Blog de Luis Vicente León

Usted dirá dónde estamos; por Luis Vicente León

Por Luis Vicente León | 26 de febrero, 2017
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Fotografía de la serie El #6D en el lente de Will Riera. Haga click en la imagen para ver la fotogalería completa

La salida pacífica y electoral de un gobierno depende de dos variables centrales: 1. El costo de salida y 2. el costo de evitar una elección que perdería. En una democracia convencional, se produce la relación perfecta para el cambio. Por una parte, la potencial salida del gobierno tiene costos relativamente bajos. Por supuesto que perder el poder es un drama, pero en el sistema democrático ese costo es acotado. El gobierno puede salir, pero no significa que el partido y el líder pierden todo, incluyendo la posibilidad de volver.

La democracia institucional garantiza la separación de poderes, por lo que una derrota presidencial no significa que el partido saliente deje de tener representantes en el parlamento. Los magistrados no terminan su función porque un presidente sale del poder, ni se cambian los miembros de la mayoría de las instituciones hasta que no se venzan sus períodos. En democracia, el cambio del ejecutivo suele ser soft. La idea del nuevo gobierno es gobernar y ejecutar sus propuestas, pasando rápidamente la página sobre el pasado. Por supuesto que pueden haber eventos específicos contra el gobierno o el líder previo si se descubren o suponen malos manejos y corrupción, pero todo pasa por el tamiz institucional del país, que se supone serio e insesgado. En la mayoría de los casos, los cambios electorales de gobierno no abren una batalla sino que más bien la cierran y las posibilidades de regreso futuro del partido y líderes salientes es posible y hasta elevada. Los costos de salida entonces son bajos y controlados, por lo que los estímulos para hacer “lo que sea” para bloquear las elecciones son casi despreciables. Por otra parte, en un sistema democrático, el costo de evitar la elección y bloquear los cambios naturales deseados por el pueblo suelen ser infinitos. Primero porque conceptualmente la elección es un elemento inherente a la democracia y evitar la elección es romper el sistema y abrir una caja de pandora, empezando por la posición militar que suele ser institucionalista. El bloqueo electoral es inconsistente con la democracia. Las instituciones de poder y la población se convierten en una barrera para el bloqueo. En este sistema, la realidad se ubica en el cuadrante perfecto: bajos costos de salida y alto costo de bloqueo, lo que dificulta que el gobierno intente quedarse a la fuerza.

Pero, ¿qué pasa si el sistema político no es una democracia integral sino un gobierno concentrador de poder y autoritario? La cosa se complica. Mientras más control tiene el gobierno y más acostumbrado está a mandar y a hacer lo que quiera, sin balances de poder ni contrapesos, el costo de su salida se eleva ad infinitum. No se trata sólo del poder que pierde, que ya es suficientemente grande para estimular sus acciones radicales de protección. Se trata también de que sus acciones presentes representan una amenaza futura a su libertad, su integridad personal y su patrimonio, a menos que su salida segura esté garantizada por una negociación, que sólo ocurre si no le queda más remedio.

Si además, el adversario de ese gobierno es estructuralmente débil, fracturado, desarticulado, desarmado y sin liderazgos sólidos y el gobierno logra una relación utilitaria con el sector armado del país, el costo de bloquear salidas electorales, e incluso el costo de reprimir, es bajo y provocativo. Entonces la realidad se ubica en el cuadrante perverso: altos costos de salida, que convierten al gobierno en un ejército de Kamikazes, y bajo costo de bloqueo a la salida pacífica, que estimula a que use la fuerza institucional para evitar toda elección que no pueda ganar, controlar o manipular. Usted dirá dónde estamos.

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Luis Vicente León 

Comentarios (10)

Carlos
26 de febrero, 2017

Yo diría que estamos en peor posición a las nombradas en el texto, porque como pueblo que no vivimos de la política, pero que si nos afectan las decisiones políticas tomadas tanto por el gobierno como por los políticos opositores. Digo que estamos en peor posición debido a que tenemos que luchar contra un mal-gobierno con todas las aristas que se han nombrado por estos medios, tenemos que luchar contra una oposición que les está sirviendo para darles legalidad, tenemos que luchar contra los colectivos que sirven para aterrorizar y lo peor, tendríamos que luchar incluso contra las fuerzas armadas que son el apoyo principal de esta cuerda de delincuentes. Nos dejaron sin manera de organizarnos.

Julio Cesar Carrillo
26 de febrero, 2017

El sistema democrático imperfecto que poseemos nos obliga a estos escenarios, ya pasó en la mal llamada 4ta República, esta mayoria del partido de gobierno revento todas las posibilidades ciudadanas para una mejor calidad de vida y crearon nichos de participation esteriles a las soluciones que clamaban los ciudadanos. Usted en su escrito desconoce el pasado reciente y la situacion actual donde la oposicion a el actual gobierno central tambien siendo gobierno regional y local no hace lo necesario y suficiente para tender una verdadera credibilidad democratica y no una panfletaria representatividad mediatica

Olmar Centeno
26 de febrero, 2017

Me gusta lo de “sin liderazgos sólidos”, sobre todo porque creo es lo que está haciendo mas falta. Algo asi como un Betancourt redivivo.

