Blog de Angel Alayón

Apuntes sobre “The Red Woman” #GameOfThrones; por Ángel Alayón

[ALERTA DE SPOILER] 0. Prefacio. Comienza una nueva temporada de #GameofThrones y conviene recordar lo que intentamos hacer con estas notas. O quizás sea más conveniente comenzar explicando lo que no intentamos hacer. Estas notas no son un resumen del capítulo. Ya hay muchos sitios en la web donde pueden leerse recaps eficaces de cada […]

Por Angel Alayón | 26 de abril, 2016

[ALERTA DE SPOILER]

Apuntes sobre The Red Woman #GameOfThrones; por Ángel Alayón

0. Prefacio. Comienza una nueva temporada de #GameofThrones y conviene recordar lo que intentamos hacer con estas notas. O quizás sea más conveniente comenzar explicando lo que no intentamos hacer.

Estas notas no son un resumen del capítulo. Ya hay muchos sitios en la web donde pueden leerse recaps eficaces de cada uno de los capítulos. Tampoco encontrarán aquí crítica televisiva. Lejos estoy de ser un experto en el tema.

Estos apuntes son más bien una serie de reacciones y de impresiones a partir de ideas y conceptos relacionados con la economía, la estrategia, las ciencias políticas y cualquier referencia que pueda ser útil para pensar sobre algunos de los temas que presenta la serie. Es un ejercicio personal que decidí compartir desde hace dos temporadas y que ha contado con su gentil lectoría. Dicho esto, sé también que esta advertencia no evitará que cada quien se forme su propia opinión sobre lo que aquí se escribe. Después de todo, siempre se trata de la libertad.

1. La confianza y la aritmética. Desde hace mucho tiempo quienes gobiernan saben que sólo aquel que está cerca puede apuñalarlos. Ellaria ayuda a caminar al Príncipe Doran hasta su silla. Minutos después muere a manos de las Sand Snakes, quienes toman el poder en Dorne. Sus guardias permanecieron inmóviles frente al magnicidio, lo que habla de una confabulación que incluyó a sus más cercanos colaboradores. Nunca ha sido de otra manera.

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“¿En cuántos hombres confías?” le preguntan a Ser Davos en el mismo cuarto donde Jon Snow yace muerto por haber confiado en los suyos. Acosados por el líder de la rebelión en contra del Lord Commander, la pregunta retumba como un recordatorio de que siempre llega la hora en la que se hace necesario hacer un balance: ¿Puedes confiar en quienes están a tu lado? ¿Qué tanto?

La traición es siempre un resultado posible en la aritmética del poder.

2. Lost in translation. Tyrion y Lord Varys caminan por una desolada Mereen. Tyrion intenta darle una moneda a una madre con un niño en brazos. Un gesto compasivo desde el poder. Le dice a la mujer en su propio idioma que es una moneda para que le compre comida a su hijo. La mujer se muestra aprensiva y temerosa. Lord Varys explica que la actitud de la mujer se debe a que había entendido que Tyrion quería comerse al niño y que le estaba pagando por ello con la moneda. Aclarado el asunto, la mujer acepta la moneda.

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Este desencuentro fue un problema de idioma, pero no hace falta enredarse en lenguas que desconocemos para ser incomprendido.

El peor (auto) engaño que puede sufrir un político es creer que se está comunicando de forma efectiva con una audiencia cuando en realidad está siendo malentendido: una receta para el fracaso. La comunicación siempre requiere de que el otro descifre y entienda el mensaje enviado. Sin eso, la emisión del mensaje es insuficiente, por más complacidos que estemos de escucharnos a nosotros mismos. Es por esta razón que la política requiere de empatía. No podemos ser los otros, pero se debe cultivar la posibilidad de imaginarnos como los otros, como aquellos que queremos nos acompañen en ideas y en las acciones. Y es que no es fácil el desdoblamiento necesario para imaginarnos en circunstancias distintas a las nuestras. Quizás por ello valga la pena recordar la recomendación de Martha Nusbaumm, quien en su libro Justicia Poética, propone a la literatura como una de las vías que tenemos para vivir lo que de otra forma no podemos vivir. Y así entendernos mejor.

3. Naves que arden.  La irracionalidad puede ser una opción estratégica. Hernán Cortez quema y hunde sus barcos frente a los Aztecas enviando un doble mensaje: a sus enemigos, la voluntad irreductible de vencer; a sus tropas, la victoria como única alternativa frente a la muerte. Se supone que Alejandro Magno también quemó sus naves cuatro siglos antes de Cristo, advirtiéndole a su gente que la única forma de regresar a casa era en las naves de los enemigos.

Tener menos opciones puede ser tu mejor opción, un resultado estratégico formalizado por el Premio Nobel de Economía Thomas Shelling en su clásico The Strategy of Conflict.

Tyrion y Varys observan cómo los conspiradores han quemado su flota. Tyrion alcanza a decir que “No navegaremos de vuelta a Westeros pronto”. ¿Quién quemó las naves? ¿Fue un intento equivocado de hacer daño?

Se le atribuye a Napoleón la advertencia: siempre hay que temer a quien no tiene otra opción sino la victoria.

4. El espejo. Melisandre se desnuda y se muestra en su esplendor. Luego nos muestra que sin su collar su cuerpo se transforma en lo que es. La idea de que nos presentamos ante el mundo como alguien que no somos y que quizás quisiéramos ser fue presentada en el siglo XX por Erwing Goffman, en The Presentation of the Self in Everyday Life: tratamos de controlar las impresiones que causamos en los otros mediante un comportamiento teatral.

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Melisandre no hubiera sido Melisandre (una mujer con tamaña influencia en los hombres) sin la apariencia que le ofrece su magia.

La lectura del libro de Gofmann nos obliga a pensar de qué forma nuestra intención de causar una determinada intención nos hace actuar —y vestirnos, y comportarnos— de un modo particular. Siendo que, en algunos casos, la distancia entre lo que somos y lo que queremos que los demás crean que somos es insalvable y siempre resulta en el ridículo o la tragedia.

Conviene, entonces, preguntarnos cuáles son esos collares que usamos en nuestra vida cotidiana y que sólo nos atrevemos a quitarnos en la soledad de nuestras propias verdades.

