Blog de Víctor Salmerón

¿Qué pasa en la industria de harina precocida de maíz? Una entrevista al presidente de Venmaíz

Por Víctor Salmerón | 13 de marzo, 2016
José Anzola retratado por Andrés Kerese

José Anzola retratado por Andrés Kerese

En 2009 el Banco Central de Venezuela realizó un estudio sobre los hábitos alimenticios de los venezolanos y determinó que seis de cada diez desayunaban arepas y cinco de cada diez las consumían en la cena. Muy probablemente ahora el resultado sería distinto porque para las familias ya no es posible adquirir fácilmente todos los kilos de harina de maíz precocida que deseen: racionamiento, escasez, colas kilométricas a las puertas de los supermercados, precios exorbitantes en el mercado informal, son el día a día de quien intente comprar el producto con el que se elaboran las arepas.

La semana pasada la Asociación Venezolana de Industriales de Harina de Maíz (Venmaíz), difundió un comunicado alertando sobre los problemas que limitan la producción e incentivan las distorsiones en el mercado. Venmaíz agrupa a Alimentos Polar y Monaca, empresas que poseen 49% de la capacidad instalada y colocan en los anaqueles marcas emblemáticas para los venezolanos como Harina Pan y Harina Juana.

José Anzola, presidente de Venmaíz, explica la coyuntura que atraviesa la industria y alerta de que es urgente que el gobierno se siente a negociar con todos los eslabones de la cadena de producción.

La Asociación indica que en los últimos 18 meses, en promedio, los costos de producción de la harina precocida de maíz se han incrementado 628% y afirma que el gobierno, en buena parte, es responsable de este aumento. ¿Cuáles son los principales costos y cómo ha influido el Ejecutivo?
La principal materia prima es el maíz blanco y en los últimos 18 meses aumentó 582% desde 2,20 bolívares el kilo hasta 15 bolívares el kilo. Este es un precio que regula el gobierno. Trabajamos con dos empaques, el que envuelve al kilo de harina y otro que envuelve 20 kilos y los dos han subido 2.248% en el mismo lapso y, recientemente, Coramer, una empresa pública, elevó en 672% la resina plástica que se utiliza para la fabricación del material de empaque.

 A esto se agrega que los gastos fabriles como nómina, electricidad, vapor, aire comprimido, han aumentado 568% y los fletes que les pagamos a los transportistas para que lleven nuestros  productos desde las plantas hasta los depósitos y, posteriormente hasta los comerciantes, se han encarecido 508%.  Cuando el gobierno eleva los salarios incide en los gastos de nómina y cuando ajusta el precio del combustible en los fletes.

¿De cuánto ha sido el incremento de precios permitido por el gobierno en la harina de maíz precocida en estos 18 meses en que han aumentado tanto los costos de producción?
En este lapso el precio de la harina de maíz precocida ha aumentado 53%. El último incremento permitido fue en febrero de 2015, actualmente el precio regulado de venta al público es de 19 bolívares el kilo.

La asociación indica que la consecuencia del desbalance entre los costos de producción y el precio regulado es que por cada kilo hay una pérdida de 76,55 bolívares. ¿Pueden continuar soportando este impacto?
Tenemos trece años soportando una situación difícil porque los incrementos de la materia prima siempre han estado por encima de los aumentos del producto terminado. Sin embargo, dada la alta inflación de costos, algunos de ellos propiciados por el propio Gobierno, como son los casos de las resinas y el maíz, aunados al largo rezago en el ajuste del precio, colocan a la empresa en una situación delicada. Ten en cuenta que al igual que todo el resto del sector alimentos, varias de nuestras empresas afiliadas tienen categorías con producción suspendida por falta de materia prima. La mejor manera de corregir esta situación es creando un sistema de ajustes de precios dinámico a lo largo de toda la cadena del maíz que garantice estabilidad en la oferta.

Si las empresas han soportado las pérdidas durante trece años el gobierno puede pensar que seguirán haciéndolo porque es evidente que con otros productos compensan el impacto.  ¿Usted Qué opina?
Nuestras empresas afiliadas ven cada categoría individualmente. Nadie produce para perder. Lo que ha cambiado ahora, es que hay muchas otras categorías sin producción por falta de materia prima. Estamos en el peor de los mundos, en harina precocida de maíz donde el gobierno nos ha garantizado el suministro del maíz blanco nos tiene con pérdidas enormes y muchas de aquellas categorías en donde ganábamos algo, no tenemos materia prima. Es muy grave esta vez.

¿Cuál es el precio al que aspiran y de cuánto sería la ganancia?
Solicitamos que el precio regulado se ajuste a 115 bolívares el kilo, esto reportaría entre un 10% y 15% de ganancia.  Es un precio justo. Compara lo que hoy cuesta 115 Bs. Casi nada cuesta eso. Una arepa viuda vale 100 Bs, una empanada vale 300 Bs. Un chocolate 200 Bs y un cachito 250. Imagínate, con un kilo de harina Pan haces 20 arepas. Estamos conscientes de que este es un producto muy popular, que se consume muchísimo en todos los niveles socioeconómicos y nunca hemos pretendido ganar 30%.

