Según cifras presentadas por la asociación que agrupa a los fabricantes de repuestos para autos en Venezuela, de los 4 millones de carros que existen en el país, por Caracas circula diariamente la asombrosa cantidad de 1.7 millones. Para expresarlo de forma más elocuente, el 37.9% de los carros que existen en toda Venezuela se concentran en el 1.1% del territorio del país. Es decir, un gigantesco estacionamiento con los motores encendidos.
Si eso no es un suicidio colectivo se parece bastante.
Los signos de deshumanización de nuestra ciudad no son nuevos en lo absoluto. Ni los signos, ni las voces que alertan acerca de esos signos. “El tráfico de Caracas es terrible. La única manera de resolverlo sería limitando la compra de vehículos, pues diariamente aumenta su número en una ciudad ya asfixiada —y esto no en sentido figurado—”, advirtió el poeta Rafael Cadenas en una entrevista que concedió para una revista de la Escuela de Letras de la UCV, en octubre de 1980.
Hace varios años tuve el privilegio de participar en un taller que organizó la Fundación para la Cultura Urbana, bajo la conducción de Federico Vegas, llamado “Caracas 2067” y buscaba mostrarnos la historia de nuestra ciudad para que, a partir del conocimiento de su ¿evolución? (los signos de interrogación son nuestros), proyectásemos una ciudad más amable cuando ésta alcanzara sus 500 años de vida.
De ese taller surgieron ideas maravillosas, producto de la comprensión del papel que debe jugar la ciudad en la vida del hombre. La ciudad se hizo para que la disfrutáramos, no para que huyéramos de ella como si tuviera la peste. La ciudad debe propiciar el disfrute de caminar por sus calles, sintiéndonos en casa; no viéndola como un obstáculo a salvar entre un esclavizante trabajo y el refugio del hogar.
Las propuestas más felices hablaban de convertir sus avenidas más importantes en vías peatonales, con un canal para servicios y transporte público. Una avenida Francisco de Miranda poblada de tiendas y terrazas de café, en los que podamos sentarnos de vez en cuando, para descansar de nuestra sana caminata, de Chacaíto a Los Palos Grandes. O una avenida Libertador proyectada como una gran vía para peatones y ciclistas.
“Caminar más, contaminar menos”, una idea ya digerida por otras sociedades que vieron la cercanía del abismo y decidieron corregir su comunicación con la ciudad, lo cual no resulta utópico si se entiende que el privilegio de vivir en una ciudad supone sacrificar la comodidad individual en aras de la comodidad colectiva.
Pero eso requiere no sólo de voluntad política (fundamental en esos casos), sino de algo más intangible y laborioso: un cambio de sensibilidad en la mente del colectivo. Una extendida ética ciudadana que nos haga sentir responsables del potencial daño que podríamos hacer a miles de personas con nuestras acciones. Que llegue hasta nosotros la certeza de que el daño a un hombre es el daño al Hombre.
Tarea difícil para una sociedad incapaz de verse como un todo engranado y que, al contrario, ve al mundo en parcelas en las que ubica su grupo en una de ellas y al resto del colectivo en la acera opuesta.
Ya nos llegará el momento de reaccionar frente al abismo, como lo han hecho otras sociedades. “Ellos (los vendedores de autos) también respiran y tienen hijos que respiran el aire que sus padres envenenan”, advirtió con aplastante sensatez el poeta Cadenas, hace más de 30 años.
