Blog de Eduardo Sánchez Rugeles

Yordano Di Marzo, por Eduardo Sánchez Rugeles

Por Eduardo Sánchez Rugeles | 31 de Mayo, 2012

 

Me gustan las canciones que celebran el malestar y la tristeza. El insomnio, enfermedad que me acompaña desde la niñez, ha convertido la rutina nocturna en un grato refugio de soledad y pesadumbre. Yordano (1984), la caja negra, aparece en mi memoria en un viejo casete Magnum de sesenta minutos. No soy aficionado al Yordano festivo, lo escucho por respeto y costumbre. “Otra cara bonita”, “Bailando tan cerca” o “Robando Azules” son canciones que, en las clases insoportables del bachillerato, solía adelantar en el walkman. Las canciones que más me gustan son aquellas que, a corazón abierto, formulan una especie de poética de la autopsia. Redescubrir esas canciones, escucharlas con atención, desgranarlas bajo la penitencia de la madrugada es un ejercicio que da sentido al desvelo.

Las baladas de Yordano (muchas de ellas) descubren a individuos derrotados, a personajes que no tienen reparos en reconocer sus flaquezas. Considero que una de las mejores canciones de Yordano di Marzo es “Y así te vas”, incluida en Lunas (1988). Me parece la más honesta, la más cruel, la más difícil de decir y componer. Cuando degusto esta maravilla suelo formular al iPod una pregunta de carácter formal. Es una pregunta bastante estúpida, quizás solo comprensible para aficionados a la disciplina yordanológica:¿Por qué “Y así te vas” está en Lunas? Lunas, en su conjunto, es un disco alegre, festivo, celebratorio, romántico. “En un beso la vida” es un homenaje del artista al tango y el bolero, una adaptación de dolores ajenos, un sentimiento prestado. La felicidad que destilan “A la hora que sea”, “Queriendo” y “Locos de amor” contamina la atmósfera del disco. Sin embargo, en medio de la fiesta, de repente, Yordano expone la más mortificada de todas sus letras. La bandola cruel de Saúl Vera muestra el camino del Averno, el salto al vacío. “Y así te vas” no es un tema apto para temperamentos depresivos. La angustia taciturna que transmite esta melodía es de las más intensas en todo el repertorio del intérprete. En esta canción, el artista parece reconocer una derrota fulminante e incómoda. El poeta simula hablarle a un tercero pero claramente se intuye que se trata de un hombre que habla consigo mismo. Hay un verso que duele más que otros: no tienes nada/ y quieres darlo todo. E insiste: con un vaso por un lado/ un cigarrillo por el otro y en las manos un vacío que te que va dejando solo. Y no conforme, cierra la estrofa: sin aviso y sin retorno, se te va volviendo nada el corazón. Mezclar esta balada con licor es perjudicial para la salud física y mental de este humilde cronista. En el oficio de la literatura y la canción, el dolor suele ser un complemento natural de la belleza.

Hablar de Lunas exige hacer referencia a una de las más grandes maravillas de la canción latinoamericana, una pieza exquisita que ninguno de mis amigos intensos, musicólogos y clásicos, ha sido capaz de refutar: “Medialuna”… ¡Qué piano! ¡Qué musa, Maestro! Esta balada-jazz es una canción de culto, un argumento a favor de la excelencia.

Siempre he pensado que el fenómeno “Por estas calles” le hizo mucho daño a Yordano, en especial a su trabajo De sol a sol (1992). “Por estas calles” padeció una severa sobreexposición; la melodía fue malograda por el exceso. La redundancia vació de contenido la riqueza de la letra. El último año de la novela (me imagino que a solicitud del intérprete) RCTV dejó de usar la canción y utilizó para la presentación una versión instrumental. Este abuso del single hizo que, popularmente, de todo el conjunto de De sol a sol solo se promocionara en algunas emisoras de radio “Escándalo en tus mejillas”. Buenas canciones como “Quién será”, “Así será” y la melancólica “Cuentas”, pasaron desapercibidas para mucha gente.