Venmaíz dice que el rezago en el precio de la harina ha generado una enorme distorsión en el valor del producto en el mercado que perjudica gravemente al consumidor. ¿Puede explicar por qué?
Es un problema que impacta a toda la cadena. Si no tenemos un precio rentable no estamos en capacidad de pagarle adecuadamente al productor agrícola. Si no podemos ampliar la capacidad instalada tampoco tenemos suficiente producto en la calle. Si no hay suficiente producto el mercado informal lo revende  a un precio mucho más alto.

El gobierno considera que el aumento en el precio regulado impactaría a los sectores de menores ingresos. ¿No es así?
El precio de 115 bolívares el kilo que estamos solicitando es mucho menor del que mucha gente está pagando en el mercado informal.

¿Venmaíz estaría dispuesta a colaborar con programas compensatorios?
Por supuesto, si uno de las cosas que hemos pedido es sentarnos con el gobierno y toda la cadena para tratar de solucionar el problema en conjunto.

¿En cuánto debería crecer la capacidad instalada para que no haya escasez?
En Venezuela hay suficiente capacidad instalada para satisfacer la demanda. El problema está en que las empresas públicas no están produciendo al 100%.  Ten en cuenta que el Gobierno Nacional tiene el 50% de la capacidad instalada del país. Mientras  el Gobierno no ponga a producir al 100% sus fábricas tendremos problemas de oferta insuficiente. Otro factor que incide en la escasez, es el precio tan bajo que tiene el producto, lo cual empuja la demanda del mismo por lo barato. No obstante lo anterior, algunos de nuestros afiliados han presentado proyectos de ampliación de capacidad instalada desde hace tres años al Gobierno Nacional, pero no fueron aprobados los dólares para los proveedores de la maquinaria.

¿Si el precio se adecuara las empresas invertirían para ampliar la capacidad instalada?
Sí. No es automático porque se trata de proyectos industriales en los que la maquinaria viene del exterior. Hemos presentado proyectos de ampliación que tardarían alrededor de año y medio al gobierno nacional pero se necesitan las divisas porque la maquinaria es importada.

Si bien está pendiente la ampliación de la capacidad instalada es difícil que solo este aspecto explique la escasez actual de harina de maíz, sobre todo cuando usted afirma que Venmaíz está trabajando al 100%.
Hay escasez porque hay un consumo mayor a lo que se está fabricando. Las empresas de Venmaíz están trabajando a 100% de la capacidad instalada y por eso es que de cada 100 veces que alguien va al mercado en 85 oportunidades encuentra nuestros productos según Datanalisis. Pero habría que revisar la otra mitad de la capacidad instalada, que está en manos del Estado, para que trabaje al 100%. Eso ayudaría a resolver, en parte, el problema que tenemos en este momento.

El gobierno ha insistido en que hay un problema de distribución, no de producción.
No es así. Primero hay que aclarar que el gobierno controla la distribución ya y sabe que se hace correctamente. Nosotros distribuimos bajo las guías que otorga un ente del gobierno, la Superintendencia Nacional de Gestión Agroalimentaria (Sunagro). Ellos están completamente conscientes de la distribución, cuánto se entrega y dónde. Segundo, quienes dicen eso lo que buscan es administrar la escasez de lo que hay. Intervenir la distribución privada lo que va a traer es más colas y corrupción.  El problema no es distribución, es producir más harina y corregir los precios. Si todos producimos y el precio es el adecuado, no debe haber ningún problema.

Venmaíz advierte que el maíz blanco de producción nacional se acabó hasta la nueva cosecha y el gobierno es el único que, en la actualidad, importa maíz blanco. ¿Hay un déficit?
La mitad del maíz blanco es nacional y la otra mitad importada. La cosecha se acabó en enero y la próxima es a finales de septiembre o principios de octubre. Hasta entonces vamos a depender de las importaciones que realice el gobierno.

¿Temen que no se estén haciendo esas importaciones?
Se están haciendo. Hay que decir que el gobierno siempre nos ha garantizado el suministro suficiente y oportuno de maíz blanco importado. Tenemos ocho años con una dependencia en el maíz blanco que ha ido creciendo y el gobierno se ha encargado de hacer las importaciones. Ten en cuenta que los precio del maíz blanco y la harina precocida de maíz son muy bajos como consecuencia del control de precios, lo que desestimula la siembra de ese rubro, disminuye la oferta de materia prima y nos hace depender de las importaciones que le cuestan divisas a la república. Con una política de precios que garanticen la rentabilidad a lo largo de la cadena, ten la seguridad que en poco tiempo y con la ayuda del clima, no gastaríamos un dólar más en maíz blanco.

¿Desde que publicaron el comunicado han tenido contacto con el gobierno?
No. Esperamos que en los próximos días se haga una corrección en el precio regulado o se nos llame para discutir la creación de un mecanismo dinámico de revisión con toda la cadena.

Víctor Salmerón 

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