Tumeremo: hallar los cuerpos no bastará, porque nunca ha bastado; por Ángel Alayón

A estas alturas, hay algo claro: más de veinte venezolanos están desaparecidos en los alrededores de Tumeremo y sus familiares presumen, con base en algunos testimonios, que fueron asesinados. La palabra masacre inunda las redes. Las hipótesis que pretenden explicar la desaparición de estos venezolanos son escalofriantes. Después de algunas horas de silencio, y en […]

Por Angel Alayón | 8 de marzo, 2016

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A estas alturas, hay algo claro: más de veinte venezolanos están desaparecidos en los alrededores de Tumeremo y sus familiares presumen, con base en algunos testimonios, que fueron asesinados.

La palabra masacre inunda las redes. Las hipótesis que pretenden explicar la desaparición de estos venezolanos son escalofriantes. Después de algunas horas de silencio, y en algunos casos de negación polarizada, las autoridades comenzaron a investigar.

Están buscando cuerpos en una selva que parece hecha para ocultarlos. Esperemos que también estén buscando la verdad.

El propio Defensor del Pueblo pidió una investigación. Pero no una cualquiera: pidió, como si una investigación pudiera ser de otra forma, “una investigación objetiva, independiente, imparcial, que determine finalmente la verdad de los hechos y que se esclarezcan los hechos en función, repito, de la verdad”.

Todos esperamos que la verdad sea encontrada, a pesar del silencio como consecuencia del miedo a esos que matan como único método de resolución de conflictos.

Los testimonios de los familiares desaparecidos repiten un patrón: no piden justicia ni claman venganza, sólo piden los cuerpos. Abatidos por el dolor, verbalizan el requerimiento básico de constatar el final de quienes hasta hacen poco los acompañaban. Piden los cuerpos, aun a sabiendas de que son un sustituto imperfecto de la verdad.

Quizás sea porque, en este momento, ellos no pueden exigir justicia. Quizás sientan que es inútil esperar alguna actuación que los acompañe en su dolor por parte de las instituciones terrenales, esas mismas instituciones a las que hay que pedirles que se comporten de modo imparcial e independiente. Porque hallar los cuerpos no bastará. Nunca ha bastado.

‘The big short’: ¿quiénes pueden prevenir las catástrofes económicas?; por Ángel Alayón

La crisis de la hipotecas subprime en Estados Unidos, en 2008, arrastró a la pobreza instantánea a millones de ciudadanos y sumió a la economía mundial en una recesión de la cual no fue fácil salir. Y todas las crisis económicas son como esas olas grandes, capaces de ahogar a los desprevenidos que nunca llegan a enterarse de […]

Por Angel Alayón | 24 de febrero, 2016

The big short' ¿quiénes pueden prevenir las catástrofes económicas; por Ángel Alayón

La crisis de la hipotecas subprime en Estados Unidos, en 2008, arrastró a la pobreza instantánea a millones de ciudadanos y sumió a la economía mundial en una recesión de la cual no fue fácil salir. Y todas las crisis económicas son como esas olas grandes, capaces de ahogar a los desprevenidos que nunca llegan a enterarse de qué fue eso que los arrolló.

Las innovaciones financieras han estimulado el consumo, la inversión y el desarrollo económicos y un país que no sepa aprovecharse de ellas siempre estará rezagado. Pero ni vender humo es finanzas ni estafar es hacer negocios.

La industria estadounidense de las hipotecas subprime se construyó sobre una ficción convenientemente soportada por muchas instituciones que se beneficiaban de una fuente de riqueza que parecía no tener final: los directivos de los bancos no hacían muchas preguntas sobre lo que estaba detrás de esa máquina de dinero, las calificadoras de riesgo no veían las amenazas subyacentes detrás de sus honorarios, las firmas de contadores cerraban los ojos (y abrían sus manos a discreción), los reguladores sólo leían los titulares que ofrecían esas buenas noticias que ocultaban las noticias verdaderas y muchos sólo aspiraban a ser, algún día, parte de los felices regulados.

Estos-serán-los-ganadores-del-Oscar-según-FiveThirtyEight-320Hasta que, en algún lugar de Estados Unidos, alguien dejó de pagar su hipoteca ante el incremento de la tasa de interés y pronto fueron miles los que entraron en mora. El colapso de la economía fue inevitable.

Michael Lewis, en su libro The big short (2010), narró con maestría el desmoronamiento de los mercados financieros en la crisis del 2008. Lo hizo desde la perspectiva de un pequeño grupo de banqueros que supieron leer a tiempo la evidencia que muchos se negaban a ver: que todo estaba por venirse abajo, que no hay forma de construir sobre el barro sin terminar hundido.

Advertir que venía la ola no sólo les evitó el dolor de ser arrollados: también les permitió beneficiarse de actuar a contracorriente de esos que continuaban embriagados con un presente que no podía continuar. La economía siempre regresa a su cauce.

El libro de Lewis es ahora una película. Su director, Adam McKay, logró una película que combina el inevitable drama que subyace a todo engaño masivo, un humor hiriente y reflexivo y una pedagogía que se aleja de la condescendencia, algo que será agradecido por quienes no dominan el lenguaje que pretende oscurecer el entendimiento del mundo de las finanzas.

La historia de Lewis y la versión de Mckay muestra que las olas solo pueden ser vistas por quienes estén dispuestos a mirar. Y que alguien debe bajarle el volumen a la música cuando no hay razones para festejar.

[PODCAST] Ángel Alayón y Alberto Barrera Tyszka conversan sobre lenguaje, política y periodismo

Ángel Alayón conversa en #EntreIdeasRadio con Alberto Barrera Tyszka, ganador del Premio Tusquets por su novela Patria o Muerte. En el programa hablan sobre lenguaje, política y periodismo.

Por Angel Alayón | 17 de enero, 2016
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Alberto Barrera Tyszka retratado por Roberto Mata

Ángel Alayón conversa en #EntreIdeasRadio con Alberto Barrera Tyszka, ganador del Premio Tusquets por su novela Patria o Muerte. En el programa hablan sobre lenguaje, política y periodismo.

4 interrogantes a partir del discurso de la derrota #6D; por Ángel Alayón

1. El discurso contra las cuerdas. Hugo Chávez fracasó el 4 de febrero, pero un discurso atinado transformó una derrota en una oportunidad que luego no desaprovechó. Haber asumido la responsabilidad del fracaso y dejar abierta la posibilidad a nuevas oportunidades lo posicionó en el imaginario político por contraste. Los expertos dijeron que asumir la […]

Por Angel Alayón | 7 de diciembre, 2015
Una de las colas para entrar a un centro de votación en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre de 2015 en Venezuela. Fotografía de Will Riera.

