Blog de Alonso Moleiro

Teodoro Petkoff (a propósito del Premio Ortega y Gasset); por Alonso Moleiro

Por Alonso Moleiro | 18 de abril, 2015

Teodoro Petkoff, premio Ortega y Gasset; por Alonso Moleiro  640

El Premio “Ortega y Gasset”, entregado cada año por el diario español El País, constituye un merecido reconocimiento que unos de los rotativos más influyentes del mundo otorga a Teodoro Petkoff, en virtud de su valiente desempeño en defensa de la libertad de información.

La tan mentada “libertad de expresión” no es, como creen algunos imbéciles, un ardid que acuerdan las élites para defender sus intereses, o una dádiva intelectual que solicitan los patiquines que no tienen oficio. La libertad es un derecho por demás confortable: lo es tanto que a los comunistas les encanta invocarla y disfrutar de sus mieles antes de llegar al gobierno. La defensa del derecho a la información es uno de los tantos combates que libra en todo el mundo la ilustración contra la barbarie acomplejada.

No nos confundamos. La barbarie no existe únicamente las situaciones de guerra. El mal que alimenta al tercermundismo tiene expresiones políticas cotidianas: le gusta invocar a debates, siempre que nadie les lleve la contraria; jamás someterán a ninguna valoración moral sus procedimientos; atenderán sus argumentos con la intransigencia de un devoto religioso y considerarán legítimo el uso de la fuerza para imponer sus postulados.

Estamos hablando del fuero que debe tener todo ser humano digno para que le cuenten las historias completas, para que no les omitan nombres y no se le escamoteen las fechas.  Para que, a través de la promoción de la verdad, sus habitantes sean tratados con dignidad y respeto. La liberad de información fomenta la democracia del conocimiento y contribuye al progreso y el aprendizaje de las sociedades.  No hay forma de que un cuerpo social madure si no conoce cuáles son sus máculas; dónde es que se ha equivocado; quiénes son aquellos que trafican con las necesidades ajenas y, a la larga, terminan secuestrando la voluntad general en provecho propio.

Fue siempre ese una de las pasiones de los dictadores: borrarle el rostro a los indeseables; escribir la historia otra vez. Stalin, Mao, Hoxha, Kil Il Sung y Fidel Castro.

Esta es una reflexión que, estando vinculada al mundo del periodismo, tiene raíces políticas concretas. En ese espacio de confluencia ha discurrido durante estos últimos años Petkoff, al frente de Tal Cual, ofreciendo un quijotesco y digno testimonio de resistencia en medio de un implacable asedio legal. Una resistencia que, en el fondo, es también cultural.

Fue Teodoro el fundador del MAS, uno de los proyectos más interesantes e intelectualmente fecundos de la política venezolana, sobre cuyos fundamentos ha podido beber la Oposición, e  incluso el chavismo, movimiento castrista que terminó por comprender, aunque sea de forma instrumental, la utilidad del camino electoral.

En su ya largo trajinar como hombre público, Petkoff,  -como también Pedro León Zapata o José Ignacio Cabrujas- dejó en algún momento de ser visto por el país como una curiosidad intelectual de la izquierda, para irse convirtiendo en una figura nacional, de carácter rector, escuchado, y, en líneas generales, muy respetado.

Siendo la política un campo en el cual los resentimientos se incuban y crecen con facilidad, y habiendo sido Petkoff, en virtud de la dureza de su carácter, un sujeto que tiende a acumular terreno para las antipatías, no dejar de sorprender, sin embargo, lo atendida que es su postura hoy en el debate nacional.

Petkoff ha sido líder guerrillero; candidato presidencial; ministro de economía; editor; autor y diputado. Uno de sólo de esos roles tiene suficiente carga de voltaje como para electrocutar en poco tiempo la credibilidad del más pintado de los carismáticos de esta hora en Venezuela.

Y aunque, como es natural, no todos, y no siempre, hemos estado de acuerdo con aquello que sostiene, la palabra templada e indignada de Petkoff, con excesiva frecuencia, retumba con enorme autoridad moral, como un clarín, en una parte importante de la consciencia de este país. Porque incluso los chavistas, que lo detestan, en el fondo lo respetan.  No se atreven a confrontarlo intelectualmente.  Ni siquiera Hugo Chávez lo hizo.  Sólo lo insultan y lo demandan.

Alonso Moleiro 

Comentarios (9)

Pilar
18 de abril, 2015

Teodoro es inmortal…

Luís Sarmiento
18 de abril, 2015

….Y lo demandan porque tienen a la justicia encadenada, de otra manera, ni siquiera eso pudieran, porque para cobardes estan hechos.

Freddy Siso
18 de abril, 2015

Mis más sinceras congratulaciones a ese digno venezolano.

Luis-Aníbal
19 de abril, 2015

Teodoro está fuera de toda consideración en la historia política de Venezuela. Es y ha sido único. Mientras el país es gobernado por un sujeto sin partida de nacimiento, sospechoso de no ser venezolano, Teodoro, cuyas raíces provienen de Europa, nacido en el oscuro pueblo de El Batey (Edo. Zulia) dedicó toda su vida a la liberación y enaltecimiento del venezolano, aunque los hay que lo miran de soslayo. Ninguna novela que se escriba a partir de sus actividades y peripecias podrá rendir tanto honor a la verdad como su propia obra que él mismo una vez consideró como un cuento contado por un idiota.

