Blog de Fedosy Santaella

Socialité, por Fedosy Santaella

Por Fedosy Santaella | 31 de agosto, 2012

Ya los conocidos han de saber que no soy afecto al Presidente, que no lo justifico ni mucho menos. Quiero dejar esto muy en claro, porque ahora quiero decir que en ocasiones, cuando uno, estupefacto, presencia ciertas actitudes, termina entendiendo, aunque sea lejanamente, al chavismo, y termina también entendiendo la tristemente célebre frase «No volverán.» Anoche, en el Miss Venezuela, cuando escuché la palabra «Socialité» fue uno de esos momentos.

Sí, es cierto, el Miss Venezuela está hecho para eso. El concurso Miss Venezuela es un entretenimiento y un espacio para la belleza y lo superficial. Y está bien, ya el Miss Venezuela es tradición, y es perfecto como es. Sea un espectáculo de buena o mala calidad, eso no importa ahora, la gente necesita distraerse, todos los venezolanos lo vemos y lo disfrutamos, lo agradecemos, y con orgullo nacional seguimos a nuestras hermosas reinas. Pero anoche, cuando escuché la palabra sociliaté, no pude menos que entristecerme.

La palabra socialité, queridos amigos, es una advertencia, un síntoma, un indicio de que en este país ciertas cosas siguen iguales a pesar de ya casi tres lustros de calamidades que nos han sacudido como sociedad, de tres lustros de historia que nos debería haber abierto los ojos como seres humanos. Pero al parecer, algunos siguen ciegos.

Y no es que uno no esté también orgulloso de nuestros venezolanos que «triunfan en el exterior», y que se «codean» con lo más granado de la sociedad internacional por sus méritos, sus logros, su inteligencia, su glamur. Ellos tuvieron la suerte, la oportunidad, los medios y quizás el talento para merecerlo. Y ya sabemos, tal como lo veía Schopenhauer, nadie elige ser como nació. Nadie elige ser millonario o pobre con dignidad. Pero que un programa de televisión que la nación completa está viendo, llamen a alguien socialité, y que esa persona se deje llamar socialité y que además se crea realmente sociliaté, sí es preocupante. Es preocupante, porque pareciera que no hemos aprendido nada, porque pareciera que no vamos a ningún lado, porque pareciera que seguimos siendo los mismos de hace décadas, y que, por lo tanto, el país seguirá estando tan mal como ha estado hasta ahora. Es preocupante porque con la palabra socialité nos encontramos ante una visión estrecha del mundo, ante la burbuja ciega, ante la misma condición existencial, social y política que terminó provocando que subiera al poder una fuerza resentida e iracunda que yo no acompaño, que yo no avalo, que yo no sigo, pero que no me extraña a la luz de tal palabreja. A ver si me explico mejor: hace poco conversaba con un amigo librero, cuando llegó ante nosotros una señora muy elegante ella, muy doñita de buena condición, que le contó al amigo librero que había comprado un Quijote en francés, una excelente edición del Quijote en francés. ¿Por qué? Pues ella misma, sin esperar a que se lo preguntaran, lo explicó. Porque ella tenía una nietica en Francia, que era de padres venezolanos, claro está, su hijo y su nuera, claro está, pero que vivían en París, claro está, y es así que esa nietica había nacido en París, y hablaba español, claro está, pero como la doñita ya había dicho, era nacida en París, Francia, y hablaba también francés, claro está, y por eso le compró el Quijote en francés. ¿No hay algo raro en todo eso? ¿Algo desproporcionado y torcido? Luego de pensarlo un poco, se me antojó que había en la doña, muy educada, muy fina, algo de innecesaria «pantallería» (la pantallería siempre es innecesaria, disculpen el pleonasmo), mucho de mente campesina, y de sobra estulticia mundana, entiéndase esnobismo. 1) ¿Por qué razón aquella señora debía andarnos restregando en cara París, Francia? 2) ¿Por qué razón aquella señora no compraba el Quijote en español? 3) ¿El francés es mejor idioma? 4) ¿Porque vivas en París, Francia, ya eso significa que has triunfado en la vida? 5) ¿Por qué nos tuvo que contar todo eso en voz alta, muy alta, como para que todo el mundo escuchara?

