Ensayo

Superman contra la religión de Nietzsche

por Wolfgang Gil Lugo

16/12/2017

“Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. El tío Ben en El Hombre Araña
(Sam Reimi, 2002)

Pese a que las historietas del Hombre de Acero son aventuras de acción para jóvenes, en el contexto de la ciencia ficción constituyen un mito cuyo subtexto religioso nunca ha estado lejos de la superficie.

Jerry Siegel y Joe Shuster eran unos adolescentes de Cleveland cuando, en 1933, crearon el personaje de Superman. Eran apasionados de la literatura fantástica y las historietas gráficas. Con la cabeza hirviendo en ideas, desarrollaron un personaje tan revolucionario que fue rechazado una y otra vez por los sindicatos, que es como se llama en Estados Unidos a las editoras de tiras cómicas.

No se dieron por vencidos hasta que lograron vender la idea a la editorial National Periodical Publications. En 1938, lograron ver editada la primera entrega de su personaje en la revista de historietas Action Comics N° 1, por lo cual perdieron los derechos sobre su amada creación.

En la genealogía de Superman se encuentran dos fuentes. Por una parte está el ideal nazi de la raza superior. Sus dos creadores eran de origen judío. Tal vez por eso, Siegel, el libretista, al comienzo tiene un concepto negativo del superhombre como alguien que se aprovecha de la ventaja que tiene sobre sus semejantes, trasgrediendo así la ley de Dios. Antes de la creación de Superman, escribió el relato de un hombre que obtiene poderes sobrenaturales, pero no los utiliza para el bien. Cuando los pierde, se lamenta de haber desperdiciado la oportunidad de ayudar a la humanidad.

La otra posible fuente es la ciencia ficción. El primer autor que introdujo el nuevo modelo de héroe, que más tarde protagonizó la literatura de quiosco, fue Philip Wylie en su novela Gladiator (1930). La obra de Wylie era de tono pesimista y reflejaba su visión de la sociedad americana del momento. Para él, la humanidad no estaba preparada para aceptar a un superhombre y los superpoderes solo podían llevar a la frustración existencial. El protagonista, decepcionado de sí mismo y resentido del rechazo social, se abandona a la soledad y decide unirse a una expedición arqueológica en América del Sur, donde muere alcanzado por un rayo tras maldecir a Dios. En las dos fuentes estudiadas, el superhombre es alguien que se rebela contra la ley de Dios o que está inconforme con la vida que le ha tocado.

¿Es Superman hijo de Israel?

Como se ha señalado, los creadores de Superman tenían origen judío. Esto parece haber influido en algunos rasgos del personaje fantástico. El apellido kriptoniano de Superman es “El”, la abreviatura de la palabra hebrea para Dios. Otro rasgo es la historia de su viaje a la Tierra, ciertamente paralela a la de Moisés.

La tendencia hebraizante es contrarrestada por la manifiesta apariencia WASP (blanco, anglosajón, y protestante) del superhéroe. La descripción del protagonista como un granjero típico del medio oeste puede ser considerada como un símbolo del ansia de asimilación de sus creadores. Siegel y Shuster, hijos de inmigrantes. No eran muy diferentes a muchos que en su generación deseaban integrarse en la identidad social norteamericana, y de esa manera ganar control sobre un mundo que a menudo los hacía sentir impotentes.

Siegel y Shuster lograron subvertir el concepto de superhombre asociado al nazismo; de modo que en poco tiempo, la palabra vino principalmente a significar algo completamente opuesto. De ser símbolo de los ideales egoístas, germánicos y ateos, Superman se convirtió en un ícono de valores desinteresados, estadounidenses y judeocristianos. El superhombre ya no es el opresor de los débiles, sino el defensor de los oprimidos.

Superman se enfrenta a los nazis. Durante la segunda guerra mundial, combate a las fuerzas del Eje antes de que los Estados Unidos entrasen en guerra. A pesar de que hay aventuras donde efectivamente dobla con sus manos cañones alemanes, los editores decidieron no destinarlo a la lucha en el frente, tal como hacían la Mujer Maravilla y el Capitán América. Prefirieron dejarlo en la retaguardia luchando contra saboteadores y espías. Tampoco se permite ningún rasgo de fascismo en su propia persona. Cultiva activamente en sí mismo el respeto por los simples humanos de la Tierra, siendo consciente de que es físicamente superior a ellos. Superman se esfuerza por actuar con humildad, compasión y respeto por las leyes.

