Blog de Leonardo Padrón

Se busca un país, por Leonardo Padrón

Por Leonardo Padrón | 7 de Abril, 2013
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Debo confesar que estoy agotado. El país se me ha vuelto un insomnio. No puedo iniciar estas líneas de otra manera. La primera persona del singular es el lugar donde comienza, para todos, el país que somos. El país ocurre primero en el desayuno que nos llevamos a la boca. En las noticias que te emboscan los buenos días. En el hueco que tu carro descubre camino al trabajo. Confieso que mi cédula de identidad me tiene exhausto. Venezuela se ha convertido en una experiencia límite. Pero más me perturbaría cultivar la indiferencia o, peor aún, aplaudir el desatino monumental que vamos siendo. Decía Marguerite Yourcenar que el verdadero lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez nos miramos con una mirada inteligente.

Hoy los venezolanos tenemos un país extraño y drásticamente superior a nuestro asombro. La tranquilidad nos quitó el habla. Deambular entre los titulares es respirar tizne y desaliento. Hoy todos estamos salpicados por esa nación áspera que habla con estridencia y nos empuja, pendencieramente, el hombro. Somos una eterna cuenta regresiva. A cada quincena nos jugamos el destino. Necesitamos con urgencia una cierta dosis de aburrimiento. Pero más apremiante aun es conseguir el país que no termina de aparecer. Quizás es el rasgo más común que tienen entre sí un habitante de Chivacoa, El Supí, Manzanillo, Agua Salud o El Cafetal: todos buscamos esa esquiva palabra llamada bienestar. O elijamos otra, una instancia de arranque: sosiego. Que ocurra el sosiego.

En la red social Twitter no siempre triunfan los insultos. Alguien escribió en estos días: La esperanza también es un talento. Se me antoja que es una frase poderosa y certera. Para no claudicar uno debe emplearse a fondo.  Es la tarea, quizás la primera, de todos los que habitan este mapa proceloso: ejercer activamente nuestro talento para la esperanza.

En definitiva, andamos buscando un país donde la decencia se convierta en rutina. Donde mi diferencia sea el vínculo con la tuya. Donde sea moralmente inadmisible el escarnio. Aquí todos estamos agotados de tanto desencuentro, tanta agresión mutua, tanto reventarnos la madre en el idioma. La calle es un desafinado coro de rencor. Las amistades crujen a pedazos. Los gremios se fragmentan. Padecemos los síntomas de un virus llamado odio. Es imperativo conseguir la bisagra que nos regrese a una cordial topografía de múltiples registros. Por eso, en estos días feroces hay que ponerse el mapa encima. En estos días toca revisar lo que somos y lo que hemos dejado de ser.

¿Qué es hoy un escritor en Venezuela? ¿Por qué amenazan el trazo de un dibujante? ¿A quién asusta tanto el humor? ¿Cómo duerme un dramaturgo al que le han quitado la sede? ¿Cuántos insultos por minuto tolera un periodista? ¿Quién oye la voz de los pensadores?

Ezra Pound decía que los artistas son las antenas de la raza. Sabemos que la única doctrina de un artista es la libertad. Tiene la costumbre de volar varias veces al día. No sabe de genuflexiones. No ofrenda lisonjas al poder. Está diseñado estructuralmente para disentir, criticar, proponer. No busca fuegos fatuos. El artista es el moscardón de la realidad. La agitación y la irreverencia. El artista no quiere ser gobierno, prefiere ser conciencia y reclamo.

En estos días, cuando la crispación inunda los escritorios, las palabras, los dientes, las miradas, los confines del metro, el alumbrado público, la histeria y la historia, el artista no puede, no debe, no sabe quedarse callado. El artista dice basta, existo, incomodo, tres veces grito. Hace teatro y revuelve. Escribe un poema y golpea. Pinta un lienzo y convoca. Se cuelga una guitarra y abunda. El artista imagina, explora, denuncia, testimonia. El artista es el revés de la mordaza. Te advertimos, poder: No le exijas mansedumbre.