Permítanme señalar la palabra «restregar». Mientras sigamos restregándonos lo tan socialité que somos, se nos hará difícil superar el atolladero. Atacamos una y otra vez la actitud de los que están al otro lado de la acera, nos indignamos, los acusamos, incluso los llamamos de mil maneras poco decorosas. Pero nos olvidamos que de nuestro lado también hay asuntos que están mal, y no nos atrevemos a señalarlos abiertamente, porque, como de costumbre, salen los talibanes de la lucha «democrática» que pululan en nuestras filas (que son, ellos no se dan cuenta, hijos del discurso encendido y cargado de odio de quien encadena el país por horas) a insultar, a despotricar contra quien se ha atrevido a indicar algo que cree que está mal, y no con malicia (lo que se señala), sino por preocupación seria y legítima.

Piense en la matanza de los Yanomami, y luego piense en la palabra socialité. Piense en la tragedia de Amuay, y luego piense en la palabra socialité. Piense en las personas que mueren todos los días en este país, en las que se secuestran, en las que pierden sus trabajos, piense en la cantidad de dinero que se roban la infinidad de corruptos que nos atestan, y luego piense en la palabra socialité.

Ah, y yo no sé que tanto restregamiento de la palabrita. Tengo entendido que socialité se aplica a una persona que ha alcanzado renombre más por su habilidad para relacionarse que por sus méritos o logros profesionales. ¿Sabiendo eso, es chévere ser un socialité?

Fedosy Santaella 

Comentarios (87)

José Miguel Roig
1 de septiembre, 2012

Sospecho que Elías Ardila tiene razón. La palabra en inglés sería “socialite”, sin acento y que significa exactamente eso, una persona que pertenece al mundo de sociedad. En francés “socialité” que yo sepa usada en esa forma es incorrecta.

MARCELA TORLONE
1 de septiembre, 2012

MUY BUEN ARTICULO!

José Miguel Roig
1 de septiembre, 2012

Insisto en que la palabra “socialité” o no existe o está mal usada. En mi diccionario francés no aparece, aunque no es un buen diccionario. Palabras en frances que terminan como socialité, por ejemplo: fraternité, égalité, sincérité, en castellano son fraternidad, igualdad, sinceridad o sea que socialité sería socialidad, palabra que no existed en castellano. En todo caso sería sociabilidad. Por cierto en castellano, que yo sepa, no hay una sola palabra que signifique señora perteneciente a la alta sociedad. Yo diría que se trata de un neologismo de uso de las revistas de sociedad. Pero claro, a lo mejor estoy equivocado.

Golcar Rojas
1 de septiembre, 2012

Lo que la santa wikipedia dice sobre socialité: http://es.m.wikipedia.org/wiki/Socialité

Armando Coll
1 de septiembre, 2012

Según el señor Diógenes Infante nunca debimos iniciar esta discusión, porque todo lo que aquí se pueda decir o se publique es esnobismo disfrazado de intelectualidad. Y todos deberíamos estar conformes con los atropellos a la lengua que se hacen en la TV, que no son infrencuentes, y seguir disfrutando del “buen espectáculo”. Vaya con bien, Infante.

ACV
1 de septiembre, 2012

Según Wikipedia: Socialité es un pseudo-galicismo creado en español a imitación del inglés norteamericano socialite (pron. sóu-sha-lait), que se refiere a una persona considerada como celebridad de gremio, local, nacional o internacional, gracias a su habilidad para relacionarse más que por sus méritos o talentos profesionales.1 La creación del término se debe a una confusión respecto a la etimología del inglés socialite, cuya terminación es equivalente a la de los términos españoles israelita y moscovita, mientras que la terminación francesa -ité equivale a la española -idad.

