Blog de Federico Vegas

Sobre las estatuas; por Federico Vegas

Por Federico Vegas | 16 de septiembre, 2016
CsgWGRcWEAEpJAc

Fotografía de Venezolana de Televisión

Hemos ido perdiendo el arte de hacer plazas, iglesias y estatuas. Como son artes que tienen que ver con lo urbano quizás la clave de estas tres mermas tenga que ver con la desacralización del espacio público. Lo que antes tenía un sentido religioso y político ahora es puramente funcional, recreativo en el mejor de los casos.

Las estatuas son las que están pasando más aceleradamente a la categoría de especies urbanas en extinción. Hasta las más recientes parecen tener expresiones de susto o excesivo pudor, como pidiendo perdón por usurpar un mismo espacio por demasiado tiempo.

El escultor, como el arquitecto, vive en tiempos donde no hay conciencia de lugar, ni de heroicidad, ni dioses, ni dogmas, ni ágoras, ni mandamientos. Ya no tenemos creencias, sólo opiniones, y, cuando simulamos un fervor patriótico nos atascamos en disparatadas caricaturas.

Recuerdo el caso de la estatua de José Martí en Chacaíto. Si alguna secta decidiera socavar la imagen del héroe y poeta no hubiera logrado un efecto tan contundente e irremediable. Hasta donde le seguí la pista, la estatua carece de plaza. Está colocada, y quizás sea este el único acierto, sobre una isla. Un segundo error fue proporcionarle a un hombre que murió joven y en combate una especie de andadera que le otorga un aire senil. No contentos con esto, la escala de la estatua es levemente inferior al 1:1; cómo esos muebles imperceptiblemente más pequeños que utilizan en los apartamentos modelo para que luzcan mas espaciosos y engatusar al comprador.

Véase también el caso del Bolívar que en 1988 se colocó en el Parque Vargas (no sé si continúa en el mismo lugar).  Una de las excusas para su desproporción es que debía tener 7 metros y el presupuesto lo achicó. Creo que el problema no fue de altura sino de concepto. Se quería hacer un Bolívar civil, no militar, y la idea se desarrolló con mucha inconsistencia. Bolívar está arropado por un manto como de plomo que le pesa hasta paralizarlo, al punto que la zancada que está dando parece ser el última. Este maltrecho tributo que se hizo en tiempos de Lusinchi a la civilidad de Bolívar, no estaba dedicado al Libertador, sino a levantar la imagen de los políticos civiles de finales del siglo XX, cuando la anti-política empezaba a agarrar cuerpo y las instituciones civiles iniciaban su agonía.

1873. Guzman Blanco. Estatua El Saludante. 1

Estatua ecuestre de Antonio Guzmán Blanco entre la antigua sede de la Universidad Central de Venezuela, hoy Palacio de las Academias, y el Palacio Federal Legislativo entre la esquina San Francisco y La Bolsa, Caracas. Erigida en 1875.

Guzmán Blanco entendió la magia del Bolívar ecuestre y pretendió perpetuarse con una estatua donde aparece montado a caballo, vestido con casaca y saludando con tanta efusividad que lo llamaron “el saludante”. Los caraqueños también entendieron su propósito y fue lo primero que derribaron al final del Guzmancismo. El saludante y otras de sus estatuas fueron despedazadas. Sólo se conservan dos pedazos, una mano y parte de un torso que aún deben estar en el Museo John Boulton.

Las primeras estatuas del dios Hermes eran pilares de unos dos metros apoyados sobre una base cuadrada; en el tope tenían una cabeza barbuda y en el frente un falo erecto. Su propósito fundamental: orientar al viajero. A algunos les parecerá una expresión muy rudimentaria, a otros les recordará las obras de Marisol Escobar.
En su libro Mortales e Inmortales, Jean Pierre Vernant nos explica que el origen de las estatuas surge de la necesidad de “hacer visible lo invisible”, “darle en nuestro mundo lugar a entidades de otro mundo”, “inscribir lo ausente en lo presente”. Para Vernant los griegos al principio no manejaban el concepto de “imagen” sino el de “dobles”, formas que no se conciben como “apariencias” sino como “apariciones”. No son ilusiones, creaciones del pensamiento o imitaciones de una divinidad; son más bien presencias, sueños, fantasmas, talismanes.

0007MAN-Herma

Dada esta procedencia mágica, tenía más importancia el material que la forma, tanto, que la imagen suele estar cubierta, protegida. La fuerza de los primeros ídolos no radicaba en ser visto, sino al contrario, en estar ocultos, apartados del público, creando la expectativa de la aparición que ocurrirá en el momento oportuno del rito. Contemplar el objeto sagrado demasiado tiempo puede incluso enloquecerte.