El Yordano social, más allá de la innegable calidad de protesta de “Por estas calles”, se oculta en una de las canciones de mi antología personal: “Finales de siglo”, incluida en Finales de siglo (1990). No existe otra canción en la historia de la balada venezolana contemporánea que haga una descripción tan hermosa de Caracas. La referencia a la belleza no es irónica ni forzada. En “Finales de siglo” la ciudad se muestra tal cual es, sin edulcorantes, sin pajarillos, turpiales, ni araguaneyes de plástico. Es ahí donde reside la fortaleza lírica. En la canción hay olor a humo, aroma de gasoil, niños que persiguen a mendigos, mujeres que pelean en el mercado, caderas que parieron doce hijos a cariño, bocas rojas, uñas rotas, mal pintadas. Yordano compuso esta canción hace veinte años. Hay un verso (el último) que resulta muy adecuado para refutar la vulgaridad del presente. Es un verso que habla de los héroes reales, que se burla de los próceres falsos. Yordano hace referencia a las personas anónimas, esos héroes que se fueron, sin saberlo y sin medalla, a finales de siglo. El hombre solitario, además, en medio de la abyección urbana, reconoce la necesidad de compañía, del amor que aparece de repente. A pesar de Caracas,la gente todavía tiene tiempo para enamorarse, pareciera decir.

El iPod se burla cuando exploro las desventuras de Yordano con las mujeres. En este contexto, es necesario hablar de “A flor de piel”. “A flor de piel” es mi “New York, New York”, mi “Simpatía por el diablo”, mi “Volver”, mi más discreto “Adagio”. Vencido por la angustia, el poeta afirma: Entro en un bar, me quiero aturdir. A primera vista, parece un verso simple e indoloro pero todos aquellos que, alguna vez, hemos sido expuestos a la feracidad de la tristeza descubrimos en esas palabras el instinto melancólico de la autodestrucción, la tentación del alcoholismo. La honestidad del doliente enriquece el vacío de la balada: te extraño en cada mentira que digo, le dice a la barra solitaria. ¡Yordano, por Dios! ¡Qué despiadado! Celebro la traición de esa musa fatale que puso a prueba la creatividad de tu nostalgia.

El repertorio romántico es inmenso, cada texto amerita un anteproyecto de tesis: “No queda nada”, “Otra madrugada” (Volver es imposible, lo sé), “No voy a mover un dedo”, “Lejos”, “Con ella no hay salida fácil”, “Aquel lugar secreto”, “Muñeca de lujo”. No diré mucho sobre “Días de junio” ni “Perla negra”. Estas son canciones que, junto con algunos temas de Franco de Vita, Ilan Chester, Frank Quintero y Elisa Rego, entre otros, conforman parte esencial de nuestro más auténtico imaginario y acervo. “Perla Negra” es una tragedia en tres actos, la lágrima de rímel parece tomada de un cuento de Guillermo Meneses. “Días de junio” es un elogio a la sonrisa. Mi pesimismo nato es derrotado desde el primer verso, con la brisa de la tarde y la belleza propia del más hermoso de todos los cortejos en la historia universal de la balada.

Finalmente, para despedir este grato ejercicio de admiración expondré breves consideraciones sobre Sabor de Cayena (1994). Siempre me he preguntado por qué razón en sus últimos conciertos (en los últimos conciertos anteriores a 2007) Yordano nunca interpretó “Besos en la lluvia”. “Besos en la lluvia” coincide en mi memoria con los últimos años del bachillerato. En esa letra aparecen novias viejas, olvidadas en su mayoría o transformadas en amigas entrañables, recuerdos pasados por agua y sacarina. Sabor de Cayena incluye otra canción de cabecera: “La quiero más”. Sencilla, romántica, laudatoria, apocalíptica. El cameo coral de Julio Jaramillo, poeta que escribió con tinta-sangre del corazón, suele ser el bis de mis insomnios.

Me resulta difícil concebir mi historia personal sin las canciones de Yordano di Marzo. Escuchar a Yordano es como ver una película de Billy Wilder. A través de esas canciones procuro encontrar teorías verosímiles que expliquen el doble discurso del corazón humano. Nunca me convenció el coro introductorio de “Algo bueno tiene que pasar”, el La-la-lainicial me disgusta desde la infancia. El ceño fruncido, sin embargo, es derrotado por la magia del primer verso: Todavía me asombra un rayo de sol. No hay pesimismo ni cinismo que sobreviva a este canto de fe. No conozco personalmente a Yordano di Marzo pero sé que “Algo bueno…” le gusta mucho, se nota por la manera cómo la interpreta, por la emoción que le imprime a cada palabra, por el orgullo tácito, por elegirla para cerrar los conciertos. “Algo bueno vamos a lograr”, recitó la última vez que lo escuché en vivo. Cuesta creer que el mismo solitario herido en la barra de “A flor de piel”, aquel que vomitó la noche en “Manantial de corazón” e hizo de la orilla de la playa un lugar de peregrinación para los tristes, sea al mismo tiempo un ferviente paladín de la esperanza, un entusiasta explorador de la brisa.