ACV
1 de septiembre, 2012

Disculpe Golcar Rojas pero no había leído su comentario. Y me parece que los boliburgueses son la nueva socialité venezolana que se ponen franela roja gritan “UH AH Chávez no se va!” y acto seguido se montan en su avión privado o con pasaje primera vuelan a New York, París o donde sea a disfrutar sus dólare$$$

edgar m
1 de septiembre, 2012

excelente articulo y los comentarios compiten no menos con el, triste realidad de nuestro pais, tu pais mi pais, sigamos trabajando con un granito de arena por la cultura, educacion, las artes…q son la clave para salir de la crisis, sigo siendo mas optimista que nunca, slds

Diogenes Infante
1 de septiembre, 2012

Tiene Ud. razón Sr. Coll, esta discusión nunca se debió dar. Miss Venezuela es un programa de TV muy exitoso, que nadie está obligado a ver. En lo personal el show con Huáscar Barradas y el Pollo Brito me pareció excelente. También el musical Orinoco. Por cierto que el Miss Venezuela es una fábrica de gente exitosa en un campo que todo el mundo necesita: El entretenimiento. Por último, yo también escribo lo invito a que le eche un vistazo a mi último escrito, que está en inglés; logramos aumentar 5 veces el rendimiento de la yuca en Venezuela. http://www.ejbiotechnology.info/index.php/ejbiotechnology/article/view/v15n4-3 Saludos

Myrna J. Silva
1 de septiembre, 2012

Excelente artículo. El mismo expresa lo que muchísimos venezolanos sentimos. A mí la palabra “socialité” me recuerda aquellos cronistas sociales que en sus notas señalaban a una persona como “de la más alta alcurnia”… y para mi, “socialité” y “alcurnia” son eso… palabras rancias y advierto que no tengo ningún tipo de resentimiento social!…

raul
1 de septiembre, 2012

Lo de “socialite” no pasa de ser un afrancesamiento necio, propia de la élegíaca friviolidad del “remake” “Miss…” que está pidiendo con urgencia: novedad, inventiva, creatividad,”savoire faire”.

Myrna J. Silva
1 de septiembre, 2012

una disculpa…donde dice de la más alta alcurnia, lo que quise decir fue “rancia alcurnia”

Armando Coll
1 de septiembre, 2012

Señor Infante, dos cosas: En primer lugar, el texto de Fedosy Santaella no pone en duda ninguno de los valores que usted rescata del Miss Venezuela como “fábrica de gente exitosa”. Nadie ha descalificado aquí a los artistas que usted menciona –como sí lo hace usted olímpicamente con un texto mío, de pasada y aviesamente. Santaella señala con acierto un gazapo que no se queda en mero gazapo y, no solo porque es su derecho a analizarlo como mejor le parezca, sino porque en efecto el asunto que trata su escrito no es trivial. En un contexto de verbosidad confrontacional y de fuerte carga ideológica como el de Venezuela, las palabras son menos que nunca inocentes. En segundo lugar, usted deshonestamente aprovecha este foro para lanzar una saeta ad hominem apuntada hacia mí, a mi ensayo sobre Paul Chambers. ¿Qué tiene de malo escribir sobre Paul Chambers, señor? ¿Por qué es esnob reparar en la figura y el arte de un gran músico? Y si tenía algo que decir sobre mi texto ¿por qué no lo hizo en el foro correspondiente? ¿ Acaso porque no iba a tener la audiencia que tiene en este post, el más leído de la página? ¿Intenta ganar indulgencia con escapulario ajeno? No sé si usted tenga algo personal en mi contra. Si ese es el caso, no es este el espacio para dirimirlo. Preventivamente me abstengo de seguir la comunicación con usted. No voy a leer nada suyo y mucho menos en inglés. No estoy interesado. Y hasta aquí. En estas cosas soy tajante.

marie-jo
1 de septiembre, 2012

Por los momentos en esta página me he sentido cómoda para escribir. Ciertamente hay respeto, dentro de una libertad individual, con sus “límites…” (como debe ser), porque, pienso, que sí mi lado oscuro -que toda la humanidad posee y cuesta mucho reconocer -se manifiesta aquí (en Prodavinci), pues qué puedo decir???, el “pus” que sale… y… cualquier cosa que emerja y distorsionará la intención orignal. Para eso están los terapeutas, psicólogos y orientadores. La “contención” nos permite “convivir”. Cosa que en este país, tu país, mi país se ha perdido…El primero que no “filtra” lo que dice, que humilla y que insulta es el “mesmo”. Por qué, pregunto, exigir, a otros que cuiden o “filtren” lo que dicen??? Estoy absolutamente de acuerdo, y lo vivo en el grupo en el cual me desenvuelvo, hay gentes, personas, que no han sido “tocadas” por lo que estamos viviendo. El show continua…!!! En lo personal la palabra “socialité” me parece un cursilada del tamaño de una catedral. Respeto el sentimiento del autor y lo que lo “movió a escribir su buen articulo, pero yo no me hubiese “enganchado” en algo “tan” de esta sociedad y sus acólitos, que no son pocos… Me imagino que en el “desgobierno” deben haber miles de “socialites” con otro nombre….

