EntrevistaEconomía

Sary Levy sobre la hiperinflación en Venezuela

por Víctor Salmerón

25/11/2017

Sary Levy retratada por Diego Vallenilla

Para Sary Levy no existen dudas de que el país ya está inmerso en una dinámica hiperinflacionaria que, entre otras cosas, ha servido para que los venezolanos constaten que si un gobierno se desentiende de la ciencia económica culmina en una crisis donde el ascenso de los precios luce indetenible.

Miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, exdecana de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Central de Venezuela, es una de las voces que a diario alerta de la urgente necesidad de un cambio de rumbo que detenga el deterioro y coloque al país en una senda de recuperación y crecimiento.

“Una hiperinflación es un ciclo inflacionario sin tendencia al equilibrio y hay tres mediciones. La que formuló Phillip Cagan en 1956 que nos dice que un país cae en hiperinflación cuando sufre una tasa de 50 por ciento mensual; la otra es la de la asociación de contadores internacionales (International Accounting Standards Board) que indica que hay hiperinflación cuando se registra una tasa de 100 por ciento por tres años consecutivos. Y La de Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff, que hablan de hiperinflaciones modernas y toman como parámetro una tasa anual de 500 por ciento”, dice Sary Levy.

“De acuerdo con la definición de Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff, utilizando todas las proyecciones para este año, desde la más alta hasta la más baja, ya estamos en hiperinflación. Si empleamos el parámetro de la asociación de contadores, las cifras también nos dicen que 2015-2017 hemos tenido una inflación superior a 100 por ciento y por tanto ya estamos en hiperinflación. La Asamblea Nacional registró inflación de 45,5 por ciento en octubre, pero la medición de Econométrica arrojó 50,6 por ciento, es decir, también se habría cumplido la definición de Phillip Cagan”, explica Sary Levy.

“Es evidente que ya estamos en una dinámica hiperinflacionaria porque tenemos un proceso de aceleración constante en los últimos dos años.  Además, siempre señalo que cuando Phillip Cagan habló de una tasa de 50 por ciento intermensual las condiciones en el mundo no eran las actuales. Esta es una enfermedad que ya sabemos cómo se cura y los gobiernos que no lo hacen es porque no quieren asumir la realidad de lo que están viviendo. El desastre venezolano ha evidenciado todas las cosas que están en la teoría. Pocas veces se ve que alguien se empecina en ir por el camino equivocado de forma tan firme”, agrega.

La principal causa de la inflación que viven los venezolanos es bien conocida:

“El incremento del gasto público que fue altamente dispendioso, amén de discrecional y opaco, generó un importante déficit fiscal que no ha sido cubierto con impuestos o deuda, independientemente de que nos hemos endeudado gravemente durante estos años. El mecanismo principal para cubrir el déficit ha sido la emisión monetaria porque el endeudamiento ya tiene un costo muy alto y en este momento están bloqueados los sistemas financieros para tal efecto”, precisa Sary Levy.

Profundiza en esta idea y explica:

“Esa emisión monetaria, sin respaldo en bienes y servicios, presiona al alza los precios. Como ha habido un desmantelamiento de cadenas productivas y una caída de la producción nacional, cada vez existen menos bienes y más liquidez en el mercado. Eso ha ido generando una especie de circulo vicioso que acelera la velocidad de la inflación, ese desbalance entre oferta y demanda monetaria es lo que genera esta situación inflacionaria”.

“Esto nos lleva a un entorno donde la moneda local es rechazada, se convierte en una papa caliente, tan pronto alguien recibe bolívares quiere transformarlos en un activo fijo o en divisas. La moneda pierde la cualidad de reserva de valor y esa pérdida de confianza presiona su depreciación”, dice Sary Levy.

Es necesario resolver el déficit fiscal para contener la aceleración de la inflación.

Se requiere un control del déficit fiscal y para eso hay que racionalizar el gasto público, algo que implica evaluar hasta dónde puede llegar el sector público y permitir que sea la sociedad vía sector privado la que genere bienes y servicios. Como ocurre en todas las economías que funcionan adecuadamente a través del mercado, que es el mejor mecanismo que se ha encontrado como sistema de información económica. Una vez determinado el tamaño del gasto público, hay que añadir que debe ser eficiente, transparente, porque son recursos que aporta la ciudadanía.