Héctor Landaeta
20 de abril, 2015

Trabaje con él, aunque lo conozco desde los setenta, los últimos casi ocho años. Recuerdo que en 2007 cuando llegué a TALCUAL, en la primera reunión de coordinadores saludó mi llegada y en honor a mis canas le dijo a la carajitera ” consulten y escuchen a los viejitos”.Ha sido un lujo compartir día a día con él estos últimos años hasta hace pocas semanas.Grande Teodoro.

Carlos Perez Delgado
20 de abril, 2015

Teodoro es una de las pocas personas públicas (tal vez la única)que reconoce algo lo que nos ocurre a todos: ha ido rectificando su comportamiento a medida que pasan los años. Y aunque muchas personas dicen que él siempre ha sido el mismo, yo más bien pienso lo contrario. Él ha ido cambiando, afortunadamente para bien, y cuando ha cambiado lo ha explicado. Y yo percibo que sigue siendo una persona que aboga por los más necesitados (mal llamados “izquierdistas”), solo que con el paso del tiempo ha ido cambiando su óptica de cómo ayudarlos mejor. ¿Ha cometido errores? Supongo que sí. ¿Quién, especialmente con su edad, ha pasado toda una vida libre de errores?

Igor Giménez
21 de abril, 2015

Quienes hemos tenido la suerte de acompañar a Teodoro durante parte de nuestra vidas sabemos que es un ser controversial, dotado de una inteligencia destacada y de una valentía sin igual, seguir el hilo de su vida sugiere pensar que eres participe de una novela, lo impactante de su discurso conmovía a los miles de personas que participaron con el en reuniones pequeñas en cualquier rincón del país, y a los centenares de miles que oyeron sus discursos en todos lo auditorios del país, formar, orientar, informar es una de sus obras mas grandiosas, un amplio espectro de los venezolanos tiene que ver con sus reflexiones, las cuales son un farol para buena parte de la izquierda intelectual del mundo, pero fundamentalmente para los nteresados en el cambio, de todos los rincones de nuestro país. Su energía e inteligencia lo destacan como un titan.

Estelio Mario Pedreáñez
28 de abril, 2015

Magnífico artículo del siempre lúcido Alonso Moleiro, más aún tratándose de Teodoro Petkoff, quien al darse cuenta que la Unión Soviética era otro imperio opresivo bajo la máscara socialista lo denunció en su libro “Checoslovaquia: El Socialismo como Problema” (1968) y rompió con todo estalinismo, para después romper con el comunismo y fundar, con otros importantes dirigentes ex-comunistas, el “Movimiento al Socialismo (MAS)”, convencidos ya que la lucha guerrillera de los 60, hecha más por imitar a Fidel Castro, fue un garrafal error y que la democracia era el verdadero camino revolucionario, no la supuesta “Dictadura del Proletariado”, porque es falso que los obreros gobernaran en los países sometidos a las dictaduras de los partidos comunistas, como lo probó en Polonia la formación del Sindicato de Obreros “Solidaridad”, para defenderse del gobierno polaco, en manos de un general del Ejército Polaco y antes en manos de un jefe del Partido Comunista Polaco, siempre supeditados al gobierno de la Unión Soviética. Teodoro fue el primero, a nivel mundial, con su citado libro, que desmontó la falsificación soviética. Vida con errores y con grandes rectificaciones, pero siempre digna. Y siempre con valentía ¡Bravo Teodoro!

Demóstenes Pérez
8 de mayo, 2015

Teodoro jamás ha sido un estúpido: ha vivido pensando, confrontado; en la crítica y autocrítica.Hizo de la honestidad y reflexión formas de vida.Nunca ha pronunciado la frase: “yo siempre he pensado lo mismo”;él sabe que quien siempre piensa lo mismo es porque nunca ha pensado. Tampoco ha sido un imbécil porque — como diría Locke– “sólo los estúpidos no cambian de opinión” ( frase tomada por A Moleiro para titular su libro de entrevista a Teodoro).¡Y es que el catire del Batey jamás ha dejado de pensar!. Por eso vive sometiendo sus convicciones a una implacable revisión crítica que no dejan ilesas ninguna de sus ideas.De ahí que tenga ese talento político y honestidad intelectual para cambiar de opiniones. Su vida ha sido reflexión-acción-reflexión. Miles de libros han pasado por las mano y cerebro de Teodoro, no ha sido un “sobaco ilustrado”, ni un lector de solapa ni tramposo memorizador de citas para luego deslumbrar a un ingenuo auditores. Ha sido un lector voraz de todo tipo de literatura. Y, para terror de mediocres que fingen hacer “política”, el galardonado con el “Ortega y Gasset” es un Político (así con mayúscula)que lee, piensa y escribe(es-cri-be). Ni hablar de su brutal capacidad discursiva sin pose,coqueteo ni demagogia. Ha sido un “cabeza realenga y lengua lampiña”.

Teodoro logró asumir la política como espacio de diálogo, reflexión, deliberación, donde las ideas, argumentos, tienen más fuerza que los insultos y etiquetas facilonas.Demostró que se puede gobernar y ejercer el poder ( tuvo una efímera pasantía por la burocracia)¡sin robar! ¡gobernar sin robar!. No fue un ministro con escoltas y camionetota asignadas. Estuvo casi medio siglo con un escarabajo, luego andaba,como ministro, en modesto carro (¿toyotica?)más ruidoso que diputado nuevo.¡ Ni un cabello se robó del tesoro público,ni un pelito de petrodólares privatizó!

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