Una de las colas para entrar a un centro de votación en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre de 2015 en Venezuela. Fotografía de Will Riera.

1. El discurso contra las cuerdas. Hugo Chávez fracasó el 4 de febrero, pero un discurso atinado transformó una derrota en una oportunidad que luego no desaprovechó. Haber asumido la responsabilidad del fracaso y dejar abierta la posibilidad a nuevas oportunidades lo posicionó en el imaginario político por contraste. Los expertos dijeron que asumir la responsabilidad en un país donde todos rehuyen de la suya los conectó de inmediato con mucha gente en Venezuela.

Uno pensaría que aquellos que se llaman a sí mismos “hijos de Chávez” saben de la importancia de lo que se dice en el momento de la derrota. Anoche, Nicolás Maduro habló luego de que el CNE anunciara resultados parciales de la elección que dejaron claro que la Oposición había triunfado. En su discurso, Maduro se alejó radicalmente de aquellos preceptos que tan bien le funcionaron a Chávez. No asumió la responsabilidad de la derrota y trató de justificarla por la “guerra económica”, esa etiqueta que define una narrativa que pretende exculpar al gobierno de la crisis económica y que es creída por poca gente.

¿Fue ese discurso consecuencia de la ausencia de preparación ante el escenario de la derrota o es una señal de que el gobierno de Maduro no pretende iniciar un proceso de rectificación?

¿Cuál es la lectura política que desde el gobierno y el PSUV le dan a la derrota?

2. La derrota sí tiene un padre (y a veces varios). ¿A quién responsabilizan de la derrota el chavismo y sus dirigentes? ¿Cómo van a cobrarle? ¿O viene un todos contra todos?

¿Veremos a la gerencia culpar al mánager o el peso de la culpa será de los jugadores? ¿O vendrán segundas oportunidades?

¿Hay tiempo para segundas oportunidades?

3. ¿Ya no es más revolución o nunca lo fue? El chavismo había logrado controlar todos los poderes, pero de la noche a la mañana pierde uno fundamental: la Asamblea Nacional.

Es una situación que no está en ningún mapa revolucionario. No es el tipo de retroceso que aceptan las revoluciones.

Maduro calificó el triunfo de la oposición como “contrarrevolucionario”. Sin embargo, a pesar de la retórica, ¿eso significa la aceptación de la pérdida de un poder y el reconocimiento de la derrota? ¿Es el fin del proceso chavista como revolución y el inicio del chavismo como movimiento político?

4. Cuando despertó, la crisis económica seguía allí. La crisis económica requiere atención inmediata. La política de controles se ha combinado con la caída del precio del petróleo para llevar a la economía venezolana a un nivel de inoperancia y de empobrecimiento brutal.

¿Podrá Maduro tomar las medidas económicas de ajuste y reforma para comenzar a revertir esta situación?

¿Habrá un nuevo gabinete económico?

¿Puede Maduro reconstruir la credibilidad necesaria para reconducir la economía? ¿O preferirá intentar prorrogar el modelo con algunas medidas puntuales y parciales y continuar con el intervencionismo y estatización de la economía?

¿Deng Xioping, Stalin o ninguno de los dos?

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¿Hasta cuándo puede deteriorarse la economía sin “que pase algo”?; por Ángel Alayón

Un amigo me pregunta: ¿Hasta cuándo puede deteriorarse la economía sin “que pase algo”? Aun cuando imagino a qué puede referirse, le pido que precise qué significa la expresión “que pase algo”. Me responde: “que el gobierno tenga que tomar medidas económicas que realmente atiendan las causas del problema”. Incluso restringiendo la definición, la pregunta […]

Por Angel Alayón | 1 de noviembre, 2015
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Fotografía de Alejandro Cegarra

Un amigo me pregunta: ¿Hasta cuándo puede deteriorarse la economía sin “que pase algo”? Aun cuando imagino a qué puede referirse, le pido que precise qué significa la expresión “que pase algo”. Me responde: “que el gobierno tenga que tomar medidas económicas que realmente atiendan las causas del problema”.

Incluso restringiendo la definición, la pregunta es compleja. Las medidas que debe tomar el gobierno de Venezuela, y que incluso algunos voceros del propio gobierno han sugerido, tendrían consecuencias negativas en términos políticos. Al menos en el corto plazo: caída de popularidad, animadversión de grupos perdedores en la redistribución de rentas y falta de apoyo a las medidas, además de las acusaciones de traición al legado y la resistencia inevitable de grupos de presión que verán lesionados sus privilegios ante las medidas.

Esos son los costos inmediatos del cambio. Los beneficios de asumir un proceso de recuperación de la economía quedan preteridos al incierto mediano y largo plazo. Y ya Keynes nos advirtió que, en el largo plazo, todos estaremos muertos.

Hasta ahora, la cuenta política de una transformación económica no le cuadra al gobierno. Y sigue apostándolo todo a un modelo que le funcionó políticamente en el pasado, pero que ya da muestras de fatiga terminal. Ahora se mueve, indefectiblemente, sin el combustible de aquellos portentosos ingresos que sirvieron para sostener en su momento la esperanza y los votos.

Mientras tanto, el modelo estatista-intervencionista-importador, la ilusión de control que ofrece la regulación de precios y el manejo de tres tipos de cambio, continúa acentuando las distorsiones económicas que padecen los venezolanos en el día a día y que se traducen en inflación y en escasez crónica y creciente: la combinación perfecta para el empobrecimiento de un país.

La economía venezolana es una economía disfuncional que, en lugar de hacerle la vida más fácil a la gente, cada vez más se la hace más difícil.

***

János Kornai, el célebre estudioso de las economías centralizadas, planteó que hay cuatro factores que inducen al cambio en los países que han implantado un régimen socialista. De acuerdo a su visión, el cambio “se produce por las tensiones acumuladas y las contradicciones” que provienen del propio sistema. Los desvíos del canon socialista son consecuencias de cuatro factores “inductores del cambio”: Primero, de la acumulación de las dificultades económicas. La escasez, crónica e inherente al sistema, muestra su rostro más duro en el racionamiento y en la imposibilidad de satisfacer las necesidades y deseos más básicos. La inflación termina siendo creciente ante el manejo de los déficits fiscales y la ansiedad es inevitable.

