Blog de Víctor Salmerón

¿Qué piensa Luis Salas, nuevo ministro de Economía, sobre inflación, controles y guerra económica?

Por Víctor Salmerón | 6 de enero, 2016
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“Luis Salas Rodríguez, el hombre a quien el presidente Nicolás Maduro ha nombrado como Ministro de Economía Productiva, con la misión de coordinar a todo el gabinete económico” [Fotografía de VTV]

Luis Salas Rodríguez, el hombre a quien el presidente Nicolás Maduro ha nombrado como Ministro de Economía Productiva, con la misión de coordinar a todo el gabinete económico, es Sociólogo graduado en la Universidad Central de Venezuela y director del Centro de Estudios del Programa de Formación de Grado de Economía Política de la Universidad Bolivariana de Venezuela.

En junio de 2015 publicó el folleto 22 Claves para entender y combatir la guerra económica, que usted puede consultar haciendo click acá. Allí afirma que la inflación obedece a la tasa de ganancia de las empresas. Dice Salas Rodríguez:

“La inflación no es una distorsión de los mercados. Es una operación de transferencia de los ingresos y de la riqueza social desde un(os) sector(res) de la población hacia otro(s) por la vía del aumento de los precios. En lo fundamental, esta transferencia se produce desde los asalariados hacia los empresarios, pero también desde una fracción del empresariado hacia otra fracción de los mismos”

Agrega que “no tiene mucho sentido seguir hablando de ‘inflación y escasez’ cuando de lo que estamos hablando es de especulación, usura y acaparamiento”. Continúa:

“Los precios aumentan no por la escasez en sí misma, sino por las relaciones en medio de las cuales se produce, que en el caso de las economías capitalistas están mediadas por el afán de lucro individual a través de la explotación del otro: el egoísmo, tal y como lo llamó bien temprano Adam Smith, o la “maximización de los beneficios”, tal y como lo dirían más tarde elegantemente los utilitaristas y neoclásicos. Ese egoísmo y el marco de competencia sobre el cual se da es lo que lo propicia y explica”

El ahora ministro se declara defensor del control de precios y afirma:

“El control de precios en los mercados es un falso problema porque en los mercados los precios siempre están controlados: en realidad, cuando los economistas se refieren al control de los precios como problema, se están refiriendo al control de precios del Estado. Para la mayoría de ellos, debe dejarse que el ‘libre juego’ de la oferta y la demanda se realice y autorregule los mercados. Sin embargo, en la única economía donde esa autorregulación funciona es en la de los manuales con que estudiaron dichos economistas”

No obstante estas afirmaciones, explica que:

“…el control de precios por sí solo no elimina el problema de la inflación. Es necesario, pero no suficiente, y de hecho puede agravarlo si no se toman medidas complementarias a nivel de la producción (aumentar la oferta de bienes y servicios producidos y ofertados), así como cambiar las relaciones de producción, para evitar que la acumulación y la ganancia sigan determinando las relaciones entre las personas”

Luis Salas Rodríguez también considera que el sector privado venezolano es parasitario:

“La clase “empresarial” venezolana es una clase vividora y malcriada que a lo largo del tiempo se convirtió en un tumor económico que vive y subsiste de la renta petrolera y la expoliación del salario de los trabajadores y trabajadoras a través de la especulación”

Y agrega:

“…los capitalistas en Venezuela se apropian por la vía de la especulación en la esfera del consumo de aquello que no pueden apropiarse del todo en la esfera del trabajo, dadas las barreras legales que tienen para ello, barreras que, como todo el mundo en este país sabe, fueron no solo recuperadas sino llevadas a un nivel superior en los últimos quince años”

Salas Rodríguez cree firmemente en que Venezuela sufre una guerra económica:

“El fin último de la guerra económica emprendida por la burguesía parásita es la consolidación de las condiciones sociales de reproducción y explotación de los grupos concentrados, transnacionalizados, mafiosos y especulativos sobre la sociedad, lo cual pasa por la derrota del Gobierno, pero también por el aplastamiento de cualquier iniciativa popular y ciudadana de oponérsele”

En materia financiera, el nuevo ministro indica que es necesaria:

“la creación de un novedoso sistema bancario, financiero y de intermediación distinto al privado, pero también público, que debería erigirse a partir de la experiencia de la banca comunal, con un doble propósito: por una parte, financiar y reproducir el “socialismo productivo”; y por la otra, reducir y a largo plazo evitarque la renta petrolera, el presupuesto público en general y los propios recursos “hechos en socialismo” sigan drenando el capital financiero y comercial, aumentando las condiciones de desigualdad, atrofia y concentración que caracterizan nuestra economía y, por tanto, nuestra sociedad”

Finalmente, el nuevo ministro considera que:

“derrotar la guerra económica pasa en un primer momento por replicar en la esfera del consumo las mismas garantías que la población tiene en la del trabajo, entre las cuales se encuentra como principal la de no quedar a merced de los especuladores y tener a dónde recurrir para exigir sus derechos. Al mismo tiempo, y en razón de lo mismo, combatir la guerra económica implica generar una movilización popular y ciudadana en defensa de los derechos colectivos donde, entre otras cuestiones, la gente debe tener claro quiénes son los que especulan, dónde están y cómo lo hacen”

Víctor Salmerón 

Comentarios (67)

moises riner
7 de enero, 2016

Y donde habla este Sr de lo qiu e va a producir y con quien lo va a hacer?

