

4 interrogantes a partir del discurso de la derrota #6D; por Ángel Alayón

1. El discurso contra las cuerdas. Hugo Chávez fracasó el 4 de febrero, pero un discurso atinado transformó una derrota en una oportunidad que luego no desaprovechó. Haber asumido la responsabilidad del fracaso y dejar abierta la posibilidad a nuevas oportunidades lo posicionó en el imaginario político por contraste. Los expertos dijeron que asumir la […]

Por Angel Alayón | 7 de diciembre, 2015
Una de las colas para entrar a un centro de votación en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre de 2015 en Venezuela. Fotografía de Will Riera.

Una de las colas para entrar a un centro de votación en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre de 2015 en Venezuela. Fotografía de Will Riera.

1. El discurso contra las cuerdas. Hugo Chávez fracasó el 4 de febrero, pero un discurso atinado transformó una derrota en una oportunidad que luego no desaprovechó. Haber asumido la responsabilidad del fracaso y dejar abierta la posibilidad a nuevas oportunidades lo posicionó en el imaginario político por contraste. Los expertos dijeron que asumir la responsabilidad en un país donde todos rehuyen de la suya los conectó de inmediato con mucha gente en Venezuela.

Uno pensaría que aquellos que se llaman a sí mismos “hijos de Chávez” saben de la importancia de lo que se dice en el momento de la derrota. Anoche, Nicolás Maduro habló luego de que el CNE anunciara resultados parciales de la elección que dejaron claro que la Oposición había triunfado. En su discurso, Maduro se alejó radicalmente de aquellos preceptos que tan bien le funcionaron a Chávez. No asumió la responsabilidad de la derrota y trató de justificarla por la “guerra económica”, esa etiqueta que define una narrativa que pretende exculpar al gobierno de la crisis económica y que es creída por poca gente.

¿Fue ese discurso consecuencia de la ausencia de preparación ante el escenario de la derrota o es una señal de que el gobierno de Maduro no pretende iniciar un proceso de rectificación?

¿Cuál es la lectura política que desde el gobierno y el PSUV le dan a la derrota?

2. La derrota sí tiene un padre (y a veces varios). ¿A quién responsabilizan de la derrota el chavismo y sus dirigentes? ¿Cómo van a cobrarle? ¿O viene un todos contra todos?

¿Veremos a la gerencia culpar al mánager o el peso de la culpa será de los jugadores? ¿O vendrán segundas oportunidades?

¿Hay tiempo para segundas oportunidades?

3. ¿Ya no es más revolución o nunca lo fue? El chavismo había logrado controlar todos los poderes, pero de la noche a la mañana pierde uno fundamental: la Asamblea Nacional.

Es una situación que no está en ningún mapa revolucionario. No es el tipo de retroceso que aceptan las revoluciones.

Maduro calificó el triunfo de la oposición como “contrarrevolucionario”. Sin embargo, a pesar de la retórica, ¿eso significa la aceptación de la pérdida de un poder y el reconocimiento de la derrota? ¿Es el fin del proceso chavista como revolución y el inicio del chavismo como movimiento político?

4. Cuando despertó, la crisis económica seguía allí. La crisis económica requiere atención inmediata. La política de controles se ha combinado con la caída del precio del petróleo para llevar a la economía venezolana a un nivel de inoperancia y de empobrecimiento brutal.

¿Podrá Maduro tomar las medidas económicas de ajuste y reforma para comenzar a revertir esta situación?

¿Habrá un nuevo gabinete económico?

¿Puede Maduro reconstruir la credibilidad necesaria para reconducir la economía? ¿O preferirá intentar prorrogar el modelo con algunas medidas puntuales y parciales y continuar con el intervencionismo y estatización de la economía?

¿Deng Xioping, Stalin o ninguno de los dos?

♦♦♦

LEEA TAMBIÉN:

El soberano habló con claridad el #6D; por Margarita López Maya 496A

El #6D es un punto de quiebre quien tenga ojos que vea; por Michael Penfold

BLOG_mires_ha_vencido_la_unidad_07122015_496

¿Hasta cuándo puede deteriorarse la economía sin “que pase algo”?; por Ángel Alayón

Un amigo me pregunta: ¿Hasta cuándo puede deteriorarse la economía sin “que pase algo”? Aun cuando imagino a qué puede referirse, le pido que precise qué significa la expresión “que pase algo”. Me responde: “que el gobierno tenga que tomar medidas económicas que realmente atiendan las causas del problema”. Incluso restringiendo la definición, la pregunta […]

Por Angel Alayón | 1 de noviembre, 2015
Cegarra640

Fotografía de Alejandro Cegarra

Un amigo me pregunta: ¿Hasta cuándo puede deteriorarse la economía sin “que pase algo”? Aun cuando imagino a qué puede referirse, le pido que precise qué significa la expresión “que pase algo”. Me responde: “que el gobierno tenga que tomar medidas económicas que realmente atiendan las causas del problema”.

