Blog de Andrés Neuman

Piglia y (su otro) yo; por Andrés Neuman

Sin Ricardo Piglia, nuestra idea de la literatura sería más miope. Ese legado excede su obra: ha conseguido instalarse en nuestro software lector. Parecía imposible repensar la literatura desde donde la dejó Borges, y construir con semejante punto de partida una lógica original y un tono propio. Esa proeza, entre otras, la logró Piglia con naturalidad. Como teórico,

Por Andrés Neuman | 10 de enero, 2017

final-10

Sin Ricardo Piglia, nuestra idea de la literatura sería más miope. Ese legado excede su obra: ha conseguido instalarse en nuestro software lector. Parecía imposible repensar la literatura desde donde la dejó Borges, y construir con semejante punto de partida una lógica original y un tono propio. Esa proeza, entre otras, la logró Piglia con naturalidad. Como teórico, demostró ser un narrador ejemplar. Como narrador, se convirtió en un teórico inigualable. Sinergia que propone un modelo mucho más fértil que cualquier academia. Con su examen en clave de las violencias históricas, Respiración artificial nos mostró hasta qué punto el hermetismo puede ser una respuesta política. Cómo toda escritura entre líneas funda una máquina de monstruos y metáforas. Y que todo soliloquio es, tal vez, una carta dirigida a otra clase de yo. A cierta identidad que sólo toma cuerpo en la acción imaginaria. Formas breves contiene algunos de los ensayos literarios que más me han cautivado. El ojo escrutador de Piglia era capaz de investigar cualquier asunto en clave policíaca, incluido el psicoanálisis o la memoria propia. Esa mirada transformaba la naturaleza del material, no tanto interpretándolo como reescribiéndolo, sumándole una capa de autoría. En eso fue radicalmente borgeano. Sólo que él expandió su horizonte a dos terrenos en los que Borges eludía aventurarse: las vanguardias históricas y los conflictos políticos. Justo ahí es donde intervienen sus otros dos referentes nacionales, Macedonio y Arlt. En ese sentido, más que perturbar el canon, Piglia lo reordenó magistralmente. En la segunda entrega de sus diarios (que movilizan una pregunta sobre la ficción de la identidad, y viceversa), su álter ego Renzi observa que “hablar de escrituras del Yo es una ingenuidad, porque no existe el yo al que esa escritura pueda referir». Después agrega: «Nosotros no éramos, pero vivíamos así”. Piglia cultivó una educación y una elegancia personal poco frecuentes. Tengo el convencimiento de que esa actitud íntima es parte de su trabajo estético. Al fin y al cabo, él mismo nos enseñó que la vida va escribiéndose. En su caso, hasta el último instante de la conciencia, ese blanco nocturno.

Suscríbete al canal de Prodavinci en Telegram haciendo click aquí

Identidad y contradicción; por Andrés Neuman

El escritor Andrés Neuman estuvo junto a Elena Poniatowska, Laura Restrepo, Sergio Ramírez, Santiago Roncagliolo y Juan Gabriel Vásquez en una mesa de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2016 donde se plantearon la pregunta "¿Existe América Latina?". Compartimos el texto que leyó Neuman como respuesta.

Por Andrés Neuman | 30 de noviembre, 2016

andres-neuman

Latinoamérica existe, pero tiene tantas tensiones y tentáculos que por lo general sólo puede ser avistada desde el extranjero, el exilio o el más completo asombro.

Latinoamérica no existe, pero acaso le convendría existir, al menos como horizonte imaginario, como fuerza histórica, como grupo de resistencia.

Latinoamérica existe pero lucha contra sí misma, contra su tradición autolesiva, sus líderes que siguen a sus élites, sus élites que son verdaderos gobiernos, e incluso —por desgracia— también contra su gente, que a menudo sale corriendo en dirección opuesta a la salida.

Latinoamérica no existe porque es una casa que vigila por separado cada una de las tejas, en lugar de entregarse a la invención del techo que podría albergar todas sus cabezas y multiplicarlas.

Latinoamérica existe porque de cada pedazo hace familia, de cada fisura frontera, de cada pérdida una memoria común.

Latinoamérica sigue sin existir como marco político, como acción ciudadana, como brazo que pueda levantar por fin su propio peso muerto.