BETO MIRABAL
2 de septiembre, 2012

Gracias a quienes “gerencian” a Corpoelec por haberme permitido ser uno de los miles de altagracianos que ese fulano día de “esta noche tan linda”, no tuve oportunidad de ver ese concurso y mucho menos entender el revuelo que este artículo ha generado entre los Prodavincianos. Pero el no haber visto ese programa no es excusa para no felicitar al articulista por tan bien elaborado escrito. Hay que releerlo, creo, para digerir muy bien lo que Fedosy nos ha querido decir y no opinar a la ligera. Una curiosidad, ese nombre -Eglantina- es maracucho?

Margarita de Urriola
2 de septiembre, 2012

Fedosy: Ya he pasado por aquí dos veces, me ha hecho reflexionar mucho su trabajo, y hasta me sentí culpable debo confesarle, vi el programa por distraerme un rato, frívolo, como lo describió una hermana, pero si me sentí culpable, de ver tanto lujo, tanta alegria cuando Venezuela estaba sumida en dolor con las tragedias recientes, muchas y en diferentes partes del pais, y cuando por momentos me asaltaba la de Amuay,( muerte, quemados, personas que no aparecian y sin casa ni trabajo). En verdad Fedosy , me has hecho sentir como un gusano más, pido disculpas por haber disfrutado cuando mi gente sufre, en verdad me siento doblemente culpable.

Susana
2 de septiembre, 2012

Alabo de nuevo a Fedosy Santaella. Algunos se han centrado en la literalidad de la palabra “socialité”, cuando en realidad el autor ha retratado la cara miserable, inculta e insensible de ciertos sectores sociales venezolanos. Los concursos de belleza son un espectáculo que como tal tiene su espacio y se disfruta: la belleza natural o ayudada de las aspirantes, su incultura y superficialidad, yo las dejo en paz, operadas o no, pero que se pretenda mantener la incultura y superficialidad en una tragedia como la que vivimos, no. De nuevo, gracias, señor Santaella.

Ramón Peña
2 de septiembre, 2012

Creo que el artículo se monta en una buena excusa para escribirlo. Bien escrito sin dudas. Pero sinceramente, el asunto es más ruido que nueces. Me parece desproporcionado que pueda justificarse-o al menos explicarse- la barbarie que nos aflige por la utilización de un término snob perfectamente ubicado en el contexto de un programa snob como el Miss Venezuela. Si dijeron que una animadora es socialité o, correctamente,socialite, es porque se ocupa de relaciones sociales, farándula, etc., y está en su legitimo derecho de hacerlo. No tiene porqué considerarse ofensivo a los desposeídos o cosas por el estilo.Me parece remota la correspondencia con el con el banduidaje que nos goobierna. Gente que cultiva la banalidad en público y privado existe en Suecia, en Chile, en Japón y no por eso les ha caído una plaga parecida. Creo que hay otras conductas de nuestra sociedad de mayor trascendencia, merecen revisarse como la falta de solidaridad social, el individualismo, que si pudieran tener incidencia en la relación con el status político actual que motiva al autor del artículo

Maria
2 de septiembre, 2012

Ante todo quiero agradecerle profundamente que haya compartido en público su reflexión. Escribió de manera muy clara, muy sencilla y dura a la vez, lo que algunas personas de mi entorno pensamos y la verdad es que me alegra mucho saber que no estamos solos, que somos unos cuantos con el mismo punto de vista y las mismas inquietudes. Más allá de un “Miss Venezuela” cualquiera (jamás lo veo) y una palabra cualquiera en un momento determinado (la famosa “socialite”), es el fondo y el mensaje que transmite el escritor lo que me llega y por lo que reflexiono.