Eduardo Sánchez Rugeles 

Comentarios (27)

Carledonia
31 de Mayo, 2012

Un poeta. Finalmente alguien lo llama por su nombre. “Dame un cuchillo, para cortar el aire y besarte… Vivir en Caracas, morir en Caracas… Si me siento pesado, es por el plomo que llevo en la sangre”. ¿Cuándo apreciaremos a nuestros artistas tanto como se merecen? En Brasil, Yordano tendría categoría de dios, como Caetano.

Adriana Villanueva
31 de Mayo, 2012

Ya se conocieron Eduardo y Yordano, fui testigo del momento, muy lindo, se declararon mutua admiración porque a Yordano le encantó Blue Label. En el concierto del sábado en la sala Corpbanca Yordano rescató Así te vas y Besos en la lluvia en honor a Eduardo, quien regresó a Madrid, pero estaban sus padres en la sala, imagino muy emocionados ante la mención a su hijo.

Héctor Torres
31 de Mayo, 2012

Qué maravilloso homenaje, Eduardo. Imposible cantar con mejores palabras la poesía de Yordano. Bravo!

Encarna
31 de Mayo, 2012

Alfredo siempre produce doble placer: por lo que dice (aunque a veces lo contado oprima y angustie) y por el còmo lo dice. ¡Gracias!

Encarna
31 de Mayo, 2012

Existe un Alfredo Rugeles, músico y director venezolano, de quien no sé si Eduardo es familia. Pero a quien estaba felicitando era a este último. ¡Perdón!

Hipolito Suarez
31 de Mayo, 2012

Esa son las cosas que me gusta de mi pais , esos poetas , Uds son unos Señores de la vida . Gracias por existir .Gracias

Pedro
31 de Mayo, 2012

Que buena lectura. Para mi Yordano es uno de mis favoritos, no me canso de escuchar sus buenas letras y los arreglos y melodias de sus canciones. Me encanta la musica y arreglos de Escandalo en tus Mejillas, Media Luna, Locos de Amor y Manantial de Corazon. Estoy de acuerdo que en el disco De Sol a Sol, hay canciones muy buenas que no fueron muy difundidas, aparte de las mencionadas por el autor, tambien estan Dias de Calor y El Hombre de la Jungla. Grande Yordano.

Eduardo Parra
31 de Mayo, 2012

Excelente apreciación del tocayo en torno a la obra de Yordano. Sólo me permito una leve corrección que en nada afecta el homenaje. Saúl Vera no prestó su bandola, sino su mandolina al tema “Así te vas” que por cierto, también considero una obra exquisita. A mi entender, Yordano es el trovador venezolano; nuestro Silvio.

Janett
31 de Mayo, 2012

Verte en vivo fue descubrir que eres un artista completo, hermosa voz, arreglos, sonido, todo… lo incomparable de tus letras, gran poeta, grande Yordano, mi admiración infinita.

ricardo
1 de Junio, 2012

Buena vibra Eduardo! :)

Alix Elena Rosales
1 de Junio, 2012

“Manantial de corazón” era mi preferida en tiempos del liceo. Apenas iniciaba la universidad me rompía el alma: “Días de Junio”. Después…no seguí detrás de sus canciones, ni siquiera cuando llegó el album de “Por estas calles”. Pero lo recuerdo con cariño y hoy despuès de este artículo, estoy cantando con mi voz muda…aquella que se ha quedado con todo mi pasado. Y quizá lo cante en otras lenguas del mundo. Gusto en leerte Eduardo.

Belkis López
1 de Junio, 2012

Merecido homenaje a Yordano, el más urbano, tal vez, de nuestros poetas cantautores, tan cercano en la expresión de esas citadinas vivencias, de esa caraqueña cotidianidad de aquellos días, y también de ese desgarro del corazón que hay en tantas de sus canciones poemas. Excelente crónica de la nostalgia

Cristal Palacios Yumar
1 de Junio, 2012

Bravo, Eduardo. Las canciones de Yordano fueron rayos de sol durante inviernos inclementes.

Ramón Gené
1 de Junio, 2012

Todos los “Yordanologos” y/o “yordanistas” algúna vez hemos pensado que somos locos exclusivos. Albricias y Eureka!!!, somos una tribu quien sabe si una raza generacional embuida entre los picos y valles temperamentales de la obra de este gago italo venezolano obsecionado con vivir en Caracas. Todo empezo con el tema de la telenovela de rctv “Amalia” protagonizada por la mama de la hoy famosa Paulina Rubio “No queda Nada”. Pero no es así, adelante poeta, escriba y cante que algo queda y bastante.