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30 de Octubre, 2012
Vender o coprar carros, puede ser una percepción muy válida como causa de de la deshumanización de la ciudad, desde la perspectiva de un poeta ( Y si es Cadenas, mucho más ). Pero para una economista, , aún con alta sensibilidad ecologista , la solución de restringir la libertad de su comercio, no es la adecuada. Una parte fundamental la constituyen las políticas públicas para racionalizar su uso, cuya obligada contraparte es la disposición ciudadana a acatar y cooperar. El mantenimiento del transporte masivo público que garantice su disponibilidad, con énfasis, lógicamente, en el subterráneo. (Durante más de doce años usaba cada día el Metro con felicidad , por su excelencia ) Las vías alternas a través de la construcción y mantenimiento de vialidad urbana (infraestructura vial)El entrenamiento de los agentes de transito para que faciliten la movilización, en vez de obstruirla y perseguir damas o personas mayores . Y, como el hemisferio faltante, la conciencia de los conductores, ninguno de los cuales debería recibir licencia para manejar, sin ser entrenado para un comportamiento cívico y obligadamente racional
30 de Octubre, 2012
De acuerdo con el fondo e intención del artículo. Evitar la contaminación ambiental, una ciudad más limpia y humana, uso de bicicletas y transporte público,más áreas verdes,etc. Pero el problema no es producto del elevado número de vehículos.Es la ANARQUÍA del tránsito, la INSEGURIDAD e INEFICIENCIA de los transportes públicos, la carencia de nuevas vías, de mantenimiento de las actuales, el pésimo estado de muchos vehículos, la indolencia y corrupción de las autoridades pertinentes, la falta de campañas y cultura de respeto para conductores (especialmente motorizados y busetas) y peatones, la falta de sanciones a los infractores,etc. En países como Alemania, con un territorio aprox. la mitad de VEN hay 82 millones de habitantes y millones de vehículos(autos, buses, tranvías,bicicletas, motos, camiones,etc), sin embargo el TRÄNSITO en la ciudades (BERLIN,COLONIA, FRANKFURT, MÚNICH,etc)el tránsito normalmente fluído y ordenado. Podría citar otros países EUROPEOS (SUE AUS ITA FRAN DIN NOR ENG) y asiáticos JAPÓN. La problemática no es producto del número de autos, motos,buses y camiones, es la EVIDENTE ANARQUÍA e INEFICIENCIA de los habitantes y sus autoridades. Recuerdo que años atrás un FUNCIONARIO GUBERNAMENTAL de alto nivel señaló (CON ABSOLUTA IGNORANCIA) que el problema era “MUCHOS VEHÍCULOS). Obvia incapacidad gerencial y desconocimiento de cómo funcionan las cosas en otros países.
31 de Octubre, 2012
“Limitar la compra de vehículos” que propuso el poeta Cadenas, conforme lo recuerda Héctor Torres, grafica magníficamente la famosa “venta del sofá” por parte del marido engañado. O, más trágico, la esterilización forzada de miles de mujeres africanas y asiáticas para “detener” la hambruna en esas regiones. Vías, muchas vías, necesitamos en todas las grandes y medianas ciudades venezolanas, no sólo en Caracas. Y educación a los conductores. Y formación idónea a las autoridades del tránsito. Y ¡aplicación rotunda de la Ley de Tránsito Terrestre! Porque, para usar un lugar común, tenemos leyes para todo, pero nadie las cumple ni nadie se molesta en hacerlas cumplir. Y porque la miopía de nuestras autoridades en materia de circulación vehicular es clásica. Hago excepción de Ciudad Guayana, donde, me consta, conducir un vehículo en su zona urbana es, comparativamente, un placer, comparada con las más densas metrópolis de nuestro país. Recuerdo haber visto y oido a CAP 1, en vivo y por TV, que durante su gobierno no se construiría un centímetro adicional de vías en Caracas (Así como también lo “disfruté” cuando expresó, en ese mismo período, que él “era enemigo a tiempo completo de la TV a color). Y pensar que todavía hay quien añora al tipo (OJO: No soy ni copeyano ni chavista, porsia) Concluyendo: Más autopistas urbanas, avenidas, distibuidores, correcto asfaltado y demarcación de canales, orden con el transporte público, exámenes rigurosos antes de conceder licencia de conducir, mejora del transporte masivo, y quizás dejemos de tener esos “estacionamientos rodantes”.
1 de Noviembre, 2012
A Ligia y Gustavo:
Por supuesto que desde un punto de vista economicista, disminuir forzosamente la venta de autos es una limitación a las libertades individuales, pero las libertades “individuales” terminan donde comienzan las de los demás. Yo tengo carro, no puedo pensar en vivir sin él, pero definitivamente mi comodidad es primero, y la asfixia vehicular que está viviendo Caracas no me hace pensar en otra cosa sino en las fallas que menciona Héctor Torres, nuestra ciudad tiene fallas de forma y fondo, que deben ser atendidas para curar la salud “social”; el objetivo de cualquier política es estar cómodo en cualquier ambiente, y yo teniendo carro y sin poder pensar en vivir sin él, cuando salgo a pie no me siento nada cómodo.