Para mi es uno de los grandes dramas de la sociedad venezolana actual. Las prioridades y los valores se han tergiversado a tal punto que hemos caído en lo absurdo. Y lo irónico es que en los últimos años han tratado de inculcar un supuesto socialismo con supuestos principios de igualdad, un supuesto bien común, una ardua batalla contra el consumismo y el capitalismo, y resulta ser que buena parte del país de ha convertido en consumistas, esnobistas, egocéntricos y envidiosos, donde el “cómo me veo” y qué marca de cualquier cosa uso es en repetidas oportunidades la prioridad. En muchos casos es más importante hacerse una cirugía plástica “quitando o poniendo” para lucir mejor que la amiga (o el amigo) o como la actriz de tal novela, que tener buena ortografía (y no me vengan a escribir mujeres diciéndome que no se quieren ver como otra porque es un tema netamente referencial y para muchas hasta de “supervivencia”) La viveza y el abuso son virtudes, y por ejemplo, tenemos que darle paso a algunos de camionetas último modelo de un millón de bsf. porque si no, te tira el carro sin importarle las consecuencias. Es indispensable construir una pista de fórmula uno…un parque público para el disfrute de toda la familia no parece tan necesario. El gerente mayor de nuestro país (y que además tiene “la última palabra” y es experto en cualquier cosa de cualquier índole) en cadena nacional llama “pata en el suelo” a personas de muy bajos recursos que viven en ranchitos al paso de la carretera (los menosprecia pero lo siguen amando…¡es insólito!) y “majunches” a los que estudiamos y trabajamos para poder tener una calidad de vida aceptable. Muchos tenemos la oportunidad de leer comentarios en las redes sociales de “gente común” que llama chusma a quienes somos usuarios del Metro, o llaman oligarcas (sin saber siquiera lo que significa…quizá, si lo supieran, les gustaría serlo) a quienes estamos trabajando muy duro para no ser pobres. Ambas posiciones discriminan, ambas posiciones generan resentimiento social. ¿Cómo no tener un “cortocircuito” de valores en este panorama? Por lo tanto la palabra “socialite” es lo de menos…

Y sí, lamentablemente tenemos como representantes de nuestra nación a quienes nos merecemos, el espejo y el resultado de lo que somos como sociedad. ¿Cómo puede haber un cambio en este sentido? Tuve la oportunidad de vivir hace unos años en un país donde cada quien está en lo suyo, ocupándose de lo que le corresponde y de lo que sabe hacer. Estudiando, trabajando, leyendo, cultivando la cultura, el deporte. el intelecto, la honestidad, respetando la religión, posición política o económica del otro y conviviendo con sus diferencias (éso es asunto de cada quien) sin la necesidad de “medirse con el vecino” ni de verse como él. Muy pocos perdiendo el tiempo con banalidades, muchos más colaborando con el necesitado o el enfermo para que viva mejor y donde la necesidad cotidiana es tener una mejor salud física, mental y espiritual. Esa actitud individual tiene como consecuencia un beneficio común como sociedad y más allá, un país desarrollado. ¿Podremos llegar a ésto? Teniendo como referencia el certamen del Miss Venezuela pareciera que estamos muy lejos de alcanzarlo

Carlota Arria
2 de septiembre, 2012

Lo gracioso de todo esto, es que no existe tal cosa de asociar el espectaculo, la farandula, los certamenes de belleza con lo verdaderamente burgues en su pura concepcion de burguesia, en caso que la pretension sea hacerse los mas finos de la tierra, y no es que yo sea la autoridad para decir lo que es socialitè, pero en la rancia y pura aristocracia, era muy mal visto ser excesivamente popular, no era conveniente, habia que alejarse pues atraia escandalos; asi que tildar de socialite a la gente que le encanta ser famosa, vista en pantalla, en diarios y revistas, y mucho menos ser reina o cantante, es una blasfemia, pues estos seres eran los bufones de la corte, los que espantaban el aburrimiento. No hay nada mas bucòlico que querer ser la reina del pueblo, no puede pretenderse meter a Olga Tañòn en esos terminos tampoco, la ensalada mental es grande, porque ahora en Venezuela todos podemos hacer de todo, ya no hace falta apellido, ni educacion, ni cultura, solo plata. Ver el certamen por television y luego ver los comentarios es opio para el pueblo, para gente simple y sencilla, y queda bien lejos de la tele aquella dama, de escote recatado que escucha a la orquesta sinfònica junto a amigas que crecieron con ella en una burbuja y hablan a susurros.

