Blog de Elías Pino Iturrieta

Sobre rebeliones populares; por Elías Pino Iturrieta

Por Elías Pino Iturrieta | 15 de mayo, 2017
Fotografía de Diego Vallenilla / Haga click en la foto para ver la galería completa

Fotografía de Diego Vallenilla / Haga click en la foto para ver la galería completa

Recientemente Provea, una ONG de reconocida labor en la defensa de los Derechos Humanos, aseguró que ahora sucede otra vez en Venezuela una rebelión popular, fenómeno cuyos antecedentes encontró en 1958. Como en horas cruciales conviene tener las ideas claras, aquí se tratará de hacer precisiones sobre el asunto. La conciencia de la novedad de lo que vivimos en nuestros días se apuntala en el señalamiento de su singularidad. Así nos enteramos del camino inédito que estamos transitando como sociedad.

Es probable que una gesta colectiva como la que llevamos a cabo contra la dictadura de Maduro no haya sucedido antes. El pueblo levantado en su inmensa mayoría contra un régimen abusivo y ladrón no había debutado todavía, según se tratará de describir en lo que sigue. La hazaña colectiva se fundamenta en hechos pasados, como traté de explicar en otro lugar, pero, a la vez, muestra todos los rasgos de su excepcionalidad cuando se buscan analogías en los fastos de ayer. En el pasado, muy por el contrario, el pueblo hizo ostentación de su paciencia y aun de su excesiva sumisión ante las dictaduras, como para que nos pongamos a hablar de una conducta enaltecedora que ahora nos vivifica.

La mencionada organización sugiere que Pérez Jiménez fue derrotado por una rebelión popular, pero su afirmación es inexacta. Los venezolanos de ese tiempo callaron casi durante una década, omitieron su parecer o dieron muestras de un ostensible colaboracionismo. Solo unos centenares de ciudadanos valientes y dignos hicieron entonces el trabajo de la resistencia, ante la indiferencia de la sociedad.

Seguramente la hazaña de un puñado de republicanos comprometidos con la libertad sea el acicate de la reacción masiva que hoy protagonizamos, pero jamás el silencio ominoso de las mayorías. La dictadura de Pérez Jiménez fue derrotada por un movimiento militar, por negocios sigilosos de los cuarteles, y solo en los días inmediatamente anteriores al 23 de enero de 1958 ocurrieron manifestaciones masivas que aceleraron un proceso que evolucionó en círculos cerrados, casi herméticos. En consecuencia no se puede hablar de rebelión popular cuando se hace memoria de lo sucedido entonces, a menos que el ejercicio de recordar dependa del capricho; a menos que se pretenda coquetear con el pueblo por acciones que no se atrevió a realizar.

Tampoco la sociedad reaccionó contra la tiranía gomecista. Aguantó durante veintisiete años a su verdugo, mientras reinaba una oscuridad imponente que la gente no quiso perturbar. Dejo el asunto en las manos de un grupo de guerreros, la mayoría procedentes del siglo XIX, esperando que una próstata enferma metiera a su tirano en la tumba. Presenció en silencio la prisión de los estudiantes de 1928, sin pasar de las murmuraciones y clamando por la comodidad del olvido. Vio desde su confortable palco la invasión del Falke, como si se tratase de una película taquillera para cuya exhibición nadie compró entrada. Apenas se atrevió con unas convulsiones en el comienzo del posgomecismo, para dejar que en breve las aguas volvieran a su cauce junto con la pasividad de los espectadores irresponsables.

Es cierto que entonces las reacciones violentas conducían a La Rotunda, a tormentos inenarrables y a la muerte sin concesiones, pero también es cierto que solo un puñado de venezolanos dio la cara por el republicanismo negado y envilecido. También es cierto que otras sociedades han reaccionado de manera diversa frente a sus mandones, pese a estar sometidas a desafíos y amenazas de la misma brutalidad. Por ejemplo, el pueblo mexicano frente a la autocracia de Porfirio Diaz, personaje poderoso y temido, contra quien se levantó en armas en todos los rincones del país, o en casi todos, hasta echarlo del poder.

Dejemos la exageración, por tanto, a la hora de llenar de condecoraciones el pecho de los venezolanos por actitudes heroicas que no existieron. En el himno nacional se habla de ¨bravo pueblo¨, pero hay que poner la afirmación en remojo. Los vocablos funcionan como incentivo, como puente en busca de apoyos para una causa que no los tiene, o para tratar de meterle emoción a un conjunto de personas que miran las cosas desde la distancia, pero no reflejan una realidad indiscutible.

Las guerras de Independencia remiten a la existencia de una convulsión generalizada, pero tal convulsión no se vincula con las rebeliones populares. Si de tales rebeliones se trata, sabemos cómo el pueblo no participó en la primera reacción de importancia contra la monarquía y cómo después se alzó contra unos indeseables señorones que se atrevieron a pisotear los derechos de Fernando VII. La Independencia no fue una rebelión popular, en consecuencia. No paso de guerra civil, si aceptamos el análisis de Vallenilla Lanz sobre el conflicto.