El segundo factor está relacionado con el anterior, y es la insatisfacción de la gente con el sistema. Kornai habla del grado de indefensión del ciudadano frente a la escasez. Pero la insatisfacción no se limita a la economía. La insatisfacción también proviene de la insolencia oficial y la arbitrariedad burocrática. “La gente empieza a cansarse de las mentiras oficiales y de las miles de formas de la represión.”

El tercer factor es la pérdida de confianza de los que ostentan el poder. Los que gobiernan comienzan a dudar de la efectividad de sus propias políticas. Dejan de creer en sus propias ideas y métodos ante las rotundas evidencias. “Una vez que se pierde la confianza, el cambio está en la agenda”. “Mientras más profunda es la crisis de confianza, más cerca está el colapso del sistema”.

El cuarto y último factor se refiere al ejemplo que ofrecen otros países. Pese a las restricciones comunicacionales, los ciudadanos se informan sobre cómo se vive en el extranjero, y reconocen la anormalidad de las colas, el alza de los precios y la escasez, y comienzan a concluir que con otro tipo de políticas se obtienen resultados diferentes, para el beneficio de todos. La propaganda se desmorona frente a la realidad.

Kornai registra que la historia del socialismo del siglo XX está llena de ejemplos sobre cómo regímenes socialistas cambiaron sus políticas ante la evidencia de los resultados y la conjunción de los cuatros factores comentados. Un fenómeno que se aceleró y se hizo notorio con la caída del muro de Berlín. Muchos, si no todos los gobiernos, intentaron reprimir estos cambios. En la mayoría de los casos con el uso de la violencia y el terror, pero también, en la casi totalidad de los casos, el cambio se produjo. Y no se limitó a lo económico. También alcanzó lo político.

***

La historia está colmada de ejemplos de países cuyo modelo económico colapsa en sus propios términos. Uno esperaría que el gobierno venezolano sepa leer las señales y no esté depositando sus esperanzas en un mágico aumento de los precios del petróleo, o en que los chinos multipliquen milagrosamente la línea de crédito. Sabemos que muchos gobiernos retrasan la decisión de rectificar hasta que el cambio es ineludible pero ya en ese punto puede ser demasiado tarde. También sabemos que hay gobiernos que han intentado preservarse y gobernar una economía devastada, una decisión que sólo puede calificarse de trágica por sus consecuencias.

El modelo económico implementado en Venezuela ha generado, aquí, en cualquier parte y en cualquier momento de la historia, economías disfuncionales. Y ningún alivio temporal cambiará esa realidad. El ejecutivo puede decidir no cambiar, pero no podrá evitar que la gente quiera hacerlo.

Los que conducen la política económica se enfrenta al mismo desafío del piloto del trasatlántico que sabe que la dirección de su nave lo llevará directo a una colisión con un iceberg, y que un golpe de timón a la corta distancia que se encuentra del gran bloque de hielo será difícil, brusco e impopular. Al gobierno le toca escoger. Y a los venezolanos también.

[PODCAST] Ángel Alayón y Tomás Straka conversan a propósito de ‘La República Fragmentada’

¿Es posible que una sociedad fracase? Esa es la pregunta que guió la reflexión de Tomás Straka en su libro La República Fragmentada y es el inicio de esta conversación que, viendo al pasado, busca respuestas a nuestra actualidad.

Por Angel Alayón | 1 de noviembre, 2015

Ángel Alayón y Tomás Straka a propósito de su libro 'La República Fragmentada' #EntreIdeasRadio 300

¿Es posible que una sociedad fracase? Esa es la pregunta que guió la reflexión de Tomás Straka en su libro La República Fragmentada y es el inicio de esta conversación que, viendo al pasado, busca respuestas a nuestra actualidad.

Los gobiernos y el costo de fingir; por Ángel Alayón

Los gobiernos tienden a revelar y difundir información que les favorece a sí mismos. Esta afirmación no es más que la ampliación del conocido principio de la economía de la información que plantea que toda persona tiene incentivos para revelar información que pueda mejorar su posición en cualquier transacción.  Lo contrario también es cierto: nadie […]

Por Angel Alayón | 21 de octubre, 2015

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Los gobiernos tienden a revelar y difundir información que les favorece a sí mismos. Esta afirmación no es más que la ampliación del conocido principio de la economía de la información que plantea que toda persona tiene incentivos para revelar información que pueda mejorar su posición en cualquier transacción.  Lo contrario también es cierto: nadie revela voluntariamente información que desmejora su posición.

Otra derivación de estos principios es que, cuando sabemos que se oculta información, podemos concluir que la naturaleza de la información reservada sólo puede ser negativa para quien la esconde. Y cuando se trata de economía, no dar información relevante permitiría refrasear la cita de Emerson: lo que callas grita tanto que no me deja escuchar lo que dices.

Durante la mañana del 20 de octubre se presentó el presupuesto 2016 y no se dieron cifras de inflación, ni estimado de tipo de cambio ni se dijo en cuánto podía estar el crecimiento (o decrecimiento) económico. Sin esas cifras no se puede saber lo que está pensando o esperando el gobierno en materia económica, pero no haberlas revelado nos dice que no quieren que las sepamos. Y eso es, en sí mismo, una confesión.

Sin datos confiables ni verificables, los discursos políticos son propaganda. Esta afirmación es una consecuencia de otro principio básico de la economía de la información: las afirmaciones que se hacen en beneficio propio no contienen información. Pueden ser verdaderas o falsas, pero no son ni una cosa ni otra por el hecho de ser dichas en beneficio propio. Ésa es la razón por la que los discursos políticos deben ser recibidos con el descreimiento propio de un ciudadano crítico y también por la que una democracia necesita de fuentes confiables de información que sean auditables y que provengan de instituciones que no dependan políticamente de quien las utiliza a su favor.

Pensar sobre la economía en Venezuela es ahora interpretar lo que grita el silencio.

Confesiones de una bachaquera; por Ángel Alayón

A principios de diciembre de 2012, Oriana* recibió una llamada de su madre desde San Juan de Lagunillas, un pueblo pequeño que queda a cuarenta minutos en carro de la ciudad de Mérida: “Aquí no se consigue nada. Después de las elecciones dejaron de mandarnos cosas”. Oriana entendió la queja de su mamá como una […]

Por Angel Alayón | 8 de agosto, 2015
Omar Salas (5 de 16)

Imagen de la serie Tiempos habanísticos, de © Daniel Loaiza. Para verla completa haga click en la imagen.