Este ídolo oculto se va a convertir en estatua expuesta, en una imitación del Dios que no tiene en si misma valor sagrado. El arte comenzará a independizarse de lo religioso. Una vez que el ídolo pierde su sentido secreto, una vez que es expuesto y desnudado públicamente, necesita adquirir la significación y la estructura de una imagen, de algo que estará al descubierto y deberá ser bello. Comienza a relacionarse con el espacio y pasará de la esfera privada a la pública. Ya no es una entidad secreta con el privilegio de ser sin parecer, ahora depende de su apariencia para existir. Para Vernant, la presentación del ídolo en la ciudad, convertido en estatua de mármol, coincide con los nuevos templos volcados al exterior, cuyos frisos y ornamentos predominan en la fachada. El Dios tiene ahora residencia fija. “Lo divino se hace espectáculo”, permanente y localizado.

A la estatua ya no se le pide que opere en el mundo como una fuerza eficaz, más bien debe actuar en el ojo del espectador trasmitiendo algunas lecciones y muchas emociones. La estatua es una representación liberada del ritual y sometida al juicio de los ciudadanos.

Todos los monumentos de una ciudad ofrecen una valiosa lección, incluso los mutilados, los erradicados, o los adefesios impuestos por el poder más mezquino. Los monumentos agredidos y abandonados, como la estatua de Colón o la de María Lionza, nos obligan a confrontar el simplismo de nuestros barbarismos.

Algo escuché de una estatua de O’Higgins que estaban fundiendo en Haití y no dio tiempo de traer para la inauguración de una plaza. Decidieron colocar una versión en yeso que pintaron de color bronce. El gobernador debió acortar su discurso porque una lluvia pasajera le estaba dando al héroe aspecto de albino pecoso. Al final resultó una estatua velada, más que develada, y nadie sabe dónde se encuentra.

Comprender el sentido de la estatuaria en un mundo de descreídos es labor del artista. Redescubrir la relación entre la estatua, la plaza y la ciudad, es labor del arquitecto. Ambas son tareas muy cuesta arriba, o muy cuesta bajo. En esa pendiente suelen estrellarse los políticos que para perpetuarse utilizan imágenes de sus héroes. Quieren “inscribir lo ausente en lo presente”, y tanto se aferran a esta ausencia que la ridiculizan. Al que le gusten las estatuas que se haga una propia, como Guzmán Blanco, y que sus fracasos derriben la suya y no la de su predecesor.

Digo esto porque ahora tendremos una nueva estatua de Chávez en Margarita, y conociendo los antecedentes de experiencias similares, es razonable temer por su destino.

Federico Vegas 

Comentarios (12)

Diógenes Decambrí.
16 de septiembre, 2016

Efímera fue la duración del mamotreto de vidrio que colocaron en lo que en época pre-revolucionaria se llamó Pico del Águila, y este régimen nominalista se empeñó en rebautizar “collado del cóndor”. Terminó más roto que -en el Altiplano- el original al que pretendía homenajear, a quien sus compañeros de la Universidad llamaban “el cerdo” y murió en su ley, lejos del baño purificador. Sin estetoscopio ni resonancia magnética podemos vislumbrar que este nuevo saludante, de la iconografía chimba que comenzó el 4F y como que terminará con el RR, no va a tener longevidad. Caerá, con vértigo o sin vértigo, pero caerá, como aquella mueca en bronce que le dedicaron a su chofer Saddam, aunque luego de apoyar su rígida cabeza en el suelo, el original fue colgado como si se tratara de un cuadro.

Julio Mendoza
17 de septiembre, 2016

Me parece mucho clasisismo para abordar una cuestión de entendimiento común. Basta con ver la primera imagen del artículo para saber que el desenlace de las líneas sería uno solo. Sin embargo; no ha pasado ni un año desde que el actual presidente de la asamblea botara a la calle un retrato de Hugo Chávez y en su emoción se llevara también por delante uno de Simón Bolívar; en un momento en el que cualquier medida conciliatoria pudiese haber sido de más provecho. Apenas cometida la ocurrencia (por llamarlo de alguna manera) un gran sector se pronunció en drámatica muestra de indignación por el agravio mientras otro sector de magnitudes parecidas intentaba justificarlo con explicaciones de toda índole. ¿Sorpresa? Para nada. Solo la esperada respuesta de un partido sobre los símbolos de su contrario. En Venezuela, irremediablemente, eso seguirá yendo y viniendo en cualquiera de las direcciones. No hay que saber mucho para adivinar lo que le espera a la escultura mostrada en la gráfica.

Maru Figarella
17 de septiembre, 2016

Él manganzón saludarte tendrá el destino augurado ……. lo compararemos con el binomio Manganzón + Saludante encargado a Joseph A. Baily. Por cierto, ¿ se presentará en la Memoria a la AN su costo? Manganzón y Saludante costaron casi 100.000 venezolanos de 1975.

Eduardo
17 de septiembre, 2016

En el caso de la estatua de Jose Marti debo decir que “entre gustos y colores” recuerdo haber leído un articulo criticando el monumento a Marti que se encuentra en el centro de Caracas, junto a la Iglesia Altagracia por ser este solamente una especie de cabeza cercenada sobre un pedestal, desde esa perspectiva la estatua de Chacaito le hace mayor honor al prócer cubano.