Mariángela
2 de septiembre, 2012

Qué rico es leer a periodistas sensatos y no cegados por la polarización política.

Belkis
2 de septiembre, 2012

En su mayoría, muy buenos comentarios. Lo que no tengo muy claro es el contexto en el cual se usó el término en cuestión, para que diera lugar a un foro con tan numerosa participación. El artículo está muy bien escrito, no se discute, mas, llama la atención que se objete con tanta severidad su uso en un evento que por antonomasia es emblema de frivolidad y superficialidad, pero que tiene muchos seguidores de todos los estratos, y de distintos niveles educativos, todos ellos con todo derecho de hacerlo y de que se respete su decisión de ver y disfrutar el espectáculo televisivo que tengan a bien disfrutar. Es un ejercicio de libertad. No suelo ver el certamen, entre otras razones, además de lo fastidioso, porque el. Mismo hecho de que exista este tipo de concursos me parece una muestra de muy poca evolución social, en cuanto menoscaba la condición femenina y no ayuda en nada a lograr la igualdad plena de la mujer en la sociedad, mientras continúe en el rol de “adorno”. No obstante respeto a quienes les gusta este entretenimiento, y no me molesta que se realicen tales concursos. Lo preocupante según mi opinión, y que debe motivar nuestra reflexión, es lo básico de nuestro comportamiento ciudadano, la irresponsabilidad en relación a los asuntos que nos atañen en el ámbito público, nuestra indolencia ante los ingentes problemas que nos aquejan y ante la desigualdad y la pobreza. Estas mismas. “cualidades” hicieron posible la aparición del fenómeno populista que padecemos desde hace ya 13 largos años como una pesadilla interminable. No creo que las aficiones esnobistas tengan el peso en la dinámica y el equilibrio social, que el señor Santaella expresa en su artículo, aunque evidencien mucha superficialidad.

Sinécdoque
2 de septiembre, 2012

Educación, cultura y desarrollo del sentido común; ése tan atrofiado en la sociedad venezolana. ¿Qué importa, en detalle, lo que se diga en un programa tan irrelevante como el Miss Venezuela? En la calle vemos la verdadera sintomatología de un problema gravísimo: Ante la falta de identidad propia, el venezolano se diluye en la multiplicidad ajena. Somos -como decía Cabrujas- un país postcolonial, vivimos aún en la postguerra tras la lucha independentista. Somos cualquier cosa, lo que equivale a no ser nada. Observen a su alrededor, ¿qué pudo resultar de un país definido primero por la España del Siglo de Oro y luego, tras el boom petrolero, por el American way of life? Vivimos de gestos, apariencia y escenografía sin nada detrás.

Es un mal de la cuarta, de la quinta y que nos perseguirá hasta la sexta y más allá. Es hora de pensar en soluciones; el tratamiento es a largo plazo.

Angela Oraa
3 de septiembre, 2012

Por cierto, las “socialité” (palabra que NO existe en español y su uso es incorrecto) a quienes se hizo alusión el autor de la crónica en el Miss Venezuela fueron Titina Penzini, Eglantina Zingg y otra señora cuyo nombre no puedo recordar. ¿Será que ellas le piden un derecho a réplica a Fedosy o demandan al concurso Miss Venezuela por daños y perjuicios?. Mi lógica leguleya se inclina más por lo segundo.

Alberto Veloz
3 de septiembre, 2012

La historia de la señora “socialité” en la librería y El Quijote en francés corresponde a una nueva rica o nuevarrica. Santaella tiene razón el término socialité se aplica a un(a) rampicante que en italiano significa trepador(a)

ABSOLUTEDU
3 de septiembre, 2012

Buenas Días/Tardes/Noches.

Aunque trato de encontrarle un fin al artículo; que además, vayan mis respetos a la opinión del Sr. Santaella. No le encuentro el sentido a semejante discusión. ¿Estamos aún en la época de prestar atención de cómo se llaman o etiquetan a unos o a otros? ¿Es momento de detenerse a pensar si la palabra se asocia a una persona por sus honores o títulos? Lamentablemente vivimos en una sociedad snobista, que busca belleza constantemente, que busca aprobación. Dónde preferimos tener antes un equipo electrónico de alta tecnología que tener alimento en la nevera, y no lo digo yo, sino los números de las empresas de estos productos de consumo masivo.