Yo estoy harto de recibir insultos telefónicos y amenazas de muerte al filo de la madrugada. No me cabe una ofensa más en el oído. No sé callarme la boca, no nací para plegarme al miedo, no quiero cambiar de código postal. Si digo “no estoy de acuerdo”, recibo a cambio una pedrada en mi vida personal. Si escribo “difiero”, dibujan una cruz en mi frente.

Venezuela se ha convertido en una melancólica pera de boxeo. Todos dicen venerarla, mientras la golpean sin pausa. Porque cuando excluyes al que no piensa como tú, estás golpeando al país. Cuando chillas amenazas, cuando exiges devoción acrítica, cuando vociferas un solo color, estás golpeando al país policrómatico que posee voz propia. No deseamos gobernantes cuya premisa sea pulverizar, agraviar, satanizar al contrario. El pueblo no son ocho millones de votantes, ni seis millones y medio. El pueblo no es solo aritmética electoral. A fin de cuentas, hoy vivimos en una comarca donde la muerte tiene más rating que la vida.

El arte, con todos sus rostros, tiene a Venezuela en la punta de sus angustias. Decía Unamuno que la cultura se conquista. Una tarea imperiosa ante un país que se nos rompió en las manos. La zanja que nos divide se hace cada vez mayor. Ya basta. Es suficiente. Paremos. La crisis moral nos ha estallado en la cara. Nos está quedando torcido el dibujo. Necesitamos resetear el país.

Y, que lo entienda de una buena vez el poder: nunca nos quedaremos callados cuando las cosas marchen mal. Así mañana el poder se llame Henrique Capriles Radonski.

Solo aspiramos pluralidad, bienestar, conciliación. Ese es el punto crucial. Se busca un país que nos contenga a todos. Que sea norte y futuro, no fractura y violencia. Un país que tenga 28 millones de abonados para el mismo juego. Una patria cuya mejor ideología sea la mano extendida. Se busca un país. Múltiple y unido. Un caleidoscopio de un solo nombre. El detalle es que solo entre todos podemos conseguirlo. La indolencia, señores, ha llegado a su fecha de vencimiento.

***

Puede leer también el texto leído por Elías Pino Iturrieta en evento “Cultura con Capriles”, y Cuando la imaginación subvierte, de Willy McKey

Leonardo Padrón 

Comentarios (24)

Gerardo Alberto Santelíz Cordero
7 de Abril, 2013

Impecable, Leonardo. Brillante tu escrito. La única manera que tiene para subsistir ese poder total, absoluto, cobarde por demás, es evitando que suene la inteligencia de quien lo adversa, ordinariamente superior a la suya; le tiene pavor. Debe aplastarla entonces y, sistemáticamente, mantener el discurso y la actuación para que el que lo sigue, triste foca, se aliene. No aspires de él nada diferente porque no es capaz, no le interesa, no puede, pues se auto negaría y debilitaría. Ahora bien, el cambio, necesario, imperioso, ha de venir. Vendrá, tengo fe en la fuera de la razón. Mientras, sigue por favor. Sigue escribiendo que cada vez más, y mejor, logras abrir nuestros ojos y desenredar nuestras mentes para ubicarnos en esa dirección de cambio. Gracias.

MINERVA RODRIGUEZ
8 de Abril, 2013

SENCILLAMENTE BRILLANTE! NOS HEMOS ACOSTUMBRADO A SOLO ESCUCHAR PALABRAS SOECES, CARGADAS DE ODIO Y VIOLENCIA, YA ES HORA QUE VENEZUELA DESPIERTE, QUE SEA AMADA Y RESPETADA Y QUE AL FRENTE DE ELLA ESTÉN VERDADEROS HOMBRES Y MUJERES QUE LES PREOCUPE SU DESTINO, QUE ES EL MISMO DESTINO NUESTRO, ES EL MOMENTO DE PONER AL FRENTE A LOS MEJORES. POR UNA VENEZUELA LIBRE Y DE OPORTUNIDADES!!!