Eduardo
17 de septiembre, 2016

Sobre monumentos derribados debo recordar que en el parque del este cuando fue conocido con el nombre de Rómulo Betancourt, existió un monumento al presidente y fundador de AD una vez llegado al poder el que ustedes saben lo mandaron a quitar victima de la revolución como de la antipolitica en un claro signo de poco anhelo conciliador, este monumento era una verdadera referencia a lo civil en Venezuela pero la antipolitica pudo más y ciertamente la figura de Betancourt era muy reciente todavía como para una autentica valoración histórica.

Antonio
17 de septiembre, 2016

Si el original volvió al polvo, nada hay que hacer, pero su representación en frío metal, será reclamada mas temprano que tarde por la inexorable ley de gravedad.

Estatuario Montiel
17 de septiembre, 2016

No deja de ser curioso la relación que hay entre las primeras estatuas del dios Hermes y las de los “dioses” actuales en lo que se refiere a las “columbidaes”

Gabriel “un margariteño”
18 de septiembre, 2016

Lo cierto es que, sin despreciar el arte del creado de la estatua. Todo lo que están haciendo en la isla es una vergüenza para la humanidad. Es una vergüenza que se use el arte para este tipo de cosas. Hacer una estatua de una persona cuyos ideales no tenían relación con sus actos. Una persona que si, es verdad, en su tiempo logro mover masas. Pero de la cual solo existen amargos recuerdo por la miseria en que dejo un país.

Y es que no solo es la estatua, sino por los grafittis, pinturas politicas y eventos musicales hechos a ultima hora. Esos que ahora mismo adornan el paso de la reina, todo con la intensión de engañar con que los movimientos urbanos y el pueblo los apoya. Por favor.

Hablan de una guerra económica, de una escasez y condenan a un pueblo que los eligió a pasar hambre y trabajo para tener las necesidades básica, cuando todos en margarita sabemos que los hoteles están full de comida. Tienen agua limpia y continua. No se va la luz. Cosas con la que no puede soñar nadie en esta isla. sin decir de la seguridad permanente. y las colas para comprar productos regulados que “magicamente” desaparecieron.

Estoy seguro que si alguno de esas personas que están en la cumbre le pregunta a cualquiera de cual es la situación y le dirá lo mismo que les digo yo.

Para nadie es un secreto.

Yo estoy seguro que las mas 500 mil personas que viven solo en la isla y ademas del resto de país. Nunca van a olvidar el montaje que hizo el gobierno en el mes de septiembre de este año. Y yo podre ser joven, podre ser solo un estudiante, un músico, un pobre margariteño, pero no soy un mentiroso como lo son estos que ahora se para ante lo ojos de millones de países a hablar de igualdad y de amor al pueblo. esos que tiene que recurrir a las mentiras para tener el poder y usarlo para los que ellos le de la gana.

Pero mas alla de todo esto si hay algo que estoy seguro, es de que no creo que esa estatua no va a durar allí mas de lo que dure esta farsa. Con respeto al artista.

edgar palacios
18 de septiembre, 2016

El destructor y hambriador de pais.

@manuhel
18 de septiembre, 2016

Cómo sería caminar por Florencia o París sin sus estatuas.

Las estatuas están en todos lados y para todos los gustos.

Y no pasa día en que alguien se detenga a fotografiarlas…

Diógenes Decambrí.
19 de septiembre, 2016

Precisiones; El retrato elaborado por el pintor peruano José Gil de Castro (1785-1837, mulato, hijo de esclava negra y blanco de pocos prejuicios), fue conocido por Bolívar en persona, quien le dijo en epístola al general inglés Robert Wilson: “Me tomo la libertad de dirigir a usted un retrato mío hecho en Lima con la más grande exactitud y semejanza”(SIC). ¿Se equivocaba Bolívar respecto de su propio rostro? ¿Nunca se vio el mantuano Simón en un espejo? Y sobre las gigantografías de Chávez en la sede de la AN ¿Cuál normativa las justifica? ¿Si el chavismo les encuentra justificación, podemos colocar (en la AN y en todos los edificios hechos por sus gobiernos) las imágenes de todos los anteriores presidentes, de Betancourt y Leoni a CAP y Caldera, con más méritos y obra -cualquiera de ellos- que el narciso profanador, hoy “Saludante” en Margarita?

Flor Bello
21 de septiembre, 2016

Seguro que esta estatua, desaparecerá más rápido que de inmediato como dice el dicho…Esté en donde esté es una ofensa para el País y sus habitantes.

Envíenos su comentario

Política de comentarios

Usted es el único responsable del comentario que realice en esta página. No se permitirán comentarios que contengan ofensas, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o con contenido discriminatorio. Tampoco se permitirán comentarios que no estén relacionados con el tema del artículo. La intención de Prodavinci es promover el diálogo constructivo.