Así como una empresa que gana mucho, no significa que sea una buena empresa, quizás a la larga es insostenible; no se dejen llevar por la visión economicista, que ningún gobernante ha salido triunfante solo con esa visión.
http://lema.rae.es/drae/?val=economicista
2 de Noviembre, 2012
Los vehículos automotores, en general, tienden a evocar nidos de insectos los cuales se apilan unos sobre otros para ocupar un espacio diminuto; de vez en cuando les ha de tocar invadir otros lugares. A mi parecer, en todas partes es igual e igual fue previsto; en la película Metrópolis (hecha hace como ochenta años) ya mostraban eso que has llamado “estacionamiento con los motores encendidos” El ser humano dentro de un carro es una consecuencia devenida de una interminable cadena de hechos. Es un hechizo, quizás, como el celular: una vez que entra en tu vida no lo dejas salir…
¿Medidas? Si, hay excelentes ideas, conmovedoras, pero lo que se ve en otras ciudades no se debe a “mejores gestiones”, No. Donde sea, la gente quiere un carro, el meollo de “preferir” otro medio es ulterior…
Siempre es un placer leerte Héctor… Saludos en letras
2 de Noviembre, 2012
Comparto el punto de Marco, obviamente. Y es quizá lo que, pobremente, quise ilustrar. No puede haber un carro para cada habitante de Caracas. No todos podrán disfrutar de su carro. No habrá suficiente espacio para seguir haciendo autopistas cada vez más anchas. La contaminación que producen los carros no es una fantasía comeflor, es una realidad. En muchas ciudades del mundo comienzan a tomar medidas Avenidas completas de Nueva York, que antes eran para vehículos, hoy son para caminar. Y así en muchas partes. SI el mundo sigue creciendo y seguimos contaminándolo el asunto será insostenible a la vuelta de pocas décadas. La llamada de alerta de Cadenas no es un asunto de un poeta hippie, es una realidad incuestionable. Algunas medidas se tendrán que tomar. tendremos que adaptarnos a que en ciertas avenidas no se puedan circular con vehículos propios. Algún día tendremos servicios de transporte decente. Pero algo tendremos que hacer. Gigantescas colas de kilómetros formadas por vehículos que llevan en ellos sólo al tripulante es un absurdo que se deberá revertir algún día. Mil gracias a todos por leer y dejar sus opiniones.
2 de Noviembre, 2012
Faltaría comentar un “pequeñito detalle”: El pánico que nos asalta cada vez que hemos tenido necesidad de subir a un transporte público incluido el metro. Son actualmente muy altas las probabilidades de que a uno lo conviertan en una estadística criminal, léase víctima de robo y/u homicidio. Por lo que por largo, muy largo tiempo, nos seguiremos sintiendo relativamente más seguros dentro de nuestro “acobijador” cacharro. Ergo, necesitamos más y mejores vías y un poco-mucho-bastante de educación vial. Y como dijo el adeco aquél, lamentable pero certeramente: “No somos suizos”.
2 de Noviembre, 2012
Muy triste resignarnos a esa idea. En todo caso, ya Fedosy Santaella comentó en este mismo portal cómo lo atracaron en su carro en una cola de esas que no se mueven en horas. Además, volvemos a lo mismo: no todo caraqueño podrá tener un carro en el cual refugiarse del hampa, por tanto por ahí no es el asunto. Vivir en ciudad supone entender que mientras no nos salvemos todos no se salva nadie.
5 de Noviembre, 2012
En cuanto a la deshumanicación de la ciudad, añado que las motos ya se han “humanizado” bastante. Ahora se pueden ver rodando por las aceras impidiendo el paso de los peatones, y estos últimos, ya sin espacio alguno caminan por el medio de la calle….
¡que tal!