Pedro J Alarcon B
26 de febrero, 2017

Estamos en una calle ciega, donde tenemos que buscar la salida.con el menor costo para el pueblo.

Estoy seguro que la piel consciente de nuestro pueblo debe subir el muro de esa casa del fondo , buscar la azotea brincar y pasar a la calle paralela, bajar y mostrar que habemos venezolanos, que podemos responder a este clamor silencioso que encontramos en todas las colas, de diferentes sitios donde los rostros d nuestros hermanos, tienen como prioridad sobrevivir. Que más vamos a perder ?, si casi estamos desnudos.

La Presión de la calle sin retorno , sembrándonos en ella es la última alternativa, que tendremos un costo alto ?, es muy probable pero que pueblo en este escenario no arriesga por su dignidad.

RICARDO REYES
28 de febrero, 2017

Bueno querido Luis Vicente, evidentemente nos encontramos en el segundo supuesto. Es una realidad y mas alla del pesar que pueda traer consigo, lo fundamental radica en la reacción y esta debe ser necesariamente la busqueda conjunta de una solución. Que pasa en primer lugar, por lo mas cliche pero efectivo de todo; la union, en la union esta la fuerza, esa union comprende todos los sectores de la sociedad Venezolana, sin discriminación. Una inclusión que permita la cohesion necesaria para lograr los objetivos. Y el plan predilecto es algo concreto. Mover la balanza, cambiar los numeros a nuestro favor. Elevar los costos de quien detenta el poder de forma ilegal y antidemocratica. El pueblo conciente quizas no tenga armas de fuego. Pero no podemos privarnos del coraje, de la inteligencia, la prudencia segun se requiera. Y esa union que debe trascender los intereses personales o de grupos determinados. Y ese obsoleto quehacer politico partidista convencional.

Francisco Tamayo
28 de febrero, 2017

En el artículo, sobre el Gobierno solo se menciona que es concentrador de poder y autoritario, en cambio sobre la oposición no se ahorran epítetos, “estructuralmente débil, fracturado, desarticulado, desarmado y sin liderazgos políticos…” Creo que el contenido es deliberadamente desesperanzador

Clara Rosa
3 de marzo, 2017

en donde estamos? EN EL DEBER DE RESCATAR LA DEMOCRACIA AL COSTO QUE SEA, TAL COMO NOS MANDA LA CONSTITUCIÓN EN SU ART. 333.

No creo que el gobierno la vaya a tener facil con el cerco internacional que se les viene encima por estar creyendo en costo bajo de la salida pacifica. LES SALDRÁ CARISIMO! ENTONCES NO SABEN QUE EL IMPERIO SE LAS TIENE JURADA Y SE LAS VA A COBRAR FACILITO. Un soplido y los dejan sin sus fortunas robadas, otro mas y los mete preso a TODOS. Las FFAA serán idiotas si dejan a este gobierno seguir mandando porque vendrán por ellos también y quedaran aplastados como lo que son UNAS CUCARACHAS VIOLADORAS D LOS DERECHOS HUMANOS DE TODOS LOS VENEZOLANOS.

enrique tineo suquet
4 de marzo, 2017

Al leerlo hablar de democracia en términos de costos, recordé a Ronald Dworkin cuando se refería a la tiranía de los números. Creo que el elemento esencial y fundamental de la democracia es el vivir bien, por eso es atacado por los detractores expuestos y cubiertos de la democracia.

Maximilian L G Grüber
4 de marzo, 2017

Estamos paralizados ante un cruce de caminos: unos más que señal tienen señuelo, otros bloqueados, y alguno un foso a saltar. Ante unos mandatarios que tienen 18 años delinquiendo y aterrorizados por el más poderoso de los instintos, bloquean todas las rutas. Con un liderazgo opositor confundido, que enreda al electorado más que lo lidera, varios de esos líderes ofrecen más dudas que garantías; desde el que suma un fracaso a todo lo que propone a los que se molestan poco en disimular que juegan para los dos equipos, cuando no para el contrario. Lo más curioso de todo es que no hubo una sola renuncia, no ha rodado una sola cabeza. Debe darse un claro sinceramiento del liderazgo, el Sr de los fracasos dedicarse a su Gobernación y dejarse de repartir culpas con un hisopo, y los del comportamiento errático al banquillo. Asumir que los hampones no se presentan al juez voluntariamente, a menos que se negocie pensando en lo que los justos ganan más que en lo que los delincuentes conservan.

Marcos Valera
6 de marzo, 2017

Es una lastima la necesidad (real) de liderazgos fuertes. Ello implica que las ideas/ideales no son lo suficientemente convincentes para pelear por ellas per se. Cuando el cambio de gobierno se lleve a cabo (ocurrirá, incluso por desgaste), espero tengamos el valor de rescatar las instituciones democráticas, salir para siempre de la figura del líder mesiánico, enterrar la oclocracia.

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