¿Esto no implica un cambio profundo en una economía donde el Estado siempre ha sido el actor fundamental?

Implicaría contar con un estado de derecho, respeto a la propiedad privada, simplificación de trámites administrativos, manejo abierto de la economía con las salvaguardas adecuadas, impulso a la inversión. Además, un cambio profundo en el meta relato social que nos permita trasladarnos hacia una economía diversificada y abierta. Cuando hablo de diversificación productiva no me refiero a sustitución de importaciones, no es correcto predefinir los sectores ganadores, es el mercado el que impulsa las transformaciones productivas. Hablo de reglas de juego claras para todos los sectores. En algunos espacios hay fallas de mercado que se deben atender, pero con la idea de que el Estado se retire lo antes posible.

No es posible cortar el financiamiento monetario rápidamente sin generar una crisis de liquidez. ¿Esto no obliga a ser gradual?

Hemos hablado de un enfoque de mediano y largo plazo. El corto plazo no necesariamente funciona igual que el largo plazo. En este caso para atacar la inflación hay que tocar todas las variables de forma conjunta y se requiere un programa de corto plazo que tienda a la estabilización.

¿Ese programa de estabilización pasa por obtener financiamiento externo?

El programa de estabilización pasa por cubrir la necesidad de financiamiento externo y puede hacerse a través de organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional que fueron creados para atender este tipo de casos. Es mucho más económico ir al FMI que puede otorgar préstamos a 2% o 3% que acudir a la banca privada, no hay bancos que le presten a Venezuela en esas condiciones.

Hay quienes piensan que el Fondo Monetario Internacional (FMI) impondrá condiciones para otorgar ese financiamiento.

La condicionalidad del FMI es lo que los profesionales del área económica hemos estado reclamando. Control del déficit fiscal, racionalidad de la política monetaria, que poco a poco unifiques el tipo de cambio. La condicionalidad no es negativa, es racionalidad. Es importante señalar que se requiere un plan compensatorio en el ámbito social muy importante. Aparte de obtener financiamiento hay que renegociar la gravosa deuda externa, revisar cómo va a ser la reestructuración del sector público y eso no es instantáneo, podrían ser necesario dos años, por poner un período, para que comience a haber transformaciones relevantes en la economía.

¿El programa de estabilización podría ser expansivo?

Con cierta facilidad puede ser expansivo. Según Conindustria hay una capacidad ociosa muy alta, la industria está trabajando con 35% de la capacidad instalada. No toda la capacidad instalada se va a activar, algunas estarán obsoletas, persistirán cuellos de botella que tendrán que ser suplidos vía importaciones, no es automático, pero hay sectores que con cierta velocidad pueden incrementar la producción. Hemos sumado males como la caída de la producción petrolera a una realidad que ni siquiera es tan grave. Tenemos precios del petróleo alrededor de 50 dólares el barril y en el pasado el país pudo vivir con el barril a 10 dólares sin una crisis como la actual, sin la escasez y la hiperinflación que hay ahora.

¿Cree que Nicolás Maduro está en condiciones de aplicar un programa de estabilización y recuperación?

Los que hemos vivido en Venezuela es una política de control social donde la economía ha sido un instrumento más. En ese sentido si no hay un cambio ideológico no va a haber un cambio del modelo económico. Soy de quienes cree que sin un cambio político lamentablemente no se vislumbra ninguna transformación económica.

El Gobierno se aferra al control de precio con una variante: los precios concertados, es decir, se supone que ya no obligarán a colocar determinado precio, sino que se llegara al mismo de común acuerdo con los empresarios. ¿Qué opina?

¿Si hay un proceso de hiperinflación cómo van a fijar el precio? Eso no funciona.

¿La dolarización es una alternativa?

Diría que si se llega a considerar esa estrategia en el futuro hay que tener claro que no es suficiente. Te da un piso. Pero si continúas con un déficit fiscal tarde o temprano esa dolarización es insuficiente frente a la inercia inflacionaria local. Grecia asumió el euro como moneda, por ejemplo, pero no controló su déficit fiscal y se endeudó de tal forma que culminó en crisis. Todas las políticas hay que ponerlas a funcionar de forma simultánea.


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