Blog de Rafael Cadenas

Quieren cambiar todo, menos ellos; por Rafael Cadenas

Por Rafael Cadenas | 5 de enero, 2016

van gohg

Dádivas quebrantan peñas, sobre todo si éstas son porosas.

Los revolucionarios odian el capitalismo, pero a muchos de ellos les gusta demasiado el capital.

La soberanía nacional, sin la medida que le impone la civilización, le viene como de molde a los dictadores: así subyugan más fácilmente a los pueblos.

Llamar vacío su discurso ofende al vacío.

Doña Bárbara derrocó a Rómulo Gallegos y sigue en el poder.

La utopía sangra.

Quieren cambiar todo, menos ellos.

La justicia no puede ser revolucionaria ni reaccionaria. Carece de adjetivo. Es sola.

Imponer una manera de pensar impide el pensar.

Se puede combatir sin odio, éste esclaviza al odiador.

Cuando el estado se agiganta, los ciudadanos readquieren minoría de edad.

El principal componente de todo autoritarismo es la inflación del ego.

El totalitarismo te advierte: si disientes, eres enemigo, o sea, exterminable. La democracia te dice: piensa como quieras.

El nacionalismo es enemigo de la humanidad.

Democracia y comunismo son antónimos.

Ahora se sabe: los revolucionarios, con honrosas excepciones, me figuro, lo que deseaban en el fondo era vivir como burgueses, y lo han logrado. Se convirtieron en lo que creían odiar. Su enemigo terminó triunfando cuando llegaron ellos al poder.

Forman la nueva clase sobre la cual escribió Milovan Dilas.

Esta conversión ya parece una ley de la historia.

Es amigo de todos los dictadores y autócratas del mundo y muchos intelectuales lo apoyan. Deberían explicarle eso al país. Tengo curiosidad por ver cómo lo harían.

Puesto que se tienen a sí mismos por redentores, al menos debían hablar con crianza, como recomendaba Santa Teresa.

En cuanto a vulgaridad, algunos sedicentes revolucionarios son insuperables, pero ese rasgo era visto por Trosky como contrarrevolucionario.

Sin convivencia cordial no se puede construir nada sólido.

Quítate del odio y recoge del suelo la pobre fraternidad que largaste, alucinado por una ideología extenuada de tanto fracasar.

♦♦♦

Otros dichos, de Rafael Cadenas. Curaduría Josefina Núñez.

Rafael Cadenas 

Comentarios (5)

Diógenes Decambrí.-
5 de enero, 2016

“Los revolucionarios odian el capitalismo, pero a muchos de ellos les gusta demasiado el capital”: Le aclaro a los que pudieran interpretar erróneamente, que lo de el capital, no se refiere al libro del alemán que pontificó para el futuro, sin siquiera conocer su presente, y semi barruntando la realidad de Alemania e Inglaterra (cuyos datos adulteró para que le cuadraran a su análisis). Es el otro capital, ese que algunos han adquirido de manera express y tan inmoral, que lo esconden en cuentas cifradas en el HSBC y la Banca Privada de Andorra.

Augusto Jimenez
6 de enero, 2016

“Ahora se sabe: los revolucionarios, con honrosas excepciones, me figuro, lo que deseaban en el fondo era vivir como burgueses, y lo han logrado. Se convirtieron en lo que creían odiar. Su enemigo terminó triunfando cuando llegaron ellos al poder”. Esto es lo que ellos explican como la unión de los contrarios. Los revolucionarios venezolanos ni siquiera han aprendido a interpretar la historia tal como lo propusieron sus fundadores Marx y Engels

Freddy siso
6 de enero, 2016

¿En cuánto se parece el nacionalismo de Fidel, el Che y Chávez al de Adolfo?

Maria Pileggi
7 de enero, 2016

Totalmente de acuerdo con el artículo, sin embargo difiero en lo de burgueses, los del burgos, ciudad, son ciudadanos, estos revolucionarios de quinta y de la quinta República son unos patas en el suelo con dinero mal habido y de narcotrafico, así construyeron un Narco Estado, como muy bien lo ha dicho Álvarez Paz

antoraliz
8 de enero, 2016

hay una palabra utilizada para describir situaciones perfectas en la vida.. esa es la utopía..el articulo refleja la realidad de estos señores del gobierno que se creen los defensores de la patria.. cual cinismo demostrado a lo largo de estos años de revolución, donde la mediocridad circunde totalmente sus personalidades, dinero mal habido sin esfuerzo alguno a costilla de una ideología carente de valores morales..basta ver como viven como jeques viajando por todo el mundo y el pueblo el verdadero pueblo hundido en la mas atroz pobreza sin esperanza alguna de experimentar una verdadera sociedad llena de felicidad y de un futuro mejor no lo merecemos

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