Latinoamérica sigue existiendo en el hábito de sus leyendas, en el bochinche de sus esquinas, en las maneras de sus pentagramas, en la sintaxis respondona de sus libros.

Latinoamérica parece no existir para sus leyes cojas, sus intermitentes constituciones, su extraño castillo de burocracias.

Latinoamérica parece existir en las parodias de su folclore, en los despachos donde se hace negocio con la identidad, en las malas corbatas que se asemejan entre sí mucho más que las culturas a las que representan.

Latinoamérica jamás existirá para esa multitud que no come o come mal o se carcome, para sus desempleados con las manos llenas de vacío, sus niños sin el lujo de una infancia, sus mujeres preñadas de patriarcado autóctono, sus indígenas dos veces expoliados, sus periodistas acribillados a micrófono abierto, sus estudiantes desaparecidos en la noche de la impunidad.

Latinoamérica existirá siempre en la gramática vecina de Andrés Bello, en la canción viajada de Martí, en Henríquez Ureña estudiando su sombra, en Sor Juana enseñándole a guisar apotegmas a Aristóteles, en Bolaño donando su hígado a la ciencia panamericana, en Clarice Lispector recordándole al mapa que hay más lenguas, en Parra burlándose de su compatriota Neruda, en Borges conversando con su hipotético gemelo Alfonso Reyes, en Maradona flotando sobre el estadio Azteca justo antes de caer y caer y caer.

Latinoamérica no puede existir como rancho malvendido, como parcela de carros, corrales y corralitos, como cocina o baño de los huéspedes industriales, como tubo de ensayo de venenos financieros y babas militares, como mascota ruda pero demasiado agradecida.

Latinoamérica es capaz de existir como plato de sopa heterogénea, como arcoíris sucio, como milagro laico, como un inmenso coro con distintas partituras, como un puente que piensa sobre mares revueltos, siempre a la buena pesca de sus contradicciones.

Latinoamérica no existe, por supuesto, aunque lo que no existe es una tentación creativa, una provocación para seguir preguntándose.

Latinoamérica existe, por supuesto, aunque para ciertos líderes millonarios y sus millones de cómplices, con la cara más dura que el más duro de los muros, algunos pueblos no parezcan existir.

 

 

El escritor Andrés Neuman estuvo junto a Elena Poniatowska, Laura Restrepo, Sergio Ramírez, Santiago Roncagliolo y Juan Gabriel Vásquez en una mesa de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2016 donde se plantearon la pregunta “¿Existe América Latina?”. Compartimos el texto que leyó Neuman como respuesta.

Los muros y los bárbaros; por Andrés Neuman

Frente al ágora ateniense, junto a los muros de defensa velozmente erigidos por temor a la próxima barbarie, entre las ruinas calientes de la primera democracia europea, un amigo susurra: “Los griegos siempre hemos pensado que los otros países eran bárbaros, hasta que salimos a otros países y nos enteramos de que para ellos los

Por Andrés Neuman | 16 de julio, 2016
Los muros y los barbaros; por Andres Neuman

Muro de Adriano. Norte de Inglaterra

Frente al ágora ateniense, junto a los muros de defensa velozmente erigidos por temor a la próxima barbarie, entre las ruinas calientes de la primera democracia europea, un amigo susurra: “Los griegos siempre hemos pensado que los otros países eran bárbaros, hasta que salimos a otros países y nos enteramos de que para ellos los bárbaros somos nosotros”. Bajo su zapatilla, una pequeña piedra se desprende y rueda cuesta abajo.

Penúltima derrota frente al mar del sur; por Andrés Neuman

Después de que los bárbaros nos hayan aplastado, de que entraran violando los cristales, mordiendo los candados para traficar miedo, confiscando las puertas del padre labrador y de la madre experta en cultivar su espalda y de todos los hijos despeinados, volcando nuestros lechos como botes desnudos, arrancando las parras luminosas, trazando con la espada