Chacao Bizarro
7 de enero, 2016

Las ideas del señor Luis Salas Rodríguez son por lo demás interesantes. Si tiene éxito nos salvamos los 30 millones de seres humanos que vivimos en Venezuela y el obtendría un Premio Nobel de Economía. Si fracasa 30 millones de seres humanos padecerían una crisis humanitaria similar a la de Biafra (1967- 1970). El riesgo es inmenso. Es preferible perder la remota posibilidad de un Premio Nobel de economía y explorar otras alternativas. Hacer clic en “hambruna Biafra”

Lucía Medel
7 de enero, 2016

Mientras leía las declaraciones me preguntaba cómo este señor podía tener un título de economista. Ahora lo entiendo. Es sociólogo, no economista. No es una tontería. Según la lógica de quien lo designó, podría también dirigir un plan social para los departamentos de cirugía cardiovascular en el país, un call center oficial , o cualquier cosa. He visitado la Universidad Bolivariana y revisado sus programas de estudio. Lamentablemente se trata, no de una institución de estudios superiores en el marco del libre pensamiento, sino de un centro de adoctrinamiento ideológico. La última vez que fui pude ver que ofrecían seminarios como “El pensamiento anti imperialista de Hugo Chavez como respuesta a las agresiones imperialistas de Estados Unidos”, etc. Blalfff. La fraseología trillada de la izquierda radical de los 60.

Teolindo Yanez
8 de enero, 2016

Caramba, con esas ideas el sociólogo Salas, va a terminar de hundir a Venezuela con la tasa más alta de inflación nunca vista. Creo que el principal problema del gobierno bolivariano es la escogencia de presidentes y ministros si preparación ni experiencias en ningún cargo, y se evidencia cuando se trata de temas económicos e industriales. En estos 17 años hay ejemplos muy claros de esa falta de preparación. Ninguno de esos ministros que han sido designados han trabajado en serio en el área en el cual se le designan.

Sudebia
8 de enero, 2016

Realmente no hay espacio para el asombro después de 17 años de fracaso en fracaso.Antes de Chavez y ahora de Maduro.En el campo que sea, en lo económico o en el de la seguridad. Muchos planes y mucha gente que se venden como la panacea de las soluciones y terminamos cada vez peor. El problema radica en la base, es decir, quien decide a quien colocar para resolver equis o cual problema, tiene una falta inmensa de conocimientos y un arroz con mango ideológico que, en pocas palabras, no está capacitado para dirigir un país y menos para llevarlo adelante. Ya bastante daño le han hecho, no se vislumbra con estos nuevos adlateres que vayan a influir en los cambios que espera y necesita el país urgentemente.

Edgar Allan
8 de enero, 2016

La política económica chavista (si es que se le puede llamar de esa manera) fue un fracaso automático desde el mismo momento de su creación por el comandante difunto y sus asesores (como aquellos sabios españoles “académicos” que nos venían a chulear, por ejemplo), estimo que por allá por el 2002. Esa política económica funcionó un día, a lo sumo. Cómo solo duró un día la genial idea de un robagallinas por ahí, de marcar un cartón de huevos a Bs. 420 (que casi los vale el cartón sin huevos) pensando que no iban a desparecer al día siguiente. Mientras más tratan de controlar su ejecución, peor es. Lo que pasa es que le economía tiene una inercia y no frena en seco. Se ha sosteniendo en el tiempo pues la destrucción de los niveles de inventario (materia prima y productos terminados), de medios de producción, de inversión y de empleos no pasa de la noche a la mañana. También la economía a ralentizado su fracaso gracias al espíritu de supervivencia del hombre (en este caso el empresario), su emprendimiento y creatividad, a pesar de los absurdos controles y obstáculos; y a la suplencia de carencias en productos por parte de un Estado lleno de billetes para importar. Ahora en 2016, unos 14 años después, si es verdad que la inercia se acabó. Llegamos al llegadero. Ya no hay inventarios, medios de producción, inversión ni empleos que soporten la demanda de productos de los ciudadanos ni remotamente. Ya el empresario no tiene espíritu de supervivencia o está muerto como empresario. Y ya el Estado no tiene billetes suficientes para suplir las carencias importando, en especial ahora que las carencias son infinitamente mayores. Lo que queda de aquí en adelante es la precariedad.