¿Se puede decir que Superman es judío? Solo en sentido figurado, ya que manifiesta una ética que coincide con la moral hebrea de sus creadores; no obstante, no se puede afirmar en sentido literal, dado que no existe soporte textual alguno en los cómics, novelas, películas o episodios de series que apoyen esta noción, a diferencia de Ben Grimm, “La Cosa”, de los Cuatro Fantásticos, o Erik Lehnsherr, el Magneto de los X-Men.

¿Qué tan cristiano es Clark Kent?

Clark Kent fue criado como un cristiano metodista. Un dato curioso es que el nombre Clark proviene de clérigo. Mientras crecía en Smallville (Villa chica), Kansas, Clark asistía todas las semanas a los servicios dominicales de la iglesia metodista con su madre adoptiva, Martha Kent, hasta que alcanzó los catorce años. Estos aspectos del personaje no son conjeturales; por el contrario, son canónicos: están bien establecidos en la saga. Por ejemplo, Action Comics # 850 (agosto de 2007), identifica el metodismo por su nombre como la denominación religiosa a la que asistieron Clark y su madre. Jonathan también crió a su hijo adoptivo con firmes valores morales, aunque nunca fue muy buen feligrés.

Tal como se muestra en una serie de comics publicados, incluyendo Superman: A Man For All Seasons, el adulto Clark Kent hace continuas visitas y consultas al ministro en su iglesia familiar, incluso después de haber comenzado su carrera como Superman. Esto no significa, sin embargo, que el Clark adulto asista a los servicios de la iglesia semanalmente.

No sabemos si el alter ego de Clark Kent, el Hombre de Acero, también es metodista. Es muy posible que su credo sea de una religiosidad más amplia. Da la impresión haber integrado su educación religiosa juvenil con una espiritualidad que incluye todos los credos, pues se considera a sí mismo un servidor de toda la humanidad. Queda pendiente también saber cuál es la relación entre Superman y la religión de su planeta natal, el culto al Gran Rao, una deidad solar. Puede que esa religión la haya integrado también con los credos terrestres. Lo que sí puede afirmarse es que resulta un personaje espiritual, que habría trascendido las religiones particulares, con un sincero respeto por la divinidad y lo sagrado.

¿Solo Superman salva?

En la historia del origen de Superman, el tema mesiánico se hace explícito cuando Jor-El, un padre extraterrestre, es decir, celestial, envía a su único hijo a la Tierra donde puede servir como la luz para mostrar a la humanidad el camino. Cuando llega a la Tierra, será criado por dos padres que recuerdan la pareja de María y José en los evangelios.

Al alcanzar Superman la mayoría de edad, viaja al ártico para comunicarse con el espíritu de su padre, paráfrasis del viaje de Cristo al desierto. Al cumplir los treinta años, Superman se embarcará en su misión pública a la misma edad que Cristo. Posteriormente asumirá la misión de luchar por la verdad y la justicia, dos principios bíblicos fundamentales.

Por si esto fuera poco, Superman también pasa por una experiencia de muerte y resurrección. Esto se vio por vez primera en una historieta impresa de 1992, de la cual pudimos apreciar la versión cinematográfica recientemente. La muerte fue representada en Batman vs Superman: El origen de la justicia (Zack Snyder, 2016), y luego su resurrección en La liga de la justicia (Zack Snyder, 2017).

La interpretación mesiánica ya había sido llevada al extremo en la película Superman Returns (Bryan Singer, 2006), donde hay escenas con explícitas referencias a La Piedad de Miguel Ángel y a El Cristo de San Juan de la Cruz de Salvador Dalí, dejando bastante caro que Superman es una manifestación del arquetipo crístico, aunque dentro de una concepción abierta, no confesional, de la espiritualidad.

¿Es nietzscheano el Hombre de Acero?

