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Pregunta Prodavinci

Rating (extracto), por Alberto Barrera Tyszka

Por Prodavinci | 10 de Noviembre, 2011
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Contrariamente a lo que más de alguno sospecha, la idea de concursar en un programa televisivo es muy bien recibida por los damnificados. La cantidad de hombres, mujeres, familias enteras dispuestas a participar en el reality show es sorprendente. El primer día, se inscriben seis mil setecientas veintidós personas. Todos adultos. Todos quieren hacer una audición. El canal se ve orillado a habilitar, a toda velocidad, un segundo foro para responder a tan alta demanda. En el estudio 4 se han dispuesto ya seis módulos distintos para hacer lo que se ha denominado «pruebas de talento». De inmediato, se organiza el mismo esquema en el estudio 5. En cada uno de los módulos de ambos estudios se ha diseñado un pequeño set, con tres paredes y un aforo de salida. Cada set, además, cuenta con una cámara fija y otra móvil, que registran una pequeña entrevista con cada uno de los posibles participantes. El departamento de prensa dispone que todos sus pasantes, estudiantes universitarios que cumplen con una breve temporada de trabajo gratuito en el canal, sean los encargados de desarrollar el breve cuestionario que se ha elaborado con la ayuda del escritor Manuel Izquierdo. El departamento legal ha sugerido que, durante todo el proceso, estén presentes, como invitados y testigos, un fiscal del Ministerio Público y algún representante legal de la Comisión de Derechos Humanos. Quevedo dice que sí pero luego desatiende esas solicitudes. En realidad, tiene faenas más importantes que enfrentar. Supone que no es necesario tanto remilgo ante las autoridades. Vive sobreexcitado. Se siente de nuevo al frente de la batalla. Piensa que el éxito obtenido entre los mismos damnificados es una señal inequívoca de lo que pasará con el programa en el aire: un triunfo total. Ya puede saborear las altas cifras de audiencia. El orgasmo del rating está cada vez más cerca.

Hay, incluso, peleas. Los damnificados, organizados en largas filas, presentan claros síntomas de cansancio y de impaciencia. Todo el canal está invadido. Quevedo ordena un dispositivo de emergencia para repartir botellas de agua mineral y panes con jamón y queso. Se implementa también un proceso de control porque comienzan a detectarse casos de damnificados ficticios, de gente que se hace pasar por damnificada con el solo interés de poder participar en el concurso. La estrategia de presentar el proyecto aludiendo al premio ha sido, sin duda, muy eficaz. El procedimiento es muy simple. Se imprimen y se distribuyen en todos los refugios y campamentos unos pequeños papeles con una pregunta y un número telefónico:

¿quieres ganarte una casa participando en un programa de televisión?

Telf. (212) 317-50-00

Apenas la gente comienza a llamar, apenas se entera de que la casa, además, está ubicada en una conocida zona residencial del este de la ciudad, que tiene dos pisos, jardín y una pequeña piscina, el entusiasmo hierve y se desborda.

De ese primer proceso de selección, un comité elige a doscientos veinticinco candidatos y candidatas. Hay, por supuesto, protestas, acusaciones de soborno, denuncias de todo tipo. Por más que el canal se empeña en mantener el proceso en un bajo perfil, con el mayor secreto posible, es muy difícil que la prensa no tenga acceso a todo lo que ocurre. En los territorios de la farándula el chisme suele ser una fuente confiable. Pero no hay ninguna duda: el proyecto Quevedo genera cada vez más expectativas, más polémica. Las autoridades, al menos por el momento, no se pronuncian. El canal, de todos modos, produce y transmite una campaña especial para sensibilizar a la población con los damnificados, usando mucho del material desechado, de las personas que no lograron entrar en la selección, como testimonios para motivar la solidaridad ciudadana de la audiencia. «Porque todos somos un solo país», pregona al final del spot la cálida voz del locutor.

Después de tres procesos más de depuración, finalmente el grupo de participantes queda definido. Son cuatro mujeres y tres hombres. Una de ellas es Vivian Quiroz, la joven y desconocida actriz del canal, a quien han hecho pasar por damnificada inventándole una historia y obligándola a fingir durante todo el tránsito de la elección. Cada uno de los participantes debe firmar un contrato que, entre otros detalles, los compromete a la confidencialidad y libera al canal de cualquier responsabilidad en cualquier circunstancia que se presente. En el mismo documento, también se aclara que se trata de un «proyecto televisivo, que se desarrolla bajo los parámetros del género conocido como docudrama, es decir, que incorpora tanto elementos del testimonio de los participantes como elementos ficcionales que dicho género exige». A lo interno del canal, en la alta gerencia, se discute si es necesario o no establecer además una cláusula penal que prohíba a los concursantes, de manera explícita, revelar los diferentes procedimientos que se vayan a utilizar en el programa. Quevedo desestima las distintas propuestas del departamento legal.

–Ustedes no entienden nada. Esto funciona con otra lógica.

Cada vez está más satisfecho, más seguro.

–Hay un riesgo legal, objetivo. Alguien podría salir y contar todo. Podrían, incluso, demandarnos.

–No lo harán. Nunca. No se van a arriesgar.

– ¿Ni siquiera aquellos que pierdan?

–Nadie va a perder. En la televisión nadie pierde: todos serán famosos.

***

Rating
Alberto Barrera Tyzska
Anagrama, 2011

Prodavinci 

Comentarios (3)

América Ratto-Ciarlo
11 de Noviembre, 2011

Nada de raro..! cada día la multitud está más idiotizada..y se tratan todos estos temas triviales como de algo muy trascendente. Salud..!

Zoilo Abel Rodríguez
11 de Noviembre, 2011

Magistral recreación literaria del cinismo propio de cierto mundillo de la industria del espectáculo. Espero poder leer pronto la novela completa. Barrera Tyzska es, entre los escritores venezolanos contemporáneos, de los que mejor manejan la narrativa.

robert rodriguez ibarra
29 de Noviembre, 2011

La síntesis invita a leer otro libro del lúcido escritor Alberto Barrera T. Su presentación en la Feria de Guadalajara – MEX le dará una mayor difusión en Hispanoamérica, además de los hispano hablantes en los Estados Unidos de América. Particularmente entre estudiantes y académicos universitarios. Gracias!

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