Maria Antonieta Gomez
1 de Junio, 2012

que satisfaccion leer ese escrito magistral sobre Yordano! Asi como lo describe escucho su música, y se merece todo ese reconocimiento como artista de la talla que es. gracias!

Ruben
1 de Junio, 2012

El aporte de este gran músico al movimiento melódico es invaluable al venezolano. Al igual que su gran hermano Evio Di Marzo aportan innovadoras formas a las melodías, a la música pop, latinizando o tropicalizando canciones hermosas por sus líricas y que llegan por sus arreglos y transiciones espectaculares en la rítmica. están vigentes, son creadores y maestros que tenemos allí y hay que respetar sobre todo en un ámbito donde se produce mucho cartón sin esencia. grande Yordano! y buena nota esta de verdad que si.

Joeif Ducgir
1 de Junio, 2012

Solamente diré que mi alma ha sido rescatada varias veces, sólo escuchando a Yordano… y voy con él enteramente: “Algo bueno tiene que pasar!”

CEFÁS.. !
2 de Junio, 2012

YORDANO, un italo-venezolano… REVOLUCIONARIO musical, de aquí y de allá !… y cantautor GENIAL !!!

omar rojas
2 de Junio, 2012

Gracias por su escrito.Una joya como las letras(canciones ) de Yordano.No lo conozco,digo,a ussted , pero desde ya mi admiración y cariño. un abrazo. Y mi fiel y siempre admiración a Yordano.

Demly
3 de Junio, 2012

Yordano tiene en su composicion la manera de decir cosas , que a muchos nos cuesta expresar y luego le pone musica

dariela
3 de Junio, 2012

Qué nueva forma de escuchar a Yordano! Luego de leer esto bajé por youtube la canción “Y ASÍ TE VAS” Y es cómo oírla por primera vez, bueno estoy segura que esa fue su intención,jeje lo logró.

Eduardo Sánchez Rugeles
4 de Junio, 2012

Estimados comentaristas: Solo puedo expresar mi más honesto y contundente agradecimiento por las palabras que han expresado frente a este viejo ejercicio que los amigos de Prodavinci rescataron del blog. Efectivamente, gracias a la amable gestión de Adriana tuve la oportunidad de conocer al maestro Di Marzo. Entendí, entre otras cosas, cómo “A flor de piel” terminó en el repertorio de Luz Marina. Con inmensa satisfacción tuve noticia de que, en el concierto de Corp Banca, Yordano aludió al post e interpretó -muchos años después- “Y así te vas” y “Besos en la lluvia”. Mis viejos pudieron escucharlo. Estimada Encarna, Alfredo Rugeles, hijo del llamado “poeta de la montaña y de los niños” Manuel Felipe Rugeles, es primo de mi mamá. Reitero el agradecimiento a todos los comentaristas y los invito a repasar un tema de Yordano con el que he estado lidiando las últimas madrugadas: “Lejos”… El primer verso dice: “Una sentencia en pintura de labios…”/. Balada cruel. Saludos cordiales, ESR

Jennifer Hermann H.
4 de Junio, 2012

“…una noche de más, el aire tibio que viene del puerto, y un beso que me dolió…” Tengo unos seis días pegada en mi playlist “Yordano”, con un guayabo que no tiene nombre, sólo recuerdos de “cuando el amor es tan jóven”. Gracias Eduardo ;)

Omaira Montesinos
16 de Septiembre, 2013

Hermoso texto, digno de un poeta para otro poeta, gracias por compartirlo.

laura
22 de Agosto, 2014

Hay una canción de Yordano que está entre mis favoritas siempre. Empieza diciendo: hoy es un día hermoso de Caracas en diciembre/ el cielo es de un azul tan lindo queás no puede ser…es verdad. No existe un cielo con ese color en ninguna otra parte del mundo. Yordano, gracias!

José Gregorio Aldana
22 de Agosto, 2014

Escuchar a Yordano es darse permiso para ser un transeunte de la vida urbana, de la vida llena de amores y desamores, de mirar el pasado, reciclarlo y hacerlo parte muy grata del presente. Yordano es una partitura genialmente genuina y blindada en nuestros oidos.

Bien escrito Eduardo.

Gracias

fredy
23 de Agosto, 2014

Yordano es lo mejor de nosotros: sensibilidad, solidaridad, poesía, sentido de compromiso; no es Silvio ni Caetano Yordano es Venezuela

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