Ínsulas extrañas

Votar en Manzanillo, por Antonio López Ortega

Por Antonio López Ortega | 11 de octubre, 2012

De entrada, dos violaciones al reglamento electoral: las dos carpas de ambos candidatos están a menos de doscientos metros del centro de votación. Alguien pregunta por qué y un guardia responde: “Siempre se ponen así”. La carpa del Oficialismo es amplia, vistosa, con el tradicional rojo encarnado. Desde muy temprano ofrecen empanadas, sánduches, tortas, jugos; los simpatizantes van llegando y se desayunan. La carpa de la Oposición no es en verdad una carpa sino más bien una de las casas humildes del poblado, con un guayacán de tronco doblado que tapa un poco la fachada. Si en la carpa roja abundan los afiches y las pancartas de HCH; en ésta bailotea un solo cartel de HCR. Asombra la cantidad de gente con vestimenta roja; no llevan emblemas explícitos pero sí prendas de todo tipo.

Me coloco en la fila de los votantes y espero pacientemente la llegada al portón de la escuela. Cuando ya estoy cerca, escucho que el guardia que funge de portero dice: “Cuatro votantes acompañados, por favor”. Y pasan los cuatro votantes con sus respectivos pajes. No llama una sola vez, sino cuatro o cinco veces mientras yo espero para pasar. Le pregunto al guardia si eso está permitido y me dice: “Sí… Aquí hay mucha gente que no sabe manejar las máquinas.” Entro finalmente y, luego de verificar mis datos, hago una pequeña cola en la Mesa 1. Descubro que el joven bizco que está antes de mí sonríe todo el tiempo: tiene algo de retardo. Una señora miembro de mesa sale hasta la puerta del salón y lo abraza cariñosamente. De seguidas lo mira a los ojos y le dice: “Fulanito, ¿verdad que vas a votar por HCH?” El joven sigue sonriendo y asienta con la cabeza.

Después de votar hundo mi dedo meñique en el tintero: tengo la mala constumbre de hacerlo, para que el tinte violáceo me dure por muchos días. Luego salgo del centro de votación y deambulo por los alrededores: busco una empanada de cazón, un jugo de durazno. Llegando al expendio de empanadas, un joven le dice a otro: “Fulanito, ¿no vas a votar?” Y el otro contesta: “¿Y cuánto hay pa’ eso? La gente se arremolina; la cola de votantes crece; el día transcurre. Detecto un movimiento extraño cerca del portón; al comienzo no lo entiendo, porque hay camisas rojas que se acercan a gente de la cola, murmuran algo, y luego se alejan. El procedimiento se acentúa conforme cae la tarde. Sigo sin entender hasta que un hombre de mediana edad se me acerca por detrás y me dice: “Están comprando votos. A doscientos bolívares. Se me ocurre acercarme al portón y hablar con uno de los guardias. Le digo: “¿No le parece que esto no lo deberían permitir?” Me contesta: “Nuestra jurisdicción es del portón hacia dentro; lo que ocurra afuera no es asunto nuestro.” Le replico: “¿Pero ustedes no son los garantes del orden público?” Me contesta: “Nada podemos hacer con gente que lo que tiene es basura en la cabeza.”

La respuesta me sorprende mucho y decido retirarme. Veo venir madres solteras, ancianitos encorvados, incluso jóvenes que alguien me identifica como consumidores de crack. Todos seguramente con su bono electoral, que no con su voto. Reconozco que la miseria construye miseria Se me viene a la cabeza una frase: “Democracia tarifada”. En verdad, pienso,  nunca se ha tratado de un torneo entre oponentes, sino de tibios ejercicios de esgrima frente a un Ogro Filantrópico.

Antonio López Ortega ... ... ...

Comentarios (4)

xavier
11 de octubre, 2012

Lamentable, un mal inherente a los sistemas electorales. Desde que tengo uso de razón se está haciendo esa compra en las elecciones de este país. Antes de Chavez y despues de Chavez. Y sabemos que tanto peca el que paga como el que recibe el pago. Educación y luces, no siempre evita esas prácticas indeseables.

Pedro Velasco A
11 de octubre, 2012

EXCELENTE y “contundente” anècdota, que relata un delictuoso y “tarifado” ( cual se le ha denominado) ILÌCITO electoral…Solamente esperamos, los venezolanos democràticos -con vergûenza IMPAGABLE- que el distinguido NARRADOR del tal DELITO, envìe este artìculo, con sus elementos “probatorios” de apoyo, al CNE; con el fin de IMPUGNAR con elementos FEHACIENTES y CONTUNDENTES- la elecciòn de recièn…para no quedar en el “relato”, o en el “AMAGO”, como lo hizo en anterior oportunidad un afamado LIDER polìtico; que denunciò FRAUDE electoral y prometiò presentar, en pocas horas, las PRUEBAS EVIDENTES de ello…Y aùn estamos esperando ese SUCESO !!! SALUD -con mis respetos- y ÈXITO en la EMPRESA !

Jorge Hanna
12 de octubre, 2012

Seré breve: Y esto no es fraude? Entonces porqué se insiste en que no hubo fraude?

elisa
12 de octubre, 2012

lo que relata el amigo Ortega, fue una novela vergonzosa que se repitió a lo largo del territorio nacional, con tarifas variadas, y ventajismo y abuso político, de un gobierno autoritario que a puesto como ninguno la institucionalidad del país al servicio de mantener-se en el poder. La compra de conciencia y la esca valoración a la democracia, la perdimos cuando dejamos de hacer algo fundamental, que es educar y crear un país de oportunidades, para los sectores más empobrecidos de nuestra nación. Sin embargo el 7-0 fue un día de victoria civil, en el que más de 6 millones de héroes salimos a votar, en el que miles de venezolanos trabajamos como voluntarios en distintos rincones del territorio, con la convicción de que sí es posible retomar las riendas de país.Consolidamos un líder después de 14 años en unas elecciones primarias, realizamos una campaña maravillosa por todo el país, y duplicamos en muchos centros la votación, comparativamente en el 2006. el camino está trazado, sigamos con la cara en alto en él, sigamos llegando a los corazones de aquellos que tienen miedo, de aquellos que ha sido adormecidos por las mieles del poder y el abuso, mantengamos el ánimo de la gente nuestra, y salgamos a votar en las elecciones de gobernadores y alcaldes, para no perder los espacios de gobierno local, la única pizca de respiro democrático que nos queda. Esta llegando el momento de los civiles, y la civilidad democrática. Animo!!!

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