Maria Esperanza
8 de Abril, 2013

Excelente redacción, excelente artículo, excelente autor. Ojalá y este mensaje se difunda y llegue a cada uno de los venezolanos. Dejando a un lado si apoyas a un sector político o a otro, se trata de enteder que todos JUNTOS formamos Venezuela. Adelante que todavía queda mucho camino por hacer. Tu voto decide, estamos a tiempo Venezuela.

angelica
8 de Abril, 2013

Excelente, sutil, respetuoso, pero desesperado!!!

LiLigia Istúriz (Seleccionada )
8 de Abril, 2013

Tenía que ser un poeta de la talla de Leonardo Padrón quien describiera tan bellamente ( qué paradójico ) la rabia, la indignación, la impotencia. La expresión de sus sentimientos le caen a quienquiera que practique el abuso, la descalificación, el insulto como método. Pero cuando (esa conducta ) se hace desde el poder y sus acólitos, se vuelve cobardía y delito . repugna !Te entendemos. Si te leemos, es porque compartimos el mismo sentir. Contigo , hacia el mismo destino.

Arelys
8 de Abril, 2013

Me gustó este grito callado que busca la cordura. No veo una dirección en este escrito, no es una propaganda política sino un llamado a la unión y al respeto mutuo. Bienvenido este mensaje constructivo.

Adriana Sanchez
8 de Abril, 2013

BRAVO! MAGISTRAL! Leonardo, como tus palabras adornan tanta sabiduria.

(Soy ex-estudiante de la escuela de arte de la UCV y tengo 19 años viviendo en Canada. Orgullosamente siempre seré VENEZOLANA!)

Tu texto me llego al alma, mis respetos.

Anastacia López
8 de Abril, 2013

QUEDA DEMOSTRADO QUE EL DON DE LA PALABRA ES UN TALENTO. QUE EXISTE LA PALABRA EXACTA, JUSTA E INTELIGENTE PARA CONMOVER, PARA SANAR PARA ESTIMULAR, INCLUSO PARA CONFRONTAR. PERO REQUIERE TRABAJO, ESTUDIO, LECTURA, PREPARACIÓN, CONOCIMIENTO DEL CONTEXTO GEOGRÁFICO Y EMOCIONAL DEL SER HUMANO. REQUIERE DE IMPECABLE Y COHERENTE SINTAXIS, SIN TRUCOS NI ARTILUGIUS, MÁGICA POR NATURALEZA, PODEROSA EN ESENCIA. Y FINALMENTE DETRAS DE ESA VARITA DE DONDE BROTA LA ESPERANZA EL ARTÍFICE IMPOSIBLE DE IGNORAR. GRACIAS POETA. USTED VA REIVINDICANDO LAS PALABRAS. DEVOLVIÉNDONOS EL GUSTO POR EL BUEN DECIR…

Rodrigo Querales
9 de Abril, 2013

Excelente Leonardo, que Venezolano no se habrá sentido identificado con estas palabras tan reales y recientes como es lo que vive la sociedad en estos días, es impactante llegar a casa después del día de trabajo y sentir que tu ciudad se a convertido en un sueño imposible, que te agrede sin distinción de credos, que se burla de tu cansancio por la lucha diaria. Esto cambiara seremos respetados y valorados

yasmin
9 de Abril, 2013

Definitivamente incomparable eres brillante por naturaleza refleja en poesia el sentir d mucho por eso m identifico Dios Te Bendiga

wilmer peralta
9 de Abril, 2013

excelente reflexion,esto ha dado la vuelta al mundo,hay que luchar por conseguir esa venezuela democrata,se nota cultura,belleza,consonancia,solo nos queda retribuir a este caballero una venezuela libre en paz,donde todos podamos vivir los que estamos fuera y dentro de ella.