Incluso restringiendo la definición, la pregunta es compleja. Las medidas que debe tomar el gobierno de Venezuela, y que incluso algunos voceros del propio gobierno han sugerido, tendrían consecuencias negativas en términos políticos. Al menos en el corto plazo: caída de popularidad, animadversión de grupos perdedores en la redistribución de rentas y falta de apoyo a las medidas, además de las acusaciones de traición al legado y la resistencia inevitable de grupos de presión que verán lesionados sus privilegios ante las medidas.

Esos son los costos inmediatos del cambio. Los beneficios de asumir un proceso de recuperación de la economía quedan preteridos al incierto mediano y largo plazo. Y ya Keynes nos advirtió que, en el largo plazo, todos estaremos muertos.

Hasta ahora, la cuenta política de una transformación económica no le cuadra al gobierno. Y sigue apostándolo todo a un modelo que le funcionó políticamente en el pasado, pero que ya da muestras de fatiga terminal. Ahora se mueve, indefectiblemente, sin el combustible de aquellos portentosos ingresos que sirvieron para sostener en su momento la esperanza y los votos.

Mientras tanto, el modelo estatista-intervencionista-importador, la ilusión de control que ofrece la regulación de precios y el manejo de tres tipos de cambio, continúa acentuando las distorsiones económicas que padecen los venezolanos en el día a día y que se traducen en inflación y en escasez crónica y creciente: la combinación perfecta para el empobrecimiento de un país.

La economía venezolana es una economía disfuncional que, en lugar de hacerle la vida más fácil a la gente, cada vez más se la hace más difícil.

***

János Kornai, el célebre estudioso de las economías centralizadas, planteó que hay cuatro factores que inducen al cambio en los países que han implantado un régimen socialista. De acuerdo a su visión, el cambio “se produce por las tensiones acumuladas y las contradicciones” que provienen del propio sistema. Los desvíos del canon socialista son consecuencias de cuatro factores “inductores del cambio”: Primero, de la acumulación de las dificultades económicas. La escasez, crónica e inherente al sistema, muestra su rostro más duro en el racionamiento y en la imposibilidad de satisfacer las necesidades y deseos más básicos. La inflación termina siendo creciente ante el manejo de los déficits fiscales y la ansiedad es inevitable.

El segundo factor está relacionado con el anterior, y es la insatisfacción de la gente con el sistema. Kornai habla del grado de indefensión del ciudadano frente a la escasez. Pero la insatisfacción no se limita a la economía. La insatisfacción también proviene de la insolencia oficial y la arbitrariedad burocrática. “La gente empieza a cansarse de las mentiras oficiales y de las miles de formas de la represión.”

El tercer factor es la pérdida de confianza de los que ostentan el poder. Los que gobiernan comienzan a dudar de la efectividad de sus propias políticas. Dejan de creer en sus propias ideas y métodos ante las rotundas evidencias. “Una vez que se pierde la confianza, el cambio está en la agenda”. “Mientras más profunda es la crisis de confianza, más cerca está el colapso del sistema”.

El cuarto y último factor se refiere al ejemplo que ofrecen otros países. Pese a las restricciones comunicacionales, los ciudadanos se informan sobre cómo se vive en el extranjero, y reconocen la anormalidad de las colas, el alza de los precios y la escasez, y comienzan a concluir que con otro tipo de políticas se obtienen resultados diferentes, para el beneficio de todos. La propaganda se desmorona frente a la realidad.

Kornai registra que la historia del socialismo del siglo XX está llena de ejemplos sobre cómo regímenes socialistas cambiaron sus políticas ante la evidencia de los resultados y la conjunción de los cuatros factores comentados. Un fenómeno que se aceleró y se hizo notorio con la caída del muro de Berlín. Muchos, si no todos los gobiernos, intentaron reprimir estos cambios. En la mayoría de los casos con el uso de la violencia y el terror, pero también, en la casi totalidad de los casos, el cambio se produjo. Y no se limitó a lo económico. También alcanzó lo político.