A principios de diciembre de 2012, Oriana* recibió una llamada de su madre desde San Juan de Lagunillas, un pueblo pequeño que queda a cuarenta minutos en carro de la ciudad de Mérida: “Aquí no se consigue nada. Después de las elecciones dejaron de mandarnos cosas”.

Oriana entendió la queja de su mamá como una oportunidad. Empezó a recorrer establecimientos comerciales en Caracas para comprar lo que más escaseaba en San Juan de Lagunilllas: harina precocida de maíz y de trigo, aceite, papel toilet… le tocó hacer colas y recorrer la ciudad varias veces, pero pudo llenar la maleta de su carro y emprender el viaje hacia Los Andes.

Tenía miedo de que la pararan en las alcabalas, pero una estrategia le sirvió de salvoconducto: detenía su carro ante la alcabala y le preguntaba a los guardias, antes de que ellos pudieran abordarla: “Buenas tardes. ¿Barinas queda derecho?” Y los guardias no tardaban en contestar: “Sí, mi amor. Siga derecho.”

La venta fue un éxito. Puso una mesita en la puerta de la casa con los productos y todo se vendió en menos de tres días. Oriana repitió el viaje durante el carnaval de 2013 y las vacaciones de agosto. La gente del pueblo hacía encargos y ella los atendía. Todo iba bien, pero su actividad comercial pronto tuvo un giro inesperado: un amigo le contó que conocía a alguien que tenía tres años viajando a Cuba desde Venezuela para vender lentes y que le estaba yendo muy bien. “Ahí mismo me puse a averiguar. Llamé a una amiga cubana que vive en Miami quien me puso en contacto con un familiar en La Habana y me confirmó que allá había una oportunidad de negocio, pero que todo debía venderse barato”.

Oriana llamó a la señora cubana y ella le dijo que con gusto la recibiría. También le contó el tipo de cosas que podría vender en la isla, en especial en la zona donde ella reside: Guanabacoa, conocida como “la cuna de los santeros”.

El primer viaje de Oriana lo hizo por CONVIASA en julio de 2013. Llegó como turista y no tuvo ningún problema en inmigración. Sus anfitriones la esperaron en las afueras del aeropuerto y tomaron un taxi (no oficial) hasta la casa. No le cobraron alquiler, pero ella compró toda la comida mientras estuvo allí. Los de la casa le dieron tres consejos para sobrevivir en Cuba: que no confiara en la gente, que se cuidara de los hombres que sólo buscaban una oportunidad para salir de Cuba y que no hablara de política. “Las paredes tienen oídos”.

Los productos se agotaron rápido: vendió cholas, ropa interior, camisetas de damas, franelas, pasta de dientes, jabón y champú; todo lo vendió en pesos convertibles que cambiaba en el mercado negro a una tasa de 1 peso convertible por 1 dólar. La pasta de dientes la vendía a 3 US$ el tubo de 150 gramos, cuando en Venezuela le costaba 20 bolívares. El desodorante en aerosol lo vendía también en tres dólares. La tasa de retorno era extraordinaria y el viaje fue un éxito financiero: había ganado 300 US$.

“El único problema que he tenido en este negocio fue cuando me involucré sentimentalmente con un cubano. El tenía un Cadillac del 42 y me hacía el servicio de transporte. Él me llevó a la playa, en Varadero, y empezó a echarme los perros. Era un tipo serio y de bonitas facciones. Nuestra relación fue muy buena durante un par viajes, pero en el momento en que se enteró de que había llegado a Cuba con tres personas que iban a raspar el cupo se desató su ambición y empezó a cobrarme por todo… y caro. El último día del viaje faltaban por raspar 1.500 dólares y ya no teníamos tiempo, por lo que decidimos comprarlo en cerveza. Compramos 80 cajas y él se las llevó a su casa. Acordamos que vendería cada una de las caja de 24 botellas en 20 dólares. Al mes siguiente me tocaba recoger el dinero y ahí fue cuando me dijo que pudo vender las cajas de cerveza en 16 dólares cada una, en lugar de los 20 que habíamos acordado. Me había engañado y terminé con él”

Oriana ha hecho veinte viajes de negocio a Cuba desde agosto de 2013. Las ganancias por viaje oscilan entre 500 y 800 dólares. El último viaje fue en abril de 2015. Desde esa fecha no ha podido conseguir pasaje. Sus clientes le escriben desesperados, pero ella no puede atenderlos. Mientras tanto, va acumulando ciertos productos por si acaso encuentra pasaje para una próxima vez.

¿Tú te consideras bachaquera?
Sí, porque bachaquero es quien compra productos regulados y los revende. Y yo revendo. Aunque no sólo productos regulados: yo también compro productos a mayoristas como cualquier comerciante.
¿Y algún día te gustaría dejar de bachaquear?
No quisiera hacer más bachaqueo. Yo lo que soy es comerciante, pero el bachaqueo seguirá mientras haya productos regulados: uno vende lo que la gente necesita.

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* Oriana no es el nombre verdadero de la testimoniante: ha sido cambiado según su petición.

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LEA TAMBIÉN: ¿Qué castigo se está aplicando contra los ‘bachaqueros’ en La Victoria y Puerto Cabello? Haga click en la imagen.

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A propósito de #LaFiestaDeLaRazón; por Ángel Alayón

En la mañana del 24 de julio reviso mi teléfono y veo que tengo una llamada perdida de Valentina Maninat. Leo su mensaje en WhatsApp: “Hay gente desde las 7am”. Me toma por sorpresa. Supongo que son early-birds. Salgo de casa rumbo al Centro Cultural Chacao. Llamo a Roberto Mata con una idea de última […]

Por Angel Alayón | 27 de julio, 2015
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#LaFiestaDeLaRazón // Fotografía de Rafael Briceño