Por Andrés Neuman | 2 de julio, 2016

Penultima derrota frente al mar del sur; por Andres Neuman 640

Después de que los bárbaros nos hayan aplastado,
de que entraran violando los cristales,
mordiendo los candados para traficar miedo,
confiscando las puertas del padre labrador
y de la madre experta en cultivar su espalda
y de todos los hijos despeinados,
volcando nuestros lechos como botes desnudos,
arrancando las parras luminosas,
trazando con la espada la próxima frontera,

después de que los bárbaros nos hayan conquistado
tirándonos monedas en los ojos,
acampando en las bocas iletradas,
llenándonos de plomo los zapatos,
cortándonos las uñas para ahorrar en deseo,
apagando las velas tartamudas
que titilan al sur pero no alcanzan,
dictando un diccionario con palabras del norte,
empuñando su lengua de carcoma,

después de que los bárbaros, en fin,
hayan sido también nuestros mismos vecinos,
nuestra gente educada en traicionarse,
los niños partidarios del palo y del pedrusco,
los hermanos en bíblico negocio,
los abuelos capaces de exiliar a sus nietos,
los maestros huyendo de las aulas,
el panadero horneando el hambre de su prójimo,
el carpintero en manos de su propio martillo,

nadar en este mar es una acción política.

El labio de Gloria; por Andrés Neuman

Quizá vemos películas como pretexto para curiosear en las vidas de sus actores, auténticos personajes de sí mismos. Después de gozar In a lonely place, joya noir de Nicholas Ray, me informo sobre la protagonista. Para resumir a semejante señorita, basta decir que iguala en magnetismo y misterio a su compañero de reparto, un tal señor

Por Andrés Neuman | 24 de junio, 2016

El labio de Gloria; por Andres Neuman 640

Quizá vemos películas como pretexto para curiosear en las vidas de sus actores, auténticos personajes de sí mismos.

Después de gozar In a lonely place, joya noir de Nicholas Ray, me informo sobre la protagonista. Para resumir a semejante señorita, basta decir que iguala en magnetismo y misterio a su compañero de reparto, un tal señor Bogart. La película reflexiona con sutileza sobre el daño amoroso, el cual depende tanto de lo que el otro nos haga como de lo que sentimos que sería capaz de hacernos. Sin embargo, nada más fascinante que la historia de la propia actriz, Gloria Grahame.

Su carrera fue precoz y terrible. Obtuvo una nominación al Oscar con 24 años. Ganó otro poco tiempo después. Trabajó con varios de los mejores: Cecil B. DeMille, Frank Capra o el mismísimo Ray, con quien acabaría casándose en segundas nupcias. Aquel matrimonio se rompió drásticamente cuando el director sorprendió a Gloria en la cama con su hijo de 13 años de edad. Con inquietante precisión, ella tuvo tres matrimonios que duraron tres años cada uno. El cuarto y último resultó el más duradero: el afortunado fue, curiosamente, el hijastro con el que se había acostado.

Insatisfecha por el aspecto de su finísimo labio superior, Gloria se sometió a una cirugía. La operación le dañó el nervio y su labio quedó inmóvil. Jamás pudo recuperar una dicción normal. Desde entonces se dedicó al teatro, como había hecho su madre. Murió bastante joven.

No sé si ahora sonríe.

Jorge Luis Borges: viajar de oído; por Andrés Neuman

Un Borges que me conmueve particularmente, y acaso no tan explorado, es el turista anciano que recorre medio mundo con su ceguera a cuestas. Ese que viaja de oído, a bordo de una elipsis permanente. Escuchando, palpando, oliéndolo todo. Deduciendo el lugar que visita. Ese que dicta breves, sagaces notas en los aviones hasta componer Atlas: un

Por Andrés Neuman | 18 de junio, 2016
Jorge Luis Borges viajar de oído; por Andrés Neuman 640

El escritor Jorge Luis Borges, fotografiado por Pablo Hojas.

Un Borges que me conmueve particularmente, y acaso no tan explorado, es el turista anciano que recorre medio mundo con su ceguera a cuestas. Ese que viaja de oído, a bordo de una elipsis permanente.

Escuchando, palpando, oliéndolo todo. Deduciendo el lugar que visita.

Ese que dicta breves, sagaces notas en los aviones hasta componer Atlas: un librito tan fragmentario en su escritura como unitario en su concepto, a caballo entre el poema en prosa y la crónica súbita. Ese Borges que entra en la Alhambra para descifrar el braille de las paredes. Que regresa a Ginebra para formular su teoría sobre las ciudades tímidas. Que pisa el desierto egipcio, se agacha trabajosamente para apretar un puñado de arena y, al dejarlo caer de nuevo, susurra: “Estoy modificando el Sahara”.