Tal y como leí en una opinión anterior, es un término que se usó para describir a una persona que es fundamental en algún evento, que son parte activa en reuniones sociales. Son personalidades que aportan a una causa desinteresadamente, que comparten gratas experiencias de sus actividades. Es un término que se usa en el mundo artístico (Moda, Arte, TV, “Lifestyle”) Sí, superfluo, falso, interesado, si no se maneja bien, pero que existe igual. Un mundo donde se usan muchas palabras americanas, francesas, etc. Para describir alguna situación, movimiento o tendencia. Un término que además, fue utilizado en un programa de belleza, en un ambiente superficial dónde, como hemos visto en varios casos, interesa mucho más la belleza a representar que lo que realmente puedan pensar. O si saben o no, quién fue CONFUCIO! En definitiva, un término que esperaremos si la Real Academia lo admite, como lo han hecho con las palabras: OK, tuitear, friki, usb, bloguero, etc.

Particularmente me vinculan a la palabra “Socialité” porque me invitan a muchísimos eventos para poder compartir luego mis experiencias en mis distintas redes sociales. No poseo ni títulos, ni 8 cuentas en el exterior, solamente me vinculan a las actividades sociales en todos los aspectos (moda, arte, política, redes, tecnología, premios, bazares)que se desarrollen en mi entorno, participo activamente en fundaciones y organizaciones que siempre tienen un fin positivo a la sociedad, a la comunidad y a mi país. En tal sentido, creo que es muchísimo mejor, interesarnos en otros términos que nos competen en este momento con tanto problemas que nos aquejan, conocer y dar un mejor significado a la palabra CIUDADANO. Aportar con soluciones a tantos problemas, ser vehículos activos y directos en situaciones que vivimos a diario, para que podamos crecer como SOCIEDAD y como PAÍS!!

Gracias!

patricia semprun calles
3 de septiembre, 2012

Título lastimoso el de Socialité, como cuando alguién pregunta…¿Tú qué eres? yo siempre contesto mi nombre y por segunda vez me lo preguntan, y lo repito hasta que me dicen, que estudiaste?, y Yo digo ahhhh…..Bastante rídiculo el nombrecito, para una país donde NO tenemos una vida nada normal.Excelente artículo

JORGE
3 de septiembre, 2012

APLAUSOS!!!!! yo uso el termino normalmente para burlarme de l@s ridicul@s que uno encuentra en esta ciudad y que abundan , jajaja y esta gente lo usa en un programa que ven hasta la puntica del cerro y en un pais como este que de socialite tenemos lo que tenemos de astronautas LOL y ella muy orgullosa jajajajajaja , muy bueno el articulo, muy certero, espero que los socialite lo lean 😉 Saluteeeesss LOL

Francisco Machado
3 de septiembre, 2012

Buen articulo y interesantes puntos de vistas y reflexiones en los comentarios. Prodavinci y su comunidad son lo mejor de la web venezolana.

trino gil
3 de septiembre, 2012

Muy buenos los comentarios…en algunos casos, hasta de mayor enjundia que el articulo bajo discusion. La verdad es que PRODAVINCI es lo mejor de nuestras redes, gracias a quienes alli escriben regularmente, como por las personas que leen y comentan en forma tan interesante y juiciosa.

rafomillan
3 de septiembre, 2012

Que buen artículo. Debería ser leído por todos los venezolanos.

Isabel Alfonzo
3 de septiembre, 2012

Dios mío, ¡GRACIAS!

Fue lo primero que pensé mientras leía el primer párrafo de este artículo. Gracias a Dios que alguien pensó lo que pensé, sintió lo que sentí. Y que fuimos tantos, a juzgar por los comentarios.

La palabra socialité es en efecto lo que dice Santaella al final del texto y es para mí la definición de una Paris Hilton antes de los perfumes y las canciones, un Hugh Hefner sin la revista/empresa… es Gossip Girl y sus peores personajes, algo que ya es difícil de discernir de por sí. Lo vacío dentro de lo superfluo, si es que eso existe.