En la mañana del 24 de julio reviso mi teléfono y veo que tengo una llamada perdida de Valentina Maninat. Leo su mensaje en WhatsApp: “Hay gente desde las 7am”. Me toma por sorpresa. Supongo que son early-birds. Salgo de casa rumbo al Centro Cultural Chacao. Llamo a Roberto Mata con una idea de última hora: grabar unos testimoniales cortos en video durante el encuentro. No hemos terminado de hablar cuando concluyo que, a sólo cuatro horas y media del comienzo, es imposible lograrlo y le pido que se olvide de mi idea. A los quince minutos me llama para decir que tiene a la persona que hará los videos. Me estaciono en el Hotel Lido y veo una larga fila de gente que supera la altura del restaurant Dena Ona. Hay mucha más gente de la que imaginamos. Llamo a Kattina, mi esposa, y le recuerdo que debe llegar temprano. Le escribo a Willy McKey y le pregunto por dónde anda: “Necesitamos refuerzos”. Entro al Centro Cultural Chacao y, de inmediato, me convierto en testigo de una coreografía dirigida por Valentina Maninat, de Circuito Éxitos, y Claudia Urdaneta, directora del Centro Cultural Chacao, quienes junto a sus equipos lograron manejar #LaFiestaDeLaRazón con una eficacia de la que muchos tenemos que aprender. El evento comienza a la hora pautada y a casa llena.

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#LaFiestaDeLaRazón // Fotografía de David Contreras

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Hace dos meses Valentina Maninat me invitó a su oficina para una reunión. Es una oficina pequeña y está llena de objetos que hablan de una personalidad que conoce la importancia de los detalles y de las ideas: la oficina de alguien que sabe que la estética puede ser un salvavidas. Allí me planteó que era el momento de llevar cabo ese evento del que siempre habíamos hablado, en diferentes claves y diversas oportunidades.

Nos conocimos hace más de tres años en el restaurant de Edgar Leal, cuando Ramón Pasquier le propuso al circuito que le dieran a Prodavinci un segmento en Agenda Éxitos y debíamos hablar con Valentina. Desde el principio nos incluyó en sus proyectos y muchas veces hablamos de que teníamos que hacer más. Esta vez la idea era que Circuito Éxitos y Prodavinci se unieran para ofrecerle a la ciudad una oportunidad para encontrarse, discurrir y también para disfrutar. Nadie lo dudó un segundo. La alianza quedó sellada y el trabajo comenzó de inmediato. Fuimos a proponerle la idea a Claudia Urdaneta y respondió de una forma tan natural y entusiasta como si se tratara de una idea que estaba esperando desde hace tiempo. A partir de allí todo fue una suma de respuestas positivas: de nuestros colaboradores, del talento de Circuito Éxitos, de Enrique, de los productores de Circuito Éxitos y de Unión Radio (todo venezolano debería hacer una pasantía con ellos), de la gente de Bucare, de la gente de Amapola, de David Rondón, de la gente de Decodibo, de la gente del taller de Roberto Mata y de tantos otros que hicieron posible el encuentro y a quienes debemos agradecer.

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#LaFiestaDeLaRazón // Fotografía de David Contreras

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A las tres de la tarde me correspondió participar en una mesa sobre Economía en la Sala Experimental. La vista desde el escenario era impresionante: todo lleno, el palco central, los costados, el piso de La Caja 1 e incluso el piso de arriba. Así de repletos estuvieron todos los eventos. En los camerinos me encontré con César Miguel Rondón, quien delante de Héctor Manrique me dijo: “La entrevista que le acabo de hacer al doctor Chirinos fue impresionante”. Un joven, en la zona de la comida, me dice: “Me vine desde Valencia”. Escucho a la gente aplaudir a Rafael Cadenas junto a Oscar Marcano. Me encuentro con Alfredo Naranjo y me confiesa entre risas: “Hay tanta gente que me voy a poner nervioso”.

Ya al final de la tarde, antes del concierto de cierre, me consigo con Roberto Mata, quien continuaba haciendo retratos. Le digo que no he almorzado y él me dice que tampoco. Kattina y Liza nos consiguen unos tequeños medicinales. Me dirijo al Teatro para el cierre y en el backstage están Valentina Maninat, Claudia Urdaneta y Enrique Gómez. No logramos arrastrar a Valentina al escenario, responsable del éxito pero renuente a las candilejas. Es nuestro turno de agradecerle a los presentes. Salimos rápido del escenario: nunca es bueno demorarse demasiado cuando lo que viene es buena música. Nos retiramos al camerino, desde donde escuchamos a El Guajeo y los gritos de la gente. Claudia Urdaneta llega un poco más tarde sonreída. Nos cuenta que la hicieron salir al escenario de nuevo y bailar. Enrique y yo celebramos nuestra huida y habernos salvado de exponer nuestras habilidades rítmicas ante un teatro lleno de bailarines con oído absoluto.

La gente sale feliz del concierto. Ha concluido la jornada. El Centro Cultural empieza a vaciarse y una señora alcanza a decirme: “¿Esto se va a repetir, verdad?”

La industria de la telenovela: una conversación entre Ángel Alayón y Carolina Acosta-Alzuru [Audio]

La autora especialista en la telenovela Carolina Acosta-Alzuru conversa con Ángel Alayón sobre esta industria que en otro momento fue un distintivo producto de exportación y ahora “está reducida a su mínima expresión”. La especialista explora las causas de este declive.  

Por Angel Alayón | 26 de julio, 2015

Telenovela adentro DEF OUT

La autora especialista en la telenovela Carolina Acosta-Alzuru conversa con Ángel Alayón sobre esta industria que en otro momento fue un distintivo producto de exportación y ahora “está reducida a su mínima expresión”. La especialista explora las causas de este declive.

 

5 apuntes sobre el desvío de alimentos a las redes estatales; por Ángel Alayón [Actualizado]

1 La orden a las empresas privadas tiene la precisión de las utopías burocráticas: entre treinta y cien por ciento de la producción de arroz, aceite, leche, harina panadera, harina de trigo y harina precocida de maíz debe dirigirse a las redes de distribución estatal, esas mismas que exhiben un nivel de escasez como testimonio […]

Por Angel Alayón | 22 de julio, 2015

5 apuntes sobre el desvío de alimentos a la redes estatales; por Ángel Alayón 640

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La orden a las empresas privadas tiene la precisión de las utopías burocráticas: entre treinta y cien por ciento de la producción de arroz, aceite, leche, harina panadera, harina de trigo y harina precocida de maíz debe dirigirse a las redes de distribución estatal, esas mismas que exhiben un nivel de escasez como testimonio de fracaso productivo de las empresas estatales y del propio sistema de comercialización. El gobierno se aferra a la re-distribución, no como un aliviadero de la escasez, sino como mecanismo de abastecimiento de sus redes.