Ese último Borges que sintetiza el ínfimo, inconfundible rastro que dejamos al caminar.

Caso de duda; por Andrés Neuman

Se sale por deseo y se llega por error. ♦ La pérdida es una lupa. ♦ Todo pensamiento aspira a alcanzar una buena contradicción. ♦ Romper cosas es un género. ♦ La ironía como arte marcial. ♦ Mucho más que el compromiso, lo comprometedor. ♦ Cambiar de tema puede ser revolucionario. ♦ No la historia

Por Andrés Neuman | 4 de junio, 2016

Caso de duda; por Andrés Neuman 300

Se sale por deseo y se llega por error.

La pérdida es una lupa.

Todo pensamiento aspira a alcanzar una buena contradicción.

Romper cosas es un género.

La ironía como arte marcial.

Mucho más que el compromiso, lo comprometedor.

Cambiar de tema puede ser revolucionario.

No la historia de la literatura, sino los accidentes de la escritura.

Todo matiz es concepto.

Leer fabrica tiempo.

♦♦♦

Estos aforismos forman parte del nuevo libro de Andrés Neuman, Caso de duda (2016), publicado por la editorial Cuadernos del Vigía, en Granada. Si desea conocer más información sobre el libro haga click acá.

Cuatro nuevos apotegmas de mi nonagenaria abuela Dorita

Yo ya no tengo etcétera. ♦ Qué largo es el partido y qué corto se hace. ♦ Es un ascensor inteligente: si no lo llamás, no viene. ♦ ¿Adónde habrán ido todos mis años? Muchos se fueron -señalando a mi tía vestida con un jersey pistacho- a eso parado de verde.

Por Andrés Neuman | 21 de mayo, 2016

Cuatro nuevos apotegmas de mi nonagenaria abuela Dorita 640x2

Yo ya no tengo etcétera.

Qué largo es el partido y qué corto se hace.

Es un ascensor inteligente: si no lo llamás, no viene.

¿Adónde habrán ido todos mis años? Muchos se fueron -señalando a mi tía vestida con un jersey pistacho- a eso parado de verde.

Barbarismos en Argentina; por Andrés Neuman

amar. Verbo irregular. baño. Biblioteca sin prestigio.   corazón. Músculo peculiar que, en vez de levantar peso, lo acumula.   democracia. Ruina griega.   escuchar. Extraer música del ruido. || 2. Acción y efecto de prepararse para interrumpir.   ficción. Acontecimiento que aspira a suceder. goleador. Individuo que celebra lo que merecieron otros.   humor. Facultad de parodiar las propias convicciones, o sea, de pensar. || 2.

Por Andrés Neuman | 1 de mayo, 2016

Barbarismos en Argentina; por Andrés Neuman 640

amar. Verbo irregular.

baño. Biblioteca sin prestigio.
 
corazón. Músculo peculiar que, en vez de levantar peso, lo acumula.
 
democracia. Ruina griega.
 
escuchar. Extraer música del ruido. || 2. Acción y efecto de prepararse para interrumpir.
 
ficción. Acontecimiento que aspira a suceder.
goleador. Individuo que celebra lo que merecieron otros.
 
humor. Facultad de parodiar las propias convicciones, o sea, de pensar. || 2. ~ negro: ejercicio mediante el cual un humorista comprueba si sigue vivo.
 
imperfección. Perfección mejorada por el escepticismo.
 
jeta. Rostro, unos años más tarde.
 
kitsch. Mal gusto de buen gusto.
 
leer. Acción efecto de vivir dos veces.
 
maternidad. Momento de plenitud de una trabajadora antes de ser despedida.
 
noviazgo. Período durante el cual dos enamorados hacen todo lo posible por no conocerse.
 