Una socialité no tiene que ser una persona que haya nacido rica. Pero sí tiene que ser alguien que se codee con lo mejor de lo mejor en materia de escalafones económicos, y dentro del mejor de los escalafones económicos codearse con la versión adulta de los chicos “populares” de los liceos norteamericanos.

Nada personal en contra de la srita. Zingg. Ahora, si consideras que socialité es una palabra que puede definirte, pues…¡vaya! El talento es notable, pero no es una virtud. ¿O creerán estas personas que es una virtud?

No lo sé. Todo este fenómeno de la revista ¡Hola! venezolana y de haber introducido el término socialité en una emisión nacional que es observada en cientos de miles de casas humildes (entre otras) es echar pico y pala a la grieta que nos está dividiendo socialmente desde que ciertos grupos (de lado y lado) se han afanado en resaltar. Admitámoslo, gente de la oposición también ha contribuido a este fenómeno al hablar de los chavistas como si fueran chusma y menospreciar pública y a veces ofensivamente cualquier cosa que hagan. El otro día un señor entrando al supermercado vio al muchacho que llevaba los jugos Los Andes y le gritó “AH, ¿HECHO EN REVOLUCIÓN? ¡VE A VER QUIÉN LO COMPRA, PORQUE YO SU BASURA NO LA TOCO!”. Con eso, el muchacho quedó perplejo y a mi hermana y a mí no nos quedó sino sonreírle a manera de disculpa ajena. He visto ya varios episodios aislados así. Pero esto de la socialité en el Miss Venezuela fue insensible y feo. Muy feo.

Zobeida Ortega
4 de septiembre, 2012

La discusión que se ha generado ante este artículo, dice mucho de la reflexión que se está dando ante el país que somos y de lo que tenemos como sociedad. Es bien saludable que en este espacio se emitan estas opiniones. Yo por mi parte quiero expresar que nos encontramos como dijo una vez Cabrujas: “Estamos en una sociedad que es un campamento inacabado”, también en otra oportunidad se refirió a otro producto cultural muy nuestro, Las telenovelas, el señalaba que eran un entretenimiento. Estas frases me llevan a señalar que lo importante es lo que viene, y que ojala! en un futuro, que de seguro será a mediano y a largo plazo, se hable de reconocimiento e identidad como país y como sociedad, que ha decidido recostruirse incorporando lo mejor de nuestras fortalezas y valores positivos, que los hay y muchísimos. Agradesco a Fedosy Santaella, por haber puesto el ojo en el uso del idioma español en un programa de TV masivo, porque este programa de entretenimiento si es visto por los televidentes locales, y es trasmitido en toda latinoamérica y USA, lo cual no es poco decir, para que se reflexione acerca de la imagen de país que se trasmite a través del canal de la Colina, muy a pesar de ser un programa de entretenimiento. Por cierto no se si observaron que el número de anunciantes eran pocos, lo que había era promoción de la programación interna del canal.

Daniel
4 de septiembre, 2012

Este país está enfermo de política. ¿Qué diablos tiene que ver una cosa con la otra Sr.Fedosy? Ridículos y desubicados siempre los ha habido en cualquier lugar del mundo; y le tengo una noticia fresquita: seguirán existiendo dentro de mil años. Esto es lo que la gente llama “buscarle las cinco patas al gato”.

María Marinaro
4 de septiembre, 2012

Triste que nuestro orgullo esté en lo superficial, triste que nos definamos por los pensamientos del “ESTADO”, triste que superficialidad y Estado se den la mano en este evento, y devastador que alguien escriba un artículo sintiendo que tiene primero que aclarar si su pensamiento se afilia o no, a lo que sea. Si la oposición necesita de estas aclaratorias y casi “disculpas”, entonces estamos verdaderamente perdidos.

Flavia Pesci Feltri
5 de septiembre, 2012

La otra noche en casa estuvimos acaloradamente discutiendo sobre este tema; según las estadisticas que nos comentaba un amigo que trabajó para el evento, más de de la mitad de la población que vive en Venezuela se inscribió en la página del Miss Venezuela, rellenaron un formulario, estuvieron aproximadamente su correspondiente media hora ante un aparato alectrónico para votar por la miss preferida.

Me pregunto si tendremos las mismas cifras para las elecciones?

Excelente artículo. Gracias

yanni
31 de enero, 2013

me gusta mucho

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