Blog de Alberto Barrea Tyszka

Tun tun; por Alberto Barrera Tyszka

Por Alberto Barrera Tyszka | 21 de mayo, 2017
Fotografía de Maura Morandi

Fotografía de Maura Morandi

De pronto, el oficialismo ha entrado en modo sensible. Después de pasar años cayapeando, sin pudor y sin piedad, a sus adversarios, a sus críticos, a cualquier forma de disidencia, ahora, de repente, resulta que recuerdan que hay derechos individuales, que el respeto es necesario, que los linchamientos no son saludables, que es muy feo y peligroso carajear al prójimo.

Ahora recuerdo, por ejemplo, hace años, cuando una propaganda oficial, transmitida repetidamente por el canal del Estado, presentaba una secuencia de dibujos animados descalificando y agrediendo a Carlos Correa, activista de derechos humanos y especialista en temas de comunicación, mostrándolo como un corrupto. Ninguno de los que ahora alzan la mano y la voz, apelando a la conciencia, hizo lo mismo en aquel momento. Por el contrario, tal vez algunos de ellos fueron incluso cómplices de esa acción. Con la anécdota no pretendo justificar nada. Solo quiero señalar que –desgraciadamente– mucho de lo que ocurre solo es un síntoma. El chavismo se dedicó a construir y consolidar un nuevo sistema de exclusión. Ahora todos vivimos sus consecuencias.

Me temo que algunas de las reacciones –desbordadas o no– que comienzan a aparecer tienen que ver, también, con el sostenido intento oficial por negar lo que ocurre. El gobierno se enfrenta, cada vez más, a un límite físico: pretende hacer invisible aquello que, cada día, es más visible, está más presente, hace más ruido. Los oficialistas no quieren aceptar la crisis que vive el país. No reconocen el hambre, las dificultades, la trágica situación de la mayoría de los venezolanos. Tampoco admiten que hay gente, mucha gente, millones de personas, inconformes, protestando, exigiendo un cambio. Para ellos, la multitud que ayer llenó la autopista Francisco Fajardo en Caracas no existe. Estuvo ahí. Inmensa, multicolor, asombrosa. Se multiplicó en imágenes en el resto del país y en el exterior. Pero el oficialismo ha decretado que no fue así, que lo que todo el mundo ve nunca aconteció. El gobierno actúa como si el pueblo fuera un espejismo.

Aun frente a la foto de la descomunal concentración, podrá salir el General Reverol a hablarnos nuevamente de los grupúsculos violentos de la derecha terrorista. Y Nicolás Maduro podrá colgar nuevamente en Youtube otro sensacional video del interior de su carro, con Cilita, Ernestico y Carmencita, todos felices, rumbo a la autopista, a donde de seguro los espera un nutrido grupo de vecinos que quieren conversar con ellos. Y en los periódicos y en los portales, seguirán escribiendo los Hernández Montoya de turno, hablando como si solo hubiera seis mercenarios sifrinos e imperialistas en la calle. Como si los quirófanos del hospital Vargas estuvieran funcionando. Como si el cartón de huevos no valiera doce mil bolívares. Como si la represión fuera legítima.

Y todavía, después de todo lo que ha pasado, con todos los muertos y la cantidad de heridos y de detenidos, Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello podrán también aparecer en sus sendos programas televisivos, uno con diván, otro con garrote, y repetir sus verdades, la certeza de que aquí no pasa nada. Estamos en paz, dirá Rodríguez. Prepárense, dirá Diosdado. Aquí no pasa nada, repetirá Rodríguez, mientras Diosdado tal vez vuelva a advertirnos que por ahí está el SEBIN, que cualquier noche pueden tocar a tu puerta.

Pasaron demasiados años disfrutando de un poder sin límites. Demasiados años agrediendo y humillando a los demás. Y todavía no entienden que Venezuela cambió. Todavía no entienden que no pueden seguir mintiendo con tanto descaro. Que no pueden continuar desconociendo a los otros. El chavismo se hunde en su propia sordera. No se da cuenta que está sonando el país: tun tun ¿quién es? Es la democracia, diputado Cabello. ¿A eso le tienen tanto miedo?

***

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Alberto Barrera Tyszka 

Comentarios (14)

Belkis De la Rosa
21 de mayo, 2017

Una diferencia sustancial del acoso es el origen: uno es ordenado desde el gobierno y masificado en los medios públicos; el otro nace de una decisión individual, espontánea, emocional. Gracias por este artículo, como siempre, ayudando a dar forma a nuestras ideas y opiniones.

Brother Full
21 de mayo, 2017

Sr. Alberto

Chavez habilmente exploto la palabra excluidos, no para que fueran incluidos, sino precisamente para mantenerlos asi: excluidos (chavistas) separandolos del resto del pais. Un ejemplo practico lo observamos actualmente, como los ideologos que conducen a Maduro, han implementado la Constituyente de los excluidos, de los sectorizados, los radicales que dejan por fuera al resto del pais.

Saludos

Kondorito Konstitución
21 de mayo, 2017

Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. “Gobernaremos hasta el dos mil siempre” se ha repetido aproximadamente ene veces y pico. tun tun ¿quién es? Akcuarentisiete.

Migda Elizabeth Soto
21 de mayo, 2017

No se ….. el tun tun se lo envian al diputado Diosdado… será que ese es el Presidente? Excelente escrito, ojalá lo lean todos aquellos que necesitan su tun tun!

