Ínsulas extrañas

¿Un futuro para la velada de Santa Lucía?, por Antonio López Ortega #AdiósSantaLucía

Por Antonio López Ortega | 20 de marzo, 2013
clemencia

Clemencia Labin, la fundadora de la Velada de Santa Lucía

Después de trece ediciones consecutivas (2000-2013) de la Velada de Santa Lucía, su creadora y promotora Clemencia Labin decide no continuar. Es una decisión que parece terminante, meditada, para una artista que no contó con ningún apoyo institucional, salvo el de sus artistas colegas y el de la comunidad. Durante esos trece años, Maracaibo contó con uno de los experimentos más interesantes en cuanto a la relación arte-comunidad, de la que se habla mucho pero se hace poco. Y si bien la Velada conjuga muchos conceptos (participación, pertenencia, diversidad, intercambio), es precisamente la relación comunitaria la que conviene exaltar como su novedad y ancla principal. Que casas vecinales habitadas por gente humilde, tradicional, abran sus puertas para que artistas internacionales y locales las intervengan, las modifiquen, las transformen, en fin, las conviertan en pequeñas galerías callejeras o en museos compactos, es algo digno de verse. A partir de cierto momento, no son tan importantes las obras como el gesto de recepción que las contiene y las hace visibles. Un sentimiento de orgullo se va gestando en estos pobladores, que luego evoluciona para convertirse en autoestima, superación y hasta en sana competencia, pues todos aspiran a tener las mejores obras en sus casas.

 No es poco el legado, que ahora se confronta con un abismo: saber si habrá o no continuidad. En el documental que han hecho cineastas alemanas, se destacan los colectivos voluntarios de artistas que han participado año tras año y el apego creciente de la comunidad. ¿No habrá grupos de relevo capaces de mantener lo que ya es una tradición? Me parece que allí reside el dilema del programa: saber si finalmente ha quedado sembrado en la comunidad o si no ha pasado de ser una película de celofán. Todo indica que es lo primero, porque no se explica la continuidad de estos años sin el decidido aporte de la comunidad.

La comunidad artística marabina, junto a instituciones culturales locales como el Centro Lía Bermúdez, el MACZUL o el Centro de Bellas de Artes, deben asumir el relevo. Si a esto se suma el compromiso de las autoridades municipales y el apoyo del empresariado local, se puede asegurar su continuidad en el tiempo. Siempre y cuando, por supuesto, la Velada conserve su espíritu experimental, vanguardista, de libre acceso y libre creación. Ese triálogo entre apuesta artística, arte en la calle y comunidad es el que debe preservarse más allá de la inercia que también puede convertirlo en un museo de cera.

Sólo Santa Lucía, la virgen vidente, sabrá cuál será el futuro.

Antonio López Ortega ... ... ...

Comentarios (3)

Golcar Rojas
20 de marzo, 2013

Creo que lo propuesto ya no sería La Velada de Santa Lucía; sería otra cosa, otro evento, no sé si mejor o peor, pero no La Veladad. De hecho, al final ya la velada no parecía la velada, tenía más de feria callejera que de velada artística. Tal vez la retomen, ¡ojalá! Porque sin duda la extrañaremos. En lo que sí coincido con Clemencia es que este ciclo del evento terminó, dio lo que tenía qué dar y ya tenía que repensarse o desaparecer.

Emérita Mercado
20 de marzo, 2013

Ojala y se hicieran propuestas donde le dieran continuidad al evento, por supuesto superando la que hasta ahora se hacia

javier
31 de marzo, 2013

creo que muchos habitantes del sector desvirtuaron el fin netamente artistico y cultural de dichas veladas convirtiendola en una simple venta se aguardiente y comida como una feria callejera, tal y como expresaexpresa el amigo Golcar

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