El siglo XIX fue tiempo de guerras civiles, es decir, de una conflictividad generalizada que así como se puede atribuir a la constancia del descontento popular, dependió del fenómeno del caudillismo y de los personalismos dominantes en sucesivas cúpulas.

Los liberales y los godos de entonces no congeniaban con la participación de las masas. Tal asunto no figuraba en sus programas porque no les era familiar, y porque solo sabían manejarse como se manejaron las cosas antes de la desmembración de Colombia, con lanzas y pólvora obedecidas por la colectividad campesina.

La república de entonces no dependía de la participación popular, a menos que esta se manifestara en los campos de batalla para tomar el gobierno y para permanecer en su seno mientras se pudiera. Sangre a cantaros, acompañada de copiosa literatura en cuyas páginas se clamaba por la paz sin pensar en cómo llevarla a cabo con una persistente participación de la sociedad. Unos cuantos repúblicos llamaron la atención sobre el asunto y trataron de sembrar la semilla de una colectividad comprometida con los valores del civilismo y con los fundamentos de la soberanía popular, pero no pensaron en una conducta levantisca que se expresara en sentido masivo sin que los cortejos de cadáveres desfilaran en las calles de las ciudades.

Entre otras cosas porque no había ciudades en esos tiempos. Faltaban los teatros en los cuales pudiera ocurrir una rebelión popular como la que ahora vemos y protagonizamos, o algo semejante. En un país deshabitado, en lo más parecido a un desierto sin maneras efectivas de comunicarse sus contadas criaturas, las horas de hoy no tienen vísperas, los luchadores de ogaño no encuentran antecedentes. Tampoco en los hechos tempranos del siglo XX, según se trató de describir. De lo cual se colige la exageración de la meritoria ONG, pero especialmente la irrupción de un suceso sorprendente en nuestros días, de unos hechos insólitos que pueden conducir a un capitulo prometedor de la historia que no solo merece un análisis detenido, sino también, sin duda, justificada apología.

Elías Pino Iturrieta 

Comentarios (12)

Alberto Furzan
15 de mayo, 2017

Coincido plenamente con las consideraciones del profesor Pino; en este momento los venezolanos estamos en presencia de hechos ineditos y de repercusion excepcional en nuestra historia patria. Una colectividad que ha asumido con valentia, novedosas formas de lucha y estrategias, plenamente consciente de los riesgos que representa tal participacion.

Maru
15 de mayo, 2017

Se agradece la precisión. Lo que me han contado de la caída de Pérez Jiménez es que la discreción y el sigilo eran enormes, el vecino podría ser un SN.

henrique meier
15 de mayo, 2017

Esa es la verdad histórica,si no se conoce el pasado mal se puede comprender el presente, la sublevación colectiva en marcha es inédita, por fin los venezolanos estamos despertando,en el pasado la sociedad nacional esperaba un lider salvador, el mesianismo político, los excesos del actual régimen han colmado la paciencia, no se aguanta tanta inseguridad, hambre, muertes por falta de medicamentos, abuso de poder, saqueo del erario público, hay un luz de esperanza para un cambio en las relaciones tradicionales de poder que han caracterizado a la sociedad nacional.

Hugo Castro
15 de mayo, 2017

Muy buen anàlisis de la situaciòn actual,que podemos calificar de Sui Generis y que con angustia y desde hace muchos años no sabemos quê pasarà .Como dice nuestro querido profesor Elias Pino Iturrieta,son hechos insòlitos que pueden conducir a un capìtulo prometedor de nuestra historia que no solo merece un anàlisis detenido ,sino tambièn ,sin duda, justificada apologìa. Muy de acuerdo ,es mi opiniòn.

Eduardo
15 de mayo, 2017

Falto decir que al morir Gómez el pueblo salio a la calles a saquear propiedades de gomecistas eminentes y ciertamente no las de todos, es fue la única manifestación popular antigomecista. Por lo que estamos ante un hecho sin precedente estamos ante nuestro 2 de mayo pero sin tanta violencia. Por cierto el 2 de mayo el pueblo de Madrid se levanto en armas y desafió al poderoso ejercito de Napoleón Bonaparte

Carlos Rivero Blanco
16 de mayo, 2017

Me consta que todo lo expresado por el profesor Pino Iturrieta calza perfectamente en mi experiencia personal y en la visión que tengo de la historia de Venezuela. A mis catorce años cae Perez Jiménez y en mi casa jamás escuché ni una sílaba sobre la existencia de un régimen dictatorial ni nada parecido. Esa manía de recostarse del pueblo que duerme plácidamente mientras otros lo liberan ha sido recurrente, como cuando el “pueblo” libró a Chávez cuando fue Baduel quien ordenó su devolución al poder cuando estaba en la Orchila. Percibo que esto es diferente y muy importante pues la gente está obviando a Leopoldo y a otros líderes lo cual es un gran avance en desligarnos de la roncha del caudillismo! Y en avanzar porque se quiere y no porque alguno lo quiso! Carlos

Brother Full
16 de mayo, 2017

Profesor Elias

Esta tierra lo vivió una vez en el Siglo XVIII y parió con otros, a Bolivar, El Libertador, que la independizó, sumando a cinco (5) naciones. Esta misma tierra ahora ha parido a otros tantos libertadores que estan lanzando el yugo y libertandola de nuevo.