Ronny Delgado
8 de enero, 2016

Con sus propias palabras Sr. Luis, “si falla el diagnostico por supuesto el tratamiento no será el adecuado” y seguro estoy que con su criterio económico su diagnostico de la coyuntura que está llevando por un barranco la economía venezolana no será el adecuado.

Meryana Dager
8 de enero, 2016

Puedo entender y aceptar sus planteamientos. El problema sin embargo es que no conseguimos los productos que necesitamos en nuestra vida diaria. No tenemos acceso a las marcas de antes ni a nuevas marcas. Estamos sometidos a un régimen que nos obliga a adquirir nuestro mercado básico en un día determinado y no otro! Esta situación es humillante para todos los venezolanos que sufren a diario esta afrenta. Nuestras vidas se han deteriorado sustancialmente. El país se estancó, el petróleo ya no es suficiente para corregir los errores cometidos y pocos inversores confían en el futuro del país. Exigimos cambio de políticas públicas urgentemente!!

melodia792
8 de enero, 2016

Me pregunto como un “economista” como Salas puede comenzar a resolver las dramatica crisi del pueblo venezolano. Es decir lo que tiene un sueldo mínimo de 9.000 BSD: es decir bolivar debil. Llamarlo fuerte es una burla por la mayoria de los venezolanos que no puede alcanzar tampoco la cesta basica. Es el solito esquema populista. No cambiará nada hasta que los venezolanos no sufra una verdadera hambruna cono en Etiopía y el Biafra.

José Tovar
8 de enero, 2016

“La clase “empresarial” venezolana es una clase vividora y malcriada que a lo largo del tiempo se convirtió en un tumor económico que vive y subsiste de la renta petrolera…”. Usando las palabras descriptivas del nuevo ministro la revolución bolivariana es MALCRIADA y se ha VIVIDO la mayor bonanza petrolera en la historia de Venezuela. Las empresas expropiadas son un TUMOR ECONÓMICO que no SUBSISTE por ser improductivas. Haciéndonos más dependientes que nunca de la RENTA PETROLERA. Si las ideas del sr. Salas expuestas en este artículo regirá la estrategia económica, que Dios nos ayude.

alfredo71
8 de enero, 2016

Asi el actual gobierno nombrara hasta el mismísimo Joseph Stiglitz (Premio Nobel de economía 2001, los opinadores por antonomasia dirían lo mismo (que donde salio éste, que donde dejo tal y cual cosa, que se olvida de aquello, que Dios nos agarre confesado). Vaticinadores y Sortílegos de la economía. Lo mismo decian del comandante Chavez (que no sabia nada de politica, que el cargo le iba a quedar grande, que no era un gerente como salas rommer, que no era un politico preparado como el dr. caldera que habla más de 6 idiomas) ¿y que no hizo Chavez? dejense de eso. Yo apuesto a lo que haga este muchacho que es padre de familia, que no viene de ningun sector pudiente ni es el heredero de algun oligarca, es como cada uno de nosotros, el exito de él es el exito de todos, incluso de los ustedes Pseudoprofetas.

migda elizabeth
8 de enero, 2016

Pura teoría es lo que tiene este ministro en su cabeza. Alguna vez ha fundado una empresa,iniciado un emprendimiento, etc.? Me disgusta su forma de generalizar indicando que los empresarios son unos parásitos, serán algunos porque que Yo sepa por ejemplo Lorenzo Mendoza no vive de los fondos del gobierno. Pésima elección del Sr. Maduro. En todo caso lo que me tranquiliza es que el modelo no sirve y está más que probado y así como se hunde el gobierno lo hará el Sr. Salas. Lamentablemente muchos venezolanos inocentes sufrirán también.

Edgar Poe
9 de enero, 2016

Visto el nuevo gabinete ministerial y entendiendo la lógica Bolivariana, el mensaje del gobierno es claro: se quiere profundizar la destrucción de la economía. Quizás, para realizar un viejo sueño de los comunistas locales: la puesta en escena de la versión criolla del sitio de Lenin. Es decir, que cuando la economía Rusa fué destruída por Lenin y todo el mundo creía que Lenin estaba acabado, este logró salvarse (y mantenerse en el poder, contra todo pronóstico) arengando al Lumpen desesperado para que saqueara a los burgueses. Por los vientos que soplan, los chavistas pudieran estar considerando su propia versión de “la batalla final” p. ej. decretando un aumento general de sueldos y salarios de digamos 100% o más, mediante el decreto de emergencia económica, para que la nueva Asamblea lo apruebe o lo rechace. Esta sería una calle ciega en la que la Asamblea tendría que hacer uso de su creatividad y sus mejores armas para poder salir airosa; ya que si lo aprueba, el gobierno quedaría autorizado por la Asamblea para hacer otra gigantesca impresión de dinero inorgánico, lo que causaría que se disparen el Dolar y la Inflación, por la falta de oferta de bienes y los chavistas culparían de ello a la visión neoliberal de los Asambleístas y a la guerra económica. Si la rechazan, entonces los chavistas dirán que la Asamblea quiere hambrear al pueblo y nuevamente la guerra económica.