***

La historia está colmada de ejemplos de países cuyo modelo económico colapsa en sus propios términos. Uno esperaría que el gobierno venezolano sepa leer las señales y no esté depositando sus esperanzas en un mágico aumento de los precios del petróleo, o en que los chinos multipliquen milagrosamente la línea de crédito. Sabemos que muchos gobiernos retrasan la decisión de rectificar hasta que el cambio es ineludible pero ya en ese punto puede ser demasiado tarde. También sabemos que hay gobiernos que han intentado preservarse y gobernar una economía devastada, una decisión que sólo puede calificarse de trágica por sus consecuencias.

El modelo económico implementado en Venezuela ha generado, aquí, en cualquier parte y en cualquier momento de la historia, economías disfuncionales. Y ningún alivio temporal cambiará esa realidad. El ejecutivo puede decidir no cambiar, pero no podrá evitar que la gente quiera hacerlo.

Los que conducen la política económica se enfrenta al mismo desafío del piloto del trasatlántico que sabe que la dirección de su nave lo llevará directo a una colisión con un iceberg, y que un golpe de timón a la corta distancia que se encuentra del gran bloque de hielo será difícil, brusco e impopular. Al gobierno le toca escoger. Y a los venezolanos también.

[PODCAST] Ángel Alayón y Tomás Straka conversan a propósito de ‘La República Fragmentada’

¿Es posible que una sociedad fracase? Esa es la pregunta que guió la reflexión de Tomás Straka en su libro La República Fragmentada y es el inicio de esta conversación que, viendo al pasado, busca respuestas a nuestra actualidad.

Por Angel Alayón | 1 de noviembre, 2015

Ángel Alayón y Tomás Straka a propósito de su libro 'La República Fragmentada' #EntreIdeasRadio 300

¿Es posible que una sociedad fracase? Esa es la pregunta que guió la reflexión de Tomás Straka en su libro La República Fragmentada y es el inicio de esta conversación que, viendo al pasado, busca respuestas a nuestra actualidad.

Los gobiernos y el costo de fingir; por Ángel Alayón

Los gobiernos tienden a revelar y difundir información que les favorece a sí mismos. Esta afirmación no es más que la ampliación del conocido principio de la economía de la información que plantea que toda persona tiene incentivos para revelar información que pueda mejorar su posición en cualquier transacción.  Lo contrario también es cierto: nadie […]

Por Angel Alayón | 21 de octubre, 2015

grito640

Los gobiernos tienden a revelar y difundir información que les favorece a sí mismos. Esta afirmación no es más que la ampliación del conocido principio de la economía de la información que plantea que toda persona tiene incentivos para revelar información que pueda mejorar su posición en cualquier transacción.  Lo contrario también es cierto: nadie revela voluntariamente información que desmejora su posición.

Otra derivación de estos principios es que, cuando sabemos que se oculta información, podemos concluir que la naturaleza de la información reservada sólo puede ser negativa para quien la esconde. Y cuando se trata de economía, no dar información relevante permitiría refrasear la cita de Emerson: lo que callas grita tanto que no me deja escuchar lo que dices.

Durante la mañana del 20 de octubre se presentó el presupuesto 2016 y no se dieron cifras de inflación, ni estimado de tipo de cambio ni se dijo en cuánto podía estar el crecimiento (o decrecimiento) económico. Sin esas cifras no se puede saber lo que está pensando o esperando el gobierno en materia económica, pero no haberlas revelado nos dice que no quieren que las sepamos. Y eso es, en sí mismo, una confesión.

Sin datos confiables ni verificables, los discursos políticos son propaganda. Esta afirmación es una consecuencia de otro principio básico de la economía de la información: las afirmaciones que se hacen en beneficio propio no contienen información. Pueden ser verdaderas o falsas, pero no son ni una cosa ni otra por el hecho de ser dichas en beneficio propio. Ésa es la razón por la que los discursos políticos deben ser recibidos con el descreimiento propio de un ciudadano crítico y también por la que una democracia necesita de fuentes confiables de información que sean auditables y que provengan de instituciones que no dependan políticamente de quien las utiliza a su favor.

Pensar sobre la economía en Venezuela es ahora interpretar lo que grita el silencio.