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Las redes de distribución y comercialización son sistemas complejos que emergen de la combinación de pequeños emprendimientos y grandes inversiones que tienen como intención acercar los productos a los consumidores y así disminuir los costos de transacción. Una medida como la ordenada por SUNAGRO disloca esta intención. En Venezuela hay más de 113 mil puntos de ventas privados y apenas 7 mil estatales. Desplazar el peso de la distribución hacia la red estatal tendrá como consecuencia directa un aumento en los costos de adquirir esos alimentos impuesto por la distancia y el tiempo que los venezolanos le dedican al acto de comprar. Costos que ya son elevados debido a la escasez y sus consecuencias, como el tiempo que ahora se dedica a perseguir alimentos, a esperar en una cola o el gasto en transporte que implica visitar varios establecimientos para completar una cesta de bienes básica. En una economía donde el sistema de precios se desquició, aumentar los costos de adquisición de bienes a los venezolanos sólo colaborará con el rápido proceso de empobrecimiento que estamos viviendo.

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Esta medida también tendrá efectos en los costos de los productos cuyos precios, además, se encuentran regulados bajo un esquema que desestimula la producción y la inversión. Atender a los puntos de ventas, en especial a los pequeños, con una cantidad menor de los productos anclas es algo que impactará negativamente la estructura de costos de las empresas. Y eso agravará la crisis de producción y de inversión que ha generado el control de precios. En este momento lo que menos necesita la economía venezolana son medidas que desestimulen aún más la producción y la inversión.

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La medida redistribuye la escasez. No la destruye: sólo la muda. La alivia en un sitio para sembrarla en otro. Y, lamentablemente, los comercios pequeños y medianos son aquellos que se verán más afectados con esta escasez administrativa ocasionada por la orden: justo los que están más cerca de la gente. Sabemos que las políticas deben evaluarse por sus resultados, no por sus intenciones. ¿A quién beneficia esta medida? ¿Se acabarán las distorsiones producidas por el control de precios y el control de cambio, como el contrabando o el llamado bachaqueo? ¿Quiénes perderán con esta medida?

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János Kornai identificó a la escasez como una condición crónica del socialismo del siglo XX. En su autobiografía titulada By force of thought, Kornai advierte que la escasez era una consecuencia natural del sistema y sus políticas. Y ante este fenómeno, la humillación en el acto de comprar era inevitable, mientras los controles administrativos y la estatización de la distribución “se convertía en un arma importante en las manos de la burocracia, que los utiliza como herramientas para fortalecer su poder sobre la vida de la gente”.

ACTUALIZACIÓN: El jueves 23 julio de 2015, la SUNAGRO anunció la suspensión de la medida. Para saber más, haga click acá.

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LEA TAMBIÉN:

SUNAGRO no puede obligar a despacharle alimentos al Estado. Aquí José I. Hernández explica por qué
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¿Qué dijo CAVIDEA sobre la orden de desvío de alimentos a las redes comerciales públicas?

¿Qué dijo CAVIDEA sobre la orden de desvío de alimentos a las redes comerciales públicas 640

 

El dólar paralelo y la fe; por Ángel Alayón

Una mujer sin brazos no pudo comprar cuatro compotas. El sistema biométrico es un obstáculo insalvable para quien no tiene dedos. Así fracasa la planificación central: en actos pequeños que revelan la imposibilidad que tiene la burocracia de anticipar las complejidades de la realidad. Es una burocracia que asume en su discurso la ilusión de […]

Por Angel Alayón | 13 de julio, 2015

El dólar paralelo y la fe por Ángel Alayón 640

Una mujer sin brazos no pudo comprar cuatro compotas. El sistema biométrico es un obstáculo insalvable para quien no tiene dedos. Así fracasa la planificación central: en actos pequeños que revelan la imposibilidad que tiene la burocracia de anticipar las complejidades de la realidad.

Es una burocracia que asume en su discurso la ilusión de control, mientras los precios aumentan y dominan nuestras conversaciones cotidianas. Y, en un intento de destacar, cada quien lleva su cuento a la mesa sobre el encarecimiento de las cosas y lo difícil de conseguirlas.

Mientras tanto, se nos hace más difícil pensar en otra cosa, en especial, pensar críticamente. Buscar las causas, entender las consecuencias. Mirar los resultados, olvidarte de las intenciones.

Hubo una época en la que los cuentos de fantasmas asustaban. Ahora se habla de precios.

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Ella llora porque su amiga se va. Dice que se le va a pasar. Nada como la inflación, la escasez y los crímenes para romper amistades y familias. Y no hablemos de capital humano, ése que se necesita para el desarrollo. Puede que a ella se le pase, pero al país no.

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La Asociación Bancaria de Venezuela emite un comunicado en el que pide a los venezolanos que no le hagan caso a los valores del tipo de cambio que se publican en redes sociales y páginas webs. Que el valor del dólar frente al bolívar es el que publica el Banco Central de Venezuela. Que prestarle atención a lo que ocurre en el mercado paralelo fronterizo genera una espiral de inflación y pobreza.

¿De verdad la espiral de inflación y la pobreza en la que está Venezuela es consecuencia del tipo de cambio en la frontera? ¿O son las políticas económicas del gobierno las que han generado tantas distorsiones que lo que fija el tipo de cambio paralelo terminó siendo un mercado entre bolívares y pesos relacionado con el contrabando?

La trilogía de tipos de cambio oficiales son inexistente para la mayoría de los venezolanos. ¿Quiénes pueden comprar un dólar a 6,30 o a 12,80 o a 200? ¿Por qué pedirle a la gente que crea en un santo que no le ha hecho milagros, en lugar de pedirle al gobierno que aborde las causas del problema?

El mercado paralelo es un exabrupto que debe erradicarse cuanto antes. Un exabrupto consecuencia de las actuales políticas económicas y que no se resolverá pidiéndoles a los venezolanos un acto de fe.

[Audio] Venezuela y el desarrollo. Una conversación entre Juan Nagel y Ángel Alayón #EntreIdeasRadio

  En el presente #EntreIdeasRadio, los economistas Ángel Alayón y Juan Nagel conversan sobre obre temas relacionados con el desarrollo económico de Venezuela.

