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Blog de Héctor Torres

Un año nuevo (pero solo si lo vamos a usar bien), por Héctor Torres

Por Héctor Torres | 8 de Enero, 2013
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caracas 2013 torresEste tránsito de cierre de un año e inicio de otro es ideal para pensar. Se supone que en algún momento del 2012, siquiera por contagio, echaremos la vista atrás, y haremos un paneo de ese año que culmina y evaluaremos, en líneas generales, cómo nos fue, qué tan bien lo hicimos. Se supone, que luego de esa evaluación, veremos con cierto desagrado esas materias en que salimos desaprobados a efectos de nuestras expectativas y, justo antes de entrar en depresión, veremos hacia delante y nos tropezaremos con el horizonte de un nuevo año, un período de tiempo del mismo tamaño del que acabamos de dejar atrás, completamente nuevo, en su empaque. Después de todo, es la única época del año en que nos permitimos pensar la vida, porque de resto, la vamos usando en tanto nos va llegando.

Pienso en Caracas, pienso en ese año que dejamos atrás, y hago el ejercicio de imaginar cómo sería mi Caracas soñada para atravesar de punta a punta de este 2013.

Para empezar, no tendría buhoneros. Ese gremio auto-explotado que ya el 2 de enero está en las calles nuevamente porque vive del día a día, serían de esos elementos que no tendría mi horizonte urbano. Todos (ellos y nosotros) seríamos más felices si ellos encontraran otra solución a su modo de ganarse el pan. La avenida Sucre, la Candelaria, la Urdaneta, tendrían una mejor cara con solo tener las aceras disponibles para caminar.

Y hablando de usar las aceras para lo que fueron hechas, las de la avenida Sucre de Los Dos Caminos y de la principal de Las Mercedes no serían estacionamientos de emergencia. Estacionar el carro sobre la acera y que los peatones (incluso con coches de bebé o sillas de rueda) deban bajarse a la calle por ese motivo, es una de las más grandes muestras de inmadurez ciudadana que ostentamos. En general, en esa Caracas con año nuevo los conductores serán más civilizados en el uso de sus vehículos, evitando tocar corneta y respetando el rayado peatonal. Y tendría motorizados que, en general, sean capaces de manejarse con la palabra “límites”.

La gente sería más consciente, también, en el uso de sus desechos. Caracas es sucísima. La muestra más palpable de que el caraqueño no ha asimilado el espacio público como algo de todos es la forma irresponsable y salvaje en que bota la basura en la calle. Y, tristemente, hoy por hoy no existe municipio que salga muy bien parado en ese rubro.

Por otra parte, los políticos (sobre todo los del gobierno) respetarán más a los ciudadanos y no invadirán los espacios comunes con propaganda que no retirarán de las calles pasadas las contiendas electorales. Especialmente infame es el uso de pintar murales para esos efectos.

Y, por supuesto, se podrá caminar sin temor al hampa. Tendríamos soluciones más efectivas en ese tema, que los ridículos cartelitos prohibiendo el uso de armas de fuego en los espacios públicos y carpas en nuestras aceras con gordos guardias nacionales viviendo como un ejército invasor.

Son algunas ideas. Pero gastamos una enorme cantidad de dinero y energías en hacer patente ese tránsito de un año al otro, porque más que un cambio de dígito es “una oportunidad” para hacerlo bien. Si no vamos a ser capaces de intentarlo, mejor ni nos molestemos en sacar este 2013 de su empaque, y sigamos aporreando este maltrecho 2012 o, más precisamente, ese impreciso año del siglo veinte en que todavía parecemos gravitar, como fantasmas de un mundo que se extinguió sin que nos diéramos cuenta.

Héctor Torres  es autor, entre otras obras, del libro de crónicas "Caracas Muerde" (Ed. Punto Cero). Fundador y ex editor del portal Ficción Breve. Puedes leer más textos de Héctor en Prodavinci aquí y seguirlo en twitter en @hectorres

Comentarios (3)

Alexandre Daniel Buvat
8 de Enero, 2013

Muy buenos deseos y llenos de lógica, pero así como hay “continuidad administrativa no lógica ni constitucional” habrá continuidad de hábitos y usos y abusos , con los mismos administradores y eso parecería ser ya constitucional al “nuevo hombre caraqueño”

dariela
9 de Enero, 2013

Siempre que algo comienza sentimos que nosotros le debemos algo al tiempo, ese tiempo que nos lleva hacía un infinito desconocido; demos algo y será bien recibido.

Marco Antonio Rojas
11 de Enero, 2013

Bueno! de ahora en adelante demos todos nuestro granito de arena, que si se puede!

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