Blog de Oscar Marcano

¿Te molesta la vida?,por Oscar Marcano

Por Oscar Marcano | 17 de julio, 2012

Un joven cineasta, K, me cuenta de su trabajo con la productora que lo emplea. Hacen cuñas para el gobierno. Me refiere que ha ensanchado su jerga malandra, pues para grabar en los barrios, debe negociar, junto al consejo comunal, la seguridad de la estadía del equipo con los pranes de las bandas que asedian a esas comunidades. Al viejo “estar hediondo a plomo” y otras vetustas lindezas, se le han sumado frases que revelan el calmo horror del habla de los tiempos violentos de este país ciclotímico. Un habla muy rica, por demás la del hampa, probablemente la que más se mueve e irriga a sociedades como la nuestra. Para muestra un botón.

“Cuídate, que te va a agarrar el selector”, suele decirse en tono amenazante. El selector es una pieza de seiscientos bolívares que permite convertir la Glock en metralleta. Al selector se le suma “la regla”. La regla es una cacerina o magazine de treinta proyectiles.

“Te voy a borrar el rostro”. Monstruosidad cotidiana que alude la incidencia de un conjunto de disparos en la cara, y que proviene de cierta praxis a la que apelan los jóvenes delincuentes para zanjar con énfasis sus diferencias.

En una de sus incursiones, me refiere K que, habiendo negociado una tregua entre dos bandas rivales para que su equipo pudiese realizar tomas por espacio de una semana, de inmediato se violó el acuerdo y se reanudó la escabechina, al encontrarse a un inocente, es decir, a un muchacho que no pertenecía a banda alguna, asesinado por miembros de una de ellas. El ensañamiento fue espeluznante: para escarmentar al bando rival, al adolescente del sector de la banda oponente no solo lo asesinaron: le desprendieron ambos brazos a tiros, en una orgía de sangre que recuerda la fiesta de Dionisos en las Bacantes.

“¿Te molesta la vida?” Ironía horrible que conlleva una amenaza definitiva.

“Cohetear”: balear. “A esos cuatro los cohetearon en la curva. Donde el carro mató a Canelo”.

Hay un nuevo término acuñado: “rutinario”. Rutinario es el malandro raso, el recluta simple que obedece y se bate a plomo. Es frecuente escuchar a alguien decir: “Yo no voy a hablar contigo. Yo voy a hablar con Fran, que es el que lleva la rutina”, es decir, con el jefe de los rutinarios.

“Estar montado por el huevo”. Cuando alguien “está montao por el güebo”, es que tiene los días contados.

A decir verdad, hay infelices tan montados por el huevo, que los pranes deciden cuántas veces se muere. A malandros con “mucha escama”, los suelen matar dos y hasta tres veces: la primera, donde los pesquen, en su casa, en la vía. La segunda, en el velorio. La rutina llega a la funeraria en horas de la madrugada y cose el cuerpo a balazos ante la mirada resignada de sus allegados. La tercera, en el cementerio. Profanan la tumba y deshacen a plomo limpio lo que resta de cadáver.

Una imagen terrible. Está K buscando una locación y llega a una calle de tierra donde divisa a tres niños soplando cada uno una pistola por la boca del cañón. Les sacaban sonido, como antes solía hacerse con botellas. “Generaban un sonsonete tipo zampoña”, me dijo. Cada cilindro producía una tonalidad más grave o aguda que la otra, y los pajes del crimen se divertían mientras otros bailaban al son de la precaria melodía. Son las nuevas flautas de una Caracas que, al decir de Héctor Torres, muerde.

Decía Cortázar que decía Brice Parain, el viejo filósofo amigo de Camus -mundialmente célebre por aquella curiosa escena con Anna Karina en Vivre sa vie de Godard-: “según tratemos al lenguaje, así nos tratarán a nosotros”. ¿No será este el origen de cuanto nos aqueja?

Oscar Marcano  es un escritor venezolano. Fue galardonado con el Premio Jorge Luis Borges, otorgado en Argentina. Puedes leer más textos de Oscar aquí y seguirlo en twitter en @oscarmarcano

Comentarios (11)

magdalena
17 de julio, 2012

Epílogo…¡Sin duda!

Miguel
17 de julio, 2012

Salvador Garmendia se “quejaba” de que los escritores venezolanos habían “desatendido” a esa especie de sociedad paralela que vendrían siendo los “malandros”.

Georgette
17 de julio, 2012

Triste y lamentable realidad que nos aqueja, que ya de tanto mordernos estamos desolados y desesperanzados.

Ramón Viggiani
17 de julio, 2012

No se trata de una “lengua muerta”, por supuesto, sino de una lengua de la muerte. Una muy viva lengua de la muerte, construída sobre la obsesión de una vida que solo adquiere significado cuando es arrebatada. A veces la llamamos “carcelaria”, pero es una lengua que ha salido de las prisiones para enseñorearse, libre y segura, en la tragedia de nuestra cotidianidad. No es solamente la que se habla en las barriadas pobres, es también la de los policías que nos cuidan y hasta de los jóvenes de los liceos. Sólo los mayores no las comprendemos. Nos hace falta un buen diccionario.

Lya Madero
17 de julio, 2012

Brillante llamado de atención. Qué dolor ver cómo se calcina una juventud. Y la reflexión en torno al lenguaje coincide con la prédica de Rafael Cadenas. Por una parte, del hampa viene ese poderoso movimiento de la psique que enriquece habla, pero lleva a esa adolescencia hacia su propia perdición. Gracias, Marcano.

Mitchele Vidal
18 de julio, 2012

Quedo muda al leer este glosario del horror. Hago mutis, como cuando oigo las ráfagas de disparos -con o sin regla- rompiendo el silencio de la noche.

A C V
18 de julio, 2012

No me molesta la vida, al contrario la amo, pero se de alguien a quien la muerte le está rondando, ya le está respirando en el cuello y es mucho muy responsable de este horror infinito.

el rudynton
18 de julio, 2012

convive, causa, estás comprometido con la reflexión…, el otro día le dijeron sapo al de la cámara porque retrató a quien no tenía que retratar, hubo que borrar la toma, el primer entrevistado estaba solicitado… la verdad es que nos tratamos mal, fragmentos de la rutina aquí (está pag.) parececiencian ficción, al “slang” le falta naturalidad al ser examinado; al pasar a ser material de ensayo tacharían de falso a k por compartir pedazos de sucesos y cultura de la comunidad, porque sí, porque no se admite el “faranduleo” sin retribución monetaría o compromiso político, que aquí en el fondo es el mismo mal entendido… abrazos, os quiero

Román
19 de julio, 2012

Duro y contundente. Toda realidad es más poderosa que la ficción. Quedan muchas piedras que trasegar en este país enfermo. Pero a reconstruir.

Alfonso Tusa
20 de julio, 2012

Túnel incandescente directo al dolor de comprobar que el ser humano está rodeado por un círculo de violencia, donde se escucha estridente: “yo quisiera ser civilizado como los animales”

Olga
21 de septiembre, 2012

Soy productora, y he estado cerca de escuchar esto, ni hablar d 2 meses de experiencias entre el Hosp Domingo Luciani y el Perez de Leon, es tan veridico y natural el articulo q crea una sensacion de miedo incomodo salpicado de realidad, y aun asi la gente no va a votar!!

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