ñu. Especie rumiante protegida con el noble fin de que no se extingan los crucigramas.
 
orilla. Mitad de un lugar. || 2. Comienzo del puente.
 
política. Campaña electoral ocasionalmente interrumpida por la acción de gobierno.
 
quietud. Estado sumamente improbable.
 
reconciliación. Tregua acordada entre dos cónyuges con el objeto de perfeccionar su ruptura. || 2. ~ nacional: desmemoria pactada entre dos bandos que se recuerdan perfectamente.
 
sexo. Episodio carnal que les sucede a otros. 
 
traducción. Único modo humano de leer y escribir al mismo tiempo. || 2. Texto original que se inspira en otro. 
 
universidad. Necrópolis con cafetería.
 
viejo. Joven tomado por sorpresa.
 
whisky. Lujo del hielo.
 
xenófobo. Individuo al que le repugnan sus propios ancestros.
 
yo. Conjetura filosófica.
 
zen. Estado que precede al ataque de nervios.

Celebrando la edición argentina de Barbarismos. Detalles, aquí.

Ese viento obstinado; por Andrés Neuman

A la memoria de Eduardo García, poeta En un amigo caben —como en ese cajón donde se encuentra de pronto lo perdido— la linterna sin pilas y la costilla rota, el fósforo quemado y el páncreas para nada, los anteojos que no quisieran ver o la pupila propia.Si metiera la mano al fondo del cajón,

Por Andrés Neuman | 21 de abril, 2016

A la memoria de Eduardo García, poeta

Ese viento obstinado; por Andrés Neuman 6402

Fragmento de Echo 3 de Elicia Edijanto

En un amigo caben
—como en ese cajón donde se encuentra
de pronto lo perdido—
la linterna sin pilas
y la costilla rota,
el fósforo quemado
y el páncreas para nada,
los anteojos que no quisieran ver
o la pupila propia.Si metiera la mano
al fondo del cajón,
y revolviese, amigo, tu comienzo
¿acaso no malgastaríamos
con toda reincidencia
las mismas energías que te faltan?

Ese viento obstinado era deseo.
Ese empecinamiento se llamaba vida.

Algunas perplejidades democráticas; por Andrés Neuman

1 La encuesta como virus dirigido, más que como termómetro ciudadano: no se trata en absoluto de una tendencia nueva, pero los últimos años de política nacional la han agudizado hasta límites insólitos. Los conglomerados mediáticos han adquirido la mala costumbre de preguntarnos una y otra vez lo mismo, con breves intervalos de un asfixiante

Por Andrés Neuman | 19 de abril, 2016

Algunas perplejidades democráticas; por Andrés Neuman 640

1

La encuesta como virus dirigido, más que como termómetro ciudadano: no se trata en absoluto de una tendencia nueva, pero los últimos años de política nacional la han agudizado hasta límites insólitos. Los conglomerados mediáticos han adquirido la mala costumbre de preguntarnos una y otra vez lo mismo, con breves intervalos de un asfixiante bombardeo informativo en la dirección deseada, hasta que la encuesta finalmente arroje los resultados que se perseguían desde un principio. Llegados a ese punto, por supuesto, procederán a ilustrarnos acerca de la voluntad popular, aplaudiéndola con democrático entusiasmo.

2

El mito conservador de la estabilidad: en una democracia digna de ese nombre, la dinámica parlamentaria precisa ser mucho más compleja y dialéctica que la mera alternancia entre mayorías absolutas, limitadas a aplicar la disciplina de voto e ignorar sistemáticamente el resto de opiniones y propuestas. En plena cuarta década de democracia en España, no parece precipitado empezar a introducir los matices, el debate continuo y la negociación multilateral (con sus consustanciales dificultades) como práctica normalizada, y no como incómoda excepcionalidad. En este sentido, cabría afirmar que el país no está viviendo una grave crisis institucional, sino que acaso esté encaminándose hacia la madurez de sus órganos representativos. Conviene mantenerse alerta frente a la nostalgia de los absolutismos parlamentarios, transmutados en eufemismos tales como gobierno fuerte, estabilidad, gobernabilidad y otras yerbas contrarreformistas. Una autoridad obligada a pactar cada decisión nunca será débil, sino sencillamente saludable.