Ojalá y yo esté equivocado en mis cálculos. Mientras tanto, pasamos hambre y crece la presión política…

hector escalona
9 de enero, 2016

si tiene razon porque los paises capitalistas mas fieros la inflacion es tan baja? no hay una correlacion entre sus palabras y la realidad mundial?

julio morantes
10 de enero, 2016

…es un hecho y lo aceptamos que, la Guerra Económica afectó la cordura política de millones, que ella mengua las específicas necesidades y expectativas esenciales de la mayoría, que creó en nuestra psiquis un malestar, una angustia, una exasperación, un rechazo, que no logramos identificar sus causas, pero que se expresó con rabia contra el gobierno, pues él es el padre, y no ha podido meter en cintura, la situación, con que se expresa dicha guerra. Si el gobierno está claro de las causas, o no?, pero supongamos que si, por qué insiste en tratar de consensuar con los enemigos del venezolano, para salir de esta especial coyuntura? Qué pasaría, cuáles serían los resultados de una consulta para nacionalizar nuestro propio dinero que está en la banca del país, que las cadenas de distribución pasen a ser manejadas para los intereses fundamentales del pueblo y no de sus actuales propietarios, si los monopolios de productos, producidos y/o comercializados, nacionales o foráneos, pasen a manos de los sus constructores, obreros, campesinos, profesionales, gente que hace de estas empresas un emporio…qué pasaría…. dudaremos si somos capaces de hacernos dueño de nuestro destino, si estamos preparados, seremos tan organizados como lo demanda la responsabilidad, habrá buenos interlocutores para las relaciones que hay que mantener en un proceso de producción y negocios, tendremos la suficiente honestidad para no derivar en procesos de corrupción, cómo distribuiremos los dividendos o excedentes sin ser egoístas y tratar de ser justos en base a la eficiencia, eficacia y efectividad de cada componente humano productivo, cuánto tiempo nos llevaría hacerles entender al mundo que no estamos robando al empresariado saboteador, si no recuperando lo que es nuestro, para evitar que nos bloqueen, y si nos bloquean qué haremos, estaremos preparados, razón y emoción, para algo como esto, quién estará de nuestro lado en ese caso hipotético, será que las universidades y centros de investigación resolverán el problema tecnológico básico para apuntalar procesos de independencia económica, si es así, en cuánto tiempo lo hará, quienes estarán dispuesto a asumir una economía de guerra, en donde todo es limitado pero digno, los medios de comunicación se convertirían en herramientas de capacitación, si o no?. Creo que la lucha a la guerra económica puede tener 2 momentos, el abastecimiento a tiempo y lucha contra el contrabando y el bachaqueo, y un segundo que debe ser paralelo producir los bienes y servicios de manera estructurada, ese es progresivo porque demanda distintos tiempos dependiendo del área económica productiva a liberar.

Eusmar Seijas
13 de enero, 2016

Realmente considero muy egoístas los comentarios negativos hacia nuestro nuevo Ministro. me gustaría mirar a estos “inteligentiiisimos sesudos” lejos de criticar -con mucho racismo por cierto- !DAR SOLUCIONES A ESTE PROBLEMA ECONÓMICO QUE PADECE EL PAÍS! ya que criticones, abusadores y sesudos tenemos muchos pero quien resuelva MUY POCOS. ES LAMENTABLE, PERO ES.

Gisela Macuare
20 de enero, 2016

Me gustaría ver un planteamiento -en vivo y sin cortes- de este Ministro. I.D.: Correcta con base en su clínica. Fx: ??

Este joven profesional es Sociólogo con un enfoque de izquierda -que según este sencillo análisis- aborda la situación económica sólo desde un punto social sin aportar soluciones congruentes o ajustadas a la necesidad venezolana.

Dada la grave e inestable situación económica-financiera que vive el país, a manera de chiste digo que, además del conocimiento en su materia, cada ministro del gabinete venezolano pudiera ser además Economista/ Administrador y Sociólogo con estudios Ambientales y de Criminología como bono, con experiencia de trabajo o estudios en diferentes partes del mundo a VEEERRR si así discutirían en conjunto sobre posibles soluciones para Venezuela. Me pregunto a dónde llegaremos si no se nos satisfacen nuestras necesidades básicas?😦😦

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