Existe una vieja polémica en torno a si el superhombre de Hitler es igual al de Nietzsche. Hay consenso mayoritario entre los intérpretes de que Nietzsche brinda atributos ideales a su concepto de humano plenamente realizado, que no están presentes en el nacional socialismo. Por otra parte, Nietzsche aborrecía tanto al nacionalismo como al antisemitismo.

Arno Bogaerts (“Rediscovering Nietzsche’s Übermensch in Superman as a Heroic Ideal”, en Mark D. White, Superman and Philosophy, 2013, p. 85-100) examina como candidatos al superhombre de Nietzsche a los villanos Zod y Luthor. Zod es un jefe militar megalómano del planeta natal de Superman, Kriptón. Puede decirse que cumple con los requisitos nietzscheanos de ambición y falta de compasión. Como kriptoniano, presenta los mismos poderes y habilidades de Superman, y es uno de sus mayores enemigos. En el pasado, cuando todavía estaba en Kriptón, Zod llevó a cabo un sangriento golpe de Estado que fue frustrado por Jor-El. Por sus crímenes, Zod fue condenado al exilio en la Zona Fantasma, hecho que lo salvará de la destrucción del planeta. Muchos años después, escapará y buscará al hijo de Jor-El para vengarse. Bogaerts descalifica a Zod porque actúa por resentimiento. Según Nietzsche el verdadero superhombre no puede albergar el resentimiento en su alma.

El otro candidato es Lex Luthor, quien es uno de los personajes más inteligentes del universo e inventor de las tecnologías más avanzadas. No tiene superpoderes, pero su astucia es capaz de emparejar la diferencia con Superman. Su filosofía nihilista y su amoralidad encajan muy bien con las ideas del superhombre nietzscheano. Su enfrentamiento con Superman tiene dos razones. La primera es que Superman es un obstáculo para sus planes megalómanos. La segunda es que lo envidia profundamente. Bogaerts descalifica a Luthor porque considera que el superhombre nietzscheano no puede estar motivado por la envidia.

Bogaerts tratar de argumentar que solo queda el mismo Superman como candidato a ocupar el lugar del hombre completamente realizado de Nietzsche. El Hombre de Acero hace lo que hace, no por devoción o poder, ni por miedo, dominio o compasión, sino simplemente porque elige hacerlo como el cumplimiento del destino que se dio a sí mismo; en otras palabras, la voluntad de poder de Nietzsche.

Los argumentos que presenta Bogaerts son muy atractivos, pero no del todo convincentes. Superman no acepta la muerte de Dios, ni el eterno retorno, ni se coloca más allá del bien y del mal. Tampoco da un lugar preponderante a la voluntad de poder ni niega la compasión. Muy por el contrario, la enorme afinidad del Hombre de Acero por su planeta adoptivo y sus habitantes podría aparecer como un vicio a los ojos de Nietzsche.

El superpoder del hombre ordinario

En el fondo, Clark Ken solo es un hombre. Tiene poderes y habilidades más allá de cualquier mortal, pero no pretende ser tratado como un dios, sino como un ser humano normal. Así es como se concibe a sí mismo. Por otra parte, cuando se presenta  ante el mundo como Superman, se lo coloca en un pedestal y puede llegar a ser adorado como un dios. Esa veneración distorsiona el verdadero valor del héroe.

Esto se explica mejor con la diferencia entre las filosofías de la historia de Thomas Carlyle y Ralph Waldo Emerson. Mientras Carlyle concebía al héroe como un individuo aparte y por encima de las personas comunes, Emerson veía al gran hombre como el ejemplo a través del cual las personas podían verse a sí mismas. Para Emerson, el héroe es un “hombre representativo”, es decir, aquel que inspira a la humanidad. El verdadero genio no tiraniza: libera a aquellos que lo conocen.

La grandeza de Superman consiste en que es una persona normal que trata de hacer lo correcto, nos inspira a hacer el bien y nos enseña que es ése el más grande superpoder. De esa manera el hombre ordinario puede llegar a realizar lo extraordinario. No solo un gran poder conlleva a una gran responsabilidad, sino que también una gran responsabilidad se convierte en un gran poder.


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