3

La escenificación del diálogo como precampaña electoral: más allá de las simpatías y preferencias de cada cual, el pacto entre PSOE y Ciudadanos no parece un acuerdo verdaderamente concebido para formar un Gobierno. Que ninguno de los dos haya puesto demasiado interés en alcanzar primero un acuerdo con sus respectivos interlocutores naturales (PSOE con Podemos e IU, Ciudadanos con el PP) delata una voluntad más estratégica que parlamentaria. El PSOE sabía desde el principio que Podemos jamás apoyaría una coalición con Ciudadanos, pero que podría vender esta resistencia como una negación del diálogo. Y Ciudadanos sabía de antemano que el PP jamás aceptaría que los socialistas los desplazasen del Gobierno. Ambas partes han preferido, por tanto, formular una propuesta con las mínimas opciones posibles de prosperar. Por eso su alianza tiene todo el aspecto de un calculado callejón sin salida, cuya consecuencia sería una repetición electoral de la que a su vez responsabilizarían a otros partidos, con la expectativa de mejorar sus decepcionantes resultados de diciembre. Que una táctica de esta naturaleza fuese capaz de confundir al electorado sentaría un peligroso precedente.

4

La unanimidad interna como falsa virtud: la democracia española no sólo está acostumbrada al bipartidismo, sino también a que los partidos rocen la disciplina militar a la hora de posicionarse en público. Más allá de su imagen, resulta sencillo percibir las diferencias entre ellos por el modo de seguir a sus líderes, cuestionar la línea oficial y fomentar u ocultar sus propios debates. Resulta paradójico que quienes acusan a Podemos de personalismo o autoritarismo populista critiquen, al mismo tiempo, las transparentes discrepancias públicas entre sus miembros. El hecho de que Errejón declare simultáneamente algunos desacuerdos con Iglesias y su compromiso con el movimiento que ambos fundaron, ¿no supone un insólito signo de madurez en la política nacional? ¿Sería un número dos de Ciudadanos, PP o PSOE capaz de un gesto similar? ¿Se lo permitiría su partido? Que un anterior adversario interno de la cúpula de Podemos como Echenique haya sido incorporado a la misma no hace más, en términos ideológicos, que confirmar la vitalidad del proyecto. No parece que pueda decirse lo mismo de los socialistas con respecto a Madina o Pérez Tapias, ambos postergados dentro de un partido al que tanto contribuyeron. El caso de Ciudadanos es aún más drástico, ya que desconocemos incluso si uno solo de sus miembros relevantes ha discrepado alguna vez en su vida, aunque sea sin querer, de su omnipresente líder. Lo que el poder llama unión suele ser una representación de la verticalidad, así como la división suele equivaler a la libertad para discutir entre pares. ¿Por qué no nos parecen democráticamente más fiables los partidos capaces de evolucionar desde la discrepancia interior y la autocrítica? Acaso la respuesta a este interrogante nos representaría más que nuestro voto en las urnas.

♦♦♦

Lo invitamos a asistir al evento “La economía y la política: ¿cuáles son los escenarios?”, en el cual se analizará a profundidad la situación económica y política de Venezuela en el Teatro de Chacao el jueves 21 de abril a las 5:00 de la tarde. Puede comprar las entradas haciendo click acá.

640x480_INVITACIÓN-PRODAVINCI_ABRIL-3(1)

La Señora; por Andrés Neuman

Durante años, en un minúsculo recuadro del diario argentino Página 12, se publicó el mismo anuncio que decía escuetamente: «Señora alemana. Clases y conversación. Alemán. Inglés. Francés». No constaba ninguna dirección o zona de la ciudad. Tampoco se indicaba un correo electrónico, un número de móvil o alguna red social. El único contacto de la

Por Andrés Neuman | 14 de febrero, 2016

La Señora; por Andrés Neuman

Durante años, en un minúsculo recuadro del diario argentino Página 12, se publicó el mismo anuncio que decía escuetamente: «Señora alemana. Clases y conversación. Alemán. Inglés. Francés». No constaba ninguna dirección o zona de la ciudad. Tampoco se indicaba un correo electrónico, un número de móvil o alguna red social. El único contacto de la anunciante con el mundo exterior era un teléfono fijo. De notable simetría en sus dígitos, por cierto. La Señora no tenía nombre. Igual de hermética resultaba la propia formulación del texto: una alemana enseñando dos idiomas que no eran el suyo. La propuesta quizás habría sonado lógica de haberse mencionado alguna formación específica: licenciada, intérprete, traductora. Nada de eso parecía necesario para la Señora. ¿Se sugería acaso al improbable lector que, por el mero hecho de ser alemana, su dominio de los demás idiomas quedaba garantizado? Desde aquel lejano día no he salido de aquí, pero hablo con mis guardianes en tres lenguas extranjeras con una perfección que por momentos me asombra.

