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¿Qué ha hecho el Gobierno para aliviar las colas?; por Anabella Abadi

Por Anabella Abadi M. | 21 de marzo, 2016
17 de marzo de 2016 / Fotografía de Tal Cual

17 de marzo de 2016 / Fotografía de Tal Cual

Según declaraciones oficiales hechas desde el Gobierno Central, las largas colas se deben a causas como la guerra económica, el contrabando, el bachaqueo, compradores infiltrados, exceso de consumo, colas inducidas, ausentismo laboral, histeria e inestabilidad emocional, entre otras más. En junio de 2015 el entonces Ministro para la Alimentación, Carlos Osorio, declaró que “la gente está en las colas porque hay un producto que comprar”. Sin embargo, le faltó agregar un factor fundamental de esa ecuación: hay productos, pero no suficientes.

1. ¿A qué se deben las colas? Cuando hay más demanda que oferta y, por tanto, no todos los que quieren y pueden pagar un productotienen acceso a él, se generan colas como parte de los mecanismos  de racionamiento para la asignación de esos productos escasos.

En Venezuela, a medida que se comenzó a pronunciar la escasez general en 2013, las colas se convirtieron en un fenómeno común, al punto que se comenzaron a repartir tickets numerados y hasta marcar a los consumidores en los brazos para garantizar el orden de las colas, hasta que vinieron la pernocta y la venta de los puestos en las colas como prácticas regulares.

A medida que se prolonga la recesión —es decir: la caída de la producción local de bienes y servicios— y los precios del crudo se mantienen relativamente bajos —dificultando la importación de insumos productivos y bienes de consumo final— las colas aumentan.

En mayo de 2015, Datanálisis reportaba que el venezolano hacía en promedio entre 2 y 5 horas de cola a la semana y una compra cada 4 días. En 2016, las colas se perciben aún más largas y se han extendido a diversos sectores tales como higiene personal, repuestos de automóviles y listas de espera para exámenes médicos.

2. ¿Qué medidas ha tomado el gobierno? Antes que intentar atacar el problema del desabastecimiento mediante el impulso del aparato productivo nacional, el Gobierno Central se ha enfocado en tratar de regular las colas. Igual que en el caso de la inflación, han intentado atacar las consecuencias y no las causas del problema. Por ejemplo:

2013. El mes de diciembre de este año algunos establecimientos de la red pública de alimentación comenzaron a implementar la venta de productos según el numéro terminal de la cédula de identidad. Los consumidores sólo podrían comprar una cantidad específica de algunos productos el día de la semana que le correspondieran según su documento de identidad.

2014. En marzo el presidente Nicolás Maduro anunció un “sistema digitalizado de abastecimiento seguro”, refiriéndose a un sistema biométrico implementado en en la red pública que ahora registraba las huellas digitales de los compradores.

Maduro llegó a precisar que “todos podrán seguir haciendo lo mismo que hacen hoy, ir a Mercal y comprar lo que hace falta a su familia sin restricciones de ningún tipo. Solamente vamos a hacer un gran censo […] para cerrar toda posibilidad de que los productos se lo lleven los contrabandistas”. El registro biométrico que la opinión pública llamó “captahuellas” comenzó un mes después.

Ya en agosto de 2014 el entonces Superintendente de Precios Justos, Andrés Eloy Méndez, precisó que contemplaban emitir una providencia para reglamentar el número de cajas que cada súpermercado e hipermercado debe tener según el metraje del establecimiento, para así intentar reducir las colas. Este anuncio se hizo días después de que comenzaron a multar a algunos locales que no tenían todas las cajas registradoras abiertas y donde se formaban largas colas.

En aquel momento también se anunció que el sistema biométrico se implementaría supermercados privados, farmacias y establecimientos comerciales de productos básicos.

Un par de meses después, en octubre de 2014, circuló una lista de productos que no podrán vender los comerciantes informales (buhoneros), tales como productos de higiene personal, salud, educación, vivienda e insumos y alimenticios.

Además, en noviembre de 2014 se reportó que los productos del programa del Ejecutivo Nacional  “Mi casa bien equipada” también se venderían según el terminal de cédula y por orden de llegada. Y ya en diciembre de 2014 eran catorce los productos que se vendían por terminal de cédula en la red pública: aceite vegetal, azúcar, arroz, arvejas, lentejas, pollo, carne, pasta, café, harina precocida de maíz, leche en polvo y líquida, atún, sardinas, caraotas negras y margarina.