Por Angel Alayón | 12 de julio, 2015

 

Un mercado de bolívares en Cúcuta; por Ronald Balza Guanipa 6401

En el presente #EntreIdeasRadio, los economistas Ángel Alayón y Juan Nagel conversan sobre obre temas relacionados con el desarrollo económico de Venezuela.

Apuntes sobre Mother’s Mercy, capítulo final de la 5ta temporada de #GameOfThrones; por Ángel Alayón

[ALERTA DE SPOILER] 1 La mayoría de las muertes, si no todas, en algún grado son un suicidio. Es un planteamiento del Premio Nobel de Economía Gary Becker, quien nos recuerda que la extensión de la vida no es lo único que determina nuestra conducta. Estamos dispuestos a asumir riesgos y sus consecuencias. Estamos dispuestos […]

Por Angel Alayón | 16 de junio, 2015

[ALERTA DE SPOILER]

Apuntes sobre Mother’s Mercy, capítulo final de la 5ta temporada de #GameOfThrones; por Ángel Alayón 640AB

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La mayoría de las muertes, si no todas, en algún grado son un suicidio. Es un planteamiento del Premio Nobel de Economía Gary Becker, quien nos recuerda que la extensión de la vida no es lo único que determina nuestra conducta. Estamos dispuestos a asumir riesgos y sus consecuencias. Estamos dispuestos a tomar decisiones a costa de los años que podemos vivir.

Pero algunas muertes se parecen más al suicidio que otras. Stannis decidió ir a Winterfell con un ejército diezmado, sin caballos, sin buenos augurios y con la pesada carga del asesinato de su hija y el ahorcamiento de su esposa Selyse.

Su motivación no fue la valentía (que requiere del miedo) ni la creencia en un destino (que requiere de la fe). La única fuerza que movía a Stannis era el odio hacia sí mismo: el último destino para quienes saben que se han traicionado.

Stannis apenas sobrevivió a la derrota que le infligieron los Bolton. Deambula malherido por el bosque hasta encontrarse con Brienne de Tarth, quien va a vengar la muerte de Renly Baratheon, su amigo y protector, blandiendo la espada Oathkeeper sobre un Stannis resignado que aspira a morir como la única forma que tiene de alcanzar el olvido.

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Tyrion Lannister está encargado de gobernar a Mereen, una ciudad llena de conspiradores dispuestos a matar. Una ciudad donde se respira el resentimiento de las utopías fracasadas. Afortunadamente para el nuevo gobernante, Lord Varys, La Araña, reaparece con su capacidad de pensamiento estratégico.

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El sagaz Tyrion no pierde tiempo y le pregunta: “¿Qué me aconsejas?” y Lord Varys le receta una dosis de Maquiavelo for dummies que le viene bien aprender a cualquiera que aspire a gobernar:

“La información es la clave. Debes saber cuáles son los puntos fuertes de tus enemigos y cuáles son sus estrategias. Debes aprender a distinguir entre tus amigos y los que no lo son”

Si conocerse a uno mismo es la base de la sabiduría, conocer al enemigo es el principio de la estrategia.

3

Cuando quienes se creen puros tienen el poder, todos sufren. Las autoproclamas de superioridad siempre terminan en el dolor de alguien y, no en pocas ocasiones, en la muerte.

Cersei armó a quienes ahora la desnudan y la hacen recorrer la ciudad recibiendo insultos y escupitajos. La Reina Madre juntó la fe con las armas, una receta para la autodestrucción.

Apuntes sobre Mother’s Mercy, capítulo final de la 5ta temporada de #GameOfThrones; por Ángel Alayón 640C

A pesar de que Cersei ha hecho mucho daño, el proceso de expiación al que ha sido sometida genera compasión, al menos en los televidentes.

Una cosa es la justicia y otra el trato degradante hacia un ser humano.

Alguien puede ser culpable, pero una condena no implica degradar, abusar ni torturar. Cuando eso sucede, deja de haber justicia.

Es una idea que no ha sido fácil aprender, pero cuyo respeto es la base de eso que llamamos civilización: la Justicia, cuando es Justicia, no deshumaniza.

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Jon Snow intentó salvar al mundo, pero no pudo salvarse a sí mismo.

Él sabía que los White Walkers eran un enemigo formidable capaz de acabar con toda la humanidad, pero no previó que el resentimiento de sus subordinados podía acabar con él mucho antes de la gran batalla.

El liderazgo implica poder manejar a los inconformes, a quienes no están de acuerdo con tus decisiones.

Apuntes sobre Mother’s Mercy, capítulo final de la 5ta temporada de #GameOfThrones; por Ángel Alayón 640B

Quizás miles de años de matanzas entre los guardianes de El Muro y los salvajes fueron una herencia insalvable. Quizás Snow no supo amarrar las alianzas necesarias en un ambiente tan inestable y de decisiones arriesgadas. Quizás no comprendió las motivaciones últimas de quienes estaban a su alrededor. Quizás se confió, como se confían aquellos que creen hacer lo correcto. Quizás no recordó que todo muro es la confesión de un miedo y que el miedo también puede matar.

Quizás olvidó que sólo apuñala quien está cerca. Y quienes están más cerca siempre son los tuyos.

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A MANERA DE DESPEDIDA

Snow era un favorito en el Juego de Tronos. Ya circulan varias teorías sobre cómo pudiera resucitar: que si Melisandre utilizará sus poderes, que si Bran lo reencarnará y otras especulaciones que se aferran a cualquier detalle que pueda brindar una esperanza. La popularidad de estas teorías sólo nos recuerda que muchos estamos condicionados a buscar (a esperar) un final feliz.

A veces necesitamos que los buenos ganen, al menos en el terreno donde pueden hacerlo. A veces queremos que los héroes eviten la contracara de su heroicidad: la tragedia. A veces deseamos que el mundo tenga un sentido moral ante nuestros ojos.

Juego de Tronos no ha sido complaciente y ya varias veces ha puesto a los buenos a perder, para siempre, causando desolación. Una desolación que debe respetarse: que nadie les quite el derecho a la tristeza.

Queda de parte del lector escoger para qué le sirve ese mundo creado por George R.R. Martin. Hay quienes lo utilizan como un espejo y ahí pretenden ver la realidad. Otros lo miran como un mecanismo de alivio por contraste. Algunos dirán que es puro entretenimiento, olvidando que la ficción nunca es neutral, por más que lo parezca.

Hasta aquí he llegado yo.

Valar morghulis. Valar Doaheris.