Galaxia Güaidó
9 de Abril, 2013

Todo un Señor y además Caballero, digno de admirar y respetar todo lo que escribe, que bendición le dio Dios a usted Con este talento, que lo utiliza a usted como instrumento para expresar l lo que sentimos los Venezolanos que quieren vivir con AMOR ,RESPETO Y PAZ. Dios lo Bendiga Don PADRÓN

wilmer peralta
9 de Abril, 2013

excelente reflexion,esto esta dando vuelta al mundo hombre de letras es un hombre culto orgullo venezolano.

Marco Antonio
9 de Abril, 2013

Bravo maestro Leonardo por tan buen aporte literario, que falta hace reencontrarnos con la sabia literaria; sin exclusión alguna de los tarifados de hoy. Siempre seras norte o un nuevo despertar, aquellas mentes como la suya tras la búsqueda d ese país que teníamos perdido y que hoy hemos encontrado el senderos con plena convivencia…solo así tendremos mas que patria sociedades democráticas…Soy Venezolano..!

Mónica
9 de Abril, 2013

Excelentes palabras. Me da tristeza presenciar q somos un país en el q se va la luz en medio de un acto de graduación universitaria y lo único q se escuchan son risas.

Thais Figuera
9 de Abril, 2013

Excelente, impecable su escrito no podía ser mejor, al ser escrito por usted, esperamos que así sea, por una mejor convivencia, en un país libre y democrático…Somos venezolanos

july rojas
9 de Abril, 2013

realista y poeta!gracias x hacer q nos reencontremos con lo bello q tenemos todos !

Sur
10 de Abril, 2013

Brillante.

Maribel Cortell
10 de Abril, 2013

Gracias por darle forma con las palabras al sentir de tantos venezolanos.

Marco Antonio
10 de Abril, 2013

Cuanta malignidad se apropia del hombre para ejerce el Poder en beneficio propio…! Que memoria de cortapisa tiene el pueblo venezolano… incluye, a la flamante dirigencia del frente democrático…Cuando personas con templanza y fibra de acero como Franklin Brito y familia…no están dentro de su prioridad política. Personajes como FRANLIN, meritorios para la historia que llegan a dignificar o resaltar el valor y arrojo por una causa justa y entregan hasta su propia vida, inmolándose por el sacrificio humano para el rescate de nuestra dignidad ciudadano…cará jo tozudo!! Soy Venezolano…!!

Saskia Käther
10 de Abril, 2013

Leonardo la verdad yo me levanto todos los días deseando que este país deje de ser tan político, para hacer alguna cosa eres etiquetado o tildado de… sin embargo tu has acertado gratamente con estas palabras que a muchos nos golpean a diario, no tenemos opinión propia, sino una opinión infundada para que otros no te miren mal… Somos un país potencial, incluso podemos ser igual o mejores que Dubai… Pero todo parte concientemente desde cada uno de los venezolanos que habitamos este país…

Leonardo Padrón
10 de Abril, 2013

Agradecido por comentarios tan cálidos y generosos. Conseguir el país que merecemos es la prioridad. No hay posibilidad de postergarnos.

Marco Antonio
12 de Abril, 2013

Estoy con usted…maestro Leonardo, pero creo si debemos llamar a la reflexión a nuestro pueblo demócrata…no se explica tanta desidia tan o tanta apatía…su esterar Eglis Ibarra… manifestó con su don de gente, despersonalizada actoralmente, que perdimos el camino,la busqueda hacia el logra cuando -señaló que su catia- (la cuando aceptamos de buena manera hacer las colas para adquirir los alimentos básicos…) le suena como argumento para tragicomedia esta frase : ” en no se dónde y no sé cuando-referido a comercios de chinos y árabes…isla de margarita- estan o van a vender tales productos”…ya es un aval para nuestra proxima “TARJETA DE RACIONAMIENTO”saludos desde laisla..!

Ana Urbina
14 de Abril, 2013

Único y Maravilloso! Simplemente brillante. Bravooooo!!

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