2015. Entre enero y febrero algunos gobernadores oficialistas (como los de los estados Bolívar, Falcón, Yaracuy, Cojedes, Trujillo y Zulia) prohibieron las pernoctas o colas nocturnas para la compra de productos básicos.

En abril los supermercados privados comenzaron a implementar la venta de productos de la cesta básica de acuerdo con el terminal de la cédula de los compradores. Y ese mismo mes, el Ministerio para la Alimentación emitió una lista de cincuenta productos (alimentos, artículos de higiene, sueros y complementos nutricionales) y reguló la cantidad que se podría comprar cada siete días.

Dos meses después, en junio de 2015, el entonces Ministro para la Alimentación, Carlos Osorio, informó que el Gobierno Central estaba evaluando la eliminación de la restricción de venta de productos básicos de acuerdo al terminal del número de cédula. Sin embargo, no especificó plazo.

Pero en septiembre de 2015 se reactivó la venta de productos básicos según el terminal de la cédula en Mercal, Pdval y Abastos Bicentenario. Además,  algunos consejos comunales pedían cédula y RIF o carta de residencia para asignar el número de la cola para poder comprar en Mercal. Durante ese mes las cadenas de supermercados estaban terminando de instalar las máquinas captahuellas, aunque algunas ya tenían meses con los equipos disponibles e incluso en uso. Por su parte, la Guardia Nacional activó el Plan “Autobús de Drácula” en Zulia, con la intención de contrarrestar a los bachaqueros y las pernoctas. Ya a principios de noviembre habían detenido a más de 2.800 personas.

2016. Recientemente se supo de manera extraoficial que el Gobierno Central cambiaría los días para comprar por terminal de cédula y que se solicitarán las constancias de residencia en los establecimientos pertenecientes a la red pública de alimentación.

Todas estas medidas –que estuvieron acompañadas de constantes fiscalizaciones y multas– no han aliviado ni aliviarán las colas. Incluso, estas trabas para el acceso a los productos básicos han generado más colas y generado mayores incentivos para los mercados informales y mercados negros.

3. ¿Es posible acabar con las colas? Para acabar con las colas es necesario aumentar la oferta de productos mediante la reactivación del aparato productivo nacional. Y para lograr eso se deben eliminar las trabas burocráticas y los controles que desincentivan la producción local, sobre todo en un contexto de relativos bajos precios del crudo pues se necesita atraer inversión extranjera. Esta tarea a su vez requiere la eliminación de la distorsión de precios relativos en la economía (no sólo de bienes y servicios, sino también del tipo de cambio y remuneraciones), en tanto se transita al establecimiento de mecanismos eficientes para la formación de precios.

Sin embargo, el Gobierno Central continúa en un proceso de “perfeccionamiento del control”. Se trata de medidas superficiales que no alteran la esencia y orientación básica del sistema sino que se basan en la reasignación de responsabilidades, la reorganización del Poder Ejecutivo a nivel funcional y territorial, las fusiones de empresas públicas y la planificación central basada en métodos aparentemente más “sofisticados”.

Para aliviar las colas es necesaria una verdadera reforma económica que pase por ajustar la política económica con enfoque en restituir los equilibrios macroeconómicos, abandonar los mecanismos de intervención directa en la asignación de recursos y, sobre todo, garantizar un verdadero compromiso para la consecución de las reformas con base en el consenso.

A la fecha, nada parece indicar que el Gobierno Central esté comprometido con una política de reforma económica. El ciclo electoral de 2016 brinda importantes desincentivos para hacer ajustes económicos que tendrán fuerte impacto social y, por tanto, se traducirían en un alto costo político para un Gobierno Central con un apoyo político debilitado.

Anabella Abadi M. Economista egresada de la UCAB y Especialista en Gobierno y Gestión Pública Territoriales (PUJ, 2011). Profesora en la UCAB, y Analista de la Unidad de Investigación y Análisis de ODH Grupo Consultor.