Saludos

Jose Pirela
16 de mayo, 2017

… .“Los vocablos funcionan como incentivo, como puente en busca de apoyos para una causa que no los tiene, o para tratar de meterle emoción a un conjunto de personas que miran las cosas desde la distancia, pero no reflejan una realidad indiscutible.” ….

La historiografía se escribe mucho tiempo después que los hechos ocurren. Descalificar un expresión de estímulo a lo que acontece en este momento lo veo como inoportuno y … Ayer no existían las ciudades, en cambio ahora existen las redes sociales, expresión y sentimiento de muchos ciudadanos que construyen su propia historia.

armando gil
16 de mayo, 2017

Buena reseña histórica que nos permite entender un poco el porque existe en esta sociedad un grupo tan grande de gente indiferente a lo que esta ocurriendo, también nos permite entender que desde siempre hemos sido una sociedad guiada por caudillos, “sociedad caudillista” o “sociedad acaudillada” cual sera el termino adecuado?, el caso es que vemos propuestas de protestas en varios estados y regiones dirigidas de manera espontanea por sus propios habitantes pero sin una dirigencia que las encamine hacia un objetivo común, es decir falta el caudillo que aglutine en un solo movimiento unisono y hermético esta revuelta popular.

Estelio Mario Pedreáñez
17 de mayo, 2017

Una novedosa rebelión popular sería que la mayoría del sufrido pueblo de Venezuela combata la corrupción. Se endeudó irracionalmente a la República cuando más recursos contó por las exportaciones petroleras. Y ya que la deuda pública es otro ingrediente de la más gran crisis nacional que padece Venezuela, les recuerdo a todos que muerto el sanguinario y corrupto Dictador Juan Vicente Gómez, el Congreso Gomecista en 1936, obedeciendo órdenes de su heredero como nuevo Jefe del Ejército Gomecista (tan cruel y corrupto como su fallecido fundador), el “general” gomero José Eleazar Lopez Contreras, decretó la confiscación en favor de la República de todos los bienes del fallecido Dictador y de su sobreviviente familia, todo en aplicación de la Constitución vigente. Lo mismo puede hacerse con la Constitución de 1999, confiscando para la República los bienes robados por todos los funcionarios y ex funcionarios públicos que se enriquecieron robando al Tesoro Público y que antes eran unos…

Estelio Mario Pedreáñez
17 de mayo, 2017

…“limpios de solemnidad” o “muertos de hambre”. Y como son hechos históricos que en Venezuela muchos de sus gobernantes desde el siglo XIX y sus relacionados han utilizado el mecanismo de endeudar a la República para enriquecerse ellos robando el Tesoro Público, como fué el notorio caso del ladrón Antonio Guzmán Blanco, varias veces Presidente de la República, es justo que el patrimonio de tantos corruptos que han arruinado al país regrese al saqueado Erario Público para destinarlo a favor de la República, y en tales destinos está pagar la deuda pública. Así como los herederos del ladrón Juan Vicente Gómez, fundador y “Jefe Supremo” del oprobioso Ejército Gomecista, vieron confiscadas en favor de la República todas las inmensas fortunas acumuladas por el saqueo permante de la Hacienda Nacional durante 27 años, todos los ladrones, sus familiares y asociados, deben ser enjuiciados y de resultar culpables, castigados con cárcel y confiscación del patrimonio robado, como mandan la…

Estelio Mario Pedreáñez
17 de mayo, 2017

…la Constitución y las Leyes de Venezuela. Hacer la lista de sospechosos será muy fácil en tiempos de Internet, redes sociales digitales y tanto exhibicionismo de los antes humildes y después potentados y sus familiares, de quienes se transformaron de “pobres de solemnidad”, “limpios” o popularmente “muertos de hambre” a millonarios en dólares “del Imperio”, euros, yenes, libras esterlinas y/o rublos. Y muchos ya viven en el exterior, disfrutando aún con impunidad (POR AHORA) las riquezas robadas. Les gusta Estados Unidos, Europa, jamás la precaria Cuba, en estado de miseria casi igual a nuestra esquilmada Venezuela, aunque libre del hampa común que azota y hasta se organiza en “pranatos”. La lista será larguísima pero tal vez las confiscaciones que origine podrá pagar toda la deuda pública, externa e interna. Y sobre para reconstruir parte de lo destruido. Puede empezar con el ladrón que fué Tesorero Nacional y ahora supuestamente es “testigo protegido” del Gobierno “del Imperio”.

Envíenos su comentario

Política de comentarios

Usted es el único responsable del comentario que realice en esta página. No se permitirán comentarios que contengan ofensas, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o con contenido discriminatorio. Tampoco se permitirán comentarios que no estén relacionados con el tema del artículo. La intención de Prodavinci es promover el diálogo constructivo.