Iñaki Matanza
21 de mayo, 2017

A lo que realmente temen es a las consecuencias de una democracia real: separación de poderes, sistema de justicia independiente, instituciones sólidas y eficaces, en fin, a la sociedad abierta. Sociedad abierta en la que unos cuantos terminarán encerrados, sin sus costosos juguetes, enfrentados a la fragilidad humana de la cual no hay escapatoria por más poder y dinero que se tenga.

Beatrizelena juradof
21 de mayo, 2017

Como van a querer medirse en elecciones, si en esta parte de la foto se ve solamente una parte de la concentración en Caracas … en la Sultana del Avila que pide a gritos una democracia digna, como lo merecemos. Y en el resto del país paso algo parecido. A cualquiera le da miedo.

Daniel
21 de mayo, 2017

Pues si, si le tienen miedo y mucho

Jose Daniel
22 de mayo, 2017

Excelente, yo le podría añadir que ellos no quieren que se diga la verdad del personaje que undió en la miseria al pais mas rico de la america latina, y lo ponen en letras grandes en todas partes, digo no es hablar mal sino decir la verdad

JULIO ANGELINO
22 de mayo, 2017

… de tanto Mentir y mentir…. ya se creen sus propias mentiras…. y si no.no les queda de otra…..

Juan Gutiérrez
22 de mayo, 2017

El primer párrafo está como para crear una pancarta gigante.

adalicia Lara
22 de mayo, 2017

Sensible por saber en su fuero interno que son profundamente culpables de lo que sucede en Venezuela, saben que conspiraron y participaron sin ningún temor , ni vergüenza en el desfalco más grande hecho a este país, y aquí, y solo aquí, ( en su país secuestrado y convertido en su guarida ) se sienten medianamente seguros, porque la careta presentada ante el mundo ya se les cayó…..

Zen Ten Xiao
23 de mayo, 2017

Tun, tun, quien es? la anarquía. La historia se ocupará oportunamente de juzgar objetivamente, sin pasiones, a Chávez, país, sociedad y circunstancias. lo que domina esta sociedad, esta época, como anteriores, es la agresividad, la violencia, la altanería, esa que ejerció HCh desde el momento en que irrumpió, con un acto abrupto, con un golpe, para conectarse con la sociedad, y hacer click con un simple “por ahora” que lavó la cara de un fracaso, ya luego siempre cambió y torció la verdad a su antojo, evadió, distorsionó, tergiversó, descalificó… reconoció golpistas por todos lados, olvidándose de su propio origen conspirativo, después solo ejerció un poder abyecto a empujones, a punta de pito de deshizo de la nomina de PDVSA en actitud de retaliación, se abrogó el estado, a la brava, y se amparó en procesos electorales para legitimar el oprobio, pero el pueblo todo, en su mayoría consintió, y cuando ya no lo hizo, finalmente, no saben como manejar el fracaso ni que hacer con el alma democrática de la alternancia, y ahora se olvidan de todo cuanto dijeron, ahora reconocen “injerencias” por todos lados, el propio InMaduro se olvida de las suyas en Honduras o Paraguay, es que se olvidan violentamente de todo… la historia republicana está llena de atropellos, siglo XIX, XX y lo que va de este, cada caudillo transformó la constitución a su antojo, cada dictador tuvo su policía política represiva y abusiva, la sagrada de Gómez, sus chacharos, la seguridad nacional de MPJ, las milicias adecas, el Sebin y los colectivos de hoy, pero que tienen en común? el abuso, el odio y el resentimiento, y la subordinación fiel a un tirano, todos han tenido su San Carlos, Su Guasina, su Rotunda, su Tumba… Todos se pusieron a espaldas de una realidad de país que les era adversa, solo que estos lo hacen con mas descaro, son actuales, constituyen lo que estamos viviendo, son el con el maso dando de Maldado Descabello, o la Hojilla desprestigiada y de bajo rating de Mario Ni Silva, o las eternas cadenas de Juan Bimba… el país está muy cerca de traspasar la línea que separa la sensatez, a punto de entrar en anarquía, o ya estamos en una de características distintas a las convencionales?, llenos de protestas, guarimba, bombas, pedigones, atropello, juventud, muerte, mas muerte de las que semanalmente nos marcaban como país y sociedad violenta, agresiva, altanera, ya no hay espacio para dialogo, las posiciones son radicales y extremas, los ánimos y los demonios se alimentan a diario de las torpezas y la sordera de Juan Bimba que tiene su Padrino Torpe y su Revolverol dirigiendo represión, rodeados de un circulo agotado, entrampado en la propia maraña que tejió la utopia de hacer un refrito con un modelo inservible que solo lleva miseria para muchos y beneficios para unos pocos y que acabó con ingresos y esperanzas de un país lleno de recursos, hoy hecho añicos bajo la supervisión y cartilla cubiche… tun, tun, quien es?, la locura, pase, está en su casa…quien escribirá la historia?

Aurora Rosales
23 de mayo, 2017

Y cuando la Democracia llama con fuerza, aunque cierren la puerta,entra rauda y veloz como el viento, arrastrando a todos lo corruptos que salen a su paso. Corran que la Democracia viene y nadie la detendrá.

Samanta Escobar
24 de mayo, 2017

Me encanta leer especialmente cuando el autor describe con mejores palabras mi sentir… eso lo logra usted Sr Alberto. Gracias

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