Comentarios (6)

Diógenes Decambrí.-
21 de marzo, 2016

Resumiendo; El régimen nada ha hecho por PRODUCIR, la ESCASEZ se mantiene o agrava, pero el Oficialismo se empeña en CONTROLAR el acceso a los cada vez más escasos y caros productos (la INFLACIÓN de los productos se incrementa a paso de vencedores, ya los aumentos en los precios ocurren en cosa de días, y hoy debemos pagar hasta diez, veinte o más veces lo que nos costaba hace seis meses cada item), y exigen que el ciudadano coloque su huella dactilar hasta para adquirir lo que abunda, lechuga o aceitunas por ejemplo. Esa absurda humillación debe tener algún propósito orweliano. Mi mayor preocupación deriva de la posibilidad de que algún día puedan -por fin- prender alguno de los 14 motores con los que van a comenzar a reducir los enormes daños que este régimen y su modelo colectivista -repartidor a dosis iguales e insuficientes- le produjo al país durante 17 años, y el ensordecedor ruido nos obligue a buscar tapones para los oídos, que no hay = Más colas en ambiente más estresado.

Estelio Mario Pedreanez
22 de marzo, 2016

Anabella Abadi es una mujer bella e inteligentisima, por lo tanto ella sabe, como todos los que no tenemos un bozal o unos lentes cubanos, que Venezuela no tiene un gobierno soberano, que somos el triste ejemplo de una colonia sometida a un gobierno extranjero por unos traidores que en tiempos de Simon Bolivar habrian sido fusilados por traidores a la Patria: Padre Nuestro Simon Bolivar, Padre Nuestro Libertador, como han puesto los traidores, tu Santiago de Leon.

julius
22 de marzo, 2016

¿De verdad creen que el gobierno tiene interés en acabar con las colas o que no puede hacerlo? ¿De verdad nadie piensa que es una situación planificada que apunta a mantener la anarquía social a efectos de arrastrar a la población, toda, a vivir y pensar en condiciones de miseria? Se asegurael gobierno el control social y hay quienes piensan que se trata de corrupción, ineptitud e incapacidad. Despierten.

Rodrigo J. Mendoza
23 de marzo, 2016

La claridad y sobriedad a que Anabella nos tiene acostumbrados, desmontando con sencillez y pedagogía la perversa contra-inteligencia que despliega el régimen para ocultar o tratar de legitimar el nefasto resultado de sus obsesiones.

Al desmontar con saña el aparato productivo, en el empeño hegemónico de ejercer el poder sin tejidos sociales que puedan mantener algún grado de autonomía, la élite chavista ha ido debilitando la oferta interna, confiada en una renta petrolera que pemitiría substituír indefinidamente la producción nacional.

Al producirse la caída de los precios petroleros, esta “política” de traición a los más altos intereses nacionales ha desembocado en la escasez dramática de alimentos, medicinas y de insumos básicos, sumiendo a la sociedad venezolana en la desesperanza.

Todo el concierto de justificaciones y de retorcimientos de la verdad no engañan a nadie y no hace sino degradar aún más a los responsables de la ignominia a que han conducido el país.

Irma Sànchez de Dìaz
23 de marzo, 2016

Para mi segùn la excusa que da el Gobierno y el Ministro Osorio, me la impresiòn que viven en otro Paìs, ? Còmo es eso de que las colas es por la guerra ecònomica, y que los bachaqueros infiltrados se llevan todo?. Señores eso es mentira, aqui nunca hubo colas para comprar, una iba al Mercado a comprar lo que necesitaba, hacia su lista y no tenia que comprar demàs, solo lo que hacia falta. Hace años luz que los anaqueles de los Supermercados estan vacìos, tan es asi, que los dueños, ahora los llenan de productos de limpieza, Mundo Limpio y Clik, envases de plàsticos para alimentos, platos, vasos, poncheras, potes para echar basura etc etc, NO HAY ALIMENTOS, el dia que te toca por el No. de cèdula, te venden una bolsa de jabòn para lavar, y 2 paquetes de harina pan, como hoy 22-03-16 en el Excelsior Gama, comeremos jabòn con harina, eso si alcanza para 4 personas. ESTO ES INEPTITUD Y NADA MAS, llevarnos a comer lo que ellos decidan y nada màs, piensen ,piensen y piensen. Es todo.

Irma Lovera
25 de marzo, 2016

Además de todo lo que señala Anabela Abadi como remedios a las colas que no es otra cosa que remediar la escasez, el gobierno debería replantear las prioridades del gasto de sus mermados ingresos. Eliminar la compra de armas, no seguir aumentando la burocracia lo cual hace todos los días y se puede leer en la Gaceta Oficial cada día más cargos, más comisiones, más viceministerios; elegir las prioridades de gasto que beneficien directa e inmediatamente, de ser posible, a la población, por ejemplo la compra de materias primas, el pago de la deuda externa privada que permita reabrir el crédito. Todo esto es lento y difícil pero posible.

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