Con perdón de Petrarca; por Andrés Neuman

Hay quien supone, barroco, que rimar es difícil. Que un poema en versos blancos, sin ecos a la vista, exige una menor tensión formal que la paciente, minuciosa simetría de las consonancias. Sin embargo, durante la escritura, muchas de las rimas surgen por inercia: es lo primero que el oído le sugiere a un versificador,

Por Andrés Neuman | 3 de febrero, 2016

Con perdón de Petrarca; por Andrés Neuman 640

Hay quien supone, barroco, que rimar es difícil. Que un poema en versos blancos, sin ecos a la vista, exige una menor tensión formal que la paciente, minuciosa simetría de las consonancias. Sin embargo, durante la escritura, muchas de las rimas surgen por inercia: es lo primero que el oído le sugiere a un versificador, que necesita desconfiar de ellas. O bien surgen por azar: en todo borrador es posible detectar rimas involuntarias, a menudo complicadas de suprimir. O bien surgen por mera imperfección: porque los sustantivos, los infinitivos, los adverbios riman empecinadamente entre sí. Paso la noche traduciendo a un poeta contemporáneo del inglés al español. Y descubro pasmado que cada final de verso, al ser traducido literalmente, causa rimas regulares en mi idioma. See-mirror: veo-espejo. Neck-grandfather: cuello-abuelo. Hair-jealousy: pelo-celos. Realizando un sostenido ejercicio de manipulación, casi al alba, logro deshacer esas extrañas consonancias que ni el poeta ni su traductor buscaban. Entonces pienso: si metiera entero este poema en el traductor de google, con perdón de Petrarca, me saldría un soneto.

La lectura como energía; por Andrés Neuman

Ojalá las librerías, lugares amados, jamás desaparezcan. Las imagino reciclándose, expandiendo sus funciones, enfatizando su rol de centro cultural. Una librería no sólo expende libros. También es un lugar de encuentro, orientación y aprendizaje. Libro impreso y digital convivirán largamente. Ambos tienen ventajas específicas. Gutenberg e Internet ni siquiera se oponen en la práctica. Además

Por Andrés Neuman | 30 de enero, 2016

La lectura como energía; por Andrés Neuman 640

Ojalá las librerías, lugares amados, jamás desaparezcan. Las imagino reciclándose, expandiendo sus funciones, enfatizando su rol de centro cultural. Una librería no sólo expende libros. También es un lugar de encuentro, orientación y aprendizaje. Libro impreso y digital convivirán largamente. Ambos tienen ventajas específicas. Gutenberg e Internet ni siquiera se oponen en la práctica. Además del e-reader, localizamos y compramos libros encuadernados a través de la Red. Los cambios tecnológicos necesitan dejar de ser un tema. Sólo entonces serán realidad asimilada. La lectura no se inventa ni se extingue: se transforma.

Las cosas que no hacemos; por Andrés Neuman

Me gusta que no hagamos las cosas que no hacemos. Me gustan nuestros planes al despertar, cuando el día se sube a la cama como un gato de luz, y que no realizamos porque nos levantamos tarde por haberlos imaginado tanto. Me gusta la cosquilla que insinúan en nuestros músculos los ejercicios que enumeramos sin

Por Andrés Neuman | 24 de enero, 2016

Las cosas que no hacemos; por Andrés Neuman 640

Me gusta que no hagamos las cosas que no hacemos. Me gustan nuestros planes al despertar, cuando el día se sube a la cama como un gato de luz, y que no realizamos porque nos levantamos tarde por haberlos imaginado tanto. Me gusta la cosquilla que insinúan en nuestros músculos los ejercicios que enumeramos sin practicar. Me gustan las calles que no recorremos, fascinados frente a un café con leche. Me gustan los restaurantes a los que no acudimos, el sabor por venir de sus platos. Me gustan las lenguas que soñamos con aprender: escucho de tus labios esos dulces idiomas hipotéticos. Es lo que más me gusta de compartir la vida. Las cosas que no hacemos.